El Real Madrid femenino volvió a cosechar un empate (1-1) en la segunda jornada de la Liga de Campeones ante el Manchester City, repitiendo el mismo guion que hace una semana. Esta vez en territorio inglés, Linda Caicedo puso por delante a las blancas hasta que Khadija Shaw devolvió el golpe en la segunda parte. Al borde del final debió subir al marcador el tanto de la victoria por parte de Sílvia Cristóbal, pero la colegiada optó por impedir la derrota del club que alteró burdamente durante una década sus cuentas.
En esta tierra de nadie en la que el Real Madrid femenino vive desde hace un par de temporadas, tanto la decepción como la felicidad se sitúan a la misma distancia, a un palmo. El balón va de un lado al otro, las futbolistas se mueven sobre el césped y el aficionado habitual, como narrador omnisciente, puede ir viendo la trayectoria de los acontecimientos. Pura tragicomedia. Ante el Manchester City, el Madrid trabajó con seriedad hasta apaciguar el arreón inicial de las locales, golpeó en la portería rival y, a base de buena presión y mejores recuperaciones de balón, demostró su capacidad para ser mejor equipo que el vigente campeón inglés.
¿Cómo pudo convertirse la superioridad manifiesta durante cuarenta y cinco minutos en algo diametralmente opuesto desde ese momento y hasta el final del encuentro? Cuesta hallar una respuesta. La fácil: con una plantilla al borde del descalabro físico entre lesiones y convocatorias de selecciones, el calendario de compromisos es inaguantable, por lo que no queda más que competir durante una hora y rezar lo que se sepa el resto del tiempo mientras se mira de reojo al Barcelona. La respuesta difícil, por sus implicaciones, es deducir que un alto porcentaje de este equipo no está preparado en el plano mental para mantener la tensión competitiva durante noventa minutos. De ahí que antes, durante y después de momentos críticos el Real pierda el equilibrio más a menudo de lo que aguanta en pie.
El esfuerzo de la primera mitad en Manchester debería reforzar las conexiones neuronales que te convencen de ser mejor que este City: el equipo presionó en bloque con efectividad, las centrocampistas recuperaron la posesión una y otra vez para luego iniciar jugadas con criterio, las centrales incomodaron y se anticiparon a la mole Khadija Shaw y, en momentos de insistencia rival, el fútbol brotó con sentido de las botas blancas. Faltó un pelín de producción ofensiva, pero Felicia Schröder demuestra con medio balón y un cuarto de segundo que el gol está siempre a la vuelta de la esquina si ella pasa cerca. En esas circunstancias, nada debería conducir al tembleque.
Al borde del final debió subir al marcador el tanto de la victoria por parte de Sílvia Cristóbal, pero la colegiada optó por impedir la derrota del club que alteró burdamente durante una década sus cuentas
Aunque el primer susto llegó en la portería de Merle Frohms a balón parado —un cabezazo de Mary Fowler se estrelló en el larguero y luego botó sobre la línea de cal—, en el 21, Schröder se revolvió en el área antes de disparar a bocajarro, forzando la intervención de Ayaka Yamashita. Poco después llegaría la intentona definitiva, protagonizada por la otra futbolista diferencial que viste la camiseta del Real. El equipo de Pau Quesada agarró la posesión en el centro del campo, con Andreia Jacinto escorada a banda derecha, pero ello no impidió a la portuguesa resolver el crucigrama con facilidad: balón al espacio y por delante para Linda Caicedo… y disfrutemos del deporte llamado fútbol. La colombiana inició su carrera desde la línea divisoria, a medio camino adelantó a la centrocampista Laura Blindkilde Brown como si fuese Miguel Induráin superando rivales en una crono y, ya dentro del área, quebró a la veterana Alex Greenwood con un amago antes de cruzar su disparo al palo largo.
Sus obras de arte balompédicas, que ya no sorprenden, hacen no obstante aún más amargo el también habitual petardazo que sigue a la ventaja madridista en el marcador. Ni Caicedo ni Schröder merecen ser las aparentes veteranas que juegan entre niñas incapaces de seguir el ritmo ni mantener el nivel. No queda sino recomendarles paciencia, pues solo ellas en primera persona parecen tener la capacidad de arrastrar a este club a un escalafón de verdadera competitividad. Hasta entonces, los chupitos de genialidad se seguirán viendo contrarrestados, aguados por errores, precipitaciones, desconcentraciones y otros desatinos.
En el 51 llegaría el empate de Khadija Shaw. Falló la joven Sílvia Cristóbal al intentar enviar un pase demasiado peligroso a la zona central del campo, recibió la jamaicana con un metro de libertad en el borde del área y eso fue suficiente para que la ‘9’ colocase un gran disparo lejos de los guantes de Frohms. Con el 1-1 murió la esperanza del Real Madrid, que desapareció del campo y olvidó poner en práctica las habilidades que tan bien había exhibido unos minutos antes. A pesar de todo, la canterana Cristóbal mandó a la escuadra el balón en el 89, pero la enésima inútil con silbato que pasaba por allí obstaculizó con su posición a una defensora inglesa y, buscando la escapatoria fácil, cobarde e injusta –un clásico del gremio–, anuló el gol que habría dado los tres puntos al Real Madrid.
Mejor no pensar en el duelo de Liga F que aparece a la vuelta de la esquina.
Fotografías realmadrid.com
Buenos días. Cuando (la verdad) ya todo lo creíamos perdido, UEFA emitió ayer un comunicado que restableció algo más que un atisbo de fe en la posibilidad de que se haga justicia en el caso Barça-Negreira. El comunicado es el siguiente:
El Real Madrid no tardó en reaccionar con otro comunicado.
"Ante la comunicación realizada en el día de hoy por UEFA en relación con el denominado “caso Negreira”, el Real Madrid C. F. manifiesta lo siguiente:
UEFA ha confirmado la recepción de la denuncia presentada por el Real Madrid C. F. y la continuación de la investigación relativa a los pagos efectuados durante las dos últimas décadas por el F. C. Barcelona a quien fuera vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros.
La denuncia presentada por nuestro club incorpora abundante documentación y evidencias sobre unos hechos de extraordinaria gravedad, que afectan directamente a la integridad de la competición y a la confianza en el sistema arbitral.
El Real Madrid C. F. considera imprescindible que, una vez que UEFA dispone de esta documentación, la investigación avance con la máxima celeridad hasta su completa conclusión y que los órganos competentes adopten las decisiones que correspondan conforme a la gravedad de los hechos acreditados.
Nuestro club continuará colaborando activamente con UEFA y ejerciendo cuantas actuaciones estén a su alcance para el esclarecimiento de unos hechos que considera incompatibles con los principios de integridad, transparencia y juego limpio que deben presidir el fútbol europeo".
Y el tercero en discordia, el club cliente de Negreira, se apresuró a salir a la palestra con un patético intento de infundir calma en el cual, además, mentía, lo que denota el nerviosismo que ha empezado a cundir por esos lares.
Mentía porque, al contrario de lo que asevera el comunicado culé, UEFA no tiene por qué esperar a que la justicia española se pronuncie sobre el asunto. Aunque podría optar por esperar, también podría adelantarse, ya que su jurisdicción es completamente independiente.
El siguiente párrafo es, por tanto, mentira.
La cosa ha animado a las almas más mustias dentro del madridismo antisistema, entre ellos los que cada día damos forma a los contenidos de este portal. Estábamos hundidos tras la concesión al Camp Nou de la final de la Champions de 2029. Entendíamos que no concedes una final a quien te dispones a sancionar, pero ya nos habían advertido que UEFA es muy capaz de tomar esa decisión con una mano mientras sanciona con la otra. Todo depende de que le interese. Sí ahora emite este comunicado, es porque le interesa. Y, si le interesa, no se entendería que lo emita para que después la cosa quede en nada, aunque hay que tener las suficientes dosis de cautela para no cantar, ni mucho menos, victoria.
As es el único de los cuatro medios deportivos patrios que atina con su aproximación al tema en portada. La cosa es exactamente como titulan ellos: “La UEFA reactiva el caso Negreira”. Quizá no sea técnicamente ajustado hablar de “reapertura de expediente”, como inicialmente se hizo, pero sí de reactivación del procedimiento.
Marca, en cambio, juega al despiste, como era de esperar. Es verdad que el Madrid urge a la UEFA o actuar ya (ver su comunicado), pero esa no es la verdadera noticia. La verdadera noticia es que UEFA, espontáneamente, ha reactivado la posibilidad de la sanción, o sea, lo que Marca, por contra, se cuida mucho de poner en pequeñito, abajo, a mano izquierda, bajo el logo de UEFA. Esto ha pillado a Tebas con el pie cambiado y por extensión, como era inevitable, a Marca también.
Y llegan los payasos al circo del portanálisis, Sportivo ventila el asunto con sendas ventanitas displicentes. Os prestamos una lupa para que las busquéis. Uno: “La UEFA recibe los papeles del Madrid” (“¡los papeles!”, ¿qué papeles?). El otro es más preciso, al menos: “La UEFA recibe el informe Negreira Real Madrid”.
Por lo menos Mundo Deportivo tiene el mínimo coraje de usar la palabra mágica, pero tanto uno como otro tratan de circunscribir la noticia a un mero acuse de recibo de “los papeles” por parte de UEFA. Obvian (probablemente porque les aterroriza demasiado) la parte que dice que “los inspectores de Ética y Disciplina los evaluarán como parte de su revisión en curso del caso”. Tratan de presentarlo como si no hubiera ninguna novedad, pero ya lo creo que la hay.
Como nos recuerda en X @vozmadridista, UEFA había cerrado temporalmente el caso. Véase aquí:
Si UEFA lo había cerrado temporalmente el 27 de julio de 2023, y ahora habla de estudio del dossier del Madrid “in the ongoing proceedings”, es que ha reactivado el caso. No cabe la menor duda, por mucho que esto sitúe a la culerada, su propaganda y sus múltiples encubridores al borde de un ataque de nervios.
Pasad un buen día.
Hay algo especialmente llamativo en la manera en la que Joan laporta ha construido su segunda etapa al frente del FC Barcelona: cuanto más complicada parece la situación económica, más imaginación aparece para encontrar una salida. El problema es que, cuando la imaginación se convierte en ingeniería financiera, las fronteras entre la audacia y el esperpento empiezan a difuminarse.
El Barcelona necesitaba recuperar competitividad después de la ruinosa salida de Josep María Bartomeu, y la junta de Laporta decidió hacerlo a cualquier precio, recurriendo a operaciones capaces de convertir expectativas futuras en oxígeno presente, aunque después llegara la factura. Y vaya si ha llegado.
El relato siempre ha sido parecido. Había que salvar al Barça, había que volver a competir y había que hacerlo inmediatamente. Para ello aparecieron las famosas palancas, las ventas de activos, las promesas de ingresos futuros y todo un catálogo de fórmulas destinadas a esquivar las restricciones económicas. El resultado es una gestión que acumula operaciones cuanto menos extrañas, retrasos, impagos, deterioros contables y compromisos con ingresos futuros mientras el club continúa necesitando nuevas vías para mantenerse a flote.
Lo sorprendente no es únicamente que Joan Laporta haya podido recorrer este laberinto financiero, sino que, una y otra vez, haya encontrado una puerta abierta. El ejemplo más evidente es Barça Studios, posteriormente reconvertido comercialmente en Barça Vision. En el verano de 2022, el Barcelona necesitaba una inyección económica gigantesca para poder sortear las restricciones del límite salarial de LaLiga y registrar futbolistas. La solución fue vender el 49% de la filial audiovisual a Socios.com y Orpheus Media, vinculada a Jaume Roures, por 200 millones de euros. Sobre el papel, una operación extraordinaria. El negocio completo quedaba valorado en 408 millones de euros y aquella valoración permitió al club disponer de capacidad inmediata para seguir fichando.
la de laporta Es una especie de economía del mientras tanto. Mientras haya una palanca, un activo que vender, un ingreso futuro que anticipar o una nueva fórmula que presentar, siempre existe una solución para el siguiente problema. El inconveniente es que las soluciones de hoy pueden convertirse en los problemas de mañana
El problema apareció cuando llegó el momento de convertir el papel en dinero. Los compradores originales aportaron cantidades iniciales, pero los grandes pagos no llegaron en los plazos previstos. El Barcelona intentó entonces recolocar esos porcentajes impagados a otras firmas, entre ellas Libero Football Finance o Vestwood, pero los problemas volvieron a aparecer. La operación que había servido para proporcionar oxígeno financiero terminó generando un deterioro considerable de las cuentas del club. El ejercicio 2023/24 dejó pérdidas netas ordinarias de 91 millones de euros y aquella ingeniería que había permitido solucionar el problema inmediato acabó trasladando parte del problema hacia el futuro.
El fútbol, mientras tanto, ya había seguido su curso: los jugadores estaban fichados, los partidos disputados y los resultados celebrados. El dinero prometido, en cambio, seguía siendo otra historia. Y ahí aparece una de las grandes particularidades del universo Laporta: lo importante parece ser que la operación permita sobrevivir hoy, aunque mañana haya que explicar por qué no funcionó. Y que se le permita hacerlo, claro. Es una especie de economía del mientras tanto. Mientras haya una palanca, un activo que vender, un ingreso futuro que anticipar o una nueva fórmula que presentar, siempre existe una solución para el siguiente problema. El inconveniente es que las soluciones de hoy pueden convertirse en los problemas de mañana.
El episodio del patrocinio de la República Democrática del Congo acaba de añadir otro capítulo difícil de explicar. El Barcelona anunció una alianza institucional para lucir el mensaje ‘RDC, cœur de l'Afrique’ en su ropa de entrenamiento, con unos ingresos previstos de aproximadamente 44 millones de euros hasta 2029.
La operación provocó críticas por la situación humanitaria del país y también denuncias ante la Fiscalía por un supuesto uso irregular de fondos públicos congoleños, aunque esas denuncias no fueron admitidas a trámite. Hace pocos días, llegó otro detalle que alimenta todavía más las dudas: el logotipo ha desaparecido de los soportes publicitarios y de las equipaciones. La explicación del club es que existía un desajuste temporal en los plazos de pago correspondientes al segundo año y que el acuerdo seguía vigente después del abono inicial de los primeros diez millones.
Otra vez, una cuestión de plazos. Otra vez, un ingreso que sobre el papel debía formar parte del proyecto económico pero que en la práctica no termina de materializarse cuando estaba previsto. Y otra vez el Barcelona obligado a explicar por qué aquello que parecía una fuente de ingresos tan relevante no estaba funcionando exactamente como se había anunciado. Por supuesto, ese dinero, ya está contabilizado para los números de este año, qué más da si acaban o no llegando.
Luego está el Espai Barça, esa gigantesca obra que se ha convertido también en una herramienta financiera. La directiva comenzó a comercializar los palcos VIP del futuro Spotify Camp Nou cuando el estadio todavía era un esqueleto de hormigón en pleno proceso de demolición y reconstrucción. La oposición habló de una ‘venta de humo’, precisamente porque se estaban comercializando espacios cuya utilización quedaba condicionada a unas obras que acumulaban prórrogas y retrasos. Pero aquella venta tenía una función mucho más importante que llenar una campaña comercial. Los ingresos futuros de esos espacios prémium servían como respaldo para sostener el macrocrédito de 1.450 millones de euros destinado al Espai Barça, con entidades como Goldman Sachs implicadas en la financiación. Es decir, el futuro del estadio se utiliza para financiar el presente. El Barcelona convierte los ingresos que todavía no ha generado en una herramienta para conseguir dinero hoy. Una fórmula que puede ser perfectamente comprensible desde determinados planteamientos financieros, pero que adquiere otra dimensión cuando se combina con el resto de operaciones del mandato.
Y entonces aparecen situaciones que, más allá de las grandes palancas, resultan difíciles incluso de imaginar en un club de la dimensión del Barcelona. Como el caso del falso agente relacionado con Robert Lewandowski. La directiva llegó a transferir oficialmente un millón de euros a una cuenta bancaria de Chipre para pagar una comisión a quien afirmaba ser el abogado y representante del delantero polaco y actuar en nombre de Pini Zahavi. El banco bloqueó la operación al considerarla sospechosa y el propio club terminó admitiendo un fallo en sus mecanismos internos de control y cumplimiento. Que un club de semejante dimensión pueda encontrarse ante una situación así resulta, como mínimo, desconcertante.
¿cómo ha sido posible llegar hasta aquí? No estamos hablando simplemente de que el Barcelona haya realizado una operación arriesgada, o de que una venta haya salido mal. Estamos hablando de una sucesión de mecanismos que han permitido al club continuar compitiendo mientras su situación económica seguía exigiendo nuevas soluciones. Y, mientras tanto, los organismos reguladores han permitido que el transatlántico continúe navegando
También está el frente judicial relacionado con el Reus CF. Laporta tuvo que declarar como investigado por una presunta estafa vinculada a la gestión del club entre 2014 y 2018. La causa investiga la desaparición de fondos aportados por inversores privados a los que se habrían prometido rentabilidades del 6% que posteriormente no se pagaron, en una investigación que afecta al entramado empresarial y profesional del actual presidente azulgrana. Un episodio que pertenece a una etapa anterior a su regreso al Barcelona, pero que inevitablemente vuelve a colocarlo bajo el foco judicial.
Y, por supuesto, está el Caso Negreira que, aunque afecta a diferentes juntas directivas, también alcanzó a Laporta por los pagos realizados durante su primera etapa presidencial, ya que fue el que los cuadriplicó. Mientras en España el paso del tiempo y los plazos de prescripción han condicionado las consecuencias deportivas, el asunto ha tenido recorrido en el ámbito europeo.
El TAS ratificó sanciones contra el Barcelona relacionadas con la consideración de determinadas operaciones de venta de activos como ingresos extraordinarios dentro de sus cuentas, en el marco del control financiero de UEFA. Una situación que vuelve a poner sobre la mesa la distancia entre la contabilidad utilizada para respirar y la realidad económica que termina apareciendo cuando llega el momento de cuadrar las cuentas.
Y aquí está quizá la cuestión más incómoda de todas: ¿cómo ha sido posible llegar hasta aquí? No estamos hablando simplemente de que el Barcelona haya realizado una operación arriesgada, o de que una venta haya salido mal. Estamos hablando de una sucesión de mecanismos que han permitido al club continuar compitiendo mientras su situación económica seguía exigiendo nuevas soluciones. Y mientras tanto, los organismos reguladores han permitido que el transatlántico continúe navegando.
La explicación puede encontrarse en la necesidad de evitar que el Barcelona se convierta en un problema sistémico para el propio fútbol español. Aplicar de manera absolutamente rígida todas las restricciones económicas habría provocado una situación deportiva y financiera de enorme gravedad para uno de los clubes más importantes del país. Así que se ha encontrado una especie de término medio: permitir determinadas operaciones, aceptar determinadas estructuras financieras y trasladar parte de las consecuencias hacia ejercicios posteriores. El problema es que esa permisividad puede terminar generando una sensación peligrosísima: la de que siempre existe una salida para Joan laporta.
Si falta dinero, se vende un activo. Si la venta no se cobra, se busca otro comprador. Si aparece un problema de límite salarial, se anticipan ingresos. Si faltan ingresos, se hipotecan los futuros. Si una operación se complica, se explica como un problema de plazos. Y si las cuentas se deterioran, siempre queda alguna nueva palanca esperando. Quizás ese sea el verdadero éxito de la ingeniería Lapuerta: haber conseguido que el problema nunca sea hoy. Siempre es mañana. El Barcelona continúa fichando, compitiendo y vendiendo una imagen de normalidad mientras acumula compromisos que alguien tendrá que afrontar. Y, mientras ese alguien no sea Joan Laporta, parece que siempre habrá vía libre desde su socio y amigo Javier Tebas Medrano.
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Buenos días. Cristiano Ronaldo ha abandonando tumultuosamente la concentración de Portugal, y tiene pinta de que su extraordinario paso por dicho equipo nacional ha tocado a su fin. Tampoco puede estar muy lejos el final definitivo de su carrera. El tiempo no perdona. Ya lo cantó Dave Gilmour en aquel clásico de Pink Floyd: “The time is gone, the song is over, thought I’d have something more to say”.
Cristiano siente exactamente lo que describe Gilmour. El tiempo se le ha ido, la canción ha terminado (aunque vibren aún en el aire las últimas notas de saxofón de un fade-out melancólico) y él creía que aún tenía cosas que decir. Puede que se esté enfrentando a la realidad opuesta: las últimas palabras, casi inconexas, endebles, se preparan en la garganta, pero son el mero epitafio de la carrera más increíble que haya tenido un futbolista en la era moderna de este deporte. (Aquellos que pretendan situar a Messi por encima tendrán que sortear preguntas negreirísticamente incómodas).
Está en el umbral del adiós, y este incidente desasosegador con su seleccionador refrenda que pocos finales de grandes estrellas son balsas de aceite. No somos quiénes para pontificar acerca de quién tiene razón en el agrio desencuentro entre la estrella y Jorge Jesús, entre otras razones porque desconocemos los detalles. Pero sí nos sentimos legitimados para testificar que los finales abruptos son cosa común en los ocasos de carreras rutilantes, y ello se ve sin salir de la historia del propio Real Madrid.
La sensación es que los responsables de la selección lusa están superados por la magnitud de lo que les toca a hacer (manejar las últimas páginas del declive), que Jorge Jesús ha tratado de hacerlo con torpeza (¿y cómo no ser torpes manejando algo de esta magnitud?) y que esa torpeza ha derivado en un incumplimiento de palabra y, en última instancia, en una traición al mito. Un mito a cuyo oído nadie (y nos parece normal) se ve capaz de entonar la canción de Gilmour. Ningún mito ha sido capaz de admitir su propio ocaso. Ninguno ha sido capaz de verlo, diríamos incluso. Y es difícil que quienes les rodean sean capaz de lidiar con este embrollo de una manera decorosa.
Todo esto nos recuerda lo que las crónicas cuentan del adiós de Di Stéfano. Se sabe que alguien le dijo “puedes quedarte de lo que quieras, pero ya no de jugador”, pero se ignora quién tuvo los arrestos de soltarle semejante cosa a la cara. Ni siquiera D. Santiago, que no se arredraba ante cualquier cosa, reunió el valor para hacerlo, mandando un emisario en su lugar. Pudo ser Saporta. Pudo ser el eterno gerente Antonio Calderón. No fue D. Santiago. Comunicar a Di Stéfano lo que Di Stéfano era incapaz de ver (o sea, que estaba irremisiblemente acabado) era como hacer al sol partícipe de su propio agotamiento.
Alfredo jugó un par de años más en el Español. Cristiano ha seguido una trayectoria meritoria tras hacer historia en el Madrid, pero no ha sido lo mismo. Mientras ambos siguieron en activo en su fase postMadrid, pertenecieron al fútbol. Ambos volvieron a pertenecer al Madrid, que es más grande que el fútbol, cuando lo dejaron.
El Madrid espera a Cristiano.
Os dejamos con el resto de portadas. Pasad un buen día.
La Liga española vaga por el mundo con un pecado original, el caso Negreira, y Tebas se niega a bautizar al niño. Está en juego el prestigio, está en juego el negocio, y está en juego el fútbol. Le da igual. Para Tebas no es más que un chicle que se estira y se estira. Le aburre. Le incomoda. Le crispa. Jamás un denunciante se ha mostrado tan comprensivo, cariñoso, y hasta peligrosamente pizpireto con el denunciado.
Ahorra palabras Tebas con el Caso Negreira. Ahorra tantas palabras que cuando dice algo, no dice nada. Su única tesis conocida al respecto es que el Barcelona pagó al vicepresidente del CTA durante 17 años, pero que en modo alguno puede hablarse de compra de árbitros, tan solo de una tenue tentativa de influir, un pecadillo de intención, sin llegar a consumar. Lo que vienen siendo unos malos pensamientos de nada, en la mente calenturienta de cuatro presidentes culés consecutivos, que ya es calentón hereditario, vicio del bueno, guarrería contagiosa. Para todos menos para Tebas.
Para Tebas el Negreirato no es más que un capricho de Florentino.
Y ahí sí que habla. Porque cuando el presidente de la Liga escucha el nombre de Florentino Pérez, se le nublan los negreiras y se le suelta la lengua, como a Zacarías en el evangelio de San Lucas, tras haber enmudecido por dudar del ángel Gabriel. Tebas, por su parte, quedó mudo por arte mágica tras dudar de la honradez del F. C. Barcelona una vez, y desde entonces bendice lo blaugrana a diario esperando el milagro, que le briden una copa, o qué sé yo, que pongan su nombre al estadio: Spotify Javier Tebas.
Pero el milagro de la lengua movediza solo ocurre cuando ha de hablar de Florentino y el Real Madrid. Ni siquiera emulando las Sagradas Escrituras es capaz Tebas de comportarse como Dios manda. Cada vez que veo a un Tebas, o cualquiera de los mil Tebitas, pedir que arrojemos pelillos a la mar sobre el caso Negreira, pienso en las ilusiones traicionadas. El fútbol es, además de un negocio, una ilusión, y ese es su gran poder –por eso es un negocio-. Pienso en los críos de comienzos del siglo XXI que pudieron ver al Real Madrid por primera vez en un estadio, en las lágrimas de los aficionados por ligas perdidas en extrañas circunstancias, como en extrañas circunstancias las ganó el Barcelona, en los miles de seguidores que viajaron por España animando al equipo, dejándose a menudo en esta gran pasión sus ahorros, o en los jugadores merengues de aquellos años que tuvieron que renunciar a éxitos merecidos por culpa de sospechosos movimientos entre bambalinas, y en sus familias, y en sus amigos.
La Liga española vaga por el mundo con un pecado original, el caso Negreira, y Tebas se niega a bautizar al niño. Está en juego el prestigio, está en juego el negocio, y está en juego el fútbol
Pienso en todos ellos y, en consecuencia, me resulta mucho más ofensiva y grave la actitud inmoral de los Tebas y Tebitas. Al aficionado del Real Madrid le han robado 17 años de competición limpia y deportiva. Todos tenemos la sensación de haber sido testigos de una gran estafa. Como víctimas de tal escándalo de corrupción deportiva, mantenido en secreto por unos y otros durante tantos años, lo mínimo es que redoblemos las voces hoy cuando las actuaciones arbitrales parecen una continuación del Negreirato. Nadie pide que se nos beneficie por lo que antaño se nos hurtó. Pero nadie puede pedirnos silencio cuando la sombra de la sospecha del caso Negreira sigue siendo larguísima, entre otras cosas porque nadie de los que deberían actuar han hecho nada útil desde que se descubrió el pastel. Es más, su especialidad es cachondearse de los que lo denunciamos siempre que tenemos ocasión.
Y debemos denunciarlo, lo pasado y lo presente, porque tan lamentable es el Negreirato de 17 años –y lo que surja-, como la actitud de La Liga española hoy, que parece haber olvidado que el prestigio es muy difícil de lograr y muy fácil de perder. No es normal que el aficionado madridista pueda distinguir si está viendo un partido de Liga o de Champions solamente mirando por un pequeño agujero un primer plano del árbitro; es decir, pueda distinguir si está en un extraño circo donde a todos los blancos nos toman por payasos, o si está en una competición que, mal que bien, aspira a ser profesional, seria, y confiable.
Las palabras de Pochettino sobre el escándalo de Manchester City podrían dirigirse perfectamente al escándalo Negreira: “Hemos vivido un engaño, lo que lograron y celebraron no fue real”. La diferencia es que, en la Premier, una comisión independiente investigó las 115 acusaciones que pesaban sobre el City. En la Liga española, para el que manda, Negreira es solo un chicle. Un chicle de 8,4 millones de euros, dos años sin un solo penalti en contra, 59 partidos sin una sola expulsión, y otras casualidades muy casuales.
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Buenos días. Nuestros compañeros de El Debate, concretamente ese gran reportero de investigación que es Alejandro Entrambasaguas, publica hoy en dicho medio una noticia de alcance, a través de la cual nos es dado conocer un nuevo ejemplo de conflicto de intereses consagrado por el inefable Javier Tebas, verdadero factótum del fútbol español.
Cierto es que suficiente conflicto de intereses es el propio Tebas, hombre en cuya persona se junta el cargo de presidente de LaLiga y el de vicepresidente de la RFEF, sin que la manifiesta incompatibilidad de ambos cargos parezca hacer pestañear a casi nadie. A raíz del descubrimiento de la permanencia de un préstamo a Tebas en el balance del Barcelona, préstamo por valor de 4,485 millones de euros por cuya amenaza de incobrabilidad ha dotado dicho club una provisión de más de 2 millones, se ha impuesto una pregunta de pertinencia sobresaliente: ¿es presentable que estas dudosas transacciones y el asunto arbitral tengan de telón de fondo a la misma persona? El videpresidente de la Federación tiene obvio mando en plaza en el asunto arbitral, estando como está el CTA dentro de su paraguas de mando.
Tebas es el conflicto de intereses encarnado y, como las instituciones tienden a parecerse a quien las preside, LaLiga es ya el paradigma de dicho conflicto. Merced al propio Tebas, claro.
¨LaLiga, presidida por Javier Tebas, ha contratado como proveedores a directivos del fútbol. En concreto, entre las empresas que facturan a La Liga figuran una sociedad del consejero delegado del Atlético de Madrid y vicepresidente de La Liga, Miguel Ángel Gil Marín, y otras dos empresas de antiguos altos directivos del FC Barcelona.
Según los datos a los que ha tenido acceso El Debate, el gasto conjunto en servicios profesionales independientes y en publicidad, propaganda y relaciones públicas de La Liga se disparó un 368 % entre el 30 de junio de 2022 y el 30 de junio de 2023, al pasar de 25,7 a 94,7 millones de euros. La fecha coincide con el estallido del caso Negreira, destapado el 15 de febrero de 2023, que salpicó directamente al FC Barcelona. En los ejercicios siguientes el gasto no ha hecho sino mantenerse en niveles muy superiores a los previos, ya que tuvo 113,1 millones en el cierre de junio de 2024 y 103,2 millones en el de junio de 2025, prácticamente cuatro veces más que en 2022.
La lista de proveedores del organismo que preside Tebas advierte expresamente de que esas relaciones comerciales están amparadas por «obligaciones de confidencialidad». Las cuentas anuales recogen la cifra global destinada a medios de radio y prensa escrita pero en ningún caso identifican qué medios la reciben ni cuánto cobra cada uno. Es, a día de hoy, una caja negra, ya que se sabe cuánto se gasta pero no quién recibe este dinero.
Lo que sí ha podido reconstruir este periódico, cruzando el listado de proveedores, es la identidad de quiénes están detrás de algunas de esas sociedades. El caso más directo es el de Eventos Los Ángeles de San Rafael SA, dedicada a la organización de convenciones y ferias de muestras y, según su objeto social, a «explotar toda clase de industrias y establecimientos turísticos». Su administrador único desde el 16 de diciembre de 2022 es Óscar Gil Marín, consejero del Atlético de Madrid. Pero el dato que de verdad importa está un nivel más arriba, ya que la propiedad de la sociedad recae en su matriz, Grupo Los Ángeles de San Rafael Holding SL, en la que un 12,5% pertenece a su hermano, Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado y máximo accionista del Atlético.
También ocupa a la vez la vicepresidencia de La Liga desde 2020. Es decir, el número dos de la patronal tiene una participación en una empresa que la propia patronal contrata como proveedora pudiendo estar incurriendo en una incompatibilidad. Eventos Los Ángeles de San Rafael declaró en 2023 unos activos de 7,8 millones de euros y en 2024 una facturación que superó los 3 millones.
Al otro lado del mapa de conflictos de interés aparecen dos empresas con matrícula culé. Altius Genius Fortius SL tiene como administradora única a Concepción Esteve Cabanes pero su apoderado mancomunado a día de hoy es David Bellver Vives, que fue representante del FC Barcelona ante la FIFA y la UEFA. Su objeto social es la organización y producción de eventos culturales, deportivos, musicales o de cualquier otro tipo, y en 2021 declaró a la Agencia Tributaria un activo de 1,6 millones de euros y una facturación de 1,4 millones.
Otra de las empresas es Spodeal Marketing SL, agencia de marketing deportivo cuyos dos administradores solidarios, Joan Carles Raventós y Jordi Camps Banqué, llevan vinculados a la sociedad desde el 29 de marzo de 2017. Raventós fue director general de las secciones profesionales del FC Barcelona y de Barça Licensing & Merchandising y Camps fue responsable comercial y de patrocinios del propio club. Spodeal declaró en 2025 unos activos de 3,5 millones de euros y una facturación de 3,7 millones.
1K Sports Group 24 SL, la agencia de representación de futbolistas fundada por Iker Casillas, también figura entre los proveedores de La Liga. La sociedad se constituyó el 13 de julio de 2015 y está domiciliada en un chalet de una urbanización de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Casillas fue su administrador único hasta el 28 de marzo de 2019, fecha desde la que comparte el cargo, como administrador solidario, con Antonio Jesús Real Serrano. Su objeto social es «la representación, el asesoramiento y la intermediación en la contratación de deportistas» y sus últimas cuentas, de 2023, reflejan 5,7 millones de euros en activos, 2,2 millones en reservas y una facturación de 2,8 millones.
La presencia de la agencia de Casillas en el listado de proveedores de La Liga no puede leerse sin el contexto político del fútbol español del último año. En junio de 2026, el propio Casillas se posicionó públicamente del lado de Enrique Riquelme en las elecciones a la presidencia del Real Madrid, distanciándose de forma explícita de Florentino Pérez, el presidente al que Tebas más se ha enfrentado públicamente en la última década. El Debate se ha puesto en contacto con La Liga para conocer el importe exacto de los contratos a todas estas empresas, y no han querido dar su versión de los hechos".
El dato que más nos llama la atención es el de Miguel Ángel Gil Marín, que con una mano es segundo de LaLiga, junto a Tebas, y con la otra cobra de la misma institución a través una de sus empresas.
En fin, Os dejamos con las portadas del día. Que sea una buena jornada.
Hola a todos. La noticia del día de ayer fue la del pájaro disparando a las escopetas, o sea, la de los corruptos demandando a los honestos. Parece que la cúpula culé siente en la nuca el aliento de lo que le podría pasar al City una vez ha sido condenado por infringir 114 normas financieras de 115 posibles. Si sobre el club cliente de Negreira pesara la sospecha de 115 cargos de desfachatez, habría que considerarlo culpable de los 115, uno detrás de otro, amén de la condena tan esperada por haberse comprado el sistema arbitral durante, que sepamos, 17 años, con facturas de pagos a Negreira y todo.
En lo que parece una patética huida hacia adelante, huida que retrata una mente colectiva instalada en el descaro más apabullante, el Barça ha demandado por presuntas calumnias a Florentino Pérez. Hay que puntuar muy pero que muy alto en el escalafón de los golfos desorejados para comprarte arbitralmente la competición durante décadas, consagrando así un fraude masivo con millones y millones de damnificados emocionales que ingenuamente pusieron su ilusión en una competición que creían limpia, para luego demandar por calumnias al club perjudicado por tus turbios manejos.
Dennos una musculatura del cuello más fuerte para poder vomitar más lejos.
En cuanto al presunto acto de conciliación del día 25, Florentino Pérez puede hacer tres cosas: 1. Presentarse y rectificar. Ni esperamos que lo haga ni creemos que lo hará. 2. No presentarse. 3. Presentarse para abundar en su denuncia y seguir combatiendo la corrupción rampante que padecemos.
Ojalá sea la 3, aunque la 2 no está mal y nos parece lo más probable.
Os dejamos con las portadas del día, que nada aportan a lo que aquí nos trae, como suele suceder.
Pasad un buen día.
Confieso que la llegada de un parón de selecciones me ha hecho feliz por primera vez en toda mi vida. Ni siquiera me siento mal al reconocerlo. Ver al Madrid había llegado a ser, más que un dolor, algo muy irritante: también por primera vez en mi vida, al ver salir por la boca de un túnel de vestuarios a los mismos once cabrones de siempre (copyright: John Toshack) me ponía frenético, peor que si me ataran a una silla, con los párpados abiertos y pegados con celo, a ver en bucle el Canal 24 Horas. Llegados a este punto, es mejor parar, por salud mental. No hay necesidad de esto, Dios bendiga a la FIFA y a la UEFA y a sus corruptísimos manejos.
El parón ha deparado, en mi opinión, dos grandes momentos.
El otro día había dos jubilados alemanes bebiendo vino al lado mío. En el despacho hay un televisor, que es el ojo de buey a través del cual se ve el resto del mundo desde esa bodega tan vieja como el viento de Levante. Estaban puestos los toros, los toros de Sevilla, la feria de San Miguel: el éxtasis estético de Pablo Aguado. El espectáculo no era del agrado de los boomers alemanes, una pareja que, hay que decirlo todo, tenían toda la cara de tener abuelos con dudoso pasado. Se acabaron los toros y pusieron el fútbol: Wembley, que me hizo pensar de inmediato en Carvajal cayendo como un trueno, vestido de blanco, sobre una nube también de alemanes, como si fuera un chato ruso de la guerra civil. En Wembley vi a Oyarzabal superar al portero inglés con un toquecito de puntera, tac, que era como un punteo suave de guitarra: un gesto técnico de un delantero de segunda fila que sin embargo parece trigonometría avanzada para el cerebro de Mbappé.
El segundo tiene que ver con un vídeo que hay circulando por ahí, de Vini. Está entrenando con Brasil. Encara a puerta, dispara con la derecha, y no sólo el balón se va muy alto, es que casi mata a una señora que, fuera del campo, grita de dolor al recibir el pelotazo.
Como dice Ángel del Riego en su último artículo, Vinícius ha dejado de ser un jugador de fútbol para convertirse en un dibujo animado. También en un meme. Yo defendí aquí hace unas semanas la necesidad de renovarlo. Pensaba entonces, y sigo pensando, que en él perviven los vestigios del fútbol de antes, del viejo fútbol: fantasía, recursos imposibles, soluciones espontáneas como inspiradas por el númen de la creatividad…Sin embargo, ese Vinicius se quedó en los destellos del Mundial y nada más, como si un genio maligno lo hubiera evaporado, como si en la terrible operación de cirugía estética a la que se ha sometido lo hubieran sustituido por otra persona.
Recurrimos a la excusa del no-balón de oro, pero hay más cosas. El golpeo y la definición del brasileño han retrocedido a los estadios iniciales de su carrera. Vini llegó a alcanzar, con Carletto, una superioridad técnica extraordinaria que, de pronto, es como si hubiera perdido. Parece pesado y pasado de kilos, no se va de nadie y, peor aún, está mentalmente exhausto, agotado, sin chispa. Ver vídeos suyos de hace dos, tres o cuatro temporadas es directamente para echarse a llorar.
Pero como digo, no todo puede ser la cuestión del balón de oro. Está lo que nos llega de su vida personal. Vini da la impresión de vivir en un desorden que recuerda al que llevó al paroxismo de la locura a José Luiz López Vázquez al final de la maravillosa película de Pedro Olea "No es bueno que el hombre esté solo". Su personaje, creado por Garci y López Mollea, es un pobre infeliz que vive con una muñeca en la que proyecta a su esposa muerta. Entonces su vecina, Carmen Sevilla, de profesión la noche, y su chulo, Máximo Valverde, se catan del percal y lo aprovechan, invadiéndole la casa y haciendo de sus capas, unos buenos sayos. El pobre López Vázquez se convierte entonces en la viva imagen de esos antiguos refranes españoles que mencionan la puta, la cama, el cornudo y la paliza. Hasta que naturalmente, un día explota. Y se redime.
La casa de Vini parece, desde el visor de Instagram, que es el coño de la Bernarda. La tal Virginia, que ahora es su prometida, ya avisó de sus maneras cuando hace un año le obligó a un auténtico ritual de humillación pública para perdonarle una supuesta cornamenta. Vinícius, que ya es incapaz fisionómicamente de sonreír como él sonreía, posa siempre junto a ella con un punto en la mirada de vacío, como si no estuviera allí o, peor aún, no quisiera estar. Su domicilio es un campamento-favela de lujo en donde no sólo se venden cosméticos de baratillo por las redes sociales como si fuera un bazar, sino que además suena música a todo volumen a altas horas de las noches previas a partidos del Madrid. Partidos que ha de jugar Vini, en los que más bien se limitó a hacer acto de presencia.
Por si fuera poco, si Vini no puede ni descansar ni concentrarse en su casa, desde hace dos temporadas también tiene okupado su espacio natural sobre el campo, es decir, la banda izquierda del ataque del Madrid. Le ficharon a Mbappé no sólo para que fuera la estrella, y no él, sino para que se encalomara a su hábitat. El mapa de calor de ambos en el último derbi confirma lo que se puede observar desde que juegan juntos: los dos juegan, literalmente, en el mismo sitio, con lo que eso supone en términos de anticompetitividad y desequilibrio para el equipo. Con especies invasoras y depredadoras dentro y fuera de casa, con Vini el Madrid tendría, en atención a la inversión que acaba de realizar en su renovación, recuperar la figura paternal del asesor de futbolistas. Ese que, como Mou, les hable, por su bien, como un padre.
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¡Ese City, que maravilla! Las crónicas tras conocerse su pufo son unánimes entre los opinadores británicos, pues se ciscan en las muelas del club que cobijó a tantos españoles y similares, ahora les detallo. Lo más bonito que le llaman es tramposo. Los hay que se acuerdan del Barça y sus cosas, claro.
En España periódicos, radios y televisiones también rugen contra el City en plan lamento, eso sí. Es que para muchos era el ejemplo y la esperanza. La esperanza de que borrara al Madrid de Europa, digo. Y no.
El caso es que ya en 2020 fue sancionado con dos años de expulsión de las competiciones por la UEFA y multa económica, puro vicio. Pero el Tribunal de Arbitraje Deportivo sacó su VAR y dejó la cosa en solo la multa. ¿Raro? No, nada…
En Barcelona se escribe que “el asunto es muy serio, estaremos muy atentos”, pues lo de fumarse el juego limpio financiero y perjudicar a sus competidores locales e internacionales les parece imperdonable.
También por Madrid se opina parecido y es natural: menudo vigilante es nuestro Periodismo con la pureza en el Deporte, mayormente en el fútbol. En Liga y RFEF las banderas lucen a media asta.
Les decía que el City ha sido muy español, pues cobijó a muchos de los nuestros, gente tan entrañable como Zabaleta, Silva, Rodri, Pellegrini, Arteta, Pep Guardiola y su fiel Lillo, Begiristain y Soriano esos cerebros, el fenómeno fisio físico Buenaventura o el sin par Kun Agüero, un tipo capaz de ser hincha a la vez de Barça y Atleti. Para no cansarles, otros que van desde los campeonísimos Jesusito Navas, Laporte, Ferran Torres y Eric García a Brahim y mi amigo el doctor Edu Mauri, gloria familiar del Espanyol.
Los opinadores de allí acusan al club de manchar la Premier. Servidor añade que también las carreras de estos muchachos, pues habrían competido en posición de ventaja sobre sus rivales. Igual les suena. Digo yo, siempre presuntamente y con el debido respeto a todos, que si tanto español junto habrá influido en que la cosa del dinero se le fuera de madre al club. Miren que nosotros y el trinque últimamente… Los jefes del City, presuntamente insisto, ponen cualquiera de nuestras teles, y quizá lo utilicen en su defensa: “Vemos un español y nos ponemos cachondos, se nos fue la mano”.
En Barcelona se escribe que “el asunto es muy serio, estaremos muy atentos”, pues lo de fumarse el juego limpio financiero y perjudicar a sus competidores locales e internacionales les parece imperdonable
Roy Keane, aquel blandito volante del United, ha dado en el clavo: “El City decidió hacer trampas y debe pagarlo”. Y ahí precisamente veo la diferencia entre lo del City y Barça/ Negreira, fíjense.
No conozco a los jefes del City, su formación y catadura moral social y deportiva. Pero sí las de los implicados -es un decir- en lo de Negreira: Núñez, Gaspart, el mismo Laporta y sus colaboradores internos y externos, el propio Negreira… Es imposible pretender que decidieran hacer lo que hizo el City, o sea, hacer trampas. Además, y no menos importante: el mando, los guardianes de la decencia en nuestro fútbol, del Gobierno para abajo, se lo hubieran impedido más pronto que tarde.
Lo suyo fue otra cosa. Amí lo que más me convence es aquello de que pagó en defensa propia. Y muy amenazado debía estar el club para apoquinar durante 17 años buscando paz e igualdad de oportunidades, o sea de vida, que el resto de sus colegas, especialmente uno, El Maligno. Vivaqueaba en un sin vivir y tuvo la suerte de encontrar alivio en un solo hombre que pintaba poco en nuestro fútbol pero les ayudó, justamente hasta el día que abandonó la organización piteril, pues entonces le dejaron de pagar.
¿Raro? El Barça se sintió ya fuera de peligro y su protector lo dejó todo atado y bien atado, mítica frase de los 70 sólo superada por aquella de Cruyff al ariete Clares: "¡Manolo, marca ya!"
Expertos en la materia, los clásicos Tebas y tal, los gallegos Louzan y Soto los últimos, son fieles de don Tancredo y, si acaso, esperan a que la justicia diga algo y emerja entre los ¡ha prescrito! y otras frases también míticas. Pero ojito que en Italia descendieron a la Juventus por influir en las designaciones arbitrales. Jamás se demostró, ni se pretendió por imposible, que pagara nada ni a nadie, sino que se impuso lo evidente: su dinero buscaba condicionar las designaciones, dominar el sistema.
El índice corruptor como arma letal: tú asciendes, tú no según a mí me parezca, y tal. La UEFA tiene argumentos presentados por el Madrid y particulares. Bonita manera de despedir el verano, sí.
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Buenos días, amigos. Hay días en que la prensa deportiva nos sorprende. Hay jornadas en que se sacude la modorra de sobremesa y se olvida de la siesta de pijama y orinal y el consiguiente sopor espeso y pesado de un mal despertar. Fechas en las que abandona ese periodismo cachazudo que arrastra los pies y se consume en bostezos, y que es tan suyo, y nos sorprende con unas portadas atravesadas de nervio, de vigor informativo y de interés periodístico.
Hoy tampoco es uno de esos días.
Estamos en parón de selecciones y es sabido que pocas cosas gustan más a la prensa deportiva patria que un buen parón. Un parón infinito, interminable, si puede ser. La excusa perfecta para alargar la siesta un ratito no más, dos semanitas de nada, y luego ya si tal vamos viendo. Alguien podría pensar que la falta de noticias de alcance es una oportunidad perfecta para hacer periodismo de fondo. Para profundizar en ciertos asuntos que tienen su importancia.
Como el caso Negreira, por ejemplo, que no deja de ser el mayor escándalo de la historia del deporte español y del fútbol europeo, y que -a la vista está- sigue plenamente vigente. O quizás en el concepto de impunidad, tan oportuna e involuntariamente traído a colación por el bueno de Rodri. O a las diferencias éticas entre el fútbol inglés y el español, que las reacciones ante el Caso City está poniendo de manifiesto.
Mirad si no a las portadas británicas en los últimos días a resultas del caso City, y comparadlas con la reacción de la prensa deportiva patria que padecemos, a colación del muchísimo más grave Caso Negreira.
Pero no. Non fotis, nen. No se nos vaya a enfadar el señorito Tebas, que paga muy bien. Porque qué inteligente es el señorito Tebas. Y qué trabajador. Y qué ecuánime. Y qué justo. Y qué honrado. Y qué bien habla. Y cómo tuitea. Y qué guapo es. Y así. Y vayan días y vengan ollas (ollas, hemos dicho ollas).
De manera que hoy la prensa de Madrid, por un lado, intenta seguir exprimiendo la victoria de la Roja (artista antes conocida como selección española) ante Inglaterra en la Liga de las Naciones, que es un torneo que al parecer existe y eso. Bien es verdad que salir en portada el lunes con una noticia que se produjo el sábado y que ya estaba en portada el domingo no pone de manifiesto precisamente un afán periodístico de primera magnitud, pero ya hemos dejado sentado que aquí estamos a lo que estamos.
La gran noticia con la que, sin embargo, abren tanto As como Marca es la victoria de la selección femenina en el Mundial sub-20, tras ganar en los penaltis a la todopoderosa selección de Corea del Norte, país de rancia tradición futbolística en el que -cosas del exotismo cultural- la pelota suele ser sustituida por la cabeza de algún disidente, sin que, al parecer, a la FIFA se le mueva músculo alguno por ello.
Marca, no contento con dedicar la portada al supernotición que te cagas (que dirían los de Gomaespuma), le dedica también la contraportada, en una de esas doble-portadas apaisadas a las que nos está empezando a acostumbrar últimamente. Si hemos de descartar que lo que mueva al diario de todas las aficiones menos la madridista a adoptar tan incómoda práctica sea el deseo de provocar tortícolis en sus heroicos lectores, habremos de reconocer que sin duda obedece a un fin mucho más elevado: hacer un homenaje a Lope de Vega ahorrándose pícaramente la contraportada. Ya sabéis: un folleto me manda hacer Tebante, que en mi vida me he visto en tanto aprieto; cuarenta planas dicen que es folleto; burla burlando ya van dos delante. Para que digan que en el Marca no hay cultura.
La prensa culé de Barcelona celebra el triunfo de Lamine Yamal ante Inglaterra y defiende que los tres goles en Wembley del jugador del Barcelona -bien que dos de ellos lo fueran por mediación de Baena y Oyarzabal – le hacen merecedor del Balón de Oro. Eso en el supuesto de que no lo fuera ya antes por su exhibición en el Mundial por mediación de otros quince seleccionados, más o menos. Que lo era. Merecedor, decimos. En fin, ellos son así, felices en su ombliguito. Nada nuevo bajo los campanarios.
Pasad un buen día.