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Miguel Ángel: “Aprendí a parar gracias al baloncesto”

Miguel Ángel: “Aprendí a parar gracias al baloncesto”

Escrito por: Jesús Bengoechea19 febrero, 2021
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Hay héroes que la perspectiva del tiempo agiganta, observados a través del prisma inalcanzable de la niñez. Por eso estoy nervioso cuando me siento junto a Joe Llorente y marcamos el teléfono de Miguel Ángel, el primer portero del Real Madrid del cual tengo recuerdos. Han pasado cuarenta años, pero en mi retina quedaron grabadas para siempre actuaciones sobrehumanas ante el Tottenham o el Barcelona, vuelos de palo a palo, salidas casi a la frontal del área grande para blocar el balón con un vuelo imponente.

 

Algunos madridistas se sorprenderán al saber que eres, junto a Paco Gento y Manolo Sanchís, el futbolista del equipo que más años estuvo en la primera plantilla: nada menos que 18 temporadas en activo. ¿Imaginas a alguien batiendo ese récord que compartes con esos otros dos históricos?

Es difícil. El fútbol ha cambiado mucho. Antes primaba una fidelidad a unos colores que ya no se considera tan importante. Tuve ofertas de otros equipos pero siempre había algo que me decía que debía continuar en el Madrid. Y el club entiendo que siempre estuvo contento conmigo porque de otro modo me habrían dado la patada, en aquella época eran los clubes quienes tenían la última palabra. Pero yo siempre quise quedarme en el club porque soy madridista desde que tuve uso de razón.

Llegas al club en el 68. El Madrid te vio jugar en un amistoso en el que estabas de prestado en el Celta. ¿Te fichan gracias a ese partido, o ya te venían siguiendo?

Según me contarían más tarde, los ojeadores que tenía el club por Galicia ya me tenían vigilado, pero no podía haber sido por mucho tiempo porque yo solo llevaba dos años jugando al fútbol.

¿Cómo es eso?

Sí. El Madrid me ficha con 19 años, pero yo hasta los 17 a lo que jugaba era al baloncesto.

El Madrid me ficha con 19 años, pero yo hasta los 17 a lo que jugaba era al baloncesto.

¿Qué me dices? ¿Solo jugaste al fútbol dos años antes de que te fichara el Madrid?

Así es. Yo solo había practicado el deporte de la canasta. Ten en cuenta que juntar cuatro amigos para jugar contra otros era mucho más fácil que juntar once. (Risas). Hasta los 17 al baloncesto, dos años en Tercera y de ahí al Madrid.

Guardarredes ilustres: Miguel Ángel

No creo que haya muchos casos como el tuyo. Es asombroso. A lo mejor es una pista para porteros en ciernes. Tal vez fuiste tan bueno por haber empezado lanzando al aro.

La experiencia del baloncesto me ayudó mucho para el puesto de portero. Agarrar bien con las manos un balón en movimiento es cuestión común a ambas disciplinas. El baloncesto es un magnífico aprendizaje para el cálculo mental de las trayectorias que puede surcar un balón en el aire, una escuela inmejorable para calcular los tiempos.

Una cosa que llama la atención cuando ves vídeos tuyos es precisamente tu capacidad para blocar la pelota en lugar de simplemente despejarla. Hay una parada legendaria en el Mundial de Argentina ante Austria que así lo prueba. ¿Se lo debes en parte al baloncesto?

En parte sí. Yo saltaba mucho. Pese a medir 1’75, y tener compañeros más altos que yo, era de hecho el elegido para el salto inicial en los partidos.

En los primeros años en el Madrid no jugabas mucho...

Así es. Tenía por delante a Betancort, un portero veterano y de enorme clase. Y también a Junquera, más joven, un bigardo asturiano que también me cerraba el paso. En aquella época no solía darse la alternativa a porteros ni jugadores en general siendo tan jóvenes como yo era por entonces.

Pese a medir 1’75, y tener compañeros más altos que yo, era de hecho el elegido para el salto inicial en los partidos

Se decía que Miguel Muñoz no te tenia en alta estima. Llegó a expresar en público su gusto por otro tipo de portero más alto y más sobrio...

Y, sin embargo, en su último año, conseguí convencerle y me dio la titularidad, hasta que el delantero del Zaragoza Ocampos me rompió un dedo, lo que me privó durante un tiempo de la titularidad. Con Molowny, en el 74, ganamos la Copa de España, en aquella goleada al Barcelona por 4-0 que nos sirvió para resarcirnos del 0-5 que ellos nos habían metido en el Bernabéu en Liga, el célebre partido de Cruyff y el Cholo Sotil. Yo aquel padecimiento no lo viví en primera persona porque tuve la suerte de estar lesionado (risas), pero sí jugué aquella histórica Final de Copa, la revancha. Tratamos de meter 5 pero no fue posible.

O sea, que el 0-5 había sido traumático...

Sí que lo fue. En aquella época pasábamos mucha más vergüenza ante humillaciones así. Yo creo que ahora, como juegan tantos partidos, casi no tienen tiempo de sentirla entre uno y otro. Tampoco de sentir alegría.

Con la llegada de Miljanic, se asienta tu continuidad.

En efecto. Estábamos tres guardametas: Junquera, García Remón y yo. Santisteban, el preparador de porteros, le pasó un informe a Miljanic indicando que yo era el que estaba más en forma. En el primer partido del año jugué yo (tras probarnos a los tres en tres amistosos) y, como ganamos y ganamos también los siguientes, ya no me moví de debajo de los palos. Logramos Liga y Copa aquel año.

Miguel Ángel Real Madrid

MIljanic fue una revolución. ¿Encontrasteis muchas diferencias entre sus métodos y los entrenadores españoles más clásicos que conocíais?

Totalmente. Sobre todo en lo físico. Con Muñoz hacíamos la clásica tabla de gimnasia dando vueltas al campo. A Miljanic ya se le vieron las intenciones en la pretemporada en Navaverrada. A las 8 de la mañana nos daba un zumo con miel y nos mandaba a correr por el monte. ¡Qué palizas! A la una nos sacaba del hotel y hacíamos abdominales con ramas, árboles y todo lo que pillaba en el bosque Radicic, su preparador físico. Y ya por la tarde, después de la siesta, la sesión con balón. Así día tras día. Las agujetas eran tan brutales que bajábamos las escaleras de espaldas. (Risas). Había jugadores que se quejaban: “¡Me estáis quitando años de fútbol!” Y Radicic decía: “Todo lo contrario, os los estoy dando”.

Tu rivalidad por el puesto con García Remón, que duró diez años, es legendaria. ¿Os llevabais tan bien como se dice?

Sí. Éramos rivales para llevar el número 1 pero nos respetábamos mucho. Era un portero extraordinario, con unas condiciones fabulosas. De no haber coincidido ambos en el Madrid, y no habernos turnado durante tantos años en un mismo club, tal vez cada uno habría jugado 600 partidos en su respectivo equipo. Era un atleta. Jugaba muy bien al baloncesto, al balonmano (de portero también)... Era... bueno, es, que ahí sigue aunque imagino que físicamente estará como yo ahora. (Risas).

Hoy en día, cuando se producen declaraciones de queja, no lo entiendo, como no entiendo las caras de cabreo al ser sustituidos algunos futbolistas. Pero chico, ¿no ves que tu compañero también tiene derecho a jugar?

¡Pero si estás hecho un chaval!

Me mantuve bien hasta que me rompí la cadera. Me pusieron una prótesis. Dicen que quedé bien. Lo cierto es que no me duele. Normal. ¿Cómo me va a doler si no es mía? Es artificial. (Risas).

¿Tu ejemplar rivalidad por el puesto con García Remón tiene un paralelismo en nuestros días? ¿O esos valores ya no se llevan?

Cuando no jugaba, jamás culpé a mis compañeros. Ellos peleaban por lo mismo que yo. Cuando el míster no me ponía en el once, lo único que pasaba por mi cabeza era trabajar el triple para que el entrenador me viera apto para jugar, y esto mismo es lo que yo recomendaba a cualquier compañero cuando lo veía mustio por su suplencia. Hoy en día, cuando se producen declaraciones de queja, no lo entiendo, como no entiendo las caras de cabreo al ser sustituidos algunos futbolistas. Pero chico, ¿no ves que tu compañero también tiene derecho a jugar? Con esa mala cara que pones al retirarte, no te estás metiendo con el entrenador, sino que indirectamente le estás diciendo a tu compañero que no tiene derecho a jugar porque tú eres mejor. Eso no lo admito. Cuando salgas del campo, anima a tu compañero para que lo haga mejor que tú, no le pongas caritas.

Miljanic, Miguel Ángel y García Remón

¿Qué recuerdos tienes de aquellos dos partidos (uno de fútbol y otro de baloncesto) que ambas secciones disputaron en 1972?

Fueron dos partidos a ida y vuelta, como una eliminatoria. El primero de fútbol y el segundo de baloncesto. Los de baloncesto cometieron el error de proponer que cada gol valiese diez puntos. Les metimos diez goles en la ciudad deportiva, de manera que llegamos al pabellón con una renta de 100-0. Estaban muy confiados en que nos ganarían por un margen de más de 100, no contaban con que algunos de nosotros (sobre todo García Remón y yo, también Pirri) nos defendíamos bastante bien botando el balón. Como no había límite de posesión, podías aguantar el balón el tiempo que te diera la gana, y eso es lo que hicimos la mayor parte del partido. (Risas). Aquellos gigantes trataban de quitarme la pelota pero yo, mucho más bajito, me escabullía con el solo objetivo de mantenerla y que pasara el tiempo. Además, metimos más puntos de los que ellos preveían (60). Al final, Raimundo Saporta, muy enfadado, decidió que aquel partido no se repetiría ningún otro año porque la sección de baloncesto quedaba muy mal. Nos dieron el trofeo pero dijo que no se jugaba más.

Los DEL BALONCESTO Estaban muy confiados en que nos ganarían por un margen de más de 100, no contaban con que algunos de nosotros (sobre todo García Remón y yo, también Pirri) nos defendíamos bastante bien botando el balón.

(Risas) Ferrándiz dice que Muñoz le engañó...

No le engañó. Ellos mismos cometieron la torpeza de establecer esa equivalencia 1 gol = 10 puntos. Por eso no pudieron remontar. Al final quedamos 134-60, si no recuerdo mal. También es que Junquera acabó el partido con 9 personales en vez de 5, porque también nos otorgaron esa permisividad. Además hizo la novena y no se quería marchar. (Risas). Lo pasamos muy bien. Llenamos el pabellón. La recaudación era para un fin benéfico.

Real Madrid baloncesto contra fútbol

 

¿Es cierto que con algún entrenador, en particular con Muñoz, tuviste problemas por tu estatura?

No del todo. La distinción entre porteros altos y bajos, en el Madrid, empieza realmente con Fabio Capello. No era un tema importante hasta entonces. Fabio llegó con esa mentalidad italiana que prima los porteros altos. Yo, que por aquel entonces era preparador de guardametas, le advertía de que uno alto puede dominar muy bien el juego aéreo pero luego tener problemas para tirarse a por balones a ras de suelo. Pero él aun así lo prefería.

Fabio llegó con esa mentalidad italiana que prima los porteros altos. Yo, que por aquel entonces era preparador de guardametas, le advertía de que uno alto puede dominar muy bien el juego aéreo pero luego tener problemas para tirarse a por balones a ras de suelo

Para disgusto de Paco Buyo...

Y de Cañizares, que era algo más alto que Buyo, no mucho más. Se empeñó Fabio y el club acabó trayendo a Bodo Illgner, de mayor envergadura, que acabaría siendo un bastión muy importante.

Lo cierto es que la dicotomía portero alto/portero bajo ha dominado la dialéctica madridista desde entonces. Por un lado, torres como el propio Illgner, Junquera o Courtois. Por otro, gente de estatura más normal pero muy flexibles y rápidos de reflejos, como tú mismo o Iker...

Es verdad. Es una cuestión de gustos. Mi opinión es que, si un portero es alto pero no se mueve de debajo del larguero, de poco le sirve ser alto porque no dominará el área. Ahora bien, si es alto y además es decidido a la hora de salir a blocar o despejar los balones aéreos, tiene indudablemente una ventaja.

 

Entrevista: Jesús Bengoechea, Joe Llorente

 

Fin de la primera parte. Continúa aquí la segunda parte.

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Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

5 comentarios en: Miguel Ángel: “Aprendí a parar gracias al baloncesto”

  1. Magnífica entrevista. Porterazo, junto con García Remón formaban una pareja de guardametas extraordinarios, aunque yo era un poquito más de Miguel Angel. La verdad es que este país ha dado guardametas "bajitos" pero dotados de unas excelentes condiciones para parar. Miguel Angel, Buyo, Ablanedo, Arconada (que no era especialmente alto)… Jesús, esperamos con mucho interés la segunda parte. Enhorabuena.

  2. Pero Miguel Ángel con Boskov fue apartado del equipo por sus declaraciones..... El bueno de Miguel Ángel también tiene algo que callar al respecto. Y como refleja el entrevistador, yo también recuerdo la fantástica actuación de 1985 en el viejo White Hart Line contra el Tottenham con victoria madridista por 0-1 (autogol de Perryman). El meta gallego se salió ante los Glenn Hoddle, Mark Falco and company.

  3. Gran portero, Miguel Angel. Y buena entrevista. Eso sí, algunos detalles de los 2 encuentros entre la plantilla de fútbol y la de baloncesto no cuadran con lo que nos explicó Tricente (Vicente Ramos) también a través de la omnipresente "La Galerna". ¿ 10-0 ?. Según el baloncestista fue un 20-0; se me hace más creíble. Tampoco coinciden en el resultado del partido de baloncesto , ¿134-60 ?...por muy generosos que fueran los blancos de baloncesto...parece poca diferencia; así que me decanto por el resultado aportado por el , en general, mejor cerebro del baloncestista : 168-49.

    Y, por fin, es curioso comparar ambas versiones, llega el motivo de por qué dejó de disputarse este doble encuentro entre futbolistas y baloncestistas madridistas; ¿cabreo del señor Saporta por el abuso futbolero ...o enfado de don Santiago por la lesión de José Ramón Ramos?. Quizás ambas cosas y/o alguna más...

  4. Recuerdo en mi juventud mi pasión por este jugador. Aquella parada en el mundial de Argentina ante Austria, casi un lujo por orgullo porque el primer gol lo encajó en el palo que debía cubrir, recuerdo que causó estupor en el delantero austríaco que creía el gol hecho con el portero tan adelantado. Le recuerdo otro día calentando antes de un partido en el Bernabéu. Desde el segundo anfiteatro y cerca de su portería no podía dejar de observar sus evoluciones. Le mandaron un balón al palo y media altura. Lo vió venir y un segundo después se lanzó horizontal, se estiró como un gato, blocó el balón con las dos manos y recogiéndose como un resorte giró sobre sí mismo y cayó de pie. Desde esa distancia creí escuchar un chasquido al verlo, ¿sería eléctrico? No recuerdo nada más de aquél partido, ni el rival ni el resultado. Sencillamente vi un superhombre volar.

    1. Que bonita anécdota.
      Pienso que este tipo de post son mucho más interesantes que otros que abundan últimamente, y que serían indistinguibles de los del Ouija Today o el Hernia's Chronicle

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