Buenos días, amigos. Hoy es martes y trece, pero tranquilos los supersticiosos porque hoy no juega el Madrid la Champions, que lo hará mañana, sino Atlético de Madrid y F. C. Barcelona. En su portada, Mundo Deportivo dice que los del Cholo tienen la seria duda de Oblak, y no informa de que Griezmann saltará al campo en el minuto 63 porque es una verdad conocida por todos, del mismo que modo que es sabido que Vinícius es un fenómeno, pero tiene la culpa de que le cosan a patadas —o a insultos racistas— con la permisividad de colegiados y estamentos deportivos porque a quién se le ocurre ser tan bueno y no mostrar falsa modestia.
Pero la Perla Peregrina del frontispicio del periódico de Godó, grande de España, es el final de la siguiente frase: “Con el polaco (Lewandowski) hoy blaugrana, el equipo llega en racha pero Xavi exige humildad”.
Xavi exige humildad. Es como si Bill Clinton exigiese castidad.
En este momento interpretamos lo de martes y trece, en lugar de en clave de mal fario, en sentido cómico, recordando a Josema Yuste y Millán Salcedo.
Humildad, bien. Vamos a recordar, por ejemplo, el día de su presentación junto a un Laporta que parecía recién llegado de un after: “Somos el mejor equipo del mundo y se necesita exigencia. Aquí solo vale ganar”. Podemos verlo en la portada de Sport de aquel día.
El mejor equipo del mundo. Además del hecho de que la afirmación no es nada humilde, es que es mentira. Es decir, a la falta de humildad le suma la falta de sinceridad. Uno puede decir que es el mejor cuando es cierto, así, el Real Madrid puede hacerlo sin problemas, porque es mesurable, uno puede acudir a una base de datos, contar “copasduropa” y demás trofeos importantes y llegar a esa conclusión. Del mismo modo que es irrebatible que Paco Gento es el futbolista que más Copas de Europa ha ganado, una más que el Barça en toda su historia, por cierto.
Tampoco es cierto aquello que decía de que solo vale ganar. A Xavi se le llena la boca un día sí y otro también de que lo importante es el estilo. Luego los hechos demuestran que no es así, pero ya hemos visto que Xavi y la verdad no tienen una relación muy estrecha. Tanto es así, que no tiene reparo en loar desmesuradamente las bondades del régimen semiesclavista de Catar. “Qui paga mana”.
Recordemos también la humilde portada de Mundo Deportivo de aquel día de su presentación como técnico blaugrana:
“Xavi Superstar”. No pusieron Jesucristo porque era mucho hasta para ellos, pero poco les faltó.
Solo podemos añadir aquello que decía Orwell, que el verdadero totalitarismo parece exactamente una parodia de sí mismo.
Esta noche veremos si el Barça deja de perder frente al Bayern, pero suceda lo que suceda, lo que no va a cambiar es la Historia, como afirma Sport en su portada. La Historia ya está escrita ahí para siempre con sus ochos y sus doses.
Tanto As como Marca dedican sus portadas a Carlos Alcaraz, que lo merece, sin duda. Número uno más joven de la historia y un potencial que asusta. De él sí se puede afirmar que ahora mismo es el mejor del mundo, porque hay un dato oficial que lo respada (¿entiendes, Xavi?).
No vemos nada en las primeras planas que haga mención a la caza y captura que sufre Vinícius en cada partido. Debe de ser que como se ha hecho habitual, para los diarios no es noticia. Contra el Mallorca, además de pegarle palos de todos los colores, tuvo que soportar escuchar a Aguirre decirle a sus pupilos que le pegaran. Pero aquí no pasa nada, el malo es Vini, ya sabéis, es un provocador.
No es nada nuevo, recordad cuando jugaba en el Castilla y Alberto Rodríguez “Tachi”, capitán del filial Atlético, le mordió la cabeza. La jugada se resolvió con tarjeta amarilla para ambos, a quién se le ocurre dejarse morder, debió de pensar el colegiado, y el futbolista (o catador, vaya usted a saber) del Atleti no fue expulsado.
Poca presencia portadil tiene también un hecho que tiene una importancia capital para la independencia y el futuro de un club: el Madrid vuelve a dar beneficios este ejercicio. Solo Marca dedica un pequeño sello que reza: “El Madrid tiene 425 millones en caja”, pero ningún diario hace mención a que es el único club que encadena los tres ejercicios afectados por la pandemia con beneficios.
Pasad un buen día y tened cuidado con los humildes.
En la otra columna intenté hacer un análisis presupuestario del porqué, cómo y quién y en cada posición, hasta que a Mbappé le dieron 1.000 millones por renovar cuando iba a ser nuestro por 300. Insisto, opino que nada que reprochar al chaval y que vendrá después de los JJOO de Francia, conste en acta.
Si bien en la otra columna el juego era mirar, como miró el Madrid su futuro a 10 años, los 4 hasta que Cristiano se fue a la Juve y los siguientes 6 (solo Alaba y Rüdiger son jugadores de menos de 10 años en el Madrid entre unas cosas y otras), ahora el juego cambia y hemos de mirar qué necesita el Madrid en los siguientes 10 años. Vayamos por puestos:
A Courtois le quedan 6 años seguro y a Lunin le podrían quedar 14. No sabemos si Lunin es un portero para ser primer portero del Madrid, por ahora solo sabemos que segundo sí, así que se necesita un portero en 6 años.
Carvajal tiene 30, Lucas 31 y Odriozola tiene 26, pero no tiene nivel. Hablan de Vinicius Tobías pero, sinceramente, dudo que se gasten 18 kilos en un extracomunitario salvo que sea el nuevo Cafú; por tanto, urgen 2 laterales para dentro de 3 y 4 años. Hablan maravillas de Jiménez del Castilla y han fichado a Fortea, rompiendo el pacto de no agresión con el Atleti. Solo el tiempo dirá si estos valen o es mejor invertir 50 o 70 kilos en Rhys James. Dejando el tiempo aparte, aquí apunten 2.
No tiene pinta Mendy de ir a retirarse pronto del fútbol, pero 10 años quizá se me antoje excesivo, 8 seguro. El que sí tiene 10 de fútbol es Miguel Gutiérrez, aunque no sé ya si hemos hinchado demasiado el globo de un futbolista que centra como Beckham pero ni defiende como Mendy, ni ataca como Marcelo. Hace falta un lateral, aunque quizá solo haga falta en 6-8 años.
Todo el mundo sabe que Nacho se acaba, que Vallejo no vale, que Alaba son 4 años y Rüdiger 5 o viceversa. Así que a 10 años podemos contar con Militao que tiene pinta de titular y con Rafa Marín que tiene pinta de, al menos, suplente. Un central en 4 años y otro en 5… Marchando.
Aquí tenemos a 3 que han venido a estar 10 años ahogando rivales en la salida de balón, dicen que van a intentar a Bellingham el año que viene cuando se vaya Modric, pero es evidente que hace falta uno que sustituya a Kroos en dos años. Por tanto, Bellingham más dos en los siguientes cuatro años.
Qué decir de los brasileños que no se haya dicho ya. Solo queda saber si Rodrygo es de 4.000 minutos o de 2.000, pero todos tenemos claro que ambos valen para el Madrid 2032/2033, por lo menos, para este juego con el que me ha dado por entretenerme. Como suplentes, a mí me da que valen Brahim y Kubo pero quién sabe. Quedan por fichar 2 delanteros centros porque Benzema huele a dos años más. ¿Haaland y otro?
Como veis, el juego es incesante pero lo importante es saber que el plan es uno o dos fichajes TOP por ahora y que hay un inicio de columna vertebral formada. A 5 años tenemos a Courtois, Militao, Mendy, los 3 del centro y los 2 brasileños, que hacen un total de 8; y a 10 años tenemos a Militao, los 3 del centro y los brasileños, que son 6. El futuro pinta muy bien.
¡HALA MADRID!
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Planificación post-Cristiano. Primera parte
En Glasgow, Benzema empezó a cojear y tuvo que ser sustituido. Al verlo retirarse doliéndose de su rodilla derecha, el madridismo sufrió un estremecimiento Como el campesino que mira al cielo temiendo la sequía o la tormenta, el aficionado del Real Madrid se preguntó: ¿qué pasa si…? Benzema no se puede lesionar porque la apuesta de la dirección técnica (es decir, de Florentino) por no contemplar el fichaje de ningún delantero centro es prácticamente un salto al vacío que puede condicionar el resultado global de la temporada. Sin embargo se pueden extraer conclusiones interesantes de los dos partidos sin 9 puro que ha jugado el Madrid aunque el auténtico bautismo de fuego de este Madrid acéfalo será, claro, el fin de semana que viene, en el Metropolitano.
Benzema no es sólo el goleador del Madrid sino que es su capitán y, sobre todo, el mejor jugador del mundo en estos momentos. Lo cual no es una afirmación gratuita de hincha enamorado sino una descripción objetiva que sirve sobre todo para calibrar el impacto del francés en el juego de su equipo. Benzema va a ganar el Balón de Oro más merecido en años después de desplegar, en beneficio de su equipo y de un millón de maneras posibles, su inmenso caudal de talento a lo largo de una temporada memorable. “A más a más” su influencia en las victorias del Madrid es tan cuantitativa como cualitativa, tan material como moral. En 2018, cuando Cristiano se largó, sólo él fue consciente del esfuerzo extraordinario que les correspondía realizar a los demás. Aquel año de nefanda memoria Karim se puso el armiño, primero para limpiarlo del barro de la derrota y de la vergüenza y luego para remendarlo, ponerlo bonito y lucirlo más espléndidamente todavía. En su rebelión absolutamente personal y solitaria contra el naufragio del equipo en aquella temporada hubo tanta hermosura como en las noches gloriosas de la Copa de Europa de este año, pues ya entonces su juego empezó a estilizarse, a pulirse y a hacerse esencial, hasta el punto de convertirse en un ejercicio espiritual, como el baile de los derviches o el toreo de Morante. El crecimiento del Madrid post-Cristiano se articula en torno a él, hasta Modric y Kroos empiezan a resultar prescindibles en estos años pero no Benzema, clave de una bóveda tan bella en ocasiones como frágil que tanto en la versión compacta y parca en recursos de Zidane (2019-2020, 2020-2021) como en la exuberante ópera carlettiana de (2021-) se edifica sobre el sillar Benzema.
Benzema no es sólo el goleador del Madrid sino que es su capitán y, sobre todo, el mejor jugador del mundo en estos momentos. Lo cual no es una afirmación gratuita de hincha enamorado sino una descripción objetiva que sirve sobre todo para calibrar el impacto del francés en el juego de su equipo
Cuando un futbolista logra tener tan grande y evidente ascendente en el juego de su equipo, a menudo pasa que al faltar éste lo que antes fluía ahora se atasca. Eso ha pasado en algunas fases de los partidos contra el Celtic y el Mallorca, pero también han pasado otras cosas. Intentando entender la decisión de la dirigencia de no fichar un 9 de recambio me encuentro con los niños brasileños. Siempre he visto a Rodrygo como un capocannoniere clásico, un animal de área típico por más que muchas veces desde que debutó se le ponga de partida caído a una banda, con frecuencia la derecha. Rodrygo no es rápido pero tiene la velocidad del depredador, la explosividad de la cobra y su capacidad para levitar entre líneas igual que un fantasma. Su gol al Mallorca es una prueba, así como su asistencia a Vinicius en el mismo partido. Del mismo modo, el gol que le mete al Betis una semana antes es un gol de genuino matador, como los dos que le metió al City en un minuto. En ese sentido Rodrygo es raulesco, un duendecillo del área chica que con Benzema se tiene que escurrir entre los costados y la posición del falso 9 pero que sin él tiene una faja enorme de campo por cubrir. Pero la cubre, pues Hazard no existe. Rodrygo es el que más se parece a Benzema y Benzema, al principio de su carrera, también padecía de esa indefinición que lo llevaban a parecer a veces un jugador de banda, a veces un killer, a veces un mediapunta. Esa asociatividad y esa naturaleza felina con la que va danzando con la pelota pegada con velcro al empeine del pie derecho lo convierten en indetectable, por lo tanto en la pareja perfecta para Vini, al que se ve venir de lejos, como a Messi o a Cristiano Ronaldo, o como a Robben o a Mbappé, pero no por ello detener, de ahí que esa sea ya su medida, la de los más grandes.
Se podría pensar que Hazard es el más beneficiado de la ausencia de Karim y a priori es así pero yo creo que las apariencias engañan. Me refiero al buen partido que hizo en Glasgow, bueno si tenemos en cuenta que Hazard lleva tres temporadas prejubilado. A un jugador así hay que exigirle mucho más que una hora de buenos movimientos sobre la línea de flotación de una defensa floja y deshilvanada como la del Celtic, que es un Segunda B europeo. Hazard en el Madrid es un jugador castrado, el cuerpo no le responde a la velocidad con la que piensa y la superioridad física que le servía en la Premier para dominar al noventa por ciento de los equipos de aquella liga es, a estas alturas, un recuerdo. Contra el Mallorca el planteamiento Vinicius-Hazard-Rodrygo buscaba en teoría aprovechar ese dinamismo coral que tiene el Madrid y que exhibió el martes en la Copa de Europa. Si con Benzema el Madrid de Ancelotti brinda un juego orgánico, musical, de sinfonía, sin Benzema esa coralidad adquiere un matiz angustioso porque es el principal recurso del equipo para punzar las corazas de los rivales. Y sin Benzema lo orgánico del juego del Madrid se vuelve más plano, fluye con más dificultad, sobre todo cuando los rivales atenazan a Vinicius con marcajes draconianos. Es ahí donde hemos visto cómo el brasileño sigue floreciendo, agigantándose como futbolista. Si le vallan las praderas para que no pueda correr, también se mete por dentro como Rodrygo, y entre los dos, un alemán mulato con nombre brasileño y un brasileño de pura cepa, fuerza salvaje y tropical, alegría de la Naturaleza, rompen la cerradura de los equipos más broncos. ¡Cuánta sutileza benzemita hay en el 2-1 de Vinicius al Mallorca!
El juego del Madrid se ha ido llenando de la sensualidad del fútbol de Benzema, tanto que sin él sigue siendo la principal herramienta para demoler partidos. El Madrid es más generoso y asambleario, pues ya no hay un rey al que buscar en el frente de batalla, un caudillo al que arrojarle el balón bombeado al área como si fuera una espada para que aniquile al enemigo
Desde 2018 Benzema ha impregnado totalmente el juego del Madrid. Todos los equipos acaban pareciéndose a sus líderes y el Madrid ya no tiene líderes que destruyan montañas a golpe de martillo. El juego del Madrid se ha ido llenando de la sensualidad del fútbol de Benzema, tanto que sin él sigue siendo la principal herramienta para demoler partidos. El Madrid es más generoso y asambleario, pues ya no hay un rey al que buscar en el frente de batalla, un caudillo al que arrojarle el balón bombeado al área como si fuera una espada para que aniquile al enemigo. El Madrid, desde Benzema y aún más sin él, husmea todos los rincones del área. Es un espectáculo ver la jugada fluctuar de banda a banda, pasearse por todo el balcón, delante de la defensa contraria, y a los medios y a los laterales yendo y viniendo constantemente a la búsqueda de un hueco. Los delanteros suben y bajan, viven en ese limbo entre líneas de donde surge como por magia el espacio, después de mucho agitar la campanita. Esto no gusta a un tipo de madridista seco y autoritario, pero es una expresión de dominio y de superioridad, sobre todo de poderío y más en escenarios europeos. No obstante algo queda del rock and roll: ahí está Valverde, que es un tipo de centrocampista nacido como los héroes terrígenas de las epopeyas de la Antigüedad, de los propios dientes gigantes que sembró Bernabéu en el césped de Chamartín. Pero la electricidad ahora es recurso y no sistema. El sistema es desnudar al adversario aunque en ocasiones eso resulte tan placentero y fácil como hacerle el amor a un árbol. La vida sin Benzema es difícil aunque lo difícil, de verdad, es tener que irse acostumbrando, como a la vida sin Modric. La edad no perdona y los Mundiales extemporáneos, aún menos. Es probable que a partir de enero haya más vida sin Benzema que con él y esa será entonces, supongo, la vida con Vini y con Rodrygo, pero también debería ser la vida con Hazard y con Asensio. Ahora mismo estos dos últimos parecen desechos de tienta, toros viejos y resabiados a los que no hay más remedio que colocar en encierros de pueblo. Pero los dos príncipes brasileños se antojan insuficientes en un año en el que el Barcelona de Lewandowski obligará a rondar de nuevo los cien puntos para ganar la Liga.
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Realeza. Isabel y dos reales, el Madrid y el Mallorqueta, al que dedico las primeras líneas porque tela… Ayer disputó su segundo partido consecutivo a las dos de la tarde. Hace una semana, en Palma, jugó a 32 grados y 70% de humedad. Ayer pasó al clima seco de Madrid, será para que lo pruebe todo. El sábado le espera el tercero, esta vez con el Almería. Es una broma. Aguirre y sus jugadores se lamentaron después de perder en el Bernabéu. Nuestra Liga tiene mucho de chiste.
Otro. Barcelona, Atlético, Sevilla, Milán, Inter, Nápoles, Bayern, Eintracht, Dortmund, Leverkusen, Leipzig, Benfica, Sporting, Oporto, PSG y Marsella jugaron sus partidos de Liga en sábado pues todos tienen Champions a la vista. La Premier paró por el fallecimiento de la reina Isabel, con la que vamos ahora. En las grandes ligas, sólo Real y Juventus lo hicieron ayer. ¿Que juegan el miércoles? Ya. Y Milán, Nápoles, Benfica, PSG, Dortmund y Leipzig. Quizá les falta historia. Al Madrid y a la Juve digo. Pues bueno…
La reina. Isabel tenía mucha simpatía por el Madrid. Me lo contó sir Bobby Charlton, otro gran admirador del Real. Como toda persona honesta, vamos. Fue en la Eurocopa de Inglaterra de 1996. Días de gran excitación periodística personal aquellos, pues hoy hablaba con Charlton, mañana con Eusebio, pasado aparecía Beckenbauer y así. Además, camino de muchos partidos compartí coche con Valdano, Bielsa y Minguella. Conduciendo yo y por la izquierda. Un magnífico despelote todo.
Isabel II de Inglaterra tenía mucha simpatía por el Madrid. Me lo contó sir Bobby Charlton, otro gran admirador del Real. Como toda persona honesta, vamos
Lo que les contaba. Por lo visto, a Su Majestad, y también a su esposo Felipe, Duque de Edimburgo, les impresionó el 7-3 del Madrid al Eintracht de Frankfurt en Glasgow, cuando la Quinta. Alfredo, Puskas, Gento y todos los demás. No sé si eran grandes entusiastas del fútbol, pero sí les maravilló la manera de jugar a aquel deporte del mejor equipo de todos los tiempos. Pues yo sigo en lo mío: en clubes, aquel Madrid. En selecciones, el Brasil de Pelé.
Supieron también los reyes lo bien que se portó Bernabéu, o sea el Madrid, con el Manchester United después de la tragedia de Múnich colaborando en la reconstrucción del club. La fatalidad en forma de accidente de avión que acabó con el que iba a ser el gran rival madridista de los 50. Un equipazo al mando del extraordinario Duncan Edwards que se presentó en el Bernabéu en 1957 con una media de edad de 21 años para disputar la semifinal del torneo. Ganó el Madrid (3-1) y también la eliminatoria.
Un año después, el desastre. La vida… El apoyo de Bernabéu en aquellos tremendos momentos se explica por Old Trafford de generación en generación. La reina lo supo y cuenta Charlton que lo valoró siempre. El Madrid es muy querido en el Manchester histórico, el del United.
El apoyo de Bernabéu al Manchester en aquellos tremendos momentos se explica por Old Trafford de generación en generación. La reina lo supo y cuenta Charlton que lo valoró siempre
Isabel II descubrió al Madrid aquella tarde legendaria y bajo su mandato —¿talismán?— el equipo lo bordó, pues ganó todas las finales que disputó en suelo británico. La Quinta, la Novena, también en Glasgow, y otra exhibición, el 4-1 a la Juventus en Cardiff. La Nosecuántas. Finales maravillosas además. Los cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano, la volea de Zidane y las manos de Casillas, la apoteosis coral en el País de Gales… La reina los dejó bendecidos de generación en generación.
El Madrid ganó su última batalla europea al Liverpool y frente al United libró la primera y, ya que estamos, se enfrentó en todas las competiciones europeas también a City, Chelsea, Cardiff, Leeds, Derby County —una de las grandes remontadas aquel 4-1 en Chamartín — Ipswich Town, Arsenal, Celtic, Rangers, Kilmarnock y Aberdeen, súbditos todos de la desaparecida soberana.
Peló a la mayoría y para la historia queda que Chelsea y Aberdeen le ganaron dos finales de la Recopa. Y el Liverpool, la orejona del 80. Atenas, Gotemburgo y París. Ninguna en suelo británico. Al Aberdeen lo dirigía otro sir, Alex Ferguson, que poco después llegaría al United y echó casi tantas raíces como Isabel en su trono. El Ipswich eliminó al Madrid de la Copa UEFA en 1973. La relación del Real con lo británico se cierra con una eliminatoria mítica, la que enfrentó al Castilla con el West Ham en la Recopa del 81. El filial, en su condición de subcampeón de Copa, pues había jugado la final con el Madrid, lo nunca visto.
Está alumbrando otra Quinta. De la el Buitre a la del Pajarito: Valverde. Él, Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Rodrygo, Ceballos pide su lugar, lo mucho que se espera de Iker Bravo y otros jóvenes del filial y alrededores
Isabell II murió siendo el Madrid campeón de Europa. Vivió las 14. Así debía ser.
En fin. Semana interesante la que empezamos. El miércoles, el Leipzig en Chamartín y el domingo, derby. Con una sensación: está alumbrando otra Quinta. De la el Buitre a la del Pajarito: Valverde. Él, Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Rodrygo, Ceballos pide su lugar, lo mucho que se espera de Iker Bravo y otros jóvenes del filial y alrededores. Y algo curioso: no hay manera de que el equipo mantenga su puerta a cero. Sólo en la final de la Supercopa. Cosas.
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Todo llega a su fin. Es tiempo finiquitar mi corresponsalía en EE. UU. para La Galerna. Sobre si realmente estuve o no en estas tierras, mantendremos un pequeño resquicio para el misterio. “Solo el misterio nos hace vivir, solo el misterio”, dijo Lorca una vez. También lo dijo Laporta cuando Tebas le preguntó por la masa salarial del Fútbol Club Barcelona.
Comencé esta labor con un encargo muy concreto por parte de Jesús Bengoechea: lograr que Gareth Bale tuviera una estrella de la fama en Hollywood Boulevard. Les adelanto que he fracasado en tal empeño, pero esta historia sí tiene un final feliz. Sigan leyendo y les contaré en primicia todos los detalles.
Comencé esta labor con un encargo muy concreto por parte de Jesús Bengoechea: lograr que Gareth Bale tuviera una estrella de la fama en Hollywood Boulevard. Les adelanto que he fracasado en tal empeño, pero esta historia sí tiene un final feliz
Hoy el LAFC jugaba contra el Dallas FC en el Toyota Stadium de la pequeña pedanía texana de Frisco. Frisco jura que es una ciudad, de igual manera que Mariano jura que es futbolista del Real Madrid. Frisco parece más bien una cosa hecha con piezas que sobraron de otras ciudades. Es un lugar con el mismo encanto que un vaso de agua del grifo.
Llegué a este arrabal de los confines del universo tras un viaje de 21 horas en el ferrocarril Texas Eagle que cubre la distancia entre Chicago y San Antonio. En un estado lamentable, me registré en mi hotel, me duché y, casi sin tiempo para llegar al partido, me uniformé con mi camiseta del Real Madrid con el 11 a la espalda.
Hay algo de magia en esa elástica. En cuanto la tuve puesta, mis fuerzas se renovaron y sentí que sería una noche especial. No me equivoqué. Salí del hotel y me crucé con varios aficionados camino del estadio. Un chaval, de unos diez o doce años, me miró y un castellano con acento de vaquero exclamó: “¡Hala Madrid!”. Qué bonito es ser de este equipo, caramba.
En seguida me di cuenta que muchos otros aficionados tejanos llevaban también camisetas del Real Madrid, y todas con el nombre de Bale en la espalda. Ningún garethista se siente solo en Frisco, Texas. Podría ser el lema de la ciudad, junto con “hicimos lo que pudimos.”
El interior del Toyota Stadium era una fiesta. Hoy se celebraba el Día de la Herencia Hispana. Para conmemorar la fecha, a todos los afortunados espectadores nos han regalado una camiseta conmemorativa, que es algo así como la prenda que H. P. Lovecraft y Paco Clavel nunca diseñaron. Decidí que el único uso que podía darle era utilizarla para que Gareth Bale me estampara su autógrafo en ella.
Un momento… ¿eso quiere decir que has conseguido la firma de Gareth Bale? No. Mejor. Mucho mejor. Sigan leyendo, sigan.
Mientras un trío femenino de mariachis amenizaba el prepartido, la mascota del Dallas FC, Hooper el Bisonte, se hacía fotos con los aficionados. En Chicago vi la obra de Hopper el artista y en Dallas la de Hooper el Bisonte. Ambos tienen en común la capacidad de representar el drama subyacente en lo cotidiano; porque Hooper el Bisonte es, dicho claramente, un tocapelotas.
Durante el partido, cada vez que un jugador del equipo rival del Dallas FC recibía una amonestación en forma de tarjeta, la pantalla gigante mostraba una imagen de Hooper el Bisonte mostrando la roja o la amarilla (según corresponda) y haciendo gestos de burla en calidad 4K. Hooper el Bisonte tiene el mismo carisma que una patada en el bazo y me sorprende que aún no lo hayan convertido en relleno de empanada.
Me hice una foto con Hooper el Bisonte señalando mi escudo del Real Madrid. Para que aprendiera un poco de señorío ese bovino malencarado. Pensé, además, que me serviría como ensayo para la foto con Gareth Bale.
Tras haber visto en Frisco, Texas, a Hooper el Bisonte con la mano en el pecho escuchando patrióticamente el himno de los EE. UU. entonado por tres mujeres mariachis; puedo asegurar categóricamente que ya lo he visto todo en esta vida
Un segundo, un segundo… Entonces, ¿te hiciste una foto con Gareth Bale? No. Tampoco. Aún más increíble. Esperen y lo verán.
Antes de empezar el encuentro, aquí se escucha el himno nacional. Todo el estadio en pie. Silencio absoluto. El honor de entonar las patrióticas estrofas ha correspondido a las tres mariachis del grupo “Estrellas de Texas”. Tras haber visto en Frisco, Texas, a Hooper el Bisonte con la mano en el pecho escuchando patrióticamente el himno de los EE. UU. entonado por tres mujeres mariachis; puedo asegurar categóricamente que ya lo he visto todo en esta vida.
El partido fue un despelote, como suele ser habitual. Cada lance favorable al equipo local era celebrado con una salva de fuegos artificiales. A espectáculo aquí no les gana nadie y cada gol es como una mascletá donde en vez de fallera mayor hay un bisonte capullo en camiseta.
El equipo visitante marcó dos goles y ganó el partido porque al LAFC le expulsaron por roja directa a un jugador en el minuto 10 y, además, su línea defensiva es un carnaval. Chiellini, al que quiero como a un hermano mayor, hoy estaba en tono Isco crepuscular, empeñado en dar pases a los rivales y en caerse de culo cada vez que pateaba el balón.
Mientras, en banda calentaba Gareth Bale.
Y, atentos, que llega el clímax de mi relato.
Tenía a Gareth a tal distancia de mi butaca que me habría bastado alargar la mano para deshacerle el moño. Podía haberle dicho algo, pero no me atreví. Rodeado de hinchas locales temí manifestar demasiado entusiasmo por el galés —en aquel momento el LAFC iba por delante en el marcador— y acabar siendo pasto de Hooper el Bisonte o de las mariachis patrióticas.
Observé no obstante que el público que me rodeaba, aunque seguidores del Dallas FC, no tenían tales reparos. Los gritos de “¡Gareth! ¡Gareth!” y los aplausos se empezaron a multiplicar. Todos querían llamar su atención. Uno dijo, “¡Hala Madrid!”, y Bale sonrió un poco y levantó el pulgar. Otros le agitaban banderas galesas. Bale, a algunos pocos, les hacía señas con timidez mientras trataba de concentrarse en el calentamiento.
Al ver que respondía favorablemente a los jaleos de la grada, me dejé llevar por el espíritu local. “¡Gareth! ¡Grande!”, grité. Nada. Ni caso. Pasó a mi a lado trotando y cabizbajo.
Tenía a Gareth a tal distancia de mi butaca que me habría bastado alargar la mano para deshacerle el moño. Podía haberle dicho algo, pero no me atreví. Rodeado de hinchas locales temí manifestar demasiado entusiasmo por el galés y acabar siendo pasto de Hooper el Bisonte o de las mariachis patrióticas
Quien me conoce sabe que tiendo a ser un tipo más bien discreto. Pero estaba desatado. Me había hecho miles de kilómetros para llegar hasta allí. Necesitaba algún premio, aunque fuera pequeño, a mis desvelos garethistas y no iba a tener mejor oportunidad. Era imposible tenerlo más cerca salvo que yo fuera un defensa del Dallas FC. Pero nada. Yo decía su nombre. Le regalaba los más afectuosos aplausos y no me hacía ni caso.
Lo que voy a contar ahora es rigurosamente cierto. Atentos.
A la cuarta o quinta vez que pasó frente a mi asiento, me levanté y, seguramente víctima de un subidón de azúcar producido por mi vaso grande de Dr. Pepper Light, solté la siguiente perla:
—¡Gareth, viva doña Debbie, la madre que te parió!
Entonces el galés volador miró hacia donde yo estaba, sonrió de medio lado durante un segundo, levantó el pulgar durante otro medio y siguió calentando.
No tengo pruebas gráficas de este momento trascendental, pero sí a unos treinta o cuarenta testigos: aficionados del Dallas FC que estaban alrededor mío cuando esto ocurrió. Porque ocurrió, de eso no tengan la menor duda.
—¡Gareth, viva doña Debbie, la madre que te parió!
Entonces el galés volador miró hacia donde yo estaba, sonrió de medio lado durante un segundo, levantó el pulgar durante otro medio y siguió calentando
Llegados a este punto, que es claramente el cénit del relato de mi aventura americana, queda poco que decir. Me despido de la MLS, tan satisfecho como aturdido de sus excesos, y regreso a mi querido Real Madrid, que es el regalo que en su día recibí del hijo de doña Debbie.
Permítanme, si me lo permiten, una pequeña reflexión final. No tengan reparo en querer a un jugador. No se acomplejen porque les llamen “viudas” de tal o de cual jugador. Amar a un equipo a través de un nombre, de una cara, es algo lógico. Un equipo de fútbol como el Real Madrid es más que un escudo; los escudos son fríos, no tienen alma. El Madrid es su historia y su leyenda, y ambas fueron forjadas por nombres propios, no por conceptos: Paco Gento, Alfredo Di Stefano, Puskas, Zidane, Juanito, Raúl… Gareth Bale; son personas de carne hueso. Los seres humanos estamos hechos para querer a otros seres humanos, y ese amor primordial y sencillo es el que nos eleva a sentir anhelo por ideas más abstractas. Amar “al escudo” del Madrid así sin más es, en el fondo, como amar al sistema métrico decimal. Lo que nos hace vibrar el corazón son las personas que fabricaron la gloria que sostiene a ese escudo.
De modo que quieran a nuestros jugadores: quieran a Bale, a Ronaldo, a Luka Modric —más que a ninguno—, a Toni Kroos o incluso a Mariano si les apetece. Porque, al fin y al cabo, el madridismo no es sino puro amor.
Devolvemos la conexión.
Fotografías: Luis Montero Manglano.
Entregas anteriores de L. A. is my lady:
I. Previa del Nashville SC v. Los Ángeles FC: El clásico de las Artes
II. Un debut, un coyote y un abogado real: crónica del Nashville SC vs. Los Angeles FC
III. Sporting KC vs. Los Angeles FC. Hotter than the wather
IV. Real Salt Lake vs. Los Angeles FC. Bale Doing Bale Things
V. Los Angeles FC vs. DC United. No Bale. No Party
VI. Austin FC vs. Los Angeles FC. The Texas Chainsaw Massacre
Da gusto ver al Madrid; 7/21 y Benzema descansado en casa esperando a las grandes batallas.
Ayer el partido lo ganó la directiva hace 8 años, esos que pusieron 90 millones de euros y ficharon a tres jugadores de entre 16 y 18 años y que ahora valdrían 500, por decir algo. Esos fueron los que marcaron los tres primeros goles, cada uno mejor que el otro. Según escribo esto me acuerdo de aquello de Hayek: “el lucro es el reconocimiento que un desconocido te hace por tu esfuerzo y tu valor añadido”, hoy el mercado, como decía antes, reconocería el valor añadido y pagaría 500, no tengo dudas.
Después de lo anterior, que me resulta lo nuclear, algunas cosas más a destacar del partido: si Hazard fuera un libro sería “El ser y la nada” de Sarte, pero jamás elegiré a Mariano antes que a él, igual que me merece todo el respeto que el Madrid no le eche, creo que deben ser inflexibles y que ocupe banquillo. He estado tentado de escribir “okupe” pero la realidad es que tiene contrato y su derecho a estar en la primera plantilla, unos meses más, así que la dejo con “c”, hay que respetar el contrato firmado.
Ayer el partido lo ganó la directiva hace 8 años, esos que pusieron 90 millones de euros y ficharon a tres jugadores de entre 16 y 18 años y que ahora valdrían 500, por decir algo
Lo segundo es que el Madrid del minuto 60 al 90, y en Liga, es imbatible, solo veo el Barca ganándole o quizá a alguno que esté, después de una hora de partido, ganando y meta 10 atrás. La directiva no solo eligió fichar jugadores de clase extraordinaria, sino que muchos de ellos además tenían un físico prodigioso. Hablo de Valverde, Camavinga y Tchouaméni, en el centro del campo, pero también pienso en que Alaba y Rüdiger no están fichados al azar, ni Vinicius y Rodrygo, en el ataque… ni Lunin. Sabían hacia dónde se encaminaba el fútbol y acertaron.
Lo tercero, lo del delantero, ya no sé qué decir, veo que Rodrygo cogió la pelota dos veces en el medio del campo y consiguió, con esa finura que tiene, asegurarse de que acabara en gol. La primera la metió Vinicius después de regatear al defensa, sin necesidad de engañarle, solo por exuberancia física. En la segunda jugada, avanzó a base de engañar a los defensas como lo hizo Benzema en el Pizjuán hace 11 años, cuando decían que era un gato y que no arañaba. ¿Y si Rodrygo también tiene cara de gato pero araña como un león?
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Buenos días. Ayer un madridista se hizo inmortal, y otro madridista abrazó su mortalidad para seguir con nosotros para siempre.
El primero es Carlos Alcaraz, que conquistó el US Open, su primer Grand Slam, convirtiéndose así en el Número 1 del tenis mundial más joven de la historia, con tan solo 19 años.
El segundo es Javier Marías, a quien La Galerna entrevistó un día por carta y a quien hoy glosa Jesús Bengoechea en un artículo galernauta. Estamos muy afectados. Se ha marchado un escritor descomunal y un gran aficionado del Real Madrid. El propio club emitió ayer un comunicado resaltando la gran pérdida y expresando sus condolencias.
Las portadas del día son con toda justicia para Carlos. Javier no aparece en las portadas, probablemente porque se asume que el lector medio de Marca o As no es lector de otras cosas, por ejemplo de buena literatura. Es una pena que se tenga tan mal concepto del propio lector. No habría costado nada mencionar a un hombre que legó al periodismo, especialmente al Grupo Prisa, algunos de los mejores textos sobre fútbol (y sobre madridismo) jamás escritos.
Carlos se come el espacio de las portadas igual que se come el mundo. No queda sitio como decimos para Marías, pero sí para la victoria mañanera (?) del Madrid, que se sobrepuso a lo criminal del horario y al hecho de que el Mallorca se adelantara en el marcador para terminar dando un recital que habría hecho disfrutar al autor de "Corazón tan blanco". Corazón tan blanco. Debería ser el segundo lema de La Galerna, junto a aquello de Madridismo y Sintaxis. Como sintetizaba en Twitter nuestro colaborador Luis Montero Manglano, de madridismo seguimos a tope, pero la sintaxis y la alegría de vivir están mermadas sin Javier.
Leed la crónica de Andrés Torres si aún no lo habéis hecho, y gozad con los golazos de un equipo tan joven como preparado para volver a tocar metal. Valverde empató con un golazo inverosímil, los brasiniños Vini y Rodrygo deleitaron con sendos tantos y hasta Rüdiger se sumó a la fiesta con un gol postrero que celebró besando el césped, alborozado en su estreno goleador. Ceballos brilló a gran altura y Kroos se marcó un nuevo recital. Todas las almas.
Por lo demás, el Barça juega mañana en Múnich y la prensa cataculé solo tiene ojos para eso.
Pasad un buen día.
“No he querido saber pero he sabido” que Javier Marías murió ayer en Madrid. Un primer impulso movería a llamar este artículo “Corazón tan blanco”, pero sería un recurso demasiado fácil. También supone una tentación el referirse a Marías en segunda persona, pero le leí una vez condenando los obituarios en ese formato, que le daba muchísima grima, así que tampoco seré yo. Para el título he optado por parafrasear el título de otra de sus mejores novelas, un título ya de por sí enormemente evocador. Mañana en el partido pensaré en él, o pasado mañana que es cuando jugamos contra el Leipzig, como pensaré también en Antonio Escohotado, el otro gran intelectual madridista que hemos perdido en menos de un año. En La Galerna nos hemos quedado sin referentes entre una Copa de Europa y la siguiente, fijaos en cuán poco tiempo. También nos dejó hace muy poco el único hombre que la ganó seis veces y que da nombre a esta publicación. El desfile de recuerdos extinguidos antes de cada encuentro comienza a ser demasiado pesaroso.
Estamos muy tristes, pero ninguno de nosotros lo está tanto como mi querido Emilio “Athos” Dumas. Emilio cultivó la amistad principalmente epistolar (no solo) con Marías durante mucho tiempo. Yo me valí vilmente de ella para persuadir a Emilio de que a su vez persuadiera a su admiradísimo Javier de que nos diese una entrevista. Lo hizo, y el eterno (ya nunca mejor dicho) candidato al Nobel accedió a otorgarla pero por carta, claro. Otro formato nos habría decepcionado. Le mandamos las preguntas vía correo electrónico de su secretaria, y nos las respondió una a una vía correo ordinario. Era la única ordinariez que entraba en el catálogo de Marías. Una máquina de escribir, un folio enrollado en ella, un cigarrillo, un sobre y un sello. No sé si seréis tan viejos como para recordar ninguna de esas cosas.
Era un hombre maravillosamente pasado de moda, en esa y en tantas otras facetas. Sus libros, por ejemplo, trataban con alguna frecuencia de sexo, pero lo abordaba con pudor extremo. “Nuestras abuelas tenían razón: hay cosas de las que no se habla”, le leí en otra ocasión. Por eso y por más razones aborrecía este neofeminismo que con cargo al erario público factura un anuncio con las mil y una formas de llamarle al coño, como si estuviéramos en los ochenta y todavía hiciera falta que Almodóvar nos epatase, ahora que ya ni él se dedica a eso. Era un hombre de otro tiempo, un gruñón que se desgañitaba desde El País contra los usos y costumbres de un mundo que no entendía.
Era un hombre maravillosamente pasado de moda, en esa y en tantas otras facetas. Era un hombre de otro tiempo, un gruñón que se desgañitaba desde El País contra los usos y costumbres de un mundo que no entendía
Como lo del sexo en sus libros, llevó en la vida con infinita discreción el hecho de su muerte. Dicen que llevaba meses luchando contra la neumonía en un hospital madrileño, secretamente, y me estremece pensarlo. Adoro su fobia tecnológica porque me identifico con ella hasta cierto punto, pero tengo para mí que Marías, quien llevó a gala no disponer de correo electrónico directo ni teléfono móvil, habría agradecido tener un móvil en ese tiempo terminal, no para que le llamaran, que también, sino porque con dos pulgares, en el bloc de notas, habría dado salida a tantas y tantas ideas como cuentan que le hervían por dentro. No veo yo una máquina de escribir de las de antes sobre el regazo de un genio moribundo. Yo mismo estoy pergeñando este texto triste en mi teléfono ahora mismo, y aunque una lágrima nunca emborronará un correo electrónico hay situaciones engorrosas donde el pragmatismo se impone a lo romántico. Aunque quién sabe si no habrá por ahí unos manuscritos del Quirón, en papel y tinta, con unas elegantes digresiones a las que la muerte solo se asome por exclusión.
Gracias a Athos tuvimos la suerte de hacerle, quizá, la entrevista más amplia sobre su madridismo que nunca le hicieron. Os invito a releerla. Al final de la misma decidimos poner el PDF con las páginas mecanografiadas, para probar que ese había sido el canal. Las podéis ver ahí, con su típex y todo. La entrevista es una delicia de principio a fin, pero siento debilidad por el momento en que rezonga ante la abundancia de preguntas sobre Mourinho, a quien detestaba. “Me parece a mí que el redactor de la entrevista debe de ser mourinhista, porque ya llevo no sé cuántas”. Picarse por carta en la tercera década del siglo XXI. Eso es clase y lo demás son zarandajas.
Estamos muy tristes, pero ninguno de nosotros lo está tanto como mi querido Emilio “Athos” Dumas. Gracias a Athos tuvimos la suerte de hacerle, quizá, la entrevista más amplia sobre su madridismo que nunca le hicieron
Seguí su obra ávidamente durante la mayor parte de la segunda mitad de mi vida. No hace falta que venga yo aquí a consignar la obviedad de que era un autor mayúsculo, pero la consigno. “Negra espalda del tiempo” es uno de mis títulos favoritos de siempre. El logro de la entrevista me hizo una ilusión tremenda y albergaba la esperanza de conocerle algún día. Mi comunicación con él siguió más allá de la misma. Le agradecí su gentileza por carta (cogí yo también gusto a recuperar la perversión vintage del puño y letra), a lo que me respondió con el envío de uno de los libros que editaba su sello (Reino de Redonda), Cuentos de las Orillas del Rin, con una tarjeta adjunta muy atenta. Le hice llegar el libro que escribí con Escohotado y de nuevo recibí su respuesta epistolar, mostrando interés por leer con prontitud la obra y lamentando la muerte del viejo filósofo.
Me estoy haciendo viejo yo también. El Real Madrid que adoró Marías sigue y sigue, como sigue mas allá de la muerte de Gento y de Escohotado, como seguirá tras la mía. Antes veía jugar al Madrid porque me hacía joven, me retrotraía al atolondramiento dulce de la infancia. El milagro empieza a desteñir. Las evoluciones de esa gente de blanco sobre el césped, las de ayer mismo ante el Mallorca, adquieren un tono sepia. Lo que nunca veremos cuando ya no estemos se parece mucho a lo que, por no haber nacido aún, no llegamos a ver.
Arbitró Jorge Figueroa Vázquez, del comité andaluz. En el VAR estuvo su compatriota, Medié Jiménez.
El sevillano es uno de los peores colegiados de Primera y tiene su mérito viendo el nivel ya de por sí bajo en la competición. Cada quince días se encarga de refrendarlo en todos los campos de la categoría. Un trencilla desesperante y pachorro. Las acciones sobre Vinicius de Raíllo en varios córneres dan fe de ello.
Además, le gusta desenfundar en lo disciplinario. En la primera mitad vieron amarillas Nastasic y Raíllo en los visitantes, y Mendy y Valverde en los merengues. Nastasic la vio por un plantillazo a Lucas en la frontal en el 15'; Mendy, por estar harto de las patadas de Maffeo y darle abajo en el 24'; Valverde, por ni rozar a Maffeo en el 34'; y Raíllo, por encararse con Vinicius. En el 45' algunos reclamaron penalti de Battaglia a Hazard, pero fue una pugna y nada más.
En la segunda parte permitió bastante dureza sobre Vini, sobre todo de Maffeo, que se fue sin amarilla. Sí la vieron Alaba por agarrar a Grenier en el 80', Valjent por entrar con fuerza desmedida a Vinicius en el 85', y Antonio Sánchez por protestar dicha tarjeta segundos después. El último gol de Rüdiger fue revisado por el VAR, pero el pie de Baba habilitaba al alemán.
Figueroa Vázquez, REGULAR.
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Courtois (5)
Sin sobresaltos. Y sin milagros
Mendy (4)
Sin presencia en ataque. Desatento en defensa.
Rüdiger (6)
Aun despistado demostró su liderazgo. Su gol demuestra que es un peligro a balón parado.
Alaba (7)
Serio atrás. Polivalencia y liderazgo al servicio del equipo. Sus pases largos a Vini parecen ya seña de este equipo.
Lucas Vázquez (5)
Correcto. Sin brillo. Lesionado.
Kroos (6)
Limpieza en la salida del balón, peligro a balón parado. Poco incisivo.
Valverde (9)
El gol más importante del partido. Impresionante carrera y aún más importante trallazo.
Ceballos (8)
Clase y bravura, la combinación que adora el Bernabéu. Quiere y merece renovar.
Hazard (4)
Flojo. Recibió siempre de espaldas y perdió un sinfín de balones. Apenas algún destello.
Vinicius (7)
Golazo de líder del equipo, aunque recibió varias reprimendas de sus compañeros por su belicosidad ante un Mallorca ya derrotado. Excesivamente provocador.
Rodrygo (8)
Quiere explotar ya. Diamante en bruto. Golazo de elegido.
Nacho (6)
Serio.
Modric (6)
Vertical.
Camavinga (6)
Enérgico.
Ancelotti (5)
A falta de mejores soluciones, su apuesta por el falso 9 no acaba de funcionar. Asensio, que bien podría servir como desatascador de estos partidos merced a su privilegiado disparo, se quedó sin jugar por adelantar la lesión de Vázquez la tercera ventana de cambios.
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