Las mejores firmas madridistas del planeta

¡Hola, galernautas!

Efectivamente, amigos. Otro partido trampa se viene mañana. Primero por la fecha y hora. Dicen algunos, exactamente los que rechazan y desprestigian el proyecto de la Superliga, que el fútbol es de los fans, de los aficionados, del pueblo vaya. Pues el pueblo futbolístico que, posiblemente, donde mejor se refleje sea en Vallecas, va a tener que ir a un partido un lunes a las nueve de la noche. Puede que sea el mejor día para que los niños vallecanos (me consta que muchos de ellos son madridistas) puedan ir a su estadio a disfrutar del que, con casi toda seguridad, es el partido más esperado de la temporada para esa afición: la visita del Real Madrid. Justo en día laborable y en mitad de los parciales preparatorios para las evaluaciones previas a la Navidad. El día perfecto para llevar a la prole a ver al Real Madrid.

Ironías aparte, es una verdadera vergüenza que haya partidos los lunes por la noche. La liga se juega en fin de semana “de-to-da-la-vi-da-de-Dios”, precisamente para que las familias puedan ir al fútbol con la tranquilidad de no tener que atender las obligaciones estudiantiles y laborales. Pues no, ponen el partido más apreciado por la afición vallecana un lunes por la noche. De los fans, dicen, del aficionado, dicen, del pueblo, dicen…

Grada Rayo

Partido trampa para el Real Madrid también porque el Rayo está en una envidiable 8ª posición en el campeonato, con bastante solidez en casa y porque estamos al lado del Mundial. Quedan escasos 15 días para catar el evento de Catar y los jugadores que van a ser convocados tendrán, lógicamente, la mente más puesta en el campeonato que se avenica que en Vallecas. Un error desde todo punto de vita poner un Mundial en medio de la temporada, pero ya no tiene remedio. Esperemos que nuestros chicos saquen el partido adelante a pesar de las dificultades y mantengan el liderato en la Liga. Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡hala Madrid!

Vinicius y Valverde siguen en estado de gracia

Nuestros estiletes están en una racha de producción goleadora impresionante, porque, mientras Vinicius ha participado en 5 goles (marcando o asistiendo) en los últimos 4 partidos jugados, Fede Valverde ha participado en 6 goles en los últimos 5 partidos jugados.

Vini Valverde

El Rayo es un rival propicio para los blancos

Parece que el Real Madrid ha tomado la medida a los de Vallecas en las últimas temporadas, puesto que ha ganado 19 de los últimos 20 partidos de liga jugados contra el Rayo y sólo ha perdido uno de los últimos 22 enfrentamientos en liga.

El ínclito Martínez Munuera al silbato

Sí, amigos míos. El valenciano Martínez Munuera es el trencilla designado para pitar el partido del lunes. Martínez Munuera. El elemento neperiano que arbitró el funesto Real Madrid-Sevilla de la temporada 2021/22, el tipo que se inventó un penalti del Real Madrid justo después de uno clarísimo sobre Vinicius en área sevillista. El hombre que se tragó siete jugadas clave favorables al Real Madrid, siete. El pájaro que, con su intencionado y tendencioso arbitraje, privó al equipo blanco de conseguir su segunda liga consecutiva.

Estoy convencido de que el Comité Técnico de Árbitros, con la influencia de Tebas y Roures, no quiere que el Real Madrid gane este campeonato. Es más, lo que quiere es que el Barcelona no haga su enésimo ridículo esta temporada y se pueda ir con la liga bajo el brazo. No deja de ser una suposición personal, pero cada día, con estas designaciones, con los Martínez Munuera, Melero y Hernández Hernández de turno, hacen muy fácil pensar en ello. Para muestra un botón: Martínez Munuera ha arbitrado 31 partidos oficiales al Real Madrid, con un balance de 19 victorias, 6 empates y 6 derrotas, con 62 goles a favor y 32 en contra. Así se las gasta el valenciano.

Lucas Vázquez puede ser bicentenario

Se viene otra efeméride para mi base de datos. Lucas Vázquez, si juega mañana, alcanzará las 200 participaciones en la liga española jugando con el Real Madrid. Sólo 45 jugadores, de los 855 que han debutado en partido oficial con la elástica blanca nuclear, han llegado a esa cifra de partidos en liga. Lucas Vázquez es ya un grande de la historia del madridismo.

Datos del rival

1.- El Rayo Vallecano de Madrid jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1977/78. Actualmente es el 24º en la clasificación histórica del campeonato con 754 puntos.

2.- La actual es la 20ª temporada del Rayo Vallecano en primera división.

3.- El último ascenso del Rayo Vallecano a Primera División ha sido esta temporada.

4.- El Rayo Vallecano quedó en la 12ª posición la temporada pasada, con 42 puntos.

5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 2 victorias, 1 empate y 2 derrotas.

6.- El Rayo Vallecano, en sus últimos 5 partidos en liga, ha ganado 2, empatado 2 y perdido 1.

7.- Como local, en sus últimos 5 partidos de liga, el Rayo Vallecano ha ganado 3, empatado 1 y perdido 1.

8.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Jonathan Viera, Embarba (2), Alberto Bueno, Amaya, Jozabed, Miku y Falcao (1) son los goleadores del Rayo Vallecano al Real Madrid en liga.

9.- Jugadores del Rayo Vallecano que hayan jugado en el Real Madrid y le hayan marcado gol en partido oficial: Canabal, Juanito II y Alberto Bueno (1).

10.- Andoni Iraola sólo se ha enfrentado al Real Madrid como entrenador en 2 partidos (ambas con el Rayo Vallecano), cosechando 2 derrotas.

11.- Los goleadores del Rayo Vallecano esta temporada en liga: Isi, Lejeun (3) Falcao, Camello, Álvaro García (2), Ciss, Oscar Trejo, Unai López, Catena (1).

12.- Actualmente, el Rayo Vallecano es 8º en la clasificación de la Liga con 18 puntos.

Bale Real Madrid

Diez últimos partidos de liga frente al Rayo Vallecano

9 victorias y 1 derrota, 32 goles a favor (3,2 por partido) y 9 en contra.

Goleadores: Bale (9) Benzema (8) Cristiano Ronaldo (7) Kroos (2) Morata, Sergio Ramos, Carvajal, James, Danilo, Lucas Vázquez (1).

Asistentes: Cristiano Ronaldo (5) Bale (4) James (3) Modric, Pepe, Isco, Danilo (2) Carvajal, Kovacic, Lucas Vázquez, Marco Asensio, Alaba, Vinicius (1).

Tarjetas: Carvajal (4) Modric, Marcelo, Kroos (2) Xabi Alonso, Cristiano Ronaldo, Di María, James, Bale, Danilo, Kovacic, Vallejo, Dani Ceballos, Casemiro, Mendy (1).

Expulsados: Ninguno.

Primer tiempo: 13 goles; segundo tiempo: 19 goles.

Gol más tempranero: Danilo (minuto 2)

Gol postrero: Benzema (minuto 89)

El Real Madrid ha remontado una vez dos goles para ganar el partido.

Mayor goleada, 20 de diciembre de 2015, estadio Santiago Bernabéu, resultado de 10-2, goles de Bale (4) Benzema (3) Cristiano Ronaldo (2) Danilo.

1 gol de penalti marcados y 3 recibidos.

Un póker (Bale).

2 hat-tricks o más (Bale y Benzema).

6 dobletes o más (Bale -3-, Cristiano Ronaldo -2-, Benzema).

Partido con más goles (12): 20 de diciembre de 2015, Estadio Santiago Bernabéu, resultado de 10-2, goles de Bale (4) Benzema (3) Cristiano Ronaldo (2) Danilo.

El Real Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos jugados frente a Rayo Vallecano en liga.

 

Getty Images

Tengan ustedes muy buenos días. Estamos seguros de que sabrán perdonar nuestra pereza portanalítica este domingo prepartido y post-Piqué. Lo primero nos mantiene a la espera hasta mañana (sí, jugamos un lunes, qué desfachatez) y lo segundo nos deja fríos, bostezando, hablando de que parece haber refrescado con el vecino del quinto, mirando a esas dos o tres hormigas que han aparecido sobre la encimera sin saber de dónde habrán salido, pensando un segundo en que hace falta leche y jamón york, más o menos como un burro amarrado en la puerta de un baile, que cantaba El último de la fila.

El baile tuvo lugar anoche en el Spotify, ya que hablamos de canciones. El motivo fue el último partido de Geri con la camiseta azulgrana tras haber hecho pública su retirada a través de un vídeo que ríanse ustedes de las producciones más sensibleras de Disney y de los telefilms más vistos de las sobremesas dominicales. Se ve que Piqué quiere mucho a Piqué. El autobombo siempre fue muy cercano a su enhiesta figura. Así que cuadraba acabar con un publirreportaje donde el actor fuera también director y productor, aunque las normas no escritas de la humildad aconsejaran que fueran otros quienes, caso de así quererlo y de querer tanto a Geri, elaboraran ese vídeo para homenaje del amigo que se va.

Pero, ¿quién necesita amigos si se basta y se sobra para ser el mejor amigo de sí mismo? Se diría que esto no es posible, que la amistad y el cariño precisan de una distancia que propicie la reciprocidad al modo de un espejo donde mirarse y sentirse reconocido a la vez que uno mira al otro y lo reconoce. Pero un espejo es un espejo, se compra en cualquier parte, y Geri se ve guapo en el suyo, se mira y se recrea, bromea consigo mismo y se hace mucha gracia, practica chanzas, pantominas, saltitos pueriles y hasta sombras chinescas cuando la luz mengua. Qué gracioso es Piqué para Piqué, qué relación tan bonita tiene Piqué con Piqué.

La afición culé lo sabe y así parece quererle de tanto que se quiere él a sí mismo. Tal vez por eso haya habido en las gradas tantos teléfonos móviles inmortalizando el momento del adiós de Piqué, para que, al llegar a casa, sea posible repetir la escena y seguir mirando a Piqué como quien se mira el ombligo hasta que, tal vez, vuelva Piqué como presidente, según se adivina, según casi se anuncia oficialmente desde hace años y según se cantó ayer en el Spotify.

Sería lo suyo, nunca mejor dicho. Cuadraría el círculo del onanismo y la autoimagen. El mundo de luz y de color que es aquella tómbola consolidaría aun más su discurso y daría el paso definitivo hacia la plena interioridad de su saloncito y de su mesa camilla para ya nunca jamás salir, no vaya a ser que fuera haga frío, que no se rían tanto las gracias y que otros no quieran ser tus amigos. Nevermore. Bienvenidos a la república independiente de tu casa, cuyo patio, que es el más particular, jamás de moja como los demás.

Pasen ustedes un feliz domingo tras ver las portadas del día, que ponemos a continuación pidiendo perdón por el bostezo.

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Día 24 de agosto. 11:17 am

Winston Smith, madridista de pura cepa y periodista deportivo del Ministerio de la Verdad, daba caladas a su cigarrillo para apurarlo antes de que finalizara su periodo de descanso. En ese momento, se fijó en el hombre con bigote que tenía enfrente. ¿Acababa de hacerle un gesto de asentimiento con la cabeza? Desde luego, eso mismo le pareció, aunque apenas si había inclinado la cabeza unos centímetros. Winston se le quedó mirando fijamente y, un segundo más tarde, el hombre del bigote se levantó de su puesto en la mesa, cogió su bandeja y pasó por su lado sin mirarlo siquiera. Sin embargo, Winston se percató de que justo al pasar junto a él, una servilleta usada hecha un ovillo cayó al suelo. Percatándose de que era un mensaje para él, disimuló y la recogió levantándose para ir a la papelera más cercana. Mientras lo hacía, fue abriendo la servilleta y, mirando a un lado y a otro para cerciorarse de que nadie le veía y de que estaba fuera del alcance de las cámaras, leyó el contenido de la misiva: “4:15 pm. Cruce calle 27 con avenida Oceanía.”

Día 24 de agosto. 4:15 pm

Winston esperaba en el cruce de ambas calles mientras intentaba encontrar al hombre del bigote entre el gentío, que caminaba de manera tan ordenada que se asemejaba a un rebaño de ovejas controladas por su pastor. Sintió un toque en su codo y lo siguiente que vio fue como el hombre del bigote pasaba de largo sin mirarlo. Discretamente, Winston lo siguió hasta que se adentró en una tienda de antigüedades, cuyo interior debía de tener el récord mundial de cantidad de polvo en una habitación. El hombre del bigote le señaló una esquina junto a un escaparate. Winston se dirigió hacia allí y esperó, muerto de curiosidad por saber qué le diría aquel hombre.

- Tranquilo, en esta tienda no hay micros ni cámaras y conozco al dueño. Es de los nuestros. Es usted Winston, ¿verdad? - inquirió el hombre. Y sin esperar respuesta, añadió: - El madridista que trabaja en el Departamento Deportivo del Ministerio de la Verdad desde hace unos meses, ¿no es cierto?

Winston asintió despacio con la cabeza.

- ¿Y no le parece raro nada de lo que está sucediendo? – inquirió aquel extraño individuo.

- ¿Raro?, ¿quién es usted y a qué se refiere exactamente? -Preguntó Winston, confundido.

- ¿Como que a qué me refiero? Lleva usted varios días redactando las noticias relativas a la inscripción de Koundé. Hace unos días se decía que el Barcelona necesitaba vender a Aubameyang y Memphis para poder inscribirlo. Hoy en cambio ha publicado que solo con la venta de uno de los dos sería suficiente.

Memphis Aubameyang

Winston se quedó estupefacto ante lo que estaba diciendo aquel misterioso personaje:

- ¿De qué está usted hablando? - Preguntó extrañado. - Siempre ha sido Aubameyang la única venta necesaria para poder inscribir a Koundé. Es lo que siempre se ha dicho.

- No, nada de eso. Hace tan sólo un día se aseguraba que para poder inscribirlo se necesitaban dos salidas para crearle el espacio salarial: las de Aubameyang y Memphis.

- Está usted loco. Completamente demente. – Nada de lo que decía ese hombre tenía ningún sentido.

- ¿Lo estoy? ¿Nunca ha tenido la sensación de tener que redactar algo contrario a lo que creía hasta ese momento?

Esas palabras provocaron un pequeño shock en su cerebro y le evocaron unas imágenes difusas, recuerdos extraños de un sueño lejano, ¿o de una vida pasada? Algo relacionado con la guerra que Oceanía mantenía contra Eurasia, lo cual era realmente absurdo, pues con quien siempre habían estado en guerra era contra Asia Oriental. El caso es que ese pensamiento se le fijó en la cabeza y ahora tenía la sensación de no poder quitárselo de encima.

El hombre del bigote volvió a la carga:

-Mire, no es nuestra intención presionarle, pero hagamos lo siguiente: escriba en este papel “sólo es necesario vender a Aubameyang para inscribir a Koundé” y si la situación cambia en los próximos días, nos vemos en este mismo lugar a la misma hora.

Día 25 de agosto. 9:34 am

Winston se encontraba delante del teclado cuando le llegó el informe del Ministerio de la Verdad de ese día. Se crujió los dedos, se quitó el cigarro de la boca, lo apagó y se dispuso a comenzar. Empezó a leer y a redactar la información. La situación no había cambiado. Como siempre había sucedido, el FC Barcelona no precisaba realizar ninguna venta para poder inscribir a Koundé en LaLiga. Solo la marcha en calidad de cedido de Umtiti, cuyo salario seguía abonando religiosamente el equipo culé, y la marcha también en forma de cesión de Pablo Torré eran suficientes para que se pudiera acometer la inscripción. Mientras redactaba la información, vio de reojo la nota que había traído de casa aquella mañana. Se fijó en ella con extrañeza, pues rezaba: “Sólo es necesario vender a Aubameyang para inscribir a Koundé”. ¿Quién diablos había escrito aquella incongruencia? Acercó la vista a la nota y se dio cuenta horrorizado de que se trataba de su propia letra. ¿Cuándo había escrito aquello? Y entonces lo recordó. Le costaba recordar los detalles como si fuera algo que hubiera sucedido hacía varios años, pero en realidad había pasado hacía menos de un día. Winston se preguntaba cómo era posible que no recordara algo que había escrito el día anterior mientras daba un sorbo a su botella de Relatus, la deliciosa bebida que el Ministerio proporcionaba de manera gratuita a todos sus ciudadanos. Sin darle más importancia, volvió a centrarse en lo primordial: aquel extraño hombre del bigote tenía razón. Y le había dicho que fuera a verlo a aquel mismo lugar a la misma hora. O no. Quizás lo que debería hacer era informar a sus superiores. Todo aquello debía de tratarse de un mero error. Debía de tratarse de un error porque, en caso contrario, habría una explicación coherente que aclarara por qué si Koundé ya podía ser inscrito no estaba aún inscrito. Estaba totalmente seguro de que la gente estaría haciéndose esa pregunta. Pero, por otra parte, el Ministerio de la Verdad nunca mentía. De ahí la irrefutable coherencia de su nombre. Se levantó enérgicamente y marchó a las oficinas superiores del Ministerio de la Verdad.

¿Por qué iba alguien a cuestionarse la información que proveemos desde el Ministerio de la Verdad si no son más que verdades irrebatibles?

Día 25 de agosto. 9:57 am

Winston se hallaba ante el redactor jefe de deportes del Ministerio de la Verdad, que se erguía absolutamente incrédulo ante lo que Winston le contaba.

-No, no y no, Winston. ¿Cuál es exactamente su trabajo? - preguntó aquel hombre tan alto.

-Contar la verdad, señor, por supuesto – repuso Winston rápidamente, ligeramente nervioso ante el tono de su interlocutor.

-Exacto, Winston. Contarla. Que no buscarla. Su trabajo consiste en contar la verdad. El nuestro en proveérsela. Y es exactamente lo que hacemos. No estará usted acaso poniéndolo en duda, ¿verdad?

-Claro que no, señor -se apresuró a responder Winston. - Pero en este caso en concreto, la gente podría empezar a preguntarse por qué si el Barcelona puede inscribir a Koundé, no lo ha hecho hasta este momento y ha disputado ya dos partidos de liga sin él.

- ¿Por qué iba alguien a cuestionarse la información que proveemos desde el Ministerio de la Verdad si no son más que verdades irrebatibles? Tiene usted unas ideas muy extrañas – expuso muy seriamente el redactor jefe en un tono ligeramente amenazador que no animaba a sugerir ninguna réplica. – No me gustaría pensar que nos equivocamos al solicitar su traslado al Departamento Deportivo, Winston. No acostumbramos a cometer errores desde la Dirección General del Ministerio de la Verdad. Fue usted propuesto por alguien muy cercano al mismísimo Hermano Mayor, de hecho – dijo su jefe al tiempo que señalaba un cuadro colocado en la pared al fondo de la habitación en el que un hombre de aspecto encorvado, nariz aguileña y calvicie frontal con una corona de pelo gris, ralo y descuidado los vigilaba con temple recriminador. Era la primera vez que Winston veía una imagen no difusa del Hermano Mayor y, aunque en la parte baja del marco rezaba una inscripción con su nombre (¡el nombre del Hermano Mayor!), desde tan lejos tan sólo alcanzó a distinguir las iniciales, ya que eran las únicas letras que estaban en mayúsculas: una J y una R.

Consciente del peligroso cariz que estaba tomando aquella conversación y nervioso como estaba, Winston se dispuso a balbucear una disculpa antes de que la cosa fuera a mayores, pero antes de poder expulsarla de su boca, una puerta situada a la derecha de la sala se abrió. Por ella sacó medio cuerpo un hombre vestido con idéntico traje al del redactor jefe.

- ¿Le queda mucho, jefe? Estamos teniendo algunos problemas con una de las imágenes que está difundiendo la resistencia tuitera…

Codazo Dembélé

Winston dirigió su mirada a lo que había detrás del hombre que hablaba sosteniendo aun la mano en el picaporte y acertó a ver una sala llena de pantallas con diferentes imágenes de partidos ligueros. El redactor jefe tosió ligeramente y le hizo un leve gesto con la mano para que se fuera. El hombre captó el mensaje rápidamente y se apresuró a cerrar la puerta, pero a Winston ya le había dado tiempo de ver una de aquellas jugadas: un codazo de Dembélé a un jugador de la Real Sociedad que había pasado desapercibido para los espectadores.

Como si fuera un resorte y sin poder evitar pararse un segundo a pensar en lo que estaba haciendo, Winston saltó repentinamente:

-Eh, un momento, esa imagen de ese codazo no se vio en la retransmisión. ¡Dembélé debería haber sido expulsado!

Su jefe sonrió, tranquilo en apariencia.

-Ay, Winston. No me diga que de verdad se cree las imágenes falsas que difunden nuestros enemigos para tratar de dividirnos y alejarnos de la verdad… - dijo de nuevo en un tono que no animaba a contrariarle.

-No, no, por supuesto que no, señor – se apremió Winston a contestar, pese a que una profunda duda había empezado a echar raíces en el fondo de su mente. Todo aquello era muy extraño. ¿Por qué ese empeño en silenciar unas imágenes si realmente eran falsas? ¿No bastaría acaso simplemente con difamarlas? - Es sólo que durante un segundo me ha parecido una imagen muy real…

-Sí – pareció admitir de mala gana su jefe. – Nuestros enemigos se valen de cualquier herramienta y tecnología para tratar de confundirnos con sus ideas. Uno de nuestros mejores agentes del Ministerio cruzó en cierta ocasión la frontera, pasó un tiempo infiltrado entre ellos y volvió aquí con la absurda idea de que, desde la entrada de Villar a la RFEF, el Barcelona y no el Real Madrid había sido el equipo más favorecido arbitralmente.

-No puede ser, señor…

-Y sin embargo así era. Decía valerse de unas estadísticas a las que denominaba “saldo arbitral” para defender continuamente dicha postura.

Roja Modric

- ¿Cómo pudo uno de nuestros mejores agentes corromperse de esa manera? – se atrevió a preguntar Winston, mientras seguía dándole vueltas a la cabeza a todo aquello: ¿Sería posible realmente que aquellos datos existieran?, ¿realmente su Madrid no era el equipo más favorecido por los colegiados? Ahora que lo pensaba, durante los partidos siempre se quejaba bastante de los árbitros, pero cuando llegaba a su puesto de trabajo para escribir las crónicas, resultaba que acababa escribiendo sobre más jugadas polémicas que favorecieron al equipo blanco que las que le perjudicaban.

-Bueno, mi estimado Winston, uno empieza dejando que en su interior germine alguna duda acerca de la “Verdad” de nuestra nación o nuestro Ministerio… -dijo el jefe haciendo una leve pausa mientras ensombrecía el gesto -  …y antes de darse cuenta, las espinas de la corrupción y la mentira han aflorado en su ser y acaba realizando actos que antes jamás sería capaz de sospechar siquiera que podría hacer.

El redactor le sonrió de nuevo, volviendo la amabilidad a su rostro.

-Pero, por suerte, ese es un tema del que usted y yo no tenemos que preocuparnos, ¿verdad?

-Por supuesto que no, señor.

-Es usted madridista, ¿cierto?

-Así es – respondió Winston. Y se apresuró a añadir: - Pero no tengo reparo en informar de todas las polémicas que rodean a mi club.

-Y por eso mismo es usted perfecto para cubrir dicha información, Winston. Más valor tiene si cabe para el Ministerio de la Verdad que la información del Real Madrid, por desagradable que sea (y suele serlo cuando hablamos de este club) provenga de alguien cuya honestidad no pueda ser puesta en duda de ninguna manera. Hasta ahora ha sido usted perfectamente diligente en sus redacciones – dijo rodeándole con un hombro mientras le acompañaba a la puerta de salida. - Confío en que siga siendo así sin que volvamos a tener que recordárselo desde este despacho. Y tenga una botella extra de Relatus. No la comparta con nadie. Se la ha ganado. – Y le cerró la puerta sin siquiera dejar turno de palabra a Winston.

Día 25 de agosto. 4:15pm

Winston llevaba 10 minutos esperando en la tienda de antigüedades, hecho un manojo de nervios sin poder dejar de pensar en lo que había sucedido aquella mañana y con miles de preguntas rondándole la cabeza. ¿De verdad el Madrid podía ser un equipo más perjudicado que el Barcelona cuando llevaba media vida leyendo e informando de lo contrario? ¿Se ocultaban imágenes reales durante los partidos de la liga para alimentar estos pensamientos en la gente? Y, sobre todo, ¿por qué Koundé no había sido inscrito aún si no había nada que lo impidiera? Esperaba impaciente que el hombre del bigote pudiera dar respuesta a sus interrogantes. Necesitaba que así fuera más que el aire que a duras penas podía respirar en aquella polvorienta sala de antigüedades. Justo en ese momento apareció el hombre del bigote.

- Así que ya no hace falta vender a nadie para inscribir a Koundé, ¿eh? – le preguntó, con una ligera sonrisa.

- ¿Qué demonios está pasando? No entiendo nada. ¿Cómo es posible que nadie se dé cuenta de que lo que contamos cada día no se corresponde con la realidad?, ¿cómo es que nadie se cuestiona nada de lo que lee a diario, aunque al día siguiente vea que lo que sucede es lo contrario? – Las palabras le salían atropelladamente de su boca, resultado de querer hacer mil preguntas a la vez, pero sin saber cuál soltar primero y cual después.

- Le voy a contar un pequeño secreto, Winston. La gente cree lo que quiere creer. La sociedad lleva demasiado tiempo acomodada. ¿Para qué se va a molestar la gente en dedicar un poco de su tiempo en escarbar bajo la información para encontrar la verdad cuando es más fácil creer lo que le dicen los que se dedican a ello? Y más si esa “verdad” se amolda a lo que les es más fácil o conveniente creer.

- Pero, ¿y qué pasa con las incoherencias?, ¿cómo puede la gente creerse tan fácilmente algo que no se sostiene con lo que le cuentan cada día?

- Ese es el secreto del relato, Winston. Cuando la sociedad lleva tanto tiempo acostumbrada a creer ciegamente en lo primero que lee, ya ni siquiera se detiene un segundo a pensar en si tiene coherencia o no. Se lo cree sin más.

- “Relato”… es como la bebida que regala el Ministerio de la Verdad… - meditó Winston en voz alta, y de pronto se dio cuenta.

- ¿Seguís bebiendo esa porquería? Normal que tengáis el cerebro podrido… - Terció el hombre del bigote.

Botella veneno

- ¿Y qué podemos hacer? Con todo esto, me refiero.

- A eso iba, mi acelerado amigo. Ahora que contamos con alguien en el Departamento de la Verdad, la situación está a punto de cambiar. Nuestro plan de contrataque está a punto de empezar – dijo sonriendo el hombre del bigote.

- ¿Y ese plan consiste en…? Si puede saberse, claro – dijo una voz a sus espaldas.

El jefe de Winston y un destacamento de hombres armados se hallaban a unos cinco metros de ellos, con uno de los soldados apuntando con su fusil al dueño de la tienda, al que habían amordazado.

-Me decepciona usted, señor Smith. ¿No creería que después de su comportamiento en mi despacho íbamos a despacharle sin ponerle vigilancia? – Esperó un segundo para ver si alguien se reía de su, para él, ingenioso juego de palabras. – Ya nadie tiene sentido del humor… - se lamentó negando con la cabeza. – En fin, acompáñenme, caballeros. Sin formar un espectáculo, por favor.

- ¿Qué nos van a hacer? – preguntó casi chillando el hombre del bigote, sin poder contener la ira. - ¿Enviar a alguien a mi pueblo e inventarse una peña madridista de la que mi padre sea repentinamente el líder?

El redactor jefe le sonrió tranquilamente.

-La compostura, caballero. No es necesario que se humille a sí mismo perdiéndola de esta manera. Nosotros jamás haríamos tal cosa. Será usted juzgado de manera honrada y tendrá todo el derecho del mundo a defenderse de la manera que usted estime necesaria.

-O sea, que ya estoy condenado. Igual que tú – dijo mirando a Winston.

-Nada de eso. Usted será juzgado, pero para Winston aún hay esperanza… en el Pabellón de Reeducación.

Winston tragó saliva.

Día 25 de agosto. 6:52 pm

Winston estaba aterrado y aterido de frío mientras permanecía semidesnudo y atado de pies y manos a aquella extraña silla en la que se hallaba inmovilizado. Sus ojos no podían percibir nada en aquella habitación inundada de oscuridad a pesar de llevar tiempo más que suficiente para que se hubieran acostumbrado a la misma. No podía determinar cuanto tiempo llevaba allí, pero estimaba que algo más de una hora, en completa penumbra, soledad y silencio. No tenía forma de saber qué le había pasado al hombre del bigote, pero el redactor jefe le había asegurado que no todo estaba perdido para él siempre y cuando superara las pruebas y recuperara la cordura. Sin embargo, pasaba el tiempo y allí no había ninguna prueba ni nada.

“No tiene de qué preocuparse, Winston – le había dicho. - En cuanto no quepa duda de que hemos erradicado cualquier ápice de… - había hecho una pausa como si le estuviera costando encontrar la palabra adecuada - ¡de duda! Sí, eso era. Podrá usted volver a su vida de siempre”.

De repente, una potente luz cegadora comenzó a parpadear cegándolo cada vez que aparecía. Una alarma de guerra se encendió a su vez, resonando con un chirrido insoportable al tiempo que la luz parpadeaba. Era un sonido pavoroso que de alguna extraña manera se parecía a la vez al siseo de una serpiente y a unas uñas rascando una pizarra. Instintivamente, intentó taparse los oídos con las manos. No entendía lo que estaba pasando, pues durante un segundo creyó que lo había conseguido, pero al siguiente se dio cuenta de que seguía atado y no podía apenas moverse. Empezó a gritar, más para intentar mitigar aquel espantoso sonido que por el horror que le producía, pero nada funcionaba. Nada podía evitar que ese maldito silbido le perforara los tímpanos, se introdujera por sus conductos auditivos y finalmente le taladrara el cerebro.

- ¡POR FAVOR!, ¡PARAD!, ¡SACADME DE AQUÍ!, ¡OS LO RUEGO!, ¡HE APRENDIDO!, ¡HE APRENDIDO!

La voz de su jefe salió de algún sitio, aunque a él le pareció que sólo sonaba en su cabeza (¿le habrían puesto algún micro en los oídos?), mientras la espeluznante sirena continuaba, esta vez también dentro de su cabeza.

-Lo sentimos, Winston, pero, de hecho, esto no ha hecho más que empezar. Por cierto, no se moleste en intentar cerrar los ojos, pues para algo le hemos paralizado y sujetado los músculos orbitales de los párpados.

Naranja mecánica

Y al tiempo que la resplandeciente luz parpadeaba y la alarma le martilleaba la cabeza, se encendió una pantalla enfrente en la que comenzaron a sucederse imágenes al ritmo de la luz y el sonido. Una patada de un impotente Ramos a Messi durante un Clásico y, al instante siguiente, una serpiente enroscándose en el cuello de un inocente cervatillo; una patada de un descontrolado Pepe a un jugador del Getafe tirado en el suelo y, a continuación, un grupo de hienas acosando a una desamparada cebra; un pisotón de Juanito en la cabeza a un rival también en el suelo seguido de una araña atrapando en su red a un pobre insecto; un empujón de Arbeloa a Villa después de levantarlo del suelo tras el cual aparecía un enorme cocodrilo aferrando con sus fauces a una desvalida nutria; una voz de ultratumbra susurrándole (parecía que al oído) frases tales como “son la hostia, tú, no saben perder…” o preguntas como “¿son estos tus ídolos?”… y de repente todo se oscureció. La pantalla en negro. La luz y el sonido también se habían apagado. Winston, creyendo que lo peor ya había pasado, respiró aliviado con sensación de agotamiento. Hasta que escuchó el agua.

De algún lugar de la habitación se oía un chorro de agua que comenzaba a golpear las baldosas del suelo. Ya estaba empezando a pensar que estaba alucinando cuando sintió el agua fría en las plantas de los pies. Luego en los tobillos. Al minuto, Winston ya está cubierto por las rodillas, sin poder moverse por más que lo intentaba. “Ahora me van a ahogar” – pensó Winston. – “Qué muerte más espantosa. Por favor, Dios, que sea rápido.” Y de nuevo se encendió la pantalla, o quizás era simplemente la luz de la habitación. Ya ni siquiera estaba seguro de lo que veía. Al fondo de la sala, en la pared más lejana en la que antes estaba la pantalla, vio un apagado símbolo: el escudo del Real Madrid de un muy tenue color gris. Pero debajo de él, casi inmóvil en el agua que inundaba la habitación había un enorme tiburón blanco con medio cuerpo sobre la superficie del agua que lo observaba con esos ojos crueles y sin vida propios de su especie. “Nada más apropiado para un club como el Madrid” – pensó Winston, sin saber de dónde salía siquiera ese raciocinio– “que ser relacionado con un animal tan despiadado como este”. - Y Winston empezó a gritar, completamente despavorido. Llamó a su jefe, a sus compañeros, a sus padres, a su abuela, a quien fuera que pudiera sacarlo de allí en ese momento mientras el animal permanecía impertérrito, como si estuviera decidiendo de qué manera lo iba a devorar, o qué parte de Winston iba a saborear primero.

Tiburón Real Madrid

Desesperado, vio cómo el tiburón se acercaba lentamente, sondeándolo, y de pronto surgió una especie de relámpago que iluminó toda la habitación y permitió a Winston comprobar con más horror si cabía que había dos tiburones blancos, algo más pequeños que el primero, a sus costados. Pasaron dos o tres segundo y entonces el sonido del trueno pareció servirles de pistoletazo de salida para abalanzarse sobre él. Winston desgarró su garganta gritando mientras su cuerpo convulsionaba y se llenaba de pinchazos insoportablemente dolorosos por todo el mismo. Nunca en su vida había experimentado un dolor semejante. Habría sentido menos dolor si varios alfileres le estuvieran recorriendo internamente el cuerpo y de manera inesperada lucharan desesperadamente por salir a la superficie de su piel, desgarrándola. Sin alcanzar a entender cómo, su convulsión fue aminorando lentamente y unos minutos después se había convertido en un ligero temblor. Chorreaba sudor (o sangre, ¿cómo saberlo?) desde su frente, cayéndole sobre sus indefensos ojos un ácido y algo pegajoso líquido que le molestaba y emborronaba la visión. No comprendía cómo podía seguir vivo después del ataque de los tiburones, hasta que comprendió que nunca había habido ningún tiburón. También el agua había desaparecido de la habitación, si es que alguna vez había existido. La habitación se iluminó de nuevo. Alguien le limpió la cara con una especie de paño húmedo que hizo que esta le ardiera de pronto.

-Por favor… - alcanzó a susurrar un aturdido Winston, sin saber muy bien qué suplicar. – Por favor…

La persona siguió a lo suyo, haciendo caso omiso a sus súplicas. Le liberó sus párpados, le echó un colirio en sus ojos y le metió casi a presión por el gaznate una especie de bebida dulce, pero ligeramente amarga. Sabía a Relatus, pero algo diferente al que llevaba años bebiendo.

-Hay que esperar al menos 45 minutos para poder seguir, señor – oyó Winston que decía.

-Muy bien. Descanse, Winston. Ya falta no poco, pero sí menos – dijo la voz de su jefe, de nuevo resonando en sus oídos.

Y de nuevo le envolvió la oscuridad.

Día 25 de agosto. 8:04 pm

De nuevo la luz, de nuevo la imposibilidad de cerrar los ojos. De nuevo aquella pesadilla de la que no podía escapar. No podía cerrar los ojos para no ver el siguiente horror que le esperaba. Tampoco podía abrirlos para despertarse y escapar de ella. Alguna recóndita parte de su cerebro encontró divertida aquella observación y a Winston le salió media risita irónica. Llegó el turno de la pantalla. Inmensa frente a él, acaparando todo su campo de visión. Abarcando todo cuanto podía hacer Winston en ese momento: ver. Y de nuevo las imágenes. Ahora veía pasando partidos en blanco y negro. Se iban sucediendo goles de un equipo de blanca e impoluta indumentaria con imágenes de Francisco Franco realizando saludos fascistas. Sin poder entender por qué, empezó a sentir repulsión por los goles con los que el Real Madrid empezaba a conseguir sus primeras Copas de Europa y entonces se percató: un repulsivo hedor se había adueñado de la habitación. Un olor que causaba por un lado algún tipo de alimento (quizás pescado) podrido con calcetines sudados y malolientes y que comenzó a irritarle las fosas nasales, removerle las vibrisas y bajar hasta el fondo de su esófago para provocarle el reflujo. Sin poder evitarlo, Winston abrió la boca y vomitó el contenido de su estómago empapando de ácido estomacal y restos de comida desde sus rodillas a sus tobillos. Se siguieron sucediendo los goles. Vio el gol de Amancio, el rechace de Mijatovic, el regate de Raúl a Cañizares, la volea de Zidane, el córner de Modric para Ramos… y mientras el olor iba mutando. Lo que antes era un hedor a podrido ahora había tornado en un potente olor a algún producto de limpieza especialmente fuerte. La irritación nasal pasó a ser un ardor que le pulverizaba el interior de sus tabiques como si un fuego estuviera creciendo en su interior.

Sorteo Champions bolas calientes

Llegó el turno de los sorteos. Se dio cuenta de que alguien le había colocado un par de pequeñas pelotitas en sus manos. Estas sufrieron un aumento progresivo de temperatura conforme la pantalla le iba mostrando los rivales sumamente débiles que salían de las bolas que se enfrentarían al equipo blanco a lo largo de los años: Roma, Nápoles, Wolfsburgo, Schalke 04, Galatasaray… - “Que vergüenza, que puñetera mafia” – pensó sin poder evitarlo Winston. A continuación, volvieron imágenes de partidos, esta vez acompañados de un olor a excrementos que contribuía a aumentar el sentimiento de repulsión ante lo que estaba contemplando. Un claro fuera de juego de Cristiano Ronaldo que acabó en gol frente al Bayern, un penalti vergonzosamente pitado sobre Lucas ante la Juve ¡en el minuto 93!, faltas y más faltas de un Casemiro que nunca recibían tarjeta, un lamentable penalti inexistente pitado sobre Pepe ante el Elche… ¿Cómo podía un equipo provocar tantísima repulsión en tantísimos aspectos? Ahora lo veía claro. Años y años de falta de deportividad, de arbitrajes perniciosos, de sorteos favorables, de un estilo de juego lamentable, por no decir inexistente; de victorias injustas, de descuentos eternos hasta que marcara el Madrid. Había estado tan ciego durante unas horas. Pero ahora volvía a ver la luz.

Penalti Lucas Vázquez Juventus

Día 26 de agosto. 17:04 am

-Bueno, Winston, ¿qué tal se siente hoy? – preguntó el redactor jefe.

Se encontraban en un salón decorado al estilo antiguo, con un par de esculturas custodiando cada lado del sillón en el que se resguardaba un reposado Winston. Tras su período de reeducación, le habían facilitado los medios para asearse y alimentarse como si de un miembro de la realeza se tratase.

-Libre, señor. Me siento libre, sobre todo.

-Porque lo eres, Winston. Espero que no te importe si te hago unas preguntas para que mis compañeros puedan constatar tu recién recuperada libertad de la misma forma que lo hemos hecho tú y yo.

-Claro que no, señor. Adelante.

- ¿De qué equipo eres, Winston?

-Del Madrid – respondió con pesar y asco.

- ¿Por qué, Winston?

- Herencia familiar que he continuado como si de una rutina se tratase. Ya es demasiado tarde como para cambiarlo, supongo.

-No tiene que cambiar nada, Winston. Mis compañeros y yo le apreciamos tal y como es. ¿Qué sensación dirías que te provocan estas imágenes? – continuó su jefe mientras le mostraba en un dispositivo el gol de Ramos en Lisboa.

Ramos Lisboa

Un eléctrico (no había otra forma de definirlo) escalofrío le recorrió el cuerpo entero mientras una sensación de creciente ardor le subió desde el estómago hasta la boca, produciéndole una secreción ácida. Notó cómo el bolo le escalaba por el esófago, pero fue capaz de contener la arcada a duras penas y devolver al cardias lo que había ascendido a su boca.

-Ya ve. No hace falta que responda – dijo su jefe mientras cambiaba la imagen. - ¿Y esta? – preguntó mientras le mostraba la volea de Zidane en tierras escocesas.

Volea Zidane 3

Esta vez, ya con su cuerpo alertado, fue capaz de controlar el intenso recuerdo del hedor de la sala de reeducación y las náuseas que le generaba, y contestar a tiempo a la pregunta.

-Vergüenza – respondió secamente. Y lo repitió, en voz más alta. – Vergüenza.

- ¿Y de dónde procede ese sentir, Winston?

- Fue vergonzoso ganar ese partido, contra un equipo pequeño como el Leverkusen, de aquella manera, sin jugar a nada y pidiendo la hora, con tu portero suplente, al que habías vilipendiado aquella temporada, sacándote las castañas del fuego. Vergonzante.

- ¿Cómo dice? – inquirió con curiosidad uno de los hombres con bata que acompañaban a su jefe.

-Vergonzante – repitió Winston con la mirada perdida, mientras el hombre de la bata tomaba unas notas y su jefe asentía con aprobación.

- ¿Quién dirías que es el mejor equipo de la historia, Winston? – Continuó su jefe.

Esa era fácil.

-El Barça – respondió Winston de inmediato.

- ¿Y cómo explicarías que el Madrid sea el equipo con más Copas de Europa?

No le hubiera costado responder a aquella pregunta si no fuera porque cada vez que pensaba en esas malditas ánforas manchas de sangre, el hedor con el que habían contaminado aquella sala volvía a inundarle la nariz y provocarle náuseas.

-Es largo de explicar, señor. – Empezó hablando despacio y no sin cierto esfuerzo. -  Pero contamos con el favor del Caudillo en los años de las primeras Copas, esas en blanco y negro que ni siquiera cuentan. – Conforme iba sacando todo lo que le repudiaba del Madrid, mejor se iba sintiendo. - Luego están los arbitrajes y las bolas calientes gracias a los cuáles se lograron las Champions en color. Por no hablar de la flor

- ¿La flor? – preguntó el otro caballero con bata.

-La flor – repuso Winston mientras el hombre volvía a escribir en su libreta.

-Muy bien, Winston. ¿Qué me dices del Barça de ahora?

-Es un equipazo, señor. Han fichado como debían. Ojalá nosotros pudiéramos decir lo mismo. Siento verdadera envidia de ellos.

Barça presentación Lewandowski

Se sentía mejor cuando le preguntaban sobre el Barça. Su cuerpo recibía con alivio, casi con alegría, preguntas sobre el equipo azulgrana. Por alguna razón, los ojos de su jefe se endurecieron un tanto, como si intentaran encontrar algún misterio oculto en los de suyos.

-A eso quería llegar, ¿qué te parecen esos fichajes del Barcelona para esta temporada? – le preguntó, observándole atentamente.

- Son fichajazos. Todos ellos. Lewandowski es el mejor delantero del mundo, Kessié es el nuevo Kanté, Raphinha es bastante mejor que nuestros brasileños, Koundé… - Y se detuvo de pronto. Había algo raro con Koundé, ¿pero qué?

-¿Sí?, Koundé… - le animó a seguir su jefe muy seriamente.

-Es el mejor central del mundo. Va a ser lo que dice el Madrid que es Militão. Lo que no pudo ser Varane. – Eso era. ¿Eso era?

-Muy bien, Winston, pero, ¿qué te parece el hecho de que el Barça haya podido hacer e inscribir estos fichajes? – le preguntó su jefe haciendo especial hincapié en la palabra “inscribir”.

-Me parece fantástico. Elevará el nivel de la liga española. Todos los equipos querrán jugar contra este Barça – dijo Winston con admiración sólo de imaginárselo.

- Y económicamente, ¿no ve nada extraño? – Aquella pregunta le extrañó. ¿Era algún tipo de prueba?, ¿debía encontrar algo raro en que el Barcelona pudiera haber fichado?

- ¿Por qué iba a verlo? – preguntó Winston con sinceridad. – Todo ha sido cristalinamente bien explicado. Las palancas son legítimas. Lo único que no entiendo es cómo no se le ha ocurrido al resto de equipos de la liga. Si todos hubieran activado palancas, imagínense, podríamos haber fichado mejor que la Premier. ¡Podríamos ser mejor que la Premier!, ¡la nueva Premier! – exclamó emocionado.  – Pero claro, Padremany solo hay uno.

Con esos fichajes y un entrenador tan seguro de sí mismo y con un estilo tan definido como el de Xavi, no me cuesta nada imaginarme al Barcelona levantando su sexta Copa de Europa

-¿Padremany? – preguntó el primero de los hombres.

El redactor jefe intervino casi al tiempo.

-No cohíbas al sujeto – le espetó entre dientes, casi inaudible. Volvió la mirada hacia Winston: - Estábamos hablando de los fichajes del Barça. ¿Cómo crees que será su temporada?

-Mejor que la nuestra, desde luego. Con esos fichajes y un entrenador tan seguro de sí mismo y con un estilo tan definido como el de Xavi, no me cuesta nada imaginarme al Barcelona levantando su sexta Copa de Europa. Creo que los aficionados del Barça van a disfrutar mucho esta temporada – predijo Winston sonriendo tranquilamente.

Su jefe miró a sus compañeros y les asintió de nuevo.

-¿Lo ven, caballeros? El proceso funciona perfectamente. Está casi listo para ser reintegrado.

Se abrió la puerta y por ella entró una cara conocida para Winston. Había visto a aquel hombre en alguna parte, pero no podía recordar dónde exactamente. El hombre cerró la puerta tras de sí y se acercó al redactor jefe.

-¿No puede ser en otro momento? Estamos terminando – repuso algo contrariado.

-Es una noticia de última hora, señor. – Al oír su voz, Winston lo recordó. Era el hombre de aquella sala llena de pantallas en la que se proyectaban imágenes de los partidos de liga. Recordó entonces que el día anterior había estado en el despacho de su jefe, pero de una manera demasiado difusa como para poder dilucidar los detalles de su conversación.

-¿Y bien? – Preguntó el jefe con las cejas alzadas, trasladándole con ellas lo innecesario de su pausa.

-Koundé ya ha sido inscrito en LaLiga – dijo sonriente, mientras Winston mantenía su semblante perdido, meditando sobre todo lo que de pronto empezó a recordar de nuevo. Koundé no podía ser inscrito antes de ayer. El Barça precisaba vender a Aubameyang y Memphis para poder hacerlo. Tampoco ayer, cuando ya sólo con la de Aubameyang bastaba. “¿Cómo lo habrían hecho?” – se preguntó mientras volvía su mirada hacia la de su jefe, que a su vez se la devolvió a su interlocutor risueñamente.

-¿Sin vender a nadie?

-Sin vender a nadie.

-Que maravillosa noticia – dijo alegremente. - ¿No le parece una noticia maravillosa, Winston?

Winston lo miró fijamente a los ojos antes de responder.

-No – contestó secamente.

La respuesta cayó como una losa en la habitación y enfrió la sonrisa de su jefe, cuyos ojos recuperaron al instante esa gelidez que le servían de arma intimidatoria.

-¿Cómo dices? – preguntó mezclando sorpresa con ira. A una recóndita parte de la mente de Winston le provocó cierto divertimento ver cómo la duda de pronto había transformado el rostro de su jefe, haciéndole parecer casi otra persona distinta. Sin embargo, el madridista permaneció totalmente inexpresivo mientras preparaba su explicación.

-No es ninguna noticia, señor. Siempre ha podido ser inscrito. Siempre lo ha estado – contestó con voz monocorde y su rostro inerte.

El redactor jefe se recuperó de inmediato y la sonrisa, esta vez de alivio, volvió a su cara. Les hizo un gesto de aprobación a sus compañeros.

-Así es, Winston – asintió satisfecho. - Siempre lo ha estado. Creo que está usted listo para volver a su puesto.

Winston se permitió sonreír levemente. Lo había logrado (de nuevo). Había abrazado voluntariamente el relato. Se había vencido a sí mismo otra vez. Volvía a amar al Hermano Mayor.

 

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“El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son”. Protágoras

 

Pues se nos retira Piqué, después de seis meses malos de fútbol y entiendo que también de vida personal, aunque la segunda no me interesa absolutamente nada.

De los últimos dos villanos del Barça, Piqué y Eto'o, solo uno me cae bien y es el segundo. Un tío que apareció en la Castellana nadie sabe cómo y al que, para qué engañarnos, no supieron valorar como se merecía en el Madrid, como perfecto sustituto de Ronaldo Nazario. Alquien que atacó al Madrid pero fue valiente. Alguien que pidió perdón y que, en mi opinión, hizo justicia sobre el césped y no en las ruedas de prensa.

El otro, Piqué, me cae bastante regular porque su personaje destaca, sobre todo, por dos razones: por ser incoherente y por decepcionar. El ciudadano que iba a ser el acicate del independentismo nunca tuvo valor ni de declararse como tal. El jugador que iba a renunciar a su sueldo por el barcelonismo, resulta que solo lo había llevado al año siguiente, lo había diferido. Y, por último, el supuesto emprendedor resultó ser un comisionista que avanzaba desde el trapicheo y el nepotismo, más que por talento o inteligencia.

Rubi&Geri y el conflicto de intereses dorado (para ambos)

Aún así, su despedida es un homenaje al mejor Madrid de la historia (o segundo mejor, qué más da), al que Piqué, entre otros, ha conseguido hacer más grande aún. De Piqué como futbolista se recuerdan tres cosas: la foto del 5-0 a Mou, la de la camiseta en el 2-6 y cuando ofició de vidente, cantando que con Kevin Roldán había empezado todo. En su despedida debería volver a “componer” e intentar acertar cuándo acabará esta tiranía en Europa que empezó con Kevin Roldán y ya va por cinco Champions.

Piqué Kevin Roldán

Pretendían igualarnos en la Champions y se van retirando, gota a gota, dejando al Madrid en el lugar que siempre ha estado, como medida de todas las coas, especialmente de las suyas.

 

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EXT. NOCHE. AMANECE. LLUEVE COMO SI FUERA LLODIO. QUIOSCO. PERIÓDICOS TIRADOS SOBRE LA ACERA

El detective Mills, un tipo con la cara de Brad Pitt y la misma gabardina repleta de lamparones de café y bollos, se acerca al escenario. Allí está Somerset, con el rostro imperturbable del Morgan Freeman de las últimas cuatro décadas.

MILLS

Buenos días. Y buenos días a todos los lectores.

SOMERSET

¿Buenos? ¿Eso crees? Mira.

Sobre el suelo aparecen las portadas de varios periódicos, cuyo contorno ha sido marcado con tiza, como las siluetas de los cuerpos tras un asesinato.

SOMERSET

Aquí se cometen continuamente verdaderos crímenes contra el periodismo. Mira, empezamos con el Marca.

Portada Marca 05-11-22

SOMERSET

Un titular de cuatro líneas nunca puede ser un buen titular. Pero es que lo que provoca esta portada es una pereza infinita.

MILLS

Ya lo creo. Estamos al principio de la temporada, nos viene un Mundial bochornoso ahora, luego la vuelta de La Liga, en febrero las eliminatorias de esa competición menor llamada Champions frente a la pujante y esplendorosa Europa League y estas portadas hablando de supuestos fichajes, el interés de otros clubes y hasta las cifras del hipotético traspaso.

SOMERSET

Pues eso, ¿cuántas portadas hubo en su día sobre Haaland o Mbappé?

MILLS

Casi tantas como sobre Lautaro y la vuelta de Neymar al Barça. Si hasta parece que el propio jugador está diciendo: “¡Venga ya, dejadme tranquilo!”.

SOMERSET

¿Y qué me dices de esa barra cutre pintada a la izquierda en la que han ensartado el escudo del Real Madrid?

MILLS

Jodó, no la había visto. Penosa. Si no te importa, añadiré este titular a mi colección de espantos del periodismo, junto a Valverde da el OK a Bellerín, Luis Enrique bracea en chicle y Cholos ante el peligro.

As Marca desastres

SOMERSET

Yo creo que no está a ese nivel, sino que deberías incluirla en el archivo enorme, descomunal, sobre portadas insustanciales. Pero sigamos con el resto de crímenes.

Portada As 05-11-22

MILLS

¿Crees que su pecado es la avaricia?

SOMERSET

Más bien creo que eso es lo que nos intentan vender los medios, que hay un afán desmedido de los clubes ricos por ganar más y más, pero lo que me ha sorprendido es la reacción de los señores de LaLiga, publicando un vídeo repleto de falacias y al más puro estilo demagogo del “Gánatelo en el campo”, “Football is for the fans” y todas esas patrañas.

SOMERSET

Yo solo veo en esa portada al CEO de la Superliga, Bernd Reichart, diciendo que la competición no será cerrada, ni excluyente, justo lo contrario de lo que dice el vídeo.

MILLS

Y habla de control financiero, quizás en contraposición al despelote del fair-play financiero de la UEFA y LaLiga.

SOMERSET

Sí, control. Pero LaLiga ha reaccionado más bien con trol, sacando toda su ira.

Mills avanza unos pasos, hacia la zona nordeste del quiosco.

MILLS

¿Qué tenemos por aquí? ¿La lujuria?

Portada Mundo Deportivo 05-11-22

SOMERSET

Me cuesta verlo, sinceramente. Aunque reconozco que tendría mucho morbo ver que ese “último beso” tuviera que dárselo a esta camiseta.

Camiseta Shakira

SOMERSET

Yo creo que el pecado de este chico es la gula, pero la gula entendida como apetito desmedido de algo, en su caso de protagonismo. El vídeo del anuncio de la retirada es de un egocentrismo tal, que no se recuerda desde el vídeo chorra que él mismo produjo a Gris-man. Y en ese beso, quizás de Judas, ya está mirando al palco.

MILLS

Pues a mí esta portada me ha generado algo de envidia.

SOMERSET

No me jodas, Mills, ¿por Geri?

MILLS

No, hombre, no. Por la Euroliga. Tanta polémica absurda creada alrededor de la Superliga y mira lo que ocurre con la Euroliga desde hace años: ayer el Barça ganó por un punto al Fenerbahçe, un día antes tuvimos el partidazo del Real Madrid en Milán, y nadie se escandaliza por ello, nadie se queja de que cada semana tengamos varios enfrentamientos entre los mejores del continente, nadie se altera ni actúa con la ira del trol.

SOMERSET

Tienes razón. Anda, concluyamos nuestro trabajo.

Portada Sport 05-11-22

MILLS

La soberbia, sin duda.

SOMERSET

Así es, pero al menos han puesto la coma del vocativo, lo que aplacará la ira de nuestro jefe.

MILLS

De la foto de ese niño al adulto han pasado muchas cosas. Sorprende que ayer solo se recordaran las positivas, aunque lo mejor de todo es el mensaje subliminal que creo adivinar en la portada.

SOMERSET

No te pillo, Mills, ¿lo dices por el puño izquierdo en alto?

MILLS

Ni mucho menos, en absoluto. Lo digo por la falta de respeto a las reglas. La portada muestra a un niño pateando un balón de baloncesto, luego no debe extrañarnos que durante su carrera de futbolista, Piqué hubiera jugado al fútbol con las manos mejor que nadie.

Manos Piqué

SOMERSET

Pues tienes razón. Anda, vamos a tomar un delicioso café de máquina de gasolinera.

Una furgoneta de mensajería aparece en el horizonte. Se dirige a toda prisa hacia el quiosco. Los detectives se miran extrañados. De la furgoneta sale un repartidor con la gorra calada hasta el entrecejo. Lleva una caja en sus manos. Mills saca su pistola y le apunta a la cabeza.

MILLS

¡No te acerques y déjala sobre el suelo!

El repartidor se asusta, deja la caja a sus pies.

REPARTIDOR

¡No dispare, son los donuts que me pidió!

Mills baja el arma. Decididamente está tenso. Como un portanalista sin fútbol y con portadas de salsa rosa.

THE END

Que pasen un gran día, amigos lectores.

 

«Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces».

La vida de Brian

Estos últimos días se ha generado una impía polémica sobre el jugador más fiel, profesional y fiable de la plantilla del primer equipo. Sobre el capitán. Ciertos voceros de twitter han empezado a susurrar blasfemias contra el Balón de Oro. Caifás conspirando. Murmullos de falta de compromiso, opiniones tóxicas sobre sus vacaciones, teorías sobre su inicio de temporada. Sonidos tenues que se han convertido en ruido, mucho ruido. A este humilde escritor, algo intransigente con las turbas, este enredo le ha causado cierta náusea, no esa náusea común visceral, no, si no la náusea de Sartre, vacío y angustia.

¿Es posible que algunos madridistas de pro estén criticando a Karim Benzema por su estado de forma o compromiso pre-Mundial? Sí, es posible y me avergüenzo.

Soy intransigente con estos aficionados porque son los mismos que han negado a Karim otras veces frente al sumo sacerdote. Ya lo negaron hace años cuando trabajaba en la sombra por y para Cristiano. Son los mismos que silbaron a Zidane y los que querían vender a Kroos hace un año porque no recuperaba balones como Kanté. Los que se reían de Vinicius o los que quieren vender a Carvajal desde hace años por no se qué lateral inglés. La sempiterna duda sobre cualquier jugador, la búsqueda del fango a cualquier precio.

¿Es posible que algunos madridistas de pro estén criticando a Karim Benzema por su estado de forma o compromiso pre-Mundial? Sí, es posible y me avergüenzo.

El señor Benzema es conocido por su sensatez en torno a las lesiones. Su capacidad de escuchar el cuerpo y saber cuando parar. Eso, entre otros factores, es lo que está prolongando su estado de gracia hasta llevarle a ser el Balón de Oro con mayor edad de las últimas décadas. Karim reconoce la contractura antes de la rotura, controla la fatiga muscular mejor que ninguno. Ese conocimiento corporal le permite saber cuando forzar y cuando no y, junto con su experiencia, le han acercado más al acierto que al error. El club confía en su criterio.

Por otro lado, estamos hablando de un jugador que ha puesto su carrera y al Real Madrid por encima de su dedo meñique. Karim sufrió una fractura de su quinta falange en el 2019, con deformidad incluida. Decidió no operarse por no perderse parte de la temporada.  Se operó el siguiente verano y, por no respetar los dos meses de curación, volvió a recaer tras otro golpe. Al comprobar que la siguiente operación sería más compleja decidió posponer la cirugía hasta que su vida profesional se lo permitiera. Quiero recordar que la primera lesión del dedo sobrevino cuando el Real Madrid más le necesitaba: el 13 de Enero de 2019. Hablamos del Real Madrid de Solari antes de la Copa del Rey y de la Champions perdida contra el Ajax, cuando Vinicius no era este Vinicius ni había un Rodrygo o un Valverde de esta repercusión.

Está claro que es posible que el 9 está siendo influido por las fechas del Mundial, el terrible Mundial de invierno que destroza fibras musculares con tan solo esbozar un pensamiento. No puede ser de otra manera. Estamos hablando de un caso especial, de una estrella mundial que se ha perdido la carrera con su selección y que quiere asegurarse llegar en condiciones al que será su único Mundial como líder de la selección. Pero, ¿no se merece uno de los mejores jugadores de la historia del club elegir como afrontar el último mes antes del Mundial? Y para más inri, ¿alguien duda de que forzaría si el club lo necesitase urgentemente? Tras una temporada en la que acabó exhausto debía tomarse unas, más que merecidas, largas vacaciones y realizar un trabajo especial para llegar bien a su Mundial y, por supuesto, a la temporada post-Mundial. La temporada de Karim empieza tras el Mundial. Ahí es cuando hay que esperarle.

Ancelotti, el jugador y el club tienen la sensatez y experiencia suficientes para reconocer que el equipo no tiene grandes urgencias ahora. Incluso pueden pensar que le viene bien darle minutos a los Rodrygo y compañía para encontrar una solución a la ausencia de Benzema. Mejor trabajar ahora y reforzar el plan B, que hacerlo en Febrero ante una posible ausencia del francés. El equipo funciona sin él, no hay muchas lesiones y es el mejor momento de prescindir del capitán.

La temporada de Karim empieza tras el Mundial. Ahí es cuando hay que esperarle

Si la afición duda de este jugador es que nuestra afición tiene un problema grave.  Esa suspicacia, infelicidad crónica o bipolaridad cíclica ultrarrápida es un mal que vengo observando y avisando. La exigencia nos ha hecho grandes, la distimia constante nos puede llevar al patetismo. Me quedo con que solo son unos pocos negadores los que intoxican y que la mayoría solo buscan unos insignificantes retweets. Quiero creer que los madridistas de bien confían en los jugadores que nos han llevado hasta la cima del mundo y que han conformado la plantilla más sana que conozco.

A los que negáis a Karim os conozco. Os tengo constantemente a mi alrededor. Sois pesimistas empedernidos y tenéis tendencia a alegraros por las desgracias ajenas. Silbáis a los jugadores porque vuestra vida os aburre. Os refugiáis en la polémica porque es donde menos se visualizan vuestras carencias. Sois envidiosos y algo veletas. Pero bueno, sois madridistas y se os tiene que querer, como Jesucristo quiso a Simón Pedro.

 

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Existe un consenso científico casi unánime en considerar probado el evolucionismo. Es decir, la teoría de que las especies vivas se van transformando con el paso del tiempo para adaptarse a las necesidades de su entorno. No había quorum alguno a mediados del siglo XIX, cuando Charles Darwin publicó un libro titulado ‘El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida’, que en su sexta edición acortó su título al más comercial ‘El origen de las especies’. La obra, que sentaba las bases de la selección natural o el patrón ramificado de evolución, provocó un sunami de rechazo entre otros científicos y creyentes de distintas religiones que se oponían a que el hombre pudiera descender de otras especies y que no fuera un creador único quien le hubiera puesto sobre la tierra a su imagen y semejanza. La reacción habitual ante los grandes hallazgos humanos suele ser una resistencia inmovilista, normalmente rancia y estrecha de miras.

El Real Madrid es el perfecto ejemplo de darwinismo. Donde algunos evidencian una falta de modelo, lo que en realidad hay es una versatilidad que lleva al club a aclimatarse al contexto de cada época

El Real Madrid es el perfecto ejemplo de darwinismo. Donde algunos evidencian una falta de modelo, lo que en realidad hay es una versatilidad que lleva al club a aclimatarse al contexto de cada época. En su momento se activó el círculo virtuoso de inversión en fichajes, fama, triunfos y aumento de ingresos. Una fórmula que funcionó hace dos décadas, pero que implicaba muchos riesgos y perdió vigencia con el paso del tiempo, aunque hay quien parece no haberse dado cuenta. Cuando aparecieron los jeques y los clubes que generaban sus propios ingresos vieron como su capacidad adquisitiva era más de clase media que de gran ejecutivo, hubo quien lo empeñó todo para seguir en la mesa de los mayores.

El Madrid, en cambio, prefirió equilibrar cuentas y firmar a jóvenes con potencial estelar por menos dinero. También se detectó antes la necesidad de explotar más un recinto espectacular como infraestructura y por su ubicación como es el Santiago Bernabéu. En lo puramente deportivo, la falta de dogmatismo hace que el Madrid pueda jugar a muchas cosas diferentes. Por eso se prioriza la llegada de futbolistas-comodín, que pueden desempeñar roles distintos. Tampoco ha existido una obsesión por encontrar reemplazos a las leyendas que han ido saliendo del club. Simplemente se asume que las fotocopias suelen perder calidad con respecto al original y se busca otro perfil que encaje en las nuevas exigencias de un fútbol con más ritmo e intensidad. El evolucionismo merengue se acentúa al compararlo con el creacionismo de sus grandes rivales locales.

Xavi y Ancelotti

Por un lado tenemos al Barça Amish. Al igual que este grupo etnorreligioso, el barcelonismo se niega a aceptar el progreso del fútbol, aferrándose a un pasado que consideran lo único digno de ser alabado, mientras desdeñan novedades y avances. Así, según su teoría, lo que funcionó hace años se debe replicar hasta el infinito, porque solo así regresarán éxitos pretéritos. Como un ludópata que pone sus fichas una y otra vez sobre el mismo número, confían en que la ruleta les vuelva a premiar. Hay que creer porque ocurrió en una ocasión, aunque haya pasado algún tiempo.

Su afamado e irrenunciable estilo ha sido vapuleado una y otra vez en Europa en los últimos años. ¿La reacción ante este rosario de fracasos? Adentrarse más y más en un credo cruyffista que no habría aprobado ni el propio Cruyff, fanatizarse y despreciar cualquier éxito que no se alcance dentro de los parámetros de su limitadísima visión futbolística. Si los grandes equipos han reforzado su potencia física y su versatilidad táctica, el Barça Amish sigue en su carromato (o Xavineta, si así lo prefieren) circulando en dirección contraria. Y sin dejar de acumular varapalos.

Si los grandes equipos han reforzado su potencia física y su versatilidad táctica, el Barça Amish sigue en su carromato (o Xavineta, si así lo prefieren) circulando en dirección contraria. Y sin dejar de acumular varapalos

En el caso del Atlético de Madrid, la idea subyace bajo el hombre. Simeone es allí dios y profeta al mismo tiempo. Y el cholismo, una cuestión de fe. Es irrebatible que con el argentino al mando el Atlético subió varios escalones competitivos, pero tampoco hay muchas dudas de que su proyecto deportivo se está agotando, si es que no está agotado ya. En este caso se persevera en un libreto bastante básico que trajo éxitos, lo que verdaderamente importa al aficionado (aunque digan lo contrario), aún a costa de dejar al club en un estado financiero ligeramente menos calamitoso que el del Barça.

Lo que haga o diga Simeone apenas tiene contestación interna. No importa que en las últimas 6 ediciones de la Champions el Atlético haya llegado como mucho a cuartos de final y se haya quedado fuera del torneo en la fase de grupos en dos ocasiones, tampoco que carísimas inversiones se deprecien sobre el campo o el banquillo. Con el Cholo se justifican los ataques de entrenador, los continuos cambios de piezas o esquemas, un paupérrimo balance ofensivo o sus frecuentes performances camorristas en el estadio. Así, hasta se atreven a acusar al Madrid de copiar el estilo de su técnico, como si éste hubiera inventado algo que no existiera en el fútbol hace muchas décadas. El Atleti ha ascendido en el escalafón del fútbol mundial, pero cuando mira hacia arriba ve aún más lejos a su gran enemigo y perenne obsesión.

Mientras los dos grandes rivales nacionales no dejan de perder competitividad, anclados en un pasado que muy probablemente nunca volverá, el Madrid sigue codeándose con los mejores clubes del continente. Con caprichos de jeques dispuestos a inyectar dinero a fondo perdido, entidades inglesas gestionadas desde Estados Unidos o colosos que se pasean por sus países como el Bayern de Munich. Por suerte, en el Bernabéu la única doctrina es la que busca la victoria y la competitividad permanentemente. Charles Darwin estaría orgulloso.

 

Getty Images.

Buenos días. Se jubila Gerard Piqué, aka Geri, por sorpresa y de sopetón, o sea, sin esperar siquiera a que finalice la temporada, que es como se suelen retirar los futbolistas, lo que les permite por lo general recabar los últimos aplausos antes del adiós definitivo, en esos meses o semanas postreras.

Claro que, en el caso de Gerard Piqué, ¿quién iba a aplaudirle? Su afición parece estar tan quemada con él como las aficiones rivales. Ya no genera más que abucheos. Encaramado a las alturas de un ego desmedido (el vídeo de despedida que ha hecho sólo lo puede concebir un ególatra desahogado), prisionero de su papel de enfant terrible e insolente, reo de sus propios cálculos políticos, ha ido recabando progresivamente más y más rechazo de la gente. Qué bonito es despedirse en medio del cariño del mundo del fútbol, y qué lástima que el caso de Piqué sea el diametralmente opuesto, porque por lo demás ha sido un futbolista excepcional, un grande de este deporte.

Portada Marca

Una cosa que llama la atención de las portadas del día, casi íntegramente dedicadas a este adiós (un adiós relativo, pues el millonario antisistema amenaza con volver mientras mira al palco, en un plano que no te lo firma ni Julio Medem) es la casi completa ausencia de alusiones al verdadero motivo de su despedida, o al menos al motivo de que esta sea tan precipitada.

Ayer se aprobaba la nueva Ley del Deporte, la cual contiene un artículo popularmente conocido ya como “antipiqué”, según el cual estará prohibido para deportistas en activo el tener relación comercial con los organizadores de las competiciones en que participen. Verde y con asas. Se aprueba eso y Geri anuncia que se va. El mismo día, y además sin esperar al final del año porque para qué asumir riesgos con la Justicia (parece que la Ley no tiene efectos retroactivos, pero todas sus operaciones a través de Kosmos, ligadas a la RFEF y a la Liga, porque tiene operaciones con ambos, pasarían a ser ilegales de hoy en adelante).

Y se nos discutía a quienes señalábamos el clamoroso conflicto de intereses de los manejos de Geri con Rubí (y ojo: también con Tebi). El propio Piqué contestó airado que ese conflicto no existía. Resulta que no sólo sí existía, sino que ha jubilado a Geri de manera precipitada, obligándole a elegir ya entre su carrera deportiva y sus pingües negocios. Ha elegido, por fin, y solo cuando la ley ha marcado coto a su falta de rubor.

(A todo esto, Marca nos cuenta también que el Madrid está en Brasil para fichar a Endrick, noticia que nos complace).

Portada As

Se va Piqué, dejando detrás un palmarés impresionante que recuerda As. Lo que no hace falta que As nos recuerde son sus insolencias de parvulario, sus ínfulas de pseudointelectual, sus faltas de respeto a compañeros de profesión, directivos y hasta a la autoridad, frente a la que ha mostrado siempre un desdén de niñato consentido. Decíamos antes que la ley ha puesto coto a sus desmanes, obligándole a dejar el deporte, pero lo cierto es que el simple paso del tiempo le había puesto coto ya, convirtiéndole en la sombra del futbolista que fue y en carne de memes impíos. Dicen que se va perdonando al Barça todo lo que le debe. Si es verdad que se marcha haciendo un Zidane, será el último gran servicio al barcelonismo por su parte, y un gesto por el cual será recordado por la parroquia blaugrana. Como decimos unas cosas, decimos otras.

(A todo esto, As trae como side story unas palabras de Gil Marín que suenan a sofisticado sarcasmo: “Si toca sufrir, hagámoslo juntos”. Recuerdan un poco a lo que soltó un escritor novel en la presentación de su ópera prima: “Yo ya he sufrido por mi arte. Ahora os toca a vosotros”).

Portada Mundo Deportivo

La prensa catalana muestra algo más de cariño a Piqué en esta hora emotiva, pero tampoco creáis que se desvive en homenajes, no al menos Mundo Deportivo, que destila cierta frialdad en este momento histórico (leed si no la emoción perfectamente descriptible que se filtra en las líneas del editorial/tributo (?) de Santi Nolla). “Campeón de Europa y del Mundo con la Roja”, nos recuerda Mundo Deportivo, rotativo propiedad del Conde de Godó, Grande de España o tal vez debamos decir Grande de la Roja (o de la Rojita si es un título nobiliario sub-21). Treinta títulos nos recuerda al diario barcelon/-és/-ista que calza el muchacho, y hay que reconocer que no está nada mal, aunque falta por hacer un estudio profundo del porcentaje de responsabilidad que determinados agentes externos han podido tener en ese palmarés. No se hará nunca, como no se celebrará jamás el juicio de la Operación Soule.

Portada Sport

Y hemos dejado para el final la joya de la corona (de la corona del rey de la Roja o de la Rojita, suponemos). Lo mejor siempre hay que dejarlo para el final. Sport muestra por fin algo de agradecimiento al central culé, y lo hace en catalán, que para eso es la lengua de la nación sojuzgada por cuya causa tantas veces hemos visto llorar a Geri Corazón de Oro. Sport hace gala de catalanismo pero rara vez escribe en catalán, lengua que reserva para la intimidad, como el expresidente Aznar.

Esta, sin embargo, es una ocasión especial. Corresponde utilizar en ella la lengua de Pla, e ilustrar el agradecimiento con la foto más famosa de Geri: aquella en la que saca a pasear la manita en alusión a los cinco goles que acababa de marcar al Madrid. Nos parece tan significativo que retrata a la vez a Piqué, a Sport y a la mayoría del barcelonismo sociológico: treinta títulos después, ingresa en el imaginario colectivo azulgrana por un gesto maleducado tras derrotar al enemigo al que se envidia. Treinta títulos después, Piqué es ESO.

No se nos ocurre un retrato más fidedigno del personaje, ni una mejor representación del incurable complejo que cierta psique culé siente ante el Real Madrid. Esta foto representa mejor que nada ese complejo: treinta títulos después, es la escogida para el adiós. Se entiende perfectamente que este hombre haya sido un símbolo para esa gente.

Buena suerte en tus negocios y en tu vida, Geri.

A vosotros, queridos lectores, os deseamos lo mejor en este día.

Viene a cuento el latinajo después de la semana de plañido -que no llanto, por cuanto de artificial el plañir siempre tiene-, con la que destacados miembros de nuestro commentariat merengue más fuera de quicio nos llevan martirizando desde el pitido final del partido contra el Girona. Que el penalti no lo fuera y el gol anulado tal vez sí o su contrario, no debería jamás haber desencadenado el sindiós de conspiranoias y bilis que, en lo más funesto del momento, evocaba las habituales pataletas (¿patalets?) del país pequeñito de allí arriba. Y que sí, que ya se sabe que en el más oscuro y lóbrego rincón de todas nuestras almas sin excepción acecha un Iván San Antonio a nuestra imagen y desemejanza, pero es que, precisamente, la diferencia entre civilización y barbarie reside en la capacidad o no de mantener a raya a ese carroñero interior, arrinconarlo a base de martillazos de pura razón y de razón pura.

menos madridismo mohíno y más disfrutón, que motivos para quejarnos tuvimos ayer y mañana tendremos, pero que ahora, que hoy, pues que no los tenemos

Es por ello, entonces, que elucubrar con posibles conciliábulos tebano-motrileros, apelar a un supuesto anti-madridismo quintaesencial de todalagalaxiamenosyo, temer balones de oxígeno arbitral al Barcelona y de zyklon-B al Real Madrid, etc etc., es haber perdido el oremus al norte del juicio. No hay ni un solo dato, más allá de la voluntaria y esclava sujeción del análisis al presente más absoluto (esta semana en curso) para afirmar siquiera con un mínimo de convicción nada de lo vociferado en medios y vídeos del Youtube dizque madridista estos días menos pasados que pesados. Veamos. El Real Madrid ha sido perjudicado por dos decisiones erróneas de un árbitro aún más erróneo. Ok, José Luis. Punto. El día del Elche hubo uno de los goles que pareció legal, cierto también, pero el día del Sevilla hubo un penalti de Carvajal, siempre tú oh Daniel, que pareció ilegal. Y, de existir la tan cacareada aversión a nuestro Madrid y de ser cierta la envidia global de sus glorias presentes, el no penalti de Carvajal a Lewandowski se habría trocado en sí penalti y las Furias habrían sido entonces más de tres y todas justas. Pero no sucedió. No ocurrió. Nada. Cero. Así que, por favor, quitémonos el disfraz de culé, sentémonos bien en la silla y dejemos de sorber la sopa, que nos está mirando todo el mundo.

Otra cantinela de melodía sobada es esa que habla de la decrepitud de la Liga y que suele terminar con un outro de organillo al son de #GraciasTebas. La tonada parece haberla inspirado la eliminación de todos los equipos españoles de la UCL en fase de grupos, a excepción del Real Madrid, lo cual, dado que el Real Madrid encarna una especie de antitebas a ojos de nuestro universo, se ha interpretado en términos de chico bueno vence a chico malo y yo ya te avisé, yo ya te lo dije, ya ves que yo tenía razón. A los fautores de semejante argumentación les falta tiempo para achacarle a Tebas cualquier fracaso de cualquier equipo español y atribuirlo filosóficamente a la equivocada y artera posición del presidente de la Liga con respecto de Florentino Pérez en general y de la Superliga en particular. Y un servidor, que es partidario de arrancarle el monopolio de las manos a la UEFA y convertirlo en oligopolio de los clubes, también considera que toda esta construcción teórica fundamentada en un karma de hojalata es profundamente débil y, en algunos malos casos, oportunista. ¿Que por qué? Pues, por ejemplo, porque incide en el error del párrafo primero: su presentismo radical. La Liga española, de lamentable desempeño esta temporada, es la misma que, hace siete meses, tenía a 3 equipos entre los 8 mejores de Europa. El Atlético se quedó a medio metro de eliminar al City en cuartos; el Villarreal eliminó al Bayern en esos mismos cuartos y cayó en semifinales contra el Liverpool por dos errores groseros de su portero a última hora; y el Real Madrid… el Real Madrid, bien, es Historia, es la Historia, sabida y consabida. ¿Loó el twitterati a la Liga y sus hazañas europeas el año pasado y le concedió a Tebas el mérito que no se merecía, pero que, según su línea de razonamiento esta temporada, sí le correspondía? La respuesta es, premio para mí, que no, que no se dijo ni mú, ni en ese sentido ni en ningún otro. No sorpresa también es sorpresa.

De hecho, si en todo este tiempo Tebas ha tratado de hacer algo, que sí, ha sido exactamente lo contrario de aquello de lo que se le acusa y, ay, es en eso mismo que no se dice que ha hecho, pero que sí ha hecho, en lo que las hordas del hashtag deberían hacer hincapié. Qué lío. Qué farragosidad. Sintaxis buena, Juan malo. No, no, que ya me explico. Para empezar, que las derrotas de los equipos de UCL se deben, en su parte o en su todo, a la (in)acción de Tebas ante el auge de los clubes-estado y de la Premier, en detrimento de los españoles y sus intereses. Y eso, sencillamente, no es verdad. Tebas, paradójicamente, es reo de lo contrario; en concreto, de haber  permitido maniobras en la oscuridad legal, ya desde los tiempos de Bartomeu, tanto en el Barcelona como en el Atlético, para poder seguir compitiendo en desigualdad de condiciones y, ya más cerca en el tiempo, de haber sancionado la sacrílega alianza de Roures y el Barcelona, encarnada en sus palancas. Por todo ello, si Barcelona, Atlético y Sevilla se han despeñado en el desfiladero europeo, en nada se debe a un supuesto bajón de la capacidad competitiva de la Liga achacable a Tebas, sino que todo ello ha sucedido, en realidad, a pesar de Tebas y de todas las artimañas al borde de lo legal y al otro lado de lo moral que se llevan perpetrando en los despachos de la Liga desde que el mundo es mundo y, además, tebano.

En definitiva, galernautas, menos madridismo mohíno y más disfrutón, que motivos para quejarnos tuvimos ayer y mañana tendremos, pero que ahora, que hoy, pues que no los tenemos.

Federico Valverde fue elegido ayer el mejor jugador del Real Madrid, 5 – Celtic, 1 por el grupo de observadores de la UEFA. Sin embargo, en mi opinión el Man of the Match fue Marco Asensio. No pretendo restar méritos al uruguayo, que marcó un nuevo Valverdazo y asistió a Vinícius para que marcara en una combinación similar a la del gol de la Catorce. Jugada por cierto que repiten con asiduidad este par de pájaros. Pero el encuentro de Asensio fue quizá el mejor que ha jugado en años con la camiseta del Real Madrid.

Marco Asensio es uno de los progressus interruptus más lacerantes de los últimos tiempos. El madridismo se enamoró de él con un apasionamiento propio del primer amor. Pero Marco se ausentó. Marco se fue. Marcó dejó de ser la ilusión como también lo deja de ser ese amor no correspondido. Marcó, al igual que ese amor que se ausenta, dejó de estar presente en las primeras conversaciones del WhatsApp. Marco ya no te daba los buenos días cada mañana. Marco ya no compartía contigo sus desvelos. Ya no eras a quien Marco escribía corriendo para contarle esa buena noticia que lo alegraba. Quién sabe los motivos reales. Tal vez simplemente se trató de unas expectativas demasiado elevadas.

Lo importante es que en el presente Asensio está bien y el Madrid debe aprovecharlo en beneficio propio el tiempo que dure

Desde entonces, Asensio ha vuelto a nuestras vidas de vez en cuando a lomos de destellos de calidad que siguen siendo deslumbrantes, pero ya no llenan de esperanza el futuro como lo hacían antes porque la discontinuidad, a fuerza de ser continua, mata la ilusión.

Esta temporada, Asensio ha ido asomándose cada vez más, poco a poco, al equipo. Y ayer volvió. Pero no en forma de destello, sino en plenitud. Completó una actuación redonda “a pesar” de marcar gol. A pesar de marcar gol porque Marco tiene una relación con el gol que no tiene ningún otro futbolista: el gol es lo único que conserva cuando no juega bien. Asensio es capaz de saltar al campo con los ojos inyectados en apatía, con la actitud olvidada en la taquilla, y clavar un golazo por la escuadra sin moverse del sitio. Es la virtud que lo diferencia del resto para bien y que lo hace tan útil.

Asensio gol Celtic

Contra el Celtic no se dejó la actitud en la taquilla, sus ojos no estaban inyectados en apatía, sino en sangre, Asensio tiró del carro, Marco se desmarcó, Marco marcó, Marco se asoció, Marco se implicó, Asensio se presentó.

Y como sucede con todo amor pasional del cual aún quedan rescoldos, el aficionado se ilusiona y le canta aquello de “quiero tener tu presencia, quiero que estés a mi lado, no quiero hablar del futuro, no quiero hablar del pasado”.

Porque a estas alturas qué importa ya lo que pudo ser Marco, qué importa ya lo que vaya a ser, qué importa si renueva o no renueva, qué importa si se va al Barça o a un equipo Champions, qué importa todo si la cosa funciona. Lo importante es que en el presente Asensio está bien y el Madrid debe aprovecharlo en beneficio propio el tiempo que dure.

 

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