El Real Madrid femenino venció (2-1) al Ajax de Ámsterdam en el duelo de vuelta de ronda previa de la Liga de Campeones y, un año más, disputará la máxima competición continental. Los goles de Felicia Schröder y Linda Caicedo certificaron el 4-1 global para las blancas y permitieron cerrar un inicio de curso perfecto con tres victorias en siete días.
Sabemos que, en el contexto del fútbol femenino, el Real Madrid es todavía poca cosa. Faltan victorias de caché, falta conexión con una inmensa mayoría de la afición y, por encima de todo, faltan títulos. Ello explica en parte que, con la clasificación a la Liga de Campeones en juego frente al Ajax, en el Estadio Alfredo di Stéfano la atmósfera fuese de partido de pretemporada. Además, sobre el césped y durante 47 minutos, las futbolistas con camiseta blanca hicieron sospechar que el partido no era relevante. ¿Pesaban las piernas o tuvieron el día cruzado? La explicación benévola –y quizás correcta– sería la primera: ante un inicio de competición con tres partidos en una semana, incluido un derbi tenso, sumado a la carga de minutos concentrada en pocas jugadoras, bastante hay con cumplir el expediente ganando los choques.
El público que acudió a Valdebebas, en cualquier caso, terminaría la noche cantando goles y celebrando una victoria, pero por el camino hubo de presenciar una primera parte anodina en la que el Real pasó desapercibido. Con alineaciones muy similares por parte de ambos conjuntos respecto a lo visto en la ida, las cartas estaban marcadas: el Madrid es muy superior al Ajax, la extremo holandesa Mirte van Koppen es la gran baza rival y, si hay que apretar, solo un equipo es capaz de meter una marcha extra. Como decimos, quizás nada fuese más lógico que el pobre espectáculo mostrado de inicio.
El Ajax, obligado a remontar el 0-2 de Ámsterdam, fue concentrando la posesión del balón según fue avanzó el reloj, aunque sus ataques a duras penas conseguían rondar la portería de Merle Frohms. Casi todo empezaba y terminaba en van Koppen. Del lado madridista, la faceta proactiva del equipo quedó reducida a los primeros diez minutos de tanteo. A partir de ahí, las blancas regalaron el cuero una vez tras otra, casi siempre a raíz de intentar conectar en profundidad con Felicia Schröder sin pasos intermedios. Don fútbol, como sabemos, acabó siendo tentado más de la cuenta, por lo que a la vuelta del descanso dio un zarandeó que despertó a todas las protagonistas.
este equipo ha conseguido convertirse en parte del paisaje habitual de la Champions. Seis clasificaciones de seis posibles y un nuevo curso por delante para intentar construir
Bastó un buen centro largo de Ella Touon desde la izquierda. El balón voló hasta superar por alto a Bella Andersson y, tras su sombra, apareció la delantera Katja Snoeijs para conectar a la perfección y de primeras un disparo a la red. El gol visitante fue una bendición y, al contrario de lo que suele ser habitual, sentó de maravilla al Madrid. Fue como el cubo de agua fría volcado sobre el amigo dormido. Así reaccionaron las blancas, saltando como un resorte y recordando que existía una portería rival. Apenas un minuto después llegaría una gran ocasión de Schröder y, en el 50, una falta sobre Eva Navarro que debió pitarse dentro del área.
Dio igual porque, sencillamente, el Real Madrid había salido de la hibernación. A ello contribuyó el ingreso en el campo de Linda Caicedo, aunque el empate llegó tras una jugada de manual. Centro lateral de Eva Navarro al corazón del área y buen cabezazo de Felicia Schröder adelantándose a la central Anna Knol. La sueca, que parece salida de un videojuego, es de la estirpe de Caicedo: por talento, por físico y por desarrollo profesional, su generación será la primera en poder captar la atención de quienes miran con suspicacia al fútbol femenino. Al verlas, cualquier aficionado detecta su nivel.
Linda Caicedo seguía corriendo, driblando y buscando el gol, por lo que no extraña que encontrase su autopista preferida para recortar hacia el interior desde el costado, alzar la vista y colocar un derechazo precioso e inalcanzable para la portera
El despertar del Real condenó al Ajax, afanoso hasta entonces y desmoralizado en adelante. Aunque el empate había vuelto a matar la eliminatoria, las jóvenes atacantes del Madrid decidieron recompensar al público yéndose en busca del gol de la victoria en este segundo parcial. Pudo hacerlo la propia Schröder e incluso la debutante Arianna Caruso, pero una y otra se encontraron con la portera Femke Liefting y con un despeje sobre la línea de gol. Habría que esperar hasta la última jugada del partido, llegando al minuto 97, para hallar la pepita de oro. Las futbolistas del Ajax andaban ya rotas por el esfuerzo y Linda Caicedo seguía corriendo, driblando y buscando el gol, por lo que no extraña que encontrase su autopista preferida para recortar hacia el interior desde el costado, alzar la vista y colocar un derechazo precioso e inalcanzable para la portera.
Su gol, 4-1 en el global, fue todo lo que el Real Madrid femenino necesita: un chupitazo de optimismo para confiar en un futuro mejor. Por lo pronto, y no es poco partiendo de la nada, este equipo ha conseguido convertirse en parte del paisaje habitual de la Champions. Seis clasificaciones de seis posibles y un nuevo curso por delante para intentar construir, gracias a las noches de fútbol europeo, el anhelado vínculo emocional con los madridistas.
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