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Cristiano Ronaldo envía un burofax al Real Madrid

Cristiano Ronaldo envía un burofax al Real Madrid

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares28 agosto, 2020
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Regreso a O'Donnell: Capítulo 10

 

Madrid, año 2020

—¡Emilio, deja de meditar y ven rápido! —grita Arbeloa desde su mesa en el despacho de O’Donnell, 43.

—¿Qué ocurre, Álvaro? No me des estos sustos, que voy camino de los sesenta —contesta Butragueño mientras abandona su posición en flor de loto y acude al puesto de Arbeloa.

—Entonces siéntate antes de que cuente lo que me acaba de informar Xabi Alonso desde 2015.

El Buitre se sienta, respira hondo y clava la mirada en Arbeloa.

—Cristiano… —Arbeloa suspira— Cristiano ha enviado un burofax a Florentino el día de cierre de mercado de fichajes de 2015. Anuncia que se va del Madrid.

Butragueño se santigua y responde:

—Está claro que detrás de esta maniobra está el Barcelona, Álvaro. No hace ni una semana del burofax de Messi anunciado su marcha y ahora nos encontramos con esto. Muy originales no son, la verdad. Pero tenemos una ventaja, se nota que se trata de un plan trazado con prisas y, por tanto, puede tener fisuras. Pongámonos manos a la obra.

O’Donnell 43 llama a Padrós, Puskas y Doncic y les muestra el burofax de Cristiano:

 

Estimado Señor Florentino Pérez Rodríguez

y dinojunta asociada

Pozuelo de Alarcón, Madrid

31 de agosto de 2015

 

Por medio de la presente carta, yo Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro, con DNI 77777777 solicito que se proceda a resolver el contrato de prestación laboral que ocupo actualmente en su distinguido club, amparándome en el artículo 33 que me permite disponer de esta facultad.

Acepto de antemano todos sus agradecimientos a mis servicios prestados y a mi contribución al crecimiento del club, pero motivos personales (falta de cariño recibido y el mayor sueldo que me ofrece el Manchester United) me obligan a tomar esta difícil decisión para ustedes.

Tal vez piensen que es una inyustisia, pero, aunque les cueste, saldrán adelante sin mí.

 Atentamente,

 

 Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro

 

—¡Pero es que estos del Barça no tienen ni una idea propia! —se queja Doncic.

—Cierto, Luka, todos pensamos que es una rabieta del Barcelona tras el anuncio de la marcha de Messi —explica Butragueño—. Además, analizando ambos burofaxes, la estructura es similar, podemos colegir que alguien de la organización del Barça ha adaptado el burofax de Leo al caso de Cristiano.

—Ahora debéis ir a 2015 y solucionar este desaguisado —continúa Arbeloa—. Lo más probable es que alguien haya convencido de algún modo a Cristiano para que acepte la oferta del Manchester. En esa época acababa de comenzar a trabajar con Rafa Benítez y su relación no era óptima, seguro que se han aprovechado de esta circunstancia. Pero ojo, ese mismo día el Madrid estaba esperando el fax para firmar a De Gea y enviar a Keylor a Manchester. El tema se puede complicar mucho.

—Dada la cantidad de lugares a vigilar, propongo que nos dividamos —interviene Juan Padrós—. Luka puede ir a Manchester, ya que habla inglés perfectamente. Sería interesante que Puskas acudiese a casa de Cristiano, nadie puede comprender mejor al astro portugués que Pancho, ya que fue una estrella como él, solo que medio siglo antes. Yo acudiré a las oficinas del Bernabéu y estaré preparado para actuar según se vayan desarrollando los acontecimientos.

El trío parte a 2015, cada uno al lugar marcado por Padrós.

 

Pozuelo de Alarcón, casa de Cristiano, año 2015

Ferenc Puskas vestido de camuflaje anula los sistemas de alarma y se cuela en la finca de Cristiano. Se oculta entre una plantación de bambús, cual oso panda agazapado entre comida, y conecta su equipo de escucha telefónica. También despliega un catalejo con micrófono direccional para ver y oír lo que ocurre en el salón de Ronaldo. Comprueba que está reunido con Jorge Mendes.

El representante se ausenta a la cocina con la excusa de ir a por un calabacín para picar algo. Una vez allí, comienza una llamada desde su teléfono móvil. Pancho rastrea la frecuencia hasta que la localiza:

«—Geri, a Cris le tengo convencido para que firme por el Manchester United. Sabes cómo es, buen chico y no quiere irse del Madrid realmente, pero necesita cariño y se calienta rápido. Le he recordado los pitos del Bernabéu, las negativas de Florentino a ceder a sus peticiones y le he augurado que con Benítez no va a estar bien. ¿has terminado tú de resolver los flecos con tu exequipo para que hagan firme la oferta?

—Sí, Jorge —contesta Piqué— ya te dije que guardo buenas relaciones aquí, está Van Gaal de manager. También he arreglado lo más importante: nuestras comisiones.

—Perfecto, Geri. Voy a enviar el burofax al Real Madrid».

Jorge Mendes cuelga el teléfono, abre su portátil y envía en burofax. Al cabo de un minuto, recibe la confirmación. Puskas hace una fotografía de la pantalla y se la envía a Padrós. Acto seguido le llama y le explica lo que acaba de escuchar.

 

Burofax Cristiano Ronaldo

 

Madrid, Santiago Bernabéu, año 2015

Juan Padrós ha maniatado al jefe del departamento de Sistemas del club y comprueba que el burofax llega al momento a las oficinas del Bernabéu.

Un trabajador del Real Madrid entrega el burofax al presidente. Florentino piensa que se trata del OK del United al traspaso recíproco de Keylor y De Gea, pero al leerlo palidece y pide un Rioja para recuperar el color. Una vez que se bebe el Azpilicueta —el vino, no el jugador— comienza a dar órdenes.

Padrós no duda de la capacidad de Florentino, pero el presidente, en esos momentos, no conoce lo que él.

—Luka —le ordena por teléfono Padrós a Doncic— corre a Old Trafford, allí debe estar Piqué con la directiva del Manchester. Acaba de convencerles para que Cristiano diga que sí al fichaje porque le ha persuadido su agente. Intenta evitarlo como sea, aunque ya hayan enviado el burofax.

—Pancho —comunica Padrós con Puskas tras hablar con Doncic—. Deshazte del representante de Cristiano y habla a solas con él. No importa que reveles tu identidad, Cris lo entenderá y eso le ayudará a convencerle.

 

Luka Doncic con gafas de sol

Manchester, año 2015

Luka llega a Old Trafford. Ve una luz encendida en una ventana donde se aprecia un trajín incesante de personas estresadas. Decide trepar hasta ella y se mantiene colgado del poyete. A escasos centímetros, al otro lado del muro, Piqué habla por teléfono:

«Sí, jefe, está hecho —conversa Piqué con su interlocutor—, Mendes ha convencido a Cristiano y ha enviado el burofax al Madrid anunciando que se va. Para rizar el rizo, se me ocurre convencer a estos ingleses panolis de que envíen el fax a tiempo de De Gea, así nos aseguramos de que el Madrid no gane las tres Champions seguidas sin Keylor ni Cristiano».

Según escucha esta conversación, Luka estalla de irá, se impulsa y entra por la ventana. Los british y Piqué se quedan de piedra al ver aparecer por la ventana a un tipo de dos metros. Doncic agarra a Piqué y a Van Gaal de las corbatas y los tiende en l