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Teoría de las camisetas mágicas

Teoría de las camisetas mágicas

Escrito por: David Mata19 marzo, 2019
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“Lo primero que hacemos por un niño es crear una historia para él. Quién es. Quién será. ¿Qué es antes de tener esa historia? Un simple animal. La historia es lo que lo hace humano”. Wilson Taylor en Unwritten vol.1 #28.

 

Al término de la Champions League de 2016 sólo quedó espacio para un ganador: la mística blanca. El grueso de los artículos post-partido eludieron los enfoques técnicos para centrarse en los aspectos míticos de la victoria. Por ejemplo, Manuel Jabois, desde su tribuna en El País, saludó al tema con un artículo titulado "El Madrid de las visiones", en donde refirió a anécdotas de tipo profético. Supuestamente, a media temporada, el director general José Ángel Sánchez le habría predicho a Lucas Vázquez cuál sería su papel en la final. Jabois también aludió a que Cristiano dijo haber tenido “una visión” y concluyó su artículo considerando que la frase resolvía “la relación del Madrid con la Champions”.

Otro periodista, Alejandro Farffann, tituló su crónica "Real Madrid ganó con la camiseta", recurriendo a un argumento que no es futbolístico, pero que es utilizado hasta por los profesionales del fútbol. Por ejemplo, Zinedine Zidane expresó tras la enésima remontada de la temporada 2016-17 -esa vez contra el Depor-, que él creía que la capacidad de sus jugadores para voltear resultados adversos era inherente a la camiseta. Y si bien él mismo matizó al momento señalando lo obvio, que son los jugadores y no las camisetas los que realizan las acciones, su primer instinto fue hablar de la mística.

Las referencias a la camiseta, al escudo o incluso al ADN forman parte del mismo mecanismo. En 2009 intenté desarrollar un modelo sobre el funcionamiento de esas "camisetas mágicas" del Real Madrid. En aquella época, estaba leyendo a Mircea Eliade, así que lo que hice fue aplicar el modelo conceptual de “El mito del eterno retorno” a la historia del club. Señalar la influencia del filósofo rumano Eliade es importante porque aclara que el enfoque elegido para examinar el fenómeno pertenece al estudio de las religiones y no al del storytelling.

Las técnicas narrativas o storytelling tienen como objetivo, según Christian Salmon: “domesticar a la opinión pública y adueñarse de las prácticas sociales”. En cambio la perspectiva de Eliade sobre la “experiencia de lo sagrado”, también llamada religión, supone considerar la relación con lo sagrado como algo estructural de la conciencia humana y no un simple estadio en la historia de esta conciencia. El resumen sería que para Eliade el hombre es "hombre" porque hace religiones.

 

“Estar en el Real Madrid es algo que es imposible de explicar a alguien que no lo haya vivido. Es grandioso y mágico. (...) Está demostrando que él no sólo nació para marcar la volea de la Novena. (...) Pero que nadie olvide que el Real Madrid siempre vuelve”. Keylor Navas.

 

Una lectura de la historia del Real Madrid, en clave de fenomenología de la religión a lo Eliade, permite detectar los elementos transculturales de la experiencia religiosa. En lo que atañe a las "camisetas mágicas", la propuesta de 2009 fue considerarlas un caso evidente de hierofanía: Una manifestación de lo sagrado en el mundo real. Siguiendo el modelo propuesto en el libro "El mito del eterno retorno" consideraremos al Real Madrid pentacampeón de Europa como un arquetipo celestial. Lo de otorgarle características "divinas" a ese equipo está lejos de ser una exageración, siendo más bien una constatación de cómo su enorme prestigio les hizo entrar tempranamente en el mito.

Di Stefano explicó en su biografía que durante una discusión con un periodista, ocurrida en el vestuario de San Sebastián, este le había intentado ofender preguntándole si él se consideraba a sí mismo un Dios o un semidiós. La anécdota puede parecer irrelevante, pero ilustra muy bien hasta qué punto se trataba de un caso de mito en vida. Se le trataba de divinidad hasta para desairarle [1].

Así que, retomando el modelo de Eliade, por un lado, tenemos una realidad invisible, que en el caso que nos ocupa sería el misterio de por qué aquel equipo ganaba siempre en Copa de Europa. Y de ahí se pasa a una hierofanía, que es el elemento fundacional de la experiencia de lo sagrado (religión). La hierofanía es lo sagrado manifestándose en las cosas del mundo, como por ejemplo lugares, objetos, situaciones o... camisetas.

La famosa anécdota de Amancio, según la cual Di Stefano le dijo una vez que “para llevar el escudo del Real Madrid en la camiseta, primero había que sudarla”, es un indicio de que la hierofanización se produjo mientras la Saeta rubia aún formaba parte del equipo. Amancio explica el suceso con un fervor adecuado a los episodios religiosos. A nivel personal aquel fue el momento de su "conversión", a lo San Pablo cayendo del caballo. “Entonces, comprendí lo que significaba estar en este club”, dice. La interpretación de Amancio es que el legado de Di Stefano fue la “capacidad de entrega y de lucha, de no desfallecer y de sudar la camiseta”, los mismos atributos -espíritu y fe- que Zidane atribuía a la camiseta del club después del partido contra el Deportivo de la Coruña.

El episodio de Amancio es una de esas ocasiones que nos permiten observar en vivo la transformación de un acontecimiento en mito. Algo que sirve para corroborar la teoría de Eliade y otros de que la memoria colectiva es ahistórica. Di Stefano aseguró varias veces que Amancio recordaba mal el episodio. Que lo que había sucedido era que: “los linieres antiguamente usaban pantalón largo totalmente blanco y camisa blanca y en una de estas (Amancio) se la tiró al linier, y le dije ¿Qué haces? ¿A quién se la das? ¡Se la tienes que dar a un compañero que tenga el escudo aquí! que no es lo mismo una cosa que la otra”.

La causa de que Amancio lo recordase distinto parece el producto típico de la acción corrosiva de la mitificación sobre la historicidad [2]. El acontecimiento histórico no se conserva en la memoria popular, sino que es modificado por la imaginación poética para que se acerque al modelo mítico. Sucedía con el recuerdo de los personajes históricos evocados por la poesía épica y sucede ahora con el fútbol. Por eso resulta tan revelador como paradójico que fuese el propio Di Stefano quien en la presentación del futbolista Fabio Cannavaro (2006) dijese: “Esta camiseta hay que sudarla”. Como diría Eliade, el mito era el que contaba la verdad: “la historia verdadera no era sino mentira”.

 

 “Y esto también es mentira. Todas las historias lo son. Pero las buenas historias son mentiras compuestas de fuego y luz. Quitan el polvo que ahoga nuestros corazones y los rescata de la tumba”. El hijo de Martin Thole en Lucifer vol.1 #70

 

¿Y cuál sería pues el objetivo de este mecanismo de mitificación? Según Eliade el valor de la hierofanía es la resistencia al tiempo. Rompe el tiempo profano, el del día a día, abriendo un vínculo con el tiempo primordial o de los mitos. En el caso que nos ocupa la camiseta mágica permite hacer perenne el acto mítico del pentacampeonato europeo, i