Buenos días, amigos galernautas. Ayer noche (o mejor dicho hoy, pues la prórroga acabó empezado el día 19), no bien finalizó el encuentro copero que el Atleti ganó (4-2) al Madrid, ya teníais disponible la crónica del mismo, escrita por Paco Sánchez Palomares y genialmente titulada "El Atleti vence por Cuadra a dos".
El magnífico esfuerzo de Paco, no obstante, fue en vano. La crónica ya estaba escrita antes de que el partido diera comienzo. Fue la crónica de una encerrona anunciada. Todos los madridistas del orbe, en la mañana de autos, profetizaban lo que iba a suceder, a saber, que un recital de patadas del Atleti contaría con la complicidad del colegiado, y que el Madrid, en consecuencia, necesitaría hacer un partido perfecto, y además tener algo de suerte, para pasar a la siguiente ronda de Copa. El partido que hizo el Madrid no fue perfecto, pero sí muy bueno; la suerte, en cambio, fue enormemente esquiva, con dos postes y multitud de paradas de Oblak. Sólo un equipo quiso jugar al fútbol. Venció el otro. El fútbol a veces es así y, si los que mandan sobre el terreno de juego se alían con los acontecimientos, entonces el fútbol puede ser todavía más así.
En la hora en que escribimos este portanálisis, la realización de Taxto Benet (miembro del consejo de administración de una filial del Barça) aún no ha emitido imágenes decentes ni de un posible penalti a Bellingham ni de el gol anulado a Ceballos en la prórroga, dudosísimo. Pero ya ni de eso nos quejamos. Nos quejamos de lo que tú mismo, lector, auguraste que iba a pasar, es decir, que las huestes cholistas iban a repartir todo lo que quisieran sin que Cuadra se dignara a sacar una amarilla por ese concepto hasta el minuto 80, siguiendo el patrón marcado por el corrupto CTA cada vez que pita al Madrid uno de sus súbditos. "La primera tarjeta es para el Madrid´, le dijiste a tu primo, o a su amigo, ¿a que sí? En eso también acertaste: fue para Vinícius, por protestar. Son muy previsibles. Al menos podían ser más originales en su modo de odiar al Madrid.
"Un Atleti gigante", titula Marca. No sabemos qué partido vieron. Bueno, sí, el que proyectaron en sus cerebros las calenturientas imaginaciones de los abundantes redactores colchoneros del diario deportivo de todos. Gigante fue el juego del Madrid durante la mayor parte del partido y la mayor parte de la prórroga, con un Bellingham descomunal que arrancó suspiros de emoción hasta en la garganta del más nazionalsocialista de los componentes del Frente Atletico presentes en el Metropolitano. El buen juego del Madrid fue arruinado por la permisividad arbitral con la dureza cholista, así como por el bueno de Lunin, que tuvo una noche toledana. Ante cosas así, poco se puede hacer, y eso mismo dijo Ancelotti en la rueda de prensa: "No pudimos hacer más... por muchas cosas". Lo que no te cuenta Carlo, siempre discreto, te lo dice La Galerna.
"Copazo de Griezmann", titula As, a cuenta del excelente gol marcado por el francés, que comenzó a decantar la prórroga. Califica As el partido de "extenuante, áspero y con prórroga". La prórroga y la extenuación son indudables; en cuanto a lo de áspero, habrá que preguntarse qué equipo lo llevó por esos derroteros, y quién permitió que lo fuera. El partido no fue áspero por ambas partes, ni la carta blanca para la aspereza se promulgó para ambas escuadras. Ya hemos pillado cómo funcionan los adjetivos post-derbi: cuando el Madrid juega de forma vibrante ante un Atleti ultradefensivo, se dice que el partido (no el Madrid) fue vibrante. Cuando el Atleti reparte de lo lindo, con la aquiescencia del trencilla, se dice que el partido (no el Atleti) ha sido áspero.
Todo es maravilloso.
Caracteres épicos en la prensa cataculé para la memorable victoria copera de los de Xavi ante unionistas. Para cosecharla, Xavi tuvo que tirar de las vacas sagradas que tenía en el banquillo. “Íbamos empatados. El fútbol está muy igualado y eso lo sabemos nosotros. No se nos caen los anillos por tener que sacarlos". Claro que no se les caen los anillos. No tienen. Los empeñaron todos para poder seguir pagando a miembros del CTA.
Pasad un buen día.
Lunin: suspenso. Comenzó con seguridad. Se aventuró con algún pase en largo acertado. Pero no estuvo afortunado en los dos primeros goles, lo más importante del fútbol, de ahí su calificación, aunque tuvo intervenciones de mérito después.
Carvajal: bien. No tan acertado como otros partidos de esta campaña.
Nacho: bien. Hizo su trabajo.
Rüdiger: bien. Cumplió, pero estuvo presente en los dos primeros goles del Atleti.
Mendy: bien. Partido correcto.
Camavinga: notable. Bien en el pivote y en el lateral, con el lunar de una acción mejorable en el segundo gol rojiblanco.
Valverde: bien. Sin alardes.
Modric: suficiente. No jugó bien, a pesar de provocar el primer gol.
Bellingham: notable alto. Hace de todo y todo lo hace bien.
Rodrygo: bien alto. Jugó bien y creó ocasiones. Oblak y el larguero evitaron dos goles.
Vinícius: suficiente. A ratos daban ganas de subirle la nota, a ratos de suspenderlo.
Brahim: notable. Siempre peligroso. Cuadra Fernández le privó de una clara ocasión en el minuto 94 al decretar el final del partido.
Kroos: bien. Mejoró a Modric.
Tchouaméni: suficiente. Sin más.
Joselu: bien alto. Marcó el 2-2.
Fran García: suficiente. Luchó.
Ceballos: suficiente. Bregó, lo intentó e incluso marcó un gol anulado. Casi todos los centros que puso fueron malos.
Ancelotti: suficiente. No es el principal responsable de la eliminación.
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Arbitró Guillermo Cuadra Fernández del comité balear. En el VAR estuvo González Fuertes.
Terrorismo con un silbato. Poco más se puede añadir a una arbitraje repulsivo y repugnante de Cuadra. Estará feliz la familia y él, claro.
Había más probabilidades de amarilla por dirigirse (Vinicius) a él, por quitarse de encima (Brahim) un infractor o por pasar un balón (Bellingham) y rozar a un adversario que por faltas. Da igual que hagas muchas o incluso jugadores que repiten y repiten. Fue un escarnio. Al final desenfundó en 12 ocasiones.
La vez que debió hacerlo por segunda vez al mismo jugador se arrugó. Que luego en las cenas familiares vienen los reproches. De Paul pisó a Carvajal en la prórroga en una tarjeta de manual. Nada.
Los amonestados fueron Morata, Hermoso, De Paul, Koke, Griezmann y Witsel por el Atleti y Vinicius, Camavinga, Brahim, Tchouaméni, Bellingham y Carvajal por el Real Madrid. También Simeone y su segundo Vivas.
Del posible penalti a Bellingham esperaremos repeticiones el día que vuele un cerdo por encima del Bernabéu, que diría JB. De cortar una contra en el 94' para señalar el final se trató de un guiño a su primo el rojiblanco. Además, en la prórroga se anuló un gol a Ceballos por fuera de juego muy justito de Bellingham.
Cuadra Fernández, CALAMITOSO, INDECENTE y DETESTABLE.
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Se preveía que Cuadra Fernández tuviese relevancia en el encuentro y vaya si la tuvo. Fue quizá el mejor del Atlético de Madrid y allanó la clasificación de los rojiblancos a cuartos de final de la Copa del Rey.
Ancelotti optó por no sacar de inicio ni a Kroos ni a Tchouaméni y comenzar el encuentro con Modric y Camavinga en el centro del campo, ambos también fueron titulares en el primer derbi, el que se perdió 3-1. Hace no mucho Carlo se caracterizaba por tener un once fijo para los partidos importantes, pero últimamente se ha zidanizado y es más complicado adivinar la combinación exacta de jugadores de la alineación, sobre todo en el mediocampo. Otro que también estuvo presente aquel choque contra el Atleti el septiembre pasado fue Cuadra Fernández, pero en el VAR, y todos sabemos qué ocurrió ese partido dirigido en el campo por muchachote Alberola Rojas.
Antes del partido, lo esperado, la afición del Atleti gritó a la entrada del estadio aquello de "¡Eres un mono, Vinicius eres un mono!". Es sabido que la Fiscalía no encuentra nada punible en estos comportamientos, la última vez archivó la causa porque los cánticos racistas se produjeron en un entorno de "máxima rivalidad" deportiva y sólo "durante unos segundos", por lo que adujeron que los insultos "tampoco integrarían un delito contra la dignidad de la persona afectada".
Cuadra Fernández quizá fue el mejor del Atlético de Madrid y allanó la clasificación de los rojiblancos a cuartos de final de la Copa del Rey
No hubo pasillo ni se le esperaba, sin embargo Ancelotti sí aplaudió a Griezmann cuando este fue homenajeado por superar el récord goleador atlético de Luis Aragonés.
Durante los primeros minutos, el jugador madridista que más tocó el balón fue Lunin, incluso más adelante se permitió algún pase en largo de calidad. El Madrid no presionaba arriba y el Atleti estaba cómodo y más punzante. Un par de avances madridistas, uno de Jude y otro de Rodrygo, fueron frenados en falta por la defensa rojiblanca, pero el colegiado prefirió no señalarlas. Pero duró poco y en seguida la escuadra blanca tomó las riendas y comenzó a jugar como sabe.
En el minuto 10 Cuadra no tuvo más remedio que pitar la zancadilla de De Paul al once merengue. Segundos después, Bellingham recortó a Witsel y a De Paul dentro del área y reventó el balón contra la madera. Habría sido un gol de gran belleza. El rechace lo mandó Vini al carril central de la M-40. La primera ocasión clara, para el Madrid.
El Madrid mandaba con autoridad y en el 20' Vinícius filtró un balón que dejó solo a Rodrygo, pero Oblak respondió de manera espléndida tanto al chut de brasileño como al posterior remate al rechace de Vinícius. Otra oportunidad clarísima para los blancos.
Poco después, De Paul cabeceó flojo y Lunin detuvo sin dificultades. Pidieron penalti de Rüdiger, el balón le dio en la mano, pero el central tenía ambas manos pegadas y escondidas tras la espalda. Un lance así no es penalti, o no debería serlo, jamás. Lo sabemos porque esa jugada fue repetida, pero una caída anterior de Jude no. Misterios lacustres.
Los de Ancelotti seguían jugando con intensidad y verticalidad, recuperaban pronto y llegaban a la portería rojiblanca con asiduidad, la sensación era que deberían ir ya ganando mediado el primer tiempo.
Los blancos se tomaron un respiro en la intensidad del ataque y Atleti se acercó con timidez, aunque Nacho tuvo que emplearse a fondo para despejar un centro peligroso en el minuto 33. En el 37' fue Valverde quien chutó fuerte y raso, mas detuvo el guardameta colchonero.
El dominio blanco era nítido, pero quien se adelantó fue el Atleti. El centro de Rodrigo de Paul rozó en Grizmann y Rüdiger, al intentar despejar de cabeza, dejó el balón franco a Lino, quien lo empujó a gol arrastrándose. Lunin pudo haber hecho más. 1-0 inesperado e injusto, si en el fútbol hubiese justicia.
El dominio blanco era nítido, pero quien se adelantó fue el Atleti. Lunin pudo haber hecho más. 1-0 inesperado e injusto, si en el fútbol hubiese justicia
Ya con los del Cholo ganando, Lino fingió un golpe de Bellingham en la cabeza e intentó hacer el show típico atlético. Lo normal. Lo que también era habitual era el balance de tarjetas, el Atleti llevaba cero después de varias acciones que merecieron la amarilla y el Madrid, sin apenas hacer faltas, sin embargo llevaba una.
Y cuando estaba a punto de concluir la primera mitad, Modric sacó una falta bombeada al área y Oblak golpeó con el guante el balón a gol. Jan (Oblak, no Laporta) nos devolvió el favor. Empate a uno y descanso. El Madrid debió irse a la caseta ganando y se marchaba no perdiendo.
El Madrid comenzó enchufado los segundos cuarenta y cinco minutos y Rodrygo a punto estuvo de marcar al primer palo nada más sacar de centro. Y en el 47', eslalon gigante de Bellingham, cuyo pase atrás no fue rematado por nadie. En la siguiente jugada, el cinco rojiblanco entró muy duro con los tacos a Nacho; Cuadra dejó seguir y después no amonestó a De Paul, para no perder la costumbre.
Antes del minuto 50, Oblak llegó décimas de segundo antes que Vinícius y desbarató el segundo del Madrid. El partido era vibrante y parecía mentira que los Ancelotti no fuesen ganando con claridad.
Cuadra realizaba su trabajo a la perfección, permitía faltas continuas al atlético sin sanción disciplinaria y no permitía presión alguna al Madrid, todo era falta de los de Ancelotti. Camavinga aplaudió por su buena actuación al colegiado pero este se lo tomó mal y le amonestó. Así se medra.
Cuadra realizaba su trabajo a la perfección, permitía faltas continuas al atlético sin sanción disciplinaria y no permitía presión alguna al Madrid, todo era falta de los de Ancelotti
En el minuto 57 se repitió la historia, el Madrid creaba ocasiones pero se adelantaba el Atleti. Un mal rechace de Camavinga fue medido mal por Lunin, cuyo despeje insuficiente rebotó en Rüdiger y remachó a la red Morata. Segundo gol del Atleti, segundo tanto en el que no estuvo afortunado Lunin. Los porteros suelen sentirse más seguros cuando tiene confianza continua y no alterna.
2-1 y cara de tontos.
Al igual que ocurrió después del primer gol, Lino fingió otro golpe, esta vez de Modric. No se descarta que el Barça le siga de cerca, parece criado en la Masía.
En el minuto 66, Carlo movió el banquillo: Brahim y Kroos por Mendy y Modric. Camavinga al lateral.
Nada más salir, a Brahim lo cosieron a pagadas y, por supuesto, se llevó la amarilla él por no haberse quedado quieto. También fue amonestado, milagrosamente, Hermoso.
El Cholo mientras tanto se dedicaba a enfervorecer a la grada con su ritmo ragatanga. El animador mejor pagado del mundo. Y sus jugadores dando una lección de macarrismo.
En un lance con De Paul, Nacho se hizo daño en la rodilla y a todos nos recorrió un escalofrío de terror. Tchouaméni se preparaba para salir, pero no por el capitán, sino por Fede Valverde.
Cuando quedaba un cuarto de hora, un nuevo balón a la madera, en esta ocasión de Rodrygo.
En el minuto 77, De Paul da un trompazo a Jude por la espalda, después le hace falta otro compañero hasta quitarle el balón y Cuadra Fernández ordena que sigan. Clase magistral de negreirismo del colegiado madrileño. Para redondear, la tarjeta a De Paul se la mostró cerca del minuto 80, para maquillar estadísticas.
A estas alturas, el partido era una secuencia de faltas descaradas del Atleti permitidas por el colegiado y Carlo decidió quitar a Rodrygo (cuando esperábamos que fuese Vini) y apostar a la carta de Joselu. Y acertó, porque marcó en el primer balón que tocó tras asistencia de Jude. 2-2. En la jugada anterior había salvado Lunin una ocasión clara de Morata redimiendo en parte su desafortunada actuación en los goles.
A Cuadra no le cuadró el empate y estuvieron buscando un fuera de juego inexistente varios minutos. Poco después se desquitó amonestando grotescamente a Bellingham por una falta que no había cometido, como los delitos del Equipo A. Y otra cartulina para Carvajal porque se había quedado con ganas el trencilla. Surrealista. Las faltas y el comportamiento quinqui lo ponía el Atleti y los amonestados el Madrid.
A punto de terminar el partido, un centro de Rüdiger lo remató de espuela Vini, rechazó Oblak y entre Witsel y Giménez a punto estuvieron de anotarse un tanto en propia meta.
La última jugada fue un contraataque lanzado por Lunin que cortó Cuadra Fernández cuando Brahim se encontraba con vía franca hacia la portería rival. El trencilla no podía echar a perder el trabajo de 94 minutos dejando terminar la jugada. Prórroga.
Lunin volvió a intervenir con acierto a disparo rojiblanco al inicio de la prórroga.
En el 99 De Paul pisó violentamente a Carvajal, Cuadra se echó la mano al bolsillo y cuando recordó que ya tenía una, no le mostró la amarilla. Novena expulsión perdonada al argentino. Al minuto siguiente, golazo de Griezmann. Tocaba remontar por tercera vez, ¿sería capaz el Madrid?
Para la segunda parte de la prórroga, Ancelotti sustituyó a Camavinga y a Nacho por Fran y Ceballos. La primera oportunidad de este periodo fue para Jude a pase de Kroos, pero desbarató Oblak.
En la siguiente acción, Ceballos marcó, pero Cuadra anuló el tanto, adujo fuera de juego previo de Bellingham. Se demoró la revisión para que el tiempo que tuviese el Madrid para remontar fuese menor.
Rüdiger empaló a 5 minutos del final, pero el disparo se marchó lejos de la puerta.
El Madrid lo intentaba, pero centraba siempre mal, incluso los jugadores que habían salido de refresco y no estaban cansados.
Y así se llegó a la puntilla. Con el Madrid volcado, Riquelme anotó el cuarto al contraataque. Final del partido y victoria atlética por Cuadra a dos.
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Hoy se cumplen dos años desde que Paco Gento, el hombre que dio nombre a esta publicación, encontró por fin una cancha lo suficientemente extensa. Las praderas del Bernabéu, que es como decir el mundo, siempre se le quedaron cortas, y por eso, para no salirse por Concha Espina y aparecer en Lisboa, tuvo que aprender a frenar en seco, haciendo patinar a los defensas.
Para cuando yo lo conocí, claro, había perdido el hábito, y nadie habría pensado en la barrera del sonido —ni en batirla cien veces por partido— viéndole sentado en su bar de la calle Juan Ramón Jiménez, que es como yo le vi por vez primera. Tenerlo ahí delante tenía una cosa como de western crepuscular, así que procedí a ponerme nerviosísimo. Los nervios mezclan fatal con el laconismo y D. Paco tenía ese punto adusto de entrada, como buen cántabro, así que visto desde fuera nuestro encuentro debió de ser una cosa marciana. Su hijo Paco y Hechi aportaron algo de aplomo. Le conté a D. Paco que acababa de echar a andar una publicación digital llamada en su honor La Galerna, que la había fundado yo y que (en este punto caí en ese momento, con gran consternación) ni siquiera había tenido el detalle de pedirle permiso antes de hacerlo. Afortunadamente, a D. Paco todo esto le dio completamente igual. Se ajustó bien la gorra a la cabeza y contestó a las preguntas de mi entrevista.
Sin embargo poco a poco, aquella misma tarde, logramos ganarnos su confianza, que se fue acrecentando a lo largo de los (por desgracia) pocos años que nos quedaban sobre el mismo planeta a las dos galernas (la de verdad y la del tributo). A ganarnos su aprecio definitivo nos ayudó mucho Pepe Begines, que compuso esa canción que es a la vez el himno de esta publicación y el único chotis tanguero y cántabro de la historia de la música. Cuentan que, al escuchar lo de "... son las piernas de Paco Gento", el mito exhaló un suspiro que no era exactamente de risa ni de orgullo. Era por lo visto quintaesencialmente suyo. Hay que haber ganado seis Copas de Europa para poder suspirar así, pero no pueden hacerlo ni el Milan ni el Liverpool ni el Bayern porque no son de carne y hueso. Tampoco puede el Barça, aunque por razones diferentes.
Hace dos años, sí, que Gento no está, pero su sobrino Joe ha encontrado la mejor fórmula para recuperarlo a ratos. Se trata del libro Gento Real, del cual dije en redes sociales el otro día que es el mejor libro de fútbol que he leído jamás, y lo mantengo. Digo que es un libro sobre fútbol porque decir que es un libro sobre Gento se quedaría corto, pero es que ahora comprendo también que el llamarlo libro sobre fútbol tampoco le hace justicia. Es mucho más que un relato certero sobre la generación de jugadores que, con Di Stéfano y Gento al frente, aupó a un equipo de la capital de una nación pobre y marginada a lo más alto del panorama futbolístico mundial, transformando para siempre ese deporte. Es también la descripción íntima de la leyenda desde el prisma de un miembro de su familia, deportista de élite a su vez, como tantos en el clan, y el recuento de razones por las que vale la pena aspirar a la excelencia en esta vida, desde la adicción al triunfo y la más arrebatada fe en las posibilidades de cada cual. Es un libro sobre todo lo que de admirable tiene la raza humana, pura y simplemente, reducido a escala Real Madrid. Perdón: aumentado.
Releo determinados párrafos del libro de Joe y, además de admirarme por la sabiduría de su prosa (se está convirtiendo en un elegidor de palabras eminente), doy gracias a Dios porque pude conocer a aquel hombre, y porque me miró con una sonrisa de omnisciencia y retranca para asegurarme, días antes de la final de la Undécima, que íbamos a ganar.
Desde entonces, no hemos dejado de hacerlo. No dejaremos de hacerlo. Cabe lamentarse de que D. Paco no vaya a verlo, pero también entender que nadie, salvo con un espejo, se ve desde fuera, y D. Paco es todas esas victorias. No podría verlas en todo caso. Verlas, lo que se dice verlas, las vemos los demás.
Gento, más Real que nunca, las constituye y lo hará por siempre.
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Antes de empezar, debo pedir disculpas por estas últimas jornadas en las que no he aparecido por aquí. La vida me ha hecho tener que reinventarme en casi todos los aspectos en estos últimos meses y tengo que cuadrarla (la vida) para poder organizarme como quisiera y, entre otras ocupaciones, no faltar a la cita con La Galerna cada partido del Real Madrid. Dicho esto y esperando el perdón de la audiencia y del periódico, vamos al lío.
Después de la manita arábiga del otro día en Riad, toca caprichosamente jugar otra vez contra el mejor equipo de Canillejas en los octavos de final de la Copa de España. Ya es casualidad, tres derbis en menos de un mes. Lo normal en estos casos es que el primer anfitrión del campeón de un título le haga pasillo por respeto, consideración, deferencia, educación, fair play y saber estar… pues no, no va a ser el caso. Siguen con la cosa de que el Real Madrid no les hizo pasillo en la final de Lisboa, cuando no podía hacerlo porque UEFA lo prohíbe. Es igual, que no lo hacen porque, si lo hicieran, los verdaderos dueños del club, esto es, el Frente, tomarían represalias. Lo de siempre, amigos.
Para más inri, ya que con Alberola Rojas no pudieron mandarnos a la lona en Riad, nos cuelan al colchonero Cuadra Fernández, madrileño del que se ha descubierto que se fue a Palma de Mallorca y se inscribió en el Colegio Balear de árbitros para poder pitar al equipo de sus amores y de los amores de toda su familia, que no es otro que nuestro rival de mañana. Curiosamente, el At. Madrid no ha perdido en liga nunca con este señor al silbato. Curiosamente nos lo colocan en el Wanda en la Copa. Al club socio del Negreilona FC le ponen contra el Madrid a su trencilla de referencia, lo dicho, curioso.
El Atlético de Madrid no ha perdido en liga nunca con Cuadra Fernández. Curiosamente nos lo colocan en el Wanda en la Copa. Al club socio del Negreilona FC le ponen contra el Madrid a su trencilla de referencia
Bueno, después del repaso a nuestros vecinos, llega el nuevo capítulo de la serie turca (por lo extensa) “El delito nuestro de cada día del Negreilona FC”. Esta semana ha sido tremenda, el juez instructor del caso Negreira ha levantado parte del secreto del sumario y se han caído todos los palos del sombrajo de los defensores de la causa culé.
Voy a hacer un muy somero análisis de algunas de las cosas que hemos descubierto (de descubierto nada, constatado) en estos días, porque si me centro en un análisis profundo, mi querido editor no me publica el artículo por extenso. Veamos.
Empecemos porque una veintena de árbitros han cantado “La traviata” ante su señoría. Normal, esa mirada del juez y del fiscal, esas preguntas y repreguntas hacen que cante hasta el más pintado, y han dicho, entre otras lindezas, que contrataban los servicios de coaching de Negreirita porque era el hijo del JEFE y, claro, cómo negarse. Han hablado del índice corrector (corruptor) y de que Negreira era de los que decidían sobre ascensos, descensos e internacionalidades.
Es curioso que los medios de comunicación adeptos a la causa negreiril enfaticen que los trencillas declarantes decían que nunca han sido influidos en sus decisiones en el campo por Negreira ni por Sánchez Arminio (ni ahora por Medina Cantalejo). A ver, el artículo 24.2 de nuestra Constitución dice: “Asimismo, todos tienen derecho (…) a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia”.
Normal, decir ante un juez que si no pitaba en el sentido que debía pitar podía condicionar su vida profesional y personal es declararse culpable de un delito de corrupción deportiva en su variante de alteración de las competiciones, cuando no de un delito de cohecho si el juez considera que un árbitro de fútbol está ejerciendo funciones públicas por delegación (lo que yo creo). Normal que digan eso, y que se vistan de lagarteranas si hace falta, por no arbitrar en la liga “Inter prisiones” hacen lo que sea, lógico.
Decir ante un juez que si no pitaba en el sentido que debía hacerlo podía condicionar su vida profesional y personal es declararse culpable de un delito de corrupción deportiva en su variante de alteración de las competiciones, cuando no de un delito de cohecho
También se han encontrado documentos en los que nuestro querido amigo Negreira calificaba a los árbitros, exactamente todo lo contrario de lo que nos contó Medina Cantalejo aireando el Rolex: “Negreira no pintaba nada”. Pues sí, amigo Medina, pintaba y mucho, y tú lo sabes, majete. Esto no es sino la evidencia de lo que ya intuíamos todos, así que nada nuevo bajo el sol.
Qué casualidad que en el registro que hizo la Guardia Civil en las instalaciones de la Real Federación Española de Fútbol no se encontró el mail de Negreira y se halló vacío el correo electrónico de Sánchez Arminio, es que no me lo explico, qué cosas pasan, ¿verdad?
El colmo de los colmos es el descubrimiento de que Negreirita daba charlas a los jugadores del Barcelona, es de suponer que les decía: “Con Pítez Silbátez no hay que ser muy exagerado en el área para que te pite el penalti” o “A Chíflez Sonórez no le importa que le rodeéis ni que le apabulléis cuando pite algo que no os guste, podéis hasta zarandearle un poquito” o “Cuidado con Merengónez Conchaespínez, que es muy blanco y os saca tarjeta enseguida, pero tranquilos, papá y yo nos encargamos de él y de que baje a Segunda la temporada que viene”. Algo así debieron de ser las charlas del muchacho, digo yo.
A todo esto, el ínclito Rubiales, sí, el Rubi, ocultó al Real Madrid las comisiones que se llevaba el Geri (Gerard Piqué) por el asunto de la Supercopa de España en Arabia (football is for the fans, recuerden). O sea, que no le contó al Real Madrid que un jugador en activo, además capitán del máximo rival, se lo llevaba muerto porque nos lleváramos la Supercopa a tomar vientos arábigos. Todo Ok, Jose Luis, sigan, sigan.
El pobre Sánchez Arminio, que en paz descanse, fue pillado el día de su cese como presidente del CTA destruyendo durante 3 horas documentación. A eso lo llamo yo un traspaso de poderes con su transparencia y su canesú, desde luego. Tela marinera.
Y para terminar, que les estoy aburriendo, resulta que la Guardia Civil ha encontrado en la RFEF contratos de la federación con las empresa de Negreira. Vaya, qué casualidad más casual.
Lo que ya llevo tiempo diciendo, todo esto es una ponzoña que necesita fumigación urgente, como ya explicaré en posteriores artículos.
Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!
Esto es así porque Real Madrid y Atlético de Madrid han jugado 18 eliminatorias de Copa de España, de las cuales el Real Madrid ha ganado 12 y ha perdido 6.
No se nos dan mal los paisanos, ya que el Real Madrid ha jugado 29 eliminatorias de Copa de España contra equipos madrileños, ganando 21 y perdiendo 8.
Esta temporada, con todas las desgracias que llevamos padeciendo en forma de bajas y con la plantilla diezmada, el Real Madrid lleva 21 partidos oficiales sin perder, cosa muy de valorar, esperemos que siga la racha en el Wanda.
Nuestro lateral derecho puede jugar su partido de competición española nº 300 con el Real Madrid.
Mendy puede jugar su partido oficial nº 150 con el Real Madrid.
Modric puede jugar su partido total (amistosos incluidos) nº 550 con el Real Madrid.
8 victorias, 2 derrotas, 21 goles a favor (2,1 por partido) y 9 en contra.
Goleadores: Rodrygo (5), Benzema (4), Vinicius (3), Marco Asensio, Isco, Hazard, José Juan (p.p.), Militao, Dani Ceballos, Joselu y Brahim (1).
Asistentes: Dani Ceballos y Vinicius (3), Benzema, Rodrygo, Hazard, Alaba, Marco Asensio, Modric y Brahim (1).
Tarjetas: Vinicius (5), Camavinga, Militao y Fede Valverde (3), Kroos y Alaba (2), Casemiro, Rodrygo, Modric, Tchouaméni, Davide Ancelotti (asistente), Rüdiger, Dani Ceballos, Nacho, Carvajal y Courtois (1).
Expulsados: Marcelo.
Primer tiempo, 3 goles; 2º tiempo: 14 goles; Prórroga: 4 goles.
Gol tempranero: Rodrygo (minuto 2).
Gol postrero: Vinicius (minuto 120).
El Real Madrid ha remontado 1 vez dos goles y 2 veces un gol para ganar el partido y no le han remontado.
Mayores goleadas: a) 29 de enero de 2020, Zaragoza-R. Madrid, 0-4, goles de Varane, Lucas Vázquez, Vinicius y Benzema; b) 5 de abril de 2023, Copa, Barcelona-R. Madrid, 0-4, goles de Benzema (3) y Vinicius.
2 goles de penalti marcados y 1 recibido.
1 hat trick (Benzema).
2 dobletes o más (Benzema, Rodrygo).
Partido con más goles (5): 19 de enero de 2023, Copa, Villarreal-R. Madrid, 2-3, goles de Vinicius, Militao y Dani Ceballos.
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Soy de los que aman los códigos del fútbol y piensan que todo lo que interfiera y altere su esencia, que se define por ser una batalla con balón, es contraproducente. Por tanto, no es raro que me oponga a los pasillos al campeón, una suerte de genuflexión o reconocimiento de los rivales al ganador de un título precedente.
La tradición, al menos en España, se remonta a 1970, en un partido de Copa entre el Athletic de Bilbao y su antigua sucursal madrileña, el Atlético de Madrid. Los vascos, que curiosamente habían sido segundos a un solo punto de los madrileños, inauguraron la práctica del pasillo antes del pitido inicial.
No discutiré su intención caballeresca inicial, pero ya sabemos las deficiencias de este país y el gesto no se ha librado de polémicas. En diciembre de 2017, el Barcelona le negó el pasillo a un Real Madrid campeón del Mundialito de Clubes, decisión que se explicó desde la Ciudad Condal aduciendo a que ellos no hacían pasillo a menos que participaran en la competición del ganador. Zidane, entrenador blanco esa campaña, tomó nota y tampoco su equipo hizo pasillo en mayo de 2018 cuando el Barça acaba de conquistar la Liga.
Cuatro años después, el Atlético de Madrid, por acuerdo entre club y aficionados, tampoco homenajeó a un Madrid recién coronado en el título doméstico. Para los rojiblancos, siempre con la mirada en Chamartín, aquello hubiera sido un sacrilegio. Mucho antes, en 1992, fue Javier Clemente quien se negó a seguir la tradición y honrar al Barcelona, que acababa de ganar su primera Copa de Europa: “Cruyff no se merece ni pasillo, ni escalones, ni felpudo. Es un maleducado. Esto es lo que opino de él como persona", soltó el entrenador vasco. Por tanto, ¿para qué añadir más polémicas y desplantes? ¿Qué necesidad de desviar la atención de lo importante?
El sano ardid competitivo se pierde en ceremonias previas al juego. Sucede con las entregas de premios a jugadores y con los pasillos al campeón. El fútbol carece de memoria, y quizás ese es uno de sus secretos
Cuentan sus protagonistas que, en las noches mágicas europeas, antes de las grandes remontadas ochenteras, el Madrid no salía ni a calentar con el objetivo de que toda la presión ambiental recayera sobre los visitantes y que el estadio rugiera con más fuerza cuando viera salir las camisetas blancas. Ese espíritu, ese sano ardid competitivo se pierde en ceremonias previas al juego. Sucede con las entregas de premios a jugadores y con los pasillos al campeón. El fútbol carece de memoria, y quizás ese es uno de sus secretos. Exige ganar sin importar lo que hubiera sucedido el domingo anterior.
Comprendo a los que estiman el reconocimiento público de los méritos, pero seguiré pensando que el pasillo realmente importante es el que acoge las vitrinas que contienen los trofeos. Y nada más.
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Buenos días, amigos. Esta noche a las 21:30, otro derbi, ya lo sabéis, en este caso en el Metropolitano y de Copa del Rey. Como siempre ha de haber alguna estupidez que distraiga de lo verdaderamente importante (como el amor del sexo, o la felicidad del dinero), la gente ociosa anda a vueltas con si tendrá o no pasillo el derbi. Pero qué diantres importará si habrá pasillo, recibidor, salita de estar o despensa, qué importará la arquitectura del derbi. Lo importante es que tenga entrada y salida y no sea una encerrona, que es precisamente a lo que apunta.
Simeone lo dejó bien claro en la rueda de prensa previa al choque cuando le preguntaron qué le faltaba al equipo: «Crecer y ganar duelos», ahondando: «Al final (la defensa) son siempre duelos, y el que logra ganar más tiene más posibilidades de ganar, cuantos más duelos ganemos, más mejoraremos». Marca recoge el guante.
¿Qué quiere decir el Cholo con el tema de los duelos? Que van a salir a repartir estopa como si no hubiera mañana. Van a pegar patadas y lo que no son patadas a los blancos como a un muñeco colgado de un puente. Lo habitual, por otra parte. Siempre que en frente esté el Madrid, porque contra el Barça los rojiblancos se transforman en monjitas de la caridad y reservan los huevos para hacer yemitas de Santa Teresa.
¿Y quién ha de velar por que los duelos sean ajustados al reglamento? El colegiado. Aquí es donde entra el que miente a la Guardia Civil y se esconde en hoteles mientras registran la sede de los árbitros: Medina Cantalejo, que ha designado nada menos que a Cuadra Fernández para dirigir el derbi.
Muchos esperaban un tercer partido para Alberola Rojas después de sus dos buenas actuaciones —siempre según los criterios del Negreirato 2.0—, pero se ve que la derrota en la Supercopa les ha hecho cambiar de planes. Aunque no se han ido muy lejos, ya que Cuadra fue quien estuvo en el VAR en el primer derbi y fue cómplice de muchachote Alberola en la concesión de un gol al Atleti previa falta a Bellingham, la anulación de un gol legal a Camavinga y la no expulsión de Giménez por entrada criminal sobre Rodrygo.
Cuadra, además, aunque está adscrito al colegio balear es madrileño, y ya podéis imaginar de qué pie cojea. Sus estadísticas así lo demuestran: 54 % de victorias para el Real Madrid, 73 % para el Barça y 83 % para el Atlético de Madrid. Directamente han cogido al trencilla con el que los colchoneros ganan más (y el Madrid muy poco). Se saben tan impunes que ni siquiera disimulan.
Por si alguno aduce que quizá Cuadra Fernández es bueno, solo un dato: la FIFA aún no le ha llamado para pitar en ningún evento deportivo. Vamos, que es uno de los árbitros de cámara útiles del sistema, a los que requieren cuando hay que cumplir una misión, el ingrediente indispensable de la caldera que será el Metropolitano y quien permitirá todo tipo de ardides fuera del reglamento de los del Cholo sin amonestar hasta que el partido esté resuelto y las tarjetas ya no sirvan sino para maquillar la estadística.
Cuadra Fernández es el ingrediente indispensable de la caldera, y el fuego lo aportarán los neonazis del Frente Atlético con el beneplácito de una directiva que los sustenta. Total, si se apropiaron impunemente del club, ¿por qué no iban a apoyar a un grupo con delitos de sangre? Pero esto no es importante para la prensa. Otra cosa es que haya esta noche algún saque de banda dudoso a favor del Madrid, entonces Marca no tendrá inconveniente en cederle la portada a Gil Marín para que, en modo plañidera, se queje de que los colegiados favorecen al Madrid porque el Barça ha comprado al estamento arbitral.
Sport ilustra su portada con la imagen de un funeral, la cual les sirve para representar la alegría reinante en Can Barça. Laporta bajó al vestuario y arengó —con eufórico gesto, como se puede apreciar en la imagen— a la plantilla culé. Rafael Yuste también aportó la energía necesaria para levantar el ánimo blaugrana con expresión optimista. Todo bajo la ilusionante mirada de Xavi Hernández.
El diario culé resalta la victoria en la Supercopa del Barça femenino sobre el Madrid de Toril por 4-0: «El cuadro culé pasa a la final con una exhibición que sirvió para humillar a las blancas». Es evidente que en ese titular late la rabia por la derrota del equipo masculino en Arabia, pero son sus cosas. También es evidente que el Madrid femenino está como está.
Mundo Deportivo da una lección de fotoperiodismo. Dicen que Xavi habla claro: «Si no sumo, me iré», e ilustran con una imagen de Hernández con un dedo que señala la salida. En La Galerna abogamos por mantener a los entrenadores hasta final de temporada, no es justo que la cadena se rompa siempre por el eslabón más débil.
Pasad un buen día.
En este preciso instante de la historia, en este exacto momento señalado por la providencia divina desde la eternidad para mayor gloria merengue, me veo bajo el imperativo de conciencia de lanzar una larga y estruendosa ovación al grupo de aficionados, héroes ya, que el pasado domingo, durante la retransmisión de la Supercopa, se negaron a abandonar un bar en llamas en mi ciudad natal, La Coruña, en la glorieta de Sabón, por no perderse el partido, teniendo que ser desalojados a la fuerza por la policía local, que se mostró poco partidaria del asunto de las pelotas.
Minutos después de las ocho de la tarde se declaró un incendio en la chimenea del establecimiento, cuyas llamas fueron probablemente avivadas por las imperiales zancadas de Vini Jr, que sembraban a su paso pasión, fuego, y goles. Cuando los bomberos acudieron al local, abarrotado como la plaza del Dúo Sacapuntas, a aplacar las llamas, desalojaron a algunos clientes, si bien un grupo pequeño pero compacto de aficionados, con el mejor de los criterios, se negó a abandonar el bar. La densidad de la humareda en el interior era tal, que este grupo de valerosos luchadores se veía obligado a ponerse de cuclillas para divisar la pantalla por debajo de la gran nube de humo que se suspendía en el ambiente a metro y medio de altura.
La resistencia de estos aficionados, sin duda madridistas en pleno éxtasis, a desalojar el bar en medio de un partido crucial, hizo que los bomberos tuvieran que llamar a la policía local, para que el desalojo se produjera por la vía de la imposición de la ley y el orden. Sin embargo, hasta ese instante en que acataron a regañadientes la decisión de la autoridad competente, nuestra pequeña banda de ídolos resistió, tal vez con paños húmedos en la boca, muchos litros de cerveza por aquello de la hidratación, y dándose ánimos unos a otros, saboreando un festival de fútbol blanco que ya se cuenta como otra de esas noches madridistas de gloria y solaz para la historia.
no puedo sentirme más identificado con estos compatriotas, cuya actitud refleja a la perfección el espíritu de la generación de jugadores madridistas que estamos disfrutando. Su actitud y compromiso es la de todo un Toni Kroos en el partido anterior, respondiendo a los lamentables silbidos que le dedicó el respetable (a veces) con el mejor partido de su vida
Tal vez, entre las llamas, desalojados a empellones, y revolviéndose para evitar que se derramara la cerveza en la salida del bar, se perdieron el último gol de Vini, y el de Rodrigo, y el festival de fútbol que volvió a exhibir Brahim nada más pisar el césped, en otra jugada colosal que terminó con Frenkie de Jong siendo nominado a la candidatura de Mejor Patinadora Artística, y que mereció el premio del gol. Aunque quizá el quinto ya era demasiado para la menor de las finales que jugaremos este año.
Sea como sea, no puedo sentirme más identificado con estos compatriotas, cuya actitud refleja a la perfección el espíritu de la generación de jugadores madridistas que estamos disfrutando. Su actitud y compromiso es la de todo un Toni Kroos en el partido anterior, respondiendo a los lamentables silbidos que le dedicó el respetable (a veces) con el mejor partido de su vida. De haber estado Antonio Rüdiger, habría apagado el fuego a palmadas, como las que propina en la cabeza de sus compañeros cuando alguno marca gol.
Y digo que no puedo sentirme más identificado con el grupo de valientes coruñeses, porque en lo que a mí respecta, en el transcurso de un Madrid-Barcelona, más aún en una final, puede arder el edificio, puede inundarse, pueden invadirnos los alienígenas, puede comenzar otra pandemia, puede haber una amenaza creíble de bomba, o puede estar esperándome la mismísima Mariah Sharapova para ir del brazo a una cena íntima, que no hay ninguna posibilidad de que mis pies desalojen el bar y renuncie a ver el espectáculo del equipo que compartimos, y que tan felices nos hace.
¿Qué hay más importante que disfrutar del Real Madrid ganándole una final al Barcelona? Obviamente nada.
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No sé cuándo fui consciente de que ser madridista también consiste en tener que soportar a aficiones rivales llorando todo el rato, o directamente increpando a tu equipo por no sé qué leyenda negra o deuda histórica. Esto, lejos de ser asumible o comprensible, lleva a situaciones surrealistas, como ver desfilar a equipos cómo el Cádiz Club de Fútbol frente al Real Madrid con camisetas de “Gánatelo en el campo”. Es divertido y entrañable que un equipo como el Cádiz le diga al 14 veces campeón de Europa o al 35 veces ganador de la Liga que nos ganemos en el campo no sé qué. Todo esto viene a cuento de la Superliga pero podría venir a cuento del aire y de los peces en el río. Una situación deliciosa en un contexto bochornoso. El esperpento del fútbol español.
Algo así sentí cuando vi al señor Joan Laporta desplegar su célebre pancarta junto al Santiago Bernabéu con la simpatiquísima leyenda: “Ganas de volver a veros”. Lucía un Joan Laporta sonriente y seguro de sí mismo. Los eruditos nos vendieron que era una estrategia de marketing agudísima y que el señor Laporta nos había noqueado porque él sí que sabía vender el relato. La prensa afín se vino arriba y las cuentas culés de Twitter comenzaron a llamar a su gurú Joker Laporta, como un mote juguetón y laudatorio. Un apodo muy del gusto de la generación Z, que son la crema de la intelectualidad en foros tan renombrados como TikTok. Vamos, Laporta estaba más de moda que nunca y éste era su momento. Y, entre risas y veras, volvió el señor Laporta a la presidencia blaugrana. Y volvió con todos los remedios contra la mala situación institucional del club y prometiendo el oro y la renovación de Lionel Messi pero, entre una cosa u otra, la leyenda argentina se fue para no volver. Y volvió Laporta y volvimos a vernos las caras.
Es divertido y entrañable que un equipo como el Cádiz le diga al 14 veces campeón de Europa o al 35 veces ganador de la Liga que nos ganemos en el campo no sé qué
Durante las presidenciales y los primeros meses de la segunda venida de Laporta, la prensa especializada nos contaba las razones exactas de su temible gestión contra los intereses blancos. Al parecer solamente este prohombre era capaz de volver a reeditar los laureles de gloria que únicamente conoció el club barcelonés. Para los mentideros de este país, Laporta estaba perfectamente preparado para lograr volver a configurar al mejor Barcelona de la historia. Él tenía la clave exacta para ello. Como una transfiguración del mago Merlín, Laporta poseía la alquimia para encontrar al nuevo Messi en Ansu Fati y al nuevo Pep Guardiola en Xavi Hernández. Lejos del delirio, lo vendían como algo factible.
A pesar de sus buenas intenciones, la realidad tenía otros planes para Laporta y sus fanboys. Desde el 7 de marzo de 2021 en que volvió a la presidencia, el bagaje culé es bastante pobre. No sé cuántas palancas después, no sé cuánto patrimonio dilapidado en fichajes de medio pelo, el palmarés es de una Liga y una Supercopa. Y, en su carrera eterna contra el Real Madrid, el club de Chamartín levantó una Liga, otra Champions, una Copa del Rey con baño y masaje incluido al Barça y sus consecuentes supercopas. En la última, la del pasado domingo, el Barcelona fue bailado por un Madrid a medio gas que en 10 minutos ya le había endosado 2 goles y que al cuarto ya no quiso hacer más sangre. La imagen del Barcelona era un Laporta desencajado y de un Xavi Hernández incapaz de hacer una gestión notable propia de un entrenador de élite. Ni el célebre mono de Krusty el payaso es capaz de escribir un guión tan desastroso.
el Barcelona fue bailado por un Madrid a medio gas que en 10 minutos ya le había endosado 2 goles y que al cuarto ya no quiso hacer más sangre. La imagen del Barcelona era un Laporta desencajado y de un Xavi Hernández incapaz de hacer una gestión propia de un entrenador de élite
Por su parte, el Real Madrid levantó en Arabia su Supercopa número trece. Fue otro día en la oficina. Sin mucho desgaste, nos ventilamos a un Barça desnortado. Nada del otro mundo. Todos nos alegramos al ver a Nacho Fernández alzar al cielo su primer título como capitán y a Jude Bellingham sonreír tras su primer trofeo como madridista. El jueves tenemos de nuevo cita con el dentista en el Cívitas Metropolitano frente a los pupilos de Diego Pablo Simeone para disputar los octavos de final de Copa del Rey. A pesar de la victoria del pasado miércoles, sigue sin apetecerme pasar por el dentista. Y en cuanto al Barcelona del señor Laporta, pues el tiempo dirá cuándo toca volver a vernos pero a buen seguro que será un encuentro estimable. Sospecho que les esperan días grises pero ellos solitos se lo han buscado. Nos volveremos a ver.