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Paso corto, mirada larga

Paso corto, mirada larga

Escrito por: Angel Ruiz19 marzo, 2019
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De pronto, sucedió. El árbitro hizo sonar el silbato pasado el minuto 90 y, por primera vez en años, nos vimos desamparados. Sentimos un frío polar, y no porque aún estuviésemos en invierno. Al Madrid le habían despojado del traje de Champions, y se vio desnudo y desprotegido ante un conjunto de imberbes holandeses. No valía la pena mirar al día siguiente. Sin Liga ni Copa que pelear, la temporada fundió a negro a principios de marzo. Demasiado pronto para asumirlo, y demasiado tarde para reaccionar. El día siguiente fue desolador. El Madrid se vio avergonzado, tentado a jugar el resto de la temporada a puerta cerrada, y sin lucir un escudo mancillado. Las campanas tocaron a muerto, y comenzó el inevitable recuento de bajas. El proyecto, cocinado a fuego lento durante años, sufrió una sacudida de consecuencias imprevisibles.

Hay un término muy utilizado en el ecosistema de las Start Up. Pivotar. Se suele emplear cuando un modelo de negocio parece no tener recorrido, y el aprendizaje cosechado en vida de éste invita a girar el timón con violencia. Es pura supervivencia. En los días posteriores a la eliminación ante el Ajax, temí que el Real Madrid abandonara el rumbo elegido estos años, y pivotara hacia un modelo radicalmente opuesto. El gesto seguro de los meses precedentes mutó en la endeblez de una embarcación que navega por aguas bravas y peligrosas. Sonaron entrenadores de rango militar para relevar a Solari, y la voz del pueblo se elevó pidiendo castigo y disciplina. Durante esos días, surgió el dilema de cuándo y a quién elegir. Sonó Zidane. Sonó Mourinho. Y comenzaron las preguntas. ¿Elegiríamos igual en marzo que en junio? ¿Esperaríamos si el candidato preferente nos lo pidiera? ¿Priorizábamos el quién o el cuándo? Hoy sabemos que el elegido fue Zidane, y podemos decir que, con dicha elección renunciamos, sabiamente, a pivotar.

Las estrategias empresariales obligan permanentemente a enfrentar, pero también conciliar, el largo plazo con el corto. El primero nos ayuda a saber a dónde queremos llegar, pero el segundo nos permite hacer las necesarias correcciones durante el viaje. Pocas temporadas serán más útiles para el proyecto del Real Madrid que la 2018-19. Asumido que la estrategia deportiva actual se centra preferentemente en el control e incorporación de prospects, si algo ha demostrado la actual temporada es que dicha hoja de ruta debe complementarse con la incorporación de jugadores capaces de generar rendimiento inmediato. Es importante que la sostenibilidad económica del Club no corra peligro, pero también lo es que una concepción dogmática de la estrategia no acabe siendo tan negativa como su no aplicación. El pasado (Zidanes y Pavones) nos enseñó los peligros de estresar y llevar al límite un ideario. Hay un cierto diálogo entre aquel Madrid y el actual que no debemos ignorar. Creo que las dos últimas temporadas han mostrado alertas y amenazas en un modelo que, siendo válido y difícilmente negociable, debe admitir correcciones para no herir la capacidad competitiva del equipo.

Quedan diez partidos de Liga para clausurar la temporada con la mayor dignidad posible. El objetivo más realista es un segundo puesto que hoy está tan sólo a dos puntos de distancia. Competir desde el campo debe ser tan irrenunciable como decidir desde el despacho. Habrá reflexiones difíciles y conclusiones dolorosas, pero su ejecución debe ser irrenunciable e inaplazable. Es complicado gestionar emocionalmente la salida de jugadores que han escrito páginas de gloria en la historia del Club. Uno se pone a repasar la plantilla, y se resiste hasta límites insospechados a firmar la baja de ciertos jugadores a los que ha podido llegar el momento de dar un paso al costado. Dolerá, qué duda cabe. La sensación de deuda es grande, pero no podemos olvidar que el Madrid nos trasciende a todos.

Decía antes que el Madrid debe corregir, que no pivotar, el rumbo elegido para afrontar su futuro deportivo. Ello requerirá que las peticiones de Zidane sean atendidas, de igual forma que éste debe hacer suya la política deportiva del Club. La gestión del talento precoz debe ser tan irrenunciable como la incorporación de jugadores capaces de rendir desde el primer día. No podremos acometer la transición de una generación ganadora a otra si no permitimos que el modelo incorpore matices y correcciones. Debemos construir un puente entre los que se van y los que llegan, sin renunciar a mantener una trayectoria destinada a seguir siendo competitivos y sostenibles. El Madrid debe ser flexible sin renunciar a la firmeza. O, dicho de otro modo, caminar con paso corto, y mirada larga.

6 comentarios en: Paso corto, mirada larga

  1. Como a ese chico de la foto le comiencen a entrar los goles, lo vamos a pasar muy bien.
    Me parece muy acertada la frase "concepción dogmática de la estrategia". Hay que tener una estrategia, que creo que es buena, pero hay que combinarla con una dosis de pragmatismo. Para mí el pragmatismo habría consistido en fichar para el mercado de invierno, y para lo que resta de temporada, a Ibrahimovic, e incluso a David Villa, vistas las dificultades con el gol.
    Incluso haber hecho un trueque Javi Sánchez-Mario Hermoso (o hasta Vallejo) con el Espanyol. Aunque esto último encajaría dentro de la estrategia.
    En fin, un artículo muy interesante.

    1. Pues menos mal que hay profesionales y no trajeron a ninguno de los que has propuesto. El Madrid no ha de ser un cementerio de elefantes nunca . Y , menos, traer a 2 ex culés que están acabadísimos.

      En cuanto a Hermoso es un buen futbolista , siendo magnánimo en la apreciación, pero ya está.

      1. Sí, menos mal que hay profesionales. Si no, a estas alturas no estaríamos luchando por ningún título...
        Fichar a un tío que te puede dar una solución durante 6 meses aportando algo que nadie aporta (remate en el área pequeña) está muy lejos de convertir al equipo en un cementerio de elefantes. En cuanto a que sean ex-culés, me resulta absolutamente intrascendente, especialmente el sueco, que no salió muy bien de allí.

  2. Tengo solamente 3 preguntas.

    1ra: El término Zidanes y Pavones ya lo he escuchado. Pero no logro encajar lo que he leído al respecto con el ''ideario'' al que hace referencia el autor en esta frase: ''El pasado (Zidanes y Pavones) nos enseñó los peligros de estresar y llevar al límite un ideario''. Si algún galernauta siente ganas, me lo podría aclarar...

    2da: '' El Madrid debe ser flexible sin renunciar a la firmeza''. Creo que a todos (menos a Carreño, que prefiere que haya una revolución y reestructuración de la plantilla) nos habría gustado llegar a eso. Muchos teníamos asumido un posible año en dique seco (mundial de clubes es de este año, vale, pero se adjunta, a menos emocionalmente, con la Champions que lo posibilitó), pero no de dejar las feas sensaciones que se cernían sobre el equipo el pasado mes de febrero (y ni tan lejos). La pregunta es, por qué no se puso en ejecución la política de firmeza y flexibilidad desde el principio... No creo que hubiera que llegar a esto...

    3ra: Esta ya es más directa hacia el articulista: A su entender qué fue lo que falló que, que las estimaciones que ud llevó a cabo en el artículo: ''Lopetegui, el hombre de los mil sistemas'' no se vieron cumplidas, no fructificaron...

    Gracias de antemano.
    Saludos.

    1. sin que sirva como precedente, perdonen la mala redacción sintáctica del párrafo anterior... cuando es desde el móvil, es pesado revisar con detenimiento lo que se ha escrito...

    2. Hola Michael,

      Como autor del artículo, intentaré responderte. Ante todo, ¡gracias por haberlo leído!

      1 - El concepto de Zidanes y Pavones es una de las principales referencias que se me ocurren como madridista para entender los peligros de pasar de un proyecto basado en una idea (la categoría de los mejores y la identidad de la cantera), a uno basado en un ideal que se acaba descontrolando por no ser capaces de matizarlo a tiempo. No sería bueno caer en lo mismo, a pesar de hablar de dos modelos esencialmente distintos. El problema es sacralizar un modelo; no un modelo en sí.

      2 - Creo que la temporada ha desbordado las expectativas más pesimistas. Es probable que hubiera cierto sentimiento de negación cuando vimos la configuración de una plantilla seguramente insuficiente. De todos modos, como escribí en el artículo, es posible que haya sido una temporada importante para nuestro futuro. Puede haber aprendizaje de lo vivido.

      3 - El artículo que mencionas no es mío, pero supongo que el fallo principal ha sido no haber anticipado las carencias de una plantilla que necesitaba algo más para competir.

      Un saludo!

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