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Xavi Hernández y el cortacésped monstruoso

Xavi Hernández y el cortacésped monstruoso

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares21 agosto, 2020
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Regreso a O'Donnell: Capítulo 10

 

Madrid, año 2020

—Amigos, hoy nos enfrentamos a un reto diferente a cualquier otro que hayamos vencido y es importante que veamos el vaso medio lleno para lograr superarlo —comienza a explicar Butragueño—. Es habitual que tengamos que proteger el pasado de ataques de organizaciones rivales contra futbolistas, fichajes, etc. Pero nunca habíamos tenido que desfacer un entuerto de estas características.

—No hay problema, Emilio —interrumpe Doncic—. Explícanos de qué se trata y lo resolvemos, que mañana juego el tercer partido de los playoffs contra los Clippers y tengo que regresar pronto.

Emilio Butragueño.

—Esta bien, Luka. El problema es el siguiente: hasta ahora, la capacidad de viajar en el tiempo solo estaba en manos de organizaciones relacionadas con el fútbol ya que, no se sabe por qué, existen yacimientos de porterías espacio-temporales por todo el mundo. Sin embargo, hace unos meses, durante la construcción de uno de los estadios para el Mundial de Qatar 2022, fue hallada una de estas porterías encerrada en una jaula (cage en inglés). Los árabes, una vez averiguado su funcionamiento y asesorados por Xavi Hernández, decidieron utilizarla para mantener el césped corto y eliminar el vino y el resto de bebidas alcohólicas del mundo, ya que su religión no permite consumirlo. Para ello crearon los GAC, que no es una marca de bicicletas, sino los Grupos Antivinícolas Cage.

Xavi Hernańdez.

—Te enrollas más que las persianas, Buitre —mete prisa Puskas—, ¿qué tiene que ver eso con nosotros?

—Calma, queridos. Félix Pérez, futbolista madridista de los años 20, apodado Finito y cuyo juego podríamos definirlo como el precursor del de Amancio. Llegó a ser internacional y una vez retirado, regentó su taberna, llamada como él, junto a su madre en la calle Alcalá, 89. También fundó una peña madridista con su nombre, activa hasta los años 50. Pues bien, los cataríes han enviado uno de sus GAC a 1932 y pretenden acabar con Félix, con su local y con sus bebidas. Al ser un local propiedad de un ilustre madridista, Xavi Hernández no ha dudado en señalar este objetivo como prioritario. Además, esta taberna era un establecimiento limpio y alegre, en el que se anunciaban los próximos partidos de fútbol y hacía una gran labor social y psiquiátrica despachando vino a muchas personas sin otro aliciente en la vida.

Taberna de Félix Pérez

Arbeloa mientras tanto está recibiendo noticias del pasado en directo por parte de Ignacio Zoco, destinado en la taberna por la organización para averiguar qué está ocurriendo. Juan Padrós observa preocupado mientras se mesa la barba y juguetea con las llaves de su Harley; se ha convertido en un sibarita del vino y contempla con honda preocupación la desaparición de este.

—Hay algo más —irrumpe Arbeloa—. Me acaba de informar Zoco que los árabes no han escatimado en gastos y han creado un vaticinador del pasado, una computadora que prevé tiempos pretéritos en función de la variación de ciertos parámetros. Según este artefacto, si cae la taberna de Félix Pérez, tendrá un efecto dominó sobre el resto de establecimientos del mundo y en apenas cinco años, el alcohol desaparecería de la tierra. El escenario para la cultura occidental es apocalíptico, no solo para el Real Madrid. Tenéis que ir a 1932 ya y evitarlo o terminaremos todos bebiendo zumos de kiwi como Emilio. No quiero ni pensarlo.

Agustín Herrerín.

Padrós, Puskas y Doncic bajan a la portería, saludan a Herrerín y marchan a 1932. Esta vez no los acompaña Zamora para proteger el arco espacio-temporal porque sería reconocido y su lugar lo ocupa Bodo Illgner vestido de Hugo Boss.

Madrid, año 1932

Nuestros héroes llegan al Retiro, cerca de la Casa de Vacas y Bodo Illgner oculta la portería entre los árboles y permanece alerta. Por suerte, en esta época no hay runners y el peligro de dar con un patoso vestido de fosforito es menor.

—¡Mirad, son ellos! —grita Puskas en voz baja a sus dos compañeros mientras vigilan frente local de Félix Pérez—. Van vestidos como occidentales, pero son árabes porque se desplazan en alfombras voladoras.

—Cierto y también está Xavi Hernández —indica Doncic—, es el que va sobre la alfombra con el pelo de lana más corto.

—¡Dios mío, acaban de sacar amordazados a Félix Pérez y a su señora madre! —exclama Padrós.

—¡Y se llevan todas las barricas de vino sobre esa alfombra gigante! —señala Puskas angustiado.

Bodo Illgner.