En la vida hay multitud de asuntos de interés, bastantes de peso y pocos importantes de verdad. El pasillo no está en ninguna de esas categorías. Menos si es al Barça. Es una deferencia hacia quien gana limpiamente, por lo que no ha lugar. Entre los asuntos importantes se encuentran mantenerse en Primera y ganar, para Espanyol y Madrid respectivamente. Aunque los de Arbeloa no tengan el aliciente de los títulos, la dignidad del club es un motivo de entidad más que suficiente para salir a por todas.
De todos modos, por si quedaban dudas, Vinícius se encargó de destrozar el pasillo con dos golazos. El oprobio tendrá que esperar.
La primera ocasión del partido fue del Espanyol, Roberto marró un disparo franco. El segundo acercamiento también fue blanquiazul. Esta vez Rubén Sánchez disparó desde lejos desviado.
Tchouaméni recuperó un buen balón y Bellingham se lo apropió y lo introdujo hasta el corazón —o quizá el pulmón, no lo tengo claro— del área en acción meritoria. La jugada concluyó con disparo de Vini que El Hilali rozó lo suficiente para que el balón se estrellase contra el poste.
Mendy cayó lesionado a los 10 minutos. Su lugar lo ocupó Fran García.
Jude estaba con ganas en este inicio de partido y Aurélien volvió a firmar otra buena acción, en esta ocasión un estético taconazo. El inglés ha de adentrarse más cuando no está Mbappé. Aunque quien se mostraba más adelantado era Fede. El Madrid había tomado las riendas del partido, con un Thiago muy presente, tras el pujante comienzo de los pericos.
El Hilali comenzó dando cera y provocando a Vini. Cuando el brasileño se lo quitó de encima, vio amarilla. Cosas. El trío de Movistar, casualmente, cargó las tintas contra el siete del Madrid. Cosas. Un poco más tarde, fue el espanyolista quien zancadilleó a Vinícius. De primeras, Gil Manzano lo expulsó. Se trató de una decisión desproporcionada que corrigió tras revisar la jugada en el VAR. La sanción se quedó en amarilla. Ambos jugadores cargados con todo el partido por delante.
El encuentro siguió su curso y durante unos minutos no sucedió nada digno de mención. Mientras, Carlos Martínez decía que estaba incluido algo en el paquete. Una interferencia impidió saber si se refería a algún contenido audiovisual o simplemente a un mechero.
Vinícius se encargó de destrozar el pasillo con dos golazos. El oprobio tendrá que esperar
Fede no entraba mucho en juego colocado arriba y se dejaba caer a la banda. Aunque precisamente la mejor oportunidad la tuvo en un remate de cabeza cercano en la posición de nueve. Fran García había servido un buen centro.
A Vini lo seguían friendo a patadas y empujones. En una incursión por la derecha, directamente lo arrollaron a escasos metros del colegiado. Dijo que se levantara. Ja. Esta vez fue el asistente quien tuvo que corregir otra mala decisión de Gil Manzano. Además de estar todo corrompido, son malos de solemnidad.
La primera mitad concluyó con una buena oportunidad local desbaratada al alimón por Trent y Tchouaméni, seguida de un cabezazo a bocajarro de Cabrera despejado acrobáticamente por Lunin.
Descanso.
El Espanyol volvió a salir enchufado. El Madrid bajó un escalón en cuanto a prestaciones, y eso que parecía difícil, en esta segunda mitad. Arbeloa pronto movió el banquillo. Thiago y Brahim dejaron su lugar a Mastantuono y Gonzalo.
Los cambios no tardaron en surtir efecto. Vinícius penetró y pudo apoyarse en Gonzalo —principalmente porque había alguien ahí— para firmar un gran gol. 0-1. Por lo que sea, parece que la posición de delantero centro la ocupa mejor un delantero centro que un centrocampista.
A Vini lo estaban abucheando con intensidad. Reaccionó con otro golazo. Esta vez se apoyó en Bellingham, asistencia de tacón del inglés y golpeo ingrávido del siete que alojó el balón en la red blanquiazul con tanta eficacia como belleza. Aplausos en Cornellà. 0-2. Ambos tantos más bonicos que un San Luis.
En el minuto 75, a Romero le llegó un balón inmejorable que no acertó a chutar con peligro al llegarle a su pierna diestra, que en su caso es la menos diestra. Los de Manolo González lo intentaban también aprovechando el buen pie de Pere Milla, que había salido hacía pocos minutos.
En los instantes siguientes, Dmitrovic repelió un duro disparo de Mastantuono y Gonzalo chutó a las nubes desde el flanco derecho.
Arbeloa cambió al determinante Vinícius y al espléndido Tchouaméni por Palacios y Camavinga. Restaban siete más el añadido.
Poco más salvo un gol errado por Jude al final. Mastantuono le había asistido de maravilla en el único balón que controló y tocó bien.
Vinícius acalló la estupidez del pasillo con dos puñetazos sobre la mesa. Ganar al Barça el domingo en el Nou Camp también se encuentra dentro de los asuntos importantes. Por exigencia y por higiene.
Toda la suerte para el Espanyol en lo que resta de liga.
Getty Images













La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos