Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Jorge Figueroa Vázquez.
Calamitoso y espantoso en sus decisiones. Mal en el criterio de las faltas, en las tarjetas mostradas y en la dirección del partido.
El choque comenzó con varias faltas sobre Vini, pero ninguna conllevó tarjeta. Para eso estaba esperando la primera entrada fuerte de un merengue, que fue de Brahim a Urko con un pisotón. Amarilla en el 21'. Dos minutos después la vio Vinícius por un leve agarroncito a El Hilal. De risa. A continuación, fue el marroquí quien hizo una entrada dura al brasileño. A menos de cinco metros, Gil Manzano lo expulsó. Le salvó el VAR porque era una acción solo de amarilla. Antes del descanso, otro tarjeteado fue Expósito por agarrar a Pitarch.
En la segunda mitad, se unieron a la nómina de amonestados Trent, Gonzalo y Urko. El inglés por un pisotón a Dolan. Fue justa. El canterano por una acción que no fue ni falta en otro error del trencilla extremeño. Mientras que el periquito sujetó a Palacios cuando el delantero blanco se escapaba.
Durante el choque, en un par de ocasiones, aplicó la ley de la ventaja de manera absurda. Como cuando Bellingham y Brahim recibieron faltas, la perdieron y no se echó para atrás. O cuando la pelota le dio dos veces en la espalda en dos jugadas parecidas de ambos equipos y dejó seguir en lugar de señalar un balón a tierra para que el equipo atacante volviera a tener el cuero.
En las áreas, solo al final, en una acción entre Jofre y Fran García, los locales pidieron tímidamente penalti. Lo cierto es que el lateral madridista tocó balón y no había nada punible.
No gustó a nadie el árbitro extremeño. Su bajón de nivel cada campaña es notable.
Gil Manzano, SUSPENSO CATEDRALICIO.










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