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El ‘factor Zidane’, en el centro de (casi) todo

El ‘factor Zidane’, en el centro de (casi) todo

Escrito por: Carlos Agrasar15 mayo, 2020
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El fútbol está a punto de volver a la competición, interrumpida en marzo por la pandemia. Desde hace unos días, los jugadores —limpios de coronavirus— ya entrenan en sus clubes, aunque lo hacen de forma individual o en pequeños grupos. Hay obsesión en los responsables del fútbol patrio porque el juego regrese a las televisiones lo antes posible (por ahora no lo hará a los estadios) y que se puedan dirimir en el campo todos los títulos en juego. Nos dicen que es para evitar una quiebra económica de la industria futbolística aún mayor de la que ya está padeciendo. Y soslayan por ahora su temor a que haya un antes y un después en cuanto a la implicación emocional y el comportamiento de los aficionados; porque los fans están comprobando que se puede vivir de forma más equilibrada sin un enganche tan irracional al deporte de la pelota. Si eso llegara a pasar, como temen algunos, tras esta crisis sanitaria puede llegar otra peor: la merma —estructural— del negocio. No olvidemos además que los precios del fútbol se habían puesto caros y que la crisis está afectando seriamente al bolsillo de las personas, que no lo verán en adelante como un consumo de tan primera necesidad.

Este preámbulo contextual nos dará pie a análisis venideros, seguro; pero no es el motivo de mi artículo de hoy. Si lo he traído a colación es porque los clubes se están preparando estos días, en mi opinión, para cumplir más objetivos que el de la satisfactoria reanudación de unas competiciones ya promediadas. Y, en el caso del Real Madrid, se me antoja que esos objetivos pivotan de forma muy directa —como nunca antes sucedió— sobre la figura de su entrenador.

La reanudación se ve ahora como una ‘segunda pretemporada’ que se debe cuidar especialmente si se quiere ser competitivo y no perder efectivos por culpa de las lesiones. Muchos expertos predican que sería necesario un mes de pretemporada, máxime cuando habrá que jugar muchos partidos en pocas semanas y en época de calor.

Esta pretemporada se presenta, por tanto, como un gran reto para Zinedine y su equipo de preparadores físicos. Que la plantilla esté a punto dependerá de Dupont, un auténtico especialista en competiciones intensas y cortas (y se confía mucho en él). Pero la gestión de esa plantilla será responsabilidad directa del míster, que ya dispone de todos sus pupilos (incluidos Hazard y Asensio) y excluido Jovic (tras su lesión de tobillo). Los rectores de LaLiga han decidido autorizar cinco cambios de jugadores por partido, precisamente para evitar lesiones, y esa medida se convierte en muy estratégica para Zidane, que dispone de la plantilla más amplia y completa de la primera división. Creo que es una ventaja para el Madrid.

Con el retraso en los calendarios previstos, los clubes no tienen otra opción que acometer la planificación de la próxima temporada, lo que en el Real Madrid equivale a seguir preparando el reclutamiento de su nueva generación de jugadores para este decenio. Es uno de los sueños de Florentino Pérez: componer un equipo ganador que marque toda una época, incluso más sólida y larga que la de las cuatro últimas Champions en cinco años. Empresa harto exigente.

Y en ese proyecto, tampoco nadie más esencial que el entrenador. Para muchos queda claro que la estrategia de apostar por la juventud —que instauró hace años el presidente para vacunarse contra los petrodólares y los derechos de imagen televisiva— se viene demostrando exitosa. Hoy cuenta el Madrid con casi la mitad de los diez principales ‘mirlos’ del fútbol mundial, jugadores con gran revalorización, como reconoce el mercado. Y parece dispuesto a perseverar en esa estrategia, que no resulta fácil de mantener pues esos petrodólares acechan de forma inmisericorde sobre el mercado con cifras económicas mareantes a las que los jugadores jóvenes —y los ‘buitres’ que revolotean en círculo sobre ellos— no dejan de sucumbir.

Casi todos los aficionados vislumbramos el futuro inmediato del fútbol desde una perspectiva de crisis, con fichajes en caída, sueldos a la baja, contratos más cortos, cláusulas de rescisión menos abusivas, trueques de jugadores, cesiones frecuentes y un largo etcétera de tendencias que nos llevarán a colocar a la industria del balón en planos más ajustados a la realidad y menos inflacionarios. Muchos actores —los más ricos— pensaron antaño que esa vía inflacionista sería su camino de irrupción y promoción en el mercado (cómo no pensar en el pionero Abramovich), pero el tiempo les ha ido demostrando que no solo con mucho dinero (a menudo espurio, ajeno al negocio) se puede garantizar el éxito (pensemos hoy en el PSG)… y ahora, tras la pandemia, la crisis ha traído otras ingentes mermas de ingresos de forma tan generalizada que amenazan con ‘quiebras’ de modelos de gestión que pueden ser sonadas.

Los jugadores jóvenes —que cada día llegan más jóvenes a la élite— están dándose cuenta de que, en este nuevo escenario, si quieren destacar en su profesión tienen que poner en la balanza algo más que su salario; tendrán que buscar clubes que les encajen, que les sepan formar y educar, que les guíen con tino en sus carreras y que les permitan ser felices…

No sé qué hay de cierto o no en los ‘cantos de sirena’ que colocan en el Madrid a decenas de jugadores jóvenes (algunos juveniles, incluso) y no me voy a prestar a la ceremonia de la confusión. Pero muchas especulaciones coinciden, como posibles fichajes, en algunos nombres como: Camavinga, Haaland, Cherki o Upamecano; a ellos sumo los de quienes ya pertenecen al Club y están cedidos: Odegaard, Achraf, Reguilón, Kubo o Ceballos… y, claro, a los del Castilla. Todos ellos con un rasgo común: su rabiosa juventud.

La conclusión, por tanto, es clara: con solo dos o tres fichajes del primer grupo, y con la reincorporación de los cedidos que más interese o la promoción de sus mirlos (se haría sin coste), el Real Madrid daría un paso de gigante hacia ese relevo generacional y se garantizaría el futuro desde ya. Pero en ese proceso hay un intangible que a veces ignoramos y que es ‘ley’: el jugador juega, al final, donde quiere jugar. Y es aquí donde la figura de Zidane emerge de nuevo con gran ímpetu. Porque los jóvenes sopesan hoy, más que nunca, el hecho diferencial de trabajar a las órdenes del único jugador del quinteto histórico del fútbol (Pelé, Di Stéfano, Maradona, Cruyff y Zidane) con el que se puede aprender. Unos han muerto y los otros no se dedican.

Los jóvenes necesitan —además de un buen entrenador— la protección de un ‘padre’ futbolístico con la debida auctoritas que les guíe en su carrera hacia el éxito… y que, además, desempeñe bien esa tarea. Zidane es padre de cuatro hijos varones —todos ellos futbolistas— y creo que nadie como él para poder tratar esa enfermedad de la juventud que, afortunadamente, se suele curar con el tiempo (aunque bien sabemos que muchos se echan a perder por el camino); nadie como él para saber que un árbol que se planta torcido no crece derecho… y que, cuando ese árbol es un nogal, no se le pueden pedir almendras. Como muestra de lo que digo, veamos los ejemplos exitosos de Varane, Valverde, Isco, Vinicius o Rodrygo, por no citar otros, en cuyo éxito y calidad profesional tanto ha tenido que ver Zizou.

En mi modesta opinión, si hay alguien capaz de manejar este formidable reto, es Zinedine Zidane. Porque a él le gusta descubrir talento; porque es un maestro en pulir los diamantes en bruto; y porque ese reto viene preñado de mucha gloria deportiva para los dos próximos lustros. Y si finalmente Florentino Pérez es capaz de montar este proyecto alrededor de Kilian Mbapé —el heredero natural de Messi y Cristiano— esa gloria puede ser épica.

Y no soy el único que parece pensar así en favor de Zinedine Zidane, ‘la gran esperanza blanca’ del presidente…  del madridismo. Fede Valverde, aseguraba hace semanas que “Zidane te habla como si fuera tu amigo. Cada palabra suya hay que guardarla en la cabeza”, lo cual es a todas luces una demostración de esa auctoritas antes mencionada. O Fabio Cannavaro —ex del Real, único defensa en poder del Balón de Oro y ahora entrenador en China— cuando destacaba hace días que Zidane “era un líder en el campo. Tenía mucha clase” y ahora “maneja el vestuario como nunca lo ha hecho nadie”. Me parece el mejor aval posible...

Solo me queda decir que no puedo estar más de acuerdo con quienes piensan que la vuelta de Zinedine ha sido el mejor ‘fichaje’ de Florentino Pérez en toda su historia. Y que se me ponen los pelos como escarpias cuando los rumores o las fake news lo colocan fuera del Madrid, bien en la selección del gallo, bien en la Juventus... Confío en que Florentino apostará fuerte por él y no cometerá el error de dejarle ir. Porque de él depende el futuro glorioso del Club.

 

El factor intangible:

1- Introducción

2-La (no) gestión de los intangibles

3- El "factor Zidane", en el centro de (casi) todo

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4 comentarios en: El ‘factor Zidane’, en el centro de (casi) todo

  1. Me ha encantado. Excelente artículo. Puro fútbol condicionado por las circunstancias. Eso sí, la ventaja que debería tener el Real Madrid por su buen hacer , legal y éticamente, la perderá en base a la actuación mezquina e ilegítima del "més que un club" ; "varapleters", "àrbitres" y politicastros mediante .

    El entusiasmo se ha apoderado , provisionalmente, de mí y me he permitido la licencia de "fusilar" el texto y plasmarlo en el foro de MD. Què n'aprenguin !!

  2. Me ha encantado su defensa de Zidane. Aquí en La Galerna le han puesto a caldo en muchos comentarios. Cierto es que también algunos le hemos defendido (y también nos han puesto a caldo a nosotros). Parece que fue hace mil años, pero no ha sido hace tanto...

  3. El que tira de la cantera y de los jovenes y lo a demostrado es Mauricio Pochetino que casi la totalidad de la selección inglesa a pasado por sus manos en los clubs que a entrenado y para hacerlos jugar no para hacer de relleno. Quizas porque salio de un club argentino en el que dirigia la cantera era Jorge Griffa y entrenaba Bielsa

  4. Pues sintiéndolo mucho, no confío en Zidane como entrenador al que se le pueda confiar la construcción de un equipo dominador en Champions y tampoco confío demasiado en que rompan en figuras de verdad, varios de los novatos fichados por el Madrid.
    El Madrid sabe mejor que nadie la receta para crear un equipo campeón de Champions. En la plantilla deben de estar ocho jugadores entre los tres mejores del mundo en su puesto. Así las posibilidades de ganar Champions son muy elevadas. Lo difícil es tener la oportunidad y el dinero para fichar a esos siete u ocho jugadores top y su encaje con el resto de la plantilla, que huelga decir, deben de ser buenos jugadores también.
    Todo lo que no sea eso, junto a un entrenador acorde a las expectativas, solo servirá para formar un equipo bueno para andar por casa, pero incapaz de pasar de cuartos, y con suerte, en la competición más importante del fútbol mundial, que siempre debe de ser el primer objetivo del Madrid.

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