"El dedo de Mourinho enseña el camino".
La frase se me quedó clavada durante la etapa del entrenador portugués al frente del Real Madrid. No porque fuese cierta, sino precisamente porque condensaba todo lo que me inquietaba de aquel tipo.
Conviene empezar por una obviedad que no siempre conviene a los partidarios de las obviedades. José Mourinho fue de joven un gran entrenador. Su palmarés no necesita maquillaje. Pero al Real Madrid vino a ganar la Champions y no la olimos. Ganó una Copa del Rey, una Liga mítica arrebatada a uno de los mejores Barcelonas de todos los tiempos, y una Supercopa de España. La Champions la ganaron otros después de él.
A mí me emociona todavía la expresión "caballero del honor". Caballero del honor puede ser Vinícius luchando contra la lacra del racismo y desafiando a quienes le insultan. Caballero del honor puede ser Toni Kroos diciendo "ganaremos más tarde", una frase que parecía escrita por alguien que sabía que la grandeza no siempre consiste en tener razón en el minuto noventa. Caballero del honor pueden ser muchas cosas, pero Mourinho no es nada de eso.
Siempre hay quien admira al pendenciero. Siempre hay quien admira al que busca pelea. Siempre hay quien cree que ganar justifica cualquier cosa, quizá porque para ellos ganar significa algo muy distinto de lo que significa para mí.
"Nos vamos a cansar de ganar", dijo Donald Trump. Y ahí sigue la frase, flotando como una advertencia. No porque haya traído grandes victorias a nadie, sino porque el Agente Naranja entendió algo elemental del ruido contemporáneo: a muchos les basta con que alguien pronuncie la palabra "ganar" con suficiente desprecio hacia los demás. No necesitan resultados. Necesitan un jefe de guerra.
Eso explica también la nostalgia mourinhista. Tras una mala temporada, siempre aparece el deseo de un sargento de hierro. Alguien que ponga firmes a esta panda de vagos. Alguien que reparta castigos. Alguien que diga lo que muchos quisieran decir desde la grada y desde el sofá. La tentación existe. Sería absurdo negarlo. Es muy fácil sentirse atraído por esa narrativa cuando el equipo ha jugado mal, cuando los jóvenes parecen blandos, cuando el Bernabéu se impacienta y cuando las tertulias convierten cada pérdida de balón en una prueba de decadencia moral.
Pero el Real Madrid no es el Getafe de Bordalás. Con todo el respeto para el Getafe y para Bordalás, a quien considero mucho mejor persona. El Real Madrid no puede reducirse a la épica del barro. El Real Madrid no debería necesitar odiarse a sí mismo para competir.
Si Mourinho vuelve al Real Madrid, los verdaderos ganadores serán otros. Los periodistas, los opinadores, los tertulianos, los que viven de estar a favor o en contra. Cada rueda de prensa será una excavadora. Se hablará de su declive. De su edad. De su capacidad, o incapacidad, para conectar con una generación de futbolistas que no tiene nada que ver con la que entrenó en el Manchester United, y mucho menos con la que dirigió en el Bernabéu hace más de una década. Se hablará de las guerras internas antes incluso de que existan.
Tras una mala temporada, siempre aparece el deseo de un sargento de hierro. Es muy fácil sentirse atraído por esa narrativa cuando el equipo ha jugado mal, cuando los jóvenes parecen blandos, cuando el Bernabéu se impacienta y cuando las tertulias convierten cada pérdida de balón en una prueba de decadencia moral
Y el club volverá a ser rehén de una pregunta equivocada. No qué necesita el Real Madrid. Sino qué necesita Mourinho.
Cuando su Benfica se cruzó con el Real Madrid en la Champions, escribí en esta misma Galerna un artículo que muy poca gente entendió. Quizá porque sugería, con demasiada sutileza o con demasiada mala leche, que había algo inquietantemente reconocible en lo ocurrido con Vinícius y Gianluca Prestianni, quien fuera sancionado por la UEFA con seis partidos, tres de ellos suspendidos. La UEFA no dio por probado el insulto racista que se denunció inicialmente, pero sí una conducta discriminatoria.
No tengo pruebas, ni pretendo tenerlas, de que Mourinho estuviera detrás de aquello. No hace falta imputarle lo que no se puede probar. Lo inquietante es otra cosa. Es que uno pueda imaginárselo perfectamente. Lo inquietante es que el clima moral del mourinhismo haga imaginable que un jugador joven, un chaval con más fútbol que cabeza, pueda ser empujado a creer que la mejor manera de sacar a Vinícius del partido es ensuciarlo. Lo inquietante no es el acto en sí. Es el ecosistema en el que el acto parece tácticamente concebible.
Pedir que vuelva Mourinho es pedir que vuelva eso. Que vuelva el ataque permanente a los periodistas, a los árbitros, a los rivales, a los propios jugadores y, si hace falta, al mobiliario.
Que vuelva una idea del Real Madrid como estado de excepción.
Los lectores de La Galerna no tienen por qué saber que me gano la vida combatiendo profesionalmente contra el mal, contra un monopolio de autobuses que ha convertido a España en el país más caro de Europa para beneficiar a unos pocos jetas. Y si disfruto de mi trabajo es porque en la vida me gusta estar del lado de los buenos. Me cuesta mucho ver una película de James Bond y apoyar a Ernst Stavro Blofeld frente a 007. Me cuesta aplaudir al señor que acaricia gatos mientras prepara trampas mortales con tiburones. Soy así de simple.
Habrá quien diga que, si nos trae la Champions, se le perdonará todo. Perdónenme, pero se lo perdonarán otros. Yo no. Pertenezco a una vieja generación, ya no del Real Madrid, ya no del fútbol, sino de la vida, para la que ganar no es lo único que importa
También me gusta ver a Jack Reacher venciendo a zambombazos, como un moderno Bud Spencer, a todos los villanos que se topa por el camino. Incluso acepto, por educación sentimental, que los y las protagonistas acaben encamados con los macizos de su gusto. Qué menos que un final feliz. Pero ahí empieza y termina toda la violencia que acepto en mi vida.
Admiro, es verdad, las historias de antihéroes. Pero me costaría muchísimo disfrutar de Heisenberg entrenando a mi equipo. El Real Madrid, caballero del honor, no puede estar bajo el pulgar de un hombre pequeño.
Habrá quien diga que, si nos trae la Champions, se le perdonará todo. Perdónenme, pero se lo perdonarán otros. Yo no. Pertenezco a una vieja generación, ya no del Real Madrid, ya no del fútbol, sino de la vida, para la que ganar no es lo único que importa. Me gusta ver buen juego en mi equipo. Me gustaría ver autoridad. Me gusta ver hambre. Pero no me gustaría verlo a costa de sentirme cómplice del mal.
Mourinho es la solución perfecta para cierto tipo de madridista. El mismo que cree que puede coger a un montón de chavales, muchos todavía con el córtex prefrontal por desarrollar, y humillarles de forma implacable. Quizá a algunos les falte actitud. Quizá necesiten un entrenador que les lleve por el lado luminoso de la fuerza. El problema vendrá cuando acusen a un joven de la cantera de hacer algo inaceptable en el campo.
No me hablen de vestuarios unidos o desunidos sin recordar lo que fue el vestuario en tiempos de Mourinho. Aquello fue una novela de espías. Eran tiempos de topos y de ratas. De bandos. De sospechas. De filtraciones. El puente de los espías, pero con chándal. Mourinho no unió al Madrid. Unió a una parte del Madrid contra otra parte del Madrid. Unió a una parte de la grada contra otra parte de la grada. Unió a una parte de los jugadores contra otra parte de los jugadores. Lo recuerdo con repulsión.
El objetivo real lo consiguieron otros. Lo consiguió Del Bosque. Lo consiguió Zidane. Lo consiguió Ancelotti. Lo consiguieron, insisto, entrenadores mejores para el Real Madrid. No necesariamente mejores en abstracto. Mejores personas. Mejores para una institución que no debería ganar a costa de perder la compostura.
Quizá lo único que se pueda reconocer de Mourinho, incluso desde la distancia crítica, es que algunas preguntas incómodas que hizo sobre el fútbol español no han envejecido tan mal como me parecía. Si entonces se preguntaba qué estaba pasando en una Liga que después resultó ser la Liga de Negreira, quizá no todo era paranoia. Quizá había, entre tanto ruido, alguna intuición verdadera. Pero Negreira está fuera de juego y tener razón una vez no absuelve de haber envenenado el aire muchas otras. Negreira no le impidió ganar una Champions.
Si no hubiéramos vivido el partido de Benfica. Si no hubiera llegado yo a imaginar lo que imaginé. Si creyese que Mourinho sigue siendo alguien capaz de cualquier cosa para prorrogar una leyenda que en realidad nunca fue tan grande como su propaganda, quizá podría aceptar su regreso como una posibilidad. Quizá. Solo quizá. Pero después de aquello recordé perfectamente contra quién estábamos jugando. Y, sobre todo, de quién estamos hablando cuando, a día de hoy, parece la opción más probable.
Me he pensado mucho si escribir estas líneas. Exponerse al mourinhismo sigue siendo exponerse a una forma menor pero persistente de violencia verbal. Pueden insultarme. Pueden convertirme en un enemigo. Me llamarán blando, me dirán que no entiendo el fútbol, que prefiero la colonia al colmillo. Mourinho probablemente sería capaz de convertir a un grupo de antihéroes como Maffeo en unos Doce del patíbulo con botas. Pero eso no es lo que quiero para el Real Madrid.
Y del mismo modo que me reservo el derecho a no ver un Mundial organizado en un país que quiso ser una ciudad resplandeciente en la colina y ahora parece decidido a explotar algunas de nuestras peores pesadillas, tengo claro que, durante el tiempo que dure Mourinho como entrenador del Real Madrid, aparcaré mi afición. Nadie echará de menos un par de ojos o un par de líneas. Pero no voy a volver a pasar por aquello. Soy demasiado mayor y ahora tengo hijos. No puedo decirles que soy de un Madrid de Mourinho. Si gana cientos de títulos, espero que los disfrutéis. Yo dedicaré mucho menos tiempo al fútbol y más a escribir, leer o a cualquiera de las muchas cosas que disfruto de la vida.
El fútbol, como la vida, está llena de contradicciones. No todo lo que me gusta de la vida lo representa el Madrid. Pero a veces lo ha representado y me ha hecho feliz.
Si finalmente vuelve al Madrid, podéis seguir, tan contentos, el dedo de Mourinho. Pero yo recuerdo dónde apunta. Y antes que acabar ahí prefiero dirigirme hacia la puerta de salida. Ya sea sólo por unos meses o por unos años, se lo puede meter donde le quepa.
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Alguien con sentido comun en La Galerna, felicidades Miguel A.
Madridista disfrazado, probablemente del ala socialdemócrata.
A mi no me representaria jamas alguien que mete el dedo en el ojo a un colega,a la postre,resumen absoluto de su comportamiento a lo largo de su carrera como DT,un pesimo deportista,en la victoria y en la derrota.
Supeditar tu madridismo a que llegue un entrenador (o jugador o presidente) que no te gusta dice muy poco de tu madridismo. Que pelees para que no venga Mourinho o que agites esa militancia me parece sano, ser crítico sí, pero dentro. Aparcar al Real Madrid? Que otros celebren los títulos mientras esperas que llegue otro? No lo entiendo. A mí me ha gustado más Mourinho en restrospectiva que cuando fue entrenador. Me incomodó mucho lo de Vilanova, el banquillazo a Casillas… tardé mucho en entender el papelito con los 13 errores arbitrales. Pero, amigo, tenía razón.
La etapa de Mourinho fue mucho mejor de lo que parece. En una situación muy complicada, con FCB casi perfecto que encima jugaba con red, compitió y terminó ganando. Le tengo mucho cariño aunque su forma de dirigir creó un ambiente insoportable. No obstante, es el pasado. No creo que traiga nada bueno.
Yo apuesto por Deschamps. Tiene ambición. Conoce a parte de la plantilla y tiene liderazgo. No soy fan de su fútbol pero creo que ahora mismo eso es secundario.
Este es un artículo escrito para solaz de tanto blandito, pipero, madridista seudo, socialista encubierto, desagradecidos, ingratos, taimados de todo color, medias y cagatintas, madridistas supuestos y presuntos, en definitiva acobardados, taimados, medio vendidos, compadres, ovejunos, topófilos, incluso traidores y realmente todos, en el fondo, anti RM o un poquito por lo menos.
Dicho lo cual, hace falta un entrenador con redaños, experiencia, conocimiento, autoridad, capacidad disciplinaria, autoexigencia, disposición... a quién conocéis así, a quién?
El banquillazo al topo fue magnífico (verlo hacer publicidad con el sinvergüenza de P é s bochornoso), lo del dedo en el ojo fue un error, nadie es perfecto...pero ,¿no recordáis cómo estaba el RM ( el décimo cuarto en la clasificación UEFA)?, ¿se os ha olvidado el ambiente en contra con el paradigma impuesto por el equipo corrupto y su jugador y el Negreirato? ¿no sois capaces de reconocer el impulso, la energía, la regeneración y el poderío que JM supo traer al RM? Claro, a los farfullas les quitó las croquetas, los chollos del restaurante, les paró los pies...hay que ser un poco más coherentes, agradecidos y razonables con esos tres años de banquillo del RM. Siempre con Mou!!!!
Sr Miguel Angel, vayase usted a Avilés a descansar
Johan, no te da vergüenza tu equipo compraarbitros?
Yo no quiero que venga Mourinho y si gana claro que celebraré sus títulos, faltaría más, no que fueran títulos comprados sobornando a un jefe arbitral
mal vamos si asta en la galerna a llegado el relato
"Negreira está fuera de juego", dices.
¿Estás seguro de que eres madridista?
Cierra la puerta al salir.
Artículo lamentable, enjuiciando a alguien sin darle la más mínima oportunidad. Mourinho fue un antídoto contra la hipocresía, sinvergonzonería y falsedad de una persona, Guardiola, y de un club en su apogeo, la Farsa, también como hemos sabido más tarde en lo más duro y descarado del aparato negreiro. Es decir, lo tenía todo en contra, también en lo mediático por el antimadridismo feroz y los periodistas proselección. El contexto actual es radicalmente diferente, solo se parece por los rescoldos negreiros, con un aparato institucional corrupto que no se lo pondrá nada fácil. Por lo demás, si Mourinho es el elegido, dejémosle trabajar y no le juzguemos por su pasado, por otro lado ciertamente brillante con los resultados en la mano. Y por favor, no acusemos sin pruebas por lo de Lisboa, que está muy fuera y se ve mucho el plumero.
Que está muy feo, quicir.
Excelente articulo. Suscribo todo de la A a la Z. A este maleducado impresentable y faltón, que está acabado como entrenador de élite, sólo le queda la provocación y la polémica. Todo lo contrario de lo que ha representado el Madrid históricamente. Espero y deseo que FP no cometa este error mayúsculo, que solo haría ahondar en la herida, ya muy profunda, de este club, desgraciadamente desnortado hace unos años. El presidente ha malcriado a los jugadores. Sólo faltaba introducir en este lodazal a Mourinho para que todo explote y se produzca una división profunda también dentro del madridismo. Por favor, un poco de cordura. Nunca, bajo ningún concepto, una cerilla puede apagar un incendio.
No creo que se den las condiciones para que vuelva pero:
- Sin Mourinho no habrían llegado los éxitos posteriores.
- Me parece muy aventurado juzgar a Mou como una mala persona. Pregunten a la familia de Preciado o del propio Vilanova a ver qué piensan...
Sus filias y sus fobias, para usted.
Por supuesto que celebraré los titulos y seguiré al equipo, con Mou y con cualquiera. Pero es muy cierto que Mou dividió al madridismo y que el "todo vale" es filosofía mourinhista, y creo que el Madrid debería aspirar a hacer las cosas "bien" (siempre he creído que el asunto del "señorío" era eso). Además, también es cierto que los entrenadores que han triunfado (Del Bosque, Zidane, Carlo) eran de un perfil conciliador. Y que el libreto de Mou ya está viejo, y tenemos una plantilla joven... Conclusión: mejor otro.
De verdad que el Madrid no puede fichar a un entrenador que no sea del pasado? Porque tb se dice que fué a por Zidane pero zizou le dijo que no (supongo que cogerá a la selección francesa después del mundial y además no creo que quiera una tercera estancia en el Madrid), ya volvió con Ancelotti (y salió bien la cosa) y ahora Mourinho que lleva años entrenando (y sin dejar huella) a equipos de segunda fila europeos.
Hay que mirar hacia delante, lo ideal sería que Florentino lo dejara y hubiese elecciones y saliera un nuevo presidente pero como parece que no va a pasar pues al menos un entrenador con cierta experiencia, y que el club le dé plenos poderes, no como con tantos otros (salvo Mourinho)
Sin Mourinho, Guardiola seguiría siendo el entrenador de un barsa dominante en Europa, Messi intocable como el mejor de la historia, el caso Negreira ni destapado y el 15-5 de Champions estaría ya invertido.
Fui un ferviente mourinhista en su día. Le guardo mucho cariño. Pero no creo que sea lo que el Real Madrid necesita ahora. Necesitamos otra cosa.
No comparto absolutamente nada del artículo. Mou había estado antes en la cueva de Alí Babá y sabía lo que se cocía, de ahí sus denuncias. La inmensa mayoría de jugadores que han estado a sus órdenes guardan magnífico recuerdo de él; tan malo no será.
Yo si apuesto por la vuelta de Mou; nos hará disfrutar.
Todos los antis echan mano del "Caballero del honor" para mantener al club calladito mientras le parten la cara de manera impune. Pero nadie recuerda al "ENEMIGO en la contienda" o al "Noble y BÉLICO adalid". Y eso lo trajo Mou cuando el equipo se arrastraba (en lo anímico, principalmente) No sé si Mou, en estos momentos, tiene la ambición y energía (o la resiliencia, en palabros modernos) que hay que transmitir a los jugadores, pero pienso que la cosa va por ahí. Los jugadores, el club e incluso los aficionados estamos agotados de tanto ganar (aunque no nos demos cuenta) Para el resto de clubes es muy fácil mantener la ambición cuando ven que se puede llegar a ser el Real Madrid. Nosotros no tenemos a quien alcanzar o superar.
Luego os agradeceré uno por uno a todos los que estáis en contra de este pánfilo, lánguido , melifluo, mequetrefe y bienqueda artículo. Estoy con todos vosotros desde thetruthhurts hasta Ciro (¡olé vuestros c....s y vuestra libre opinión!!!). Ahora solo tengo tiempo para decir, desde la perspectiva del tiempo y la Historia del RM: !Gracias, JM! Tú dedo nos señaló el camino. Y dado que nadie es perfecto ...¡SIEMPRE CON MOU!!!
Es imposible que esos jugadores lo hagan mal si se esfuerzan; pero las estadísticas dicen que son los que menos corren y los que más se lesionan. A donde se puede ir así? De donde vas a sacar mejores jugadores? Quien venga se va a esforzar más? Quien puede cambiar esto?
Recordad que mou pertenece a una cuarta categoría de entrenadores, los que critican un acierto arbitral que le favorece, pasó en la eliminatoria contra el united en old trafford el último año de mou en el Madrid con una expulsión por patada a Modric creo, pero claro, JM sabía que no seguía el año siguiente y estaba vendiéndose a la premier.
Artículo lamentable. En la línea de los que conociendo lo podrido y nauseabundo del tinglado del jurgol español, henchido de VALORS, argumenta que aún así el Madrid "tira" las ligas.
Vete a Parla o Avilés, comunicador.
David .... Todavía me escuece el 5 - 0 del Camp Nou con el portugues
Mou era el malo claro, hemos de ser un club señor, callarnos siempre...
Y así se ríen cada año en nuestra cara.