Buenos días. Ayer tuvimos la suerte de ver un partido de fútbol absolutamente excepcional. El marcador (5-4) habla por sí solo, aunque se queda corto al reflejar tanta y tan vertiginosa calidad como se vio sobre el campo. PSG y Bayern de Múnich recrearon la vista de millones de espectadores en el mundo. Lástima que todavía no esté en vigor la nueva Champions, la que difundiendo los partidos a través de un streaming hará llegar maravillas como esta a muchos más millones aún.
Fue en efecto, como comenta Sport, una oda al fútbol que muchas cuentas en redes sociales madridistas aprovecharon para despedazar a su propio equipo. “Eso es fútbol, cualquiera de los dos contendientes habría apalizado al Madrid de haberse cruzado en su camino”. Lo cierto es que el Madrid se cruzó en el camino de uno de ellos hace bien pocas fechas. Y no fue apalizado. El partido de ayer, en clave madridista, no da para un análisis catastrofista sino, a nuestro juicio, moderadamente esperanzado. El equipo de Arbeloa, con su plantilla altamente criticada, estuvo muy cerca de eliminar y tuvo contra las cuerdas a uno de los dos colosos de ayer, señal de que no estamos tan lejos de poder competir nuestra competición fetiche en los años venideros. A nuestro juicio, faltan retoques (retoques importantes, pero lejanos a una revolución que por otro lado es implanteable) y un entrenador capaz de implantar una ética de trabajo superior a la que ahora mismo impera en ese vestuario. No sabemos si dicho técnico debe ser Mourinho (como rezaba ayer la rumorología), Klopp o el propio Arbeloa, que nosotros nunca descartaríamos. El caso es que hay una base sobre la cual construir, como parece refrendar el papel jugado por nuestro equipo en la Champions. Falta el hábito, como decía Roberto Albáizar en estas mismas páginas hace poco. No es poca cosa, todo sea dicho también.
En el memorable partido de anoche, se produjo una jugada que da para un análisis del trabajo de los analistas, valga la redundancia. Fue un penalti por mano de Davies, en área bávara, que fue señalado como tal por el colegiado del VAR. La jugada es idéntica (o incluso menos clara) a la mano de Rodríguez del pasado viernes, en La Cartuja, a disparo de Brahim, pero en la piel de toro las jugadas se estiman de otra manera cuando hay por medio camisetas blancas. Curiosamente, y para subrayar aún más las diferencias ambientales, el mencionado árbitro de VAR era español, Del Cerro Grande. Los colegiados son un desastre en el contexto de la MLN, porque son fieles al putrefacto sistema. Cuando salen fuera (que es pocas veces, porque “fuera”’sabe de sobra lo corruptos que son) no desentonan en el aspecto técnico. No es él quién, es el dónde.
Por lo demás, hay que reírse muy fuerte ante una nueva exhibición de rostro pétreo por parte del ejército de opinión sincronizada, capitaneado por el incomparable Comandante Pável. Como resaltaba en X nuestro colaborador Rafa Gómez de Parada, la doble vara de medir del sujeto vuelve a quedar patente. No es de extrañar en quien, con sueldo pagado por el erario, en TVE1, llegó a tirar de IA para manipular las imágenes que presuntamente llevaban a la conclusión de que Brahim había cometido penalti.
Ayer no llegó a tanto. Simplemente, juzgó como pena máxima una mano idéntica (repetimos: quizá menos mano) que la que no fue señalada a Rodríguez en Sevilla.
En fin, amigos. Hoy se juega la otra semifinal de la Champions, es decir, la que enfrenta al Atleti con el Arsenal. La sensación clara es que, sea cual sea el equipo que pase a la final, lo tendrá crudo ante el otro finalista, PSG o Bayern, se verá la próxima semana. Pero el fútbol es una cosa muy loca, de manera que quién sabe.
Os dejamos con el resto de portadas. Pasad un buen día.

















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5 comentarios en: El PSG-Bayern habla bien del Madrid
Por fin As encontró la excusa perfecta para poner el titular de portada que siempre quisieron.
El equipo que no ha competido en champions es el negreira club de futbol. El camino más fácil y a calle.
El partido de ayer no habla bien del Madrid
ni de todos los que se preguntan qué es eso de jugar bien al fútbol
ni de los que dicen que la corrupción arbitral justifica no dar dos pases seguidos.