Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos amigos. Xavi se va, como nos dijo en marzo. Pero se queda, como anunció en abril. Sin embargo, sabemos que se va, según las portadas. Lleva meses jugando al gato de Schrödinger: sabemos que está vivo (deportivamente hablando) porque lo vemos en los banquillos y las ruedas de prensa, pero a la vez es un cadáver andante que, entre su numeroso séquito llamado “equipo técnico”, cuenta con un tipo totalmente vestido de negro con el aspecto de La Muerte en El séptimo sello de Bergman.

Las portadas de hoy se centran casi unánimemente en el entrenador o exentrenador del Barça, o entrenador de futuro de día y entrenador despedido de noche, pero preferimos comenzar con las noticias alegres del día, y la que rompe esa unanimidad “portadil” es la del diario As, que anuncia:

Modric 2025, gran noticia. Modric no dijo que se iba, ni tampoco que se quedara. Durante meses pareció que saldría, lo que provocó cataratas de lágrimas entre los que lo idolatramos, mas ahora todo hace indicar que asume su nuevo rol y que se quedará, de lo cual nos alegramos enormemente. A falta de la confirmación oficial, en la redacción de La Galerna ya hemos descorchado media docena de botellas de champán para celebrarlo. Porque para abrir una botella no somos muy de experimentos “Schrödingerianos”.

No hay jugador en la actualidad que pueda ofrecer un rendimiento como el del croata para cambiar el curso de un partido en un momento complicado. Si hace falta clarividencia, control, nuevos recursos para atacar la defensa rival, ahí estará siempre el bueno de Luka para ofrecernos toda su experiencia. Y piernas, como se demostró en la contra del Bayern que desmontó Modric en la vuelta de semifinales. “Solo” venía de sacar el córner, un pequeño sprint de ochenta metros para desbaratar lo que pudo ser la sentencia de la eliminatoria.

Hemos visto tantos fichajes en las portadas de los diarios que preferimos no creernos nada aún. No sabemos si podríamos soportar la idea de que se quedara para luego saber que se va. Una frase que nos vale para Modric tanto como para Xavi, quien, según la portada de As, “está sentenciado”. Por su parte, el diario Marca alberga alguna duda al respecto:

Antes de pasar al técnico culé, o extécnico exculé se nos ha ocurrido pegar un repaso a los numerosos ejemplos del experimento del alemán de nombre impronunciable: por un lado, tenemos a Isco, que no iba a la Euro, pero luego sí, y finalmente será que no por culpa de una lesión. Por otro, una mención a nuestros eternos Kroos y Modric, que se iban hace un día y ahora soñamos con la posibilidad de que ambos se queden. Más abajo encontramos una mención al surrealista episodio del golfista Scottie Scheffler, detenido por la mañana antes de entrar al campo en el torneo de la PGA y que, cuando parecía que no podría competir, volvió para marcarse un tarjetón de 66 golpes. Y en el faldón superior de la portada, el hombre Schrödinger por excelencia: Pedro Rocha. Estuvo tantas veces fuera que no nos sorprende verlo ahora dentro, dentrísimo, hasta madrugando un domingo para entregar trofeos. Es “la escuela de la vida”, como le dijo al juez. Tan creíble como la frase con la que se presenta en la portada.

Y vamos ya con nuestro entretenimiento favorito hasta la final de la Champions: el futuro del entrenador del Barça. “Su futuro pende de un hilo”. Nos parece un titular de lo más cachondo, con la misma seriedad y fiabilidad que el célebre “Se queda” de Piqué para referirse a un Neymar que ya tenía las maletas hechas. Llevamos varios años jubilosos en los que todo lo que ocurre en el Barça es de una falta de seriedad apabullante. Basta con leer algunos de los titulares para comprobar que son susceptibles de mejorar cada día lo publicado el anterior. Por ejemplo, Xavi pende de un hilo y aparece el excuñado de Laporta para convencer al técnico de que se vaya.

Pero entonces, en un giro imprevisto de los acontecimientos, Xavi Hernández se defiende con unos lacrimógenos mensajes de guasa, perdón, de guasap:

Le das todo esto a un pésimo guionista y no te escribe una cosa tan mala. En Mundo Deportivo se ponen dramáticos, con fondo negro y un papel rasgado y dan por “Roto” algo. ¿La relación? Sería “Rota” en ese caso. Algo se ha “roto”, el acuerdo para continuar, el amor mutuo que se profesaban hace semanas, el entendimiento, el ojete…

No sabemos si la rotura tiene posible arreglo, y lo cierto es que cualquier solución nos vale. ¿Que se queda? Estupendo para nosotros. ¿Que se va? Pues 20 kilotones menos que tendrá el Barça para mejorar su plantilla. Qué tranquilidad nos da ver a Joan Laporta al frente de esa entidad, gracias por estos momentos. Terminamos con la portada de Sport, que se pone aún más melodramático y emula a María Jiménez para concluir que:

“Se acabó” sobre una foto del acaramelamiento reciente. Las miradas de ambos son sumamente explicativas: la del vendedor de humo y la del que se sabía ya en mitad de un paripé. La mejor explicación a todo lo sucedido nos la dio nuestro Javi Kollins hace unos días:

Xavi ha dicho la verdad en Barcelona, y eso resulta intolerable.

No podemos dejar el Portanálisis de hoy sin mencionar (y felicitar) a los chicos de Chus Mateo, que ayer sentenciaron la eliminatoria de playoff frente al Dreamland Gran Canaria y ya pueden centrarse en el próximo gran objetivo: la Final Four de Berlín. Mucha suerte para los nuestros.

Que paséis un gran día. O no. O sí. O sí y no al mismo tiempo.

La jornada se presentaba larga, con numerosos testigos. “Aún más larga, y aún más tediosa”, pensó el juez Aguilar para sus adentros. Se tomó su segundo café de la mañana mientras presenciaba por la ventana la llegada de los testigos y el remolino de periodistas. Apuró los últimos sorbos a la taza, guardó la carpeta que acababa de repasar en el único cajón que cerraba con llave y se puso la toga. “Vamos allá”, se dijo con escasa convicción.

Ahora que empezaba a entender algo de fútbol, tras las (para él, por momentos, insufribles) sesiones previas, se dio cuenta de que entraba en la sala del juzgado secundado por sus oficiales como si de un equipo arbitral se tratara. Todos los asistentes a la sala estaban pendientes de sus movimientos y aparentaban un respeto que, como en un estadio de fútbol, era más aparente que real. Sacó su célebre libreta, las copias del expediente y miró a derecha e izquierda.

A la izquierda, el banquillo de los acusados, en el que, sorprendentemente, estaban todos sentados, Negreira padre incluido tras despachar sus labores mingitorias. A su derecha, el banquillo con los nueve miembros del jurado. El juez iba a anunciar el inicio de la sesión cuando volvió la vista de nuevo al jurado. ¿Era cierto lo que estaba viendo o solo lo imaginaba? Al menos dos de los miembros del jurado que habían estado departiendo con Joan Laporta en la jornada previa llevaban un pin con el escudo del Barcelona en la solapa. ¿Tendrían la poca delicadeza de no disimular? ¿Un problema de falta de inteligencia? ¿O es que la sensación de impunidad que tanto se estilaba en la ciudad condal, tanto entre la clase política como en la directiva culé, se extendía como un manto de inmundicia por el jurado que se suponía debía ser imparcial? El veterano juez prefirió apartar sus pensamientos e hizo un ademán al abogado defensor para que procediera con su interrogatorio.

[Nota del Autor: este narrador no quiere aburrir al lector con lo que sin duda fue —o será, dado que este falso documental está ambientado en otoño de 2025— una jornada como la que el juez Aguirre presumía, “aún más larga y aún más tediosa” que las precedentes. En mi ánimo siempre ha estado hacer entretenida esta bazofia, incluso amena, pese a la gravedad de lo contado, mas, llegado a este punto, me veo en la necesidad de resumir las declaraciones de los primeros testigos para poder extenderme en las verdaderas estrellas de la jornada, que aparecerán más adelante.]

Durante las primeras horas de la vista, aparecieron por la sala los siguientes árbitros en activo: César Soto Grado, Javier Alberola Rojas, David Medié Jiménez, Iñaki Vicandi Garrido y Óliver de la Fuente.

Todos ellos fueron interrogados en primer lugar por el abogado de la defensa, cuyas cuestiones fueron:

  1. ¿Pagó usted al señor Enríquez Romero por servicios de coaching? ¿Cuánto?
  2. ¿Qué servicios recibió a cambio de dichos pagos?
  3. ¿Pensaba que con estos pagos se podía ascender de manera más rápida en el escalafón arbitral?

A la primera pregunta, todos ellos respondieron afirmativamente, con importes que iban desde los 1.100 euros de Medié Jiménez y los 1.400 euros de Jaime Latre hasta los 7.400 de Alberola Rojas o los llamativos 14.200 euros de Óliver de la Fuente, árbitro de Segunda División.

A la segunda pregunta, todos ellos contestaron que fueron servicios de coaching, para “superar sus miedos” o reponerse de “malas actuaciones arbitrales anteriores”.

En cuanto a la tercera pregunta, todos ellos lo negaron. Alberola Rojas y Jaime Latre ya eran árbitros de Primera cuando comenzaron a pagar al acusado. Iñaki Vicandi descendió de categoría a pesar de haber contratado a la empresa de Enríquez Romero y Óliver de la Fuente. Pese a sus reiterados pagos, hasta 26, seguía en Segunda.

El señor Scotto se dirigió a la audiencia con satisfacción y pronunció en voz alta y clara:

—Señorías, miembros del jurado, por mucho que les hayan contado, por mucho que hayan podido escuchar o leer en los medios, aquí no hay más que una relación comercial de lo más habitual en los negocios hoy en día.

El fiscal mostró poco interés en los testigos y se limitó a preguntar a los sucesivos intervinientes:

  1. ¿Sabía usted que el señor Enríquez Romero era el hijo del vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros?
  2. Usted conocía los servicios del señor Enríquez Romero porque el propio CTA ya había realizado algunas sesiones conjuntas para los colegiados, unas actividades con aros y construcciones infantiles que se convirtieron “en motivo de mofa entre el colectivo arbitral”, según el libro de Xavier Fernández Estrada. Aun así, lo contrató, ¿por qué?
  3. ¿Por qué dejaron de contratar sus servicios poco después de que su padre dejara su cargo en el Comité de Árbitros?
  4. ¿Le presionó alguien para que contratara los servicios del hijo de Enríquez Negreira o le aseguró que su carrera iba a progresar de manera meteórica?

A la primera pregunta, las respuestas fueron:

“Pues claro que sí”.

“Por supuesto”.

“Era el hijo del jefe, como para no saberlo”.

A la segunda pregunta, todos ellos contestaron que “por supuesto conocían los servicios que prestaba este chico”, como lo llamó alguno de ellos. Otro dijo que en aquella concentración con los árbitros en Santander sintió “vergüenza ajena”, pero que aun así lo contrató porque los servicios que ofrecía eran otros, como la preparación emocional o el acompañamiento al estadio cuando arbitraban en Barcelona. Hubo otro que dijo que le venía bien porque le enseñaba a comportarse cuando le estaban mirando, algo que valoraba desde que participaba en programas televisivos de citas con jovencitas de buen ver.

Ni uno solo de ellos se atrevió a decir que lo hacían para ganarse el favor de Enríquez Negreira. En el banquillo de los acusados, Enríquez padre miraba de vez en cuando a Enríquez hijo y se le escapaba una sonrisa, mezcla de orgullo y de despelote por el chiringuito que habían logrado crear y mantener durante tantos años.

A la tercera pregunta, todos contestaron que dejaron de pagar los servicios de Enríquez Romero sencillamente porque dejaron de ofrecérselos, no porque el padre ya no mandara nada en los comités. De hecho, había pasado ya un año desde que fuera cesado en el cargo y ellos siguieron pagando los servicios.

En cuanto a la última pregunta, sobre las presiones o las recompensas por contratar a “Negreirita”, todos ellos contestaron de modo infantil, pero no en el sentido de “relativo a los niños”, sino de Infanta: “no lo sé”, “no me consta”, “no lo recuerdo”. El fiscal repreguntó a todos ellos con la conversación que explicó el colegiado Fernández Estrada sobre las presiones recibidas de Javier Aguilar, asistente de Clos Gómez en el colegio aragonés de árbitros:

“—Xavi, me dice el hijo de Enríquez Negreira que tu progresión como colegiado va así —extendió la mano en una situación horizontal, levemente inclinada hacia arriba—. Si haces coaching con él, volarías.

Y acompañó sus palabras subiendo el brazo y haciendo el ruido de un avión”.

A esta repregunta, todos ellos continuaron en modo infanta, perdón, infantil, por lo que el fiscal dio por concluido el interrogatorio:

—No haré más preguntas, señoría —concluyó Estuardo.

La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, no mostró ningún interés por los testigos y se limitó a hacer uso de su turno de palabra al final de todas las declaraciones para pronunciar el siguiente discurso:

—La acusación particular no ve especialmente relevante el testimonio de los testigos. Estamos tratando un caso de corrupción deportiva y pagos de casi ocho millones de euros por parte del Fútbol Club Barcelona al vicepresidente de los árbitros para la obtención de favores, y llevamos varias horas escuchando a unos señores hablar de pagos de 200 y 300 euros a cambio de que les den lecciones de cómo respirar para no ponerse nerviosos. Lo único que ha quedado claro con estos testimonios es que el Comité Técnico de Árbitros funcionaba como un clan mafioso y que Enríquez Negreira era el capo que iba colocando a su hijo por todas partes, ya fuera en la Federación, en el propio CTA, u ofreciendo servicios particulares a sus subordinados. Y aquí estamos juzgando los pagos de un club de fútbol a ese mismo capo para controlar todo el sistema, no desvirtuemos el caso, por favor.

El juez Aguilar escuchó el alegato con atención, miró la hora y se quedó en silencio durante unos segundos. A continuación, encendió el micrófono y dijo:

—Ha sido una mañana intensa, pero aún nos quedan dos testigos. Haremos un receso de treinta minutos —golpeó con el mazo—. Se suspende la sesión. Vuelvan todos… a la una y cuarto.

No había terminado la última frase cuando Enríquez Negreira saltó con una agilidad impropia de su edad hacia la puerta del servicio. A punto estuvo de chocar con Joan Laporta, que iba en la misma dirección y también con una falta de agilidad impropia de su edad.

Costó algún esfuerzo que media hora después se hiciera de nuevo el silencio y todos los intervinientes ocuparan sus asientos. Durante varios minutos siguieron entrando espectadores en la sala, la mayoría de ellos periodistas deportivos, a varios de los cuales aún les quedaban migas de pan del bocata por la comisura de los labios. Se les distinguía porque hablaban en voz muy alta, estallaban en risotadas cada dos por tres, tras las cuales no se disculpaban, y tardaban una eternidad en aposentar sus nalgas sobre las sillas.

El siguiente testigo llamado por la defensa fue José María Sánchez Martínez, del colegio murciano de árbitros. El juez Aguilar no era aficionado al fútbol, pero sí a los toros, y al verlo entrar, sintió un pálpito instantáneo. Enseguida comprendió a qué diestro le recordaba.

El abogado de la defensa planteó el interrogatorio de manera diferente a la realizada con sus anteriores compañeros, mas este narrador se tomará la licencia de saltarse los preliminares e ir directamente al grano:

—Así que usted afirma no haber pagado los servicios de coaching al señor Enríquez Romero.

—Así es —contestó el lorquino.

—Y sin embargo, usted accedió rápidamente a la categoría de internacional.

—Efectivamente, fui propuesto al finalizar la temporada 2015-16.

—Lo cual demuestra —concluyó Scotto— que los pagos realizados a la empresa del señor Enríquez Romero eran irrelevantes en sus carreras como colegiados de Primera.

—Bueno, supongo que sí. En mi caso, desde luego que sí.

—No haré más preguntas, señoría —terminó Scotto con una sonrisa de oreja a oreja.

El fiscal se levantó y tomó la palabra desde su misma mesa, sin moverse hacia el testigo ni acercarse hacia el estrado del juez.

—La fiscalía considera irrelevante el testimonio de este testigo, señoría, como la de los anteriores. No vemos ningún hecho que aclare el caso que nos ocupa acerca de estos señores —pronunció con el brazo extendido hacia el banquillo de los acusados.

Dicho lo cual, volvió a tomar asiento. En esta ocasión, quien sí se acercó hacia el testigo fue la abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez.

—Señor Sánchez Martínez, ¿tuvo algún contacto durante su etapa de colegiado con el señor Enríquez Romero?

—Sí, claro, todos los árbitros lo conocíamos por las jornadas anuales que organizaba el comité.

—Ya, y aparte de esas jornadas en las que hacían carreras de sacos y juegos de construcción infantiles aleccionados por el contrastado coach aquí presente, ¿algún contacto más directo, más cercano? Le refresco la memoria: ¿en el hotel de concentración, antes de algún partido?

—Sí, bueno… —balbuceó—, una o dos veces, era habitual en los partidos que pitábamos en Barcelona. Lo hacíamos muchos colegiados, nos reuníamos en el hotel con Enríquez Romero, nos acompañaba al estadio y conversábamos antes del partido, nos daba algunas claves que podían venirnos bien.

—Usted ha dicho que fue propuesto como internacional al concluir la temporada 2015-16, ¿no es así?

—Cierto, fui propuesto en julio y mi nombramiento se hizo oficial en diciembre —respondió el colegiado.

La abogada rebuscó en una carpeta, “a ver si lo encuentro… aquí está”, y sacó un papel que mostró al testigo.

—Se lo aclaro, es la clasificación de la Liga 2015-16.

—El Real Madrid concluyó aquel campeonato a un punto de su máximo rival —prosiguió la abogada—, el club cuyos presidentes se encuentran hoy aquí sentados por los pagos realizados a ese otro señor —señaló a Enríquez Negreira—, padre de ese otro acusado —su mirada se fue hacia Negreira Jr.—, con quienes ustedes charlaban amistosamente antes de los partidos que pitaban al club que les pagaba.

—Eeeeh, no exactamente, también hablábamos antes de los partidos con el Espanyol.

—Ah, cierto, es verdad, el otro gran rival del club cuyos presidentes se encuentran hoy aquí sentados por los pagos realizados a ese otro señor… ¿necesita que se lo repita de nuevo?

Sánchez Martínez negó con la cabeza.

—Bien, volvamos a la temporada 2015-16. ¿Recuerda alguna decisión polémica o controvertida que tomara usted en aquel campeonato que, recuerdo a todos los aquí presentes, se decidió por un solo punto?

—Son muchos partidos —respondió el árbitro—, compréndalo, no puedo recordar todos los lances. Pero siempre ocurre que cuando se arbitra a los grandes todo se magnifica, pasa a un primer plano y la polémica está ahí, aunque nosotros queramos mantenernos al margen.

—Pues le voy a ayudar un poco. Jornada 18, enero de 2016, apenas unos meses antes de su “internacionalidad”. Mestalla, Valencia-Real Madrid. El Real Madrid le reclama a usted tres penaltis. Podríamos pensar que su nivel como árbitro era el de pitar casos solo muy claros. Dejar jugar, no pitar cualquier contacto, pero es que en la misma jugada en que no señala esta zancadilla a Gareth Bale, ¡pita usted penalti contra los visitantes por un contacto mucho más leve!

—Pité lo que vi, supongo. Siempre que se señala algo en contra del Real Madrid, uno corre el riesgo de salir en las portadas —fue la única respuesta que encontró.

—Ya. Entiendo, la caverna, la “central lechera” y todas esas cosas.

“¡El madridismo sociológico!”, se escuchó a Laporta, como en todas las sesiones previas.

—Síííí, el madridismo sociológico —repitió la abogada con sorna—. Unas críticas que no encuentra cuando sus errores se producen con el Barça. Le refresco de nuevo la memoria: jornada 30. Marzo de 2016, mire, seguía haciendo méritos para llegar a internacional. Villarreal-Fútbol Club Barcelona. ¿Había charlado previamente al partido con Enríquez Romero?

—No, si se jugó en Villarreal, ya le digo que no.

—Cierto, disculpe. En aquel partido perdonó la segunda amarilla a Gerard Piqué. Nada, solo dio dos veces al balón con la mano, pero suponemos que en el coaching de Enríquez Romero se daban esas instrucciones porque no hemos visto nunca a un defensa con mayor número de manos no pitadas en su carr…

—¡Protesto! —exclamó Scotto.

—Se admite —contestó el juez—. Señoría, limítese a preguntar al testigo, evite las suposiciones.

—Disculpe, señoría, tiene razón. Las respuestas de los testigos me ponen… Proseguiré. En aquel mismo partido, usted señaló un penalti más que discutido a favor del Fútbol Club Barcelona, un penalti que solo vio usted y que sirvió para que el Barcelona se marchara de aquel campo con un empate.

—Pité lo que vi en directo. Y cuando posteriormente vi las imágenes en casa, entendí mi decisión, es lo que vi en ese momento.

Luisa Ramírez negaba con la cabeza. Resopló, tomó aire y finalizó su interrogatorio:

—Señor Sánchez Martínez, un punto separó al Barça y al Real Madrid en la clasificación al final de la temporada. El Fútbol Club Barcelona pagaba al responsable de los ascensos, descensos y candidatos a internacional para obtener beneficios deportivos, en palabras del juez instructor. ¿De verdad no influían en usted esas charlas con el hijo de quien puntuaba a los árbitros?

—De verdad, nosotros somos honestos en nuestro trabajo. A Negreira apenas lo veíamos una o dos veces al año, no sabíamos exactamente qué hacía.

—Claro, eso dicen todos ustedes. Una última pregunta, señor Sánchez Martínez, ¿podría indicarnos quién le comunicó su ascenso a Primera?

—Sí, sin probl… —se calló antes de finalizar la frase. Miró al banquillo de los acusados—. Fue el señor Enríquez Negreira.

—No haré más preguntas, señoría —finalizó la abogada.

Mientras se volvía a su sitio, el juez Aguilar tomó unas notas y miró el reloj. Luego se quitó las gafas y se masajeó el entrecejo. El testigo dejó el asiento libre y, antes de que el juez abriera la boca, el abogado de la defensa se adelantó:

—Señoría, teníamos un testigo más, otro árbitro en activo, pero se ha hecho tarde y creemos que podríamos prescindir de su declaración.

—No, no, tenemos un rato más, estoy expectante —contestó el juez, “y deseoso de pegarme un tiro”, pensó para sus adentros—, podemos concluir con su testimonio y retirarnos a nuestros aposentos, que a partir de hoy se viene un puente que nos vendrá muy bien a todos para reflexionar.

—Sea —contestó Scotto de un modo que sonó a “pues venga, de perdidos al río”—. La defensa llama a declarar a don Ricardo de Burgos Bengoetxea.

En la sala entró otro tipo de aspecto parecido al anterior testigo, cercano a los cuarenta años, delgado, cara afilada y con aspecto saludable, como el de quien pasa varias horas al día al sol. Se sentó en el banco de los testigos y Scotto comenzó su interrogatorio con desgana. Había salido escaldado de varios de los testigos que él mismo había citado a declarar y, tras el anterior, había comprendido que era un error traer a uno de estos tipos con iniciales repetidas: Hernández Hernández, González González, Martínez Munuera, Munuera Montero… ahora Burgos Bengoetxea. Quería pasar de soslayo por el interrogatorio, así que se limitó a hacer preguntas similares a las realizadas a los anteriores colegiados, a las cuales BB respondió del siguiente modo:

—Sí, claro que conocía a Enríquez Romero, había dado formaciones en algunas jornadas de árbitros y todos sabíamos quién era.

—No, nunca contraté sus servicios de coaching y no los necesité para promocionar a internacional.

—Mi contacto con él se limitó al acompañamiento al estadio del Fútbol Club Barcelona una o dos veces.

Scotto confiaba en que ahí quedara todo, mas se temía que no iba a ser así. Para su desgracia. El fiscal se levantó y se acercó al testigo.

—Señor De Burgos Bengoetxea, en efecto, usted promocionó a internacional. ¿Podría decirnos qué plaza ocupó usted al acceder a la internacionalidad?

—Ocupé la plaza que dejaba libre Carlos Clos Gómez, que se jubilaba en ese año 2017 —contestó el colegiado vasco.

—En efecto, buena memoria. Miren, señorías, miembros del jurado, si algo ha quedado claro a lo largo de todas las sesiones de este juicio es que en el Comité Técnico de Árbitros nada se deja al azar, todo funciona de manera coordinada atendiendo a una jerarquía en la que Sánchez Arminio era su presidente y Enríquez Negreira, su brazo ejecutor. Y como nada se deja al azar, la sucesión tampoco: Clos Gómez se jubiló en una final de Copa en 2017 y el cuarto árbitro aquel día era Hernández Hernández. Jugaba el Barça y no bastaba con designar a un culegiado, perdón, colegiado, con el que el equipo que pagaba a Enríquez Negreira no había perdido nunca. Por si acaso se lesionaba, tenían previsto hasta al suplente. Y la plaza de internacional quedó para otro de los afines al sistema.

—Todo eso son sus elucubraciones —se defendió el primo del fundador de La Galerna.

—Sí, pero quiero dejar estos dos nombres en el aire. Usted y Hernández Hernández, que tanto monta, como de tanto en tanto se lo montan. A su compañero y a usted, “casualmente” los designaban siempre para los partidos más importantes del año, mientras que sus compañeros internacionales de la categoría Élite se quedaban con las ganas. Última jornada de la temporada 2016-17, el Barcelona y el Real Madrid llegan con opciones a la última jornada: supongo que fue otra casualidad que su compañero HH pitara al Barça y usted al Real Madrid.

—Estábamos bien considerados en el Comité, no veo nada extraño —contestó el colegiado.

—Ya. Otro ejemplo. El Clásico con más tensión que se haya celebrado nunca, el de diciembre de 2019 tras el aplazamiento del partido de octubre en Cataluña. Recuerde la situación, estaba muy reciente el 1-O y había mucha tensión. Otra feliz coincidencia: Hernández Hernández en el campo y usted en el VAR. Entre los dos se comieron dos penaltis al Real Madrid e invalidaron un gol a Gareth Bale. Parece que su designación fue de nuevo un acierto.

—Pitamos lo que vimos en aquel momento.

—Me va a permitir que lo dude, señor. Usted no estaba en el campo, con los nervios de la tensión y los jugadores protestándole, como en aquel partido de la Supercopa en el que expulsó a Cristiano Ronaldo en el Camp Nou y se inventó un penalti tras un piscinazo de Suárez, ¡usted estaba en la sala del VAR viendo cómodamente todas las imágenes! Es imposible que no lo viera.

—Gestionar el VAR tampoco es sencillo —se justificó el trencilla—. Se dice que hay mucho compañerismo entre los árbitros y que el del VAR no quiere intervenir para corregir a su colega, pero no es cierto. Yo quiero que me corrijan si me equivoco.

—Seguro que no es sencillo si les hurtan imágenes, pero ese asunto no es de este juicio. Mire, lo que me llama la atención es que en usted se aprecia una cierta tendencia, una predisposición a equivocarse en un mismo sentido, que coincide con el gusto del jefe de los árbitros —señaló a Enríquez Negreira con el brazo extendido—, el que corrige los informes arbitrales, “el dedo índice corrector” o corruptor, y seguramente eso fue lo que le catapultó a la internacionalidad.

—¡Protesto! —exclamó Scotto—. Nuevamente está dando por válidas sus hipótesis.

—Se admite —dijo el juez.

—De acuerdo —continuó Estuardo—. Seguramente son mis hipótesis, señor juez. Pero déjeme que le haga una pregunta.

Hurgó entre su carpeta, buscó una foto de gran formato y se la entregó al juez.

—¿Qué ve usted aquí, señoría?

— Así, a simple vista, yo veo un rodillazo en la cara —contestó Aguilar.

—Gol y tres puntos para el Barça. Con este señor al silbato —concluyó Estuardo—. No haré más preguntas, señoría.

Mientras Estuardo se volvía a su asiento, el juez se quedó mirando la foto y pensando: “¡vaya hostia!”. La abogada Luisa Ramírez se levantó y volvió a la carga:

—Señor De Burgos Bengoetxea, dice usted que le gusta que le corrijan desde el VAR si se equivoca.

—Así es, aunque el VAR me resulta a veces muy frío, ver una sola imagen a través del vídeo, creo que hay que vivir el contexto del partido.

—Puede que tenga razón. Quizás por esa razón no intervino en las jugadas del Barça—Real Madrid que le hemos comentado, porque no tenía el contexto. O quizás porque le faltaba contexto tampoco quiso avisar a su compañero en este derribo a Benzema. ¿Con lo del “contexto” se refiere al marcador en ese momento?

—Los árbitros que están en la sala VAR tienen que trabajar bajo presión y tomar la decisión en segundos, a veces tienen entre 16 y 20 cámaras y tienen que seleccionar cuatro para seguir el juego —contestó De Burgos—. No es fácil.

—Seguro que sí, pero usted no quiso corregir a su compañero de campo, pese a lo claro de las imágenes, y sin embargo no tuvo ningún problema para avisar a otro para que expulsara a Luka Modric en Balaídos. Que tampoco es que fuera una jugada flagrante.

A De Burgos Bengoetxea se le estaba poniendo cierta cara de cabreo al escuchar a la abogada del Real Madrid, una cara que algún periodista dijo por lo bajinis que ya le había visto en alguna otra ocasión, como cuando tenía que morderse la lengua para no soltar un improperio:

—Mire, solo puedo decirle —contestó el colegiado con la máxima tranquilidad que pudo— que espero y deseo que el caso Negreira se cierre cuanto antes y se limpie la imagen de los árbitros. Es lo que más ha dañado al entorno arbitral de los últimos años. Yo duermo muy tranquilo y pueden investigarme todo lo que quieran, no tengo mala conciencia de nada.

—No lo dudo. Aunque me va a permitir que le recuerde una última intervención suya que vio todo el mundo y de la que no creo que se sienta especialmente orgulloso: cuando usted expulsó a Vinícius tras sufrir una agresión de varios rivales.

—Yo hice lo que pude por ayudar al jugador y por protegerlo. Él se quería marchar del campo y yo lo entendí —se defendió el árbitro.

—Extraño modo de defenderlo —respondió la abogada—, fue tan grave el caso que el Comité de Competición retiró la roja al brasileño.

—Porque no me habían mostrado todas las imágenes desde el VAR y se consideró que las pruebas habían estado sesgadas.

—Luego se confirma que los señores del CTA, del VAR, del VOR y de todo el fútbol español manipulan la competición, que es lo que venimos diciendo desde el primer día.

Luisa Ramírez dirigió su mirada hacia el banquillo de los acusados.

—No haré más preguntas, señoría.

El juez estaba exhausto y cerró la sesión con celeridad. Le esperaba un largo puente en compañía de sus nietos en la casa de campo familiar. Si alguno de sus hijos o yernos le hablaba de poner el partido de fútbol el sábado, lo arrojaba por la ventana. Por la del tercer piso.

 

Capítulos anteriores:

Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulo 1 (Los alegatos previos)

Capítulo 2 (Medina Cantalejo)

Capítulo 3 (Luis Rubiales)

Capítulo 4 (Ángel María Villar)

Capítulo 5 (Puedo ayudaros con el VAR)

Capítulo 6 (Las pruebas periciales)

Capítulo 7 (Javier Tebas)

Capítulo 8 (Iturralde González)

Capítulo 9 (Árbitros en activo (I))

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Xavi se iba pero se queda pero le echan. Las últimas informaciones, a la hora en que escribimos estas líneas, es que Laporta va a cesarle a consecuencia de unas declaraciones públicas que contravenían la línea oficial respecto al de momento catastrófico fichaje de Víctor Roque, ya sabéis, el delantero brasileño que era mejor que Vinícius. Así que, aunque parezca mentira tan frenética (e irrisoria) sucesión de acontecimientos, Xavi se iba pero se queda pero le echan pero... pero no puede descartarse nada en esa institución gloriosamente a la deriva, en batacazo a cámara lenta, esa entidad que paga a punta de puro karma la corrupción por la que nadie en el mundo sensorial que nos rodea es capaz de condenarla.

Xavi se iba pero se queda pero le echan pero... ¿Qué será lo siguiente? Cualquier opción es viable dentro de los parámetros descalzaperriles que se estilan en el club de fútbol que adquiere las cosas más chocantes: sistema arbitral, hígados, servicios de pederastas, favores de la patronal liguera... Nadie les va a castigar por estos crímenes, porque aparentemente son fundamentales para el sistema, para que la rueda siga girando, pero el aura pestilente que le acompaña le hará pagar en esta vida en la forma de múltiples catastróficas desdichas, que también tienen que ver con la evidencia no menor de que quien gestiona con malas artes gestiona también mal, sencillamente.

Y, a todo esto, la prensa afín se va de sanfermines. Es 17 de mayo, lo sabemos, pero cualquier fecha es buena para cumplir con cualquier santo, aunque no sea su día, cuando uno busca evadirse de la realidad lacerante.

Portada Mundo Deportivo

De una cosa sí se ha enterado Sport, y tiene el detalle de anunciarlo debajo de la foto de Fermín. No lo ponen en negro, como suelen hacer con lo negativo o lo siniestro, pero lo que refleja ese faldón es otra pésima noticia para la entidad blaugrana. "La Audiencia de Barcelona descarta el delito de blanqueo en el Caso Negreira". Vaya por Dios. Se les cae la antepenúltima coartada hilarante, ya sabéis, lo de que el dinero pagado a Negreira era una simple maniobra para meter en el sistema dinero negro, o que se trataba de un dinero de ida y vuelta a través del cual algunos directivos se lucraban irregularmente sin que esto tuviera ningún efecto en términos de beneficio arbitral.

Esa coartada nació muerta en realidad, y la Audiencia no hace más que darse por enterada de ello. De querer blanquear dinero, o de querer sacar tajada con pagos de ida y vuelta, ¿iban a elegir algo tan poco discreto como el vicepresidente de los árbitros? La hipótesis se caía por su propio peso desde el minuto uno. Por lo demás, difícilmente puede blanquearse un dinero que ya es blanco, puesto que los pagos de las facturas conocidas de Negreira se hicieron por vía bancaria. De manera casi inmediata, después, como todos sabéis, Negreira retiraba la pasta en ventanilla para repartirla con quien procediera, suponemos, de manera que no se trataba en ningún caso de un procedimiento de blanqueamiento sino de ennegrecimiento, o ennegreiracimiento.

El Barça pagaba a Negreira para lo que todos sabemos, no es necesario perder ni un minuto más en dar vueltas a esto, pero la Audiencia no tiene ni tendrá el valor de impulsar esto de manera que conduzca a una condena que en cualquier país civilizado sería inevitable.

Esa coartada nació muerta en realidad, y la Audiencia no hace más que darse por enterada de ello. De querer blanquear dinero, o de querer sacar tajada con pagos de ida y vuelta, ¿iban a elegir algo tan poco discreto como el vicepresidente de los árbitros?

El resto de la prensa deportiva de la jornada oscila entre la preocupación nacional por Isco (nos alegra por el que quien fuera importante jugador del Real Madrid entre en los planes de De la Fuente, y lo mismo podemos decir de nuestro venerado Nacho) y el señalarle a Mbappé retos desde antes incluso de ser anunciado como fichaje blanco. Os podéis ir preparando para el drama irreparable que va a suponer, una vez esté aquí, un solo partido sin marcar gol por parte del francés.

Pasad un buen día.

 

Portada As Portada Marca Portada Sport 17 05

Jamás duró una flor dos primaveras, cantaba Rocío Jurado. Claro que la tonadillera no debió de conocer el mejor invernadero del mundo, un flamante Santiago Bernabéu al que el tiempo ha acostumbrado a un esplendor que se repite una y otra vez, en un bucle de felicidad. Si dividimos las temporadas por estaciones, hemos de conceder que los veranos le pertenecen al Barça. Es entonces el momento de las entelequias, de la construcción de castillos en el aire. Y nadie hay en el mundo que lo haga mejor que el gran rival nacional del Madrid. Un par de victorias en amistosos, un puñado de fichajes y portadas presumiendo de los mismos, un streamer con gorra chillando histriónicamente y toda la parroquia se relame ante el futuro inmediato. No solo los propios, también los extraños vaticinan durante cada periodo estival el advenimiento de grandes glorias azulgranas.

Si dividimos las temporadas por estaciones, hemos de conceder que los veranos le pertenecen al Barça. Es entonces el momento de las entelequias, de la construcción de castillos en el aire

En la ceremonia incluso participan madridistas, que en la fase de pajiplantilleo ven a su equipo inferior a los demás, advierten de que el club se asoma a un imaginario precipicio y manosean la palabra negligencia cuando se refieren a la planificación deportiva, envidiando el tradicional, absurdo e inservible dispendio que ven pasear por la acera de enfrente.

Laporta

El otoño baña por costumbre al barcelonismo en la cruda realidad de la competición, cuando sus fábulas no suelen encajar con el transcurso real de los hechos. Es una era de indefinición que reparte el foco entre todos los aspirantes a derrocar al Madrid. Cualquier equipo que esté en forma en la primera vuelta liguera o en la fase de grupos de la Champions supone una amenaza que, según se relata año tras año, el conjunto blanco probablemente no pueda superar. En la última ocasión fue el Girona el que desempeñó a la perfección el papel de nuevo y flamante galán, ojito derecho de los aficionados neutrales, que no son otra cosa que antis en busca de un paladín al que confiar sus esperanzas.

Y llega al fin la primavera, el enamoramiento, los paseos de la mano, la floración, las victorias memorables, las celebraciones y los títulos. La época madridista y feliz (que no dejan de ser sinónimos) por excelencia

Después nos topamos con el frío y duro invierno. Y se soporta mejor con techo cerrado, hipogeo para cuidar el césped, sin sufrir los rigores de viento, lluvia o nieve. Es la época en la que el éxito o el fracaso se cocinan a fuego lento, partido a partido, cuando el exceso de grasa que se ha acumulado en las fiestas navideñas es quemada o te acaba quemando. Ahí ya suele desplegar sus alas nuestro Madrid, acechado por un sinfín de problemas y polémicas, casi todos artificiales y sin ningún tipo de sustancia, solo en busca de mantener el optimismo a raya y abrir la puerta a una debacle que amaga mucho y pega poco.

Lunin y Bernardo Silva

Y llega al fin la primavera, el enamoramiento, los paseos de la mano, la floración, el regreso de las aves migratorias, las victorias memorables, las celebraciones y los títulos. La época madridista y feliz (que no dejan de ser sinónimos) por excelencia. Cuando el Bernabéu se tiñe de camisetas blancas, tras meses de parcas oscuras poblando sus gradas, el rival ya sabe que le tocará sufrir. A partir de marzo el Madrid es especialista en colmarnos de alegrías desde hace más de un siglo, pero concretamente el actual proyecto está especialmente vinculado con ese júbilo primaveral. Puede que sea por disponer de un equipo muy bisoño, trufado de talentosos chavales que disfrutan y hacen disfrutar, o por esa sensación de ser una familia bien avenida en la que todos se cuidan, y los padres como Carletto o los hermanos mayores como Toni, Luka y Dani muestran a los demás el privilegio de defender el escudo que llevan en el pecho.

Madridistas, os invito a disfrutar de esta y todas las primaveras. Celebrad la consecución del trabajo bien hecho durante todo el año y no dudéis en abrazaros y ser todo lo felices que podáis. El tiempo es efímero, y en un par de meses ya llegarán los de siempre a contarnos lo mal que está aquel que no deja de buscar más espacio en sus vitrinas, y el futuro brillante que tienen quienes llevan más de un año sin tocar metal. Es lo de siempre. Y que siga así mucho tiempo.

 

Getty Images.

En mi octava reencarnación me ha tocado ser Xavi Hernández. Antes he sido cabra, recaudador de impuestos, trapecista del Circo Price, cabaretera, conductor de tranvía barcelonés, caracol y lechuga.

Tengo la ventaja, contrariamente a las equivocadas creencias budistas e hinduistas, de acordarme de todas y cada una de ellas. Mis vidas han transcurrido en diferentes siglos, unas veces de forma placentera y otras de manera trágica. Lo único que no recuerdo de todas mis existencias es el orden en el que las he vivido. No sé si he sido primero lechuga, caracol o trapecista. El tiempo lineal no existe en mi vida, no hay un principio y un fin como en una novela. Digamos que vivo capítulos independientes, un día me levanto siendo el conductor del tranvía que atropella a Gaudí y un capítulo más tarde soy una lechuga gallega cultivada en Cangas de Foz. Ser lechuga es, como todos ustedes pueden imaginar si alguna vez han comido una ensalada, mucho más aburrido que ser conductor de tranvía o cabaretera, pero yo siempre he intentado vivir mi destino con la mayor profesionalidad.

Lechuga

Lo de ser entrenador es un vía crucis, una montaña rusa. Un día estás arriba, en el Olimpo, jaleado por los aficionados, y al siguiente te ves en la calle, dando patadas a un bote. Creo que es el peor de mis capítulos, sobre todo ahora, cuando vienen mal dadas e intuyo que más pronto que tarde me van a despedir. Y casi que me alegro, se me cae el pelo y me voy a quedar calvo, no consigo conciliar el sueño, doy vueltas y más vueltas en la cama y no dejo de pensar en mi pasada vida de cabra, posiblemente la más feliz de todas las que he vivido. Ser cabra es lo mejor del mundo: ninguna responsabilidad, subido a los árboles o de roca en roca, saltando, trepando, con un estómago a prueba de bomba y comiendo hasta piedras. Con mi cabrón, mis cabritillas y un pastor que te da, a cambio del ordeño, techo, comida y cariño. Echo mucho de menos ser cabra.

Lo de ser entrenador es un vía crucis, una montaña rusa. Echo mucho de menos ser cabra

Lo que peor llevo de mis reencarnaciones es no poder compartirlo con nadie. No sé si me explico. Uno no va por ahí comentando que en otras vidas ha sido trapecista o caracol. Yo lo he hecho un par de veces y las consecuencias fueron funestas. La primera acabé  (después de una serie de vicisitudes que les ahorro ya que sé que la mayoría de ustedes solo tiene una vida) en un psiquiátrico, el afamado Institut Mental de la Santa Creu, y la segunda, hacia mediados del siglo XVI, en una crepitante hoguera. Esta fue, por razones obvias, mucho más dolorosa. Y la culpa fue mía, toda mía, por idiota. No tenía que haber dicho ni una sola palabra, pero un día, después de una larga jornada de recaudación llena de pedradas, malentendidos e insultos, en la que eché de menos mi pasado a cuatro patas, se lo revelé a mi mujer. Necesitaba comprensión, mimos, entiéndanme, pónganse en mi lugar, imaginen por un momento lo que es llevar esta carga encima todos los días de tu vida, perdón, de tus vidas. Es un lastre enorme, hay que compartirlo, aligerar tu alma.

—Cari…

—Dime, rey.

—Tengo que confesarte algo.

—No me asustes…

—He vivido otras vidas, he…

—¡¿Me has sido infiel?!

—Noooo, no me refiero a eso, lo que quiero decir es que he vivido más vidas, he sido caracol, lechuga y cabra. Además…

Ella escuchó atentamente todas mis explicaciones. Primero sentada, luego de pie y, por último, después de golpearse la cabeza con la tarima al perder el conocimiento, tumbada en el suelo larga tal cual era. Una vez restablecida, solícita, me tomó el pulso, me dio un beso en la frente, me administró un brebaje a base de quinina, hiel y azufre que me tuvo vomitando dos días seguidos y salió corriendo de casa en busca del consuelo de su confesor, el capellán del convento de las Desamparadas de Plasencia, don Agustín de Ibarrola y Barrientes, la única persona que escuchaba con atención sus pecados dos veces por semana, invariablemente los lunes y jueves, los días que, por motivos laborales, yo encaminaba mis pasos hacia Carcaboso para cumplir con mis labores de recaudador y don Agustín encaminaba los suyos hacia mi hacienda para poner en paz con Dios a mi santa esposa.

Xavi Hernández

—Padre.

—Dime, hijo.

—Tengo algo que me corroe por dentro.

—Lo sé, hijo, lo sé, María Tere…, perdón, tu mujer, está muy preocupada, por eso te he llamado con tanta urgencia, para que confieses y descanse tu alma. Dime, dime, cuéntamelo todo.

—No sé por dónde empezar. Yo soy yo, el que usted ve, pero también he sido otros. Y otras.

—¿Cómo que otras?

—Sí, padre, otros y otras. Incluso he sido animal y vegetal. He sido una lechuga, padre. Y cabra, una cabra preciosa a la que ordeñaban todos los días, con su pelo ensortijado, su mechoncito y sus pezuñitas relucientes. No se enfade, padre, pero, que yo recuerde, desde que tuve uso de razón, siempre quise ser una cabra. ¿Acaso no es Dios nuestro pastor? Dios quiere a las cabras, padre.

Cabra

Don Agustín, desgraciadamente, no terminó de comprender ni mi amor por los caprinos ni mis pasadas reencarnaciones. Y mi mujer tampoco. Nuestro matrimonio se fue resquebrajando, poco a poco empezó a distanciarse de mí, abandonó el lecho marital y dejamos de tener ayuntamiento carnal. Las confesiones con don Agustín empezaron a ser más frecuentes. Cuatro meses más tarde el Tribunal del distrito inquisitorial de Llerena me acusó de brujo y me quemaron en la Plaza Mayor. Así de ingratos fueron. Y qué quieren que les diga, tampoco se perdió gran cosa, ser recaudador de impuestos es peligroso y tan aburrido como ser una insípida lechuga. Y se lo digo por experiencia.

No sé si hay más reencarnados o soy un caso único. Y tampoco, como acaban de comprobar, puedo confesarlo o preguntarlo abiertamente en la cola de la pescadería.

—Oiga, usted, por casualidad, no será un reencarnado, ¿no?

Lo que peor llevo de mis reencarnaciones es no poder compartirlo con nadie. No sé si me explico. Uno no va por ahí comentando que en otras vidas ha sido trapecista o caracol

Antes era algo que me angustiaba, ahora ya me he acostumbrado. Imagino que lo de los reencarnados será como lo de los extraterrestres y los ovnis, están ahí, a nuestro lado, o en el espacio infinito, pero no quieren darse a conocer, por timidez o por temor a ser calcinados en alguna hoguera. Si hay ocho mil millones de humanos, y otros tantos de plantas y animales, estoy convencido de que alguno de ellos gozará de mi condición.

He vivido ocho vidas y no me ha ido mal. En algunas me divertí y en otras he penado. ¿Podía haber ido mejor? Sí, sin duda, podía haber renacido en Ancelotti, con sus puros, sus bailes y ese amor por el bel canto. No me quejo, el destino no está escrito y cualquier día la suerte me sonríe y me reencarno en algún aficionado del Madrid, alguien anónimo, que escriba en una revista como La Galerna, tome aperitivos, tenga a su lado una mujer maravillosa y disfrute de la felicidad perpetua de ganar Copas de Europa.

 

Getty Images.

José Plaza vuelve a ser motivo de debate treinta y cuatro años después de su salida de la Real Federación Española de Fútbol. Tras el reportaje «El bulo de la historia madridista del CTA» que publicó Alberto Cosín en La Galerna, el portal FútbolGate ha revisado la figura de Plaza, al que ha denominado como «el hombre que salvó al Barça». Para los españoles que compartían almohada con un transistor en los ochenta, José Plaza está vinculado al líder indiscutible de la radio deportiva de aquella época, José María García. El poder de «Supergarcía» no se limitó al deporte, ámbito en el que era capaz de influir sobre directivos, árbitros, jugadores y entrenadores de todos los signos. Los ataques de García a Pablo Porta, desde el perro Óscar al «Pablo, Pablito, Pablete», resonaban en todos los bares de un país que vivía sus primeros desencantos democráticos. El cambio de Porta por Roca no calmó a García, que tomó parte en las elecciones federativas de 1988 para apoyar a Ángel María Villar. El exfutbolista (cuya acción más sonada fue un puñetazo a Johan Cruyff) siguió un camino similar al de Luis Rubiales décadas después, desde el recién nacido movimiento sindical a formar parte de la Junta Directiva de su predecesor.

José Plaza

El arbitraje fue uno de los pilares de los programas de José María García con la sección «La Otra Liga», en la que hacía de la polémica su máxima, pero se olvidaba de criticar a Villar en el resto de temas, al mismo tiempo que el resto de emisoras pedían la cabeza del seleccionador Javier Clemente. «Don Jacinto de Sosa», exclamaba el locutor para solicitar la opinión de su comentarista arbitral más destacado. La elección de De Sosa no fue casual, ya que a ambos les unía una relación de más de una década de batallas personales contra José Plaza. El dirigente del entonces Comité Nacional de Árbitros (posterior Comité Técnico Arbitral) entró en la lista negra de García a raíz de que difundiese el procesamiento del periodista en 1979, a causa de una denuncia por injurias del árbitro Merino González, que tardó cuatro años en ser archivada. De Sosa adoptó el papel de eterno opositor de Plaza con la fundación de la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol (ANAFE) en 1981, junto a otros trencillas como Enríquez Negreira o García de Loza.

El colegiado castellano fue derrotado por Plaza en las urnas, pero no en pleitos como el que revocó su descenso a Segunda División. De Sosa cambió el silbato por el periodismo, carrera de la que era profesor en la Universidad Complutense de Madrid, así como colaboró con el diario Pueblo, en el cual empezó García antes de ser apodado «Butanito» por Jorge Griffa. La reivindicativa postura de De Sosa le granjeó el apoyo de aquellos que se sentían perjudicados por Plaza, como Anastasio Mayoral Cedenilla, quien fue descendido de categoría en 1985. Mayoral Cedenilla denunció que habían intentado sobornarlo para favorecer al Fútbol Club Barcelona ante el Lleida en un partido de Copa del Rey. El Consejo Superior de Deportes miró para otro lado, y se limitó a devolver a Mayoral Cedenilla a Primera División, aunque Plaza determinó que no podía recuperar su puesto al no superar las pruebas físicas. Mayoral Cedenilla recibió los ánimos de su compañero del Colegio Castellano Jacinto de Sosa.

La elección de De Sosa no fue casual, ya que le unía a garcía una relación de más de una década de batallas personales contra José Plaza. de Sosa adoptó el papel de eterno opositor de Plaza con la fundación de la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol (ANAFE) en 1981, junto a otros trencillas como Enríquez Negreira o García de Loza

Plaza continuó al frente del CNA junto al personaje más desconocido de la historia del arbitraje español: Vicente Acebedo. Nacido en Vigo en 1917, Acebedo probó suerte como futbolista en Málaga, antes de ser encarcelado durante tres años por haber combatido a favor del bando republicano en la Guerra Civil. Como secretario del Manchego de Ciudad Real, Acebedo fundó la revista El Árbitro, en la que cuestionaba las reglas del fútbol. Su entrada en la Federación se produjo a finales de los sesenta con el aval de José Plaza, para representar a España en convenciones internacionales, además de designarlo responsable formativo. Su incesante labor en la sombra le valió el apodo de «Richelieu», pero todavía tuvo tiempo para dedicarse a otra de sus pasiones, como vicepresidente de la Federación Española de Natación. En su faceta más personal, Acebedo nunca ocultó su afición por el Celta de Vigo, así como su amistad con el presidente del Tribunal Constitucional Manuel García Pelayo, quien protagonizó otra de las polémicas más sonadas de mediados de los ochenta, cuando se marchó a Venezuela tras validar con su voto la expropiación de Rumasa.

García de Loza

El gallego Raúl García de Loza fue el árbitro que más espacio copó en las páginas deportivas. Sus explosivas declaraciones avivaron las sanciones que le impuso Plaza por sus criticadas actuaciones. El antiguo empleado de Telefónica se unió a las reivindicaciones de De Sosa. La llegada de Ángel María Villar a la Federación desencadenó cambios en la Federación, como el de Núñez por Gaspart en la directiva. El vasco se obsesionó con controlar el estamento arbitral (que llegó a plantearse unirse a La Liga), e intentó por todos los modos acabar con José Plaza. Con España pendiente de la Selección de Luis Suárez en Italia, el verano de 1990 no fue de playa y descanso para las personas más influyentes del arbitraje español.

Otro de los predilectos de Acebedo era José María Enríquez Negreira. Jacinto de Sosa buscó el apoyo de Acebedo y Enríquez Negreira para reactivar la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol

José Plaza presentó su dimisión, a solicitud de Villar, tras varios roces con Victoriano Sánchez Arminio. La voz de José María García perdió su característica energía cuando se decretó su ingreso en prisión, que solo evitó la concesión de un indulto por parte del Gobierno de Felipe González. Una de las pocas personas que se atrevió a avalar la condena al periodista fue la de Plaza, que dijo: «García es una persona que habla demasiado y en términos, casi siempre, insultantes. Mantengo mi firme creencia en la correcta actuación de la justicia». Villar tanteó a Acebedo para que presidiese el CNA por su autoridad sobre los colegiados, fundamentada en las jornadas que realizaba en Santander, las cuales continuó su amigo Sánchez Arminio. Otro de los predilectos de Acebedo era José María Enríquez Negreira (siempre preocupado por la cuestión económica), con quien negoció en 1988 al objeto de mejorar los ingresos de los árbitros. Acebedo pasó de Richelieu a Alfonso Guerra para los periodistas.

Negreira

En medio del caos, Jacinto de Sosa buscó el apoyo de Acebedo y Enríquez Negreira para reactivar la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol. El árbitro reconvertido en periodista asesoró a Jesús Gil, quien pretendía una reforma integral de los «hombres de negro». Su continua presencia en prensa le costó a De Sosa la antipatía de Villar. José Plaza señaló a José María García como el instigador de su forzada dimisión. «Este eterno perdedor se ha convertido en lugarteniente del hombre que se ha hecho multimillonario por meterse con la gente», declaró Plaza, quien dijo que García era la mano que movía a De Sosa. Arrepentido de su dimisión, Plaza postuló su regreso, pero la Junta Electoral de la Real Federación Española de Fútbol rechazó su candidatura. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid se declaró incompetente para anular la decisión de la Junta Electoral, y Plaza se retiró del fútbol. Enemigos irreconciliables durante más una década, De Sosa y Plaza se unieron para plantar cara a Villar. En el verano de 1991, Pedro Sánchez Sanz ganó las elecciones del Comité. Que Sánchez Sanz fuese su primo no frenó las críticas de Plaza por su sucesión.

Villar repitió su estrategia, al insistir a Sánchez Sanz para que presentase su dimisión, y confió en Vicente Acebedo con la intención de que Sánchez Arminio accediese a la presidencia. La toma del Comité por parte de Villar cambió la trayectoria de varios árbitros, especialmente la de García de Loza, que de no presentarse a las pruebas físicas en 1990 (tampoco lo hizo su amigo Enríquez Negreira), ascendió a internacional. García de Loza fue el encargado de dirigir el Tenerife-Real Madrid que decidió La Liga 1991/1992. Los chicharreros se impusieron con acciones tan polémicas como el gol anulado a Luis Milla o la expulsión de Villarroya. El Barça de Núñez (confidente de García) celebró su segunda liga de la era Cruyff.

García de Loza se convirtió en la cara visible de la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol, que convocó una huelga en marzo de 1993. El lucense llegó a clamar por la vuelta de «don José». El parón arbitral saltó a programas generalistas como La Noche de Hermida, que contó con el siguiente plantel de invitados para tratar el asunto el 24 de marzo de 1993: José María García, Alfonso Ussía, Cristina Almeida, Fernando Sánchez Dragó, Augusto César Lendoiro, Antonio Baró, Rafael Cortés Elvira, Raúl García de Loza, Javier Arenas, José Luis Garci y Juan José Armas Marcelo. Vicente Acebedo recibió el encargo de Villar de mediar para que la Federación, representada por Sánchez Arminio, Urizar Azpitarte y Enríquez Negreira, llegase a un acuerdo con García de Loza, con el que «Richelieu» guardaba una buena relación.  Esta actuación le valió a Acebedo para regresar de forma oficial a la Federación, en la que, entre otras cosas, inició una renovación del reglamento. Villar nombró a Acebedo su asesor personal, que operó junto a Gerardo González, secretario general de la institución.

Sánchez Arminio, a diferencia de José Plaza, mantuvo una buena relación con José María García. José María Enríquez Negreira asistió en 1994 al programa de García para defender la postura de la Federación en un debate sobre el estamento arbitral. «Don Anastasio Mayoral» y «Don Raúl García de Loza» se incorporaron al plantel de comentaristas de «Supergarcía». El organigrama instaurado en 1993 perduró hasta la detención de Ángel María Villar en 2017. La Real Federación Española de Fútbol rindió un homenaje a Vicente Acebedo, que fue entrevistado por AS antes de fallecer en 2008. «Comprar un árbitro resultaría inútil», declaró el vigués en 2001, año en el que se inicia la investigación de los pagos del Fútbol Club Barcelona a Enríquez Negreira. Si Acebedo fue el hombre en la sombra del Comité, «Richelieu» contó con el apoyo particular de su cuñado Alfredo Florez. Ángel María Villar concedió una importante responsabilidad a Florez, que fue el encargado de estudiar y proponer las posibles sanciones federativas.

La memoria selectiva de García omite ahora de forma cuidadosa que su guardia arbitral, comandada por Jacinto de Sosa, señaló que el Fútbol Club Barcelona era el equipo más beneficiado por las decisiones arbitrales. Puede que los recuerdos de José María García sean los de «otra Liga».

En 2008, Sánchez Arminio instauró el Trofeo Vicente Acebedo, para premiar a los mejores árbitros y asistentes. Varios «pupilos» de Enríquez Negreira han sido los ganadores. José María García abandonó abruptamente las ondas en 2002, pero aprovecha cada entrevista para proteger a sus amigos y cargar contra sus enemigos (grupo que monopoliza Florentino Pérez). Al ser cuestionado por el «caso Negreira», García quiso restarle importancia al asunto, a la par que culpaba al Real Madrid: «Ese caso te da cuenta de lo poco que trabajan los periodistas. O de lo poco que les interesa esta cosa. No es tan extraordinario como parece. Lo único extraordinario es que unos torpes hayan dejado eso por escrito. ¡Si eso lleva pasando 50 años! ¡Si el primero que hizo eso fue el Real Madrid! Los árbitros se compran y se venden, pero es igual que todas las profesiones; yo me pregunto qué es más grave, si comprar a un árbitro o comprar a un periodista».

García sigue hablando de correveidiles, abrazafarolas y lametraserillos, así como fantasea con dos exclusivas que se llevará a la tumba por el bien del país. El dueño del deporte español ahora es presentado como una especie de deidad en los «remembers» que le han dedicado recientemente. Al ciudadano que fue identificado con el apellido que más españoles portan no le agrada hablar de su amigo Ángel María Villar, pero no tiene problemas en rememorar su cacería contra Pablo Porta. La memoria selectiva de García omite de forma cuidadosa que su guardia arbitral, comandada por Jacinto de Sosa, señaló que el Fútbol Club Barcelona era el equipo más beneficiado por las decisiones arbitrales. Puede que los recuerdos de José María García sean los de «otra Liga».

 

Getty Images

 

 

 

 

15 de junio de 2034. Rafa Nadal acaba de llegar a su casa. Está agotado. Se sienta en la terraza del jardín de su chalet en la Finca y decide tomarse una cerveza, relajado después de una jornada de intensas y fuertes emociones tras la recepción en el Ayuntamiento, la Puerta del Sol y la celebración en Cibeles. 20 Champions es un número que ni en los mejores sueños de los madridistas se podría pensar alcanzar, y mucho más cuando el eterno rival sigue anclado en 5 desde hace casi veinte años.

Los últimos tres habían sido frenéticos, desde que Florentino le había cedido el testigo a Rafa y había obtenido un rotundo éxito en las elecciones presidenciales con más de un 95 por ciento de apoyo en las urnas. El último gran acto de servicio del mejor mandatario en la historia del club blanco, que había superado incluso la gran obra del mítico y legendario Bernabéu.

Pérez le había preparado un plan de formación en los últimos años de su gestión propio de la universidad de Harvard. Todo estudiado hasta el más mínimo detalle para convertir al mejor deportista español de todos los tiempos en un alto directivo de máximo nivel para gobernar en timón de la entidad más importante de todos los tiempos.

Nadal y Florentino

Había sido un alumno aplicado y disciplinado. ADN Nadal. Convirtiéndose en la sombra del presi en las negociaciones con jugadores, entrenadores, patrocinadores, reuniones interminables, establecimiento de estrategias, viajes con el equipo. Le recordó a sus comienzos de jovencito con el tío Toni, cuando entrenaban durante las horas de más calor, con las zapatillas más desgastadas y con las raquetas más viejas. En el fondo, Toni y Florentino se parecían mucho.

Ganar la Vigésima Champions era culminar la gran obra de Pérez. Un logro de locos, sin palabras para poderlo explicar o entender. ADN Madrid en estado puro.

Cuando decide abrir la segunda cerveza recibe un whatsapp que llevaba tres días esperando, desde que se habían alzado con la victoria en la tanda de penaltis en el Camp Nou. Qué canallada del destino para los culés que su eterno rival ganara la Vigésima en su campo.

Ganar la Vigésima Champions era culminar la gran obra de Florentino. Qué canallada del destino para los culés que su eterno rival ganara la Champions en su campo

El mensaje de Gerard es lacónico, como era imaginable. Un simple «Felicidades».

La verdad es que, aun con Piqué como Presidente del Barça, las cosas les seguían sin funcionar, ni en el aspecto económico ni, menos aún, en el deportivo. Y es que 20 Champions son muchas, pensaba con toda la razón el antiguo defensa central blaugrana.

La Champions en el Bernabéu

Y ellos con 5, y sin ganar una desde 2015. Todo termina en 5. Para ponerse a llorar sin parar durante un año entero. O dos. O cinco.

Uno de los mejores tenistas de la historia no se puede comparar con buen central a secas. El mejor equipo de la historia frente a uno que siempre ha querido ser más que un club y sólo es un club más.

Ojalá que el deseo de este humilde madridista de infantería un día se convierta en realidad, y cuando el capitán general pase a la reserva deje el mando del ejército al más brillante de sus oficiales. Cuando toque, eso sí, que Dios conserve muchos años a Florentino al mando y, como Dios es Madridista, seguro que así será.

 

Getty Images.

Cuando uno lee que Kylian El deshojador de margaritas Mbappé puede heredar el 10 de Modric, como mínimo, retuerce el gesto. Nadie duda de la inmensa calidad del francés. Y muy pocos de que esta vez —tras varios años y muchos regates— su destino será Chamartín. Pero que el croata se marche y (presumiblemente) no se guarde un decoroso duelo por su dorsal es plato de difícil digestión.

Podemos decir tranquilamente que Luka Modric es uno de los fichajes más rentables de la historia blanca. Empeño personal de Mourinho (“Insistí tanto en traerlo porque poseía todo lo que necesitábamos: técnica, visión y lectura de juego, calidad para tomar decisiones, velocidad de pensamiento, pase, tiro, presión…”), nunca se le reconocerá lo suficiente por haber luchado para traerlo. Un año antes de aterrizar, el presidente del Tottenham, Daniel Levy (un Lendoiro nacido en Essex) le prometió a Luka salir en 2012. Pero llegada esa fecha se echó para atrás y al croata no le quedó otra salida que rebelarse ante la injusticia. Y más cuando el inglés pidió una cifra desorbitada al Real Madrid. Finalmente, tras un difícil verano, Modric pudo cumplir su sueño por tan ‘sólo’ 30 millones de euros más variables. Una ganga vistas sus prestaciones.

Modric y Butragueño 2012

Y eso que no lo tuvo fácil al llegar. Ni mucho menos fue titular en un equipo en el que Özil era el dueño de la mediapunta. Pero su mente de acero y su privilegiado talento le fueron situando en la sala de máquinas del conjunto blanco, donde años después formaría el mejor centro del campo de la historia moderna junto a Kroos y Casemiro. No nos cansaremos de repetir esto.

Si quiere subirse al barco, a Mbappé le toca renunciar a ser capitán y ponerse el uniforme de marinero

Ahora, con 38 años, nada que demostrar y la misma ambición de siempre, parece que Modric y el Madrid separarán sus caminos mientras el genio de Bondy al fin aterrizará con la primera misión de convencer a los pocos que todavía no olvidan sus desplantes. La clave del éxito de Mbappé, más allá de soportar el peso del 10, la ha verbalizado indirectamente Ancelotti cuando desveló el secreto del éxito del Madrid de esta campaña: compromiso y falta de ego. Ahí es donde Carletto tendrá que trabajar para encajar la pieza gala.

Es posible que hace unos años, durante los primeros intentos de fichar a Mbappé, el francés hubiera podido condicionar al equipo, pero eso ha cambiado radicalmente tras esta temporada. Con las lesiones del portero y los centrales titulares, más la no incorporación de un delantero de prestigio, el desafío para la plantilla del Madrid era máximo: una vez más, tendría que demostrar que nadie es mejor que todos juntos. Y así ha sido. Por lo que, si quiere subirse al barco, a Mbappé le toca renunciar a ser capitán y ponerse el uniforme de marinero.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Quedan 17 días para la final de Wembley, y ahora mismo el resto de cosas que suceden en el panorama futbolero nacional producen bastante pereza. El Atlético de Madrid está ya engalanando Neptuno para que sus hordas capitalinas de fieles celebren el cumplimiento del ambicioso objetivo anual de ser cuartos, mientras los culés, por su parte, preparan Canaletas ante la perspectiva más que realista de poder quedar por delante del Girona (pero todos a años luz del Madrid, claro).

Un Madrid que tiene ya prisa por que llegue el 1 de junio. Estamos todos de puntillas hasta ese momento, y con serios problemas para mantener la concentración en cualesquiera que sean nuestras actividades cotidianas. Estamos ante el Real Madrid que más engancha con la gente ¿desde 1902?, y no es fácil prestar atención a nada más cuando este equipo se encuentra ante la posibilidad de refrendar su excelencia futbolística y humana con otra Copa de Europa.

AS personifica en Bellingham y Vinícius la pujanza del campeón de Liga y finalista de Champions. Son tal vez los dos mejores jugadores del mundo en este preciso momento, y ambos visten de blanco. As explica la capital importancia del dúo en el juego del campeón. A pesar de las campañas de insidias que han hablado de lo contrario, su relación personal es, además, inmejorable. La foto que ilustra la portada del diario madrileño no es casualidad.

Quizá el momento más elocuente de la celebración de la liga 36 en Cibeles y alrededores es aquel en el que Victorio Calero de Real Madrid TV les entrevista para captar la espontánea declaración de Jude a Vini: "Aquí estoy, con el mejor jugador del mundo", a lo que Vini replica: "No, él es el mejor", señalando al inglés. De hecho, en entrevista aparte, el genio brasileño revela cuánto insistió al club para que Jude pudiera unirse al grupo. Sus palabras (y las de los técnicos del club, claro) fueron escuchadas, y así puede gozar el Real Madrid de la mejor dupla de atacantes del panorama balompédico mundial.

¿Cómo no se va a pervertir el uso de la tecnología cuando quienes la aplican son súbditos de Negreilandia que manipulan imágenes proveídas por el avalista de uno de los equipos en liza, curiosamente el mismo que pagó a Negreira durante un mínimo de 17 años?

Esta supeditación de egos al colectivo es lo nunca visto. No se recuerda en el fútbol de élite un vestuario tan sano como el que gozan los vikingos. Ahora mismo Jude y Vini son competidores de cara al sueño en forma de galardón individual máximo de este deporte (el puñetero Balón de Oro). Ellos lo saben, pero este detalle no enturbia su relación. Que le den al Balón de Oro. Ni Balón de Oro ni leches. Las dos estrellas máximas del equipo proclaman la muerte del ego y el abrazo inquebrantable al escudo. Son dos jóvenes que están gozando del momento, disfrutando además de su amistad y de la que les une al resto de componentes de la plantilla, amistades que en ese tsunami de sentimientos edificantes nos arrastran además al resto.

Marca prefiere hablar lo menos posible del Madrid. El éxito florentinesco es una cosa que suele pillar a contrapié a la sección deportiva de Unidad Editorial, más preocupada por cosas como combatir la Superliga, ignorar el negreirato y amar a Javier Tebas con todo su ser. Tratarán de entretenerse en otras cosas hasta que llegue el día 1, contarán someramente lo que suceda en Wembley y poco más.

Hoy hay que reconocer que han encontrado un tema interesante para evadir la obligación de hablar bien del Madrid. La posibilidad de que la Premier dé marcha atrás en el tiempo y abrace un fútbol sin VAR nos resulta inquietante, sobre todo por su posible efecto contagio. Un VAR bien utilizado ha demostrado ser herramienta de gran eficacia, como se ve en la Champions League. Otra cosa es que pueda haber escenarios donde un VAR mal utilizado devenga descalzaperros máximo, como sucede en España. ¿Cómo no se va a pervertir el uso de la tecnología cuando quienes la aplican son súbditos de Negreilandia que manipulan imágenes proveídas por el avalista de uno de los equipos en liza, curiosamente el mismo que pagó a Negreira durante un mínimo de 17 años?

Ábrase un debate sobre el VAR y sálvese la herramienta, en la Premier y en todas partes. No dejemos que triunfen quienes quieren aniquilarlo, verdaderos enemigos de la idea del arbitraje justo. Un buen VAR es indispensable.

 

En el país pequeño de la esquinita (Pep dixit), entretanto, todo son sinsabores. Dice Xavi que la situación es "muy difícil" en lo financiero, lo deportivo y lo institucional, y hay por ahí un candidatable amenazando con una moción de censura contra Laporta. La cosa es tan seria que dicho candidato se ha permitido comparar la marcha actual del Barça con la del Madrid y uno de los dos clubes no ha salido muy bien parado, siendo el que no ha salido muy bien parado el suyo propio. Ouch.

No exageran ni Xavi ni el candidatable. Sí haces las cosas mal, acabas mal, primero porque es consecuencia lógica, y segundo porque el karma no perdona. El Barça está viniendo sólo una pequeña parte del castigo (proveniente de Dios, del destino o de la conciencia del universo) que le corresponde a un club que ha corrompido el fútbol hasta el tuétano.

La justicia humana tal vez no haga nada. Pero el cosmos no perdona.

Pasad un buen día.

Anoche vimos una exhibición del Real Madrid ante el Alavés como hacía tiempo no se veía en Chamartín. Vale que ninguno de los dos equipos se jugaban nada. Es de agradecer la deportividad del Alavés por no dar ninguna mala patada y contribuir con un juego alegre a la fiesta blanca.

Celebración en el campo de la 36ª y celebración en la cancha del equipo, con ganas de gustar y de gustarse. Vinícius está de dulce y Superman Courtois ha vuelto como si no se hubiera lesionado. El Alavés le puso a prueba en varias ocasiones y el guardameta belga respondió como en las mejores tardes. Ancelotti tiene un bendito problema en la portería de cara a la final. No voy a ser yo el que avive el debate, porque todos estos dimes y diretes lo único que hacen es desestabilizar a la plantilla de cara a lo importante, que es Wembley. El técnico es quien ve a los jugadores a diario y el que mejor sabe a quién debe poner en el partido del año. Fe ciega en el italiano, que se la ha ganado con creces.

Ancelotti en Valdebebas

Otro partido en el que se dieron varias circunstancias importantes en forma de datos estadísticos. Entre otros, se ha igualado la mejor racha sin perder en una liga, con 30 encuentros seguidos sin conocer la derrota. No perder en Villarreal sería batir esa marca histórica. Luego les relataré lo que se generó anoche en el templo del madridismo.

A mí me asusta este equipo, la verdad. Me asusta la capacidad que tiene de solventar los partidos con una facilidad pasmosa (salvo honrosas excepciones). Jugando con alegría, solidaridad, calidad, precisión, velocidad y concentración. Me asusta que puedan pensar que la final esté ganada de antemano, y no, la finales son lo que son. A un partido cualquier equipo puede darte un susto y ganarte, hay que estar con la máxima concentración y con la máxima prestación para alcanzar el objetivo. No perdamos el norte y no dejemos de estar a lo que hay que estar, tanto jugadores, como técnicos, directivos, aficionados y público en general. Confianzas, las justas, por favor, pero disfrutemos mientras de lo que tenemos, que es mucho.

Me asusta que puedan pensar que la final de la Champions esté ganada de antemano, y no, la finales son lo que son. A un partido cualquier equipo puede darte un susto y ganarte

Se viene otro capítulo de la serie conocida como “El delito nuestro de cada día del FC Negreilona”, cómo no iba a haberlo. Si es que cada día salen más y más asuntos turbios desde la ciudad condal. Veamos…

Parece ser que el amigo Roures, socio y avalista del FC Negreilona, amén de manejador de las imágenes que nos llegan de los partidos de la liga y del VAR, confesó que le dio 2000 mil millones de pesetas al BARCELONA a través de TV3. Con este dinero dice que ficharon el famoso "dream team" con el que ganaron su primera Copa de Europa. Esto es, el FC Negreilona fue regado con una millonada a través de la televisión pública catalana para fichar todo lo fichable y poder ganar la orejona.

Jaume Roures admitiendo que le dio 2000 mil millones de pesetas al BARCELONA a traves de TV3,DINERO PUBLICO
Con esto dice que ficharon el famoso "dream team" con el que ganaron su 1era UCL
es decir:
La generalitat catalana gano su 1era champions.
EL 1ER CLUB ESTADO DE LA HISTORIA pic.twitter.com/JvJU0Qr6gS

— MRmariano🐐 (@marianoferzz) May 13, 2024


¿No es esto lo que llamamos club-estado? Yo creo que sí. Ya era de todos sospechado que la Generalitat catalana regaba de millones al FC Negreilona de alguna forma, pero esta confesión de Roures despeja todas las dudas posibles. El FC Negreilona fue un club-estado con el Régimen de Franco, a través de tres recalificaciones de terrenos para salvarles de la desaparición y del aumento de los clubes de primera división para salvarles del descenso, y es un club-estado en la actual democracia. Esto, complementado con la compra del sistema arbitral durante más de 20 años, hace que todo lo que huela a Negreilonismo lo haga a putrefacción.

Ahora, como siempre, y esperando con verdadera ilusión el partido de Villarreal, les entrego los datos generados por el equipo en el partido del Alavés, no sin antes, como es costumbre, recordarles que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

Pd: Faltan 8… ¿Lo conseguirán?

 

Datos destacados

 

Fede Valverde ha marcado el gol total (amistosos incluidos) nº 15300 de la historia del Real Madrid.

Fede Valverde ha jugado su partido de competición española nº 200.

El Real Madrid ha jugado su partido total (amistosos incluidos) nº 6500 de toda su historia.

El Real Madrid ha alcanzado la victoria total imbatido (amistosos incluidos) nº 800 en el Estadio Santiago Bernabéu desde su inauguración jugando como local.

Valverde

Partidos redondos

 

BELLINGHAM ha jugado su partido oficial nº 40.

FEDE VALVERDE ha jugado su partido total nº 270.

NACHO ha jugado su partido de liga nº 240.

RODRYGO ha jugado su partido de liga nº 140.

KROOS ha jugado su partido de competición española nº 230.

BELLINGHAM ha jugado su partido de competición española nº 30.

 

Clasificaciones en partidos

 

KROOS ha igualado a EMILIO BUTRAGUEÑO en la 18ª posición histórica del club con 463 partidos oficiales jugados.

NACHO se ha convertido en el jugador nº 31 de la historia del Real Madrid con 361 partidos oficiales jugados.

VINÍCIUS ha igualado a FERENC PUSKAS en la 52ª posición histórica del club con 262 partidos oficiales jugados.

Segundo gol de Vinícius frente al Alavés

Victorias redondas

 

ARDA GÜLER alcanza las 10 victorias oficiales.

MILITAO llega a las 70 victorias en liga.

MENDY consigue 80 victorias en competición española.

RODRYGO alcanza las 110 victorias en competición españolas.

 

Clasificaciones en victorias

 

FEDE VALVERDE ha igualado a ULI STIELIKE en la 49ª posición histórica del club con 173 victorias oficiales.

FEDE VALVERDE se ha convertido en el 51º jugador de la historia del Real Madrid con 121 victorias en liga.

COURTOIS ha igualado a PACHÍN como el 56º jugador de la historia del Real Madrid con 111 victorias en liga.

 

Bellingham

 

Ha marcado el gol nº 40 en liga en 2024.

Bellingham

Vinícius

 

Ha marcado el gol oficial nº 120 en esta temporada, el gol nº 80 en liga esta temporada y el gol oficial nº 110 al Alavés.

Ha marcado su duodécimo doblete oficial en el Real Madrid.

 

Fede Valverde

 

Ha marcado el gol oficial nº 9990 de la historia del Real Madrid, el gol total (amistosos incluidos) nº 15300 y el gol nº 540 en liga a equipos vascos jugando como local.

 

Arda Güler

 

Ha marcado el gol nº 890 a equipos vascos en liga.

Güler

El Real Madrid

 

Ha marcado 150 veces 5 goles en competición española jugando como local.

Ha alcanzado los 810 partidos imbatido en competición española jugando como local.

Ha jugado el partido oficial nº 2230 jugando como local.

Ha conseguido la victoria imbatido nº 1040 jugando como local.

Ha alcanzado las 1820 victorias en liga.

Ha conseguido las 30 victorias al Alavés en liga .

Siempre ha ganado el 14 de mayo jugando como local.

Ha ganado 17 de los últimos 19 partidos de liga jugados contra el Alavés.

Ha ganado 10 de los últimos 11 partidos de liga jugados contra el Alavés como local.

Lleva 30 partidos consecutivos sin perder en liga.

Lleva 36 partidos oficiales consecutivos marcando gol.

Lleva 22 partidos oficiales consecutivos sin perder.

 

Getty Images.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram