Buenos días, amigos. Nos han hurtado los domingos. Un domingo sin fútbol es como una boda sin novios, como amigos sin cerveza, como un mundial sin derechos humanos, como una selección con un entrenador que se pone de perfil ante un mundial sin derechos humanos. Y, por desgracia, hasta dentro de siete domingos no volveremos a catar el fútbol de verdad, el del Real Madrid. Nos espera una travesía por el desierto más larga que la vida laboral de Jordi Hurtado.
Hay alternativas para aliviar el mono blanco, como los paseos, la lectura, la práctica del coito, el vino, el cine o la música. Podemos escuchar a David Bowie, por ejemplo, mientras ojeamos las portadas patrias del día. Y así, al son del duque blanco, tomamos el diario Sport del revistero que hay junto al sillón en el barbero.
Tras leer el titular, imaginamos la pregunta: ¿se transformará el Barça en sociedad anónima? Laporta debió de responder algo parecido a “oh, no, yo no lo haré. No hemos perdido el control. Estás frente a frente con el hombre que salvó al Barça de la ruina gracias a las palancas”.
Por esas casualidades de la vida, en esos momentos canta Bowie:
Oh no, not me
We never lost control
You're face to face
With the man who sold the world
Laporta, the man who sold the world, el hombre que vendió el mundo por unos instantes más de Barça.
Dice Laporta en Sport que su razón de ser como presidente es mantener el actual modelo de propiedad, pero no especifica si de propiedad del Barça o suya, matiz importante para discernir si se pretende el bien del club o el propio. Aunque conociendo a Laporta y sabiendo como sabemos todos que la única salida para el Barça es la sociedad anónima, podemos decir que Laporta anuncia hoy en Sport la desaparición del F. C. Barcelona, como ha tuiteado Jesús Bengoechea.
Las palancas —es decir, la venta del mundo— han salvado al Barça de la ruina. En eso estamos de acuerdo con Jan, pero es necesario aclarar que lo han salvado por un año. We can be heroes, just for one day. La venta de patrimonio ha supuesto un ingreso equivalente al aumento del límite salarial. Sin esta inyección PUNTUAL el Barça es deficitario, sus gastos ordinarios siguen siendo mastodónticos, lo que lo mantiene Under Pressure, la masa salarial no solo no se ha reducido respecto a la época de Bartomeu, sino que ha aumentado de 560 a 654 millones de euros. Por ponerlo en contexto, es la segunda más alta de la historia del Barça, por debajo de la de la temporada 18-19. Plantillas que ganaron el triplete, las de los Golden Years, cobraban menos que esta que no ha ganado absolutamente nada.
Como el leitmotiv vital de Laporta es el dinero, entiende que la Superliga es una opción más interesante que el modelo actual y asegura que supondría unos 300 millones de ingresos anuales. Es decir, una fuente de dinero sostenible para que no sean necesarias las palancas, o sea, vender patrimonio, que es finito y se acaba, como la vida. Is there life on Mars?
Decía Jardiel Poncela que “Patrimonio en un conjunto de bienes; matrimonio es un conjunto de males”, por lo que la enajenación de patrimonio supone casarse con la ruina, tomar el mal camino, el que conduce a la enajenación mental.
Además de estos asuntos, Laporta afirma en Sport que la salida de Piqué la ha decido él (nada que objetar) y está motivada por un tema deportivo (ejem).
Todo esto lo leemos con un Laporta que nos observa como riéndose de nosotros, como desternillándose de que aún alguien le crea. Y es así porque sabe que da igual lo que haga o deje de hacer, sabe que tiene colocado a Roures que con una mano les ingresa dinero en el banco y con la otra sirve y oculta imágenes al VAR. Sabe que tiene a Tebas haciendo malabarismos no solo para evitar que caiga el Barça, sino para que gane y de ese modo impulsar su Liga y que el señor azul pueda seguir aumentando su salario año tras año.
Dejamos Sport en el revistero, el barbero ya nos ha cortado el pelo y se dispone a arreglarnos la barba. El hombre se desahoga, está asfixiado con el aumento de los gastos ordinarios de su negocio, dice que a él no le permiten funcionar con las deudas del Barça, que a él no lo rescata nadie, que se siente un paria, y que encima ahora le quitan a su Real Madrid varias semanas para que unos cuantos se enriquezcan con la celebración de un mundial que pisotea los derechos humanos.
Más razón que un santo.
Cogemos el Marca.
Anuncio de detergente de Robert Lewandowski. “España juega bonito y además es muy eficaz”, dice el polaco mientras ase una bandera de su país. Nadie lava más blanco, le faltó decir.
Observamos que el bueno de Javi Clemente está apoyado en la parte superior del diario y dice: “Cuando la falta de respeto es de los periodistas nunca pasa nada”. Si no la leísteis en su día, recomendamos la entrevista que le realizó Jesús Bengoechea recientemente.
Suena Ashes to Ashes y tomamos el As.
As ilustra su portada con Antonio II el Egregio (Antonio I es Kroos). Rüdiger dice que “Estrés es lo que se siente en África. No saber qué vas a comer mañana”. Cuando realmente sabes de qué va la vida y no eres un nene burgués mimado que ora se divierte haciendo negocios y jugando al fútbol, ora se retira en mitad de temporada, no te planteas la dicotomía Real Madrid o Barça porque no ha lugar a tal.
Mientras tanto, el barbero se ha hartado, ha cerrado la barbería y está vendiendo los instrumentos de trabajo. Nos regala el Mundo Deportivo cuando salimos del establecimiento deseándole toda la suerte del mundo.
Cuando creíamos que nada podía ser peor que un domingo sin Real Madrid, vemos a Jordi Alba en la portada del diario de Godó sentado en una silla con mirada de abuelo gagá. Aprovechamos que pasamos junto a una churrería para comprar media docena de churros y en lugar de tirar el diario a la porra lo utilizamos para envolver el desayuno.
Nos despedimos recordándoos que está muy feo bajar a las casetas de los árbitros a recriminarles su actuación. Can you hear me, Major Jan?
Pasad un buen día.
Vamos a decirlo una vez más. Y lo vamos a hacer porque es nuestro deber: en LaLiga hay un gravísimo conflicto de intereses. Una competición justa, honrada, si se me permite utilizar una palabra que desgraciadamente ha caído en desuso, no puede permitir que Jaume Roures sea juez y parte: avalista y dueño del 25% de Barça Studios (ha invertido 100 millones de euros en su adquisición) por un lado y director general del grupo Mediapro, la empresa que comercializa internacionalmente los derechos televisivos de LaLiga, hace la realización de los partidos y surte de imágenes al VAR, por otro. Creo que es muy sencillo de entender.
El control de las imágenes polémicas, las repeticiones, los planos y de todo aquello que se emite o censura en los partidos de LaLiga, depende exclusivamente de Mediapro. Si eres dueño de un club que participa en una competición no puedes ser dueño de una empresa que puede influir en sus resultados. Es así de sencillo. Esta denuncia de La Galerna, una más dentro de la desinformación a la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación cuando están obligados a tratar estos temas, no tiene que ver con el encendido debate que hemos vivido estos días con la agresión a Rodrygo ni con otros parecidos sufridos anteriormente, tiene que ver con la honradez de la que hablábamos antes y con la inexistente ética de una competición que permite estos cuestionables comportamientos.
Una competición justa, honrada no puede permitir que Jaume Roures sea juez y parte: avalista y dueño del 25% de Barça Studios por un lado y director general de Mediapro, la empresa que surte de imágenes al VAR, por otro. Creo que es muy sencillo de entender
Hace unos meses, cuando se destaparon los audios entre Piqué y Rubiales para llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí, vivimos algo similar. Kosmos, la empresa de Gerard Piqué, fue la que realizó la millonaria operación. Estábamos ante un clarísimo conflicto de intereses entre Luis Rubiales, el director de esa competición, y un jugador en activo de uno de equipos que iban a participar en ella.
La RFEF puede hacer negocios con quien quiera, tiene a su disposición miles de empresas para incrementar su patrimonio y beneficiar a todo el fútbol español. Es libre. Lo que no puede hacer es negocios, independientemente de que estos sean más o menos rentables, con Piqué (o con Ramos, Simeone o Florentino…) No puede hacer negocios con nadie que participe o tenga relación directa con la competición. Tener que explicar algo así solo se justifica desde su ignorancia (algo difícilmente creíble) o desde su capacidad para vivir de espaldas a la realidad.
Las palabras de Rubiales, que en lugar de dimitir inmediatamente, se dedicó a hablar, en una surrealista comparecencia, de su “gorra”, procedencia (“Soy de Motril”), “melena rubia” y “piernas partidas”, mostraron con toda su crudeza el delirio de muchos de los dirigentes deportivos:
"En el plano ético y el posible conflicto de intereses... cada uno tiene su propia moral y su propia ética, somos 47 millones de españoles. En la RFEF no nos regimos por nuestro código ético personal, en la RFEF tenemos un código para ello”.
¿En qué mundo viven? ¿Nos toman por tontos o es que realmente somos tontos por aguantar esta podredumbre en el deporte?
¿En qué mundo viven? ¿Nos toman por tontos o es que realmente somos tontos por aguantar esta podredumbre en el deporte?
La única manera de acabar con cualquier tipo de suspicacia es evitar estas situaciones. Establecer códigos o leyes en el deporte que se cumplan estrictamente y no sean papel mojado. El que sea o no sea legal, el que haya un código absurdo que fomente, por hartazgo, artículos como este, es lo de menos. No es ético. Y el deporte debería serlo siempre, en el terreno de juego y fuera de él.
Uno se levanta con Qatar, un mundial corrupto al que todas las federaciones, obviando la falta de derechos humanos, van a acudir sin mostrar ni un mínimo reproche; desayuna con más de 5 años sin que el juicio a Villar, el anterior presidente de la RFEF acusado de corrupción, se celebre; y se acuesta con Roures haciendo doblete entre la realización de los partidos y su gestión del Barcelona. Aquí hablamos de desesperanza, de hastío, lo de “madridismo y sintaxis” es circunstancial, no tiene nada que ver con ningún equipo y tiene que ver con todos, con la limpieza de las competiciones, con el dinero, con la corrupción y, sobre todo, con la inocencia y la pasión de volver a vivir el fútbol como en un patio de colegio.
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Hace ya 53 artículos bajo el seudónimo de Amiguete Barney (y 74 portanálisis también, pues nuestro protagonista pertenece al selecto colectivo de portanalistas de esta santa casa), me fijé en la incisiva y memoriosa escritura de Rafael Gómez de Parada. Lleva todo ese tiempo regalándonos su arte con generosidad, y ha decidido que ya es hora de que el nombre suplante al nick. Rafael es economista y trabaja como Director Financiero de la división de Servicios de Sacyr, pero su carácter polifacético le impide quedarse quieto, en muchos casos literalmente, como se verá. Entre otras cosas Rafa escribe, corre y escribe sobre lo que corre. Como prueba, su libro recién publicado, “Volver al asfalto”, que tendré el honor de presentar junto a él el lunes 14 de noviembre en Pangea (Príncipe de Vergara 26, en Madrid capital).
No es el primer libro que publica. En el 95 publicó con Temas de Hoy La universidad me mata, un libro para la colección de narrativa de humor El Papagayo, que muchos recordaréis porque allí escribieron Iturriaga, El Gran Wyoming o Gomaespuma. Después realizó dos autoediciones para recaudar fondos para unos proyectos solidarios en Bolivia y Ecuador. Este último lo contó en un artículo que los galernautas eligieron como el mejor del año, En busca del madridista perdido en el valle del Chota. Uno de esos libros explicaba varios proyectos de diversas ONG en la zona, y le dio pie a acceder a la Fundación Real Madrid, de donde salió su debut como entrevistador en este portal (La Fundación Real Madrid en la mitad del mundo).
Lo que nos trae ahora es un proyecto de otra naturaleza, pero no por ello menos atractivo. Se trata de un libro de vivencias como maratoniano, lo que en su caso entronca inevitablemente con la literatura de viajes.
¿El maratón como excusa para el trotamundismo?
Sí y no, supongo. El libro no habla solo de los maratones en sí, de las carreras que he tenido la suerte de correr por el mundo (18 maratones, 11 países diferentes), sino que me centro más en las ciudades, en la parte turística o en la curiosidad por lo que veo mientras recorro esos maravillosos sitios cerrados al tráfico y abiertos solo para nosotros. Y hablo mucho de las sensaciones y de todo lo que pasa por tu cabeza, no solo en esos momentos, sino también en los meses de entrenamiento previo. Esa es la época más complicada y ahí estoy dándole vueltas al coco siempre. Así, se convierte en excusa para el trotamundismo, pero también para el galernismo. Mientras entreno escucho podcasts (como El Radio de Richard Dees, entre otros), otras veces música y en ocasiones ideo o escribo mentalmente los post para mi blog o para La Galerna. Sobre todo le doy vueltas al coco cuando el sinvergüenza del editor de La Galerna me encarga algo. Recuerdo, por ejemplo, el artículo de la prima de Monchi o la Carta abierta a Tite. Puede que sea una versión madridista del Murakami runner y meditabundo: me ponía a correr con buena música y le daba vueltas a la manera de plantear una falsa entrevista a la prima de Monchi o al psicólogo del síndrome de Paulo Futre.
¿Cuándo comienza “Volver al asfalto”, suponiendo que los libros comiencen en algún momento?
El libro comienza en París el 29 de febrero de 2020. Yo estaba recogiendo el dorsal para el medio maratón que iba a correr con mis hijos al día siguiente, y se suspendió por ese virus de China que ninguno nos tomábamos en serio. Allí vi el último partido que se jugó en el Bernabéu en mucho tiempo, el Madrid-Barça del 2-0 y el gol de Mariano, donde escribí “París bien vale un Clásico”. Y el libro termina con el capítulo del maratón de Madrid 18 meses después, que también conté aquí (La Galerna en el maratón de Madrid) y en el que, por cierto, os anticipé que terminaba un libro y comenzaba otro maratón, el de la búsqueda de editor. Durante ese tiempo pasaron muchas cosas en mi vida, al igual que en las de tantas personas, y en cada capítulo voy dejando un pequeño recuerdo de lo que ese año y medio supuso en mi caso: lesiones, familiares afectados por el covid, limitaciones para todo. El título “Volver al asfalto” representa ese tesón, la perseverancia, la disciplina, todo lo necesario para volver y terminar de nuevo un maratón.
Mientras entreno escucho podcasts (como El Radio de Richard Dees, entre otros), otras veces música y en ocasiones ideo o escribo mentalmente los post para mi blog o para La Galerna. Sobre todo le doy vueltas al coco cuando el sinvergüenza del editor de La Galerna me encarga algo
Tienes una posición importante en una empresa destacada y, hasta la fecha, habías mantenido el anonimato. ¿Por qué “salir del armario” ahora?
La publicación del libro me parece un momento idóneo para asociar mi nombre al de ese Amiguete Barney que de vez en cuando os envía artículos sobre fútbol y sobre muchos otros temas, siempre con sentido del humor, o al menos lo intento. Y gracias a La Galerna el nick de Barney había adquirido cierta popularidad que ahora me puede ayudar. Por otro lado, me da bastante pereza el mundo de las redes sociales en todo lo referido a los llamados haters, gente a la que le encanta polemizar o insultar sin argumentos. Yo no tengo ningún problema en debatir de manera respetuosa, lo que no tengo es tiempo y desde luego no voy a perderlo en discusiones absurdas.
Me has dicho varias veces que, aunque en La Galerna lo más parecido a una carrera que hemos visto en nuestra vida sea la de Setién como ganadero, tu libro te resulta muy galernauta, y además estoy de acuerdo, pero ¿podrías explicar de qué manera lo es?
Cuando conocí La Galerna me encantó porque no hablaba solo de fútbol y baloncesto, o del Real Madrid, sino que de repente me encontraba artículos de cine, de música, de literatura, de autores nacidos antes incluso que el club que no sin cierta sorna La Galerna adoptaba como madridistas. Mi libro utiliza la excusa de los maratones para hablar de muchas otras cosas: de música, de cine, de la familia, el paso de la edad, la voz interior que nos acompaña… Todo encaja si se hace con estilo y buena sintaxis, como reza vuestro lema.
¿Puedes explicar al lector de La Galerna por qué el recorrido de la maratón de Madrid ha sido sin duda trazado por un madridista?
Sí, se me ocurrió la última vez que corrí aquí en Madrid. Nada más empezar la carrera pasas junto al Bernabéu y estás radiante, pletórico, las piernas te responden. Por el contrario, cuando pasas junto al Calderón, sobre el kilómetro 36, tu cuerpo está como el estadio: puro escombro. Y tras todo el sufrimiento, como si de una remontada de Champions se tratara, terminas eufórico junto a Cibeles. Todo esto no puede ser casual, sino diseñado por un madridista. Sin duda.
Las descripciones de las ciudades que recorren el libro (o que el lector recorre contigo tratando de mejorar su tiempo de una a otra) resultan de una viveza encantadora, desde la colosal Roma a la anodina —en el recorrido de su maratón — Atenas, pasando por el New York de Sinatra. ¿Cuál ha sido tu aproximación a la hora de enfocar la narración de tus vivencias al trote en lugares tan dispares?
Para hacer amena la lectura, he tratado de asociar una característica a cada ciudad, y así no me centraba tanto en mi carrera, sino en lo que podía interesar al lector: Roma representa la belleza, Atenas es la historia, Nueva York y toda la pasta que se mueve, Praga y la cerveza, Berlín y el muro, Zaragoza y el agua…
Cuando conocí La Galerna me encantó porque no hablaba solo del Real Madrid, sino de cine, de música, de literatura. Mi libro utiliza la excusa de los maratones para hablar de muchas otras cosas: de música, de cine, de la familia, el paso de la edad, la voz interior que nos acompaña… Todo encaja si se hace con estilo y buena sintaxis, como reza vuestro lema
En todo momento dejas claro que no es un libro de instrucciones para correr maratones, es más, ponderas que te consideras autodidacta y que no sigues al cien por cien los consejos de curtidos corredores que han escrito al respecto. Esa heterodoxia es uno de los agrandes atractivos de “Volver al asfalto”, que no tiene pretensiones en ese sentido. ¿Estás de acuerdo?
Sí y no. El maratón es una prueba muy exigente que conviene respetar. Escribo mucho sobre la importancia del entrenamiento y la preparación previa. En el libro hablo con gran respeto de otros autores que han tratado el tema: Chema Martínez, Christopher McDougall, Murakami, Javier Serrano… Lo que ocurre es que no tengo tiempo o ganas para seguir todos los consejos (como dormir de ocho a diez horas o dejar la cerveza) y nunca utilizo el último material técnico de moda. Por todo ello, quizás, no he logrado bajar de las tres horas y media, pero me ganan pocos a la hora de disfrutar la prueba.
Como experiencia propia, ¿cuál ha sido el más enriquecedor de los maratones que has corrido? Y (no tienen por qué coincidir) ¿cuál es tu capítulo preferido?
No sabría qué decirte. Nueva York es el top, el sitio al que todos los maratonianos debemos acudir, pero por ejemplo, disfruté muchísimo en Roma, el primero que corrí en el extranjero. O en Budapest, una maravilla de recorrido. Y quizás el más enriquecedor en lo personal fuera el de Sunshine Coast, en Australia, porque mis hijos me acompañaron la primera mitad, disfruté al compartir 21 kilómetros con ellos. Mi capítulo preferido quizás sea San Petersburgo, donde se me ocurrió contar historias de la ciudad según pasaba por sus principales lugares.
En el libro haces varias referencias al fútbol y al baloncesto, y su aparente incompatibilidad con el entrenamiento de un maratón, ¿cómo se combinan deportes aparentemente tan distintos?
Me encantan los deportes de equipo, te aportan mucho, buen rollo, amigos, tercer tiempo, no quiero renunciar a ello. Y al final todo consiste en mantener un buen tono físico. Correr maratones me ha ayudado a seguir jugando al fútbol durante muchos años, hasta pasados los cincuenta, y quizás la dureza del fútbol me ha fortalecido para no haber sufrido casi lesiones en las carreras de fondo. Eso sí, los golpes de ambos deportes no ayudan cuando tienes que rodar una hora o más.
El Barça está vendiendo patrimonio futuro para mantener unos costes recurrentes enormes. La deuda del Madrid está asociada a un activo como el Bernabéu que generará una fuente adicional de ingresos. La deuda a corto y largo plazo de ambos es totalmente distinta, pero a veces te viene algún imberbe de esos que escriben todo en minúsculas, sin tildes, ¡sin la coma del vocativo!, y te dice que estudies economía
Cambiando de tercio, cuenta a los galernautas, desde tu posición de economista acostumbrado a codearse con presupuestos millonarios, qué sientes cuando algún tuitero compara las situaciones financieras de Madrid y Barcelona, como si tuvieran algo que ver.
La empresa en la que trabajo factura unos 1.000 millones de euros anuales, que es una cifra similar al presupuesto del Real Madrid y el Barça. La ignorancia es atrevida y he leído cada estupidez en Twitter que no merece la pena ni entrar a discutir. El Barça está vendiendo patrimonio futuro para mantener unos costes recurrentes enormes, con una masa salarial desorbitada. La deuda del Madrid está asociada a un activo como el Bernabéu que generará una fuente adicional de ingresos. La deuda a corto y largo plazo de ambos es totalmente distinta, pero a veces te viene algún imberbe de esos que escriben todo en minúsculas, sin tildes, ¡sin la coma del vocativo!, y te dice que estudies economía. En fin, no me molesto en contestar.
¿De qué modo tu condición de economista ha condicionado algunas de tus aportaciones a La Galerna?
De un modo u otro, he terminado trayendo a La Galerna todo lo que me rodea en la vida, incluida mi profesión. Escribí un artículo sobre la Bolsa y las temporadas de fútbol (Volatilidad madridista y blue chips azulgrana), y otro nada más firmar una operación financiera en mi empresa que nos trajo como locos durante meses. No fue una palanca, aunque el importe no esté muy lejos de las palancas laportianas. Son tantas las obligaciones, garantías cruzadas, requerimientos, etc. que se me ocurrió que podían ser aplicables al puesto de entrenador del Real Madrid y escribí unas particulares Obligaciones contractuales de Hacer y de No Hacer.
Entrevista: Jesús Bengoechea.
Buenos días, amigos galernautas. Se aparcó la Liga, se acabó la tregua. Ahora sí.
Agárrense porque no se va a hablar de otra cosa. Ya están aquí, que musitara espeluznante la pequeña Caroline camino del televisor de Poltergeist, los fantasmas rojigualdas que dirán cualquier cosa (Roja-Coja-Moja-Soja) con tal de no decir España. En todo caso, la veda para ese patriotismo balompédico de salón que hace sudar de ansia viva la calva de Míster Chip ya está abierta. Es tal el tiempo de viscosos halagos y generosas lisonjas que cualquier día nos presentan a Jordi Alba atravesando la pasarela Cibeles de Emidio Tucci o a Resurrección dando un pase clave en un McDonalds antes de hacerse un supersize a su menú.
El que avisa no es traidor, ya nos lo dicen todos, nos van a dar mucha guerra.
El primero, Luis Enrique, el novio en la boda, el niño en el bautizo, el macarra a la salida de una discoteca, que ayer al mediodía nos dejó una nueva lección de valors i humilitat, seguramente aprendida y adquirida durante su estancia en can Barça en la que se autodefinió como el mejor seleccionador sobre la faz de la tierra. Y parte de la Vía Láctea, añadimos nosotros.
No estuvo tan bravo sin embargo cuando tuvo la ocasión de afear a sus anfitriones vestidos como tarros de mermelada su absoluto desprecio a los derechos civiles de unos cuantos colectivos o las infernales condiciones laborales impuestas que han costado miles de muertes entre quienes han levantado sobre el desierto los estadios mundialistas. Soy seleccionador, no político, regateó en corto Lucho mientras convocaba al decimocuarto extremo. Pardiez, esperábamos algo más que la de Pilatos para ser tan chulo y/o el mejor sobre la faz de la tierra.
Allí estarán todos en cualquier caso bailando la conga en el desierto al ritmo de la pandereta del jeque. Poderoso caballero es don Dinero. Nos hurtaron el Mundial en verano y nos mangaron la Liga en invierno, pero no apreciamos a Javier Tebas romperse la camisa y/o quemarse a lo bonzo frente a ACS para protestar porque el Mundial liquida a las Ligas nacionales. Al hasta antes de ayer cabrero en los baldíos catarís que ahora preside el PSG, por ejemplo, tan preocupado él por el ecosistema liguero europeo, tampoco se le ha oído decir esta boca es mía. Por la cuenta que le trae que se le acaba el chollo.
Mou tenía una palabra para todos ellos: hipócritas.
Mientras tanto, en los païssos asistimos con nuestro pasmo habitual a la tradicional conversión patriótica de payeses e indepes por el més que una selecció. Ya lo dice el diario de Godó, grande de España: son unos listos.
Atendamos al ejemplo de nuestro amigo imaginario: Oriol Tarradellas, natural de una pequeña masía de Girona. Oriol, hijo de la Montse y el Jordi, es un indepe de barretina enroscada, admirador del tridente Mas-Junqueras-Puigdemont y ávido lector de periodismo de investigación del Sport, se envuelve ahora en la Roja porque van siete del Barça.
Podrían ser los siete magníficos, pero también las siete plagas de Egipto.
Lo que ha unido el fútbol espanyol, no lo separe el madridista (San Barto 19, 3-12).
Marca cierra este particular desfile de la Legión con el soldado Pedri en su primera plana. Sorprende que se nos presente en portada, no solo con ese aíre de seminarista perdido en un lupanar, sino en mangas de camisa con el frío que hace.
Afortunadamente para Pedri este Mundial de la ignominia se juega en el desierto. Que no se olvide las chanclas que la arena quema mucho por esos lares, no vaya a ser.
En definitiva y ante la tórrida turra del desierto catarí que se avecina, donde por cierto los camellos gozan de mayores derechos que la comunidad gay, uno no puede sino persignarse y tratar de ver el the bright side of life por el que tatareaba crucificado el bueno de Brian de los Monty Pyhton.
Desde esa perspectiva sólo nos queda rezar —si nos deja el jeque—, porque la artillería mediática y la maledicencia sobre el verde de unos y otros dejen de apuntar al malvado Vini, El Provocador, el que se come a tus hijos mientras te duermes viendo el Chiringuito.
Sólo nos faltaría que la España de (casi) Todos cayera eliminada ante Brasil con gol de Vinicius Junior en el minuto 93.
Apocalipsis Now sería entonces una película de Disney.
¡Feliz día, amigos galernautas!
Las últimas semanas estamos siendo testigos en la Liga de una circunstancia absolutamente desconcertante, si no fuera porque forma parte del famoso Relato antimadridista que lleva años construyéndose con bastante éxito mediático.
Los hechos son sencillos y están a la vista de todos los aficionados al fútbol: a Vinicius le pegan, le pegan otra vez, le vuelven a pegar y le repegan. Es así desde el minuto uno de los partidos, como se pudo contemplar en Vallecas con el acoso que el brasileño recibió por parte de Ivan Balliu o del cadista Iván Alejo en el último duelo antes del parón mundialista. Por no hablar de las declaraciones ‘no quiero decir pero digo’ post partido del central del conjunto amarillo Fali, autor de una agresión a Rodrygo, sobre Vinicius. Los rivales se sienten con patente de corso cuando se enfrentan a Vinicius y todo ello ante la permisividad arbitral.
Y no estamos hablando de apreciaciones, sino de datos reales. Vinicius es el jugador que más falta recibe de todo el campeonato. En este primer tramo de Liga ha soportado 49 entradas. 49 faltas, más las que no le han pitado. Siendo el futbolista de la liga española que más patadas recibe, tiene en su casillero ya 3 tarjetas amarillas.
Curiosamente, un jugador, al que mi compañero en La Galerna y de asiento en el Bernabéu, Antonio Vázquez, ha bautizado con el apodo de ‘Cancherito’ Gavi, tan solo lleva dos amarillas en todo lo que llevamos de temporada. Es un dato que podría ser normal y no llevar a ninguna reflexión si no conociéramos otro apunte que aclara la situación: Gavi está en el podio de los jugadores de Primera División que más faltas hace.
Es decir, el jugador que más faltas recibe, lleva más tarjetas amarillas que uno de los tres futbolistas de la competición que más infracciones comete. Ver para creer. Vinicius gana a ‘Cancherito’ Gavi por 3-2 en el ranking de tarjetas amarillas.
el jugador que más faltas recibe, Vinicius, lleva más tarjetas amarillas que Gavi, uno de los tres futbolistas de la competición que más infracciones comete. Ver para creer
Esta situación contrasta con la amplia protección con la que contó mientras jugó en España Lionel Messi. Al argentino no se le podía tocar. Era ir contra el fútbol, el arte y el juego. Messi, regateador sin parangón, tuvo el paraguas arbitral y la permisividad de unos defensas intimidados ante el aura de intocable y de protección que emanaba del 10 azulgrana.
El famoso Relato ya tiene escritos sus siguientes capítulos: lo que en Messi era enaltecer el fútbol, en Vinicius es provocación. Lo que en Messi era agredir al jugador por el que el aficionado paga una entrada, en Vinicius es mal ejemplo. Una gambeta en los pies de ‘La Pulga’ era una obra de arte; en los de Vinicius, una humillación que hay que parar como sea.
Toda esta caza a Vinicius comenzó, no lo olvidemos, en el Civitas Metropolitano cuando se consideró el posible baile tras un gol como un ataque a la integridad y la honorabilidad rojiblanca. Evidentemente, el baile que molesta es el de Vinicius, no el de Griezmann o, antaño, el de Neymar o el de Ronaldinho. Eso era alegría y pasión por la vida.
La situación me parece grave. Estamos en puertas posiblemente de una grave lesión. Se ha abierto la veda y declaraciones en las que se reconoce abiertamente que se sale a un terreno de juego a intimidar a un futbolista están quedando impunes.
La culpa, desde luego, la tienen los que mandan: en el terreno de juego, los árbitros, más preocupados de frenar las protestas que de proteger a un jugador al que están cosiendo a patadas; y fuera del campo, los comités de competición, que permiten que actos como los que se vivieron en el Civitas y que generan violencia queden prácticamente como una anécdota sin importancia.
Hoy por hoy, a Vinicius le siguen cosiendo a patadas mientras su casillero se llena de amarillas y mientras que los que dan patadas viven relativamente cómodos. Los pájaros disparando a las escopetas. Las cosas del Relato.
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Domingo 16 de octubre de 2022. 18h15. Acaba de terminar el Real Madrid-FC Barcelona de liga. 3-1 y la clasificación refleja 25 puntos para los blancos y 22 para los azulgranas. Hay una enorme sensación de superioridad del equipo merengue que reflejan todos los medios. El Madrid ha ganado con suficiencia, casi insultante, como jugando al ralentí, la misma que se había percibido unas semanas antes tras ganar holgadamente (aunque no se reflejó en el marcador) por 1-2 en el derbi madrileño.
Esa tarde de octubre, nadie habría apostado un mísero centavo por el Barcelona en la liga. Además, venía el Real Madrid de una impecable trayectoria desde agosto, con conquista de la Supercopa de Europa incluida (2-0 al Eintracht), y con la clasificación como primero de grupo en Champions para los octavos de final.
Hasta entonces, los arbitrajes que había vivido nuestro equipo habían sido correctos, diría yo incluso que intrascendentes. Nada que recordar en ellos prácticamente. Pero hete aquí que nada más acabar el Clásico, cuando todos hablaban de la superioridad manifiesta del Madrid durante 80 de los 90 minutos, el presidente del club culé se presentó en el vestuario del equipo arbitral para quejarse amargamente de un supuesto penalti no pitado a Lewandowski. Sánchez Martínez, colegiado precisamente no muy favorable a los blancos en su trayectoria (62,5% de victorias versus a un 70% de victorias cuando pita al Barça), había señalado el punto fatídico en un pisotón de Eric García a Rodrygo en los últimos minutos, y Laporta le pedía explicaciones por la diferencia de criterio a la hora de juzgar.
Quedó aquella “visita” de Laporta a los colegiados como una anécdota más de las muchas “gracias” que se le ríen al extravertido presidente catalán, aunque ningún medio reflejó que un hecho como aquél no deberá producirse: y es que nadie se imagina a Florentino Pérez como protagonista de una acción ni remotamente similar.
Pues bien. Desde aquél 16 de octubre han transcurrido 25 días, y no puede ser casualidad que hayan cambiado tanto las cosas en materia arbitral de forma espontánea. Laporta “lloró” amargamente (cuando la victoria madridista no había podido ser más nítida, contundente y más que merecida) y alguien le escuchó desde la RFEF (y su brazo armado, el CTA, el siniestro Comité Técnico de Árbitros) y se pasó a actuar en consecuencia.
Nada más acabar el Clásico, Laporta se presentó en el vestuario del equipo arbitral para quejarse amargamente de un supuesto penalti no pitado a Lewandowski. Nadie se imagina a Florentino Pérez como protagonista de una acción ni remotamente similar
Fue una rapidísima circunstancia de acción-reacción que ríanse ustedes del Condicionamiento Clásico demostrado en su momento por el fisiólogo ruso Iván Pávlov, ya saben, el de “estímulo-respuesta”.
No más de tres días pasaron: partido en Elche, el 19 de octubre, en el cual, pese al claro resultado final de 0-3 a favor de los madrileños, hubo nada menos que 3 goles anulados al Madrid por el VAR, dos de los cuales absolutamente delirantes, con unas líneas trazadas que debieron de sonrojar incluso a niños de parvulario. Gil Manzano fue el árbitro de campo (también tiene el siniestro récord de haber pitado 3 penaltis en contra del Madrid en Mestalla) y Estrada Fernández en la sala VOR, seguramente mirando Netflix (por no pensar peor).
Tres días después, sábado 22, encuentro ante el Sevilla, en el que se pasaron por alto (ya no se sabe si el trencilla de campo, Hernández Hernández, o su compinche del VAR, Jaime Latre) una entrada salvaje de Montiel a Vinicius o una tropelía deleznable e intencionada del Papu Gómez a nuestro halcón Valverde, que le podía haber costado su presencia en el Mundial de Catar.
Pasaron 8 días hasta que Melero López (con la aquiescencia del colegiado de Segunda división, ya retirado, Iglesias Villanueva), se inventó, mediante no se sabe qué oscura circular clandestina del CTA, unas manos de Asensio que jamás se van a volver a pitar en esta liga, y mucho menos, en ninguna competición europea seria. Melero no tuvo la suficiente personalidad para contradecir a Iglesias (cosa que sí que hizo en su momento Hernández al Cuadrado cuando no quiso pitar una flagrante mano de Felipe en el Wanda, que a la postre supuso una liga que se le arrebató descaradamente al Madrid) y no señalar un penalti que de ningún modo lo era. En esta ocasión, volaron 2 puntos del Bernabéu que pueden ser más que valiosos a final de la temporada.
Otros 8 días más tarde, el 7 de noviembre, tocó la noche vallecana. En un mal partido del Madrid de principio a final, el Rayo debió, sin ninguna duda, quedarse con 10 a los veintitantos minutos por la agresión a dos manos del ya famoso Balliu a Vinicius Jr., que se está convirtiendo claramente en el muñeco de pim pam pum de todos los adversarios del Madrid, con la torticera complicidad de la mayoría de la prensa de este país. Isi Palazón y otros jugadores franjirrojos siguieron con la barra libre de aporrear a nuestro carioca sin recibir castigo alguno por sus desmanes. Ni Martínez Munuera (a cuyo padre persiguió el nefasto Iván San Antonio en “Sport” por su supuesto y nunca demostrado madridismo) ni Medié Jiménez en la sala VOR (estaría viendo “El hormiguero”), pusieron fin a la cacería. Es más, Martínez Munuera le echó varias reprimendas sin sentido al agredido Vinicius, no a sus agresores y cómplices.
Para culminar las 5 jornadas post-Clásico, el jueves 10 de noviembre asistimos a una nueva edición de “cómo atacar a Vinicius y que no pase nada en el intento” y antes del primer minuto un tal Alejo se encarga de abrir la veda. Luego vendrían media docena añadida de faltas impunes y sin consecuencias para dicho lateral derecho. La culminación del acoso y derribo al madridista la protagonizó el jefe de la banda gaditana, su propio capitán, de nombre Fali (curiosos y antiestéticos estos nombres de jugadores violentos: Papu, Fali, Trejo, Balliu, Alejo, Isi), al que, minutos después de haber terminado el encuentro, pudimos ver en todo su “esplendor” agrediendo a Rodrygo en una imagen de DAZN que no se pudo ver mientras se jugaba (y lo que es peor, aparentemente nunca llegó dicha imagen a la sala VOR, lo cual es un escándalo mayúsculo y sin precedentes). Mientras veíamos con estupor tamaña fechoría, el susodicho Fali negaba la agresión (hablaba de “le he dado un poquito bastante”, el muy caradura) y aprovechaba para malmeter a Vinicius y a sus supuestas provocaciones.
En 3 de estos últimos 5 partidos no se perdieron puntos, pero lo que queda claro es que hubo un cambio de tendencia y un criterio diferente desde el mismísimo momento en el que Jan Laporta, ídolo de los periodistas, entró a hablar con Sánchez Martínez y su equipo tras el Clásico. Ya nada ha sido igual, como se ha podido comprobar.
Quizás la liga de la temporada anterior también ha tenido que ver en este cambio. Hay demasiados intereses de que el campeonato no concluya como entonces a mediados del mes de abril. Pero no cabe duda de que con la última jugarreta de Mediapro (propiedad del avalista del FC Barcelona y propietario del 24,5% de Barça Studios), al ocultar imágenes a la sala VOR y a los abonados de las plataformas de Movistar y de DAZN, ha hecho traspasar (y van…) otra línea roja más.
Hay demasiados intereses de que el campeonato no concluya a mediados del mes de abril. Pero no cabe duda de que con la última jugarreta de Mediapro (propiedad del avalista del FC Barcelona y propietario del 24,5% de Barça Studios), al ocultar imágenes a la sala VOR y a los abonados de las plataformas de Movistar y de DAZN, ha hecho traspasar (y van…) otra línea roja más
El fútbol español cada día está más podrido y queda más retratado. La extraña aplicación del reglamento en las manos en el área, las líneas mal tiradas por el VAR, la ocultación de imágenes, que aparecen una vez que ya no hay remedio para corregir decisiones erróneas, hace de las competiciones un cenagal de despropósitos y de injusticias, donde se barre siempre hacia el mismo lado.
Enhorabuena, Jan Laporta. Contigo empezó todo cuando bajaste desde el palco al vestuario arbitral del Bernabéu. Has conseguido que tu equipo, que en Europa deambula por las catacumbas de la segunda división, sea ya considerado como un firme candidato a ganar la infame liga española, ejemplo de todo lo que no hay que hacer para favorecer el espectáculo y la transparencia deportiva.
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Dicen que ayer Luka Modric falló una ocasión muy clara, dicen que cometió un error garrafal, lo dice hasta él riéndose de sí mismo, aportando un poco de humor y frivolidad —de inteligencia, al fin y al cabo— en un entorno, el del fútbol, necesitado tanto de humor como de frivolidad —y de inteligencia—. No quiero llevar la contraria a Modric ni pretendo corregirlo —ni a él ni a nadie—, no tengo el gen Benítez, pero Luka Modric no falló una ocasión muy clara, pese a que todos vimos que ocurrió, Luka Modric simplemente juega al fútbol.
Es una obviedad, sí, de hecho, le conocemos por ese motivo, pero no sería necesario decir nada más para explicar su remate a puerta vacía frente al Cádiz que se marchó fuera. El hecho de ser futbolista lleva implícito que unas veces se mete dentro y otras se “mete fuera”, porque no es posible meterla siempre donde uno quiere, del mismo modo que no es posible que siempre sea de día. Que las cosas no salgan como uno pretende es inherente a la vida y quien no lo acepta lo lleva peor que quien sí. Y lo que es peor, lo llevan peor quienes le rodean por tener que soportarlo, por tener que aguantar sus reacciones al no ser capaz de asumir la realidad.
Modric nunca pretende instruirnos en nada y por ese motivo es uno de los jugadores de quien más aprendemos. Porque Luka juega con honestidad, con entrega, con responsabilidad. No falta al respeto a sus compañeros de profesión, ya sean jugadores, técnicos, árbitros o demás oficios engarzados al fútbol. Es atento y comprometido con los aficionados. Es educado con la prensa. Es profesional con el Real Madrid.
Modric nunca pretende instruirnos en nada y por ese motivo es uno de los jugadores de quien más aprendemos
Porque todos sabemos que la mejor forma de enseñar es con el ejemplo. Uno asimila conocimientos con más facilidad de alguien que no pretende adoctrinarlo, de quien no está obsesionado con venderle su relato, con convencerlo de que su manera de proceder es la mejor.
Si uno tiene suerte en la vida, puede encontrarse con una persona Luka Modric. A menudo las personas Luka Modric no son conscientes de lo maravillosas que son y sufren cuando la “meten fuera”, como ayer Modric. Su humildad no les permite imaginar lo grandes y lo importantes que son para otros, lo apreciadas y queridas que son, el bien que hacen a quienes las rodean, precisamente por el mismo motivo que Modric, por su ejemplo. Porque el bien de verdad se hace cuando nace sin pretenderlo.
Uno aprende una barbaridad de una persona Luka Modric, observando lo que hace y, casi más importante, lo que no hace. A uno le apetece estar con las personas Luka Modric precisamente porque no actúan con la obsesión de que la gente esté junto a ellas. Uno quiere a las personas Luka Modric precisamente porque no mendigan cariño.
La característica Luka Modric a veces no es comprendida. El croata llegó al Madrid para tapar vergüenzas, le llamaban Peluka Modric, era menos apto para el Madrid que este o aquel jugador que ahora no soy capaz de recordar. A las personas Luka Modric les sucede igual, en ocasiones son incomprendidas. Como dice la canción de Serrat: “Tiene muchos defectos, dice mi madre / Y demasiados huesos, dice mi padre / Pero ella es más verdad que el pan y la tierra”.
Sigamos disfrutando de Luka Modric porque “sin querer tú, te envuelve su arrullo”.
Y si usted tiene la suerte de conocer a una persona Luka Modric, quiérala, cuídela porque no hay muchas.
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Buenos días, amigos. Llegó. Ya está aquí. El gran parón del mundial de los 6500 esclavos muertos, el de la negación de los derechos de la comunidad gay y de las mujeres, nos ha engullido. La liga (con minúscula, como el mundial, aunque su bochorno sea de mucha menor escala) cerró ayer su primer acto con un partido entre el Madrid y el Cádiz donde se impusieron los de Ancelotti por 2-1. Leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon. Va a ser la última crónica de nuestro equipo en mucho tiempo. A cambio NO encontrareis aquí crónicas del mundial ese. Nos referiremos a él porque no habrá más remedio, pero la atención que le dispensemos será tangencial.
Seguirnos hablando de lo que nos gusta: el Real Madrid C. de F.
La liga puso el broche de vitriolo a su penoso devenir como subproducto con un nuevo atentado contra la equidad, con una nueva manifestación de desvergüenza. Las portadas del día apenas aluden a ello, pero vivimos un escandaloso episodio de ocultación de la verdad no solo al espectador, que ya está acostumbrado a tener que buscar de estraperlo en las redes sociales las imágenes de las agresiones a futbolistas del Real Madrid, sino lo que es infinitamente más grave: un episodio de ocultación de la verdad a quienes tienen que juzgar, a los colegiados, en concreto a los del VAR.
As pone con toda justicia el acento en el golazo de Kroos, pero por fortuna tiene espacio para un recordatorio sobre la jugada: “El VAR ignoró una agresión de Fali a Rodrygo”. Agradecemos a As que por lo menos mencione el incidente, aunque su aseveración no parece del todo correcta. Por lo que se está filtrando desde el CTA, no es que el VAR ignorara la agresión, sino que no le llegaron las imágenes correctas para poder juzgarla.
Oh. Vaya. Y ¿por qué demonios no le llega al árbitro que está en el VAR la imagen que aclara la jugada? Se nos había vendido que Mediapro (es decir, Roures, es decir, el avalista y socio de Laporta, el proveedor de palancas) ya no llevaba el VAR. Se nos había vendido que Mediapro ofrecía en bruto todas sus imágenes de las jugadas al VAR, pero parece ser que no. Parece ser que Mediapro selecciona aquellas imágenes que hace llegar al VAR y aquellas que no.
Vamos a refrasearlo. Vamos a verbalizarlo de nuevo, ya que casi nadie más parece interesado en hacerlo.
A través de su empresa Mediapro, Jaume Roures, socio y avalista de Jan Laporta y administrador de palancas financieras al Barcelona, selecciona las imágenes que llegan al VAR, y de este modo influye en los arbitrajes del propio Barcelona y de su rival, el Real Madrid.
Lo repetimos porque pensamos que hemos dado con la forma exacta de explicarlo. Quedaos con esto, por favor.
https://twitter.com/DAZN_ES/status/1590837796444377088?s=20&t=U52KVwXqqulhSPHS5Rp7xA
¿Cómo lo veis? ¿Hay alguna forma de tomar esta competición en serio?
Marca pasa de todo esto. Es el periódico de todas las aficiones, lo que para ellos supone, en términos prácticos, que el Cádiz de las agresiones de Fali y las 718 patadas impunes de Alejo es “un gran Cádiz”. OK, José Luis. A Marca le preocupa más la lista de Luis Enrique para el mundial de los 6500 esclavos muertos que niega los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBI. OK también. Lleve Luis Enrique a quien le dé la gana. Esto es en cambio lo que a nosotros nos da completamente igual.
Sport y Mundo Deportivo honran al alimón a su Fali particular, Gavi, el chaval cuyo padrino deportivo -Roures otra vez- acaba de comprar a través de socios.com un premio Kopa a despecho de jugadores como Bellingham o Camavinga. Dice Gavi en Sport que “vamos a luchar por todos los títulos”. Erm… ejem…
Hombre, Gavi. Por todos-todos, lo que se dice todos, no vais a luchar.
Pasad un buen día.
Arbitró César Soto Grado, del comité riojano. En el VAR estuvo Santiago Jaime Latre.
El abulense no tiene nada de James Bond, pero participó en una primera parte que bien se pudo titular 'licencia para golpear'. El Cádiz se mostró muy duro y se marchó al descanso con una tarjeta menos que los blancos. Alejo fue uno de los actores principales con dos faltas en diez minutos, olvidándose del cuero y yendo a chocar contra Vinícius y Kroos: sin amarilla. Tampoco vio roja el actor de reparto Fali por agredir a Rodrygo sin balón con su antebrazo a la cabeza del brasileño. En el VAR, apagón. Eso produjo una tangana en la que el central del Cádiz y Vinícius fueron amonestados por encararse. Militão, Alaba por el cuadro local y Sobrino por el visitante fueron los otros amonestados, todos de manera justa: Militão agarró al Choco en el 18', Alaba derribó también al catracho sin opción de jugar el balón en el 36' y Sobrino se desentendió del cuero para detener a Militão en el 43'.
La segunda parte tuvo mucha menos miga. Por fin, vio la amarilla Alejo antes de ser cambiado. Fue en el 54' por tirar a Vinícius. Eso sí, cinco minutos antes tendría que haberla visto por tercera vez al empujar a Mendy al lado del córner.
Soto Grado, MAL.
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Courtois: 5. Tuvo un gran error en el gol, pero salvó una ocasión clara.
Lucas: 6. Partido bastante aseado.
Militão: 7. El mejor central del Madrid esta temporada.
Alaba: 6. Sin errores.
Mendy: 6. Mejoró su partido en Vallecas.
Tchouaméni: 6. Mucho más intenso y concentrado que contra el Rayo.
Kroos: 7. Da tranquilidad al equipo y marcó un golazo.
Modric: 6. Falló un gol cantado, pero estuvo más acertado que en los últimos partidos.
Valverde: 6. Energía y entrega.
Rodrygo: 5,5. Fallón en el último toque pero participativo.
Vinícius: 6,5. Desequilibró y no se perdió en provocaciones.
Nacho: sin tiempo.
Camavinga: 5. Entró algo desubicado en la izquierda.
Ceballos: 5,5. Interpretó bien su papel.
Ancelotti: 6. Apenas rotó y con los cambios fue algo conservador.
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