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Emilio Sánchez Vicario: "Me fascina Casemiro"

Emilio Sánchez Vicario: "Me fascina Casemiro"

Escrito por: Athos Dumas1 abril, 2020
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Muy grata entrevista la que mantuvimos Jesús Bengoechea, Joe Llorente y un servidor con Emilio Sánchez Vicario, una persona excepcional en todos los sentidos. Deportista de éxito. Capitán de la Copa Davis 2008, ganada en condiciones excepcionales y por primera vez fuera de España. Emilio hoy en día es un empresario con escuelas de tenis en medio mundo (USA, China, España), comprometido con la sociedad a través de su Fundación de escuelas de tenis para jóvenes con discapacidades físicas y mentales, y de la que va a comenzar a hablarnos. 

 

Mi fundación nace a través de la Ciudad de la Raqueta y de Koki Martí, mi socio. Comenzamos con el festival, a lo que sigue un torneo de silla de ruedas.  Ambos eventos nos permiten captar fondos que destinamos a hacer una escuela para los enfermos de columna colaborando con el Hospital de Parapléjicos de Toledo. A través de eso, me involucré mucho más y empecé a tratar de conseguir más fondos a través de uno de los patrocinadores del tenis, Mapfre. De este modo conseguimos abrir la escuela en Sevilla para chicos que tenían Autismo y Asperger, donde tenemos más de 60-70 chicos. Es un centro espectacular porque este tipo de discapacidades son bastante severas, y una actividad como el tenis les cambia bastante el día a día, y el poder hacer algo así les entusiasma.

En Madrid tenéis cosas también, ¿no?

Aquí en Madrid empezamos a hacer una escuela con la Asociación de Síndrome de Down, después hicimos otra para ciegos. Y en Barcelona, que es donde está el centro de la academia de tenis que tengo yo, hicimos otra de discapacidad intelectual también. Y últimamente hemos hecho un centro para enfermos mentales con el hospital de San Juan de Dios. O sea, que vamos llevando a cabo diferentes actividades, tratando de conseguir recursos, sea con un patrocinador o con un evento. Siempre relacionado con el tenis, en ocasiones con el pádel… Con deportes de raqueta, principalmente. Y últimamente hemos desarrollado un proyecto muy grande de torneos que hacemos para niños de 12-14 años, a través de una experiencia dura que tuvimos con un chaval que era alumno nuestro, que tuvo cáncer de hueso y falleció. Lo hemos llamado al Casper Tour, porque este chico se llamaba Casper. Y los fondos de estas actividades de tenis con los sponsors y los eventos los destinamos a crear otras escuelas.

Por lo que conozco la inicitiva, Casper estaría orgulloso.

Pues creo que sí. Y ahora aquí en Madrid hemos hecho la primera escuela para niños enfermos de cáncer, no necesariamente del cáncer que él tenía, porque el sarcoma en los chicos jóvenes es muy severo y hay una discapacidad muy grande y una mortalidad muy alta. De manera que hemos ampliado al espectro de niños que tienen la enfermedad, para que cuando estén en tratamiento hagan una actividad diferente. El problema de estos tratamientos muchas veces es psicológico, la quimioterapia es dura… Tienen que estar mucho tiempo encerrados, y el poder brindarles una actividad para cuando pueden, o para cuando les permiten tenerla, es un proyecto que nos hace mucha ilusión.

Muy loable. Vamos con cosas insignificantes al lado de todo ese bien, a eso más ligero pero que al fin y al cabo es la razón de ser de La Galerna. ¿Podemos decir que eres madridista, Emilio?

(Risas) A ver, yo… Yo tuve una evolución.

Que si hay que ocultarlo, lo ocultamos, ¿eh?

Vamos a ver. Yo nací en Madrid y mi padre era del Atlético de Madrid a muerte. Pero yo del Madrid. ¿Qué pasa? Que nosotros a los cinco años vamos a vivir a Barcelona, y allí la situación se vuelve un poco compleja.

Tu padre del Atleti, entorno culé, y tú madridista...

Sí, mi padre de Lavapiés, mi madre de Ávila, te vas a Barcelona y entonces ya te vuelves loco… (Risas). El fútbol a mí…A ver, a mí los otros deportes, los que no son tenis, me gustan, pero no soy fanático. Yo los veo con bastante frialdad. He ido a dos finales de Champions del Barcelona y las viví con cierto distanciamiento.

¿Pero por qué te haces madridista en ese ambiente de contexto barcelonés y hogar colchonero? ¿Por llevar la contraria?

Por llevar la contraria, en efecto. Luego resulta que Arantxa se hizo culé para, a su vez, llevarme la contraria  a mí. (Risas) Sí, dice “yo me hice culé porque Emilio era un pesado”. Me mantuve en mi moderado madridismo a pesar de que el doctor mío de toda la vida, el doctor Bestit, es el doctor del Barça. El entrenador físico mío es entrenador físico del Barça. Entreno con los jugadores del Barça. Es que de hecho me hice y sigo siendo muy amigo de algunos jugadores azulgrana, como Stoichkov…

En La Galerna queremos mucho a Stoichkov. Pero sobre todo eres amigo de exjugadores madridistas, ¿no? Nos cuentan que tienes muy buena relación con varios de la Quinta. 

Por supuesto. Yo tengo una anécdota, y me sucedió en este mismo hotel donde nos encontramos, precisamente. Tenía que jugar aquí en Madrid pero sufría de  fascitis plantar. No sé si sabéis lo doloroso que puede ser eso. Vamos, que estaba casi cien por cien convencido de que no podría jugar. Y de repente suena el teléfono de mi cuarto. Era Michel. Que él había tenido ese problema y que ahora mismo venía al hotel a intentar curarme. Y viene y no sólo viene él, sino que además se trae a Pirri. Y me enseña Míchel en la habitación del hotel, de este hotel, a hacerme un vendaje con una forma de ocho en la planta que te hace como que no te deja dolor. Pues bueno, en la planta del pie, con este vendaje a ocho, empiezas a hacer estas vueltas con esparadrapo, que lo vas cortando y te empieza a hacer como si fuera un yeso que no te dejaba dolor al pisar.

Y Michel, ¿cómo se entera de que tiene ese problema?

Por la prensa. Me llama, se viene al hotel con Pirri y me enseñan a hacer esto.

Y gracias a eso puedes jugar aquel día?

Gracias a eso puedo jugar.

¿Has contado esto antes alguna vez antes?

No sé. No recuerdo.

michel y pirri aparecieron de pronto en el hotel y curaron mi fascitis.

Es muy buena la historia. Pero vosotros ya os conocíais de antes, ¿no?

Sí, vagamente. Admiraba a la Quinta. Claro, era la época en la que estaban arriba. Y era gracioso porque ellos todos pensaban que yo era del Barça.

Y aun así te ayudaban (Risas). 

Aun así me ayudaban. Empezamos a tener también bastante relación, sobre todo con Emilio Butragueño. Con Emilio siempre hemos mantenido muy buena dinámica y cualquier cosa que he necesitado y le he pedido siempre ha estado disponible. A través de Emilio, y después con Cayetano de Alba, y después entran Carlos Sainz, Raúl Chapado, Joe Llorente (aquí presente), etc. se van gestando asociaciones de deportistas que antes no teníamos. Pero claro, los de fútbol, los de básquet, los de atletismo ya tenían su propia asociación de atletas de tal o de cual. Llegamos a hacer una asociación de deportistas que incluía a las asociaciones de deportistas, y  le dimos un empujón bastante fuerte. Entre todos revolucionamos el asosiacionismo. En aquel momento se estaban negociando cosas muy importantes: la Ley del Deporte, la ley del dopaje, etc., y a mí me eligieron presidente y yo tuve la suerte de estar representando a los deportistas hasta que me fui en 2012. Fue un proyecto que Emilio Butragueño empujó de manera decisiva. Emilio siempre ha albergado esta inquietud para el bien de la gente. Los deportistas necesitábamos representación en ese momento de tanto camb