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El inimitable gol de Messi que tantos han metido

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

El inimitable gol de Messi que tantos han metido

Escrito por: La Galerna19 marzo, 2019
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Buenos días. El papanatismo es una cosa muy triste porque ensancha las mentiras y empaña las verdades, siendo esto último lo peor. Tomemos como referencia la siguiente verdad, que pasamos a enunciar: Messi marcó un gol fantástico ante el Betis. Veamos ahora cómo el papanatismo puede estragar la esencia de esa verdad jugando en su contra, caricaturizándola, consiguiendo que, en el mejor de los casos, el gol siga siendo fabuloso muy a pesar de las tonterías que se dicen sobre él.

 

Sí, amigos. El gol perfecto.

Sí, amigos. Un físico. Los de Sport han llamado a un físico para que dictamine, llevado del espíritu científico que imaginamos ha de animar el afán de un físico, que el golpeo del argentino es “impecable”. No hay concepto más físico que el de la impecabilidad. Es una cosa científica a tope. Están la primera ley de Newton o ley de la inercia, el principio fundamental de la dinámica y el principio leonino de la impecabilidad. Lo de la impecabilidad del gol de Messi tiene su fórmula (en plan F=mc2 y tal), pero no os la damos porque no la entenderíais y lo mismo hasta la estropeabais, que no sería la primera vez que un golpeo deja de ser impecable porque quienes lo observan no tienen ni la más recontrapajolera idea de física.

El papanatismo hiperbólico que alcanza el cronista deportivo medio ante cualquier logro de Messi bate a veces cotas tan sonrojantes que sólo resta quererles, o compadecerles, o reír a mandíbula batiente. Ayer se insistió desde distintos púlpitos en que era un gol absolutamente único. A eso de las siete de la tarde habían aparecido cuatrocientos goles casi idénticos como los cuatrocientos golpes de Truffaut. Como bien indicó en Twitter Richard Dees, es más fácil enumerar a quienes NO han metido el gol absolutamente único de Messi que citar a quienes sí lo han metido. Tenemos a Lampard, a Suker, a López Ufarte. A eso de las nueve de la noche, medio mundo había posteado en redes sociales el gol de Messi marcado por él mismo. En el Madrid, por ejemplo, si te llamas Raúl has metido ese gol. Raúl González por supuesto, pero también Raúl Bravo. (Raúl Bravo, hermanos: el eslabón perdido del queirozismo). Lo que aún no sabemos es si contra los interesados (Suker, Lampard, López Ufarte, los dos Raúles, tres josemarías y cuarto y mitad de Doña Aurora) se ha dictado ya una fatua fatal por el plagio a futuro que cometieron contra Dios. Tenían que haber sabido que el copyright futuro de ese golpeo “impecable” (lo dicen los físicos) pertenecería al rosarino. Tenían, en consecuencia, que haberse ahorrado sus propios golpeos de futura imitación, de igual modo que nosotros deberíamos habernos ahorrado este portanálisis tan sumamente irreverente.

Ya no se respeta nada, amigos. Hace falta un Tebas que censure también aquellos goles pretéritos y heréticos. Que no quede rastro de ellos (de los goles, no de sus autores, o que parezca en todo caso un accidente sí la fatua se extiende a ellos). Nada debe hacer sombra al señor nuestro dios, y si el señor nuestro dios es bajito pues que mengüen las sombras.

Esos goles del pasado deben desaparecer sin dejar huella. Que desaparezca el pasado en sí y nos ahorramos problemas. Al pasado, ese bodegón plagado de Copas de Europa del Madrid, no le vemos más que inconvenientes. Y si no que le pregunten a Griezmann, que anda pensándose hacer pasar un remake por un original, con la pega de que todo el mundo vio la primera entrega, Antoine.

 

El pasado, amigos, plasmado hoy también en la primera plana de As a la que se asoma Iker Casillas convertido en icono de una liga en la que ya no juega pero en la que dice que querría volver a jugar. A Iker, que es (sí) un icono en la Historia del Madrid le quedan cosas que exorcizar en el pasado desde su presente portugués, de igual manera que el futuro se conjura para que su actual compañero en el Oporto, Militão, haga Historia en el Madrid. Leed por cierto, a propósito de este fichaje, al incomparable Pepe Kollins. ¿Incomparable como el gol de Messi?

Mucho más.

Pasad un buen día.