Las mejores firmas madridistas del planeta

Yo realmente habría nombrado man of the match a Militao, que ayer ofreció una exhibición futbolística, acrobática y de aquíestoyyoísmo para quitarse el sombrero. O a Fede Valverde, de quien pienso que es un jugador ciclópeo, un portento que traspasa las líneas defensivas rivales con el ímpetu con el que una locomotora atraviesa un escaparate, con independencia de que esté con las luces encendidas o no (el escaparate). O a Toni Kroos, que aún estando acabado, según muchos, dio un nuevo recital de fútbol. Tampoco habría sido raro concedérselo a Benzema, que ayer se colocó como segundo máximo goleador histórico del Real Madrid. O al mejor portero del mundo.

Pero se me acercó un señor de Murcia y me dijo al oído: tienes que nombrar man of de match a Vinícius. Y le hice caso. La lógica está sobrevalorada. Aunque quizá accedí porque me doy cuenta de que yerro y en ocasiones no está de más escuchar a los demás. Ayer, sin ir más lejos, califiqué con un 6,5 a Casemiro en las notas del partido para La Galerna. Después le nombraron MVP de la final y Ancelotti, que sabe más que yo (de todo), dijo que fue el mejor. De modo que reconozco mis errores, acepto el consejo y escribo sobre Vini.

Vinícius e introduce en el entramado enemigo con la misma facilidad que Hacienda o la Seguridad Social en tu cuenta bancaria

Vinícius ayer hizo de Vinícius. Vini se puso el traje de Vini y actuó en consecuencia. Vinícius crea peligro sin necesidad de aparecer continuamente, es como el botón de la bomba nuclear que puede destruir al enemigo aunque ya no cuentes con apenas soldados en el frente. Si tienes a Vini, nunca está nada perdido. El paroxismo del madridismo.

Ayer comenzó birlando un balón largo con la mirada a un defensor, o driblando cerca de la línea de fondo. Acciones sin fruto. Pero estaba calentando, porque poco después hizo una pared eléctrica (la más ecológica y sostenible) con Benzema y se plantó frente a Trapp, que no atrapó el balón, pero lo envió a córner con mucho mérito. Tanto mérito, que lo botó Kroos y acabó en gol de Alaba tras la asombrosa suspensión aérea de Benzema y la asistencia de Casemiro. La jugada de Vini propició el primer gol.

Valverde, Vinícius, Benzema

Nadie penetra en las defensas rivales con la aparente sencillez que él lo hace. Se introduce en el entramado enemigo con la misma facilidad que Hacienda o la Seguridad Social en tu cuenta bancaria.

En la segunda parte, más de lo mismo, un buen pase en profundidad de Mendy le sirvió para penetrar de nuevo hasta la cocina, abrir el frigorífico, coger una cerveza, y asistir a Benzema para que marcase. La jugada de Vini propició el segundo gol. Partido sentenciado y tanto número 324 de Karim. Nueva aparición, nuevo gol. Es más útil para ganar que manosear continuamente el esférico o hacer un túnel en el centro del campo cuando el clima es cálido. Vinícius está donde y cuando tiene que estar. Y punto.

Vinicius no solo ha alcanzado un punto de sazón futbolística envidiable, sino que se le ha puesto una cara de madurez madridista que no puede con ella. Vuelvan si no al inicio del artículo y observen la imagen de cabecera que lo ilustra para comprobarlo.

 

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Buenos días. Ha salido el sol, hace calor en verano, el cielo es azul, el acero es una aleación de hierro y carbono, el agua moja, y el Madrid es campeón otra vez. O supercampeón. De Europa. It´s just another day, como cantaba Paul McCartney. El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y gana el Madrid. Lo sentimos, Valdano, pero la frase es más acertada de esta manera. A la larga, el Madrid siempre gana, como la banca.

Anoche el Madrid ganó su quinta Supercopa de Europa frente al Eintracht de Frankfurt, una escuadra que pierde mordiente cuando no juega de local en el Camp Nou. Aunque según muchos culés, entre ellos Jota Jordi, el Eintracht es mejor equipo que el Chelsea, o sea, que algo de mérito tendrá la victoria.

Como bien apunta Jesús Bengoechea en su crónica del partido de ayer, el Madrid ganó valiéndose de la simple recuperación de la velocidad de crucero con la que triunfaron por todo lo alto el año anterior. No obstante, no es cosa menor, el aficionado siempre pide más, y no solo más, sino nuevo, y a menudo olvida ponderar el mérito que tiene Ancelotti al conseguir arrancar el equipo tras varias semanas parado y que no se haya venido abajo la batería, no haga perla ninguna bujía y el nivel de aceite, anticongelante y líquido de frenos siga correcto.

A menudo uno no valora estos detalles y gasta sus energías desgañitándose en señalar los puntos a mejorar, que siempre los hay, en el equipo; que si es una vergüenza que no venga otro delantero, otro lateral derecho, que se vaya este o aquel, etc. Momentos como estos solo se aprecian cuando vienen las vacas flacas. Aunque sin la exigencia brutal que ejerce el madridismo bien es cierto que quizá el Madrid no sería lo que es.

Las portadas de Madrid y Barcelona reflejan las respectivas realidades de blancos y culés. En Madrid se han puesto de acuerdo tanto en la foto como en el titular.

Portada Marca Portada As

“Insaciables” e “Insaciable”, titulan Marca y As tras la conquista madridista de Alsacia y Lorena. La instantánea de As permite atisbar a Mariano, medalla al cuello, cerca de Benzema, que levanta el trofeo ofreciéndolo al respetable y afición. Es un detalle que el Madrid tenga gestos tan bonitos con personas ajenas al fútbol.

En As también podemos ver una noticia en el faldón que pone de manifiesto el delirante comportamiento de la directiva culé: “Marcos Alonso, al caer. Podría llegar el lunes. Christensen y Kessié quedarán libres si no son inscritos”. Es decir, están trabajando para incorporan a un nuevo jugador, el canterano del Madrid Marcos Alonso, que entendemos que además querrán inscribir para que pueda disputar encuentros con el Barcelona, mientras que dos recientes fichajes aún no han podido ser inscritos y, si no lo hacen, quedarán libres. Demencial.

Junto a la anterior información, podemos leer que 12.000 aficionados arropan a Isco. No exageren, señores de As, Isco no está en su mejor forma, pero no como para que se necesiten tantas personas para arroparlo cuando se acuesta. Un poco de rigor, por favor.

Como decíamos antes, las portadas de Madrid y Barcelona son representativas de lo que esta sucediendo en cada equipo. En Madrid, un nuevo trofeo, una nueva celebración. En Barcelona, a vueltas con el enésimo quebradero de cabeza del último lustro.

Portada Mundo Deportivo Portada SportP

Mundo Deportivo enfatiza el problema de las inscripciones. Afirma que el club está pendiente de la cuarta palanca (nosotros la verdad es que ya hemos perdido la cuenta de cuántas llevan), y que tienen tiempo hasta el sábado, día del debut en Liga frente al Rayo.

Sport prefiere centrarse en el vergonzoso asunto de Frenkie de Jong, dan a entender que está a punto de cerrarse el acuerdo entre Barça y Chelsea para su traspaso y que de no ser así el responsable sería el jugador. Y su agente. La culpa de todo siempre es de los demás. Ese podría ser un buen lema para el Barcelona. “No, mire, nosotros hemos tenido problemas con la justicia, nuestros presidentes también, estamos en la ruina, tenemos escándalos vergonzosos, pero la culpa es de los otros, que nos tienen manía”. Y si les dejan, luego siguen con que ellos cuentan con mejor equipo, de hecho, lo han tenido mejor siempre que el Madrid, pero el Madrid se atiborra a Champions por la suerte, porque no hay derecho que Courtois pare todo (argumento de Sport hoy), porque Vini es peor que Ansu pero tiene flor, que si el 0-4, que si Mbappé. Dan ganas de acariciarlos y susurrarles: ya pasó, ya pasó. Lo fastidiado es que hay madridistas que les compran el discurso, el año pasado algunos se creyeron que eran un apisonadora y que remontaría en Liga y esta temporada van por el mismo camino, pese a que la realidad desmonta estas historias una y otra vez.

Mientras tanto, en el Madrid, Ancelotti anda preocupadísimo, otro título más. También se convierte en el entrenador con más Supercopas de Europa ganadas. Y Karim Benzema se encarama en solitario al segundo puesto de máximos goleadores históricos del Real Madrid pese a no tener gol y haber comenzado a marcar cuando se fue Cristiano. 324 y sumando.

Pasad un buen día.

El Madrid es supercampeón y solo queda empezar a pensar que será una liga larga aunque el Barca no consiga inscribir todo lo fichado. ¡Ah! Y, para mí, fue un partido casi perfecto con varias cosas bastante positivas y una negativa.

La primera es que Ancelotti vio el partido tan plácido que sacó a los que quería sacar en los minutos en los que quería sacarlos. A Rodrygo le dijo, sal 30 minutos que tú eres el 12, a Camavinga le dijo sal 25 que tú eres el 13 y al resto (Tchou, Rüdiger y Ceballos) les dijo: bienvenidos a la plantilla 2022/2023. Ancelotti es tan elegante que gana la Supercopa sin poner a los mejores porque todos sabemos que Tchouaméni y Camavinga hoy superan al MVP Casemiro, al igual que todos sabemos que hoy era más partido para Rodrygo que para Valverde. Pero la clase es la clase, desde dejar a Mariano vestirse de futbolista hasta dejar debutar a Rüdiger.

Ancelotti Supercopa de Europa

La segunda es constatar que Courtois y Benzema siguen en estado de gracia. Nunca se debe cantar victoria con estas cosas porque duran lo que duran, un mes o un lustro, y no debemos olvidar que con estos dos en forma hacemos trampa. Courtois para dos claras por partido y Benzema mete una, lo dicho, trampa. El tercer jugador más importante de la plantilla es Carvajal, al menos, hasta que Ancelotti no empiece a contar con Valverde como lateral suplente sistemáticamente, y también parece estar sano y fino.

La tercera gran noticia es que Ancelotti sabe que este año se rota y sabe con quién se rota. Aquí va mi pronóstico de rotaciones, y repito, me parece una gran noticia.

Rotará Carvajal como el año pasado, considero el ratio de minutos de Lucas y de Carvajal les debió parecer el ideal y repetirán fórmula. Rotarán los centrales, aunque realmente lo que se protegerá será que Mendy no siempre está sano e incluso me inclino a pensar que terminaremos pensando que Alaba hace mejor a Vinicius como ya hacía mejor a Ribéry. Son dos razones las que me hacen teorizar con esto, la primera es que pasa muy bien la pelota y la segunda es que cuando sube al ataque con tanta personalidad, despista, y eso puede aclarar el panorama a Vinicius. Contra el Barca, el City y Liverpool juega Mendy, aquí también me mojo.

Alaba Supercopa de Europa

En el centro del campo, rotarán los 6 aunque sospecho que el que más minutos jugará será Valverde que jugará de 8 al 50-50 con Rodrygo y jugará de Modric cuando no juegue Modric. Como dije el otro día,  y me encantaría que pasara, ojalá jueguen 60 minutos tres y 30 otros tres para asfixiar al rival. Aunque sinceramente lo que creo que pasará es que turnará a la CMK+V con la CTV, como ha hecho en pretemporada. Veremos.

Y, finalmente, creo que ni Vinicius, ni Benzema rotarán hasta que revienten.

La mala noticia es que Florentino, ufano, habló de la gran plantilla y la cantidad de delanteros. Solo un milagro, en forma de regalo de Mariano y venta honrosa de Asensio, cambiaría el guion. Un guion en el que salvo que me pierda algo y el Madrid no tenga dinero para ello, creo que es una negligencia no tener un Dzeko, Raúl de Tomás, Cavani o un Joselu de turno. Ojalá me equivoque. Hala Madrid.

 

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“El Madrid gana los títulos PERO los fichajes de verano son del Barça”. Hace relativamente poco que un redactor alumbró esa adversativa ignominiosa, pero el Madrid la ha convertido en Helsinki en reliquia risible de un pasado remoto. Con suficiencia absoluta, con un punto incluso de misericordia hacia un rival digno pero limitado, los hombres de Carlo Ancelotti han engrandecido la leyenda del club valiéndose de la simple recuperación de la velocidad de crucero con la que triunfaron por todo lo alto el año anterior. “El Madrid lo que tiene es que gana”, dijo una vez con inocencia enternecedora Messi, casi con un apunte de resignación de peluche. Valdano ha abundado hace muy poco en la exégesis: “El Madrid triunfa en el caos, pero te dice: si quieres que juguemos a otra cosa, también te gano”.

Ha sido el segundo modelo. El de otra cosa , donde el Madrid también gana. No hubo caos, solo naturalidad, y ello a pesar de que el primero que avisó fue Kamada plantándose solo ante Courtois pero muriendo ante el Superman que carece de kryptonita.

Con suficiencia absoluta, con un punto incluso de misericordia hacia un rival digno pero limitado, los hombres de Carlo Ancelotti han engrandecido la leyenda del club valiéndose de la simple recuperación de la velocidad de crucero con la que triunfaron por todo lo alto el año anterior

Enseguida, con todo, empezaron a carburar Vinicius y Benzema, que no se entienden con la mirada sino con una suerte de sentido telepático propio de Kung Fu y el pequeño saltamontes. Mientras, Militao se multiplicaba para imponer su ley del samurai y Kroos se ensamblaba con Casemiro para que la eficiencia de ambos se impusiera con un rigor seco. Como resultado, casi marca Vini en un remate que rebañó bajo palos Jota, y poco después hubo de ser Trapp quien sacara a córner un remate endiablado del propio Vini (man of the match probablemente) con la punta del guante. Lo que sucedió a continuación fue la lógica hecha saque de esquina: lanza Kroos, toca Karim, vuelve a tocar Casemiro en el segundo palo y Alaba la empuja. La sonrisa del brasileño saliéndose del campo y mirando hacia atrás, para constatar el tanto, encierra libros y libros de madridismo.

Gol Alaba Supercopa Europa

Casi rubrica la victoria Karim muy poco después tras centro del infatigable Valverde, pero el remate se le marchó fuera por poco. El hito de superar a Raúl en el segundo puesto de goleadores históricos le aguardaba al francés tras la esquina, pero no sería aquí.

Qué decir del segundo tiempo salvo que el recital prosiguió con trazo firme. Casemiro lanzó un zurdazo al larguero, Courtois tuvo su cuota de protagonismo con una gran intervención y Karim redondeó la fiesta lanzando a la red una asistencia de Vinicius tras nueva incursión por la izquierda. Antes de rematar, Karim acomodó el cuerpo como se haría para bailar un minué con la Historia. Raúl claudicó desde casa con su característica cara de cabreo, que es la cara con la que Raúl te respeta.

Gol Benzema Supercopa Europa

En el minuto 71, el Madrid destiló la mejor jugada colectiva que hayáis visto en vuestras vidas. No fue gol porque hay pequeñas gestas estéticas que deben quedarse en la orilla, como algunas piezas renacentistas que acumulan telarañas en esos sótanos umbríos del Vaticano. La Supercopa no es una de ellas y a partir de mañana, o así, aceptará visitas en el Tour del Bernabéu. Hace el número 98 de los trofeos de la sección de fútbol, y eso no hay palanca en el mundo que lo levante.

 

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Courtois: 8. Empieza la nueva campaña como terminó la anterior, siendo el mejor portero del mundo. Evitó el clásico gol cantado provocado por el error defensivo de cada partido e intervino con acierto el resto del encuentro, tanto con las manos como con los pies.

Carvajal: 7,5. Buen partido de lateral derecho del Madrid. Se permitió incluso algún detalle de clase en el centro del campo.

Militao: 9. Es una bestia. Cometió un error en la entrega de balón al comienzo del choque, pero terminó erigiéndose en el dueño de la defensa. Rápido, oportuno y contundente.

Alaba: 8. Jugó bien, con la jerarquía y madurez acostumbrada que le llevó a levantar a Militao cuando este cayó tras un choque porque no era el momento oportuno para dolerse de nada. Además, en ataque pasó bien en largo en varias ocasiones y, lo más importante, marcó el primer gol de la final.

Mendy 6: El francés y la ciclotimia. Fue capaz de sacar un balón entres 47 rivales con malabarismos circenses y la siguiente jugada perdió el esférico en un pase sencillo y provocó una clara ocasión que, como siempre, se encargó de desbaratar Courtois. El resto del partido lo siguió trufando con errores de bulto y acciones de mérito, como el pase en profundidad a Vini en el gol de Benzema.

Casemiro: 6,5. Comenzó lento y flojo, pero fue mejorando y terminó abortando bastantes acciones de peligro alemanas. Asistió a Alaba en el primer gol.

Modric: 7. No jugó el partido de su vida, pero es Modric. Cuando se retiró del campo le aplaudió hasta la prima de Monchi.

Kroos: 8,5. Muy acertado. Partido completo del alemán.

Valverde: 8,5. Gran encuentro de Fede. Es un futbolista mastodóntico.

Benzema: 8. Anotó el segundo gol y de ese modo se coloca como el segundo máximo goleador histórico del Real Madrid. Es el lubricante del equipo. Indispensable.

Vinicíus: 8. Vini hizo de Vini, de cuchillo afilado. El primer gol vino tras una espléndida jugada suya y en el segundo fue el asistente. Está donde y cuando hay que estar.

Rodrygo: 6. Salió con ganas, pero anduvo errático en el pase.

Camavinga: 6. Correcto. Realizó una entrada fuerte que tal vez mereció amarilla. Debe domar el exceso de ímpetu.

Ceballos: sin tiempo.

Tchouaméni: sin tiempo.

Rüdiger: sin tiempo.

Ancelotti: 8. Sin cambios respecto a la temporada pasada porque para qué. Otro título más.

 

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Arbitró el inglés Michael Oliver. En el VAR estuvo el polaco Tomasz Kwiatkowski, asistido por su compatriota Bartosz Frankowkski y el portugués Tiago Bruno Lopes Martins.

Primera parte de guante blanco entre ambos conjuntos y con pocas interrupciones. El único debe del inglés fue no señalar mano y/o agarrón de Tuta en una pugna con Benzema a escasos metros del banderín de córner en el minuto 28.

La segunda mitad tampoco tuvo mucha miga. Un par de errores a la hora de indicar saque de banda a favor de los blancos, una entrada abajo de Camavinga y la única amarilla del encuentro para Alario en el 91' por una plancha ante Tchouaméni.

Oliver, BIEN. Sin problemas.

 

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Nuestro invitado, Alberto del Campo, es Catedrático de Antropología Social en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Conviene decirlo cuanto antes porque desde esa perspectiva acaba de publicar un libro harto interesante ‘El Gran teatro del Fútbol’ —titulado con clara inspiración calderoniana— en el que da un profundo repaso a todos los actores que en ese teatro representan sus verdades y mentiras; en él revisa los estereotipos que se han ido incorporando a esta industria amamantada por los ritos y las pasiones de quienes la sostienen: los aficionados. Y en ese ejercicio no deja títere con cabeza, tratando de responder a los muchos porqués que todos nos planteamos. Y lo hace, además, con la ventaja de haber sido ‘cocinero antes que fraile’ (quiero decir: haber sido futbolista antes que un antropólogo erudito, pues también es licenciado en Derecho y en Filología). Es autor de una veintena de libros y de un centenar de artículos académicos sobre la música popular y el flamenco en las barberías, los trovos alpujarreños, la literatura oral, los estereotipos nacionales o la antropología de la pandemia, por poner solo algunos ejemplos. Pero su pasión por el fútbol (llegó a jugar en Tercera división y aspiraba a hacerlo en Primera hasta que una lesión truncó sus ilusiones) no había cristalizado hasta la publicación de este libro, que tiene pinta de un completo tratado sobre el apasionante mundo de la pelota.

He aquí la primera parte de nuestra entrevista. Mañana, la segunda. 

 

En el título usted describe el fútbol como un gran teatro donde todos los personajes viven de ‘representar’ y de ‘engañar’. ¿Por qué esa apelación tan calderoniana?

Ese concepto se puede aplicar a muchos otros ámbitos de la vida. Los seres humanos somos actores, cumplimos roles y representamos papeles, personajes, sobre todo cuando estamos en la escena pública. Y en el fútbol se hace mucho más evidente, por cuanto la gente está permanentemente interpretando, porque representa a un equipo, a la historia de un club, con sus diferentes relatos. Y, además, porque el espectáculo del fútbol requiere estar creando historias continuamente, con la complicidad de los medios de comunicación, con sus melodramas de héroes y villanos… con la ilusión de los nuevos fichajes por llegar o con el melodrama de los que finalmente se van o no llegan; incluso de si alguien es o no un ‘traidor’ porque decide no venir al Real Madrid y quedarse en el PSG… con las recurrentes controversias sobre favoritismos o no favoritismos. A lo que me refiero, en suma, es a que continuamente se están generando relatos, especialmente ahora en verano, cuando no hay fútbol. En ese sentido, creo que estamos ante una escena teatral donde los personajes son bien conscientes de qué papel juegan, en función de qué club o de en qué medio lo hacen.

Y en este teatro ¿cada actor se limita a representar el papel que le asignan en la obra o se dedica a mentir tanto como a hablar, según dice usted en su libro?

En este espectáculo no hay un director único, sino múltiples directores. Porque en este mundo hay también múltiples instituciones interesadas en crear relatos que, a menudo, son antagónicos; con esos relatos se persigue inflar artificialmente algunos antagonismos, como ha sucedido en ciertas épocas entre Betis -mi club- con el Sevilla, o el Barça con el Real Madrid. Se trata de relatos exagerados, melodramáticos, a veces casi esperpénticos, donde los actores son a menudo conscientes del papel que les toca jugar. Como destaco en el libro, Pablo Alfaro -histórico defensa del Sevilla- fue muy consciente en su día del papel de ‘carnicero’ que se le asignaba desde Madrid y él supo sacer provecho de aquel rol de villano para convertirse en un mito, en un ídolo de su afición, que supo convertir a su club de provincias en un Sevilla que aspiraba a ser algo más que un equipo periférico. Y Alfaro supo asumir el papel que se le asignó en ese gran teatro del fútbol, donde hay malos y buenos actores, por supuesto. (Alfaro intervino en la presentación de su libro en Sevilla, junto a Francisco y Parra) .Algunos actores son malos; tratan de hacer su trabajo lo mejor que saben, pero no convencen. A veces, la gente los ve fríos… porque no transmiten lo que se espera de ellos. Me acuerdo de Benzema, que hoy es un ídolo, pero que en su día -cuando cumplía un rol secundario- parecía demasiado frío, a menudo desaparecía y no se implicaba lo suficiente… Y si hay algo que el aficionado no tolera es a un futbolista apático. Pero cuando se le ha ofrecido un papel de protagonista, un papel estelar, él lo ha asumido y lo ha sabido hacer; por eso nos hemos encontrado -y descubierto- al gran Karim que hoy conocemos.

¿Y qué pasa cuando un jugador no está preparado para desempeñar otro rol distinto del de jugar bien, del rol que está reflejado en su contrato?

Lo que sucede es que el jugador sabe muy bien que lo que genera el dinero necesario para cobrar lo mucho que él cobra llega por otras vías que tienen que ver con esos otros papeles que le toca representar. Tenemos un buen ejemplo en Neymar, cuyo padre tiene montada una maquinaria escenográfica formidable alrededor de su hijo, generando productos, imágenes o relatos que se retroalimentan de forma permanente. Eso es bastante viejo ya, ni siquiera lo inventó Beckham, aunque él supo rentabilizar como nadie un negocio aledaño al fútbol. Es verdad que a otros muchos jugadores esa forma de actuar no les gusta, la rechazan. Conozco a algún futbolista de Primera que, para evitar el contacto con ese mundo hacia afuera, ni siquiera leen periódicos, ni participan en redes.

Benzema, que hoy es un ídolo, en su día parecía demasiado frío, a menudo desaparecía y no se implicaba lo suficiente… Y si hay algo que el aficionado no tolera es a un futbolista apático. Pero cuando se le ha ofrecido un papel de protagonista, un papel estelar, él lo ha asumido y lo ha sabido hacer; por eso nos hemos encontrado -y descubierto- al gran Karim que hoy conocemos

¿Su intención ha sido escribir un auténtico tratado de fútbol o ha optado por un ensayo sobre ‘antropología del fútbol’?

Me parece fuerte, y quizá un poco pedante, decir que he escrito un completo tratado; quizá uno no llegue a tanto. Lo que creo que sí he hecho es tratar de aplicar la metodología antropológica de analizar desde otras realidades y perspectivas ese fenómeno social que llamamos fútbol. Es algo que sorprendentemente no se hace en la Academia, entre otras razones porque, para los intelectuales y académicos, el fútbol sigue generando enormes prejuicios de actividad poco ‘seria’. ¿Por qué no te ocupas de cosas más importantes y trascendentes?, me han llegado a decir amigos míos cuando supieron que estaba escribiendo este libro. No he pretendido en él, respondiendo a la pregunta, tratar de abarcar y agotar todos los enfoques posibles. Quizá sí he tratado de poner el foco en varios de sus aspectos que considero interesantes y relevantes, como por ejemplo los de la homosexualidad, los modelos de masculinidad o los nacionalismos, pero mi intención es tratar otros asuntos en el futuro. En ese sentido, este libro no es un producto cerrado.

Nos dice en su libro que el estudio antropológico se distingue porque interpreta los comportamientos humanos en sus respectivos contextos y -necesariamente- desde una perspectiva histórica. ¿Cómo han cambiado, hasta hoy, esos comportamientos humanos en lo relativo al fútbol?

Los cambios han sido tremendos. Me atrevo a decir que se podría estudiar la evolución de la historia del Siglo XX en España desde la perspectiva de los cambios experimentados en los clubes de fútbol. Porque estos clubes son realidades sociales ancladas a cada momento histórico, a cada ciudad, a ideologías políticas concretas… y, como digo, los cambios son tremendos. Y esos cambios se podría medir no por décadas, sino año tras año, por temporadas. Los clubes, nadie lo duda hoy, tienen una representación clasista. En el siglo pasado, por ejemplo, los periodistas describían la rivalidad entre el Betis y el Sevilla como una auténtica lucha de clases. Es lo que entonces sucedía también en Inglaterra. Pero hoy ese fenómeno no existe porque todo el fútbol está integrado en un modelo de globalización, que lo mezcla todo y que lo regula todo. No quedan equipos clasistas, en el sentido de representar a una clase social, como sucedía antaño. Los grandes clubes son hoy mucho más equiparables entre sí.

¿Por qué los futbolistas son hoy menos accesibles que nunca para sus fans, y para los medios? ¿Y por qué los clubes son cada día más cerrados y evitan que los aficionados se mezclen con sus ídolos, si ahí es donde está precisamente la esencia de su negocio?

No lo sé a ciencia cierta, pero efectivamente es así. Supongo que tiene que ver con la dimensión que han adquirido el propio fútbol y muchos clubes, en medio de la trepidante globalización que está viviendo este deporte; en ese contexto, quizá quieren seguir teniendo autonomía y manteniendo el control. Pensemos en el Manchester, o en el Real Madrid, cuyos seguidores no son solo de sus respectivas ciudades, sino que viven también en China, en Australia o en Qatar… y que son millones y millones, literalmente. Los clubes hacen lo que hizo la Metro-Goldwyn-Mayer a mediados del siglo pasado, cuando se aseguraba de que los actores más famosos no se expresaran sobre sus opciones políticas o religiosas, no mostraran sus preferencias sexuales ni se comportaran en público de forma inadecuada o improcedente. Yo he visto muchos contratos profesionales de futbolistas de primera división y tienen hoy muchas más cláusulas que nunca, y mucho más extensas. Todo tiene que estar previsto y debe ser respetado. Los jugadores no pueden perjudicar a su club, tienen que seguir una serie de reglas, tienen que ajustarse en su cotidianeidad y mostrarse en sintonía con esas normas. Y es así porque hay mucho dinero en juego.

Me atrevo a decir que se podría estudiar la evolución de la historia del Siglo XX en España desde la perspectiva de los cambios experimentados en los clubes de fútbol. Porque estos clubes son realidades sociales ancladas a cada momento histórico, a cada ciudad, a ideologías políticas concretas

Recuerdo que antes, y hasta no hace mucho tiempo, los entrenamientos eran a puerta abierta, los jugadores firmaban autógrafos, los periodistas viajaban en el avión del equipo… y se les concedían entrevistas. ¿No cree usted que esa tendencia restrictiva va haciendo mella en el propio aficionado?

Sí, claro. Sobre todo, en los grandes clubes. Los aficionados experimentan con asiduidad la sensación de que pintan cada vez menos, que no se cuenta con ellos porque la venta de abonos y entradas representan una parte cada vez menor del negocio. Y eso da pie a que los clubes, especialmente los que son sociedades anónimas deportivas, se consideren con derecho a despreciar a la masa, a sus propios seguidores. De ahí que en muchas de esas entidades se ignore incluso la opinión de los socios en cualquier decisión que se toma. Pero no se debe olvidar que, sin la efervescencia en las gradas, este deporte no es nada. Lo hemos visto durante la pandemia, con las gradas vacías, y los jugadores quejándose de la situación, diciendo que era muy difícil generar emociones solamente a través de la televisión. Creo que sin público no se hubiera podido sostener la competición. Y el público, por su parte, también necesitaba volver a vivir ese ritual de abrazarse y de compartir en masa el partido en disputa; es lo mismo que sucede en las procesiones de Semana Santa en Sevilla o en las fiestas de San Fermín en Pamplona. La gente vuelve a querer estar junta, a poder abrazarse y a celebrar en sociedad de forma presencial. Los clubes podrían estar yendo demasiado lejos en su afán de control, deberían saber que se está produciendo una cierta desafección, especialmente entre los aficionados más veteranos. Les debería preocupar.

Y más ahora, en la era de Internet ¿no?. La televisión tuvo su protagonismo en la primera etapa de la globalización, pero -como decía MacLuhan a mediados del siglo pasado- se trata de un medio ‘frío’ que fomenta audiencias pasivas. ¿Qué papel juega ahora la red de redes en esta nueva etapa de la globalización del fútbol? Y, en especial, ¿qué importancia le da usted a las redes sociales, tan eficaces para conectar a los aficionados, pero que también pueden desunirlos disfrazando la verdad y propagando masivamente bulos, leyendas o fake news?

Una de las grandes preocupaciones del poder -en este caso del futbolístico- es que las redes no se pueden controlar del todo. Porque la gente hace múltiples cosas con los mensajes que reciben, crea sus propios relatos, inventa memes a veces con extraordinaria creatividad… y es verdad que esa es una de sus preocupaciones. Por ahora, las redes están todavía muy desarticuladas, pero el poder no puede evitar que se critique el mundial de Qatar por cambiar fechas y rituales, la forma autoritaria de actuar por parte de la UEFA, la mejor o peor planificación de los equipos cada verano o las justificaciones de un entrenador tras un mal partido. El poder no puede controlar eso y los medios, cada día más polarizados, tampoco se ponen de acuerdo a la hora de oponerse a ciertas cosas que pasan.

Los aficionados experimentan la sensación de que pintan cada vez menos, que no se cuenta con ellos porque la venta de abonos y entradas representan una parte cada vez menor del negocio. Los clubes no deben olvidar que, sin la efervescencia en las gradas, este deporte no es nada. Lo hemos visto durante la pandemia, con las gradas vacías

Usted, como antropólogo, pone el acento en la importancia de los intangibles en el fútbol. Porque los antropólogos pasan el 99% del tiempo estudiando conceptos y contextos que no serían, en este caso, ni el propio juego en sí, ni el estadio. ¿Cuáles serían a su juicio los intangibles del fútbol que hoy son más determinantes?

Creo que lo más fundamental en el fútbol, y por lo que le gusta tanto a la gente, no ha cambiado mucho con el tiempo; tiene que ver con lo de siempre: las emociones viscerales, radicales… de adhesión identitaria, grupal, en las que uno sale de sí mismo, deja de experimentarse como individuo y -con un toque de cierta locura, de agresividad a veces- pasa a convertirse en un fan auténtico, que va al estadio a ver los partidos porque, en el fondo, lo que quiere es experimentar emociones fuertes. El fútbol proporciona ese contexto que nos permite salir de nosotros mismos. Por eso los estadios siguen estando cada día más llenos.

¿Por qué a los hombres, en general, no les atrae el fútbol femenino? Y lo digo pensando en las reminiscencias machistas que encontramos tan a menudo en la sociedad…

Creo que es porque el fútbol femenino es muy joven aún; está menos desarrollado y poco depurado todavía. Las diferencias son aún demasiado grandes con el fútbol de hombres. Y eso te permite experimentar menos emociones fuertes, como decíamos antes… Otro aspecto: el fútbol fue creado por hombres y para hombres y hay rasgos físicos que se adecúan más al hombre que a la mujer, como la fuerza física, la velocidad… Pero la elasticidad, en la que nos llevan ventaja las mujeres, no es un rasgo definitorio del fútbol. Y diría también que es porque, cuando uno ha mamado desde pequeño unos códigos estéticos, como el de un pase largo en un contraataque -para el que hace falta fuerza- o un regate con gran arte y desparpajo -como los de Maradona- o un remate de cabeza con cierta violencia al golpear el balón, los hombres consideran que aún hay un largo trecho entre el fútbol masculino y el femenino. Por último, diría que el hombre, desde un machismo un poco ‘testosterónico’, siente que el fútbol es uno de los últimos reductos para experimentar su ‘virilidad’, con enfrentamientos violentos entre rivales, con relatos belicistas que se publican en los medios y que tienen también mucho que ver con el concepto de hombría tradicional. Por eso, este tipo de hombres -que se pueden sentir acosados por el feminismo tradicional- se refugian en el fútbol, reducto donde pueden experimentar su virilidad.

La Champions, el éxito del Real Madrid femenino

¿Y tendría que ver con esas diferencias, quizá, el hecho de que en el fútbol femenino está asumida la homosexualidad con casi total naturalidad, mientras en el masculino es muy difícil encontrar casos? (sucede como con las meigas, que “habelos, haylos” ¿no?).

Sí, claro, es lógico, porque en su origen los códigos del fútbol eran masculinos, vinculados a la virilidad. Por eso resulta prácticamente imposible que un futbolista muestre comportamientos que infrinjan esos códigos o que se pudieran tildar de ‘afeminados’, porque inmediatamente se levanta la sospecha… En cambio, en el fútbol femenino, sucede lo contrario. Puesto que es un deporte con códigos masculinos, aquellas chicas con sensibilidad, forma de ser o estilos de juego que se alejaban del modelo de femineidad tradicional encontraban un contexto donde poder ser más ellas mismas. Yo diría que la homosexualidad se ha naturalizado mucho más, sí, porque de hecho existe más. Y porque, en el caso de las mujeres, su condición las acercaría al modelo masculino del fútbol y las reforzaría, lo contrario que le sucedería a los hombres, que saldrían muy debilitados. Los clubes lo saben y se cuidan, muy mucho, de que se sus futbolistas no salgan del armario. Eso está previsto perfectamente, incluso, en los contratos. Y cuando detectan que algo así pudiera suceder, llaman inmediatamente a su representante para que persuada al jugador de que ni se le ocurra hacerlo. Por eso, que yo recuerde, no hay ahora ningún jugador de las grandes ligas europeas que hayan declarado oficialmente su homosexualidad. Y eso a pesar de que (se han hecho estudios en ligas menores o en categoría inferiores en diversas ligas europeas) se ha detectado entre un 5 ó 7 por ciento de jugadores que no se identifican con la heterosexualidad. Se supone que estos jóvenes ocultan la realidad y que deben llevar dobles vidas. Creo que la sociedad no está preparada aún en este sentido; se les pide que sean valientes y que lo cuenten, pero ellos saben que van a ser ‘linchados’ de forma inmediata. Pensemos que el fútbol es el último -y el único- reducto de la sociedad donde la homosexualidad se sigue ocultando. En la política, ya está bastante normalizada, pues tenemos varios diputados y ministros que se han declarado abiertamente homosexuales. Quizá el ejército y el fútbol sean los últimos bastiones de la masculinidad entendida en su sentido más tradicional.

 

(Fin de la primera parte, mañana la segunda)

 

Entrevista: Carlos Agrasar

Buenos días, amigos. Ha llegado el día. Se acabaron los ensayos y los amistosos al otro lado del océano. El Real Madrid vuelve a la competición oficial y, lo que es aún mejor: vuelve a jugar a horas cristianas.

Sí, ya lo sabemos, cristianas para los seguidores españoles y meridianos adyacentes. Es el resto del mundo el que tiene que volver al desafío del madrugón, como por lo demás viene haciendo ejemplarmente desde que hay canales de televisión o streamings que les facultan para seguir desatando su gran pasión, a saber, ver al Madrid.

Portada Marca

La foto de la portada de Marca es bellísima, y ojalá suponga un augurio de éxito. Hay magia, hay alquimia en el efecto de la luz sobre las cabezas de los jugadores, como si acabaran de hallar el sepulcro del Arca de la Alianza. La cabeza de Mendy aparece sumida en un remolino lumínico de un misticismo deslumbrante, y a nadie le extrañaría que al cesar el fenómeno el gran lateral francés hablara lenguas muertas en las que contara, sin que por desgracia nadie fuera capaz de entenderle, el segundo advenimiento del Mesías o, para el caso, cómo y cuándo acontecerá la Decimoquinta.

De momento (partido a partido, como dijo aquel), está por delante el reto de ganar la quinta Supercopa de Europa, y debe hacerse hoy ante el Eintracht de Frankfurt. Ancelotti ya ha anunciado que jugarán de inicio los mismos que jugaron de inicio en París, lo cual nos parecerá muy bien si son los once que en efecto están mejor preparados, y regular si es solo una cuestión de “justicia” retroactiva o similar. Cada título es necesario para el Madrid y deben jugarlo los más aptos en cada momento, sea cual sea su expediente hasta la fecha.

Portada As

“Superfavorito”, titula As, con la carga de presión que eso conlleva. La Supercopa no deja de tener un cariz incómodo para el que llega allí como campeón de Champions, pues parece obligado a ganar al campeón de una competición menor como la Europa League. Así, la sensación es que hay cierto prestigio en juego, que ganar no te va a deparar mucho más pero perder te lo va a restar en mayor cuantía. A estas sensaciones, características de la competición por definición, se une lo que estamos viendo estos días, es decir, pintar al Eintracht como unos piernas con menos fútbol en las botas que Pocoyó, que no lleva ni botas.

No es así. Costará, y ello nos hará disfrutar más aún de este primer torneo del año. No pensemos en Sextetes, que por otro lado nadie del club ha asegurado arrogante que vayamos a ganar. Vayamos paso a paso. La de esta noche es, en sí misma, una cita lo suficientemente relevante.

Aunque confieren algún espacio a la cita de Helsinki, los medios cataculés no van por ahí, como era de esperar. Ellos están a sus cosas, mayormente producir propaganda a mayor gloria del palanquismo. El lado oscuro del palanquismo lo encarna Frenkie De Jong, que en la portada de Mundo Deportivo mira a Xavi con la expresión de Anthony Perkins al final de Psicosis.

Mundo Deportivo

“De Jong firme”, titula el diario barcelon(és/ista), sin comas ni nada y como tal lo transcribimos. Bien hecho, amics, las comas son como los contratos firmados y el dinero que se les debe a los jugadores a los que se pretende echar: puros estorbos. No es descartable que las comas sean ilegales como ahora se pretende que lo sea el contrato del propio De Jong. El entorno culé representa con su falta de pulcritud escribiendo la ausencia de pulcritud ética con que se maneja su adorado Laporta.

Incluso poniendo la coma (de nada), el titular es ambiguo. “De Jong, firme”. ¿Quieren indicar que Frenkie permanece firme ante el mobbing grosero de la cúpula culé, o ese firme es un imperativo? De Jong, firme usted. De Jong, firme de una puñetera vez por el Manchester. De Jong, olvide usted que le debemos el dinero que generosamente usted decidió diferir en el cobro porque no teníamos más que telarañas en la caja, antes de la falsa opulencia de las palancas. De Jong, lárguese usted, deje de reclamar lo que es legítimo. De Jong, firme que el contrato que le hicimos nosotros mismos es ilegal, firme su salida del club, firme su ingreso en prisión, firme su condición de lacayo del mesetarismo.

Y poco más que agregar, amigos. Que mañana, si Dios quiere y lo hacemos bien, habremos engrosado las vitrinas con un nuevo título, mientras en Can Barça van a rebufo de nuestra grandeza, sobrepasando todos los límites de cautela financiera y rigor ético para llegar a parecerse a lo que nunca podrán ser: el maldito Real Madrid C. de F.

Pasad un buen día.

Portada Sport

¡Hola, galernautas!

Este miércoles comienza la temporada oficial el Real Madrid, nada más y nada menos que con la disputa de la Supercopa de Europa, la octava vez que los nuestros se enfrentan a esta competición que ya han ganado en 4 ocasiones. De hecho, de vencer a los aguerridos alemanes, el Real Madrid empataría en la cabeza de la competición con el Milan y el Palanc… digo, el Barcelona, con cinco entorchados. Es un partido con una carga emotiva importante, de hecho, sólo hemos enfrentado al Eintracht en un partido oficial, pero es que fue EL PARTIDO, la final de la Quinta Copa de Europa, el calificado por muchos (entre los que me encuentro) como el mejor partido de la historia. Ese 7-3 con cuatro goles de Puskas y tres de D. Alfredo Di Stéfano que hizo las delicias de los 120.000 espectadores que abarrotaron el escocés Hampden Park y de los millones de británicos que vieron el partido todas las navidades por la BBC durante décadas. Además, no deja de ser la primera gran piedra de toque del Real Madrid en esta temporada y la oportunidad de conseguir el primero de los seis títulos a los que vamos a optar durante este curso. Ahora unos datos del encuentro y, como siempre… ¡HALA MADRID!

 

El Real Madrid nunca ha jugado en Finlandia.

Efectivamente, el país nórdico no ha tenido la oportunidad de disfrutar del juego blanco jamás, ni en partido oficial ni en amistoso (será por el frío o por el Suomi, digo yo…). FINLANDIA será el país nº 44 en el que el Real Madrid ha jugado partido oficial y el nº 69 en que haya jugado, tanto en partido oficial como en amistosos. En partido oficial, los países donde más ha jugado el Real Madrid son: Alemania (38) Italia (36) Francia (23) Inglaterra (21) Países Bajos (16) Bélgica (13) Austria y Portugal (12).

Real Madrid Finlandia Supercopa

Jugar una final de competición internacional es casi garantía de éxito

Y esto es así porque el Real Madrid ha ganado las 10 de las 11 últimas finales de Competición Europea que ha disputado y ha ganado las últimas 15 de las 16 finales de Competición Internacional que ha disputado (sólo nos ganó el “Colgate team” en la Supercopa de Europa de 2018). En total, ha jugado 30 finales de Competición Europea, consiguiendo 22 TÍTULOS (14 de Copa de Europa, 2 de Copa de la UEFA, 4 de Supercopa de Europa y 2 de Copa Latina) y perdiendo 8 (3 de Copa de Europa, 2 de Recopa de Europa y 3 de Supercopa de Europa) Curiosamente, la Supercopa de Europa es la competición en la que (junto a la Recopa de Europa) tenemos peor balance de finales Europeas. En finales de Campeonato del Mundo, sólo se ha perdido las de la Copa Intercontinental de 1966 (vs Peñarol) y la de 2000 (vs Boca Juniors).

 

Los alemanes no son tan fieros

Existe desde tiempo inmemorial en la meninge madridista la sensación de que los equipos alemanes son los “cocos” del Real Madrid, que ver a un equipo alemán es sinónimo de sufrimiento y cuasi derrota, bien es cierto que los que peinamos canas (menda ni las peina…) tenemos muy presente en nuestras retinas las palizas que nos endosaban los alemanes en los años 70 y buena parte de los 80 del siglo XX, pero si miramos las estadísticas, vemos que el Real Madrid ha jugado 72 partidos oficiales contra equipos alemanes, con un balance de 35 victorias, 14 empates y 23 derrotas, con 137 goles a favor y 112 en contra. Así que no es tan fiero el teutón como lo pintan.

Raúl y Kahn

Los alemanes, ante su primera Supercopa de Europa

Sí, aunque vencieron en la Copa de la UEFA de 1980, ese año no se disputó la Supercopa de Europa, por lo que esta ocasión es la primera vez que van a disputar dicho trofeo.

 

Benzema, a por Raúl

Si no fuera por el innombrable árbitro de la Final de la Decimocuarta, su juez de línea, el tío del VAR y la madre que los trajo a todos, Karim Benzema ya sería el segundo máximo goleador en solitario de la historia del Real Madrid. El miércoles, si marca, lo conseguirá, relegando a Raúl González Blanco al tercer puesto de esta clasificación.

 

Tchouaméni y Rüdiger pueden debutar en partido oficial

Nuestros dos flamantes fichajes de la nueva temporada pueden convertirse en los jugadores nº 854 y 855 que hayan tenido el privilegio de vestir la elástica merengue en partido oficial a lo largo de los más de 120 años de historia blanca. Además os voy a dar un dato, de todos ellos, 105 han conseguido marcar en su debut oficial, así que la ocasión está servida.

 

Getty Images.

1- Sistema de juego y once probable

El Eintracht fue el sorprendente campeón de la Europa League 2021-22 y por tanto el rival del Real Madrid en la Supercopa de Europa. Los alemanes no eran favoritos en la segunda competición europea pero eliminaron a Real Betis, Barça o West Ham y completaron un fenomenal torneo. Este verano no había sufrido demasiadas modificaciones (más allá de la retirada del central Hinteregger o la marcha de Zuber) hasta que en la previa de la final se ha producido la operación más dolorosa para sus intereses, el fichaje de su estrella Kostic por la Juventus. En el capítulo de altas ha contratado para tener un fondo de armario (Alario, Götze, Smolcic, Muani, Onguéné y Buta) más largo de cara a la Bundesliga y la Champions. En Alemania hablan de que se está retrasando la operación para que juegue ante el Real Madrid pero los bianconeri lo quieren firmar ya y que se ponga a las órdenes de Allegri. El técnico del Eintracht, Oliver Glasner, ha conjuntado un equipo potente, rápido y poderoso en el aspecto físico. Un cuadro que juega de memoria y con los automatismos perfectamente ejecutados desde el pasado curso. Su esquema habitual es el 1-3-4-2-1 aunque en determinadas circunstancias la línea de 3 atrás se convierte en una de 5. Así ocurrió en la segunda mitad del partido ante el Bayern el viernes cuando caían por 0-5. Glasner fortaleció la zaga para intentar contener la ya enorme sangría recibida. Ese partido puede generar dudas en cuanto al sistema para emplear ante el Real Madrid o la inclusión de algunos nuevos hombres en el once. Si hacemos caso a sus principios y sale con tres atrás la alineación la formarían Trapp en portería, N’Dicka, Touré y Buta en la línea de tres, Knauff carrilero derecho, Lenz como previsible sustituto de Kostic en el izquierdo, un doble pivote con Saw y Kamada, dos mediaspuntas, Lindstrom y Götze y el punta Rafael Santos Borré.

Eintracht Europa League

2- Presión

El Eintracht es otro de los equipos alemanes que practica la presión asfixiante para tratar de incomodar al rival y buscar el robo cerca del área. Si lo realizan bien como el pasado curso las posibilidades de éxito crecen. Sin embargo, si el método no funciona, como ocurrió contra el Bayern, todo se vuelve en tu contra porque los huecos se multiplican y el equipo queda desordenado con facilidad. Es la defensa la que empuja al equipo arriba y trata que el adversario lleve el balón a la banda para realizar esa presión fuerte, intensa y con hasta cuatro futbolistas rodeando al poseedor del esférico. Su poder físico de base en todos sus hombres permite que el ritmo de la presión sea alto durante muchos minutos y provoque dolores de cabeza al rival para dejar en nada ese pressing. Es ahí donde en Helsinki serán decisivos, como siempre, tanto Modric omo Kroos, con claridad de ideas, salida nítida y circulación de balón rápida y precisa. Además, se hará fundamental la aportación de Benzema para bajar y recibir entre líneas. Una vez superada la presión teutona, el panorama para la transición defensa-ataque merengue ganará muchos enteros.

 

3- Salida de balón

La clave también en el aspecto de la salida de balón y como en mucho de lo del equipo alemán la tienen los carrileros. Ambos se posicionan pegados a la cal para hacer muy ancho el campo. Se sitúan a la altura de los medios y así por dentro pueden juntarse hasta tres jugadores para conseguir superioridad en esa zona del verde. Con la retirada del austriaco Hinteregger han perdido claridad en la defensa para sacar el balón, pero el método para conseguir una salida del cuero sigue siendo idéntico. En la zona de arriba, uno de las mediaspuntas cae sobre el lado del balón para prestar apoyo o buscar la espalda del lateral, mientras que el otro se aleja de la jugada para ofrecer una opción en largo. En caso de buscar un desplazamiento en diagonal desde la defensa se mira a Santos Borré que intenta caer a banda, pugnar con los centrales, bajar el cuero y descargar de cara a los centrocampistas que suben.

Glasner

4- Poderío ofensivo

El Eintracht es un equipo sumamente vertical y directo. Le gusta atacar rápido, con pocos toques y siempre de cara a portería. Su mayor peligro son las transiciones vertiginosas y los contragolpes, con muchos jugadores que llegan arriba y que les hace un conjunto muy peligroso de no detener esas embestidas. Las bandas son su principal canal de juego, con dos puñales veloces y potentes que apuran línea de fondo para asistir al nueve, los mediaspuntas o uno de los medios que también se incorpora hasta la media luna del área grande. En ataque estático es un conjunto al que le cuesta más crear oportunidades y generar ocasiones. Para ello han fichado a Götze y que les dé juego entre líneas, capacidad para filtrar un último pase y más creatividad. Pero los alemanes bajan muchos enteros si al equipo rival le da tiempo a replegarse y formar el bloque defensivo.

 

5- Aspecto defensivo

Muchas dudas dejó ante el Bayern en su estreno en la Bundesliga. Un equipo largo, transparente en muchas zonas del terreno de juego, blando y con tremendas lagunas defensivas. El Bayern fue una apisonadora, pero el Eintracht también le puso una alfombra roja para que les hiciera un destrozo prácticamente en cada ataque. La línea de tres no funcionó y se encontraban constantemente con el tridente bávaro llegando de cara y en velocidad. Los carrileros no ayudaban nada ni bajaban a realizar coberturas (sobre todo era el caso de Kostic) y las bandas fueron una perita en dulce para campar a sus anchas los delanteros del Bayern. Además, la distancia entre líneas fue sideral. Entre los tres defensas y el mediocampo se podía acampar sin problemas debido a la gran extensión que había. Si eso se repite en Helsinki, tanto Vinicius como Benzema disfrutarán de mucho espacio para recibir, darse la vuelta sin presión y encarar a los zagueros. Valverde por la derecha también dispondrá de terreno para galopar con su poderosa zancada y Mendy por la izquierda gozará de metros para subir. El papel de los centrocampistas también resultará vital moviendo y girando al Eintracht. Ante el Bayern jugó Rode, que es más defensivo, pero frente al Madrid se espera al brillante y técnico japonés Kamada. Otro aspecto a explotar es el balón parado. Pese a que cuenta con tres defensas potentes y poderosos por arriba, lo cierto es que frente el Bayern sufrieron en los córners y faltas laterales. En más de una ocasión los muniqueses dieron varios toques de cabeza en el área y las marcas estaban lejos de ser pegajosas y férreas. El Real Madrid tampoco es un cuadro muy potente en este aspecto, pero es un día para que Militao o Casemiro aprovechen su momento.

Borré

6- Estilo de juego

Intensidad, velocidad, ímpetu, juego arriesgado, desbocado y trepidante y un equipo incontenible si se pone arriba en el marcador. Ese es el manual de estilo del Eintracht. Uno de los puntos fundamentales que siempre buscan es ponerse por delante. A partir de ahí es cuando salen a relucir todas sus características de juego y lo convierten en un rival a temer. Es cuando se sienten más a gusto, cuando el adversario tiene la pelota, buscando el gol, llevando el ritmo de juego y ellos tratando de recuperar el cuero para salir como balas a la contra. Y no lo hacen con dos o tres futbolistas, sino que llegan en oleadas con cinco o hasta seis, de forma que llenan el área y las posibilidades de que el esférico vaya a parar a los pies de alguno es muy alta. Glasner ha construido un equipo dinámico, con bastante movilidad y fuerte en lo físico. Este último apartado de cara al choque contra el Real Madrid será un punto a favor al estar más rodados que los blancos, con ya dos choques oficiales en sus piernas.

 

7- Hombre clave

Con la baja confirmada de Kostic nos inclinamos por Santos Borré. El cafetero, que llegó a ser propiedad del Atlético de Madrid, ha pasado por varios equipos en los últimos años pero ha sido en el Eintracht donde se ha establecido y está presentando mayor regularidad en su juego. La pasada temporada cumplió con buena nota con 12 dianas (ocho en Bundesliga y cuatro en Europa League) y seis asistencias. Uno de los tantos de más bella factura fue ante el Barça con un trallazo desde 30 metros en cuartos de la Europa League. Y es que el colombiano tiene un gran golpeo de balón y en el área se desmarca y se mueve con gran rapidez e intuición, por lo que tanto Militao como Alaba deberán estar muy atentos para no regalarle espacio. Borré es liviano, rápido y escurridizo. Es un punta con olfato de gol pero también muy trabajador, solidario y batallador.

 

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