Buenos días, estimados galernautas. ¿Estáis nerviosos ante la inminente llegada de Sus Santas Majestades los Reyes Magos de Oriente? ¿Habéis sido buenos? ¿Habéis dado lustre a vuestros zapatos antes de colocarlos en el punto predilecto de la casa? ¿Pensáis que obtendréis los regalos que habéis (o no) merecido?
El que, en claro adelanto de la Epifanía, tuvo más regalo del que mereció sobre el césped fue el Barça. El Barça recibe a los Reyes Magos con inusual prodigalidad. Uno de ellos, Gaspar(t), le cogió tanto gusto a ir por allí que se quedó de presidente y hasta de vice de la RFEF, desde donde prometió fastidiar al Real Madrid cuanto pudiera, y vaya si cumplió su palabra.
Y diréis: ¿no existe un conflicto de intereses en el hecho de ser a la vez presidente de un club, vicepresidente de la RFEF y rey mago? Claro que sí. ¿Y? Esos conflictos los maneja al Barça divinamente. Por ejemplo, con su capitán organizando competiciones con el (en este caso) presidente de la RFEF, o con un miembro del consejo de administración de su filial Barça Studios colocado como proveedor de las imágenes del videoarbitraje. También es capaz de tener en nómina durante (mínimo) 17 años al vice (cómo les gusta el vice) de los propios árbitros y luego decir que “no está probada la corrupción”, como hilarantemente decía un columnista de Sport hace pocos días.
Por cierto, Sport refleja hoy la victoria culé ante Las Palmas, victoria arrancada pese a -una vez más- un pésimo juego y merced a un penalti más que discutible en los últimos estertores del partido. De esto, es decir, de lo discutibilísimo del penalti, no dice nada la portada de Sport, y tampoco la de su competidor Mundo Deportivo. Debe de ser porque la costumbre convierte las cosas en poco noticiables. Todas, absolutamente todas las jugadas dudosas caen del lado blaugrana, y lo hacen con la misma falta de naturalidad con la que Gundogan hizo el salto de la rana al notar el mínimo contacto del defensa de los canarios sobre sus navegadas espaldas.
Ya veis que no hay mención alguna a eso, al piscinazo, en los portadas cataculés. “Gundogan decidió al transformar un penalti que él mismo provocó”, reza la de Sport. Hombre, depende de a qué llamemos provocar. El árbitro, por ejemplo, además de favorecer al Barça en la jugada mentada, debió de provocar a Xavi de algún modo, porque si no el intachable técnico culé no se pondría como se puso con él. Las cámaras captaron -aunque hoy eso casi no lo veréis por ninguna parte- cómo el de Terrassa se cagaba en la puta madre (sic) del trencilla negreiro de turno. Son palabras de Xavi (lo de la madre, no lo de negreiro, eso es nuestro) en las que no vamos a entrar, exactamente igual que cualquier instancia de justicia deportiva. No conocemos a la mencionada señora ni falta que nos hace, y se nos antoja que cualquier denuesto que pueda aplicarse a ella o contra su hijo será, de ser justo, aplicable por razones opuestas a las que Xavi cree atesorar.
Gundogan no fue el único que ayer se tiró a la piscina. El presidente de la LFP, Javier Tebas, en su habitual descarga de improperios tuiteros contra el periodista Jorge Calabrés, se permitió dudar de la honorabilidad del Real Madrid y de su presidente con una alusión malévola a las obras del Bernabéu, aunque sin reunir siquiera la hombría de escribir el nombre del estadio tal cual, sustituyéndolo con unos cobardes puntos suspensivos. Otro piscinazo aunque, a diferencia de lo sucedido con Gundogan, aquí ni siquiera había agua en la piscina.
En cuanto a Marca y As, hoy traen una entrevista exclusiva con Dani Olmo y la enésima cábala relativa a Mbappé, respectivamente. Olmo se conjura para fastidiar al Madrid y no descartamos que Mbappé también.
Nosotros, en cambio, sólo con conjuramos hoy para bruñir nuestros zapatos, dejarlos junto a la inexistente chimenea y esperar con un lexatín la llegada de sus Santísimas Majestades. No descartamos que nos dejen una liga luchada contra el sistema y/o una Champions League peleada en las fauces de Ceferin, que quizá (quién sabe) vaya a entregar en 2024 el último trofeo con ese nombre.
Hacemos votos por ello y os deseamos una muy feliz noche de Reyes.
Es un esfuerzo inútil e inmerecido escribir sobre Pablo Maffeo. No es por una cuestión elitista o clasista, al contrario, soy firme defensor de que todos merecemos oportunidades para prosperar en la vida con independencia de nuestras capacidades, nadie debe quedar atrás por características que en su mayor parte no dependen de uno mismo, sino que vienen dadas de serie en el momento del alumbramiento materno. Se trata más bien de una cuestión que tiene que ver con la mala o nula educación del sujeto.
Cuenta la leyenda que cuando murió John Wayne, su última esposa decidió suprimir su nombre de la tumba por miedo a sufrir una profanación y colocó en su lugar el epitafio en español: «Feo, fuerte y formal». Al parecer no es más que eso, una leyenda, aunque también parece cierto que el Duque expresó alguna vez su deseo de que así se hiciese. Lo que sí es real es la conversión en canción de la frase por parte de Loquillo y Carlos Segarra: Feo, fuerte y formal es un tema emblemático del pop-rock español y firme candidato a ser gozado en cualquier celebración etílica que se precie.
Al contrario de como entonaba el Loco: «Hombre de bien a carta cabal, y como el Duque feo, fuerte y formal», se puede afirmar que el 15 del Mallorca se queda en Maffeo, flojo e informal, y ayer se encargó de demostrarlo una vez más. Vayamos por partes.
Lo de Maffeo es obvio, se trata de su apellido. Respeto a su flojera, el físico postnavideño que lucía ya hacía sospechar a simple vista que no se encontraba en su mejor estado de forma, como quedó patente después. El hispano-argentino bufaba mediada la segunda parte y mostraba un agotamiento como aquellos de Guti al cuarto de hora de empezar a jugar en su etapa final madridista. Lo que sucede es que el otrora defensor de la camiseta blanca atesoraba una calidad que le bastaba para resolver el encuentro con un par de pases, a diferencia del protagonista de esta pieza.
Al contrario de como entonaba el Loco: «Feo, fuerte y formal», se puede afirmar que el 15 del Mallorca se queda en Maffeo, flojo e informal
De su informalidad presumió en varias acciones. Una de ellas antes del descanso. Se arremolinaron varios jugadores de ambos equipos y Carvajal rozó la cara de Maffeo, hecho que sirvió al lateral bermellón para desplomarse cual jugador blaugrana ante la caída de una botella de plástico vacía a tres metros en Mestalla. Es difícil ocultar los orígenes de uno y a Pablo lo hizo debutar Guardiola. Parecía que le habían matado. Anduvo fingiendo una agresión en el suelo hasta que del mismo modo que se tiró al piso se levantó y dirigió una sonrisa bobalicona a Vinícius y Rüdiger.
El fútbol nunca fue la prioridad para Pablo Carmine, quien sufre fijación con Vinícius y, además de inflarlo a patadas, aprovecha cada partido para llamarle llorón, adaptando para ello pose oligofrénica.
Otra muestra más de informalidad. Donde no hay mata no hay patata. Y viceversa. Por lo que Maffeo se marchó del Bernabéu con cero puntos y varios ridículos, y Vinícius y el Madrid con una victoria y el título honorífico de campeón de invierno.
El Real Madrid, en el calor de la noche, a plena luz del día, siempre dispuesto para alegrarte el día. Equipo de bien, a carta cabal, que gana aunque juegue feo, fuerte y formal.
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Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Cuando hace diez años (¡diez años ya!) Luka Modric botó ese córner en ese minuto 93 de ese maldito estadio del que ya ni siquiera recuerdo su nombre, y el balón sobrevoló el área para aterrizar en el punto de penalti, cuando allí, a la orilla de un continente, Sergio Ramos se elevó sobre el resto e impactó el esférico con la convicción plena del héroe redentor, como mandan los cánones que dirían los clásicos, el mundo se paró.
No es que así lo sintiese yo, presa del pánico absoluto ante una final de Copa de Europa que se iba para el vecino, sino que fue un hecho demostrado a pesar de ser científicamente inexplicable. En esos dos segundos, los que transcurrieron desde el cabezazo de Ramos hasta el desenlace de la jugada, el planeta se olvidó de girar. Por primera vez en la historia de la humanidad no se registró ningún nacimiento ni ninguna defunción. El mundo estaba a lo importante, a ese balón de futuro incierto. Parece mentira que hayan pasado ya 10 años.
Aún hoy, una década de duelo después, pienso en el milagro cósmico que hubiese sido si a ese balón le hubiese dado por entrar, forzando así una prórroga en la que cualquier cosa hubiese podido pasar. Pero no, al cabezazo de Ramos, perfectamente dirigido, le sobraron 10 centímetros, los causantes de que el cuero impactase en el palo en vez de ser gol, como estaba escrito que habría de ser, y no el fin del mundo, como la realidad se empeñó en acabar imponiendo. Porque dos repeticiones después del casi gol el árbitro ya estaba pitando el final del partido, clavando sin saberlo un puñal en el corazón madridista del que todavía emana sangre a borbotones.
Me sigo preguntando si después de ese palo, después de ese pitido final, todo lo que vino después, toda la catarata de consecuencias, decisiones y renuncias, todo este sinsentido pudo evitarse, si hubo una posible corrección a tantísima improvisación y bandazo, o si nada de ello hubiese importado porque sólo con ese gol de Ramos que nunca fue se hubiera alterado nuestro trágico destino.
Aún hoy, una década de duelo después, pienso en el milagro cósmico que hubiese sido si a ese balón le hubiese dado por entrar, forzando así una prórroga en la que cualquier cosa hubiese podido pasar
La derrota en la final de Lisboa supuso un cambio radical en la planificación deportiva del club. Florentino se cansó de tanta estrella, de tanto supuesto crack, y ese mismo verano vendió de una tacada a Cristiano, Ramos, Casillas, Benzema y Marcelo, los grandes señalados de la dura derrota. En todos ellos se depositaron las iras de club, prensa y afición, se les llegó a acusar de perdedores, de jugadores incapacitados para la gloria.
Al míster del momento, Carlo Ancelotti, se le rescindió el contrato con un durísimo comunicado en el que al pobre hombre se le acusaba de carecer de las aptitudes necesarias para entrenar a un club no ya de la envergadura del Real Madrid, sino tampoco a cualquiera de primera división. El comunicado venía a decir que la avanzada edad del italiano, sus obsoletos métodos de entrenamiento, su falta de mano dura con la plantilla incluso sus hábitos nutricionales le convertían a lo sumo en poco menos que un aspirante a profesor de educación física de un instituto de provincias. Fue tal el escarnio que el otrora míster se retiró a su Reggiolo natal a leer novelas de amor y disfrutar de una sigilosa vida contemplativa.
A pesar del durísimo varapalo europeo, recuerdo que en ese verano de 2014 sentimos cierta ilusión, sería absurdo negarlo. La incertidumbre con las salidas de tanto jugador importante contrastó con la alegría por la llegada de Paco Jémez, el entrenador mejor valorado por la prensa, que aplaudió la atrevida decisión de contratarle. Además, los fichajes de Michu, Gary Medel y Miguel de las Cuevas supusieron el soplo de aire fresco que tanto necesitaba la plantilla. Fue precisamente este último quien protagonizó la gran sorpresa del mercado. Florentino tenía apalabrado a Toni Kroos, que había sido campeón del mundo ese mismo verano cuajando un Mundial brillante, pero la insistencia de Jémez y la opinión favorable de la prensa al respecto motivaron la contratación del español, mientras que el ex del Bayern se vio obligado a firmar por el Barcelona pese a su deseo de vestir de blanco.
La incertidumbre con las salidas de tanto jugador importante contrastó con la alegría por la llegada de Paco Jémez, el entrenador mejor valorado por la prensa, que aplaudió la atrevida decisión de contratarle
Contra todo pronóstico, al alemán le salió redonda la jugada. El nuevo ocho culé se adueñó del centro del campo blaugrana, y con él al mando de las operaciones el Barça se alzó con las Champions de 2015, 2016 y 2017, un hito sin precedentes considerado como la mayor hazaña de la historia. Tan clave como el alemán resultó ser Francisco Román Alarcón, “Isco”, a quien desavenencias con Paco Jémez le hicieron abandonar Chamartín y recalar en el club catalán, donde desplegó su mejor fútbol, consagrándose como uno de los mejores centrocampistas de siempre. Isco y Kroos encajaron a la perfección en el engranaje de Luis Enrique, quien diseñó una máquina de jugar al fútbol casi perfecta, lo que, unido a su destacadísimo manejo de la plantilla, llevó al asturiano a obtener el reconocimiento unánime de mejor entrenador de la historia.
Aunque el nombre propio de ese Barça, el mejor equipo de siempre, es el de Leo Messi. A sus exhibiciones diarias añadió la conquista de las tres Champions seguidas y sus doce balones de oro. Mención especial merece su participación en la Champions League de la temporada 2016-17. El argentino realizó una de las mejores actuaciones individuales que se recuerden en cualquier torneo, anotando sendos hat tricks en cuartos de final y semifinales a Bayern y Atlético respectivamente, además de un doblete inolvidable a la temible Juventus de Turín, que solo había recibido dos goles en todo el campeonato. Una de las mayores hazañas de la historia.
Nosotros, en cambio, comenzamos a comprender en este lado de Chamartín aquello tan español de que la alegría va por barrios. Lo de Jémez no acabó de funcionar, quizá las expectativas generadas fueron desmedidas, lo cierto es que ni él ni los fichajes rindieron como de ellos se esperaba, y sólo chavales de la cantera como Morata, Jesé o Mario Hermoso pudieron salvar los muebles. Con todo ello, los dos años del técnico canario se saldaron con unas muy decepcionantes quinta y octava posición respectivamente.
Florentino, cansado de todo y de todos, echó por fin al técnico canario, vendió a los veteranos de la plantilla (Luka Modric, Casemiro, Gareth Bale y Carvajal), e incluso, tal era su desazón, inició los trámites para la conversión del Club en Sociedad Anónima Deportiva, considerada como la única salvación económica viable dados los recientes descalabros competitivos.
Florentino, cansado de todo y de todos, echó por fin al técnico canario, vendió a los veteranos de la plantilla (Luka Modric, Casemiro, Gareth Bale y Carvajal), e incluso, tal era su desazón, inició los trámites para la conversión del Club en Sociedad Anónima Deportiva
Fue así como ese mismo verano, en 2017, un multimillonario americano propietario de una franquicia de la NFL se hizo con el control del 51% del club, aterrizando en Barajas con su potente desembolso económico correspondiente, responsable de los fichajes estelares de Pogba, Ibrahimovic o Arturo Vidal. A la lista de cracks tuvimos que sumar un Arsène Wenger que por fin recalaba en el banquillo de Concha Espina, piedra angular de un proyecto llamado a devolver al club a su posición preponderante en el fútbol mundial.
Y sin embargo, aquello acabó como el rosario de la aurora. Broncas en el vestuario desde octubre, división entre los madridistas y sólo siete victorias en seis meses motivaron la dimisión de Wenger en enero. Quique Setién, su reemplazo, no pudo enderezar el rumbo de una nave inevitablemente a la deriva. El equipo terminó la temporada en undécima posición, su peor registro hasta el momento, y fue víctima de mofas y escarnio público con todo merecimiento.
Por si eso fuese poco, el Barcelona se alzó con el título liguero por cuarta vez consecutiva, obteniendo el récord de puntuación histórico de cualquier Liga europea con 108 puntos, una auténtica salvajada. Además, el Atlético de Madrid se proclamó por segunda vez en su historia campeón de Europa, tan sólo cuatro años después de aquella final en Lisboa causante de todos los males madridistas. En Kiev, y frente al Liverpool, los rojiblancos culminaron la obra del Cholo Simeone, consagrando al argentino como uno de los mejores entrenadores de la historia, con el permiso siempre de Luis Enrique y Guardiola.
La tristeza que nos daba nuestro Madrid contrastaba con las alegrías de la Selección. En 2018, España se proclamaba campeona del mundo por segunda vez en su historia, esta vez de la mano de un brillante Julen Lopetegui, quien logró construir una selección que bordaba el fútbol con Isco, Saúl, Koke, Deulofeu o Diego Costa como máximas estrellas. Lo de que el combinado nacional iba en serio nos lo empezamos a creer en ese mes de marzo, cuando en un amistoso en el Metropolitano le endosó seis goles seis a una Argentina presentada como una de las grandes favoritas del torneo.
El buen hacer del cuadro nacional supuso que el Barcelona apostase por Lopetegui como sucesor de Luis Enrique antes incluso del inicio del Mundial, en una decisión que a nadie le extrañó debido al gran nivel mostrado por el técnico vasco
El buen hacer del cuadro nacional supuso que el Barcelona apostase por Lopetegui como sucesor de Luis Enrique antes incluso del inicio del Mundial, en una decisión que a nadie le extrañó debido al gran nivel mostrado por el técnico vasco. Incluso a los madridistas nos resultó conmovedor ver al técnico guipuzcoano salir ovacionado de cada campo de España, sin duda una muestra justa y sincera del agradecimiento entero de un país.
Barça y Selección, como si de cromos se tratase, intercambiaban entrenadores, pues fue el propio Luis Enrique quien heredó las riendas del combinado patrio, llegando a perfeccionar la obra perpetrada por Lopetegui. Con el exmadridista en el banco, la Selección alcanzó unas meritorias semifinales en la Euro de 2020 (sólo los penaltis nos privaron de un nuevo título), y dos años después, en Catar, se proclamaba campeona del mundo por tercera vez en su historia, segunda consecutiva, con un Dani Olmo estelar que a la postre se convertiría en Balón de Oro.
Ya no había dudas, “Luis Padrique” era el mejor técnico que este deporte había conocido jamás, y de paso el yerno que toda nuera española quisiera tener. Además, la Selección Femenina ganaba el año siguiente el Mundial en Australia, para mayor gloria de nuestro fútbol y, especialmente, del presidente de la RFEF, Luis Rubiales, un hombre sencillo, hecho a sí mismo, triunfador, un nuevo modelo de virilidad masculina, ruda y canalla que hacía de él el principal sex symbol de España. No es de extrañar que su boda con Jenni Hermoso, una de las mejores jugadoras del equipo, acaparase portadas y programas del corazón un mes entero.
Me refugio en los éxitos nacionales porque en los de mi equipo hace tiempo que ya no puedo hacerlo. Ni la llegada de cracks como Enzo Fernández, João Felix o Van de Beek, ni el buen hacer de los capitanes Raúl de Tomás o Martin Odegaard parecen mejorar el rumbo de un Madrid al que pocos reconocemos. Ten Hag sigue sin dar con la tecla a pesar de estar en su cuarta temporada ya, y, por primera vez en nuestros 122 años de historia, corremos serios riesgos de descender a segunda división a final de curso. Los 16.000 que acudimos religiosamente al Tinder Stadium, antiguo Bernabéu, no perdemos la fe, pero incluso este estadio que se cae a cachos parece presagiar la debacle de un club que hasta hace diez años era considerado el mejor de la historia.
Los 16.000 que acudimos religiosamente al Tinder Stadium, antiguo Bernabéu, no perdemos la fe, pero incluso este estadio que se cae a cachos parece presagiar la debacle de un club que hasta hace diez años era considerado el mejor de la historia
A veces me pregunto qué hubiese pasado si ese cabezazo de Ramos en Lisboa hubiese entrado, si, con un poco de suerte, una hipotética prórroga hubiese cambiado nuestro futuro, ahora presente, si el destino se rige así, a golpe de centímetro y si algo de esto se hubiese podido evitar con la sencilla hipótesis de que esa pelota hubiese besado la red y no el poste. En fin, cómo saberlo. Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así.
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Buenos días, amigos. El 2024 ha comenzado como concluyó el 2023, con victoria blanca por 1-0 (0-1) gracias a un gol postrero de cabeza a la salida de un córner. Si frente al Alavés fue Lucas Vázquez quien anotó el testarazo final tras la botadura del saque de esquina por parte de Kroos, ayer contra el Mallorca se encargó Rüdiger de hacer lo propio gracias a la asistencia de Modric. Una victoria que cierra la primera vuelta de la liga Negreira con el Madrid líder y lo adorna con el anecdótico pero gratificante pseudotítulo de campeón de invierno, como destaca Marca en su portada.
Rüdiger todopoderoso ilustra el frontispicio marquista. El alemán se elevó a los cielos para asestar, según tituló brillantemente su crónica Genaro Desailly, un cabezazo al dentista —el Mallorca fue un dolor de muelas— y romper en mil pedazos la táctica camorrista pergeñada por Javier Aguirre con el debutante Muñiz Ruiz en el papel de colaborador necesario.
El colegiado aún no se había desprecintado contra el Real Madrid y no hubo sorpresa alguna. Bueno, en realidad sí, porque la primera jugada bermellona consistió en un codazo de Van der Heyden en el rostro a Carvajal —esta no es la sorpresa— y de manera milagrosa el trencilla señaló falta y, no contento con el atrevimiento, osó a mostrar la correspondiente tarjeta amarilla.
Fue un espejismo, a partir de ese momento el encuentro fue un carrusel de mamporros mallorquinistas ignorados por el pupilo negreiro. Su desempeño con el pito fue calificado de insufrible por Alberto Cosín en su crónica arbitral. Auguramos a Muñiz Ruiz un futuro prometedor en Primera División, con suerte quizá trufado con inmuebles comprados a tocateja gracias al generoso sueldo con el que la Federación se asegura la fidelidad de los colegiados.
Para que el sistema funcione, además de un árbitro adoctrinado para la causa, es necesaria una retransmisión a la altura de las circunstancias, y ayer Miguel Ángel Román, Guti y Mario Suárez bordaron su trabajo en DAZN. Chapeau.
Comenzábamos este portanálisis poniendo de relieve que el Madrid se ha apuntado los últimos dos triunfos de igual manera, gracias a un solo tanto conseguido de córner en el tramo final del encuentro. No faltan quienes nos echan en cara a los madridistas que, según ellos, criticáramos el unocerismo. Una vez más, demuestran su escasa capacidad de comprensión, pues el madridismo, en general, nunca ha criticado el unocerismo, lo que ha resaltado es la contradicción flagrante de quienes sí han renegado siempre de esta forma de ganar y sin embargo, estadísticamente, son quienes más victorias han obtenido así en los últimos tiempos. Los adalides de la única y verdadera forma de ganar, los hipócritas supremos, los negreiros de céspet rasurado y visera para el sol.
Además, se da la pequeña circunstancia de que el Madrid está liderando esta liga —además de contra viento y marea, como siempre— sobreponiéndose a una lista de bajas inaudita y con un solo central ahora mismo. Y lo está haciendo con unos números que proyectan un puntaje a final de temporada similar a aquellos de las ligas de Mou y Pep. Algo de mérito tendrá, aunque sea ínfimo. No va a ganar solo porque el Barça haya comprado durante décadas a los árbitros.
Mundo Deportivo informa del triunfo del Madrid frente al Mallorca con una franja-crespón negro y dedican su espacio principal al Girona, a quienes califican de «Imparables». Un pequeño matiz, parables sí son, lo demostró el Madrid con una victoria por 0-3 en Montilivi. De nada, Mundo Deportivo.
El 4-3 del Girona frente a los del Cholo representa a la perfección la naturaleza atlética. Simeone retiró del campo a Griezmann y Morata para amarrar el 3-3 y acabó perdiendo. También representa a la perfección a Morata, que marcó un hat trick (y otro gol que le anularon) y no sirvió para absolutamente nada. Morata, el epítome de lo vacuo.
En la parte superior del diario de Godó, grande de España, podemos leer «Sin regalos» sobre las figuras de varios jugadores culés en la sección de la portada dedicada a la información del FC Barcelona. Entendemos que, si es sin regalos, los de Xavi jugarán su partido en Las Palmas prácticamente con los jugadores del filial, habida cuenta de que los fichajes de sus últimos años están inscritos gracias a palancas ficticias.
Sport se centra en lo que sucede en la casa de tócame, Roque y exhorta a ganar al Barça con Vitor ídem recién inscrito gracias a lo que todos sabemos.
Destacan también la victoria del Barça de baloncesto frente a los de Chus Mateo. Fastidia perder siempre contra el Barça, pero la parte positiva es que el Madrid lleva una campaña para enmarcar y que este triunfo insufla aire a Grimau.
Para terminar, volvemos al principio, al Madrid, a Rüdiger y a su gol.
«El invierno es de Rüdiger», que se ha convertido en el general madridista capaz de vencer al Mallorca, a la corrupción sistémica y hasta a Napoleón y los nazis si fuese menester. Rüdiger corona al Madrid como campeón de invierno negreiro.
Pasad un buen día y abrigaos, que no sois Rüdiger.
Arbitró Alejandro Muñiz Ruiz del comité gallego. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.
La primera noticia del partido fue sorprendente: la primera amarilla no fue para el Madrid, sino para el cuadro visitante a los ¡6 segundos! Van der Heyden en un salto golpeó a Carvajal en la cara y se ganó la cartulina. Al final de los 45' el árbitro gallego ya enseñó la patita con dos amarillas para los blancos por protestas de Rodrygo y Lunin. En faltas la cosa iba 1-4. El colegiado dejó sin pitar varias entradas claras y fue bastante permisivo con los bermellones. Pudo expulsar por una segunda amarilla al carrilero belga pero se amilanó.
En la segunda mitad no hubo tantas interrupciones y volvió a amonestar a dos mallorquinistas por faltas claras. A Nastasic por un codazo a Brahim en el 61' y a Maffeo en el 69' por agarrar a Rodrygo. Además, en el 88' se reclamó penalti por mano de Samu pero por escasos centímetros estaba fuera del área.
Muñiz Ruiz, INSUFRIBLE.
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Lunin: APROBADO. Seguro en general y aliado con sus postes.
Carvajal: APROBADO. Partido discreto.
Fran García: SUSPENSO. No aportó casi nada. Su presencia en el once tiene más sentido cuando también juega Joselu.
Rüdiger: SOBRESALIENTE. No sólo por el gol. Brillante en el corte, siempre veloz e imponiéndose. El hombre del partido con gran diferencia.
Tchouaméni: APROBADO. Discreto como central.
Kroos: APROBADO. Poco inspirado. El Mallorca te harta hasta de ti mismo.
Modric: APROBADO. Destellos de calidad (el córner del gol fue suyo) en un encuentro también incómodo para él.
Valverde: APROBADO. No hizo nada especialmente bien ni especialmente mal. Partido tibio del uruguayo.
Bellingham: APROBADO. Se entonó al final, pero hizo uno de sus partidos más insatisfactorios hasta la fecha.
Rodrygo: APROBADO. Afanoso pero negado, salvo en alguna jugada aislada.
Vinicius: NOTABLE. El más amenazante en ataque hasta que fue sustituido por Brahim.
Brahim: APROBADO. Aportó en ataque con su gran regate.
Joselu: APROBADO. Casi desapercibido en los minutos que tuvo, aunque al menos fijó a los defensas. Siempre mete miedo.
Ceballos: APROBADO. Cumplió en sus pocos minutos.
Lucas Vázquez: APROBADO. Crucial en un contragolpe peligrosísimo del Mallorca a última hora.
Ancelotti: APROBADO. Planteamiento algo ramplón, aunque supo mover las piezas a última hora.
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Gracias a un gol de Antonio Rüdiger en el tramo final del partido, el Real Madrid se ha proclamado (es un decir, porque es un título testimonial) campeón de invierno. Costó muchísimo a los de Ancelotti hacerse con los tres puntos ante un Mallorca aguerrido que también tuvo sus ocasiones.
Los primeros compases del partido no invitaban al optimismo blanco, con un Mallorca muy correoso que impedía incluso un dominio claro del Madrid, obligando a Lunin a salir fuera del área a despejar de cabeza un balón que, de otro modo, habría dejado a Larin con todos los pronunciamientos para hacer gol. Con preferencia por volcar el ataque por el lado izquierdo, donde se apelotonaban Vinicius, Kroos, Fran, Rodrygo e incluso Bellingham, los de Ancelotti no encontraban el modo de socavar una resistencia defensiva numantina de los de Aguirre. En cuanto se decidieron a diversificar el juego para incursionar por la otra banda, Modric puso un balón que Bellingham remató de primeras en una de sus características llegadas. En todo caso, a esa altura del partido, con un cuarto de hora cumplido, todo apuntaba a un dolor de muelas ante los amenazantes alicates de los doctores Malillo y Raffeo, o como se llamen. Los primeros movimientos aconsejaban paciencia.
La primera ocasión clara del partido se dio al borde de los veinte minutos. Modric, desde la frontal, metió un balón divino a Vinicius, cuyo tiro cruzado con la izquierda obligaría a Rajkovic a realizar una gran parada. Se antojaba el tipo de encuentro donde ese tipo de oportunidades no pueden desaprovecharse, máxime cuando el Mallorca se desplegaba en alguna ocasión de manera amenazante, ante un Lunin que blocaba muy seguro. Al borde de la media hora, con un Madrid carente del último pase, la sensación era de frustrante pico y pala. Una combinación en el área entre Vinicius y Rodrygo se encontró con el mismo enjambre de piernas rojillas que domeñaba el antifútbol balear. Los subterfugios y la astucia de los del Vasco imponían su ley.
Sólo cabía esperar una pincelada individual como la que descerrajó Vini en el minuto 36, con un caño deslumbrante en la frontal del área y un cañonazo que volvió a parar Rajkovic. Real Madrid: consagrando porteros rivales desde 1902. Para que no nos hiciéramos ilusiones de que el choque sería algo más sencillo, el Mallorca remataba al larguero a continuación, por medio de Antonio Sánchez. No quería el balón el Mallorca, y no se les podía reprochar considerando la rentabilidad que sacaban a su escaso porcentaje de posesión.
Costó muchísimo a los de Ancelotti hacerse con los tres puntos ante un Mallorca aguerrido que también tuvo sus ocasiones
Y así, con esas trazas de partido-viacrucis, con el Mallorca tirando córners y el árbitro anonestando a Lunin por protestar que se le estorbara en el área, se llegaba al descanso. Una metáfora de la incomodidad reinante. Varios jugadores del Madrid, entre ellos Bellingham, estaban claramente por debajo de su nivel.
El segundo tiempo se estrenaba con los mismos once por parte de Carletto (su tónica habitual), pero con Joselu y Brahim calentando desde el minuto cero. Ambas opciones se antojaban muy válidas para un partido así de trabado. Joselu en particular podía ser un buen recurso. Todo seguía igual, con un Madrid impotente que no perdía la fe. Kroos lanzó fuera una falta. La crónica, habrán observado, está hecha de frases cortas, cortantes, desapacibles. Otra metáfora. Samu Costa lanzó un trallazo al poste. Igual hasta había que firmar un empate. El Mallorca se atrevía incluso a presionar arriba, envalentonado. Ancelotti metió a Brahim en lugar de Vinicius, en un cambio que probablemente estaba pactado. El malagueño no tardó en probar en sus carnes la dureza de Nastasic.
Gracias a un gol de Antonio Rüdiger en el tramo final del partido, el Real Madrid se ha proclamado (es un decir, porque es un título testimonial) campeón de invierno
No fue el único cambio. Joselu ingresó en el terreno de juego con poco más de veinte minutos por delante, antecediendo a la mejor jugada del Madrid hasta el momento. Una gran combinación acabó con Rodrygo delante de Rajkovic, que volvió a brillar rechazando su tiro. Brahim remató en escorzo incómodo (como todo en el partido) de cabeza el rechace, y el balón, increíblemente, tocó en el poste, se paseó por la línea de un lado a otro y finalmente se fue fuera.
El Madrid se entonó en el tramo final, encajonando al Mallorca. En un córner, jugada de la cual el Madrid está sacando partido táctico muy importante últimamente, como sucedió en Mendizorroza, Rüdiger se elevó majestuosamente y anotó de cabeza. El tanto, trascendental, sellaba un partido imponente del alemán.
El Madrid disputó con solvencia los minutos restantes y se aseguró el título honorífico de campeón de invierno.
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Hola a todos, amigos. En las portadas de hoy hay (casi) de todo pero (casi) nada del Real Madrid, que es el tema de nuestras ilusiones y desvelos en La Galerna.
En el desarrollo de nuestra labor portanalítica venimos detectando este fenómeno: las portadas cada vez hablan menos del Madrid. Puede ser una reacción natural al hecho de que el Madrid cada vez hable menos con las portadas (o sea, con los medios). Informativamente hablando, el Madrid se ha bunkerizado en los últimos tiempos. Ya sea por despecho o por necesidad, o por una combinación imprecisa de ambas cosas, los medios han optado por devolver la moneda y hablar de otras cosas.
Este fenómeno conlleva consecuencias deseables y otras que no lo son tanto. Seguramente hay un término medio entre aquellos tiempos en los que García tramitaba personalmente los fichajes en Antena 3, hablando con Mendoza o Sanz prácticamente a diario y en directo para sus oyentes, y este extremo opuesto en el que estamos instalados ahora, con medios que no se acercan por Valdebebas, que no entrevistan a un jugador blanco más que en los parones de selecciones y que no reciben más información de la estrictamente necesaria, enterándose de los fichajes por el comunicado oficial, como cualquier hijo de vecino.
las portadas cada vez hablan menos del Madrid. Puede ser una reacción natural al hecho de que el Madrid cada vez hable menos con las portadas (o sea, con los medios). ¿No es positivo, como rezaba el lema de Primavera Blanca, que las manos de la prensa estén fuera del Madrid?
Hemos dicho que esto comporta ventajas e inconvenientes pero ahora, al describir la situación, nos hemos dado cuenta repentinamente de que los puntos favorables compensan con creces a las contraindicaciones. Exactamente, ¿qué tiene de malo todo lo que hemos expuesto? ¿No es positivo, como rezaba el lema de Primavera Blanca, que las manos de la prensa estén fuera del Madrid?
Sí, en general nos parece positivo. Tan solo una salvedad: como explicamos, el que el Madrid pase de los medios está causando que los medios pasen del Madrid, con lo que los portanálisis los sudamos cosa fina. Pero no vamos a considerar perjudicial para la generalidad de la gente lo que es perjudicial para nosotros. Somos un medio de comunicación, pero no somos periodistas.
Decimos que las primeras planas hoy apenas hablan del Madrid, y en realidad mentimos. Hay bastante del Real Madrid de tenis, que no es otro que D. Rafael Nadal Parera, que vuelve por sus fueros tras largo tiempo de ausencia y lo hace ganando.
Los antis suelen acusar a los madridistas de apropiarse de la figura de Rafa Nadal. Eso del “Madrid de tenis” que acabamos de escribir seguro que les ha sentado fatal. El tema no es sólo que Nadal sea tan madridista como cualquiera de nosotros. El tema no es que su forma de enfrentarse a su deporte sea de un madridismo quintaesencial (pundonor, resistencia agónica a la idea de la derrota, lucha incansable). El tema es que las dos cosas son ciertas. ¿Cómo no considerar a D. Rafael Nadal Parera epitome de madridismo? Eso no es que el madridismo se apropie de él. Eso es que él ha hecho suyo todo el madridismo circundante.
Menos mal que ha vuelto Nadal. Cada cierto tiempo nos asalta el terror de que esta vez sí sea la última. Nos ocurre, en ese sentido, como con Luka Modric. Algún día ya no estará, y el peso de esta idea nos sepulta de un modo tan incontestable que la vida pierde alicientes, el sol no brilla y el Sr. Paquito no hace juegos de palabras. Con Luka Modric sentimos nostalgia precipitada. Con Rafa Nadal nos sucede algo parecido.
nO ES que el madridismo se apropie de rAFA nADAL. Eso es que él ha hecho suyo todo el madridismo circundante
Pero Mundo Deportivo siempre está al quite para bajarnos a la tierra cuando nos ponemos a filosofar y, sobre la cabeza de Nadal, anuncian sin rubor que está en venta el calendario oficial del Barça 2024, es decir, el calendario Negreiriano, como bien explicó Tomás Guasch ayer en estas páginas. Ya sabéis, comienza el 15-F, fecha en la cual se reveló al mundo que el FC Barcelona había pagado al número dos de los árbitros una morterada de dinero durante la tira de años. Hay más fechas marcadas en rojo, como los últimos días de agosto, conocidos como la semana de la Falsa Palanca, donde se conmemora cómo cada año Laporta se burla del resto de clubes de la liga revendiendo, de manera ficticia, una y otra vez porciones de Barça Studios con la connivencia de Tebas para poder inscribir a jugadores que ficha con un dinero que en principio no debería tener por hallarse en quiebra hace mucho tiempo.
Respecto a este asunto, Jorge Calabrés hoy desvela en El Español que el Barça pactó con Tebas retirar las demandas a LaLiga para recibir el visto bueno a las palancas. Ya sabéis que las explicaciones del presidente de la liga ante estos turbios tejemanejes suelen consistir en tuits repletos de faltas de ortografía y carentes del más mínimo decoro. Lo que demuestra que para alcanzar una buena posición económico-laboral no es necesario saber escribir ni tener educación.
Esto no lo veréis en las portadas porque... ya sabéis por qué. A ver quién dice que no al riego de Tebas.
Marca dedica su primera plana a despedir a Carmen Valero, referente del atletismo español, una pionera en esta disciplina deportiva que ha fallecido a los 68 años. Descanse en paz.
Además de Nadal, lo más relacionado con el Madrid que podemos leer sin necesidad de lupa es la parte derecha del diario de Gallardo, donde se destaca que el equipo blanco puede obtener el título simbólico de campeón de invierno si gana al Mallorca en esta última jornada de la primera vuelta. En La Galerna os contaremos lo que suceda, porque nuestra portada siempre es para el Real Madrid.
Os dejamos con el frontispicio de Sport y os deseamos que paséis bien el resto del día.
El pasado 29 de diciembre, el Real Madrid comunicaba oficialmente la renovación de Carlo Ancelotti por dos temporadas más. Así pues, el club madrileño y el técnico italiano rubricaban su unión contractual hasta el 30 de junio de 2026. En el comunicado, el club presumía del palmarés logrado por el entrenador nacido en Reggiolo: 2 Champions League, 2 Mundiales de Clubes, 2 Supercopas de Europa, 1 Liga, 2 Copas del Rey y 1 Supercopa de España. Un total de 10 títulos que demuestran que sobran los motivos para confiar en el comandante en jefe.
Y por si a algún despistado se le olvidaba la capacidad del entrenador renovado, el club se lo recordaba de forma contundente: «Carlo Ancelotti es el único entrenador que ha ganado 4 Copas de Europa y el que ha conseguido más victorias en la historia de esta competición (118), y es también el primer entrenador en ganar las cinco grandes Ligas de Europa». ¿Qué más? ¿Cómo mejoras este expediente? Es el currículum más brillante del mundo del fútbol. Todo un galáctico de los banquillos.
Si el contrato se cumple, Carlo Ancelotti sumará en total siete temporadas al timón del Real Madrid. Y lo hará en dos etapas. Ambas son doradas. Tal vez, la primera se vio perjudicada por esa lesión de Luka Modrić cuando el equipo jugaba a la perfección y el centro del campo funcionaba como un reloj. A aquel Madrid que venía de conseguir la anhelada Décima en Lisboa se le unirían grandes fichajes como el de James y Toni Kroos.
Sin embargo, es en esta segunda etapa en la que el entrenador italiano más está disfrutando y demostrando toda su valía. Seguro que se suman muchos factores profesionales pero a buen seguro que el timing de su vuelta jugó a su favor. Llevaba dos temporadas entrenando al Everton y parecía que su mejor época ya quedaba lejos. Al ganador de todo en Italia, Inglaterra, Francia, Alemania y España se le empezaba a acabar el caché de los grandes clubes europeos cuando el Real Madrid volvía a cruzarse en su camino.
Ancelotti tiene el currículum más brillante del mundo del fútbol. Todo un galáctico de los banquillos
Según cuentan los propios protagonistas, incluyendo a Ancelotti, su vuelta se produjo de forma bastante azarosa cuando el club de Chamartín buceaba en búsqueda del sustituto de Zinedine Zidane. Y al final, en junio de 2021 volvía a ser el responsable del vestuario merengue.
Su vuelta sorprendió a propios y a extraños. Muchos aficionados miraron con cierta incredulidad el movimiento de la entidad matritense. La inmensa mayoría de la prensa comenzó a vender su fichaje como un parche. Hasta algunos socarrones aprovechaban para referirse a él con cierta sorna como “el exentrenador del Everton”. Ver para creer cómo se reduce al absurdo la trayectoria profesional de un hombre de fútbol que tiene más de ganador nato que de bulto sospechoso. A veces se pierde la perspectiva y se tiende a malbaratar a un hombre de su calado por falta de memoria histórica o el demasiado mal gusto de dar el brochazo gordo. El cortoplacismo es otro mal que afecta al prescriptor de información. Pero este síntoma solo denota frivolidad en sus valoraciones.
Recuerdo al gran A. C. Milán de la primera década de siglo que entrenaba Ancelotti. El equipo italiano representaba la máxima realeza europea y dominaba con puño de hierro el continente. Silvio Berlusconi había construido toda una dinastía desde mediados de los años ochenta. Junto al Bayern de Múnich o el Manchester United, el equipo italiano constituía el grueso de oponentes del Real Madrid para hacerse con el cetro europeo.
Con Carlo Ancelotti, el Real Madrid no solo tiene una garantía, posee un mapa y una llave hacia el futuro
Mis primeros recuerdos futbolísticos están poblados de noches europeas donde estos clubes se disputaban la gloria eterna. Ancelotti entrenaba a ese Milán poblado de estrellas como Dida, Alessandro Nesta, Paolo Maldini, Cafú, Gennaro Gattuso, Clarence Seedorf, Shevchenko o un jovencísimo Kaká. A lo largo de las ocho temporadas con Ancelotti en el banquillo, el equipo italiano conseguiría proclamarse dos veces campeón de Europa (2003 y 2007) y ser subcampeón en 2005 en aquella final loca frente al Liverpool. Todos los espectadores que vimos la final de Estambul aún la recordamos como si fuera ayer pues su recuerdo es imborrable. El Milán marchaba al descanso con un abultado 3-0. Era el mejor equipo de Europa y era del todo improbable que el Liverpool diese la vuelta al marcador. Y lo logró. El fútbol es así.
Por aquella época me impresionaba la seriedad de Ancelotti. Ataviado con un traje negro riguroso asistía impertérrito a los encuentros más trepidantes y solo rompía el gesto para dirigirse en clave a algún colaborador del banquillo o para encenderse un cigarro. No paraba de fumar. Supongo que le ayudaba a vencer los nervios como ahora sus famosos chicles. La prensa deslizaba que Florentino Pérez bebía los vientos por él. Por entonces, al parecer, los únicos técnicos que convencían al máximo mandatario eran Arsène Wenger y él. No obstante, los insiders de la época juraban que Florentino estaba convencido de que únicamente Ancelotti conseguiría dirigir un vestuario tan atribulado como el blanco. Y el tiempo le dio la razón. Una vez más.
Con Carlo Ancelotti, el Real Madrid no solo tiene una garantía, posee un mapa y una llave hacia el futuro. De sobra es conocida la pasión del técnico italiano por diseñar sistemas tácticos sofisticados como su célebre “árbol de navidad” o su capacidad innata para construir centros del campo ganadores, potenciar el talento nato o detectar futuras joyas. A su vez, con Ancelotti en el banquillo se respira tranquilidad y los niños sonríen en las gradas. Tiene algo de abuelo benefactor o de hombre sabio que se quita importancia, pues sabe que en el fútbol la última palabra la tiene el jugador y no el técnico. Por eso brindo por un nuevo año lleno de salud y prosperidad para todos y, en especial, para nuestro entrenador. ¡Qué bueno que viniste don Carlo!
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Antes de nada, quiero desear a toda la familia galernauta un muy feliz año 2024, que todos vuestros deseos se hagan realidad y que nuestro Real Madrid nos colme de éxitos y triunfos en este bisiesto que comienza. Y comienza en el templo del fútbol mundial, en el estadio Santiago Bernabéu, en el campeonato de liga —justo antes de acometer la defensa del título copero— contra el Mallorca de Raíllo y compañía, que en la pasada campaña nos masacró en la preciosa isla balear con la connivencia y consentimiento de los tres trencillas de campo, del cuarto, de los de la sala VAR y de los de la sala BAR del despacho de Clos Gómez.
Este curso, el Real Madrid defiende liderato y pretende ganar el honorífico título de campeón de invierno en caso de victoria ante los bermellones. Un año más, un encuentro más, un reto más que comienza el miércoles 3 de enero en Chamartín, como todos los años, como siempre. Ahora, unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!
El Real Madrid goza de buena estadística ante el Mallorca en el campeonato liguero, puesto que ambos equipos han jugado 62 partidos de liga, con un balance de 40 partidos ganados, 11 empatados y 11 perdidos, con 135 goles a favor y 56 en contra.
El balance contra el Mallorca jugando como local es más favorable si cabe, puesto que se han disputado 31 partidos de liga entre Real Madrid y Mallorca, en los que el Madrid ha ganado 24, empatado 3 y perdido 4, con 81 goles a favor y 31 en contra.
El Real Madrid, atracos manifiestos mediante, ha conseguido ganar 9 de los últimos 11 partidos de liga jugados frente al Mallorca.
Las mayores goleadas al Mallorca en liga son: a) 28 de octubre de 2012, en el Ono Stadium, que acabó con el resultado de 0-5, con goles de Higuaín (2), Cristiano Ronaldo (2) y Callejón; b) 22 de septiembre de 2021, que acabó 6-1, goles de Marco Asensio (3), Benzema (2) e Isco. Estos partidos también son las mayores goleadas del Real Madrid al Mallorca en partido oficial.
El gallego Muñiz Ruiz, aunque lleva en Primera División desde la temporada 2021/22, nunca ha arbitrado al Real Madrid, misterios de esos que nadie se explica. Tercera temporada en primera y primer encuentro que pita a los blancos… Esperemos que lo haga con ecuanimidad y sin dar ni quitar nada a ninguno de los contendientes.
El jovencísimo turco ha entrado en la convocatoria, por lo que podría convertirse en el jugador nº 862 en debutar en partido oficial con la camiseta del Real Madrid.
1.- El Real Club Deportivo Mallorca jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1960/61. Actualmente es el 18º en la clasificación histórica del campeonato con 1288 puntos.
2.- La actual es la 32ª temporada del Mallorca en Primera División.
3.- El último ascenso del Mallorca a Primera División fue temporada 2021/22.
4.- El Mallorca finalizó la temporada pasada en el puesto 16º de la Liga, con 39 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 2 victorias y 3 empates.
6.- El Mallorca, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 2 y ha empatado 3.
7.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Muriqi (2), Hemed, Chori Castro, Nsue, Alfaro, Lago Junior y Kan-In Lee (1) son los goleadores del Mallorca al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores del Mallorca que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Eto’o (4), Pepillo (2) y Borja Valero (1).
9.- Javier Aguirre se ha enfrentado como entrenador en 24 ocasiones al Real Madrid (8 con Osasuna, 6 con el Español, 5 con el At. Madrid, 3 con el Zaragoza, 1 con el Leganés y 2 con el Mallorca), con un balance de 4 victorias, 7 empates y 14 derrotas ante los blancos.
10.- Los goleadores del Mallorca esta temporada en liga son: Abdón Prats (8), Muriqi (4), Dani Rodríguez (3), Raíllo, Larín, Llabrés (2), Samu Costa, Antonio Sánchez y Nastasic (1).
11.- Actualmente, el Mallorca es 14º en la clasificación de la Liga con 18 puntos.
8 victorias y 2 derrotas, 31 goles a favor (3,1 goles por partido) y 8 en contra.
Goleadores: Benzema (6), Higuaín (5), Cristiano Ronaldo (4), Marco Asensio y Vinicius (3), Callejón, Ozil (2), Sergio Ramos, Modric, Fede Valverde, Rodrygo y Rudiger (1).
Asistentes: Higuaín (5), Ozil (4), Benzema y Marcelo (3), Cristiano Ronaldo, Pepe, Modric, Vinicius, Alaba, Rodrygo y Kroos (1).
Tarjetas: Modric (3), Odriozola, Fede Valverde, Mendy y Vinicius (2), Sergio Ramos, Xabi Alonso, Coentrao, Hazard, Nacho, Camavinga, Lucas Vázquez, Ancelotti, Alaba, Fede Valverde, Mariano y Dani Ceballos (1).
Expulsados: Odriozola.
Primer tiempo: 1 gol. Segundo tiempo: 21 goles.
Gol más tempranero: Benzema (minuto 3).
Gol postrero: Rüdiger (minuto 93).
El R. Madrid ha remontado 3 veces para ganar el partido y no le han remontado.
Mayores goleadas: a) 28 de octubre de 2012, Ono Stadium, 0-5, goles de Higuaín (2), Cristiano Ronaldo (2) y Callejón; b) 22 de septiembre de 2021, Santiago Bernabéu, 6-1, goles de Marco Asensio (3), Benzema (2) e Isco.
Un gol de penalti marcado, 1 fallado (Marco Asensio) y ninguno recibido.
1 hat trick (Marco Asensio).
7 dobletes o más (Cristiano Ronaldo, Higuaín —2—, Ozil, Marco Asensio, Benzema —2—).
Partidos con más goles (7): a) 16 de marzo de 2013, R. Madrid-Mallorca, 5-2, goles de Higuaín (2), Cristiano Ronaldo, Modric y Benzema; b) 22 de septiembre de 2021, Santiago Bernabéu, 6-1, goles de Marco Asensio (3), Benzema (2) e Isco.
El R. Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos jugados frente al Mallorca en liga.
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