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¿Hay algo más intangible que un estado de ánimo?

¿Hay algo más intangible que un estado de ánimo?

Escrito por: Carlos Agrasar12 junio, 2020
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Quizá el lector ya conozca una de las frases ‘míticas’ de Jorge Valdano: “Un equipo de fútbol es un estado de ánimo”. El vate argentino de la narrativa futbolística ha llegado a decir también que “el fútbol (todo él) es un estado de ánimo” o que un jugador es bien distinto en función de su estado de ánimo… O sea, que su razonamiento gira en torno al ‘estado de ánimo’.

Y viene al pelo esta reflexión porque ayer se reanudó la Liga; será una mini competición que constará de las 11 jornadas (cifra futbolística donde las haya) que aún restan por disputar tras la interrupción de las competiciones deportivas que impuso el estado de alarma. Y tengo para mí que varios aspectos extra futbolísticos van a influir mucho más de lo normal —y de forma decisiva— en el resultado deportivo de los encuentros y, por lo tanto, en el desenlace de la competición. En esta ‘neoLiga’ seguro que habrá en juego mucho más que fútbol…

En su libro ‘Los 11 poderes del líder’, Valdano reflejaba las conclusiones de un estudio realizado a principios de esta década entre 20.000 empresarios y una de ellas decía que “hasta el 30 por ciento de los resultados de un equipo se explican por la diferencia del clima de compromiso. Y que entre el 50 y el 70 por ciento de ese clima [de compromiso] puede explicarse por los diferentes estilos de dirección, lo que pone en justa dimensión la importancia del talante de un líder. De ese 30 por ciento es de lo que pretende hablar este libro, utilizando la fuerza y el atractivo del deporte. Muy especialmente del fútbol, devenido en las últimas décadas en la «religión laica» que nos anticipó Manuel Vázquez Montalbán”.

Cambio de juego Real Madrid

Precisamente en este enfoque quiero apoyarme para comentar los diferentes frentes que tienen abiertos hoy los clubes y a los que deben atender si no quieren tirar por la borda todos sus esfuerzos, sufrimientos y anhelos de los últimos meses. Y, por supuesto, en qué medida esos ‘intangibles’ pueden beneficiar o no, a priori, al Real Madrid…

La primera de las variables viene definida por la profunda incertidumbre sanitaria que provocan el propio virus y la pandemia. Durante el confinamiento, muchos jugadores han mostrado su miedo al contagio y su reticencia a reanudar las competiciones. Ya sabemos que el miedo es tan libre como respetable; y aunque les obliguen a jugar, no pocos futbolistas se calzarán las botas con cierto canguelo. Los psicólogos tienen, sin duda, trabajo extra…

Ya sabemos que el miedo es tan libre como respetable; y aunque les obliguen a jugar, no pocos futbolistas se calzarán las botas con cierto canguelo. Los psicólogos tienen, sin duda, trabajo extra…

En Francia, como sabemos, han suspendido su liga definitivamente; pero en Alemania —por el contrario— reanudaron la suya hace cuatro semanas, sin sobresaltos dignos de mención en cuanto a la salud pública (no se han registrado contagios), pero con bastantes lesiones de jugadores, que acabarán ‘adulterando’ de otro modo la competición… En España, La Liga y la Federación han acordado permitir cinco cambios en cada partido, precisamente para tratar de evitar que se produzca una indeseable plaga de lesiones; y aunque siempre es determinante una buena preparación física de las plantillas, en esta coyuntura se me antoja que la preparación de pretemporada resultará más esencial todavía.

En relación al número de cambios en los partidos (cinco), deberían salir beneficiados —qué duda cabe— los equipos con plantillas más amplias y con jugadores de gran nivel, pues ellos podrán rotar con mayor frecuencia, dosificar esfuerzos y meter más presión a sus oponentes.

Otro factor determinante es que los partidos se jugarán a puerta cerrada, sin público, al menos en las primeras jornadas. A tenor de lo visto en Alemania, el factor campo pierde su ventaja; lo demuestra que muchos partidos terminan con victoria o empate de los visitantes, que no sufren la presión del jugador número 12. Hay estadios pequeños, con gradas muy cercanas al rectángulo de juego y con hinchadas muy calientes, que aúpan a sus equipos y ‘acongojan’ a los rivales… pero ahora no será así. Según varios psicólogos deportivos a los que he podido seguir estos días, ese escenario de aislamiento debería propiciar a priori un ambiente favorable para el buen fútbol, porque propicia la concentración… pero es que los jugadores no están acostumbrados a jugar en silencio y tendrán que recibir unos buenos ‘chutes’ de vitamina psicológica —de mentalización— para rendir al máximo en estas atípicas condiciones.

ese escenario de aislamiento debería propiciar a priori un ambiente favorable para el buen fútbol, porque propicia la concentración… pero es que los jugadores no están acostumbrados a jugar en silencio

Dada la época del año en que se disputarán los partidos —junio y julio, con calor— van a resultar esenciales los horarios de los encuentros (se iniciarán a partir de las 11.00 h.) y los días de descanso entre partido y partido. Veremos si no acaban prevaleciendo intereses espurios.

Supongo que los más beneficiados de este ignoto escenario serán los árbitros, pues no tendrán la presión de la grada ni la del ‘acoso’ de los jugadores, que deben mantener su distancia social respecto de ellos durante el juego. En España, donde ya sabemos cómo funciona el arbitraje —y el apoyo del VAR desde bambalinas— tendremos una oportunidad incomparable de comprobar la calidad de nuestros árbitros y su influencia real en los resultados. El debate reciente madridismo/antimadridismo de nuestros árbitros no me gusta nada… pero nunca como ahora para que ellos su demuestren su neutralidad a este respecto. Lo veremos.

En suma, los jugadores tienen por delante muchos retos de adaptación y deberán demostrar, desde ahora, que los han superado. Porque el mayor para cada cual es el de ganar sus once partidos. Y para alcanzarlo, emerge la figura de su líder: el entrenador. Valdano nos recuerda en su libro que ese clima de compromiso colectivo, necesario para lograr el éxito final, tiene mucho que ver con su líder. En el caso del Real Madrid es Zidane quien debe gestionar todos los detalles en cada uno de los partidos (que se jugarán en Valdebebas); es quien debe mantener a todos sus jugadores ‘enchufados’ (como le gusta decir) para jugar al máximo de sus posibilidades; quien debe conseguir un estado de ánimo totalmente orientado a la victoria; quien debe hacer los cambios adecuados con el fin de dosificar esfuerzos y en pos de un mejor rendimiento de todos los chicos de su escuadra… Hay que ganar los encuentros deportivos imponiendo una superioridad futbolística, sí, pero también psicológica… con una autoridad aplastante. Hay que ser muy fuertes y alcanzar un ‘estado de ánimo’ insuperable, de felicidad.

los jugadores tienen por delante muchos retos de adaptación y deberán demostrar, desde ahora, que los han superado. Porque el mayor para cada cual es el de ganar sus once partidos. Y para alcanzarlo, emerge la figura de su líder: el entrenador.

Teniendo en cuenta, además, el hándicap que considero primordial: ganar el campeonato no depende solo del Real. Porque el Barça nos aventaja en dos puntos y es el único que depende de sí mismo. Si gana todos sus partidos, nada podremos hacer… salvo felicitar al rival. Pero nuestro equipo tendrá que salir a por todas, a ganar todos sus encuentros, en un estado anímico positivo y de plena felicidad. Y confiar en que el otro pinche. Es lo que hay