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Agustín: “¿Beenhakker? Un cabrón. Y Toshack otro”

Agustín: “¿Beenhakker? Un cabrón. Y Toshack otro”

Escrito por: Jesús Bengoechea6 agosto, 2019
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Hacia el final de la entrevista que os disponéis a leer, Agustín relata cómo Beenhakker, después de año y medio sin ponerle, tuvo que recurrir a él en un partido de Cuartos de la Copa de Europa ante el PSV. Os recomiendo que lo repaséis en YouTube. En el último minuto de la prórroga hay una intervención milagrosa del portero que lleva al Madrid a esas semifinales contra el Milan en las que Buyo encajaría seis goles en total. Agustín nunca contó con la plena confianza de ninguno de los entrenadores que tuvo, de lo cual habla con desilusión y amargura. También, claro, habla de Tenerife, y de muchas más cosas, en esta tranquila mañana veraniega en El Pardo.

 

Siento empezar por algo poco halagüeño, pero ¿cómo recuerdas aquel año 83, en el que fuimos subcampeones de todo?

Fue tremendo. Durísimo.

Luis Miguel Beneyto, directivo en la época, nos decía que faltaba un punto de calidad. Había poco dinero para adquirirlo.

Es que económicamente no estábamos fuertes. Igual éramos el octavo equipo más rico, pero a gran distancia de los primeros. Luis de Carlos sufría para mantener aquello porque además tenía la sección de baloncesto, a la que no podías renunciar porque todos sus partidos se televisaban. Los italianos, ingleses o alemanes andaban ya con las sociedades deportivas, con grandes empresas entrando en sus capitales, mientras nosotros casi sólo teníamos los abonos de los 35.000 asientos del Bernabéu como fuente de ingresos. Daba para lo que daba. Di Stéfano siempre me decía que la diferencia era el gol.

Claro. El problema no era la defensa. Tú de hecho en la 82/83 eres Zamora.

Así es. Éramos el equipo menos goleado. El tema estaba arriba. Lo que faltaba, sin menoscabar a nadie, era un goleador nato. El pichichi ese año fue Poli Rincón en el Betis con 17 o 18 goles. A nosotros nos faltaba el matador. Alfredo me decía: “Torpedo Muller. Veintitantos goles. Esa es la diferencia”.

Nosotros teníamos a Santillana.

Ya, pero si el pichichi era Rincón con menos de veinte goles, ¿cuántos metía Santillana? Si hubiéramos tenido a Hugo Sánchez o Van Nistelrooy, tipos de 30 goles, habríamos ganado por ejemplo la Final de París contra el Liverpool o la de la Recopa contra el Aberdeen. Gracias a esa triunfó ante nosotros Alex Ferguson, que terminaría pasando del Aberdeen al Manchester. “Che, le hicimos millonario”, me decía Alfredo.

Con un gran goleador jugando ahí arriba, tu carrera habría sido otra.

Posiblemente. En lugar de 6 ligas tendría tal vez 9, y en lugar de solo dos Copas de la UEFA a lo mejor tendría algún otro título europeo también.

A ti, al comienzo de tu carrera, te tapaban Miguel Ángel y García Remón.

Efectivamente. Por eso yo, siendo portero del Castilla, quise irme cedido a jugar a Inglaterra. Porque tuve una oferta del Manchester después de jugar un gran partido con la Selección B de España, que llevaba Pepe Santamaría, contra la Selección B de los británicos. Se fijaron en mí, porque además, claro, yo era el portero del Castilla que había jugado la histórica Final de la Copa del Rey ante el propio Real Madrid. Así que quise irme cedido a la Premier para terminar de explotar. Pero no me dejaron.

¿En el club?

En el club. No me dejaron salir a foguearme para mejorar. Me llamaron del Madrid y de la Federación para decirme que yo no saldría nunca de aquí. Fue una gran torpeza. Aquella situación fue como una premonición de otra que me harían más adelante.

¿A qué te refieres?

En la 85/86 conquisto la UEFA con el equipo, dando mi mejor versión. Yo era en ese momento el mejor portero de la plantilla y tal vez del país. Y termina quitándome el puesto Ochotorena.

¿Injustamente?

Sí. Con Molowny. Pero para qué hablar de eso. Yo le dije: “Míster, soy el mejor. Tú eliges”. Y él eligió a Ochotorena. Ojo, gran portero también.

Pero dices que el mejor eras tú. ¿Por qué, si eras el mejor, elige Molowny a tu compañero?

(Duda). Nah, para qué contarte. Molowny me terminaría contando cosas con el tiempo. El caso es que me quitaron la confianza. Cuando uno tiene confianza, siente que puede escalar el Everest. Si no la tiene, se hunde. En el Madrid me miraban regular. Era un poco... (Duda). Mira, yo me casé por lo civil con 22 años.

¿Y eso estaba mal visto en el club?

No vino nadie a mi boda. Debieron de pensar que yo era muy raro. Me pusieron el cartel de demasiado liberal. Fue una pena, porque el Madrid perdió una gran oportunidad para haber hecho el mejor portero de España. Así te lo digo. En las selecciones inferiores tuve de suplentes a Zubizarreta, Cedrún, Buyo... Lo lógico por tanto es que, si me hubieran dado confianza en el club, habrían creado un portero extraordinario, pero no me dejaron crecer al máximo de mi potencial. Ya te digo, pedí la cesión y no me la concedieron.

tuve de suplentes a Zubizarreta, Cedrún, Buyo... Lo lógico por tanto es que, si me hubieran dado confianza en el club, habrían creado un portero extraordinario, pero no me dejaron crecer al máximo de mi potencial

La gente tiene un gran recuerdo de ese Madrid.

Sí, porque era como muy de andar por casa. Y del 81 al 86 jugamos 4 finales europeas. 2 las ganamos (las Uefas) y 2 las perdimos. La gente no ha valorado esto.

Y la Final de Copa Real Madrid-Castilla. El propio Beneyto me decía que es su mejor recuerdo como directivo.

Es algo que no volverá a suceder en el fútbol mundial. Un equipo y su filial disputando la Final de Copa. Fue un hito histórico, y el único que nos lo celebró fue la Agencia EFE organizándonos una cena. Hace un año el As nos agasajó con una comida por el aniversario. Y eso es todo lo que se hizo. En Inglaterra, algo así habría sido motivo de una celebración perpetua. Esta ingratitud es España.

Antes decías que en el Madrid te miraban raro...

Hacia cosas buenas pero que no estaban permitidas. Me iba a cenar con las peñas. Me parecía que después de hacerse viajes de 16 horas, porque entonces no había autovías, para ver jugar al equipo, se merecían un pequeño homenaje de un jugador del club. Y los periodistas tampoco me veían bien del todo porque no me iba con ellos de copeo. Por eso la prensa me ha puteado mucho también. Decían que se me veían demasiado los fallos porque era muy alto. ¡Y los aciertos no! (Risas). ¿Ante un tío que escribe eso que haces? En la 85/86 se consiguió el hito de no perder un solo punto en el Bernabéu. En el último partido, ante el Sporting, ya campeones hacía mucho, nos jugábamos ese récord. 2-1 ganábamos, últimos minutos. Penalti en contra nuestra. Lo paré. Comentarios al día siguiente por parte de la prensa deportiva madrileña, supuestamente afín: “El penalti se tenía que haber repetido porque Agustín se movió”.

Y los periodistas tampoco me veían bien del todo porque no me iba con ellos de copeo. Por eso la prensa me ha puteado mucho también.

La prensa afín... También en nuestros días existe la percepción de que As y Marca son madridistas...

Yo los leo. Y escucho todas las radios para tener una amalgama de ideas. Pero por encima. De los políticos estamos todos hasta las pelotas.

¿Y de los periodistas deportivos?

Pues también. El problema es que a muchos les puede el amiguismo con determinados jugadores. Eso canta mucho. En mi época también pasaba.

¿Y ahora qué ejemplos ves de amiguismo? O de lo contrario.

El jugador más denostado es Gareth Bale. Pero aquí es una cuestión de rendimiento deportivo. Destacó como lateral Izquierdo, y sin embargo llega aquí y lo pones de interior derecho. Delantero centro. Lo vuelves loco.

¿No te parece entonces el prototipo de jugador que es atizado, sobre todo, por no tener amigos en la prensa?

Él es independiente, eso está claro. Entrena, hace su vida, juega al golf. Pero es que la gente quiere que interactúes. Yo me di cuenta cuando me fui a jugar a Tenerife. Y fíjate si yo llevaba ahí los huevos pelaos. Pero a los periodistas les decía: “estoy a vuestra disposición de 8:30 a 13, pero a esa hora me voy a recoger a mis hijos y a comer, no a vuestra emisora”. Así que hostias por no ir a la emisora. Pero eso fue al principio. Luego reuní a los periodistas que nos seguían y les dije: “Vosotros veréis. Si nos apoyáis es más fácil que el año que viene juguemos en Europa. Y si el Tenerife gana en Europa vais a ganar más”. Me hicieron caso. El Tenerife jugó la UEFA. Todos nos beneficiamos.

Les dijiste eso, pero no eras el capitán ni nada.

Como si lo fuera.

Sí hablamos de tu estancia en Tenerife, no tengo más remedio que preguntarte por lo que ya imaginas. El Madrid pierde dos Ligas allí. Tú fuiste el portero titular en el desenlace de la primera de ellas. Empiezas el partido, aunque te cambian por lesión. ¿Qué sucedió?

El Tenerife estaba salvado, pe