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Víctor: "El Madrid es el más grande porque empodera al jugador"

Víctor: "El Madrid es el más grande porque empodera al jugador"

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon25 enero, 2019
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¿Cómo puede estar en este momento en el paro un entrenador como Víctor Sánchez del Amo? ¿Cómo pudo ser tan injustamente tratado por clubes como Deportivo y Betis cuando los llevó a superar con creces los objetivos marcados? Es un auténtico placer escucharle hablar de fútbol, explicarnos su acercamiento a este deporte que practicó con éxito como futbolista del Madrid (nos hablará de esa trayectoria) y del propio Dépor. Pero Víctor no espera sentado e inactivo la posibilidad de volver a entrenar, sino que no deja de permanecer inquieto y envuelto en nuevos proyectos, como la empresa Sported, de la que comienza hablándonos.

R: En el equipo Sported creemos en el deporte como el mejor vehículo para potenciar la educación y con ello el desarrollo de personas y comunidades. La cultura del deporte, sin duda alguna, es vivero de buenas personas, y esto es un activo de valor incalculable. Con esta creencia y convicción ha nacido Sported y hemos desarrollado programas de formación y educación donde compartimos nuestra experiencia de más de 25 años en el mundo del deporte. Programas inspirados en metodologías exitosas en gestión de deportes de equipo aplicadas a entornos de empresa y familia. En colaboración con la Singapore Management University en Singapur llevamos 6 ediciones de nuestro programa para ejecutivos “Diseñando un vestuario ganador”, donde compartimos nuestra herramienta de gestión de equipos, “el modelo de la bicicleta”, como guía de auto liderazgo y liderazgo de equipos, y nuestras claves para la generación de entornos de confianza y seguridad que nos lleven hacia el alto rendimiento. Tenemos la suerte de contar con un equipo de grandes expertos en la gestión emocional, cuestión que para Sported es imprescindible si queremos encontrar el equilibrio individual y colectivo de cualquier persona y equipo y permitir con ello su máxima productividad. Antes las emociones se autogestionaban, ahora podemos ayudar a las personas a hacerlo.

P: Muy loable, aunque si uno mira tu trayectoria como entrenador, y sobre todo como jugador, se diría que te has autogestionado bastante bien.

R: Eso es sólo porque tuve la suerte de nacer en un buen entorno. Mi familia. Mis amigos. El colegio de Escolapios y sus magníficos profesores a los que estoy muy agradecido. Y desde luego tuve también la fortuna de entrar en la cantera del Real Madrid, donde se hacía un gran aprendizaje en valores. No solo era el desarrollo deportivo. Los entrenadores estaban pendientes de las notas del colegio, daban mucha importancia a la educación y al comportamiento.

P: Has hablado en pasado. Ahora, en la cantera del Madrid, ¿ya no se hace tanto hincapié en la formación en valores?

R: No tengo tanta información como para responderte a eso. Desconozco las directrices de gestión en la ahora denominada “la fábrica”. Pero hay una cuestión clave. Todo método educativo debe tener muy presente el contexto social en que se aplica. Tendemos a replicar con nuestros hijos el método de enseñanza que para nosotros fue bien, pero éste es un mundo radicalmente distinto, ha cambiado el paradigma, necesitamos adecuar los métodos al contexto social. En las instituciones y escuelas deportivas de igual manera se necesita esa actualización, sin perder de vista los objetivos que deben ser los mismos de siempre: formar personas y deportistas, sobre todo lo primero, porque la probabilidad nos dice que muy pocos llegarán a deportistas profesionales. Sin embargo, todos seguirán siendo personas.

P: ¿Y se está haciendo o no?

R: Creo que siempre debemos aspirar a mejorar y este asunto es una prioridad. Estamos hablando por encima de todo de la educación de personas. No te hablo del Madrid porque ya te digo que no tengo información al respecto, pero sí en general. Somos máquinas inteligentes configuradas para ahorrar energía, lo que tiene un lado malo: los estados de comodidad y autocomplacencia. Estos estados frenan el crecimiento y nos llevan a zonas de confort y seguridad, a repetir lo ya aprendido, lo que dificulta las conductas innovadoras. Hay una frase que no me canso de repetir a mis hijos, a mi staff y mis jugadores: “La complacencia y la comodidad son los peores enemigos del rendimiento.”

P: ¿Es esa idea un pilar básico de tu filosofía como entrenador?

R: Podríamos definirlo como contagiar nuestro espíritu de eternos aprendices a nuestros jugadores, y también a los diferentes equipos de trabajo en torno a ellos, y aplicarlo hacia el crecimiento tanto individual como colectivo. Nuestra primera pregunta siempre es: ¿en qué os podemos ayudar? Obviamente hay un proceso de estudio y análisis previo para desarrollar conocimiento y diseñar planes de acción pero sin el clima emocional adecuado el rendimiento será limitado. De ahí nuestra creencia en conectar con la persona desde el primer día para construir entornos de confianza. El trabajo de entrenador de fútbol es apasionante por muchos motivos, sin duda éste es uno de ellos. Además, la complejidad de los entornos y los momentos de los equipos añaden más dificultad a nuestra labor. Nuestra experiencia en el Dépor y en el Betis es un buen ejemplo. Nos ficharon con el objetivo de enderezar dinámicas muy negativas en entornos muy frágiles y volátiles por diferentes circunstancias. En ambos clubes logramos los objetivos para los que fuimos contratados, salvar a los equipos del descenso a segunda, y además conseguimos una revalorización de activos muy notable que generaron grandes beneficios económicos. Como casos de más repercusión podemos citar los de Lucas Pérez, Luis Alberto o Pedro Mosquera, jugadores que empezaron a ser considerados con estatus de selección nacional. En el Betis, el caso más sonado fue el de Ceballos. Hoy desde la lejanía es un orgullo ver cómo siguen creciendo.

P: Cuéntanos algún otro aspecto esencial de tu filosofía como técnico.

R: Tratamos de inculcar la filosofía de que el camino está lleno de picos altos y bajos, que son los momentos deportivos buenos y los malos. Entender con perspectiva que tienes que pasar por ambos es crucial, lo que te hace desterrar la complacencia en los picos altos y el catastrofismo en los bajos. Es necesario pasar por las estaciones de la derrota para mejorar. Todo tiene que ser enriquecedor. Esto nos lleva a buscar constantemente retar a los jugadores para que el aprendizaje y crecimiento sea continuo, y a nivel de equipo de igual manera. El primer objetivo es dominar el sistema de juego que mejor se adapte a nuestra plantilla, y a partir de ahí retar nuestro status quo para crecer también como equipo y con ello tener mas versatilidad y capacidad competitiva. Si de algo nos sentimos orgullosos es de haber sido valientes en la toma de decisiones como cuerpo técnico en situaciones que habitualmente llevan a ser conservador. Hablo de variaciones de sistemas tácticos, planteamientos innovadores que nos ayudaron a contrarrestar las diferencias económicas de nuestros rivales. Como ejemplo, recuerdo cómo nos criticaron en el tramo final de temporada el uso de un sistema con tres centrales en el Real Betis. Decisión que implementamos por el estudio que teníamos realizado de equipos de diferentes perfiles en ligas internacionales con un alto rendimiento con este sistema de juego. Añadido a la compatibilidad con la plantilla que nos encontramos y sin capacidad económica para rediseñar el equipo. Paradójicamente la siguiente temporada, y con un equipo ya diseñado con otro potencial económico, el Betis ha alcanzado el alto rendimiento con este sistema de juego de tres centrales que parece se ha vuelto a poner de moda. Me alegro enormemente de este éxito que tanto merecía disfrutar su impresionante afición así como el gran grupo humano que trabaja alrededor del equipo.

"La complacencia y la comodidad son los peores enemigos del rendimiento.”

P: Hablas de aprender de la derrota. Entiendo entonces que la derrota no es un fracaso. ¿Qué es el fracaso entonces?

R: Yo pienso que el fracaso es cuando dejas de tener ganas de aprender. Cuando estás peligrosamente instalado en ese ahorro energético del que hablaba.

P: Un gran ejemplo de esa filosofía, la de desterrar el ahorro energético y aprender siempre, lo das como entrenador en el Dépor durante aquel partido en el Nou Camp en tu segunda temporada. Rompes los esquemas al Barça dejando tres referencias ofensivas permanentemente arriba.

R: Cuando te enfrentas a un rival con un potencial humano superior, tu capacidad táctica y estratégica es tu mayor arma. Usar el factor sorpresa, las emboscadas, como en el arte de la guerra. Por eso en ese partido concreto buscamos intentar hacer algo diferente.

P: ¡Y tan diferente...!

R: Responde a una reflexión muy sencilla. ¿En qué es fuerte el Barça? Pues vamos a intentar que no lo haga. Con ese plan, no les impedíamos tener la posesión, porque no estaba a nuestro alcance, pero sí dirigirles a tener una posesión diferente y menos efectiva porque tenían que estar pendientes de nuestros tres delanteros. Y con ello convertir cada situación de éxito defensivo nuestro en una opción clara de contra para generar buenas ocasiones de gol. Las estadísticas del partido ratificaron el plan, más allá del resultado. El FCB estuvo por debajo de sus datos promedio de ataque en el Nou Camp y, por el contrario, nuestros datos de ataque mejoraron los principales promedios de equipos visitantes. Con ese espíritu analizamos a nuestros rivales, y esa estrategia de ese partido concreto surgió de ese estudio.

P: Tú entrenabas al Dépor en el debut de Zidane como entrenador del primer equipo del Madrid.

R: Así es. Nos metieron 5-0 pero nosotros también tuvimos nuestras ocasiones  para ponernos por delante y las cosas pudieron ser distintas. A pesar del lo abultado del resultado hicimos un buen partido. No hay que quedarse solo con el análisis pobre del marcador final. En todo caso yo, como entrenador, siempre digo que el Madrid es el rival más difícil al que te puedes enfrentar, precisamente por la virtud que pondero: su enorme flexibilidad. Porque así como te digo que estudiamos mucho al Barça, y que gracias a ese estudio conseguimos plantearles un sistema que se les atragantó, te digo que con el Madrid es muy difícil hacer lo mismo, porque no sigue un patrón claro de juego. El Madrid tiene una seña de identidad única y distintiva: el empoderamiento del jugador. Cuando tú te pones esa camiseta, sabes que si no das lo mejor de ti no serás digno de ella y pones en riesgo volver a ponértela. Eso te empodera enormemente. En mi opinión es lo que ha hecho del Madrid el club más grande de la Historia.

"el madrid es el equipo más difícil contra el que jugar por su flexibilidad: no tiene un esquema definido de juego".

 

P: Muchos escépticos y/o antimadridistas te dirán que el rasgo distintivo del Madrid es el dinero que tiene...

R: ¿No lo tiene el Barcelona? ¿No lo tiene el Manchester? En mi opinión, algo que distingue al Real Madrid del resto es que está la estrategia marcada por el entrenador, sí, pero nunca es algo 100% rígido y se fomenta el empoderamiento del futbolista. El jugador siente esta responsabilidad y esa autoridad, para lo bueno y a veces para lo malo. Lo bueno es ese extra de imprevisibilidad y capacidad competitiva que le ha llevado a conseguir hitos deportivos que ningún otro club ha logrado, y lo malo porque esa autoridad a veces conduce a estados de complacencia con pérdida de foco y hambre que alejan el alto rendimiento. El Real Madrid es el club del mundo que de manera más total lleva a la práctica aquello de Luis Aragonés, a quien tanto admiro: el fútbol es de los futbolistas.

P: Has hablado de pérdida de foco y hambre. ¿Le está sucediendo eso a Isco?

R: El caso de Isco, en mi opinión, y visto desde fuera, se puede explicar con esta teoría. Ha pasado en poco más de un año de jugador titular indiscutible, tanto en el Madrid como en la selección, a volver a un rol de jugador suplente. Esto en cuanto a roles. Si analizamos el rendimiento producto de su comportamiento en el campo, pues también es muy sencillo el análisis. La calidad y el talento es una constante y es el aval que le llevó hasta el Bernabéu. ¿Cómo se ganó Isco al Bernabéu y a su entrenador para hacerse merecedor del estatus de titular? Con dosis a partes iguales de calidad y entrega. Dosis que a día de hoy son mucho más