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Sabiendo cambiar de idea

Sabiendo cambiar de idea

Escrito por: Antonio Escohotado26 abril, 2018
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El Real juega a ser el rey del fútbol internacional, y lo hace segundo a segundo, esforzándose por dominar cada lance. Cuando no tiene la pelota defiende con presión en todo el campo, achuchando cuanto más arriba mejor, y una potencia física superior a la media le permite recurrir también a resistencias numantinas, en momentos donde el acierto del rival impone retroceder.

Pero lo admirable es que cuando tiene la pelota se obstina en mostrar que es superior hombre por hombre, y cita sistemáticamente al contrario como el torero al toro, proponiéndole que ejerza una presión análoga a la suya, pues apuesta por salir de ella con paciencia, esmero y no infrecuente puntería a la hora de finalizar. Ahí están los 19 pases previos a la volea de Marcelo que empató, tras varios cambios de banda ante un Bayern reducido a convidado de piedra. Éntrame, sugieren todos, y veremos en qué redunda tal empeño cuando el acosado resulta ser un mago del control y el pase como Modric, profesor emérito de sus colegas en esas lides.

Seis décadas de asistir física o virtualmente a partidos del equipo no me han deparado nada parejo a semejante actitud, incluso tomando en cuenta la época presidida por Di Stefano, cuando alcanzó quizá el cenit de la superioridad. Y aunque pueda deberse a la inercia de su trayectoria, superando tan holgadamente a los demás campeones europeos, lo atribuyo ante todo a Zidane, que ha vuelto a demostrar su olímpica autonomía de criterio. Quienes le imputaron parecerse a Del Bosque por anteponer el nombre al estado de forma, y quienes –entre ellos yo mismo- le  consideramos demasiado paciente con Benzema, quedamos esta noche rendidos a la evidencia de que ningún entrenador madridista se le acerca en recursos para seguir ganando.

Ahí está una decisión tan eficaz como sustituir a Isco por Asensio, y la audacia de suplir a Carvajal por un delantero más, manteniendo a Lucas Vázquez parte del tiempo adelantado y parte retrasado. No menos valiente es poner a Kovacic por Casemiro, y si alguna vez el equipo saliese vencido suya será al menos en parte la responsabilidad; pero por ahora su lección es cómo esquivar la idea fija, aprendiendo sin pausa del presente.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

5 comentarios en: Sabiendo cambiar de idea

  1. Gran escrito. Creo que el madridismo no valora suficientemente al entrenador que tiene.
    Por otra parte, el club ha conseguido reunir a una serie de jugadores que son mejores que practicamente todos sus rivales hombre por hombre. Eso, cuando el equipo comienza a mover el balón (lenta o rápidamente) se nota y, en mi opinión, acompleja al adversario.