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Carlos Lumbreras: "El riesgo de contagio para un futbolista es bajo, en la grada es mayor"

Carlos Lumbreras: "El riesgo de contagio para un futbolista es bajo, en la grada es mayor"

Escrito por: Pepe Kollins10 junio, 2020
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Socio del Real Madrid desde hace 46 años, compromisario desde hace 4, Carlos Lumbreras es también un colaborador de La Galerna que en redes sociales es reconocido, en el ámbito madridista, bajo el nick de TodoAlPoste. Sus artículos en nuestra web y sus comentarios en redes sociales, destilan pasión por nuestro equipo pero también un sentido critico que, probablemente, sea influencia de otra de las áreas clave en su vida. Porque Carlos Lumbreras es también médico, docente e investigador. Profesor de Medicina en la Universidad Complutense y, en la actualidad, responsable del Servicio de Medicina Interna del hospital 12 de Octubre. Ningún galernauta mejor que él para explicarnos el fenómeno que está condicionando nuestras vidas desde hace meses. Nadie más indicado para que rindamos un merecido homenaje a todos los sanitarios del país a través de la figura de uno de los nuestros.

 

Eres especialista en enfermedades infecciosas…

La especialidad, como tal, realmente no está reconocida en España. Algunos internistas nos hemos dedicado más a las enfermedades infecciosas y ese ha sido mi caso. Ahora en el hospital tengo funciones de jefe de servicio. Digamos que mi área de subespecialización en la medicina son las enfermedades infecciosas, es lo que me gusta y a lo que me he dedicado más tiempo.

Supongo que por este perfil profesional estuviste en primera línea del frente cuando surgió la pandemia.

Por supuesto, todos los ingresos que ha habido en nuestro hospital de pacientes con covid-19 han estado a cargo del servicio de Medicina Interna, que es el que se hace cargo de los pacientes.

¿Recuerdas los primeros casos en el 12 de Octubre?

El primer enfermo ingresó el día 1 de marzo, en esa primera semana tuvimos como ocho o diez ingresos. Recuerdo que los primeros fueron una pareja de filipinos que llevaban en Madrid muchos años. Y a partir de ahí pues fue una situación dramática. Hacia la tercera o cuarta semana de marzo, entre nosotros y la UVI llegamos a tener prácticamente mil pacientes ingresados a la vez.

En esa segunda semana de marzo, que es cuando se produce la progresión geométrica ¿cómo se vivió ese tsunami de contagios?

Yo me infecté el 16 de marzo, con lo cual me perdí un par de semanas del punto álgido de la pandemia. Pero la verdad es que ha sido una cosa dramática. Ninguno de nosotros había vivido algo semejante. Pero ni parecido, ni creo que nadie pensara alguna vez que nos íbamos a llegar a enfrentar a algo como esto. Ha sido tremendo.

Ninguno de nosotros había vivido algo semejante. Pero ni parecido, ni creo que nadie pensara alguna vez que nos íbamos a llegar a enfrentar a algo como esto. Ha sido tremendo.

¿Os sentisteis superados?

De toda experiencia se pueden extraer conclusiones positivas y negativas. Está claro que hay cosas que no se han hecho bien y que si volviéramos para atrás supongo que desde el presidente del Gobierno hasta el último de nosotros haría las cosas diferentes. Pero también hay cosas que han funcionado bien y, al menos los hospitales, lo que yo conozco, nos hemos reorganizado y hemos roto estructuras, las hemos cambiado por otras nuevas de un día para otro. Según iban ingresando los enfermos íbamos creando equipos en los que había gente muy experta y luego gente que hasta ese momento se dedicaban a otra cosa. Desde cirujanos, oftalmólogos, gastroenterólogos, cardiólogos que nos ayudaron a llevar a estos pacientes. El trabajo de las enfermeras y del resto del personal sanitario y no sanitario ha sido admirable. La gente ha trabajado mucho. Lo hemos pasado muy mal, se han hecho muchas guardias, muchos refuerzos los fines de semana, pero la realidad es que una vez que se puso en marcha el sistema funcionó bastante bien. Hemos sido capaces de atender a todos los pacientes, eso sí, sometidos a una presión brutal.

¿Cómo recuerdas esa presión?

Digamos que los tres factores que han condicionado lo que vivimos fueron: uno, un aluvión de pacientes día tras día; dos, una enfermedad desconocida porque la información que teníamos era la que procedía de China, una información siempre un poquito oscura. De hecho, las primeras informaciones sobre el virus parecía que no iba a ser nada parecido a lo que vivimos luego: una mortalidad no muy alta que parecía que afectaba sobre todo a pacientes ancianos. Pero lo que ha sucedido en los países europeos ha sido muy diferente. No había publicaciones científicas que nos dijeran qué había que hacer y realmente estábamos ante una enfermedad grave, con enfermos que tenían una mortalidad considerable. Y luego estaba el tercer pilar que es el miedo a contagiarse. Estamos ante una enfermedad infecciosa y, aunque tengamos vocación, no somos héroes, somos personas que tienen familiares en casa, a veces mayores, y tienes miedo a infectarte tú y a infectar a tu familia. Esas tres cosas generaban una atmósfera dura, muy dura.

Pero aun así funcionó

Una vez que nos organizamos, fuimos capaces de crear soluciones bastante eficaces, lo cual demuestra que somos capaces de reorganizarnos, de un día para otro, incluso ante una coyuntura tan especial como es la de un hospital grande que suele tener una estructura muy rígida. Llegábamos por la mañana, veíamos cuántos ingresos había y sobre la marcha creábamos un equipo. Si habían abierto la planta 9, montábamos un equipo para la planta 9 sobre la marcha. Intentábamos poner a dos o tres personas expertas, rodeadas por gente algo menos experta, pero que ayudaran. Y así íbamos abriendo una planta y otra y otra, hasta casi mil enfermos.

Intentábamos poner a dos o tres personas expertas, rodeadas por gente algo menos experta, pero que ayudaran. Y así íbamos abriendo una planta y otra y otra, hasta casi mil enfermos.

Es lo que tiene el ser humano que cuando le sometes a una presión muy alta parece que saca un extra que no conocías.

Si, el otro problema al que nos enfrentábamos era que, día a día, el personal se iba infectando y teníamos que ir sustituyéndolo.

Tú caíste enfermo la segunda semana.

Al final de la segunda semana. Empecé un domingo, estuve con fiebre cuatro días. Luego unos días más muy cansado. Malestar general. Pero he tenido suerte. Un compañero acabó en la UVI, e ingresados otros cuantos.

Y una vez dado de alta, vuelta al trabajo.

Los cuadros leves sí, entre los 10 y 14 días. Si la PCR daba negativa te incorporabas. Al principio no estás al 100% pero luego ya vas cogiendo un ritmo normal. Digamos que las primeras dos semanas fueron un poco de sorpresa. A partir de la tercera semana la escalada era incesante. Llegabas un día por la mañana y preguntabas “¿cuántos ingresos hay? 130.  ¿Y cuántos enfermos esperando en urgencias? 200”. Esto era cada mañana. A partir de cierto momento se abrió IFEMA y esto nos ayudó al poder derivar a un determinado tipo de enfermos. Y ya, a partir de la primera semana de mayo, la cosa empezó a bajar claramente. Ahora mismo, estamos en una situación en la que prácticamente no hay enfermos nuevos.

¿No ingresa ninguno?

No hay prácticamente. Es decir, a lo mejor mañana llego y hay alguno, pero digamos que prácticamente no hay enfermos nuevos que requieran hospitalización. Son cuadros leves que en general no llegan al hospital. Tenemos alguno pero de manera excepcional.

digamos que prácticamente no hay enfermos nuevos que requieran hospitalización. Son cuadros leves que en general no llegan al hospital. Tenemos alguno pero de manera excepcional.

¿Y cuál es el panorama futuro?

Está claro que el confinamiento ha sido eficaz. La epidemia, esta primera ola, se ha parado. Y la pregunta del millón es ¿Va a parecer un rebrote? Yo tengo una mente científica, no lo puedo evitar. Y me guío por los hechos. La realidad es que, hasta ahora, tanto en los países de nuestro entorno como en las zonas de España que van más avanzadas en esa escalada, de momento no ha habido rebrotes significativos.

¿Por qué crees que es así?

Aquí ya podemos debatir y especular que si la temperatura, que si las medidas de distanciamiento social. Yo creo que es una combinación de varias cosas. El número de pacientes infectados es mucho más pequeño. Y creo que el problema que tuvo España es que, al igual que pasó en Italia o ha pasado en Inglaterra o en Estados Unidos, cuando se pusieron las medidas de distanciamiento social ya había miles de infectados y en esa situación no tienen eficacia porque ya hay demasiada gente infectada. Ahora que el número de personas infectadas es pequeño, creo que las medidas de distanciamiento social son eficaces. Creo que las mascarillas son eficaces. O procurar no estar en un sitio cerrado, mal ventilado, con mucha gente alrededor. Intentar en seguida reconocer a los infectados, etc.

¿Crees que podría volver cuando termine el verano?

No sabemos qué va a pasar en otoño, cuando las temperaturas bajen y no podamos tener tanta vida al aire libre. No lo sabemos. Yo que suelo ser optimista quiero pensar que, en el otoño, si hay un rebrote desde luego no se va a aparecer en nada a lo que hemos vivido. De eso estoy seguro. Por más que se discuta la inmunidad de rebaño, entre que ya hay una parte de la población infectada, que además probablemente es la que socialmente más se mueve y que no todo el mundo tiene la misma capacidad de contagio, creo que la prevalencia en la parte de la población que se socializa más es relativamente alta en algunas zonas, por lo menos en Madrid. Por lo tanto, yo no preveo que si hay rebrote sea tan intenso como el anterior.

quiero pensar que, en el otoño, si hay un rebrote desde luego no se va a aparecer en nada a lo que hemos vivido. De eso estoy seguro

¿El virus ha podido variar?

Que el virus haya mutado, de momento, científicame