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El césped retráctil, el "golpe" definitivo de Florentino

El césped retráctil, el "golpe" definitivo de Florentino

Escrito por: Carlos Agrasar29 mayo, 2020
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El pasado 14 de mayo el diario Marca publicó una información cuyo titular de portada era: Bernabéu, Rock and Gol. La exclusiva, firmada por Pablo Polo, revelaba que los responsables del club están trabajando en un proyecto de césped retráctil para el Nuevo Estadio Santiago Bernabéu. “Un césped de quita y pon” —decía el periódico— que permitirá utilizar el coliseo para celebrar otras “actividades muy rentables”. Se trata de una infraestructura que no estaba prevista en el proyecto arquitectónico de remodelación original (o, al menos, no fue anunciada). A mi modo de ver, esta noticia —de ‘gran calado’— no ha recibido la atención debida por parte de otros medios… ni tampoco ha sido refrendada por los medios oficiales del club, que parece interesado en mantener el misterio (cosa que hace habitualmente, a veces de forma poco justificada). Aunque, en este caso, tiene visos de ser verosímil.

Ante todo, voy a tratar de explicar por qué me parece un proyecto de “gran calado”, quizá el más importante dentro de todo el macroproyecto de remodelación del estadio. Según las últimas tendencias de la industria deportiva estadounidense, que marcha bastante por delante en la maduración y optimización del negocio, ese es uno de los retos más cruciales para los grandes clubes de fútbol europeos y españoles: cómo explotar y optimizar sus grandes infraestructuras en días de no partidos. Históricamente, para ellos el reto había consistido sobre todo en captar a nuevos aficionados (cuantos más, mejor), en tratar de llenar las gradas de sus estadios en cada partido (hasta colocar el “No hay billetes”) y en mejorar en lo posible su experiencia de consumidor mientras se encontraban en el estadio para ver los partidos...

Esa estrategia se fue completando paralelamente con la explotación de las instalaciones dentro de los estadios también en los días “ociosos”; en el caso del Real Madrid, abriendo restaurantes, el tour del Bernabéu, el museo, etc. Actividades, todas ellas, con mayor o menor capacidad de generación de ingresos, pero limitadas en su propio concepto y dimensión.

Existe un “dogma” del marketing, según el cual es más fácil —y mucho más barato— retener a un cliente que captar a uno nuevo. En el caso del club, el cliente (o el potencial cliente) sería el aficionado madridista en su sentido más amplio. Entonces, ¿por qué las empresas con frecuencia ponen su mayor empeño en captar nuevos clientes en vez de dedicarse a conservar a los que ya tienen y en sacar de ellos el máximo rendimiento posible? Afortunadamente, creo que esa pregunta se la hicieron ya hace muchos años los clubes deportivos profesionales y que, por eso, ahora ponen el foco de su marketing en fidelizar al máximo a sus seguidores (y “exprimirles” más y mejor), ayudados por la globalización y las nuevas tecnologías; por supuesto, sin dejar de buscar nuevos fans en cualquier parte del globo. De ese modo, su negocio será cada día más rentable y sostenible… o eso creo.

Pero nos seguía faltando la “guinda” del pastel: una solución que permitiera dar un salto mucho más espectacular en los aspectos cualitativo (ser el primero en hacerla y en tenerla) y, sobre todo, cuantitativo (exponencialmente mayor en cuanto a potencialidad de ingresos). Y esa es precisamente la que llega detrás del proyecto que ahora aborda el club: el césped retráctil.

Las fuentes del Real Madrid citadas por Marca en aquella información destacan que la explotación del nuevo estadio blanco representará a medio plazo la mayor partida de ingresos del club. Y que, para conseguir un estadio multiusos abierto las 24 horas del día los siete días de la semana, era esencial disponer de esta opción “sin césped”. Creo que Marca exagera sin maldad cuando titula “300 días al año de ocupación” en un despiece que firma José Félix Díaz. Era una metáfora que considero tan válida como optimista en exceso, porque encontrar ocupación para esa inmensa infraestructura durante 300 días cada año no resultará nada fácil. El periodista habla de celebrar partidos de baloncesto, fútbol americano, torneos de tenis, hockey (incluso de hielo) o conciertos, que como sabemos ya se suelen celebrar en verano, pero siempre antes de cambiar el césped (algo que ahora ya no será necesario). También habla de actos con una ocupación parcial del terreno de juego o de las gradas…

El estadio blanco se convertiría así en el mayor escenario cubierto de toda España (y tal vez de Europa), con una capacidad de aforo máximo de unas 100.000 personas (incluidas la del césped), a las que poder convocar para cualquier tipo de espectáculo o evento. Mayor aforo que en los estadios de Tottenham (Inglaterra) y Schalke 04 (Alemania), que también disponen de césped “retirable”.

No olvidemos que la cubierta del Bernabéu también será retráctil y que el recinto goza ya de un sistema de calefacción de alto rendimiento; por lo tanto, a priori se podrían organizar allí eventos de toda clase, categoría y tamaño, en cualquier época del año y con altos niveles de confortabilidad. Y lo que aún considero más importante: a esos actos acudirán “clientes” de todo tipo (empresarios, trabajadores, turistas, aficionados a otros colores o personas no necesariamente vinculadas al deporte); es decir, que este nuevo negocio “llamará” a gran cantidad de personas no vinculadas al madridismo que se convertirán así en clientes potenciales. Y eso hará a nuestro club más rentable y su sostenibilidad será económicamente más sana (por menos “endogámica”).

Recuerdo la valoración premonitoria que hizo el presidente, Florentino Pérez, durante la última presentación del trascendente proyecto de remodelación: “Este gran proyecto se convertirá en una pieza clave para el Real Madrid del futuro, pero también lo será para la ciudad de Madrid. Y lo será porque el nuevo estadio Santiago Bernabéu, situado en el corazón de Madrid, será el mejor estadio del mundo. Más moderno, más confortable, más seguro y diseñado para el entretenimiento, con nuevas zonas de ocio y restauración y donde la tecnología más avanzada será clave para que los aficionados perciban nuevas experiencias”.