Arbitró el colegiado Juan Martínez Munuera, del comité valenciano. En el VAR estuvo Figueroa Vázquez.
Primera parte tranquila, que el trencilla se complicó por no señalar varias faltas sobre Vini. Una de ellas muy dura por un golpe con el antebrazo de Mumin al brasileño que suponía amarilla. Llevamos unos meses fijándonos en que a los árbitros les cuesta pitar más faltas sobre el 7 del Real Madrid que a sus compañeros. El Clásico fue un claro ejemplo. El único amonestado de este acto fue Ratiu por una patada en la cabeza sobre Vinicius. No hubo repeticiones (as usual) para comprobar si fue sin querer o intencionado, ya que en este caso el color de la cartulina debería haber cambiado. Además, Joselu reclamó penalti en el 46', pero su lucha con Mumin estuvo dentro de lo legal.
En la segunda parte, el juego fue muy subterráneo y con muchas pérdidas de tiempo por parte del Rayo. Así se vieron varias tarjetas por agarrones y simulaciones. Espino, Trejo y Dimitrievski fueron los destinatarios. También vimos que se señalaba una falta de Camavinga por saltar más que Isi y que al francés le tiraban varias tarascadas con la impunidad del colegiado; Vini protestó al suelo y se llevó amarilla. Más tarde, en un duelo entre Lejeune y Rüdiger ambos se llevaron la tarjeta.
También merece comentario la caída de Vinicius en el área en una acción con Valentín que pareció resbalón, pero tal vez hubiera un pisotón que las repeticiones escamoteadas nos impidieron comprobar. Por último, se anuló un gol a Vinicius en el 65' por claro offside previo de Joselu.
Martínez Munuera, DEFICIENTE.
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El Madrid no pudo superar la propuesta ultradefensiva del Rayo Vallecano. Su falta de puntería, en combinación con la connivencia arbitral con el antifútbol rayista, lo impidió.
Optó Ancelotti por Joselu en perjuicio de Rodrygo para el once inicial, sin que fuera fácil dilucidar cuánto tenía la medida de pérdida de confianza temporal en el brasileño, deseos de dar una oportunidad bien ganada al canterano, cuestiones tácticas y mera intención de rotar, considerando lo cargado de la semana previa al parón que se inaugura. Camavinga formaba como medio centro gracias a su gran partido en ese puesto frente al Braga y a pesar de su estelar aparición como lateral izquierdo contra el Barça, puesto donde le sustituyó Fran García ante su ex equipo (el de Fran).
La primera acción de peligro de los blancos fue de valor gol, pero Dimitrievski intervino espléndidamente en el uno contra uno frente a Valverde, que había robado el balón en la frontal enemiga. Siguieron escaramuzas interesantes en la frontal, entre Modric y Bellingham. Por cierto, el silencio gélido que se hizo en el estadio cuando Jude quedó tirado en el suelo, con un hombro maltrecho (no fue nada), solo fue comparable al que se impuso cuando Modric perdió un balón impropio de él, que se tradujo en una buena ocasión rayista.
Jugaba bien el Madrid, con Bellingham dirigiendo las embestidas de tres cuartos para adelante y Valverde y Camavinga imponiendo su ley en el centro. El francés, en concreto, exhibía sus dotes como robabalones. Un cabezazo de Joselu en un córner, fuera por poco, y un remate fallido del propio Joselu en un buen contragolpe dieron fe del dominio madridista.
Al filo de la media hora, una jugada apabullante de Bellingham acabó con un balón en profundidad a Fran García, cuyo trallazo rozó el larguero. El Madrid carburaba al ritmo de un Bellingham sublime y un Camavinga espectacular. Vinicius no quería quedarse fuera de la fiesta, y un incursión marca de la casa del 7 la remató Joselu con la izquierda, obligando a una nueva estirada prodigiosa de Sole Dimitrievski. Una maniobra de Jude en la frontal puso al público en pie, pero el gol no llegaba. Tampoco estaba en la agenda de Munuera señalar penalti en lo que pareció un agarrón descarado a Joselu cuando remataba un balón largo de Alaba. Nada sorprendente en el negreirato 2.0 que padecemos.
Se seguía resistiendo el tanto al inicio del segundo tiempo, como atestiguó el fallo incomprensible de Vinicius, en boca de gol, tras celestial centro con el exterior de Modric. Se sucedían las buenas jugadas blancas. Una galopada sensacional de Valverde topó con la voracidad de Joselu, que cabeceó fuera cuando el balón iba para Jude. Era difícil jugar mejor, y sin embargo el Rayo se sentía cómodo con el 0-0 y se dedicaba a perder descaradamente el tiempo, con la absoluta indulgencia de Munuera.
El tiempo se iba. Entró Rodrygo, y casi marca en una gran combinación con Valverde y Carvajal. Después entró Kroos, pasando Camavinga al lateral. El antifútbol del Rayo, disfrazados ayer de tigretones, tenía todas las de ganar con la connivencia arbitral. El Madrid se dejó inocular por la miseria de la propuesta y perdió fuelle. Vinicius volvió a pifiarla en el remate tras una gran jugada de Rodrygo.
Munuera decretó siete minutos de descuento. Pudo decretar media hora. Rodrygo lo intentó de tacón. Agua. Y agua final en un partido que los blancos debieron ganar.
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El Fluminense se proclamó ayer campeón de esta edición de la Copa Libertadores, dato que me diría más bien poco de no ser porque en el Fluminense agota los últimos restos de su maravillosa carrera Marcelo Vieira da Silva Júnior, el mejor lateral izquierdo de la historia del fútbol y de la historia del Real Madrid, con permiso de Roberto Carlos en ambas instancias.
Me apresuro a consignar mi altísima opinión sobre Marcelo en la esperanza de que le lleguen estas líneas y no tenga que avanzar mucho en su lectura para desbloquear a La Galerna en Twitter (ahora X), sinrazón que se mantiene desde 2016 o así sin que yo sepa a qué se debe. Algún CM a cargo de su cuenta debió de leer a Ramón Álvarez de Mon o Genaro Desailly calificando con un 4 su papel en algún partido concreto, y tomó en nombre de Marcelo la desafortunada decisión.
Desafortunada porque todos los que hacemos La Galerna, conmigo al frente, queremos muchísimo al brasileño, como no podía ser de otro modo, y por tanto nos alegramos de que el último equipo de su carrera, que también es el primero, se haya proclamado (con Marcelo dentro) campeón del título más importante del balompié hispanoamericano. Cuando quieres a alguien, quieres su bien, y aunque legalmente se hayan extinguido los contratos hay bellos apéndices a las novelas épicas que escribimos juntos. Este apéndice de la Libertadores es emocionante.
Conocí personalmente a Marcelo en la primera proyección, en un cine de la Gran Vía, del primer capítulo de la docuserie La leyenda blanca, que contó con mi participación y la de Marcelo entre otros muchos. No merecía yo estar en la misma serie (ni en la misma sala de cine) que el inolvidable 12, pero una sola palabra -o desbloqueo- tuitero habría servido para sanarme. Lo segundo no pasó, claro, pero descontando que Marcelo no tendría ni la más remota idea del bloqueo me acerqué a saludarle tras el photocall. Luego me senté justo delante de él en el patio de butacas, no porque quisiera stalkearle (perdón por el segundo anglicismo en dos frases consecutivas), sino porque me tocó ahí.
Al finalizar la proyección, en medio de una ovación atronadora y eterna por parte del público presente, me di la vuelta para conocer su opinión. Yo era y sigo siendo un gran admirador de ese documental, que por cierto sigue estando en Prime Video, y necesitaba conocer si Marcelo compartía mi entusiasmo.
No me hizo falta preguntárselo. Estaba llorando como un niño. Supongo que no le importará que lo cuente y, al fin y al cabo, con el bloqueo en todo lo alto, poco tengo que perder en todo caso. Lo cuento para realzar su madridismo, cosa que a buen seguro no hace falta pero yo quiero hacer constar porque es MI perspectiva de su madridismo, la prueba cara a cara que el Destino quiso facilitarme, aunque ni yo la había pedido ni la precisaba. De entre las celebrities madridistas presentes, y aunque todos estaban emocionados, no recuerdo a nadie llorando más que Marcelo con la posible salvedad de Martín Vázquez, cuyo caudal de lágrimas fluía sala abajo con la suavidad y contundencia de una ofensiva de la Quinta.
Marcelo puede hacer y decir lo que le dé la gana, y nosotros debemos aplaudir sin reservas todo aquello que le haga feliz
Es mi prueba intransferible del madridismo totalizador de Marcelo, y desde ahora es también de quien la quiera añadir al abanico de evidencias. A lo peor les hacen falta más pruebas a quienes se han quejado en redes sociales por unas palabras del mito tras proclamarse campeón con Fluminense, y asegurar que era el mejor momento de su carrera deportiva. “El Madrid lo va a entender. Es mi título más importante a nivel de clubes. Es el club que me crió. El Madrid vive en mi corazón, pero esto con Fluminense es incluso difícil de explicar”.
“El Madrid lo va a entender”. Yo no soy el Madrid, sólo soy un madridista más, pero desde luego que lo entiendo. El Fluminense lo sacó de la pobreza (a él y a su familia) cuando era un niño, con lo que este logro se halla marcado por un sentimiento de gratitud fundacional ligado a la infancia. A ello se une todo lo relativo al otro extremo de la línea del tiempo, porque es también el título del crepúsculo de Marcelo. Los logros crepusculares tienen un significado sentimental especial. Y hay un tercer ingrediente que explica sus manifestaciones: este título acaba de ganarlo, en contraste con los otros, cada día más lejanos en el tiempo.
Lo reciente de nuestros orgullos marca un orden de prelación. Si le preguntan dentro de un lustro, quizá Marcelo opine distinto. Da igual. No solo es su primer título panamericano con el Fluminense, sino también probablemente el último. Si preguntas a un septuagenario por la plenitud de un romance actual, te dirá que nunca se ha sentido mejor, dejando en segundo plano las memorables mieles amorosas del pasado. Y luego hay otra cosa: Marcelo puede hacer y decir lo que le dé la gana, y nosotros debemos aplaudir sin reservas todo aquello que le haga feliz. Sin más. Si ya he pasado página de lo de los Stones, y ya estoy quemando en Spotify los surcos digitales de Hackney diamonds, ¿cómo no voy a consentir a un ídolo como este que priorice como estime oportuno los jalones de su palmarés?
Hala Fluminense, meus caros.
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Buenos días, amigos. Ante nuestros ojos, ante nuestra mirada exhausta de aficionados desencantados, se desarrolla cada fin de semana, con luz y taquígrafos, el mayor fraude de la historia universal del deporte: LaLiga de Tebas.
Es solo un episodio más, sin más (ni menos) relevancia que otros ya acontecidos y otros tantos que están por acontecer, pero anoche, en Anoeta, el FC Barcelona, a la sazón equipo del régimen, volvió a protagonizar otra tropelía arbitral, en este caso protagonizada por Alberola Rojas, el mismo colegiado que manipuló el derbi capitalino dando validez a un gol de Morata precedido de falta, anulando otro de Camavinga por supuesto y ridículo fuera de juego posicional de Rüdiger y condonando una expulsión de libro a Giménez al borde del descanso.
Ese mismo y muy chulesco colegiado tuvo a bien ayer desentenderse de su obligación de sacar tarjeta roja a Araujo por una entrada incalificable, absolutamente asesina, en el minuto 8. Ese mismo jugador, Araujo, que debió enfilar tan tempranamente el túnel de vestuarios, sería el que marcaría el postrero gol del triunfo culé. La brutalidad de la entrada es tan indiscutible que solo podemos hablar de dejación de funciones y/o prevaricación en la actitud de Alberola, que no mostró ni amarilla. Tampoco intervino el VAR, en una nueva muestra de la mascarada en la que el CTA ha convertido el uso de una herramienta tecnológica que vino para ayudar.
Por si esto fuera poco, en el segundo tiempo ambos (árbitro de campo y VAR) pasaron por alto un penalti catedralicio de Koundé a Oyarzabal.
Las portadas de la prensa deportiva barcelonesa no hacen ni mención de estos pormenores, como era de esperar. Por lo menos tienen la decencia de admitir que el Barça jugó un partido tétrico que no mereció ni empatar, no digamos nada de ganar.
Haceos cargo de lo nefasto del juego culé para que sus diarios de cabecera, aun habiendo ganado, no se priven de comentarios como “uno de sus peores partidos (del Barça) en mucho tiempo” o “los azulgrana fueron una imagen preocupante”. Imaginaos, aquellos que no vierais el encuentro ante la Real, cómo debió de ser la cosa.
Pero da igual. El Barça, que se agazapó cual Getafe de la vida buscando un contragolpe, no necesita jugar ni bien ni regular. Sólo precisa ejercer su memoria, la que le dará confianza cada vez que recuerde que la red del sistema está ahí para ayudarle. Eso, y muy poco más, es lo que necesita para ganar el FC Barcelona en este trampantojo de campeonato que sufrimos los aficionados.
¿Se quejó Imanol Alguacil del arbitraje al término del choque? No. ¿Se quejan los entrenadores y jugadores cuando son víctimas de atropellos negreiriles, es decir, un día sí y otro también? Raramente. ¿Por qué? Porque saben lo que le pasa al que se queja. Conocen las represalias mafiosas del sistema. ¿En qué consisten las represalias mafiosas del sistema? En profundizar en el puteo arbitral, si se nos permite la licencia, contra aquel que osa levantar la voz, romper la omertá. Todo el mundo sabe lo que le ocurrió al Espanyol la temporada pasada…
… y todo el mundo sabe lo que le va a pasar al Celta al término de esta. El Celta de esta temporada es el Espanyol de la anterior. Es un club contestatario, y ya sabemos qué categoría del fútbol nacional les espera en breve a los clubes humildes de Primera que se atreven a importunar al CTA. Ánimo, amigos celtiñas. Disfrutad los escasos meses que os quedan de permanencia en la división de oro del balompié patrio. A menos que empecéis a ser buenos y dejéis de quejaros como hace Benítez, que dejéis también de arremeter contra monitores como hizo ayer Aspas cuando el VAR les birló un penalti ya señalado por Hdez Hdez en el último minuto del descuento. No aplaudimos el acto de vandalismo, pero entendemos la frustración. La culpa sin embargo, estimado Iago, no la tienen las máquinas, sino las personas que andan detrás de ellas. Las máquinas vinieron para ayudar, y muy bien podrían hacerlo si no fuera porque los de siempre boicotean continuamente su utilidad, y lo hacen para no verse privados de la discrecionalidad que les permite cumplir con el capricho del Negreira de turno.
Para Marca y As, aquí tampoco pasa nada. Es una nada que enfocan sobre el Madrid en lugar de enfocarla sobre el Barça, pero nada al fin y al cabo. Marca, As, Sport y Mundo Deportivo difieren en el foco, pero coinciden en lo esencial, y lo esencial es precisamente eso, es decir, lo mismo que ahora pondremos en mayúscula para ver, ingenuamente, si así podemos contribuir a cambiar algo. Marca, As, Sport y Mundo Deportivo coinciden justamente en que no quieren cambiar nada, sino que desean que AQUÍ NO PASE NADA. Y triunfan en su pretensión, desde luego, porque no pasa. Ni pasa ni va a pasar.
Marca pone el énfasis en el posible debut de Arda Güler, que entra por vez primera en una convocatoria oficial, esta noche a las 21, frente al Rayo, donde el Madrid no tiene margen para otra cosa que no sean los tres puntos si quiere aspirar a mantener el liderato. Mantendremos un ojo puesto en Arda Güler, por supuesto, pero también en los recientemente renovados Vinícius y Rodrygo, y en Bellingham, y en Camavinga, y en todos los demás. El Madrid juega en una competición corrupta hasta las trancas, pero siempre cabe confiar en el milagro de que sea capaz de sobreponerse incluso a eso, y al final la gane.
Ya lo ha hecho otras veces.
No podemos finalizar sin felicitar muy calurosamente a Marcelo, campeón de la Libertadores con el Fluminense. Tus alegrías son nuestras alegrías, leyenda.
Pasad un buen día.
No nos engañemos, en esta liga trucha negreilona que vivimos (el viernes el Atlético de Madrid tenía que haber acabado con diez, pero ni expulsión ni comunicado oficial, y ayer sábado el Barcelona ya si eso tal), en esta liga que vivimos, repito, lo que verdaderamente nos importa a los madridistas es ir ganando partidos y prepararnos para lo bueno, para nuestra queridísima Copa de Europa (que sí, que se llama UEFA Champions League, pero me resisto). En estas que llega el Rayo Vallecano a Chamartín, un Rayo que lleva muchos partidos empatados y que siempre es peligroso, pero al que en casa le hemos marcado una media de 3,55 goles por partido en liga, lo que no está mal. Es un partido en el que han entrado en la convocatoria Arda Güller (por fin) y Nico Paz. Ojalá que el resultado sea lo suficientemente favorable como para que pueda debutar al menos uno de ellos, lo que le convertiría (al primero que entre) en el jugador nº 860 en debutar con la elástica limpia y blanca que no empaña en partido oficial.
En la ya famosa serie El delito nuestro de cada día del Negreilona FC, el que ha salido a la palestra esta semana ha sido el amigo Medina Cantalejo, que en una reunión (grabada, por cierto) dice que “podemos ir a la puerta del medio, hacerle una cacerolada o darle dos hostias”. Así, y se queda tan ancho… el individuo que ha colocado a su hija en la UEFA con un puesto de relumbrón, el que decía que si no habían pitado un penalti al Barcelona desde el Pleistoceno Superior era porque no los había habido, dice que a la prensa que les está incomodando hay que ir a “darles un par de hostias”. Barriobajero es poco, macarra de medio pelo es menos de lo que se puede decir del muchacho. Pues nada, ahí sigue, sin inmutarse y sin que le inmuten, que es lo peor. Tengo miedo, sí, tengo mucho miedo de que en las negociaciones para la investidura del Presidente del Gobierno entre el Barcelona, el CTA y la madre que los trajo en la Ley de Amnistía… no me sorprendería en absoluto, viendo cómo se las gastan unos y otros, la verdad. Al tiempo. Ahora unos datos del partido y, como siempre, ¡Hala Madrid!
Buenos números contra el Rayo
El Real Madrid ha ganado 20 de los últimos 22 partidos de liga jugados contra el Rayo Vallecano. Además, sólo ha perdido 2 de los últimos 24 partidos de liga jugados contra el Rayo.
El Real Madrid ha ganado los últimos 11 partidos de liga jugados contra el Rayo Vallecano como local y ha perdido sólo uno de los últimos 20 partidos de liga jugados contra el Rayo Vallecano en casa.
Aquel día…
La mayor goleada al Rayo Vallecano en liga fue el 20 de diciembre de 2015, en el estadio Santiago Bernabéu, con resultado de 10-2 y goles de Bale (4), Benzema (3), Cristiano Ronaldo (2) y Danilo. Esa es la mayor goleada en partido oficial al Rayo Vallecano.
Cuidado con Martínez Munuera
Es el primer partido que nos pita el ínclito valenciano. Eso es síntoma de que nos va a coger con ganas. No olvidemos que este trencilla fue el nefasto árbitro del Real Madrid-Sevilla de la liga 2020/21, que propició con sus decisiones que el Real Madrid no ganara esa edición.
Y Figueroa Vázquez en el VAR
El andaluz se estrena como árbitro de VAR con el Real Madrid, pero cuidado, aparte del VAR está también la “Sala BAR”, donde nos la pueden liar. Así que partido trampa con los del silbato/pantalla.
Grandes números de Fede
Nuestro halcón puede jugar nada más y nada menos que su partido de liga nº 150 con el Real Madrid, lo que hace pensar que, con su edad, puede llegar a hacer historia de blanco.
DATOS DEL RIVAL
1.- El Rayo Vallecano de Madrid jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1977/78. Actualmente es el 24º en la clasificación histórica del campeonato, con 855 puntos.
2.- La actual es la 21ª temporada del Rayo Vallecano en Primera División.
3.- El último ascenso del Rayo Vallecano a Primera División ha sido esta temporada.
4.- El Rayo Vallecano quedó en la 11ª posición la temporada pasada, con 49 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 2 victorias, 1 empate y 2 derrotas.
6.- El Rayo Vallecano, en sus últimos 5 partidos en liga, ha ganado 1 y empatado 4.
7.- Como visitante, en sus últimos 5 partidos de liga, el Rayo Vallecano ha ganado 2, empatado 2 y perdido 1.
8.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Embarba (2), Alberto Bueno, Amaya, Jozabed, Miku, Falcao, Comesaña, Álvaro García, Trejo y Raúl de Tomás (1) son los goleadores del Rayo Vallecano al Real Madrid en liga.
9.- Jugadores del Rayo Vallecano que han jugado en el Real Madrid y le han marcado gol en partido oficial: Canabal, Juanito II, Alberto Bueno y Raúl de Tomás (1).
10.- Francisco Javier Rodríguez se ha enfrentado al Real Madrid como entrenador en 6 partidos (2 con el Almería, 2 con el Elche y 2 con el Huesca), cosechando 1 empate y 5 derrotas.
11.- Los goleadores del Rayo Vallecano esta temporada en partido oficial: Álvaro García (3), Falcao, Isi Palazón, Bebé, Correia (2), Neta, Pathé Miss, De Frutos, Kiko Pérez, Óscar Valentín, Mumin, Camello y Ratjiu (1).
12.- Actualmente, el Rayo Vallecano es 8º en la clasificación de la Liga, con 17 puntos.
DIEZ ÚLTIMOS PARTIDOS DE LIGA FRENTE AL RAYO VALLECANO
8 victorias y 2 derrotas, 28 goles a favor (2,8 por partido) y 11 en contra.
Goleadores: Benzema (8), Bale (7), Cristiano Ronaldo (4), Kroos (2), Sergio Ramos, James, Danilo, Lucas Vázquez, Modric, Militão y Rodrygo (1).
Asistentes: Cristiano Ronaldo (4), James (3), Danilo, Marco Asensio (2), Bale, Carvajal, Kovacic, Lucas Vázquez, Alaba, Vinicius, Modric, Fede Valverde y Dani Ceballos (1).
Tarjetas: Carvajal (4), Modric, Kroos (2), Mendy, Cristiano Ronaldo, Marcelo, James, Bale, Danilo, Kovacic, Vallejo, Dani Ceballos, Casemiro, Vinicius, Rodrygo y Lucas Vázquez (1).
Expulsados: Ninguno.
Primer tiempo: 13 goles; segundo tiempo: 15 goles.
Gol tempranero: Danilo (minuto 2).
Gol tardío: Benzema y Rodrygo (minuto 89).
El Real Madrid ha remontado una vez dos goles para ganar el partido.
Mayor goleada: 20 de diciembre de 2015, estadio Santiago Bernabéu, resultado de 10-2, goles de Bale (4), Benzema (3), Cristiano Ronaldo (2) y Danilo.
2 goles de penalti marcados y 2 recibidos.
Un poker: Bale.
Dos hat-tricks o más (Bale y Benzema).
Cuatro dobletes o más: Bale (2), Cristiano Ronaldo y Benzema.
Partido con más goles (12): 20 de diciembre de 2015, estadio Santiago Bernabéu, resultado de 10-2, goles de Bale (4), Benzema (3), Cristiano Ronaldo (2) y Danilo.
El Real Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos jugados frente a Rayo Vallecano en liga.
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1- Sistema de juego y posible once
Decimosegunda jornada de Liga y el Real Madrid regresa al Santiago Bernabéu para medirse al Rayo. Los de la franja siguen a un buen nivel, como el curso pasado, y ocupan el octavo lugar de la tabla. No pierden desde la jornada 4 en su visita al Benito Villamarín, aunque desde entonces han acumulado cinco empates y dos victorias. Ya no está Iraola, que se marchó a la Premier, y ahora dirige Francisco al conjunto vallecano. De cara al partido de esta noche no cuentan con bajas relevantes y el choque entre semana de Copa dejó a las claras el XI que saldría en el Bernabéu por la cantidad de titulares que descansaron. Se espera una alineación en 1-4-2-3-1, con Dimitrievski en portería; en la línea defensiva los centrales serían Lejeune y Mumin; en el lateral derecho jugaría Balliu y en el izquierdo el ‘Pacha’ Espino; en el centro del campo, en doble pivote, Valentín y Ciss; en la línea de tres, Álvaro García por la izquierda, Isi por la derecha y Trejo en el medio; arriba, el canterano merengue De Tomás.
2- Presión
En casa y en unas dimensiones del terreno de juego más estrechas que el resto de campos de Primera, el Rayo presiona más arriba e intenta dificultar la salida del cuero del adversario. Sin embargo, a domicilio son algo más prudentes en esta idea. Pero siempre que presionen y vayan al poseedor del balón lo harán con agresividad, decisión en los duelos y gran intensidad. Hay alguna opción de un doble pivote más creativo, con Unai López, pero lo más normal en el Bernabéu será que Francisco opte por meter más fuerza y músculo con Ciss. Así el Rayo ganará un punto de despliegue, recorrido y eficacia para ahogar al centro del campo merengue. También está por ver la activación en este tipo de partidos de Raúl de Tomás, en los que se crece y trabaja más que en otros encuentros con rivales de menor entidad.
3- Salida de balón
Francisco trata este apartado con más reposo y menos vértigo que Iraola. El Rayo de otros años rifaba poco y siempre intentaba una salida académica del balón. Le gustaba tener el control desde la base de la jugada y disponía de Catena, que en verano se marchó a Pamplona. Ahora en el engranaje del Rayo ha subido enteros Lejeune, que tiene un fantástico desplazamiento en largo, o el medio Valentín. Tampoco el otro central, ya sea Mumin o Aridane, son malos con el balón en los pies. La clave vallecana es que los medios consigan conectar con Trejo, que es lanzador de los jugadores de banda y el creador de fútbol en ataque. Además, el cambio de Fran García les da algo menos de calidad por la banda izquierda, puesto que Espino es un jugador con más tendencia defensiva. Raúl de Tomás también pone su granito de arena en este apartado, bajando y protegiendo balones que le lleguen en largo. Se zafa bien de los centrales para descargar a los medios o la línea de tres mediapuntas.
4- Aspecto defensivo
El Rayo ha encajado en 11 partidos 15 goles, lo que da una media de más de un tanto por choque. Otros años había diferencia entre lo que concedía en casa y a domicilio, pero este año tiene cifras bastante parejas; recibe goles en ambos sentidos. Ha sufrido dos bajas en defensa y, aunque Espino y Mumin están cumpliendo, es una de las zonas débiles de los vallecanos. En casa, con menos espacios, dan más muestra de solidez y contundencia que cuando viajan lejos del barrio madrileño. Por ello se da por hecho que juegue Ciss, para apoyar a los centrales e intentar fortificar la zona central por la que se moverá Bellingham. Los dos laterales cierran con coraje su banda y se volverá a ver el duelo Balliú-Vinicius, en el que siempre saltan chispas. Un apartado donde los centrales son eficaces en Vallecas o en cualquier estadio son los balones aéreos. Si es de la partida Joselu se verá un imponente mano a mano, tanto con Lejeune como con Mumin, siendo los dos jugadores futbolista de talla, envergadura y poderío por arriba.
5- Poderío ofensivo
La zona de ataque del Rayo no ha sufrido variaciones respecto a la temporada pasada y los cuatro futbolistas ofensivos ya estaban a las órdenes de Iraola. Velocidad y despliegue en las bandas, calidad técnica en el medio y una delantera eficaz y con gran olfato de gol. El Rayo es un conjunto fuerte arriba, peligroso y que hace daño. Las bandas tienen mucha importancia, con futbolistas veloces y atrevidos que atacan en el espacio o pueden desbordar. Esto ocurre más en la zona izquierda con Álvaro, que es un puñal en agilidad y rapidez. En la derecha, Isi es un jugador más de control, regate en corto, visión de juego y disparo. El murciano continúa a buen nivel, posee un cañón en su pierna izquierda y es complejo arrebatarle el cuero. Por la zona central Trejo pone la pausa, la capacidad asociativa y la brillantez para filtrar balones peligrosos en tres cuartos. En punta, todos conocemos a Raúl de Tomás. Es un delantero que si tiene el día le hace un lío a la mejor defensa del mundo, pero si está ofuscado su rendimiento cae en picado porque se pierde en batallas innecesarias. Además, en el banquillo siguen estando Camello y un veterano como Falcao, con el gol en la sangre. Acumulan 14 dianas en 11 partidos, por lo que ven puerta con relativa facilidad. Ojo también en las jugadas a balón parado porque cuentan con un batería importante de efectivos con destreza en los remates de cabeza: Lejeune, Mumin, De Tomás, Ciss… y dos magníficos lanzadores, que son Isi Palazón y Trejo desde los dos costados.
6- Estilo de juego
La llegada de Francisco le ha quitado algo de vértigo y atrevimiento. Es un equipo menos ofensivo que ha ganado en pragmatismo y sencillez. Es un equipo sobre todo más práctico. Con el técnico en el Bernabéu veremos su versión directa y contragolpeadora. Por las bandas son vertiginosos y verticales, con pocos toques se plantan arriba y todo lo realizan a una gran velocidad de ejecución. En cuanto a las estadísticas este curso hay que destacar que es el segundo equipo que más faltas recibe por la calidad de posesión de balón de sus hombres, el manejo del cuero y la capacidad de desborde, el segundo también que más pases en largo mete con éxito y el tercero que más remata tras Real Madrid y Barça. Además, como es un equipo con jugadores que arriesgan arriba, están en cabeza de los equipos de Primera que más duelos pierden en la lucha por la posesión del cuero a ras de césped.
7- Hombre clave
Raúl de Tomás es la referencia ofensiva y debería de ser el hombre gol del Rayo, que para eso hizo un desembolso importante por su fichaje. Sin embargo, desde aquella lesión que le llevó lejos del RCD Espanyol y de la Selección Española para aterrizar en el Rayo, no ha vuelto a encontrar la rutina de marcar casi cualquier fin de semana. Está virgen en Liga esta temporada en cuanto a vacunar rivales. Con todo ello sigue siendo un futbolista peligroso. Es delantero de muchos recursos, con velocidad, habilidad, una fenomenal conducción del cuero y un cañón en su pierna derecha. También remata con la izquierda y va bien por arriba. Arriba, aun estando solo, se las ingenia para crear incertidumbre a los defensas porque se mueve bien, traza desmarques inteligentes a la espalda de los centrales y, además, le gusta caer por el perfil izquierdo para encontrar la salida hacia fuera y armar el disparo.
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No se me ocurre siquiera cómo describir los sentimientos que despiertan en mi ser los últimos acontecimientos que los aficionados al fútbol estamos teniendo la desgracia de contemplar. No pretendo con este texto promulgar un alegato a la afición madridista porque, aunque las víctimas estén siendo aficionados del equipo blanco, no creo que ni este texto ni el tema vayan de colores. Hace escasas semanas, en los prolegómenos del derbi madrileño que enfrentaba al Atlético de Madrid con el Real Madrd en el Civitas Metropolitano, una niña que apenas contaba 8 años era increpada, insultada y amenazada mientras paseaba por los aledaños del estadio con su tía y su hermano, aficionados ambos del equipo colchonero, por cierto, por una panda de individuos sencillamente incalificables, siempre y cuando no queramos utilizar las palabras más malsonantes que habiten en nuestro vocabulario. Su terrible crimen era nada más y nada menos que llevar una camiseta madridista de Vinicius Jr. Quizá el hecho de ser de color fuera una agravante para tamaño delito. Me van a disculpar que transcriba aquí los insultos y amenazas que tuvo que recibir, perdonen que me repita, una niña de tan solo 8 años: “Fuera vikingos, monos no, negra de mierda, madridistas hijos de puta, marchaos de aquí, os vamos a matar”.
Hace tan sólo unos días, previo al clásico disputado entre el Real Madrid y el FC Barcelona, una familia acudía a disfrutar del partido cuando tuvieron la desgracia de vivir una situación similar. Según el padre de familia, entre 20 y 30 energúmenos, supuestamente ultras del Barcelona, comenzaron a acosar e insultar a uno de sus hijos, un niño de 7 años que padece trastorno de espectro autista, simplemente porque llevaba una bufanda del Real Madrid (bufanda que además había escogido no por su afición futbolera, sino simplemente porque le gustaba el color blanco), llegando incluso a lanzarle un petardo, con las consecuencias que ustedes pueden imaginar en una persona con semejante condición. “Cerdo, perro, hijo de puta. Quítate eso, que te lo vamos a quemar.”
La sociedad actual, turbada sin duda por otras cuestiones de mayor importancia, las que le hayan presentado sus líderes políticos en la última semana, lleva tiempo dejando pasar de largo que el fútbol haya sido tomado por gente que no debería tener cabida en una sociedad cabal. Se ha normalizado que en el fútbol se vean imágenes como las que acaban ustedes de leer sin que nadie haga nada. Ya el año pasado se convirtieron en rutina los continuos insultos racistas contra un jugador, prácticamente un niño también, y no hubo represalias hasta que otros países pusieron el foco en los lamentables hechos y España vio expuesta con la vergüenza que correspondía su indecente desnudez.
Este no es un texto dirigido a los incívicos protagonistas de estos repugnantes episodios, principalmente porque ni tengo fe en su capacidad de rectificación, ni dispongo de tiempo ni de ganas para tratar de encontrar en la pasión futbolística o en la defensa de sus colores la justificación de sacar a relucir los más primitivos instintos que pueda tener una persona para asaltar, insultar o amenazar a niños menores de 8 años por la camiseta que llevan o el color de su piel. Tampoco albergo esperanzas de que sus facultades mentales les den para permanecer delante de un texto como este el tiempo suficiente como para leerlo y comprenderlo.
No, este texto va dirigido al resto de la sociedad, la que aún guarda, espero, valores como el respeto, la tolerancia, la educación y la amabilidad en un piso superior al de su afición futbolística. A esa sociedad, en los últimos tiempos aletargada, me gustaría recordarle que el fútbol debe ser un lugar de encuentro, de concordia y de disfrute, muy por encima esto de la competitividad. Que no se puede permitir que el miedo sea un sentimiento que nos atenace ante la perspectiva de algo tan natural como ir al estadio a ver un partido con tu hijo o con tu familia llevando una simple camiseta de nuestro equipo. Me gustaría recordarle que somos más, muchos más, los que podemos y debemos ir a disfrutar del deporte y el club a los que amamos junto a personas del equipo contrario y que la rivalidad deportiva no puede hacernos perder la perspectiva de defender una situación de injusticia social como las que tuvieron que vivenciar esas dos familias.
Hace unos años pude presenciar una situación que afortunadamente no llegó a mayores entre aficionados de los dos equipos que se enfrentaban aquel día (no diré cuáles para que nadie pueda ponerse una medalla que deberíamos tener todos bordada en nuestro ser y de la que nadie debería tener la necesidad de presumir). Un joven iba con la indumentaria de su equipo, ese día visitante, y antes de entrar al estadio comenzó a ser increpado por “aficionados” del equipo rival. Aquel día pude presenciar como otros aficionados de ese mismo equipo se encararon con sus “compañeros” y rodearon al joven para protegerlo de los ultras, mientras lo tranquilizaban y le aseguraban que allí no le iba a pasar nada. En su día, me pareció un acto normal, lo que debería suceder siempre, vaya. No sé cómo de lejos estaría de repetirse una escena así en la actualidad, al menos en los partidos de máxima tensión, pero horroriza pensar en que paulatinamente el fútbol va escapándose de las manos en las que debería estar para posarse en las de los violentos. Este es el fútbol con el que están creciendo los niños de esta nueva generación. Un fútbol para el que tienes que llevar un abrigo o sudadera de precaución que tape la camiseta con la que estás acudiendo a un estadio y en el que debes tener la cautela de no celebrar siquiera los goles de tu equipo por temor a que sufra tu integridad física. No es pertinente que los jóvenes de esta era conciban con normalidad este tipo de situaciones en el deporte rey de este país.
Quizá me exceda al dotar de responsabilidad a la sociedad aficionada al fútbol de este país, porque no es justo volcarla enteramente en los que van cada fin de semana a animar a su equipo sin buscar problemas ni meterse, pero precisamente ahí es dónde está una de las claves de este tipo de escenas. Ya no es suficiente con esa actitud porque generalmente este tipo de escenas no se ven por parte de un único individuo, sino que, como animales salvajes y carroñeros, buscan atacar en grupo y, normalmente, a una víctima o víctimas débiles, que estiman no van a ofrecer una gran defensa. No basta con ignorarlos. Hay que señalarlos, denunciarlos y poner a prueba su cobardía, pues no están sino a un conjunto de personas medianamente grande de distancia de titubear y marcharse a otro lado en busca de otra presa fácil que no deben encontrar indefensa.
Sé que resulta injusto que sean las aficiones de este país las que tengan que lidiar con este problema cuando son las altas esferas las que lo han generado o permitido. Desde una liga que no impone los castigos necesarios a los clubes para que estos se responsabilicen y se encarguen de que este tipo de actos sean perseguidos y erradicados en nuestros campos hasta unos medios de comunicación que instigan una pasión futbolística cada vez más radical a través de la presencia de tertulianos cuyas opiniones traspasan lo deportivo hasta alcanzar unos niveles de odio inusitadamente elevados para alguien que está tranquilamente sentado delante de un micrófono, y cuyo mensaje desgraciadamente cala bien hondo en el oyente u espectador predispuesto a ello. Es cierto que hay gente que no necesita excusas para hacer del deporte su medio de sacar a relucir su violencia (no me gusta llamarlos gente, no me gusta humanizarlos, en general), pero también hay personas en las que estos mensajes como los de Pedro Morata o las portadas y la línea editorial de Superdeporte están generando una actitud extremadamente iracunda y rabiosa, no ya sólo en redes sociales sino también en los terrenos de juego, contra un jugador cuya actitud ha mejorado notablemente con respecto a la del año pasado. De poco sirve el cinismo de unos medios que dan visibilidad a los ataques de ultras a niños cuando a la noche siguiente están en mitad de un debate en el que unos tertulianos maleducados que no se dejan ni hablar los unos a los otros están mostrando una actitud que no debe de diferir en demasía de la que ejercen aquellos a los que decían repudiar el día anterior.
La nobleza de Tchouaméni, un jugador moderno, pero con una mentalidad old school, es la que marca el camino. Estoy convencido de que Gavi sí que tuvo algo que ver en la lesión que va a mantener apartado a Aurélien un par de meses de los terrenos de juego, pero el francés, en un acto que enmarca su grandeza, vio la que le estaba cayendo al sevillano en redes sociales y salió a su rescate sin importar la rivalidad de los clubes que defienden ambos. Lo fácil habría sido quedar callado o hasta subir una foto de la herida de guerra en sus redes sociales, pero Aurélien nos demostró y recordó a todos que se se puede ser noble y decente aun viviendo en tiempos que no lo son, reduciendo el linchamiento semi público a quien no deja de ser un compañero de profesión.
Este es el fútbol en el que merecen crecer nuestros hijos: un fútbol en el que la rivalidad no sea impedimento para reflejar los valores que se le suelen atribuir a este deporte como el respeto, el compañerismo, la pluralidad, la deportividad y la educación. Un fútbol en el que imágenes como la del aficionado del Athletic en medio de la fiesta txuri urdin en el nuevo Anoeta no sea una anécdota sino una norma general. Un fútbol en el que se pueda ir sin miedo a un campo ajeno, portando con orgullo los colores de tu equipo con el único objetivo de animar y disfrutar del encuentro. Ya sabemos quiénes y cómo nos han robado la competición durante largos años, pero, por favor, no dejemos que otros nos roben también el fútbol.
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“¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus comunicados! ¿Quién ha conocido la mente de Gil Marín? ¿Quién llegó a ser su consejero? ¿Quién le ha dado a él primero para que se le tenga que recompensar?”.
Disculpad, amigos, que hayamos comenzado con una interpretación libre de la Epístola a los Romanos, ¿o era a los Indios?, capítulo o jornada 12, versículos 1-2, y muy buenos días para comenzar la mañana.
Ayer perdió el Atlético de Madrid frente a la Unión Deportiva Las Palmas, y hacemos bien en recordárselo por si no lo encuentran de primeras en las portadas. Sí, amigos, anoche cayeron los del Cholo Simeone, Morata Nazario, Griezmann Zizou, Cerezone y Gilmarín. Volvimos a ver una terrible entrada de Savic que quedó impune (“balón, balón”, decía el Cholo con su afilado sentido del humor), pero lo que no verán hoy en las portadas es un comunicado del Director General del club colchonero acerca de cómo el Real Madrid adultera la competición. Hoy no toca, como no ha tocado en todas las jornadas posteriores a su pataleta en las que su equipo ha sido ayudado por los trencillas o por el calendario (Las Palmas jugó el martes, ¿quizás por eso le adelantaron el partido al viernes?). Tampoco verán un comunicado sobre la dureza de la entrada de Savic, ni comentarios pseudomédicos sobre las lesiones fijas discontinuas de algunos jugadores, hoy no.
El Atlético de Madrid no logró alcanzar su sueño húmedo de dormir líder, una ilusión en la que coincidían ayer todas las portadas.
Nunca hemos entendido bien esa ilusión de “dormir líderes”, pero quizás en la mente de un atlético suene bien: durante una noche, quizás dos, el Real Madrid estará por debajo de ellos y la felicidad se dibujará en sus rostros. Nos parece una ilusión tan efímera como un coito con Mónica Bellucci (suponemos, porque de entre todos los portanalistas de esta casa no se conoce a ninguno que haya vivido tal experiencia): breve, intenso y para recordar toda la vida. “Yo estuve con Mónica Bellucci”, “¡pues yo dormí por encima del Real Madrid, supera eso!”.
Pero el Atleti perdió y no habrá sábanas húmedas, o de haberlas, se deberán a los llantos por verse de nuevo por debajo de su eterno rival, del enemigo al que batir y atacar con comunicados infames. También las portadas del Marca y el As son inescrutables, pues se entiende mal (y da igual si eres madridista o atlético) que la portada de Marca del día, para un atlético que estará cabreado como una mona sea esta.
“El robo del siglo” y un jugador del Madrid. No sé, llámennos locos, pero el Atleti perdió y el Marca titula “El robo del siglo” junto a una camiseta blanca. Hay experimentos desde el inicio de la psicología acerca de la asociación de imágenes para lograr un efecto concreto en la mente del espectador, incluso (o sobre todo) negativa. O sea, una manipulación, un condicionamiento clásico tipo perro de Pavlov, y seguramente tenga su efecto, porque cuando un atlético se levante hoy cabreado y vea esta portada, ni siquiera sacará su lupa para ver en qué recóndita esquina han puesto el resultado de los suyos, sino que dirá: “el Marca es madridista”.
Y se le pasará el cabreo de la derrota, o derivará su enfado hacia los de siempre, y automáticamente dejará de preguntarse cómo ha sido posible perder en Gran Canaria con el entrenador mejor pagado del mundo en el banquillo (al que, por cierto, se renovará en breve con incremento). “Qué manera de sufrir, qué manera de palmar”, inconcebible cuando cuentas con la reencarnación de Gerd Müller en forma de delantero centro, con el mejor juego de la galaxia y de la temporada, cuanto tienes a un Griezmann nunca bien ponderado en las galas del Balón de Oro, o a jugadores inigualables en el mercado, como Correa o Riquelme, cuando, en definitiva, has tenido la suerte de contar a tus hijos que tú viste jugar a Koke. Pero “el Marca es madridista”, aunque camufle el fracaso del Atleti en las islas. Así que ese mismo aficionado atlético acudirá en busca de algo de confort al diario As, no en vano su director estuvo en la final de Lisboa en 2014 con una bufanda del Atleti.
“¡Ejque todos los medios son madridistas!”, dirán. “Nos plantan ahí en pequeñito que hemos palmado y nos ponen a un tío de blanco sacándonos la lengua!”. Llevamos cientos, miles de portanálisis y seguimos sin desentrañar los misterios insondables de los portadistas de los diarios madrileños. Si el Marca habla de un supuesto robo sucedido hace un año, el diario As plantea un futurible que puede ocurrir dentro de otros doce meses. Y así, señores, es como las derrotas de Simeone y los de Gilmarín pasan desapercibidas.
Para dar su supuesta primicia, el diario As recurre al genérico “el Madrid” para añadir que “el Madrid ha mantenido contactos con el agente del canadiense en las últimas semanas”. “El Madrid”, como cuando dicen “fuentes de la Casa Blanca” o “fuentes internas del club”. Porque decir “necesitaba una cortina de humo” sonaba mal.
Y si las portadas de Madrid son tan inescrutables como los comunicados de Gilmarín, no digamos la prensa cataculé.
Vuelve Pedri y para ello eligen una foto del canario en pose de micción perruna. El canario retorna a la competición 71 días después de una nueva lesión, si bien, como no es galés y no juega al golf, no se le criticará y se le desea lo mejor. Como se lo deseamos desde estas páginas. Esperamos que se recupere y le vaya bien en los terrenos de juego, que se mantenga sano, sin lesiones y pueda volver a sentirse futbolista. En lo deportivo, le deseamos lo mismo que a su negreiro club.
Que pasen ustedes un buen día. Les mantendremos informados si hay comunicado.
El teléfono del despacho de Lionel Dangoumau sonó estrepitosamente a primera hora de la mañana. Las oficinas de L’Equipe estaban prácticamente vacías en el tránsito entre el turno de noche y los redactores recién llegados para cubrir el día. Hubo suerte de que Dangoumau estuviera en su oficina y atendiera la llamada.
—¿Dígame?
—¿Lionel? Soy Nasser.
—(…) Estimado y nunca bien ponderado amigo Nasser, ¿cómo estás? Qué gratísima sorpresa.
—Estoy bien, muchas gracias. Pero tengo un problema. Y tal vez puedas echarme una mano.
—Lo intentaré denodadamente, amigo Nasser. ¿En qué puedo ayudarte?
—Verás. ¿Viste la gala del Balón de Oro?
—Claro.
—Bien. ¿Viste el careto de cabreo mayestático que lucía Kylian?
—Fue muy notable, sí.
—Me preocupa. El chico piensa que, mientras esté con nosotros, no lo va a ganar en su vida. Hay que animarle. De lo contrario, puede que finalmente se vaya a jugar a… a…
—Sí, te entiendo. Que se desespere y se vaya a jugar A. No hace falta que digas dónde.
—Hay que hacerle ver que puede ganar el Balón de Oro sin necesidad de irse a otra parte.
—Comprendo.
—¿Se lo puedes hacer ver?
—Hombre, Nasser, no sería honesto por mi parte. Yo no soy quien da el Balón de Oro.
—Pero lo da France Football, que es el mismo grupo editorial que L’Equipe. Si das ánimos a Kylian en la portada de mañana de L’Equipe, haciéndole entender más o menos que solo es cuestión de tiempo, que lo va a ganar haga lo que haga en el futuro próximo, igual renueva con nosotros y no se va a jugar a… a…
—Te entiendo, Nasser. Paro las rotativas para cambiar la portada. ¿Qué quieres que pongamos?
—¿Tienes para apuntar?
—Sí. Tomo nota. Dime.
—De titular quiero “Su oro llegará”.
—Tus deseos son órdenes para nosotros, Nasser.
—Y debajo pones esto: “Tras los años dominados por Messi y Cristiano en el palmarés del Balón de Oro, Mbappé, tras ser tercero el pasado lunes, se acerca cada vez más a lograr cumplir su sueño”. Eso le hará sentir mejor y dejará de escuchar los cantos de sirena procedentes de… de…
—Comprendo, comprendo. Nos ponemos con ello, Nasser.
Et voilà.
Buenos días, queridos amigos. Hemos comenzado con el relato imaginario (o quizá no tanto) de lo que muy bien puede haber detrás de la portada de hoy del diario francés L’Equipe. Sí, en ocasiones nos tenemos que ir a la prensa extranjera para dotar de alguna chicha esta sección. Maliciamos que la intrahistoria de esta primera plana del diario deportivo más prestigioso de la nación vecina habrá sido aproximadamente como lo descrito. Curiosamente, y aunque parezca un tema completamente distinto, la portada de As en España versa sobre el mismo ruido de fondo: los petroclubes, lo que tienen y lo que querrían tener.
Rodrygo ha renovado por el Real Madrid hasta 2028, lo que constituye una gran noticia para la entidad blanca y una pésima para Nasser Al-Khelaifi (y para el resto de dirigentes petrocluberos), el mismo que trata de mantener seducido a Mbappé valiéndose de su poder omnímodo para cambiar portadas de diarios franceses (y de algunos españoles con los que juega ocasionalmente al pádel). L’Equipe trata de lo que Nasser ya tiene pero teme perder. As, de lo que Nasser querría tener pero ahora, merced al clausulazo de 1.000 millones de rescisión que incluye el nuevo acuerdo con el brasileño, se le ha puesto muy cuesta arriba poseer. El genial Marselle lo plasmaba legendariamente en esta viñeta.
Y lo mismo sucede con Vinícius, renovado hasta 2018 con idéntico clausulazo disuasorio para las apetencias alkhelaifinas.
Es hercúleo lo que está haciendo el Madrid, que logra fidelizar, en torno a una idea común de ambición deportiva, de gloria incomparable, a algunos de los mejores jugadores del mundo, los cuales podrían ganarse en otros lares habichuelas mucho más jugosas desde el punto de vista crematístico. Pronto se anunciarán las renovaciones de Militão, Valverde y Camavinga, no necesariamente en ese orden.
Esto no para.
El resto de portadas del día tratan, de un modo u otro, sobre el deporte femenino. Nos parece bien. No deja de llamarnos la atención, eso sí, lo que dice Aitana en la portada de Mundo Deportivo, en el sentido de que “el Barça está trabajando muy bien, lo demuestran tanto las Champions ganadas como las perdidas”.
Esta última vuelta de tuerca del relato, con la derrota no ya como cosa normalizada mientras haya habido posesión, sino incluso como prueba de que las cosas se han “trabajado bien”, nos la va a tener que explicar Aitana, o quien corresponda, un día tomando una Coca-Cola en el bar La Torrada.
Pasad un buen día.
Adolfo Meléndez fue una de las figuras principales del club blanco en las primeras décadas de vida de la entidad. Estuvo dentro del grupo de los fundadores y también disfrutó de una etapa breve de jugador integrando las plantillas pioneras. Actuaba como extremo derecho, aunque solo llegó a disputar encuentros amistosos, ya que su fraternal amigo Pedro Parages le quitaba el puesto en el equipo. Tras dejar los terrenos de juego ejerció como secretario de la junta directiva y más tarde como presidente. También tuvo el cargo de representar al club merengue en la Asociación Madrileña.
El gallego, nacido en A Coruña el 2 de junio de 1884, era un fiel discípulo y gran amigo Carlos Padrós. Su labor fue la de continuar con sus ideas organizativas. Llegó a la presidencia por primera vez en la noche de Reyes de 1908, pero no como se dice habitualmente estuvo de forma ininterrumpida hasta 1916. A mediados de 1909 lo reemplazó el vicepresidente José Berraondo, en 1910 y 1911 lo sustituyó Antonio Vega de Seoane, luego Pedro Parages en 1912 y más tarde Federico Revuelto hasta el 12 de septiembre de 1913. Fue entonces cuando el coruñés regresó para permanecer hasta 1916. Su otra etapa como mandatario blanco fue en la complicada posguerra, en los años 1939 y 1940, al ser elegido como presidente de consenso por la junta directiva tras la asamblea que se celebró el 19 de abril de 1939.
Adolfo Meléndez fue uno de los fundadores del club, además de jugador, secretario técnico y presidente
Meléndez, procedente de una familia de diecinueve hijos, estudió el bachillerato entre Madrid y Cádiz y luego eligió la carrera militar pese a no tener antecedentes castrenses en su árbol genealógico. Su sueño era llegar a ser un día ingeniero militar, pero un atropello mientras montaba en bicicleta en 1905 cambió su futuro. Acudió primero a la Academia de Administración Militar de Ávila, para más tarde pasarse a Guadalajara con el empleo de Alférez. Entró con 14 años y terminó con 16, aunque según contaba en misivas a la familia no lo pasó demasiado bien. Allí coincidió con veteranos de las guerras de Cuba y Filipinas mientras él era un joven adolescente.
La razón de su ausencia como presidente estable de 1909 a 1913 la encontramos en que se marchó a la Guerra de África. Durante largos periodos residía a caballo entre España y Marruecos y rogó a sus compañeros dejar la presidencia, pero estos le mantuvieron contra su voluntad y le suplieron en determinados momentos de forma interina. De forma insólita gobernó el club en algunos instantes por carta.
La razón de su ausencia como presidente estable de 1909 a 1913 la encontramos en que se marchó a la Guerra de África. De forma insólita gobernó el club en algunos instantes por carta
En su condición de teniente de intendencia fue llamado a luchar en la Guerra de Melilla en agosto de 1909 tras las sangrientas revueltas de las cabilas del Rif. Con vocación y obediencia dejó la capital apenas un año después de alcanzar la presidencia con la nueva de meta servir a España y al Rey. Fue destinado al Ejército de Melilla con la misión de levantar un campamento en la zona de Mar Chica y aprovisionar a las posiciones en Sidi Hamet el Hach y Atalayón. Contaba con 25 años cuando llegó al andén de la estación de Alcalá de Henares desde donde partió un enorme destacamento a Málaga, lugar en el que se encontraba el vapor Valverde que los conduciría hasta la costa africana. La gente les despidió cantando “Ni me pinto ni me peino ni me ponga la mantilla hasta que venga mi novio de la guerra de Melilla”.
Su carrera militar a partir de entonces fue imparable. En septiembre de 1909 recibió la condecoración de una medalla de primera clase del Mérito Militar por su comportamiento en el ataque de Tahuima y Nador. Más tarde, en 1911, obtuvo la cruz de primera clase de María Cristina por la batalla de Nador; en septiembre de 1914, fue ascendido a comandante por méritos de guerra; en 1917, le otorgaron la medalla militar de Marruecos; en 1923, la cruz de San Hermenegildo; en diciembre de 1929, lo nombraron director de la Academia de Intendencia de Ávila y en 1933 le ascendieron a intendente general. En el club blanco se le conocería como General Meléndez.
Su primer regreso a Madrid fue en mayo de 1910 pero en los siguientes años volvió a África en varias ocasiones. Por ejemplo, en junio de 1911, cuando hizo lo imposible por participar en la ocupación de Larache y Alcazarquivir como logista después de una excepcional aventura militar con desembarco. Tras seis meses destinado retornó a España, aunque para trabajar como ayudante de profesor en la Academia de Ávila. A comienzos de 1913 hizo de nuevo el petate para participar en el frente de la Segunda Compañía de Montaña y conducir por ferrocarril tanto material como personal destinado a la Comandancia de Tropas de Intendencia de Larache. En septiembre pudo reasumir su presidencia del Madrid Football Club, pese a que en 1914 se ausentó un tiempo.
En el club blanco se le conocería como General Meléndez
Aquel año marchó destinado a Arcila como Capitán de Intendencia en la guerra de Marruecos. Durante su estancia en Marruecos escribió a la familia con morriña por estar lejos de ellos y su Madrid FC. Echaba de menos el football y se propuso introducirlo y divulgarlo en la zona, por lo que se le puede considerar el promotor del balompié allí. Para ello contó con la ayuda de los jóvenes oficiales de Infantería.
En su diario de guerra escribió el 21 de junio de 1914 lo siguiente: “Se presentó el Administrador del Hospital Militar, con un paquete que contiene el primer balón de football que va a botar en Arcila y enviado desde Tánger a petición mía por Rubio Alonso. No se tardó en empezar a jugar más que el tiempo de hincharlo, que se hizo como los ángeles por los muchos deseos que había, comenzando acto seguido a jugar en la Plaza de Armas del Campamento, entre los oficiales de las dos Compañías de Intendencia, resultando muy divertido. Hubo grada pública de soldados y a última hora, cuando el cansancio iba llegando, se les dejó meter un poquito de baza a todos”.
Su final en esta etapa como presidente madridista tiene lugar en 1916, unos días más tarde de caer en la final de Copa el Madrid FC contra el Athletic Club bilbaíno por 4-0 en Barcelona. Además, Meléndez se veía forzado otra vez a cumplir con sus obligaciones militares. Para garantizar la continuidad en su gestión tomó las riendas Pedro Parages.
Fotografías: Alberto Cosín