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¿Y ahora qué hacemos?

¿Y ahora qué hacemos?

Escrito por: Roberto Albáizar Pérez29 abril, 2026
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El Real Madrid ya está a once puntos del líder, el Barcelona. Una distancia que retrata muchas cosas, pero sobre todo una: el tamaño del desplome. Y conviene recordarlo porque no hace tanto la fotografía era exactamente la contraria. A principios de noviembre, el conjunto blanco se encontraba cinco puntos por delante de su eterno rival y, además, ya le había ganado en el primer Clásico de la temporada. Tenía ventaja, sensaciones y una posición privilegiada para dominar el curso.

Hoy, sin embargo, observa la cima desde lejos, atrapado en una espiral de excusas, culpables improvisados y análisis de conveniencia. Pero lo más llamativo no es haber perdido la ventaja. Lo verdaderamente sorprendente es la facilidad con la que, alrededor del club, se ha ido señalando a cualquiera menos a quienes de verdad manejan el timón. Todo comenzó, o al menos así se quiso vender, con aquel cambio de Vinícius. Cada uno eligió el motivo que mejor le encajaba: un gesto, una mala cara, un desencuentro, una supuesta ruptura interna. Da igual cuál fuera la versión preferida, porque el objetivo era el mismo: encontrar una cara visible a la que responsabilizar de la caída. Durante semanas se repitió que el problema del Madrid era Vinícius, su actitud, su influencia o su bajón de nivel. Parecía que, retirando una pieza, todo volvería a su sitio.

La situación del Madrid: 1. Xabi

Pero, como los resultados no mejoraban, hizo falta un siguiente señalado. Y entonces apareció Xabi Alonso. Se nos explicó que el entrenador había perdido el vestuario, que no sabía gestionar egos, que el equipo ya no jugaba a nada y que la convivencia era insostenible. El relato estaba listo: los futbolistas ya no creían en él y, como no se puede despedir a veinte jugadores, lo lógico era cortar por el eslabón más débil. Así funciona muchas veces el fútbol moderno: pagan justos por pecadores, y el técnico suele ser el primero en pasar por caja. Xabi Alonso salió del club convertido en el gran responsable del desastre. Algunos llegaron incluso a presentar su marcha como una liberación. El problema era él, no los jugadores, no la planificación, no la falta de compromiso en determinados encuentros. Él.

El Madrid de Arbeloa ha hecho clic

Llegó Arbeloa desde el Castilla y, de repente, todo eran sonrisas. Según se contaba, por fin había un entrenador que entendía mucho mejor lo que significa vestir esa camiseta, alguien cercano al vestuario, alguien capaz de devolver la armonía perdida. La atmósfera cambió de un día para otro... al menos en los titulares. La realidad tardó poco en responder. Apenas 48 horas después, el Madrid cayó eliminado de la Copa del Rey en Albacete tras una actuación vergonzosa. Quizás tanto buen ambiente confundió a alguien, porque conviene recordar algo básico: al fútbol se juega con los pies, no con abrazos, sonrisas ni discursos vacíos. Pero tampoco pasó nada. El culpable ya estaba localizado y despedido. Xabi Alonso era el origen de todos los males, así que solo quedaba esperar a que llegaran los resultados.

algunos futbolistas viven demasiado cómodos. quienes toman decisiones parecen convencidos de que todo seguirá funcionando por inercia

No llegaron. El equipo terminó por tirar la Liga de manera casi incomprensible. No hizo falta una decisión oficial ni una renuncia pública. Bastó con la inercia, con la dejadez, con esa peligrosa costumbre de asumir que siempre habrá una Champions que salve el año. Como si el campeonato doméstico fuese una molestia menor y no la prueba más constante de regularidad y competitividad. Muchos compraron otra vez el discurso. No pasa nada, la Liga Negreira puede escaparse, lo importante es Europa. El problema es que para ganar la Champions no basta con la camiseta ni con la nostalgia, hay que jugar contra los mejores. Y cuando tocó hacerlo, el Bayern Múnich eliminó al Madrid ganando ambos partidos. Sufriendo más de lo esperado, sí, pero acabó ganándolos al fin y al cabo.

Entonces apareció una nueva explicación de urgencia: la expulsión de Camavinga y el árbitro. De nuevo, la culpa estaba fuera. Nunca en el juego mostrado, nunca en los errores estructurales, nunca en la gestión deportiva, nunca en haber menospreciado competiciones o en haber regalado partidos por el camino, no. El culpable era Camavinga. O el árbitro. O ambos. Y así, en pocos meses, la lista de responsables ya incluía a Vinícius, Xabi Alonso, Arbeloa, Camavinga, los árbitros y cualquiera que pasara por allí.

Hace unos días incluso leí otro giro argumental: también la afición del Bernabéu había contribuido al fracaso. Según algunos, pitar al equipo en determinados partidos generó una presión insoportable para unos futbolistas multimillonarios acostumbrados a la élite. Lo que debía haber hecho el público, al parecer, era animar más. Claro que sí. Supongo que también debió extender una alfombra roja tras la eliminación copera. O aplaudir con entusiasmo después de perder en casa frente al Celta o al Getafe. O celebrar la derrota en la Supercopa de España. O agradecer el papelón de Lisboa, donde se dejó escapar una posición privilegiada en la fase liga de Champions. Pobrecitos los jugadores, víctimas del entorno.

El Madrid lleva dos temporadas consecutivas decepcionantes porque arrastra problemas de planificación, de hambre competitiva, de estructura deportiva y de autocrítica. Porque se ha instalado en la convicción de que el escudo resuelve por sí solo lo que no se corrige en los despachos ni en el césped

Lo fascinante de todo esto es la creatividad para encontrar causas secundarias mientras los principales permanecen blindados. Porque, cuando parecía que ya estaban todos señalados, todavía faltaba uno más: Arbeloa. Ahora resulta que el técnico es responsable por ser demasiado blando, por no criticar nunca al vestuario, por no dar más minutos a Ceballos y Carvajal. Esta última teoría merece un museo aparte. La temporada del Madrid, se dice, ha sido mala porque no han jugado más un futbolista castigado por molestias constantes y otro cuyo rendimiento ha sido, siendo generosos, muy discreto. Es maravilloso. Imagino a Álvaro Arbeloa levantándose por la mañana y pensando: “¿Cómo puedo perder hoy? Ya sé, dejaré en el banquillo a mis mejores jugadores y sacaré a los peores”. Hay análisis que no resisten ni diez segundos de lógica.

La realidad seguramente sea bastante menos novelesca y bastante más incómoda. El Madrid lleva dos temporadas consecutivas decepcionantes porque arrastra problemas de planificación, de hambre competitiva, de estructura deportiva y de autocrítica. Porque se ha instalado en la convicción de que el escudo resuelve por sí solo lo que no se corrige en los despachos ni en el césped. Porque algunos futbolistas viven demasiado cómodos y porque quienes toman decisiones parecen convencidos de que todo seguirá funcionando por inercia.

Mientras tanto, en plena tormenta deportiva, llegó el Mutua Madrid Open. Torneo que nos ha dejado imágenes simbólicas: Florentino Pérez compartiendo protagonismo en un peloteo con Jude Bellingham y Courtois, entre risas y ambiente distendido. No hay nada malo en sonreír ni en acudir a eventos, el problema son los tiempos que corren. Cuando una parte importante del madridismo observa con preocupación la deriva del club, ver a quienes sí tienen capacidad real para cambiar las cosas instalados en una burbuja de normalidad resulta revelador.

Porque los únicos que de verdad pueden alterar el rumbo son ellos: quien ficha, vende y destituye, y quienes salen al campo a competir. Todo lo demás son distracciones. Yo no tengo por qué saber la solución, no me pagan para ello. Pero sí sé algo elemental: si quieres resultados distintos, no puedes repetir siempre los mismos errores. No puedes confiar eternamente en el talento sin trabajo, en la épica sin fútbol, en el marketing sin exigencia y en la nostalgia como modelo de gestión. Mientras tanto, el segundo año consecutivo amenaza con cerrar otra vez la sala de trofeos vacía. Y la secuencia ya la conocemos de memoria: primero fue un gesto de Vinícius, luego Xabi Alonso, después Arbeloa, más tarde la afición, luego los árbitros y finalmente Camavinga. Se nos acaban los culpables, pero seguimos con el problema. Pero qué más da, mañana ya veremos a qué suceso o qué actor secundario le endosamos el muerto.

 

Getty Images

Roberto
Construyendo mi Torre de Babel. Escribo cuando estoy inspirado, casi siempre, sobre fútbol.

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29 comentarios en: ¿Y ahora qué hacemos?

  1. Hay que hacer un buen verano en cuanto a altas y bajas y elección del entrenador, y eso implica elegir entre Vinicius y Mbappé y posiblemente la otra operación dolorosa sería vender a Bellingham

  2. Por cierto, artículo muy acertado. Aún así, las lesiones y la corrupción arbitral han influido mucho en el devenir de la temporada.

  3. En el dominio de las afirmaciones sobre asuntos mundanos, la verdad tiene mucho que ver con el grado de acuerdo respecto a lo dicho.

    Me atrevo a considerar que un importante porcentaje de madridistas aceptan los principios desarrollados por Roberto Albáizar Pérez en este artículo.

    Efectivamente, lo que oímos sigue sin sonar bien, pues los pasos que se rumorea que quieren darse, parecen redundar en los mismos errores sin asumir las causas principales del reiterado fracaso.

  4. No digo que haya que venderlo si o sí ni mucho menos, digo que si hay que hacer dinero y a la vez catarsis después de dos años casi en blanco después de Vinicius o Mbappé el siguiente en la lista es Bellingham, porque su segundo y tercer año no han estado a la altura del jugador que se supone que es y además hay más jugadores en su puesto, (no es un central por ejemplo), por supuesto tratar de deshacerse de otros pero esos otros no te van a dar dinero.

  5. Vastic puede que haya un problema de cohabitación entre Vini y Mbappe, estoy seguro, pero en una plantilla con Fran Garcia, Carreras, Trent, Alaba, Asencio, Brahim, etc… pensar en vender a Bellingham no creo que sea la solución. Lo que necesitamos son dos o tres jugadores de su nivel y un entrenador que sea capaz de sacar partido a la plantilla.

  6. El mejor artículo que he leído en La Galerna, un pequeño pero, el nombre del responsable del desaguisado D. Florentino Pérez. El día del clásico sentenció a Xavi Alonso, en vez de darle boleto a Vinicius, por su desplante público en el cambio.

  7. Yo como culé,solo diré q ojala hubieran menos Miguel Angel y/o Robertos,y muchos mas Yebritas y similares (la mayoria),tocan la realidad,no conspiraciones extrañas que explica todo.
    Creo que és un gran articulo,con la autocrítica q precisa el RM,lejos del victimismo y autocomplaciencia de otros,chapeu por La Galerna,por permitir articulos asi.
    Yo solo espero que la lectura oficial se parezca mas a la de Yebrita y similares,saludos!

  8. Cuando dirás que el Fraude Corrupción Sobornalona sea sancionado como es debido por corromper la competición durante años, johanito?

  9. David, de esos que dices solo Brahim juega en una posición algo cercana a la de bellingham, y ninguno daría tanta pasta como el inglés

  10. Como he comentado mas de una vez,Vastic,si la justícia considera que el FCB ha cometido alguna irregularidad, seré el primero en condenarlo.
    Por lo demas,ojala siga Arbeloa,o venga Mourinho,y q la lectura general sea q los culpables estan fuera,no sentir,saludos!

  11. Uséase, johanito, si alguien violiniza a una persona cercana a tí, hasta que la justicia no le condene tu no dices nada? Y si ha prescrito el delito ya ni hablamos, el violeta es una persona como cualquier otra, no merecería ni un reproche a que si, menudo hipócrita estás hecho.

  12. El Jose Antonio que responde no soy yo. No se porque no interviene con su nombre real ni porque suplanta el mio. Al final el comentario que hace es bastante lógico, aunque para mi sobra el jajaja

  13. Johan, da la casualidad que yo he criticado lo que hace mal el Madrid desde la directiva, critico lo que hacen mal los jugadores, el entrenador, todo. Incluso escribí un artículo diciendo que perdimos en Múnich por méritos propios.
    Y, obviamente, hablo de la corrupción sistémica que tenemos en el CTA, tal y como ha detallado la propia UCO en un informe judicial. Hablo de todo, de lo que gusta a unos y a otros, porque tengo opinión propia. Y siendo como eres un seguidor del Barça es evidente que no te gusten cosas que escribo, pero tu opinión aquí no le enciende la bombilla a nadie. Eres como la mosca que está merodeando por la comida al aire libre con la familia en verano: un incordio, al que se quiere echar, porque molesta y no aporta nada.

  14. por cierto Johan, múestrame un solo medio culé en el que se den artículos tan variados como los que muestra La Galerna, donde existe diversidad de opiones para que puedan expresarse todos.
    Porque aquí existe algo que no existe ni en Cataluña, ni por añadidura en el Barça: libertad de expresión y democracia. Estáis acostumbrados al relato único que se maneja desde allí, donde desde Narnia se os dice cuál es la realidad en base a su relato, no a los datos.
    Pasas muchas horas leyendo aquí, cosa que no entiendo. Yo en spork y mundo despectivo no entro a leer ni loco, porque se parece al periodismo lo mismo que una dictadura a la libertad de expresión.

  15. Si la labor del cartel terrorista de prevaricadores la dinámica del equipo sería totalmente distinta; me atrevo e afirmar que incluso hubiera habido menos lesiones. Luego puedes hablar de perfeccionar la plantilla y demás, pero lo más importante es el "pago por neutralidad" y en lo que esto ha convertido el putrefacto fútbol español.
    Totalmente de acuerdo con las opiniones de Sergio.

    P.D. Jose Antonio, ¿te has parado a pensar que no tienes un nombre tan poco común y que hay muchos Jose Antonio en España?

  16. O sea, que como siempre buscamos excusas fuera porque en realidad la culpa no es nuestra jamás, el articulista opina, sugiere, infiere, desliza, matiza, concluye, cual vuelta al calcetín, que en realidad la culpa es siempre nuestra y que si no lo cambiamos es porqué somos unos perfectos inútiles.

    Ajá.

    Poco nos pasa.

    Bah.

  17. No sé por qué seguís leyendo los comentarios del tal johan. Yo me los salto directamente, ya sé que va a decir algo solo para molestar. Al principio esperaba ver un punto de vista diferente, alguien que argumentase desde el otro lado de la barrera, pero no, solo quiere molestar. Como dice Yebrita, no aporta nada, supongo que porque no tiene nada que aportar.

  18. A estas alturas os creéis que un tío que se hace llamar Johan, va a escribir aquí? Escribir aquí para qué? Ese tío es el mismo que escribe como José Antonio, como Antonio, como vastic o Adela. El enfermo de 70 años que se llama Joan y dejó a su madre en una residencia de ancianos por no querer atenderla, cuando tiene dinero y tiempo y no ha tenido hijos que atender.

  19. Precisamente en eso estas equivocado Yebrita,te preguntas el xq entro aquí,y és precisamente por el ejercicio que tu no quieres hacer,que no es otro que saber del otro punto de vista,y creeme que aquí en Catalunya,es algo habitual.Por otra parte,creo que he dejado escrito una felicitacion a la Galerna por la diversitad de criterios,se agradece.
    Y por ultimo,por una vez celebro que tu respuesta haya sido respetuosa,sin faltas de respeto en forma de insultos,creo q la discrepancia es necesaria,siempre que sea en estos terminos.

  20. En el análisis del autor faltan dos ingredientes fundamentales de la pócima:
    1) La forma fisica.
    2) El CTA.
    Hasta cuando ganamos tres UCL consecutivas, si hacemos memoria, éramos un desastre.

    Imagina ún artesano, el mejor, al que periódicamente zarandean mientras talla. Nunca consigue acabar una figura decente. Repetido una y otra vez, el artesano se desmotiva y hace las cosas de cualquier manera, total, no le van a dejar tallar una buena figura…

  21. Y no te olvides Carlos de LaLiga y su producción televisiva, Mediapro mediante, y sus inversiones de 40mill.€ para asegurar el relato en los medios…llevan tantos años de ilegalidades para poder competir contra el R.Madrid, que lo han convertido en tradición… y siguen cayendo madridistas en esa trampa de la autoflagelación..no hay competencia si no hay igualdad de trato. Cuando tengamos eso, hablamos del rendimiento y exigencia

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