Buenos días. El Mundial se desvanece poco a poco, y en el mismo marco de la fotografía toma forma poco a poco una instantánea de Mourinho con un uniforme rosa. Le pega bien poco, la verdad, pero es lo que hay mientras Adidas no cede en ese empeño de excentricidad. A lo mejor hay que explicar a Adidas quién es el Real Madrid.
Y quién es Mourinho.
Dicho esto, vayamos con el habitual repaso de las portadas del día.
—¿Habitual?— escuchamos espetar a un fiel lector.— Pero ¿cómo que habitual? Lo habitual empieza a ser lo contrario, o sea, que paséis de las portadas y os pongáis a hablar de otras cosas. Está sección debería pasar a llamarse “el otrascosasnálisis”. Comentáis lo que os da la gana y después nos endilgáis las primeras planas “por si queréis verlas”. Que sepáis que nos damos cuenta.
¿Y qué queréis que hagamos si las portadas cada vez tratan menos de las cosas que importan? ¿Qué queréis que hagamos si cada vez son más maniobras de distracción que Tebas y sus secuaces utilizan para que miréis a otro lado mientras barren la mierda debajo de la alfombra?
Hoy, sin embargo, aunque no sean especialmente inspiradoras, vamos a seguir la ortodoxia y vamos a comentar las portadas una a una, comenzando por la prensa cataculé para que los peores tragos pasen cuanto antes.
Sport abre la jornada con una foto de Cubarsí y Lamine junto a un texto que celebra la revalorización de ambos en el Mundial.
¿De ambos?
Pues esa es la cuestión. Más bien parece que la portada toma la parte por el todo e intenta arrastrar a Lamine dentro de la grandeza de Cubarsí. La Copa del Mundo del defensa ha sido excelente, a pesar de no haber sido incluido en el once ideal de la FIFA. Esto es lo que Jesús Bengoechea decía ayer en X sobre Cubarsí ( y sobre la sobrevaloración de todo lo que salga de la Masía).
Así como el Mundial ha servido a Cubarsí para demostrar que, en este caso, la propaganda sobre su calidad no hace sino reflejar una realidad, Lamine Yamal queda tras esta Copa del Mundo como el paradigma de un marketing inflado hasta el paroxismo. Sigue siendo lo que era antes de que se iniciara la competición: un joven muy prometedor, distinto, de juego muy estético, elegante, pero alejado aún de la excelencia consistente de auténticos cracks del fútbol como Kane, Mbappé, Haaland, Olise o Bellingham.
Tiene calidad, pero la propaganda va muy por delante de la misma. Se ha visto, y falta por saberse si seguirá viendo o si por fin la promesa romperá en realidad. Mientras puede afirmarse tranquilamente que la selección ha ganado el Mundial (entre otros) por Cubarsí, no estamos seguros de que la preposición se le pueda aplicar al hispanomarroquí. Tampoco diríamos que ha ganado a pesar de Lamine, pero cuesta decir que ha ganado por Lamine. No es el caso, a pesar de que se presentaba como la gran estrella de la selección, a una distancia muy considerable de los demás. Resulta que son los demás (o muchos de ellos) los que han acabado a considerable distancia de Lamine. “La España de Lamine”, decían. La España de Cubarsí, si quieren. O la de Rodri. O la de Olmo, Laporte, Fabián. Cucurella. Pero va a costar seguir vendiendo el protagonismo del chico dentro del combinado nacional. El Mundial lo ganó España, pero la propaganda quedó maltrecha.
En el frontispicio de Mundo Deportivo andan a vueltas con el Once Ideal oficial del Mundial (a saber: Vozinha-Porro-Cucurella-Upamecano-Lisandro-Rodri-Bellingham-Olise-Mbappé-Messi-Haaland), con el que no parecen estar muy satisfechos. No les gusta (ay) que no haya en el mismo jugadores del club que pagó a Negreira, y eso que hay tres españoles y (lo que es mucho más lesivo para su dignidad) tres madridistas. Los cínicos tratarán de burlarse de que el Madrid esté contento con ello.
—¡A Cibeles!— espetarán entre risotadas roncas.
En absoluto. El madridismo sabe muy bien qué cosas son verdaderamente dignas de celebrar. Pero hay tres jugadores que están en el once del Mundial, y eso habla del valor de tus activos. Además, se ha batido el récord de goles (22) jamás aportados por jugadores de un mismo club a una Copa del Mundo. Y no, claro que tampoco vamos a Cibeles por eso. Pero también es reflejo fiel de la buena salud de los activos con los que cuenta la entidad. Ojalá podamos hacerlos brillar en la temporada que principia ahora para que ese valor desemboque en lo que SÍ nos hace ir a Cibeles: ganar títulos.
As viene con Rodri. Mientras algunos informadores (entre ellos Ramón Álvarez de Mon) apuntan a que el Madrid va decididamente a por el mediocentro, el diario prosaico sostiene que hay aún debate interno. Se verá.
Marca se pasa hoy al ciclismo. Hace bien, las bicicletas son para el verano, y la pérfida línea editorial antimadridista de Marca hace menos daño en ese rubro, aunque habría que preguntar a los pobres clclistas.
Pasad un buen día.
















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Un comentario en: España no ganó por Lamine
Yamal fué el peor de los jugadores del once titular de España (el que puso los últimos partidos), hasta Baena en un puesto que no es exactamente el suyo lo hizo mejor.
Pero oye, ésto es marketing y hay que vender que yamal es la estrella de España, vamos a contar mentiras tralará