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Fernando Hierro ficha por el Atlético de Madrid (3)

Fernando Hierro ficha por el Atlético de Madrid (3)

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares12 junio, 2020
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Capítulo 3

Regreso a O'Donnell: Capítulo 3

 

Madrid, año 1989

 

Diego Simeone es enviado por el Atlético de Madrid de 2020 a la finca Valdeolivas para convencer a Jesús Gil de que fiche a un joven malagueño del Real Valladolid llamado Fernando Ruiz Hierro. El Cholo se hace pasar por un promotor inmobiliario argentino de corazón atlético con información privilegiada acerca de los entresijos del Real Madrid. Para convencer a Gil y doblegar su ignorancia futbolística, apela a su ego y le asegura que, si ficha a Hierro, no solo se lo quitará al Madrid, sino que será recordado como el presidente que puso la base del mejor Atlético de la historia. Pero lo que hace brillar los ojos del presidente colchonero es el aval bancario de la Caja de Ahorros de Ronda por el importe que ofrecen por el jugador otros equipos.

Tras la marcha de Simeone, Jesús Gil abre una bolsa de patatas fritas, consulta con su caballo Imperioso la operación y llama a Miguel Ángel Pérez Herrán, presidente del Valladolid.

—Buenas noches, Miguel Ángel, soy Jesús.

—Buenas noches, Jesús, te he reconocido por la voz, eres inconfundible.

—Te voy a ser directo, Miguel Ángel, ya sabes como soy yo y tal. Quiero que me vendas a Fernando Hierro.

—Jesús, hay más clubes interesados.

—Te voy a hacer una oferta que no vas a poder rechazar —espetó Gil.

Al día siguiente el Valladolid llega a Madrid para jugar la jornada 35 de la liga 88-89 contra el Atleti y ambos presidentes firman un precontrato para el traspaso de Hierro al Atlético. Pero como Gil no termina de fiarse, decide que siga un año cedido en el Valladolid y no juegue con el Atleti hasta 1990, no sea que le hayan engañado y Hierro no sea tan bueno como le han vendido.

Fernando Hierro no disputa ese partido, pero acude a visitar a sus compañeros para darles ánimos. Al llegar, se encuentra con la sorpresa de que le han traspasado sin contar con su opinión. Estudio Estadio muestra las imágenes del malagueño estupefacto en el césped del Vicente calderón con una camiseta del atlético con el número seis en las manos.

 

Madrid, año 2020

 

Steve McManaman llega preocupado a la oficina sita en el bazar chino de O’Donnell, 43.

—Emilio, tenemos un problemo grave.

Steve muestra a Butragueño el vídeo de Hierro posando con la camiseta del Atleti en el Calderón. El Buitre le agradece la información y llama a Arbeloa.

—Álvaro, ¿han aceptado venir los tres nuevos?

—Sí, Emilio.

—Estupendo. Ven con ellos a la oficina ahora mismo, tienen una misión que cumplir.

—Emilio, está diluviando y aún no les hemos formado.

—Pues poneos un chubasquero, ya aprenderán sobre la marcha, son listos. No podemos perder tiempo, el Atleti nos acaba de quitar a Hierro en 1989.

Al escuchar la dramática noticia, Arbeloa no duda un instante y parte junto a Juan Padrós, Ferenc Puskas y Luka Doncic, cubiertos con impermeables negros, hacia la oficina de la calle O’Donnell.

Una vez allí, Álvaro y Emilio informan a grandes rasgos a las tres leyendas madridistas. McManaman informa al trío de los pormenores de la misión, les pone al tanto de quiénes son los presidentes y demás protagonistas implicados y les conmina a que deshagan ese fichaje y consigan que Hierro firme con el Real Madrid, tal y como había sido hasta la intromisión del Cholo. Los miembros del equipo técnico-temporal de la organización les visten acorde a la moda de finales de los ochenta y les entregan una billetera con documentación y varios miles de pesetas a cada uno. El departamento de maquillaje caracteriza a Puskas con una barba postiza que le hace irreconocible para cualquier admirador.

 

Madrid, año 1989

 

Los tres protagonistas aparecen en la estación de Metro de Lima, junto al Santiago Bernabéu. Luka Doncic les guía para salir. Aunque al esloveno le parece todo antiguo, funciona de manera similar a su tiempo y no tiene problema.

—Miren —dice Luka levantando la vista hacia el estadio madridista—, ahí tienen el Bernis.

—¡¿Qué es eso de Bernis, muchacho?! —grita Puskas.

—El estadio del Madrid, el Santiago Bernabéu —contesta el esloveno.

Pancho Puskas se queja del poco respeto de los jóvenes de hoy mientras Juan Padrós observa asombrado el futuro del pasado 1989. Jamás se imaginó que el proyecto del Metro, aún sin construir, que comenzó a conocer él, se hubiese convertido en aquello. Cuando ve la magnitud del estadio, comprende la dimensión que ha adquirido el Real Madrid. Solo vuelve en sí cuando casi le atropella un Renault 11 TXE que sube a toda prisa por el lateral de Castellana. Por fortuna, el impacto no pasa de un moratón.

—Vamos a organizarnos —indica Padrós ya repuesto de la impresión—. Si es cierto lo que dice ese inglés, Hierro es un pilar del club y debemos conseguir que al equipo ese… ¿cómo se llamaba?

-Malakito de Memphis - responde Doncic riendo.

—¡El Atlético de Madrid! —le corrige Puskas, al tiempo que le propina una colleja al joven esloveno.

—Eso, el Atlético, debemos conseguir que el Atlético no le fiche. Bien —prosigue Juan Padrós—, Luka, usted tiene una edad parecida a Hierro ahora mismo. Acuda al estadio del Atlético, disuádale de firmar nada, que el pacto ha sido exclusivamente entre ambos clubes sin contar con él y que, según nos han informado, en esta época cuenta la voluntad del jugador. Aprovechemos eso para que no rubrique nada en absoluto con el Atleti.

—De acuerdo, señor Padrós, cuente con ello —responde Luka levantando el pulgar.

—Yo acudiré a entrevistarme con Ramón Mendoza, que según nos dijeron es el presidente actual del Real Madrid —continúa Padrós. Le daré la noticia del preacuerdo firmado y le urgiré a que redoble sus esfuerzos para para contratar a Fernando Hierro. Le comunicaré la importancia de ofrecerle ser jugador del Madrid ya desde la temporada que viene, sin ningún año de cesión en el Valladolid. A mí no me reconocerá y supongo que será un señor de edad y nos entenderemos. Si no me equivoco, cuando don Ramón trate de fichar al jugador, el presidente del Atlético montará en cólera. Ahí entra usted, señor Puskas. Si es cierto lo que me han explicado de ese hombre, hará falta alguien fuerte y con personalidad, alguien como usted, Pancho, para pararle los pies y hacerle entrar en razón. Compañeros, tenemos tiempo hasta la medianoche. Entonces nos reuniremos de nuevo en el Metro y nos devolverán al maldito 2020 del que acabamos de llegar.

Con los datos facilitados por la organización, Luka no tiene problemas en encontrar a Hierro. Sobrado de personalidad y experiencia, pese a su juventud, tampoco tiene inconvenientes para entablar confianza con Fernando y convencerle de que no firme con el Atleti porque el Real Madrid le quiere contratar. Además, éste le confiesa desde el principio que él es madridista y su sueño es jugador de blanco.

Juan Padrós se presenta como miembro de la Real Federación Española de fútbol ante Mendoza y se gana su confianza hablando sobre caballos de carreras. Con anterioridad, habían informado a Padrós de la desaparición del Hipódromo de la Castellana y la construcción del de la Zarzuela, para que no metiera la pata. Mendoza se muestra contrariado con la intromisión de Gil, aunque no le extraña. Tras comprobar que es cierto, agradece a Padrós la información y descuelga el teléfono convencido de contratar a Fernando Hierro con dos o tres gestiones y mucha decisión.

Puskas se hace el encontradizo con Gil en un restaurante y le asegura que Hierro es madridista hasta la médula y no le va a servir de nada ficharlo porque nunca cuajará en el equipo rival. Gil no reconoce a Puskas joven, aunque le suena su cara. Se niega en rotundo a aceptar la teoría de Puskas y le advierte de que no dará marcha atrás con el fichaje. Entonces, Puskas adopta una actitud de mafioso del Este de Europa, se acerca al oído del presidente rojiblanco y le susurra unas palabras que lo dejan pálido. Pancho se levanta y se va.

A medianoche se reúnen en la parada de Metro de Lima y les hacen regresar a 2020.

 

Madrid, año 2020

 

—Enhorabuena, señores —les recibe Butragueño—. Han realizado su primera misión con éxito.

Antes de que pudiese siquiera sonreír, irrumpe McManaman sobresaltado.

—¡Emilio, nuestros chicos lograr su propósito, pero algo cambiado en pasado y el Barcelona va a fichar a Hierro un año antes, en 1988!

Todos se sobresaltan menos Arbeloa. Que sonríe y dice:

—No hay problema, tenemos a Ramón Martínez infiltrado de secretario técnico blaugrana.

 

Barcelona, año 1988

 

El propio Álvaro viaja a 1988 e indica a Ramón Martínez que no han de contratar a Fernando Hierro. Éste le indica que no se preocupe, que se encarga de ello.

Al día siguiente, Ramón Martínez accede a los archivos del Barcelona y cambia la carpeta que contiene los datos de Fernando Hierro por la de su hermano Manolo Hierro, que será el jugador fichado por el F. C. Barcelona.

Madrid, año 2020

 

Por fin pueden dar por cerrado el caso Hierro y celebrarlo como se merece. Pero la tranquilidad termina pronto. Al cabo de unos días, aquel argentino rubio, resuelto, de mirada inteligente y hoyuelo en la barbilla, llega a la oficina de O’Donnell pálido; un asunto a tres bandas entre Real Madrid, Barcelona y Kubala, está a punto de poner en peligro el Madrid de las cinco Copas de Europa de los años cincuenta.

Continuará...

"Regreso a O'Donnell", todos los viernes en La Galerna

 

ÍNDICE de Regreso a O'Donnell:

Capítulo 1: El reclutamiento

Capítulo 2: El Real Madrid al fondo de un bazar chino

Capítulo 3: Fernando Hierro ficha por el Atlético de Madrid

Capítulo 4: Kubala no debe fichar por el Real Madrid