Minuto 116, a cuatro del final de la prórroga en las semifinales de la Supercopa de España disputada este miércoles entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid.
Apenas veinte minutos antes, a cuatro del final del partido, el Madrid perdía 3-2 ante uno de sus eternos rivales, el Atlético de Madrid. Los rojiblancos, como siempre hacen ante el Madrid, peleaban con el cuchillo entre los dientes para intentar llevarse un partido con muchos más galones de lo que un título como es la Supercopa pueda dar a entender.
Mourinho, al que siempre hay que escuchar con atención y más desde que adelantara en modo profeta aquellos famosos ¿pur qué?; ¿pur qué?, que están en la génesis del Negreirato, aseguraba que este torneo era “Más que un torneo de verano pero menos que un título”.
Bien es cierto que, en aquellas fechas, se disputaba en verano, como colofón de la pretemporada y ahora está metida con calzador en el mes de enero, cuando las habichuelas de la temporada empiezan a jugarse y todo parece tener mucho más valor.
El Madrid está cuajando un ejercicio formidable y eso no solo se consigue siendo muy buenos, sino también teniendo un vestuario sano. El secreto está en el buen rollo. No tengo duda
Volvamos al principio. Corría el minuto 116, en ese momento, Dani Carvajal, en estado de gracia este año, colgó un balón al área y por ahí apareció Joselu, quien remató mal, pero eso mismo fue lo que propició que el balón despistase a Oblak tras tocar en Savic y se convirtiera en el 4-3. El final de la historia ya la conocemos: manita en Arabia Saudí, que hasta que se demuestre lo contrario, escuece igual que las manitas en Madrid.
Lo cierto es que Joselu se apuntó el gol y la melé en la banda de titulares, suplentes, técnicos y utilleros fue sencillamente monumental. Digna de un gol en el minuto 93 digamos, por ejemplo, en Lisboa en una final de la Copa de Europa.
La avalancha, que a punto estuvo de lesionar a Nacho, es un síntoma. No solamente de la importancia que en el Real Madrid se da a cualquier partido que conduzca hacia un título más para sumar a las vitrinas. El club blanco es insaciable. Cuando huele título aprieta y aprieta hasta el final. La melé, sin embargo, es mucho más. Es la constatación del gran ambiente que reina en la plantilla. Nadie celebra un gol así, si no te llevas bien o muy bien con los que estás aplastando de manera inmisericorde.
Es mérito, sin duda, de los futbolistas, pero también de Ancelotti. El técnico ha conseguido tener a todos los jugadores enchufados y enfocados en la misma dirección. Tanto a los veteranos, a los que no se les acaba el hambre, aunque ya no les respondan las piernas como hace un par de temporadas, como a los jóvenes del plantel y a los recién llegados. Todos suman, todos saben lo que es el Madrid y todos caminan por el mismo sendero.
Es mérito, sin duda, de los futbolistas, pero también de Ancelotti. El técnico ha conseguido tener a todos los jugadores enchufados y enfocados en la misma dirección
Esta dinámica no es de ahora. Solamente hace falta ver las remontadas del Madrid en la Copa de Europa de hace dos años, esa que no existe para Piqué pero que ya está en los anales de la historia del fútbol, para comprender lo que un grupo teóricamente inferior a sus rivales puede hacer con calidad y un mismo propósito.
Este año, en una temporada marcada por las lesiones, con jugadores clave fuera para todo el año, el equipo se ha venido arriba sin discusión. Está cuajando un ejercicio formidable y eso no solo se consigue siendo muy buenos, sino también teniendo un vestuario sano. El secreto está en el buen rollo. No tengo duda.
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Una vez que el foco ya no apunta hacia uno de los lugares más calientes del fútbol (y con razón), el banquillo del Real Madrid, conviene detenerse en la figura de Miguel Muñoz, de cuya salida del club se cumplen nada menos que 50 años. Cómo hemos cambiado.
El madrileño, jugador del Logroñés, Racing y Celta antes de recalar en Chamartín, presumía de varios honores como futbolista blanco: ser el primero en marcar un gol en la Copa de Europa con el Madrid y levantar los dos primeros títulos continentales con el brazalete de capitán. Su palmarés, además, dejó escaso margen a la comparación: 4 Ligas, 3 Copas de Europa y dos Copas Latinas.
Su turno en el banquillo llegó por accidente, después de varias decisiones erróneas en la temporada 59/60 que terminaron por agotar la paciencia de Bernabéu. Esa campaña, el técnico era el paraguayo Fleitas Solich, que llegó acompañado por Didí, una estrella oscurecida por el fulgor de Di Stéfano. El 12 de abril de 1960, a falta de sólo una jornada para la finalización de una Liga que se llevaría el Barcelona, Miguel Muñoz tomó las riendas del equipo. El desafío era de aúpa: nada menos que las semifinales de la Copa de Europa contra los blaugranas, que, por tendencia y moral, eran claros favoritos. Se venció por un doble 3-1 y llegó la quinta Copa de Europa, la del 7-3 contra el Eintrach de Frankfurt.
El 13 de enero se cumplen 50 años de la salida del club de Miguel Muñoz
A partir de ahí, la encomienda de Miguel Muñoz pasó por la gestión de la cuesta abajo de la generación de Di Stéfano y el rearme de un nuevo equipo, tarea que solventó con éxito: ganó cinco Ligas seguidas y consolidó el Madrid ye-yé a base de cantera y fichajes españoles. Y eso que, hasta su llegada, si por algo se había caracterizado Santiago Bernabéu es por su gatillo fácil a la hora de destituir entrenadores. Nada menos que 11 en sus primeros 17 años en la presencia del club: Encinas, Quincoces, Albéniz, Keeping, Scarone, Ipiña, Enrique Fernández, Villalonga, Carniglia y el mencionado Solich.
Lo que no pudo resistir Muñoz fue el cambio de modelo en la preparación y sus consecuencias en la confección de una nueva generación. Los métodos físicos y tácticos impulsados por Helenio Herrera y extendidos en todo el continente, pillaron a contrapié al madridista, anquilosado en la liviana previa de los partidos: un día de descanso, otro de masajes y sólo uno de preparación física. La 73/74 fue la última campaña de Miguel Muñoz al frente del banquillo. Llegó con el Barça campeón de Liga y se fue del mismo modo. De las ovaciones se pasó al “¡Fuera, Muñoz!” en la grada, lo que motivó que, tras una derrota contra el Castellón, Bernabéu acabara aceptando su dimisión el 13 de enero de 1974. Atrás dejó 14 títulos en 14 años (9 Ligas, 2 Copas de Europa, 1 Intercontinental y dos Copas), pero, ante todo, un recuerdo imborrable para el madridismo.
No hay duda de que, por conocimiento de club y preparación, Ancelotti se adapta como un guante al Bernabéu, pero, como siempre, antes y ahora, quedará sometido a la tiranía de los resultados
Quizás con esta historia sobre su cabeza, Carlo Ancelotti nunca desaprovecha la ocasión para resaltar el privilegio que supone ocupar el asiento más codiciado y eléctrico que existe. Porque, si hacemos el recorrido de técnicos contratados por Florentino en sus dos etapas (y sin contar repeticiones), también completamos una alineación: Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Pellegrini, Mourinho, Carletto, Benítez, Zidane, Lopetegui, Solari.
Este año el preparador italiano, que parecía con la maletas dispuestas para acudir al rescate de Brasil en junio de 2024, ha igualado la cifra de partidos ganados en la Copa de Europa de Muñoz (41) y ha sellado su renovación con los blancos. No hay duda de que, por conocimiento de club y preparación, Ancelotti se adapta como un guante al Bernabéu, pero, como siempre, antes y ahora, quedará sometido a la tiranía de los resultados.
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Ayer se levantó de manera parcial el secreto de sumario del caso Barça-Negreira. El Mundo y El Confidencial desvelaron detalles de los resultados de las investigaciones de la Guardia Civil entregados al juez. Lo más llamativo, la luminaria de neón en forma de conejito rosa de local de carretera que vimos todos nada más leer la información, fue el asunto de los karaoke boys.
¿Y qué diantres es eso de los karaoke boys? Pues, como a estas alturas ya sabrán, los colegiados, según han narrado ellos mismos a la Benemérita, no era raro que terminasen en un karaoke con el JEFE, es decir, con José María Enríquez Negreira. Pino Zamorano, que arbitró seis años en Primera División a las órdenes de Negreira, declaró que coincidió con él “en un karaoke en Barcelona y estaba acompañado de varios equipos arbitrales”.
Según han narrado árbitros y exárbitros a la Benemérita, no era raro que terminasen en un karaoke con el JEFE, es decir, con José María Enríquez Negreira
Se desconoce si Iturralde estuvo presente, ya que es sabida su afición de juventud por otro tipo de tabernas, de aquellas que llevan prefijo.
Dado el gusto sibarita y la elegancia exquisita de la que hacía gala el número dos de los árbitros, no resulta difícil imaginar el tipo de local donde daban el cante, uno de esos que ofrecen peluca para interpretar el Pavo real de El Puma al volumen capilar que merece el tema mientras varias jóvenes arden en deseos de ser invitadas a una copa por los fornidos trencillas. Quizá el bueno de Alberola fuese de los preferidos, con ese cuerpo escultural y esa mirada bovina que denota inteligencia en grado sumo.
No se ha publicado nada referente a que el presidente del CTA se sumase también a esas fiestas orales y es una lástima, al parecer, Medina canta de cerca como nadie Escándalo de Raphael adornado con el deje característico de María del Monte mientras agita su Rolex al ritmo ignífugo del genio de Linares.
Mateu Lahoz, empero, sí se ha referido a Cantalejo, según se desprende de la parte publicada del sumario que instruye el Juzgado de Instrucción de Joaquín Aguirre. Y lo hace para desmentir a su anterior jefe. Dijo textualmente: “esas declaraciones son absolutamente desacertadas, sobre todo porque no tienen sentido las declaraciones de Medina Cantalejo diciendo que no pintaba nada Negreira. Medina Cantalejo conoce a Negreira desde hace muchos años y fue su director técnico adjunto (...) en un contexto jerárquico opaco como es el colectivo arbitral, sería equivalente a un coronel o un general”.
Mateu respondió sin ambages a la Guardia Civil y Medina Cantalejo se escondió en un hotel mientras el instituto armado registraba, a instancias del juez, la sede de los árbitros. La sinceridad, la falsedad, el valor, la cobardía no son sino cualidades que solo pueden ser demostradas mediante los actos de cada uno.
Lahoz: “no tienen sentido las declaraciones de Medina Cantalejo diciendo que no pintaba nada Negreira. conoce a Negreira desde hace muchos años y fue su director técnico adjunto (...) en un contexto jerárquico opaco como es el colectivo arbitral, sería equivalente a un coronel o un general”
Según declaró Jaime Latre en el interrogatorio al que fue sometido por la Guardia Civil, antes de acudir al karaoke, los colegiados eran trasladados en coches de lujo, como un Mercedes Coupé GLE, a cenar a La Torrada. El contraste entre el estilo del medio de transporte y la naturaleza del local que regentaba la expareja de Negreira debió de provocar más de un comentario entre los asistentes. Como sumergirse vestido de Armani en una fosa séptica.
Aunque confieso que me ha sorprendido gratamente el modelo de vehículo utilizado, imaginaba algo más parecido a un hortera Mercedes semiantiguo de torero, de aquellos que no tenían la belleza de los clásicos ni el diseño de los modernos.
Antes de continuar con las declaraciones de los árbitros y exárbitros a la Benemérita, es necesario destacar la vertiente que afecta aún más directamente al FC Barcelona y a su área de Compliance, que, aunque suene a chiste, la tiene. Según declararon los responsables de este departamento del club, las operaciones referentes a los pagos de casi ocho millones de euros a la familia Negreira nunca fueron objeto de fiscalización, a diferencia de lo que sucedía con otras transacciones de cuantía mucho menor, si bien admiten que pudieron constituir un conflicto de intereses.
Es más, las facturas fueron omitidas a nivel contable.
Ahora recordemos a Laporta y aquello que dijo hace casi un año: "Desde el FC Barcelona, a través de la compliance, se ha tomado la decisión de externalizar la investigación de los hechos. Ahora se están llevando a cabo unas investigaciones de unos abogados externos. Con sus equipos están haciendo un análisis para que sea independiente, riguroso y excelente, como se merecen el Barça, sus socios y los millones de seguidores de todo el mundo”.
No le dice la verdad ni al médico.
Según declararon los responsables de Compliance del FC Barcelona, las operaciones referentes a los pagos de casi ocho millones de euros a la familia Negreira nunca fueron objeto de fiscalización
Es hora de volver al extracto de las declaraciones de la veintena de árbitros y exárbitros a la Guardia Civil en el marco de la instrucción del caso:
Latre afirmó que necesitaba un coach y recurrió a Romero porque lo conocía de las reuniones técnicas de la RFEF. “Todo el mundo sabía que su padre era el número dos del estamento desde el primer momento, porque el colectivo es relativamente reducido y eran concentraciones en las que estaban todos los árbitros”.
Jaime Latre reconoció que "Mucha gente (colegiados) le pagaba así", en efectivo y sin factura, es decir, en negro, a Javier Enríquez por sus servicios de coaching. No pocos árbitros contrataban al hijo de Negreira mientras este trabajaba para el FC Barcelona, con el agravante de que el futuro laboral de esos mismos trencillas dependía de la valoración del propio padre de Javier según el famoso “índice corruptor”.
A este respecto, el juez instructor Aguirre considera, según desvela El Mundo, que: “Negreira controló desde su puesto el sistema de calificación de colegiados para favorecer a los afines para que dirigieran partidos relevantes de Liga o Copa y partidos internacionales o incluso mantener la categoría, aumentando así sus ingresos de manera importante”. Según el juez, esto constituye “una forma novedosa de amaño de encuentros alejada del tradicional método de pago para un partido concreto”.
Jaime Latre también confesó a la Benemérita que era habitual que Javier Enríquez Romero recogiera a los árbitros que iban a pitar al FC Barcelona y los trasladara en un coche de lujo al Camp Nou. Según reza el informe de la Guardia Civil: "Le llamaba la mañana del partido, le decía que se acercaba al hotel, tomaba un café y le llevaba al campo".
Javier Enríquez entraba a los estadios con los árbitros y se introducía hasta el vestuario. "No nos podíamos negar, era el hijo DEL JEFE".
No hay más preguntas, señoría.
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La fotografía ha dado la vuelta al mundo, soliviantando de manera justificadísima al universo anti.
En un lance de la semifinal de la Supercopa de anoche, en la cual el Real Madrid dio buena cuenta en la prórroga de un Atleti tan vistoso y alegre como es habitual, Antonio Rüdiger ¿masajeó? ¿pellizcó? durante unos instantes el pezón derecho de Morata. Desde Míchel y Valderrama, no se había visto en el fútbol de élite una imagen tan casquivana, soez e indignante.
Este episodio tiene encendidas, decimos, y con toda legitimidad, a las huestes antimadridistas, que han puesto de manifiesto sus muy fundadas dudas sobre la limpieza moral de la acción del alemán. Solicitan una sanción ejemplarizante para él, y no les faltan razones para hacerlo. Los más aventurados han llegado a dudar de la virginidad del alemán, y hacen muy requetebién. Un hombre que hace eso no es trigo limpio, y no se ajusta al señorío que los antis reclaman al Madrid desde tiempos inmemoriales, de nuevo con tantísima razón. Señorío que en modo alguno puede obviar el mal ejemplo para los niños que, en un país eminentemente católico como España, suponen los tactos torpes, los tocamientos indecorosos del gigante (sólo físicamente) teutón. Pezón y señorío no pueden ni deben, jamás, ir de la mano.
Desde Míchel y Valderrama, no se había visto en el fútbol de élite una imagen tan casquivana, soez e indignante
Del pezón no debería ni hablarse, cuánto menos sobreexcitarlo con aproximaciones chabacanas, aunque sea a través de las rayas rojas. Pezón. La propia palabra es inaceptable. Google penaliza extraordinariamente a las webs que se toman a la ligera el uso del vocablo. De ahí que para el título de este artículo (el título es lo que más mira Google) hayamos preferido poner “pez grande”. Sólo en el propio cuerpo del artículo nos permitimos usar el término en toda su crudeza, en aras del realismo, con la esperanza de no mover a escándalo al lector bienpensante.
Rüdiger debe pagar por esto, qué duda cabe. El pezón es sagrado, como el esperma en la película de Monty Python. No debe ver la luz del sol, y mucho menos ser magreado a la luz de los focos. El pezón es un límite sacrosanto. No sería la primera vez que una exhibición gratuita de pezón propio o (peor aún) un uso indebido de pezón ajeno acarrea multas y/o estigmas de gran severidad. Así debe ser. ¿Recuerda el lector la que le cayó a Janet Jackson por aquel descuido en la SuperBowl de 2004? Pues aquel NippleGate no debería ser nada en comparación con las consecuencias que debería acarrear al salaz Rüdiger su conducta licenciosa.
No son sólo los argumentos morales, insoslayables. Están también los estrictamente futbolísticos. El pezón es zona erógena que el reglamento consagra como intocable de manera taxativa. Las últimas circulares de Isaac Fouto no dejan resquicio a la duda. “La lascivia relativa al pezón será inmisericordemente segada de cuajo en todos los terrenos de juego del mapa de España aka La Roja, y quien osare violentar la castidad pezonil será estrictamente conminado a un padrenuestro y tres avemarías, convalidables en el catálogo de sanciones laicas por tres días de limpieza de las placas de jugadores que acabaron en el Madrid en los alrededores del Metropolitano. Quien no sepa comportarse, pezonilmente hablando, sobre la cancha, que se vaya al cine a la fila de los mancos”.
El pezón es zona erógena que el reglamento consagra como intocable de manera taxativa. Las últimas circulares de Isaac Fouto no dejan resquicio a la duda
Isaac Fouto tiene toda la razón. También la tiene David Bernabéu. Es intolerable. Y no se trata sólo de las acciones que ahora deba emprender sobre Rüdiger la justicia deportiva y/o ordinaria. Está el aspecto religioso también. En la película Amanece Que No Es Poco, cuando se aprestan a encarcelar al sudamericano por haber plagiado a Faulkner, de inmediato interviene el sacerdote del pueblo para hacer valer que al César lo que es del César, sí, pero también a Dios lo que es de Dios. “Oiga, ¿usted se ha confesado de esto?”.
Nos recuerdan por línea interna que Rüdiger es musulmán. Mecachis. No puede confesarse. Pensaremos en otra solución para aliviar la carga pecaminosa en su conciencia. De momento, que no juegue hasta que el pezón de Morata esté completamente recuperado.
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Buenos días:
Quisiera presentarme antes de nada. Mi nombre es Junípero Mochales, socio de número del Atlético de Madrid desde 1985. Creo contar con el criterio derivado de la experiencia merced a haber visto jugar a gente que va desde Landáburu, Roberto Simón Marina o Kosecki a Dobrowolski, Hasselbaink, Avi Nimny o el Petete Correa. Agradeceré que me corrijan si me he equivocado de foro, pero mi cuñado Rafael me indicó que la Galerna es un lugar de encuentro para las diferentes sensibilidades atléticas, y a ustedes me dirijo para intentar aportar algo de ponderación tras la injustísima derrota de anoche.
Los ciervos del Madrid, a diferencia de nuestro equipo, sabiamente dirigido por el Cholo, no propusieron nada de juego. El planteamiento en el que el juego vertiginoso del Atleti era organizado por dos fenómenos como Koke y Saúl resultó letal para los blanquitos, y sólo la fatalidad y la mala suerte nos privó de la victoria, aunque creo que hay unanimidad en cuanto a que el ganador moral del partido es el Atleti, al que el fútbol le debe una final de Supercopa tras lo de anoche.
Nunca faltan en la prensa merengona, es decir, toda, quienes critican que el equipo se echase atrás y se colgase del larguero al modo de murciélagos en cuanto se ponía por delante en el marcador. Somos el Pupas, y sabiendo que los del Madrid están conchabados con los árbitros, con la suerte por sabe Manitú qué tipo de nigromancia, con la federación y, encima, tienen un presupuesto infinitamente mayor al nuestro, bastante hicimos, ¿o acaso querían que atacáramos? No es posible competir con todos los hados en contra y contra un equipo millonario que cuando quiere hacer un cambio y saca a Kroos, mientras que nosotros nos tenemos que conformar con el muchacho negro que salía en CSI Las Vegas.
No puedo recriminar nada a mi equipo, porque está haciendo un temporadón por encima de los objetivos y expectativas que teníamos al principio del ejercicio. A lo largo del año ya se acumulan éxitos incontestables como haber logrado ganar al Madrid 3-1 a pesar del árbitro, haber pasado la fase de grupos de la Champions y estar en disposición de luchar por un puesto de Liga de Campeones en un torneo doméstico tan complicado como el español, en el que, por historia, plantilla y presupuesto, no dejamos de ser un actor secundario, aún a pesar de contar con Griezmann, al que el fútbol le debe un balón de oro, y con Morata, el delantero y estrella de la Roja. Es mi intención, antes de terminar, loar la figura del Cholo Simeone, que demuestra partido a partido por qué es el entrenador mejor pagado del mundo, porque nadie más podría hacer jugar como lo hace a una escuadra que tiene imposible poder competir contra los grandes, especialmente el vecino de la capital que, como todos sabemos, cuenta con las ayudas deportivas, extradeportivas, institucionales mediáticas e incluso espirituales que acompañan a todos los ricos.
Gracias por leerme y forza Atleti.
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Buenos días, amigos. En el portanálisis de ayer predijimos con total exactitud lo que iba a suceder en la semifinal de Supercopa disputada anoche en Arabia. Dijimos que el Madrid ganaría, y que aun así acabaríamos cabreados por la actuación de Alberola Rojas, que volvió a perjudicar al Real Madrid como ya hiciera en el último partido liguero, con la salvedad de que anoche sus esfuerzos no le dieron para dejar en la cuneta a los de Ancelotti.
Fue exactamente lo que sucedió.
Vivimos una nueva noche incalificable por parte de uno de los esbirros del negreirato 2.0, en su odio irrefrenable al único club que se ha personado judicialmente contra su cochambre. Alberola permitió sacudir cuanto quisieran a las huestes cholistas sin mostrar una sola amarilla en todo el encuentro (perdón, hubo una al final… para el Madrid, al quitarse Brahim la camiseta tras su gol), y les escamoteó uno o dos penaltis a los vikingos. No le bastó, ya decimos.
Vivimos una nueva noche incalificable por parte de uno de los esbirros del negreirato 2.0, en su odio irrefrenable al único club que se ha personado judicialmente contra su cochambre
Su nueva calamitosa actuación coincidió con la publicación en El Mundo y El Confidencial de revelaciones aberrantes relativas al caso Negreira. ¿Más? Sí, más. Parece ser que varios de los colegiados que ya han sido interrogados en la causa admiten haber acabado en el karaoke (¿?), con el hijo de Negreira, noches de bohemia y de ilusión. Y lo más impactante es cómo explican su presencia ahí: “Había que ir. No le dices que no al hijo del jefe”.
Lo habéis leído bien, ¿no? Al hijo DEL JEFE.
Caramba. Pero ¿no habíamos quedado, según el mismísimo Medina Cantalejo, que Negreira no pintaba nada? ¿No era poco menos que un florero? Ahora resulta que era “el jefe”.
Vaya, vaya…
En fin. Paco Sánchez Palomares os hablará en La Galerna, con más calma, de los karaoke boys.
Cómo será la cosa que hasta Marca nos sorprende dando cabida al asunto del karaoke en portada, bien es cierto que en pequeñito. Con foto de Negreira incluida. Pero no da mucho detalle, dejando a su hermano mayor de editorial, El Mundo, que le dé la relevancia que tiene. Habitual en el universo de Urbano Cairo: sus medios generalistas, a hablar de los temas importantes; para sus diarios deportivos, aunque los temas importantes sean de ese campo, el opio del pueblo.
Aunque el cabreo pronosticado ayer por la mañana está bien presente, no somos inmunes a la belleza épica del partido que, con prórroga y todo, se marcó el Madrid ante un Atleti ultradefensivo y marrullero. Así que vamos a mirar el lado bonito de las cosas, y vamos a gozar.
“El Madrid se lleva un derbi colosal”, reza el titular, y estamos de acuerdo siempre y cuando se nos permita matizar que gran parte de lo colosal, la mayoría, lo puso el Real Madrid.
Fue el Real Madrid quien se sobrepuso a sus propios errores defensivos (Kepa tuvo una noche nefasta), que fueron de lo poco que mantuvo al Atleti con vida y lo condujo a la prórroga. Fue el Real Madrid quien niveló el tanto inicial de Hermoso por medio de un cabezazo de Rüdiger, que sigue imponente, calcando los tiempos de Ramos en Lisboa. Fue el Real Madrid quien superó su propio empane (y el circense gol en propia meta de Kepa) para marcarse un final de tiempo reglamentario supremo, volviendo a empatar con el gol de un Carvajal soberbio, quizá sólo por debajo de Valverde como mejor hombre del partido.
Inolvidable, dice As. Inolvidable, sí, lo que hizo el Madrid, volvemos a insistir. La Supercopa no es el más importante de los torneos, pero el Madrid prestigia hasta el mítico Torneo de la Galleta.
Inolvidable, sí. Unforgettable. El Madrid es Nat King Cole.
Inolvidable el gol sutilísimo de Mendy, que movió a nuestro editor Jesús Bengoechea a reclamar en X la creación del FMRS (Ferland Mendy Reivindication Society).
Inolvidable el tanto de Brahim, revulsivo supersónico, que superó en carrera a Oblak cuando éste venía de intentar rematar un córner a la desesperada. Su carrera tardará mucho en olvidarse.
Inolvidable Florentino Pérez ¿tuiteando? entre kufiyyas en el palco del estadio.
Inolvidable Toni Kroos saliendo desde el banquillo y administrando medicina europea a las mentes retrógradas que le abuchearon por sus opiniones y/o por expresarlas libremente.
Fue, en efecto, inolvidable, como lo es el faldón inferior en el que As ofrece algún espacio también a las nuevas revelaciones del negreirato. Mateu Lahoz ha declarado ante el juez que Medina Cantalejo, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros, era “el coronel” de Negreira. Por si a alguien le quedaba alguna duda de que lo que hay ahora es lo que antes decíamos: negreirismo 2.0, con las mismas caras menos la de Negreira y el fallecido Arminio.
En fin. Fue un partidazo del Madrid. Para más dudas, leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon.
La portada de Sport es histórica. No exageramos. No recordamos una portada de estos amics dedicada al Madrid que no haya sido para poner a parir al Madrid con argumentos kafkianos, o bien para regodearse en alguna derrota blanca. El mensaje es para el Barça, sí, pero la foto es para los de Carlo, y también la admisión de que fue un “partidazo” (nosotros insistimos en que realmente sólo lo fue por parte blanca. Basta con revisar la prórroga colchonera, con el Cholo metiendo a Azpilicueta por Morata para rebañar los penaltis. De donde no hay grandeza no se puede sacar).
En general, se masca el miedo a quedar fuera de la final suoercopera, a manos de Osasuna, por parte de la prensa cataculé. Mundo Deportivo exige un “cambio de chip”, y admite que Xavi acepta “ganar por la mínima a Osasuna y también la final”.
¡Un momento! ¿No habíamos quedado en que “los catalanes no estamos contentos ganando por un gol”, D. Xavier?
Pasad un gran día.
Arbitró Javier Alberola Rojas del comité castellano manchego. En el VAR estuvo Prieto Iglesias.
Dejó jugar mucho y eso conlleva riesgos porque no señalas algunas faltas bastante claras. En la primera mitad hubo dos acciones polémicas en el área rojiblanca. Una en el 2' con una entrada tardía de Savic a Vinicius y luego, en el 13', con una jugada entre Saúl y Rodrygo. Más penalti la primera que la segunda porque Savic llega tarde ante el brasileño. Rodrygo, en la segunda acción, se echa encima de Saúl y no hay nada punible. Además, Alberola se olvidó de pitar una clara falta de Savic sobre Vinicius en el 9'.
Solo hubo una amarilla en todo el partido y fue en la celebración de Brahim en el 123' por quitarse la camiseta. A lo largo del encuentro varios futbolistas lo merecieron por sus acciones. En la primera parte, Morata y Marcos Llorente compraron muchas papeletas por una entrada dura y un manotazo respectivamente. En la segunda mitad fue Savic por una patada por detrás a Bellingham y Rüdiger por un pisotón a Koke los que debieron verla. Por último, en la prórroga, Javi Galán se olvidó del cuero para derribar a Joselu sin opción de jugar el balón. También se libró.
Para concluir: no hay falta a Kepa de Morata en el 3-2 ni penalti de Savic a Rodrygo mediado el segundo acto.
Alberola Rojas, DISCRETO.
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Kepa: 4. Muy flojo. Genera muchas dudas.
Carvajal: 8. El mejor madridista sobre el campo.
Rudiger: 7,5. Está increíble.
Nacho: 5. No se encuentra en su mejor momento.
Mendy: 6,5. Marcó un golazo y estuvo serio en defensa.
Tchouaméni: 4. No tuvo demasiada presencia.
Valverde: 7. Continuo despliegue el suyo.
Modric: 5. Fue perdiendo presencia con el paso de los minutos.
Bellingham: 7. Se deja la vida sobre el campo.
Rodrygo: 6. Lo intento en varias ocasiones, pero no tuvo suerte de cara al gol.
Vinicius: 6. Fue de menos a más, pero al final notó el desgaste por su falta de forma.
Kroos: 7. Ordenó al equipo que mejoró con su presencia.
Brahim: 7. Fue todo un revulsivo.
Camavinga: 6. De lateral siempre supone un problema para el equipo contrario.
Ceballos: 5,5. Trabajó.
Joselu: 6. Gol decisivo.
Güler: sin tiempo.
Ancelotti: 6,5. Otra final para el italiano.
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El Madrid venció 5 a 3 al Atleti en un partido épico y con prórroga.
La principal sorpresa en la alineación de Ancelotti fue la suplencia de Kroos. El alemán no viajó a Aranda del Duero por un golpe en el tobillo que posiblemente ocasionó que estuviera en el banquillo. En el dilema de la portería, Carletto optó por Kepa.
El partido empezó de la misma forma que el partido de Liga: gol del Atleti de cabeza. Hermoso saltó demasiado solo en el lanzamiento de córner. Justo antes el árbitro debió señalar penalti en un derribo a Vinicius, pero ni siquiera el brasileño protestó.
El Madrid se repuso bastante bien y tomó el control del balón, aunque el Atleti salía a veces con peligro desde atrás. En el minuto 20, Modric sirvió un córner y, como ante el Mallorca, Rüdiger lo remató a gol. Empate a todo, también a despiste defensivos.
El Madrid continuó su buen momento y pudo marcar a través de Rodrygo, pero finalmente lo hizo tras un centro raso de Carvajal y remate preciso de Mendy, que no acostumbra a pasear por esas latitudes. Era el 2-1 y la verdad que explicaba el dominio en el juego por parte del Madrid. Sin embargo, Griezmann poco después empató el partido tras driblar a Modric y disparar con la derecha desde la frontal.
La última ocasión antes del descanso, y seguro que la más clara, fue para Rodrygo. Engañó al defensa y cuando parecía que marcaría a placer tras su recorte, se encontró con la pierna de Oblak.
El Madrid venció 5 a 3 al Atleti en un partido épico y con prórroga
La segunda parte comenzó con menos ritmo. El desgaste de la primera parte, que había sido tan movida como divertida, pasaba factura. La primera ocasión fue para el Atleti tras una pérdida de balón de Carvajal. Lino disparó fuera por poco.
En el 65, entró Kroos por Modric. El alemán fue abucheado por el público tras sus palabras sobre la liga de Arabia.
El Madrid comenzó a dominar de forma clara el balón. Carvajal pudo marcar en una ocasión clarísima tras un saque de falta rápido de Vinicius. La oportunidad era inmejorable, pero Oblak reaccionó bien.
Cuando era difícil de imaginar, llegó el 2-3 para el Atlético. Kepa chocó con Morata y entre Rüdiger y él acabaron introduciéndose el balón en su portería con el pie. Muy blando.
Entraron Camavinga y Brahim por Tchouaméni y Mendy. El Madrid nunca se rinde y empató tras una jugada muy buena de Vinicius. Pudo marcar Bellingham, pero finalmente lo hizo Carvajal, el tercer gol de defensa madridista. Quedaban siete minutos y el acoso del Madrid comenzó a ser incesante. Brahim estuvo a punto de hacer un golazo tras regate seco. Una pena que el disparo fuera algo desviado. El final del partido, antes de la prórroga, mostró un Madrid mucho más ambicioso.
La primera parte de la prórroga evidenció el cansancio de los dos equipos. El Atleti se dedicaba a defender y el Madrid a dársela a Brahim, que buscaba crear ante la maraña de piernas atléticas.
Ceballos y Joselu salieron al campo por Rodrygo y Vinicius. Poco después se retiró un Valverde por Güler.
En el 115, Carvajal puso un centro a Joselu quien remató con la suerte de que el rebote en Savic introdujo el balón en la portería. En la jugada siguiente Griezmann estuvo a punto de empatar.
Sobre la bocina, Brahim sentenció el partido en una carrera interminable en la que venció a Oblak para marcar a placer.
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Con franqueza, que Sergio Llull haya conseguido no sé qué cifra récord me importa poco, más allá de su vertiente orientativa. Los números pueden decir mucho u ocultar la verdad, y como sostenía el genial humorista el Perich, las estadísticas dicen que las estadísticas mienten. Que se me entienda bien: la grandeza de Llull no se puede circunscribir a las cifras, un espíritu inabarcable para la métrica.
La sustancia no se mide, menos en aquellos jugadores cuya dimensión es infinitamente más valiosa que sus números, que trascienden su ejercicio perceptible con muestras que acaban por vislumbrarse en la reflexión de lo acontecido. Un partido que cambia de rumbo paulatinamente, otro que gira con brusquedad, una mirada encendida al compañero. Y esa virtud sorprendente, magnífica, el don de la oportunidad en su máxima expresión, ¿cómo cuantificarlo?
Todo esto y mucho más significa Sergio Llull, epítome de la esencia madridista, efigie animada de las aspiraciones del club, ejemplo para las generaciones futuras. Muy pocos representantes blancos a lo largo de la historia se han ajustado al modelo con la fidelidad del menorquín. Todo por la causa, nada más que el Real Madrid, la irreductibilidad como estandarte siempre enarbolado sin importar el calibre del desafío.
La grandeza de Llull no se puede circunscribir a las cifras, un espíritu inabarcable para la métrica
Porque esta forma de sentir las virtudes de la entidad, de marcar los territorios entre el más grande y el resto, de conducirse por la cancha con el rostro marcado por el sello de la esencia está sólo al alcance de los elegidos. Y Sergio, desde hace tiempo, desde ahora y para siempre, ha mostrado al mundo ser uno de ellos. ¡Que el dios de la salud le proteja y le conceda muchos años más con la camiseta madridista!
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