Buenos días, queridos amigos.
No sabemos ustedes, pero nosotros nos sentimos algo fríos, como esta mañana de invierno. Como Ancelotti embutido en una sudadera en las noches saudíes, o como los nuestros durante la mayor parte del partido frente al Valencia. Mañana tenemos un nuevo Real Madrid-Barça, la posibilidad de ganar un nuevo título y seguimos como anestesiados, ateridos, congelados. No vamos a hacer como Shakira y Piqué en su Twingo y ponernos el temazo de Barto a Messi como en la genialidad de Mr. Paquito porque debemos centrarnos en lo importante, que es el partido de mañana. Así que mejor entramos en calor dando una vuelta a las portadas del día.
Reconózcanlo. Si alguien les hubiera dicho que un Madrid-Barça sería “cosa de cuatro”, pensarían que el titular, lo noticiable, se referiría al trío arbitral más el secuaz del VAR, máxime si los “cuatro” de mañana son el primo de Jesús Bengoechea, sus asistentes y el jubileta González González en el VAR. Pero no, el diario As limita el resultado de la final a los dos porteros (Courtois y Ter Stegen) y los delanteros centro (Benzema y Lewy).
“Madrid y Barça han llegado aquí por Courtois y Ter Stegen”, añade la portada. Parece injusto olvidar a los porteros de los rivales de ambos finalistas: el portero valencianista de nombre impronunciable, Mamadaswilly o algo así, jugó un partidazo enorme, y en cuanto a Claudio Bravo… recordamos por momentos su pasado culé.
Si Xavi Hernández, adalid supremo del centrocampismo, los toques en paralelo y el sobeteo de la bola entre defensas, lee todo esto se revolverá incómodo en su asiento:
- ¿Cómo??? ¿Que el fútbol consiste en tener un tío que meta goles y otro que evite que te los hagan? ¿Pero qué reduccionismo absurdo es este? ¿Para qué creéis que movemos la bola ochocientas veces por partido, acaso pretendéis que chutemos?
Aun con eso, preferimos reducir el duelo a cuatro jugadores que al grupo arbitral escogido “casualmente” para mañana, del que nos fiamos tanto como de quien te deja de vecina a la suegra, con la prensa en la puerta y una deuda en Hacienda. Que nos han dicho que esas cosas pasan, aunque no queramos hablar de ello.
La portada recoge la visita de Cristiano Ronaldo al equipo antes de la final. Bonita foto. Como en su día se acercó Gareth Bale y nos regaló otras hermosas instantáneas con sus excompañeros. Nos habían contado tantas cosas sobre el ego desmedido de uno y el pasotismo del otro, que luego sorprenden estas imágenes que destilan ante todo buen rollo.
Por su lado, Marca centra la portada en el que llama “el otro Vinícius”. Tobias, quien puede ser una opción ante los problemas físicos que arrastran los habituales del puesto, Carvajal y Lucas Vázquez. La perla del Castilla tiene muy buena pinta como futbolista para la primera plantilla y parece previsible que en algún momento próximo dé el salto para cubrir la banda derecha.
Capta nuestra atención el faldón superior con la frase de un eufórico Laporta: “Vamos a arrasar”. Nos ha sonado a aquella boludez del “chorreo” y suele ser tal el acierto habitual de Jan, que nos hemos venido arriba. No recordamos una predicción atinada del presidente culé desde aquella carísima pancarta que anunciaba que “nos vamos a divertir”. Y miren que lo hicimos, ya lo creo que sí. Y sin contar aún con los audios del “enano hormonado”, los amaños de Geri-Rubi para llevar la Supercopa a la satrapía saudí o con sesiones bizarras de música infame.
El diario Sport centra igualmente la información en los dos porteros, aunque lo que llama la atención son las frases que vienen en la parte inferior. No, el anuncio no. Las de la izquierda:
“Los seis errores a corregir ante el Real Madrid”. Pocos nos parecen, visto el juego de los culés.
“La bronca de Xavi que lo cambió todo”. El partido iba empatado y lo cambió todo para lograr un meritorio empate. Un genio.
“Pedri, el señor de las prórrogas”. Que ha jugado muchas, quieren decir. Nada más.
“Dembélé, a tope para hincarle el diente a Ancelotti”. ¿Hincar el diente? Antes de imaginar a un vampírico Ousmane, nos preguntamos: ¿pero en qué facultad de Periodismo estudian estos tíos?
Mundo Deportivo prefiere centrarse, como el noventa por ciento de los días del año, en nuevas incorporaciones de la plantilla culé. La novedad en el Barça es que esta vez sí hablan de una salida para que haya una nueva llegada, no como ocurre de manera recurrente: el cambio de Depay por Lemar o por Carrasco, que lo mismo nos da, que nos da lo mismo.
Casi todas las portadas recogen una noticia de la que nos alegramos, y es la vuelta de Ricky Rubio a las canchas de juego tras más de un año de baja por su grave lesión. Volvió a jugar diez minutos en Cleveland, una gran noticia. Le deseamos lo mejor en su vuelta. Al igual que a todos ustedes.
Que pasen un buen día, cojan un café calentito para pasar este frío (abrígate, Pedri), disfruten de la lectura de La Galerna y no se me calienten con las boutades de Laporta.
—Gerard, sube al coche y vámonos, que llegamos tarde a la comida con los Messi. Me he tomado la libertad de coger el Twingo, sé que en el fondo te gusta más que el Ferrari, aunque tengas que subirte plegado como una silla de playa porque no cabes bien. Además, vamos al centro y allí es un infierno aparcar.
—¡Ya bajo, Shaki, estoy eligiendo reloj! —grita Piqué por la ventana del dormitorio de la vivienda conyugal ubicado en la primera planta de la vivienda—. ¿Me pongo el Rolex?
—¡Claramente el Casio, cari! Recuerda que vamos a comer en el 100 Montaditos, el Rolex es muy “ostentóreo”, que esto no es África.
Piqué se abrocha la correa de plástico negro del reloj mientras se echa un último vistazo en el espejo de cuerpo entero del vestidor. Se levanta el cuello de la cazadora y ensaya una vez más su mirada juguetona. Alza la ceja. Abrillanta la mirada. Se mola a sí mismo. Pst-pst, un poco de colonia Chispas y listo para fardar otro día más.
—Venga, abróchate el cinturón, Gerard, que arrancamos. Ay, es una tortura esperarte, ja, ja, ja —le dice Shakira con voz de Moraleja Green y risa de pladur—. Por cierto, cari, ¿has escuchado la canción que le han dedicado DJ Barto y Gómez Ponti Bozalrrap a Messi?
—No, Shaki, con todo el lío que llevo encima no me he enterado del asunto. Por un lado tengo a Rubi, que me está llamando a todas horas para ver de qué manera podemos ganar más dinero con la Supercopa esa sin que llame mucho la atención. Y por el otro sabes que tengo a mi madre en el chalet de al lado, que la he puesto a pleitear con Hacienda a ver si me soluciona el marrón. Es una cosa de locos, los de la Agencia Tributaria pretenden que contribuya por los rendimientos del trabajo. ¡Si ya pago casi 300 euros al mes de autónomos! ¡Casi 300!
—Pues a ver si lo solucionas pronto, Gerard, que estos de Hacienda son capaces de quitarnos lo del Ingreso Mínimo Vital. Bueno, a lo que iba, resulta que el expresidente Bartomeu y un tal Gómez Ponti, que al parecer era el jefe de los abogados del Barça, seguro que te suena, están despechados tras salir del club y han grabado una canción en la que se despachan a gusto contra Leo. ¿Te lo puedes creer? Qué poca clase. Pon la canción en el Spoti, anda, cari, que yo voy al volante y como me despiste acabamos en Motril.
—Siri, pon la canción de Barto y Ponti a Messi.
El radiocassette con carátula extraíble del Twingo que conduce Shakira no conecta con el iPhone de Piqué, hay mucha diferencia de edad entre ambos, por lo que la canción empieza a reproducirse en un altavoz bluetooth con forma de loba aullando que Piqué lleva en el regazo. Gerard se da con las rodillas in the guánter del Twingo y sube el volumen retorciéndole la oreja a la loba.
Perdón, ya os dejamos el marrón, no volvemos a la directiva, no queremos otra decepción.
Tanto que te las das de campeón y, cuando te necesitaba el club, diste tu peor versión.
Cambiaste a Pavarotti por un jeque. Cambiaste fuet por baguette. Vas forrado, dale despacio, enano hormonado.
Nos dejaste a Busquets y Jordi Alba, con la prensa en la puerta y la deuda con Hacienda.
Tienes nombre de hormona buena, pero claramente no es como juegas.
Me dijiste: presi, bájale el sueldo a los demás, pero a Luis y a mí no nos toques na’.
Un Nobita como yo no está pa’ tipos como tú. Pa’ tipos como tú.
—Bueno, Shaki, a ver, yo no veo la cosa tan clara, no sé si se refieren a Messi, ¿quién no conoce a un enano hormonado?
—Ay, de verdad, no te enteras ni del NO-DO, Gerard. Mucho gimnasio, pero tienes que trabajar el cerebro un poquito también.
—Es que eres una malpensada, no se puede ir así por la vida, Shakira. Igual que las madrugadas que salgo sin ti y llego con chupetones en cuello e ingles, tú hasta me has llegado a acusar de haber estado con otra, cuando sabes que yo nunca he estado con otra ni voy a estar más, lo único que ocurre es que Rubi es muy fogoso, y cada vez que le hago ganar otro millón de euros se pone muy cariñoso, como era pobre, no está acostumbrado a la vida de la burguesía catalana y se ilusiona con la calderilla.
—¡¿Pero se puede saber qué dices, Gerard Piqué Bernabéu?!
—O aquella vez que salí en el interné hablando con Ibai y en la imagen se veía conmigo a una chica muy mona que vivía en Barcelona. Nos vimos tres o cuatro veces, pero no por toda la ciudad, sino en el bar de copas en el que ella trabajaba. Yo lo único que hice fue ofrecerle un puesto en mi empresa Kosmos, porque las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan. Pero te prometo que no tuvo nada que ver que lo pasáramos muy bien en la cama, eso es algo secundario.
—Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho, waka, waka, eh, eh.
Getty Images.
Todos los proyectos —ganadores o perdedores— se parecen unos a otros en su destino. Y hasta es posible que se parezcan en su origen y desarrollo. Si bien, ni ricos ni menos ricos han encontrado aún la fórmula que les permita ser felices. Chus Mateo busca la suya surfeando la ola que originó Pablo Laso, con equilibrios reseñables y algún chapuzón imprevisto.
Por lo visto hasta ahora la marcha del grupo es notable, brillante por momentos, con los lógicos vaivenes de una temporada que en los meses pasados no decide nada relevante. Vivimos la Euroliga más igualada, una tendencia acrecentada con el paso de los años, al ritmo de la certeza de que lo determinante no es la posición final entre los ocho primeros, sino el momento de forma en que los equipos acuden a la recta de meta.
En este nicho hay que analizar la trayectoria de un equipo cuyo timonel más visible es Chus Mateo. Hubo cambios trascendentales que obligan a un replanteamiento de la forma de jugar. La adaptación de Musa ha sido fulgurante, explicada por su conocimiento íntegro del juego. Hezonja no es tan completo, un tirador con gran poderío físico que se está esforzando en defensa y rebotes.
Vivimos la Euroliga más igualada, una tendencia acrecentada con el paso de los años, al ritmo de la certeza de que lo determinante no es la posición final entre los ocho primeros, sino el momento de forma en que los equipos acuden a la recta de meta
Yo sí creo que este Real Madrid tiene directores de juego. Para empezar, tiene al mejor generador de juego que ha dado Europa en los últimos decenios. Su clarividencia salta a la vista, y cada vez que pisa la cancha, como ayer en Berlín, la tendencia se dinamiza, la fluencia es el signo. Cuando escribo estas líneas es el mayor asistente por minuto de la Euroliga. Una estadística concluyente para alguien que no juega demasiado y desempeña un papel al que no está acostumbrado. Quizás sólo a su alcance.
También, para la posición citada, hay otros jugadores con características más defensivas, atléticas, incluso de anotación compulsiva, como Llull. Y no deberíamos olvidar la excelente temporada pasada de Hanga.
Por lo demás, hay que considerar los altibajos en la temporada —o en un partido— como propios de temporadas interminables. Lo acabamos de ver en la Supercopa de fútbol y lo mismo ocurre en baloncesto, donde los encuentros sirven para entrenar, para reservar fuerzas y para intentar que todos encuentren su ritmo.
Con el triunfo de ayer ante el Alba de Berlín, el Madrid consiguió su cuarta victoria consecutiva, en las que ha desplegado su polivalencia y facilidad ofensiva junto a un poderío físico inalcanzable para la mayoría. Un buen comienzo de año, prometedor, que ha revelado tanto órdenes de mejora como la progresiva cimentación de sus principios.
Fotografías: realmadrid.com
Buenos días, amigos. La Supercopa de España no es el Rolex de los títulos, siendo equiparable más bien a un Casio. Sin embargo, clara-mente hay que ganarla, estando como está el Madrid obligado a ganar todo lo que se pone en su camino. El Barcelona ocupó ayer la otra plaza en la Final tras derrotar al Betis en los penaltis. El lanzamiento decisivo lo ejecutó Pedri, que tiene nombre de persona buena y no es ningún Twingo, pero desde luego aún no ha demostrado ser el Ferrari que quieren vendernos.
Nos negamos a comentar la canción que Shakira ha dedicado a Piqué. Una loba como La Galerna no está pa’ cosas como esa. Seguramente nos forraríamos a visitas hoy en el portanálisis si llenáramos el mismo de referencias a la canción, pero no es nuestro estilo. As sí recoge en cambio el asunto en portada, en la parte de abajo, pero son libres de hacer lo que quieran, cero rencor, bebé.
Los primeros dos párrafos son, según dicen los expertos, claves para el SEO que dicta las visitas en Google, pero La Galerna está por encima de eso. En el tercer párrafo cuentan que hay que colocar una referencia a la segunda gran noticia del día. Así, por ejemplo, si ahora mismo pusiéramos aquí las palabras “enano hormonado”, contribuiríamos también grandemente a incrementar nuestro tráfico, pero nuevamente no es nuestro estilo.
“Enano hormonado”. Son palabras que han tenido que salir primero del entorno culé para que alguien se atreva a usarlas en los medios tradicionales, aunque llevan siglos normalizadas en el lenguaje cotidiano de la capital. Nosotros las hemos oído muchísimo en las tertulias de los bares. Lo que no sabemos es a quién se refieren. As parece tener una hipótesis al respecto, si nos atenemos a la parte superior de su portada. Los Mossos de Escuadra tienen grabaciones en las que se oye a un exdirectivo culé referirse en esos términos a algún exjugador blaugrana, no sabemos a cuál. As pone una foto aleatoria, porque verdaderamente puede ser cualquiera. ¿Quién no conoce algún enano hormonado? Por tanto, ¿cuántos de esos ha podido haber en el vestuario azulgrana? Decenas si no cientos.
El argumento principal de la portada de Marca es la Final de la Supercopa, que será un Clásico, y que será el domingo. A pesar del entusiasmo que Marca le pone al tema, perezón de Clásico, la verdad. Es realmente un Clásico de pretemporada (la Supercopa era tradicionalmente un torneo de agosto y los futbolistas están recuperando la forma tras el Mundial), y no parece el momento para la tensión máxima y las fanfarrias. Los de Xavi se lo tomarán como si valiera por cinco finales de Champions, y lo celebrarán como si lo fuese en caso de ganar. Ese ansia supercopera, que es un poco paleta, nos obliga a nosotros a ponernos a esa altura, porque no queremos ni por asomo asistir a esas celebraciones hiperbólicas (al menos no queremos los aficionados).
En otras palabras, y aunque no entraba en nuestros cálculos que lo hiciera, de repente la Supercopa nos tendrá que importar mucho precisamente por haberse convertido en un Clásico, cuando en realidad es eso, un torneo de verano a mayor gloria de los bolsillos de Rubi y de Geri, encima. En fin, todo sea por Geri, que las penas con pan son menos.
Por otro lado, Marca da a conocer también los candidatos al Premio The Best, entre los que se cuentan Modric, Vinicius y Benzema. Parece que la cosa va a nadar entre el francés y ese cuya foto trae As para relacionar con las palabras “enano hormonado”. Pero nosotros qué sabremos.
Tanto Sport como Mundo Deportivo coronan a Ter Stegen como héroe de la noche. Les salvó en los penaltis. El extraordinario portero alemán parece volver por sus fueros, de manera que el domingo se verá un bonito duelo bajo los palos con Courtois. Madrid-Barça, amigos. ¿Os acordáis cuando el Madrid participó en esta competición sin haber ganado Copa ni Liga, y la gente se quejó de que así fuese? Pues uno de los dos contendientes en la Final se encuentra ahora en la misma situación (no ganó absolutamente nada el año pasado), y esta vez nadie ha puesto el grito en el cielo por ello.
Pasad un buen día.
Llevamos desde el inicio de esta temporada con la matraca del sextete, el supuesto culmen de la historia del club. El objetivo del sextete, el de verdad, el que se puede conseguir en una misma temporada no es más que una invención de la prensa, siempre legítimamente ávida de buscar titulares mayúsculos que permitan, como diría un clásico, vender periódicos o, en los tiempos actuales, conseguir clics.
Para ese sector, la Supercopa es un escalón más hacía un objetivo que nadie se ha planteado de forma realista. Las batallas son otras. Y, sin duda, mucho más importantes.
No creo que nadie dentro de la plantilla del Real Madrid, el club o en el staff técnico del actual equipo campeón de Europa, de Liga y de Supercopa europea tengan ese objetivo en mente. La línea en el horizonte la compone, sin duda alguna, ir ganando partidos y pelear por todos los títulos, como siempre ha hecho el Real Madrid.
Ese es su ADN, la base de la historia de un club inigualable capaz llenar las gradas de cualquier estadio del mundo con legiones de hinchas siguiendo a un equipo que tiene su sede a miles de kilómetros de distancia. Y eso sucede se dispute el partido donde se dispute.
Lo de los seis títulos es, por tanto, una milonga que quiere dar valor al ‘Sextete a Medida’ logrado por el FC Barcelona de Pep Guardiola en el año 2009. En aquella ocasión, se ajustaron los tiempos para que la sensacional racha de triunfo azulgranas se convirtiera en algo único obviando de manera interesada que en el fútbol, los años naturales no cuentan para nada y son las temporadas las que delimitan la fina línea que separa del éxito del fracaso.
Cuando termina la Liga o se cierra el telón de la Champions League, se pone el punto y final a la contabilidad de la temporada. El resto es hacerse trampas al solitario, algo a lo que, desde la Ciudad Condal, acostumbrados a vivir entre ‘palancas’, están más que habituados.
En todo caso, esta Supercopa de España no es un trofeo más para las vitrinas del club. En caso de levantar en Riad el próximo domingo el título que acredita como campeón de este trofeo —que la RFEF creó en 1982 y cuyo primer campeón fue la Real Sociedad de Ormaechea, Arconada, Perico Alonso, Satrústregui o Zamora—, el Madrid sumaría el título número 100 a su palmarés y daría continuidad a la Supercopa de Europa conquistada en Helsinki el pasado mes de agosto, prolongando la racha de títulos que comenzó en el mes de mayo de 2022 con las victorias en la Liga y la Copa de Europa.
Para sumar el título número 100 de la historia del club, las cuentas están claras: 35 títulos de Liga + 14 Copas de Europa + 7 Mundiales de Clubes + 2 Copas de la UEFA + 5 Supercopas de Europa + 19 Copas del Rey + 12 Supercopas de España + 1 Copa de la Liga. La suma de estos trofeos indiscutibles da 95 entorchados.
No cuento para este palmarés el título de Mejor Club del Mundo en el Siglo XX que, probablemente, debería estar en la suma, pero sí que incluyo los dos entorchados tanto de la Copa Latina como de la Pequeña Copa del Mundo que se disputaron en los años cincuenta del siglo XX. Sumando esos cuatro galardones, la cuenta a día de hoy es de 99 trofeos. A falta de uno para sumar el número 100 en la historia del club. Impresionante.
Si el Madrid gana la Supercopa de España sumaría el título número 100 a su palmarés
La Copa Latina, ganada por el Real Madrid en los años 1952 y 1957 es un torneo oficial a todos los efectos, mientras que la Pequeña Copa del Mundo, que el Madrid incluye en su palmarés oficial y que ganó en 1952 y 1956, tuvo el reconocimiento de antecesora de la Copa Intercontinental, aunque la FIFA terminó por no considerarla oficialmente. Ahí va a estar la discrepancia.
En ese caso, la actual Supercopa de España podría ser el título número 98 en las vitrinas del club, a dos del Centenario, que es el verdadero leitmotiv de este año: sumar los 100 títulos en la historia del Madrid siendo, además, casi la mitad de los mismos Ligas y Copas de Europa.
El dato convierte al Real Madrid en una institución universal, uno de cada tres trofeos es un título internacional y dobla a su perseguidor en el palmarés de la Copa de Europa (14-7), ha ganado siete copas de Europa en menos de cinco décadas del siglo XX y otras siete en 22 años del XXI.
¿De verdad a los madridistas nos importa el Sextete?
Getty Images.
Los tópicos nacen de la repetición robótica de una expresión hasta que, ya manida, se incorpora a la conversación, especialmente a la periodística. Fue José Antonio Camacho el que dijo que para triunfar en el Madrid procediendo de la cantera había que derribar la puerta. Pero este concepto, el de la consolidación rotunda, casi por aplastamiento, se ha convertido en poco menos que un cliché. Una fantasía poco realista.
El ejemplo palmario lo tenemos en Sergio Arribas, que lleva al menos dos temporadas y media siendo el mejor jugador del Castilla, liderando, asumiendo el peso del equipo y acumulando goles (muchos de ellos golazos, porque este chico parece desconocer que se puede marcar tantos feos) y asistencias en Primera RFEF, una categoría pequeñísima para su talla futbolística. Arribas ha ameritado con creces disponer de oportunidades con el primer equipo, pero apenas ha disputado un puñado de partidos con los profesionales, casi todos hace dos temporadas.
Esto induce a cuestionarse la verdadera utilidad de la cantera, más allá de la que indudablemente posee como vía de ingresos a través de traspasos. Si un futbolista con el talento de Arribas sigue desperdiciando campañas en el primer filial merengue en el año en que va a cumplir 22, quizás haya que replantearse el sentido de la fábrica, cuyo objetivo primordial siempre ha sido surtir al primer equipo de futbolistas válidos. Al final, gran parte de lo que diferencia a los grandes talentos de, por ejemplo, el fútbol brasileño, es que dan el salto a los primeros equipos siendo unos niños. Así, cuando alcanzan la veintena ya han pasado por el proceso de adaptación al máximo nivel competitivo. Las cesiones masivas no son una solución viable, ya que la FIFA las ha restringido notablemente. Urge revisar el modelo y conocer en qué se está fallando para que el talento que surge en Valdebebas no se esté aprovechando mucho más.
Sergio Arribas lleva al menos dos temporadas y media siendo el mejor jugador del Castilla, liderando, asumiendo el peso del equipo y acumulando golazos
No se puede apelar en esta ocasión a que el primer equipo anda sobrado de efectivos, especialmente en la parcela ofensiva. Se podría considerar que más allá de Benzema, Vinicius, Rodrygo y la solución coyuntural de Valverde como extremo, el Madrid apenas tiene atacantes válidos para entrar en la rotación. Los que la completan son futbolistas totalmente amortizados y en la recta de salida del Bernabéu como Asensio, Hazard o Mariano. Que cualquiera de ellos esté disputando los minutos que probablemente se hayan ganado Arribas y otros canteranos produce cierta incomprensión en el madridismo. Estamos ante jugadores que malgastan una y otra vez sus oportunidades, pasando desapercibidos por los partidos en el mejor de los casos. No existe una relación justificada entre méritos y minutos de juego, y tampoco se está sembrando para el futuro, ya que es bastante probable que ni Hazard, ni Mariano, ni el propio Asensio mantengan su nombre en la taquilla del estadio la temporada que viene.
De sobra conocido es el método de Ancelotti, con más tiempo consumido en vestuarios que muchas baldosas de los mismos, y su concepto de jerarquía (en su caso, pronunciando la palabra con y en lugar de j), priorizando siempre el uso de piezas del primer equipo y considerando a los canteranos únicamente como un recurso de última necesidad. La compleja solución pasa por entregar fichas a aquellos con un recorrido lo suficientemente llamativo como para vislumbrar potencial para mantenerse en el Madrid. Pero será difícil saber si están capacitados para asumir la extrema exigencia de la mejor escuadra del planeta cuando apenas les hemos visto probarse en la elite. Es difícil que Carletto se convierta en un revolucionario de la noche a la mañana, máxime cuando su libreto funcionó a la perfección la pasada temporada, pero quizás es el momento de que mire hacia abajo y ofrezca oportunidades a jugadores con potencial para sumar en el futuro. Y también puede que haya llegado la hora de abandonar los intentos de recuperación de futbolistas que ya no engañan a nadie, por mucho que se venda que se exhiben en los entrenamientos o que están con más ganas que nunca. No tengo nada contra Asensio, que ha tenido grandes momentos en el Madrid, pero si a día de hoy me dieran a elegir entre él y Arribas, no dudaría ni un instante en decidirme por el segundo. Si la disyuntiva fuese entre Hazard y el joven canterano, la duda no llegaría ni a una décima de segundo. O, como diría aquella, un nanosegundo en el metaverso.
Getty Images.
Buenos días, amigos. No fue Lawrence, sino Thibaut, el héroe en Arabia. El belga volvió a volar sobre su alfombra mágica y detuvo a Gayà el penalti que suponía para el Madrid el pase a la final de la Supercopa de España. Ya había realizado paradas salvajes durante los noventa minutos y la prórroga, un lapso temporal el de este encuentro que se nos hizo eterno, las mil y una noches, un tiempo geológico, tan largo como el instante en el que tu pareja dice “tenemos que hablar” y comienza a hacerlo. Un desierto de juego que afortunadamente tuvo oasis final. Podéis leer aquí la crónica de Andrés Torres.
La fantástica idea de incrustar un torneo tan prestigioso como la Supercopa de España en un calendario hipertrofiado y en un lugar a miles de kilómetros de la propia España, a mayor gloria económica de Rubiales y Piqué, solo tiene consecuencias “positivas”: en el Madrid, Lucas y Camavinga tocados y Militao mareado, seguramente a causa del sopor; y en el Valencia, más acalambrados que en un simposio de electricistas ciegos; y, por si fuera poco, una prórroga extra en las piernas ya de por sí exhaustas de los futbolistas. Todo ello para el maravilloso premio, en caso de ganar, de la indiferencia ante el deber cumplido o el apocalipsis si se pierde la final. Solo ha faltado que la canción de la Supercopa la hubiese cantado Shakira.
Además de Courtois, lo más positivo fue que Benzema volvió a jugar como sabe después de unos meses durante los cuales los problemas físicos no le han permitido ser el genio de la lámpara que habitualmente es.
También es destacable que el Madrid ganó, no lo olvidemos. Y lo consiguió después de una de las segundas partes más soporíferas que nuestros ojos vieron. Eso, al fin y al cabo, se llama saber competir. No es inteligente dejarse llevar por las sensaciones de un mal partido, es más razonable tener amplitud de miras. Ya lo hemos olvidado, pero hace un año estábamos a vueltas con lo mismo y después la temporada acabó como acabó. Un poco de confianza no vendría mal.
Courtois y Benzema, junto a Marco Asensio, ilustran la portada de As. La fotografía capta el jolgorio madridista después de que el belga detuviese el penalti decisivo. “Courtois vale una final”, titulan. Courtois lo vale todo, pocas veces un portero fue igual de determinante a la hora de ganar partidos que un delantero centro goleador.
As también destaca al portero valencianista Mamardashvili, que realizó un extraordinario encuentro y a punto estuvo de mandarnos a donde indica el inicio de su nombre.
Aunque lo más sorprendente del diario madrileño son las palabras de Albert Luque, director de la selección: “Argentina no es mejor que España”. No, claro, Albert, no es mejor, solo es la campeona del mundo. Minucias.
En Marca también tiene un hueco Albert Luque, quien afirma que “si hay que dar un pase largo, se dará”. No, Albert, no cedas, es mejor mantener el tiki taka, el estilo, la selección ha de seguir siendo una sucursal del Barça. Cómo que pase largo, ¿como el de Militao ayer en la jugada del penalti a Benzema? No, nada de eso, los pases largos son peligrosos, a veces provocan goles.
Mundo Deportivo siempre te vende la moto y hoy han sido capaces de relacionar el Dakar con Messi y con la Supercopa: “Messi jugará en Arabia Saudí”, dice en portada Al-Attiyah, líder de dicha competición de motor.
“Los blancos evitan el batacazo en la tanda de penaltis”, dicen en el faldón. Ya lo hemos escrito en el segundo párrafo de este Portanálisis, si el Madrid pierde la Supercopa será un apocalipsis. Mundo Deportivo lo insinúa aun habiendo ganado ayer.
Sport dice una verdad: “Los blancos sufrieron mucho ante el Valencia y quedaron tocados físicamente”. No es cosa menor que lo haga, habitualmente solo es fiable en este diario la fecha y el precio.
En la parte inferior hace mención a la denuncia de Osasuna por alineación indebida de Geyse en el partido que las enfrentó al Barça femenino en la Copa de la Reina. La jugadora había sido sancionada el año pasado, no podía jugar y sin embargo fue de la partida. Ayer, casualmente, no se podía acceder al archivo en el cual constaba dicha sanción.
Pasad un buen día.
Recuerdo la Eurocopa aquella de Iñaki Sáez, que cuando tuvo que jugársela puso a Torres y a Joaquín, que era lo que pedía la prensa, y se quitó de líos. La alineación de Ancelotti de hoy me sonaba a esto: pongo a Rodrygo y a Camavinga a ver si se les pasa la llorera.
Y seré negativo en este punto, creo que el Vinicius 22+20 (goles más asistencias) puede ser un espejismo, le veo más un 15+15. Lo sé, quizá me estoy dejando llevar por este Madrid depresivo, pero, a día hoy, firmaría que ambos fueran dos jugadores de 15+15, aunque ello no sea ser top mundial.
Desgraciadamente, fracasó también Camavinga al que el timorato Carletto no parece querer darle el mando. Y para protegerlo, desprotege a Kroos, haciendo que jueguen mal ambos cuando están juntos; pero esto es fundamental, porque ambos juegan fuera de posición. A Kroos le da igual ver el fútbol de cara o de espaldas, porque a sus 32 años, él es el fútbol; Camavinga, con 20, lo tiene más fácil cuando tiene más tiempo, cuando coge confianza, porque se la pasan 100 veces y claro, al final, siempre la termina cogiendo mirando hacia delante.
Lo mejor que podemos rescatar de ayer es que en partido ¿grande? recuperamos a nuestros jugadores inmensos, el 1 y el 9, uno para meterlos y otro para salvarlos. Podrán decir que Benzema no marcó en jugada pero la realidad es que primero recuperaremos al jugador, inmenso sin duda, y luego llegará el goleador. Veremos si el tiempo me da la razón, pero ayer, vi al mejor Benzema desde abril del 22.
Y del Valencia qué decir. Lo primero es que Gattuso parece un tipazo y no descartaría que fuera buen entrenador, tipo listo, tipo trabajador, tipo honrado, ¿no es esto un buen camino al éxito? Lo segundo es que Peter Lim se ha deshecho de todos esos “matones” que odiaban al Madrid sin casi razón (¿por Mijatovic?) y el partido ha quedado descafeinado, siempre me gustó el Valencia como villano. Iban a Mestalla a matar o a morir, quizá tire de demagogia y hoy cierre con #AgainstModernFootball, aunque sea con cierta ironía.
Getty Images.
Courtois (9)
Superman. Salvó al Madrid en la prórroga. Paró el penal decisivo.
Nacho (8)
Todo lo hace bien. Donde le pongas.
Rüdiger (7)
Poderoso. Sin errores.
Militao (8)
Exhibición hasta su extraño mareo.
Lucas Vázquez (4)
Despistado. Se la come en el gol.
Camavinga (5)
De nuevo su ímpetu y una temprana amarilla le restan minutos de juego con el agravante de la titularidad.
Kroos (7)
Peleón y combativo. Orgullo sobre el campo.
Valverde (6)
Incombustible.
Vinicius (6)
De menos a más. Muy activo en la prórroga.
Rodrygo (4)
Desdibujado.
Benzema (6)
Destellos de Ballon d´Or.
Modric (5)
Discreto hoy.
Carvajal (4)
No mejoró a Lucas. Impreciso.
Mendy (5)
Romo en ataque, serio en defensa.
Asensio (5)
Lo intenta mucho, le sale poco.
Ceballos (5)
Poco tiempo. Batallador.
Ancelotti (5)
Uno no quiere verbalizarlo. Ni qué decir tiene dejarlo por escrito. Pero este Madrid recuerda al de Carletto la temporada después de la Décima. Espero zamparme estas 2-3 líneas con un poquito de aceite y un poco de sal, que diría Cantajuegos.
Getty Images.
Arbitró Alejandro Hernández Hernández del Comité canario. En el VAR estuvo Estrada Fernández.
Como es habitual, vimos un arbitraje extraño e indescifrable del arrecifeño. Si el listón de las faltas era el que puso al señalar una de Kroos sobre Almeida en el 15', se entiende regular que no señalase un pisotón por detrás a Benzema y una obstrucción a Vinicius pocos minutos después.
En el 18', Lato se cayó de maduro ante Courtois sin nada punible que señalar. No así la patada de Cömert a Benzema en el muslo en el 37'. Penalti claro y amarilla al suizo.
Los otros amonestados en la primera parte fueron Camavinga por pisar a Lato en el 27' y Kluivert por una entrada por detrás a Lucas en el 30'.
Además, en el 28' hubo un posible penalti a Nacho por un empujón en el pico del área. Ni una mísera repetición para poder evaluar dicha acción.
La segunda mitad tuvo poca chicha, aunque el canario se comió sobre todo una falta sobre Kroos en la frontal en el minuto 96'.
En la prórroga aumentó la nómina de tarjetas con una para Almeida por agarrar a Asensio en el 98' y otra para Nacho por un golpe por detrás a Cavani en el 108'.
Una jugada polémica llegó en el 109' cuando pitó una mano que no fue al controlar con el hombro Vinicius. Y es que el brasileño había enviado un pase al área a Benzema muy peligroso para marcar gol.
Hernández Hernández , MAL.
Getty Images.