Las mejores firmas madridistas del planeta

El domingo por la noche se sucedieron en el tiempo, casi a la vez, dos acontecimientos. El primero tuvo lugar en Valencia. En el estadio de Mestalla, hogar del Valencia Club de Fútbol, el Madrid hizo acto de presencia para cumplir con el fastidioso trámite de jugar otro partido de Liga más. En él, entre la vileza habitual -mucha, cuando se trata del Madrid, por lo general, y elevada a niveles paroxísticos cuando se trata del Madrid y la ciudad de Valencia, antaño amable capital de provincia filomadridista gracias, fundamentalmente, a Di Stéfano- se pudo disfrutar de otro espectáculo pura raza española: una turba enloquecida humillando al mejor futbolista del Madrid de las formas más rastreras y primitivas posibles, jaleada por la actitud violenta y antideportiva de los futbolistas del equipo local y fomentada por la complicidad de los árbitros (gremio bajo sospecha, ya con razones prejudiciales por así decirlo), que terminaron expulsando a Vinicius.

Ahorcamiento Hugo Duro a Vini

El segundo tuvo lugar en Kaunas. Allí, en Lituania, el equipo de baloncesto del Real Madrid lograba una victoria hermosa y literaria en la final de la Copa de Europa. Los dos hechos ocurrieron, como digo, prácticamente a la vez, como una feliz coincidencia que sirve para ilustrar la naturaleza actual del Madrid: una civilización en sí misma hecha para trascender fuera de la pocilga nacional a la que, sin embargo, permanece atada como Gulliver en Liliput por circunstancias ajenas a su voluntad y su telos. Mientras el mundo admiraba a los gigantes madridistas que se impusieron al Olympiakos, los españoles se ensañaban mezquinamente con un muchacho de veinte años cuyo delito es ser el mejor futbolista del mundo, jugar en el Madrid y enorgullecerse por todo ello.

Cartas de un madridista millennial: ... you get what you can

En una cosa tiene razón Tebas: el problema no lo puede gestionar la Liga, porque es un problema que supera con creces la capacidad administrativa de una organización tan ridícula. Es algo que va mucho más allá y que no tiene, en realidad, mucho que ver con el racismo, sino con el odio. El odio a la existencia física, material, del Real Madrid Club de Fútbol. Es un problema general de un país llamado España.

Con Vinicius se están superando todas las fronteras morales, si es que queda alguna en este país amoral en donde los terroristas están mejor vistos que sus víctimas y en el que se considera una victoria de la democracia la paz de los cementerios. Los muertos, se ve, no tienen derechos políticos, y a los negros no se los insulta si se comportan como muchachos modositos. ¿O no es eso lo que le están diciendo a Vini cuando lo comparan con Mendy, Camavinga o cualquiera de sus compañeros negros del Madrid? “A los demás no se les insulta”, se dice, y se dice además como lugar común, y a nadie se le cae la cara de vergüenza al decirlo. A los demás negros del Madrid se les perdona la vida si se portan bien, pero con Vinicius hay barra libre de palos, insultos, agresiones y humillaciones porque tiene los cojones de mirar a la cara a sus ofensores y de retarles a duelo.

¡Qué provocador! Las cosas están desbarrando tanto que estamos muy cerca de ver y de escuchar cómo se valida que le metan mano un día. Al fin y al cabo ya han ahorcado a un monigote con su camiseta, su nombre y su color de piel, de un puente en una carretera de Madrid. Y se sabe, quien lo sepa, claro, porque en España no sé si hay más energúmenos hinchados por el odio, o analfabetos, que el primer paso para aniquilar físicamente a alguien es hacerlo en efigie, igual que quien empieza quemando libros acaba quemando gente. Pero aquí no pasa nada porque en España nunca pasa nada: se pueden comprar árbitros durante décadas, se puede lanzar de todo a los jugadores en el campo, se puede exaltar a ETA junto a los lugares donde asesinaron a sus víctimas, se puede denigrar a la mayoría de los españoles con impunidad, e incluso se puede agredir a padres de familia que van a ciertos campos con banderas españolas. Pero que a ningún jugador del Madrid se le ocurra proclamar a los cuatro vientos que es el mejor del mundo y que juega en el mejor equipo del mundo. Entonces todo es gesto contrito y lección moral de las almas bellas. El ejército de las almas bellas.

“A los demás no se les insulta”, se dice, y se dice además como lugar común, y a nadie se le cae la cara de vergüenza al decirlo. A los demás negros del Madrid se les perdona la vida si se portan bien, pero con Vinicius hay barra libre de palos, insultos, agresiones y humillaciones porque tiene los cojones de mirar a la cara a sus ofensores y de retarles a duelo

Digo que España no es un país racista aunque en España sí que hay racistas. Menos, creo, que en casi todos los países desarrollados que nos rodean, pero por supuesto demasiados para lo que uno desearía. Por desgracia, hay cosas que, mientras el mundo sea mundo y el hombre, homo sapiens, existirán siempre, aunque se avance colectivamente en muchos aspectos. Pero lo de Vini no es racismo, es odio visceral por lo que Vinicius representa: la alegría de querer ser el mejor, el vivir desacomplejado sin pedir perdón por lo que uno es. Vinicius es la metáfora perfecta del daño que causa la mera existencia del Real Madrid en la conciencia colectiva de un país podrido por dentro. Vinicius les resulta intolerable, su alegría y su talento, que no se sujeta a un código moral, que no quiere parecer amable, que ni siquiera concibe atenerse al estrechísimo concepto moral de la mayoría de los españoles, es, literalmente, un agravio con patas: para los mediocres, para las insignificantes criaturillas, para las polillas que revolotean por el techo de este palacio en ruinas que todavía sigue llamándose España. Como no pueden pararlo a hostias en el campo, le gritan mono porque han aprendido que insultarlo despreciando el color de su piel le hace daño a su corazón salvaje y generoso de niño brasileño. Como ya pasó con Roberto Carlos, como bien traen a colación hoy en Twitter. Entonces, Guardiola, que tiene la extraordinaria habilidad de expresar con sutileza la voz interior del pueblo (por eso, en Cataluña, es un poeta mesiánico) decía que, bueno, al 3 del Madrid le llamaban mono porque algo habría hecho.

Vinicius es la metáfora perfecta del daño que causa la mera existencia del Real Madrid en la conciencia colectiva de un país podrido por dentro. Es literalmente un agravio con patas para los mediocres, para las insignificantes criaturillas, para las polillas que revolotean por el techo de este palacio en ruinas que todavía sigue llamándose España. Como no pueden pararlo ni a hostias en el campo, le gritan mono porque han aprendido que insultarlo despreciando el color de su piel le hace daño

 A Cristiano, ¿recuerdan?, le llamaban maricón y portugués, pero portugués dicho con asco: ese portugués, qué hijo de puta es. La gente tiende a olvidarlo todo en este paraíso de la desmemoria que es la España contemporánea. Hubo incluso un chupatintas del AS o de la SER, ya los confundo, que le invitó a salir del armario en una columna infame que se publicó en los periódicos. Todo vale contra el líder del Madrid, da igual quién sea en cada momento. Si se niega a doblegarse, si no se arrodilla, entonces a saco: todo el país se transforma en inmunda turba y los madridistas han de callarse y tragar, porque la razón moral siempre está del otro lado, del lado de los envidiosos.

Cristiano Ronaldo

Vinicius se cansará y aceptará algún día alguna megaoferta de algún jeque. Fuera de España ya tienen claro su condición de superestrella mundial. Fuera de España no ven la Liga ni por Pedri ni por Gavi ni por Maffeo, tampoco la ven por el Valencia o el Mallorca, sino por el Madrid y por Vini. Por el Madrid de Vini. A Messi “había que protegerlo” y a Ujfalusi, del Atlético, casi lo deportan a su país por atreverse a no ponerle la alfombra roja cuando jugaba contra él. Pero Messi era otra cosa, claro, porque no era del Madrid. Por un insulto racista indemostrable que jamás se aclaró, suspendieron un Valencia-Cádiz, y una vez que llamaron negro de mierda a uno de los Williams, ardió Troya. Pero, naturalmente, Iñaki Williams juega en un equipo vasco, y entonces, también, es otra cosa: a los vascos, que nadie los toque, pero a los demás que les den por culo. Es verdad lo que dice Tebas, ni él ni nadie tiene la capacidad de cambiar o frenar esto, porque esto está en la masa de la sangre y España siempre, siempre, preferirá a Barrabás. Qué país, qué ciénaga.

El domingo 21 de mayo de 2023, Vinícius sufrió insultos racistas en Valencia, porque no fueron solo en Mestalla, sino que los ataques comenzaron fuera del estadio, en las calles de la ciudad, como puede comprobarse en multitud de vídeos en los cuales se escucha con nitidez cómo los racistas congregados en la calle le llamaron mono —que no tonto— y emitieron sonidos simiescos de manera continuada. Además de desearle la muerte: “Vinícius, muérete”.

"No le dicen mono, le dicen tonto"

Subid el volumen del video a ver que dicen. pic.twitter.com/q33qA7TSA3

— Mario (@Mario___RM) May 21, 2023

https://twitter.com/DirectoGol/status/1660393225079619584?s=20

No es la primera vez que ocurre y tampoco el único sitio de España donde sucede, aunque es significativo que ni en Champions ni durante el mundial Vini recibió insulto racista alguno. Tampoco es cierta la falacia de que el 20 del Madrid es el único jugador que los sufre, ahí están los casos de Eto’o, Roberto Carlos, Marcelo —hola, Busquets— o el mismo Rüdiger, a quien llamaron “negro cabrón” recientemente en Cádiz cuando se dirigía a la grada para entregar una camiseta a un aficionado.

“Antes de Vini no había estos problemas de racismo de esta magnitud”, “La seguridad de los estadios tiene un problema como Vinícius continúe así” dice Pedro Morata en Directo Gol.

https://twitter.com/DirectoGol/status/1660368264864710658?s=20

Ahí radica el problema, Pedro Morata emana ese racismo tan asentado que defiende que el negro tiene que comportarse de manera ejemplar, tiene que agachar la cabeza y acatar todo lo que se le diga sin protestar para encajar en la sociedad —la sociedad que defiende Morata, la de los racistas— y no generar disturbios.

El antimadridismo tiene su papel indudable, quizá como catalizador, en esta ecuación deleznable, pero hay un problema, la discriminación racial es una ignominia varios órdenes superiores de magnitud que el odio a un equipo de fútbol. Los principios de igualdad y no discriminación están consagrados en el derecho internacional, incluida la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de Naciones Unidas.

Por este motivo, equiparar el comportamiento de un joven de 22 años con la conculcación de sus derechos fundamentales solo tilda de racista a quien lo hace. Justificar los cánticos racistas con la actitud mostrada por Vinícius —tras haberlos sufrido— no hace más que señalar a quien esgrime esos nauseabundos argumentos.

Frases como “No soy racista, pero es que Vinícius…”, “Condeno que le llamen mono, pero él había provocado”, “Se pasan mucho con él, pero tiene que calmarse, se lo busca con su actitud” definen al emisor de las mismas. En España hay muchos racistas que están convencidos de que no lo son. Un ejemplo es —una vez más— Marca.

Portada Marca

“Intolerable (todo)”. Equiparan la discriminación racial con los gestos de Vinícius, muchos en legítima defensa incluso física tras ser casi estrangulado por Hugo Duro.

Ahorcamiento Hugo Duro a Vini

Traemos a colación, a modo de recordatorio, portadas de Marca cuando el racismo era contra personas ajenas al Real Madrid.

Marca basta ya de racismo

Fuera de España las sociedades parecen haber alcanzado un grado superior de evolución y no dudan en condenar SIN PEROS los ataques raciales de los cuales es objeto Vinícius.

Queria fazer um gesto de solidariedade ao @vinijr, um jovem que certamente é o melhor jogador do Real Madrid, e que sofre repetidas ofensas. Espero que a Fifa e outras entidades tomem providências, para não deixar que o racismo tome conta do futebol.

— Lula (@LulaOficial) May 21, 2023

“No podemos permitir que el racismo se apodere del fútbol”. Lula da Silva, presidente de Brasil.

Até quando ainda vamos vivenciar, em pleno século XXI, episódios como o que acabamos de presenciar, mais uma vez, em La Liga?

Até quando a humanidade ainda será apenas espectadora e cúmplice de atos cruéis de racismo?

Até quando vamos precisar lembrar que é crime?

Até quando… pic.twitter.com/S8LfAYhpiD

— CBF Futebol (@CBF_Futebol) May 21, 2023

“¿Cuánto tiempo vamos a vivir, en pleno siglo XXI, episodios como el que acabamos de presenciar, una vez más, en LaLiga?”. Federación brasileña de fútbol.

How many times do we need to see this young man subjected to this shit? @LaLiga @UEFA @FIFAcom pic.twitter.com/FsEJUZuvMY

— Rio Ferdinand (@rioferdy5) May 21, 2023

“¿Cuántas veces necesitamos ver a este joven sometido a esta mierda, Liga, UEFA, FIFA?”. Rio Ferdinand, exfutbolista de élite.

Mais uma vez um episódio de racismo na @LaLiga. Mais uma vez com o @vinijr. Até quando? Enquanto houver impunidade e conivência, haverá racismo. É inadmissível que árbitros, Federação e autoridades também fiquem sem ação e que torcedores aplaudam tamanho absurdo. Basta. Vini,… pic.twitter.com/s92Xq8K4XV

— Ronaldo Nazário (@Ronaldo) May 21, 2023

“Una vez más un episodio de racismo en la Liga. Nuevamente contra Vinícius. ¿Hasta cuándo? Mientras haya impunidad y connivencia, habrá racismo. Es inaceptable que los árbitros, la Federación y las autoridades no actúen y que gran parte de la afición lo aplauda. Basta. Vini, cuenta conmigo en tu lucha. En nuestra lucha”. Ronaldo Nazario, no necesita presentación.

Instagram Mbappé Vini

“No estás solo. Estamos contigo y te apoyamos, Vinícius”. Mbappé.

These are @LaLiga partners.
I am surprised these brands are involved with a sporting organization that tolerates racism. @PUMA @EASPORTSFIFA @Microsoft @bancosantander @Sorare @socios @PaniniAmerica @LaLigaGolazos @SanMiguel_UK pic.twitter.com/jJLEWkejIV

— Ricardo Fort (@SportByFort) May 21, 2023

“Estos son los socios comerciales de la Liga. Me sorprende que estas marcas estén relacionadas con una organización deportiva que tolera el racismo”. Ricardo Fort, exdirector global de patrocinios de Visa y Coca Cola.

La Liga TV co-commentator: "We must stand against the racial abuse of Vinicius. But he is not saint. He is provoking fans and that is not right."

Sorry, this is absolutely shocking stuff. Victims of racial abuse are victims of racial abuse. There is no further context required.

— Colin Millar (@Millar_Colin) May 21, 2023

“Comentarista de LaLiga TV: ‘Debemos estar en contra del abuso racial a Vinicius. Pero él no es un santo. Está provocando a los fanáticos y eso no está bien’. Lo siento, esto es algo absolutamente impactante. Las víctimas de abuso racial son víctimas de abuso racial. No se requiere más contexto”. Colin Millar, Daily Mirror.

Lors de la défaite du Real Madrid à Valence ce dimanche (0-1), Vinicius Jr aurait de nouveau été victime d'insultes racistes de la part de supporters adverses. Après la rencontre, l'entraîneur des Merengues Carlo Ancelotti est monté au créneau. https://t.co/BOwBeKigZp pic.twitter.com/WFbsfcKHWo

— L'ÉQUIPE (@lequipe) May 21, 2023

“Durante la derrota del Real Madrid en Valencia, Vinícius Jr. volvió a ser víctima de insultos racistas por parte de la afición contraria”. L’Equipe.

El ámbito internacional condena los ataque racistas a Vinícius. Pero en España, Javier Tebas, presidente de la Liga Profesional, opta por atacar —con altas dosis de cinismo y condescendencia— a Vinícius, la víctima.

Ya que los que deberían no te explican qué es y qué puede hacer @LaLiga en los casos de racismo, hemos intentado explicártelo nosotros, pero no te has presentado a ninguna de las dos fechas acordadas que tú mismo solicitaste. Antes de criticar e injuriar a @LaLiga, es necesario… https://t.co/pLCIx1b6hS pic.twitter.com/eHvdd3vJcb

— Javier Tebas Medrano (@Tebasjavier) May 21, 2023

Tuit miserable al que respondió como merecía el propio Vini Jr.

Mais uma vez, em vez de criticar racistas, o presidente da LaLiga aparece nas redes sociais para me atacar.

Por mais que você fale e finja não ler, a imagem do seu campeonato está abalada. Veja as respostas do seus posts e tenha uma surpresa...

Omitir-se só faz com que você se… https://t.co/RGO9AZ24IA

— Vini Jr. (@vinijr) May 21, 2023

“Una vez más, en lugar de criticar a los racistas, el presidente de La Liga aparece en las redes sociales para atacarme.

Por más que hablas y finges no leer, la imagen de tu campeonato se estremece. Mira las respuestas a tus publicaciones y llévate una sorpresa...

Omitirlo solo te hace igual a los racistas. No soy tu amigo para hablar de racismo. Quiero acciones y castigos. El hashtag no me mueve”. Vinícius Jr.

No solo es un problema de la Liga y de su presidente Tebas, sino que en España existe dejación de funciones por parte de todos los estamentos a la hora de perseguir el racismo. El propio Estado, por medio de la Fiscalía, no quiso investigar los ataques racistas sufridos por Vinícius contra el Atlético de Madrid porque sucedieron en un entorno de máxima rivalidad y durante poco tiempo.

¿Cómo no van a llamarnos racistas a los españoles?

El Madrid debe plantarse, no puede tolerar ni un segundo más que no se cumpla la ley ni se respeten los derechos humanos. Y ha de llegar hasta el final antes de que sea demasiado tarde.

 

Getty Images.

Buenos días. Nadie (ni siquiera el antimadridismo, hermanado ahora con el racismo más deleznable en la figura del odio a Vinicius) va a arruinar la fiesta que llevamos dentro. Del acoso xenófobo a Vini, que está dando la vuelta al mundo, hablaremos en mayor profundidad en otros contenidos del día de hoy.

El Real Madrid de baloncesto logró ayer la Undécima en Kaunas, haciéndolo además con obediencia estricta a los cánones de la marca Real Madrid, es decir, sobreponiéndose a los obstáculos, a las derrotas momentáneas, y consagrando la emoción del deporte de la canasta con la misma lealtad al código genético que mostró el equipo de fútbol el año pasado. Dios es madridista, y la obra de arte que la temporada previa quiso facturar usando al Madrid de fútbol la ha replicado este año sosteniendo en sus manos el denuedo y el talento de un puñado de hombres altos y buenos, comandados por un señor calvo y aparentemente anodino que es, en realidad y como ahora glosaremos, el más gigante de todos ellos.

Portada Marca

Sí, amigos. Hay que frotarse los ojos para creerlo pero, al mismo tiempo, y dado que les hemos acompañado en esta singladura épica, y hemos vivido de cerca sus hazañas previas a la nueva hazaña de ayer, conocemos de primera mano la autenticidad de su milagro. Nadie de la Santa Sede (aunque nuestra Santa Sede está en Valdebebas, con todos los respetos)  tiene que venir a verificar lo genuino de sus imposibles conseguidos.

Los hemos presenciado con los ojos humedecidos por lágrimas de orgullo: la presencia imponente de Tavares, MVP de la Final ante Olympiakos y torre hercúlea por excelencia del baloncesto europeo; el resurgir de los Space Cowboys (los veteranos inflamados de ese mismo orgullo Chacho, Llull, Rudy, Causeur incluso); la solidez de toda una serie de piezas de auténtico lujo, de Hezonja a Musa pasando por Hanga o Ndiaye o Randolph, o Williams-Goss, o los ayer lesionados Poirier y Deck, que también aportaron en las rondas previas.

Primero fue la eliminatoria frente al Partizan, una epopeya en cinco entregas, una saga mitológica. El equipo remontó un 0-2 en contra, una afrenta a la estadística, una declaración de guerra a la resignación. Nadie jamás lo había hecho antes, alguien tenía que ser el primero y el primero solo podía ser el Madrid. Ganó dos veces en Belgrado para igualar la eliminatoria. Ganar en Belgrado es imposible, como todo el mundo sabe. Ganar dos veces consecutivas, por tanto, entra dentro del terreno de la utopía redomada, aquella cuya sola mención desata una carcajada de cinismo.

Lo hicieron, y se llevaron el último partido de la serie al Wizink para ejecutar allí la penúltima cabriola, la vuelta de tuerca de la excelencia, la remontada dentro de la remontada. Ganaba por 18 puntos el Partizan de Obradovic, pero eso no arredró a los blancos, que en una noche inolvidable de todos, pero sobre todo del Chacho Rodríguez, desafiaron de nuevo el curso natural de las cosas para entronizar en su lugar el curso sobrenatural de las cosas del Madrid.

Luego vino la Final contra el Barça, no menos heroica, con un último cuarto para el recuerdo merced a una defensa implacable que dejó a los blaugranas en 11 puntos, en una tremenda labor colectiva dirigida con mano maestra por Chus Mateo, que ayer volvió a impartir toda una lección táctica.

Chus Mateo es, a nuestro juicio, el auténtico hombre del momento, el hombre del año. Hablábamos de imposibles, y para imposibles la tarea de llenar los zapatos de una leyenda como Pablo Laso. En medio de las críticas más feroces, batallando contra la desconsideración y hasta el insulto, Mateo ha triunfado más allá de lo permitido en los sueños de celuloide de un Hollywood que ama el baloncesto, pero no tanto como Chus. Como, sentado junto a él en rueda de prensa postpartido expuso Tavares, muchos deberían disculparse ante el triunfador del momento, un hombre tranquilo, serio, aparentemente imperturbable que ha empapado ese vestuario de su saber y su talante calmado. Se ha ganado a ese grupo de estrellas de la canasta desde la trastienda y los ha conducido a la gloria. No os perdáis esa rueda de prensa de entrenador y pupilo. Es oro puro, es deporte y es humanismo.

Junto a Chus Mateo, es de justicia reivindicar la figura de (posiblemente) la única persona más denigrada que él por periodistas especializados (¿?) y fans alterados en las redes sociales. Hablamos de Juan Carlos Sánchez y su equipo, tan criticado desde que concluyó traumáticamente la gloriosa etapa de Laso. Sánchez es sin duda el otro triunfador del día. Su buen hacer en los despachos es lo que tienen en común los triunfos de Laso y este de Chus Mateo. Ha sido vilipendiado y sometido a juicios exaltados, sin atención alguna al matiz. Hoy tiene todas las razones del mundo para sentirse reforzado. Es también su triunfo, como lo es el del presidente Florentino Pérez, de quien se decía que no le gustaba el baloncesto y ha aupado a la sección a su segunda era dorada, igual que ha hecho con el balompié.

Portada As

As también otorga la debida importancia al triunfo en Kaunas. Ojalá a partir de ahora As y todos los demás procedan a dar más cancha al baloncesto blanco. Hablan en portada de la canasta salvífica de Llull a falta de tres segundos (¿cuántas de estas lleva?, ¿qué lugar ocupa en la historia del Real Madrid quien ha resuelto tantos partidos cruciales en los últimos estertores?, ¿cuánto hay que querer al primer Premio Forja de la Gloria de La Galerna?), como podían traer a portada el triple no menos decisivo del Chacho muy poco antes, o la omnipresencia tavaresca, o la excelencia de Hezonja, o la efectividad de Randolph, o… o…

Disfrutemos este momento. Ya hablaremos de lo de Vinicius en otro momento, como hablaremos si os apetece de las fantasías messiánicas que trae la prensa cataculé.

Nosotros hoy, aquí, solo estamos para celebrar lo que no merece mácula alguna.

Ya sabéis, porque ya lo dijo el sabio: “No hay un Real Madrid de fútbol y otro de baloncesto. Hay un solo Real Madrid. Un escudo redondito y un montón de Copas de Europa”.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Hola de nuevo:

Hace un año, cuando el Madrid encaraba la final en la que conquistaría su decimocuarta Copa de Europa, quise arengarte en la previa del encuentro contra el Liverpool recordando la precisa identificación de nuestro club con el estilo de los Rolling Stones. Lo recordarás: aquello de la voracidad, la letra de Sympathy for the Devil y todo eso. Este curso tan accidentado e inusual, tras las victorias contra los de Klopp, contra el Chelsea y contra el Barcelona en la Copa, y aun a pesar del triste desempeño en la liga doméstica a partir de ese condenado Mundial y de que el sorteo nos emparejase con el rival más poderoso de los últimos lustros, unos pocos llegamos realmente a creer en la posibilidad de un nuevo doblete. Hubiera sido, ay, glorioso. Aunque, al final, la temporada ha elegido para su banda sonora conclusiva un tema menos idílico del repertorio de los Stones: You can’t always get what you want, obra maestra que te recomiendo escuchar mientras lees el resto de la carta.

Llegados a este punto, y antes de que el sabor agridulce nuble nuestro juicio, conviene no escatimar en loas a esta generación de futbolistas. Ni tampoco, por cierto, a los dos capitanes de navío, a menudo tan ingratamente tratados. Hablo, por supuesto, de Zidane y de Ancelotti, ese par de líderes flemáticos que, a pesar de mostrar personalidades tan diferentes -un taciturno con pintas de místico y un bon vivant que derrocha joie de vivre-, han compartido como entrenadores madridistas dos guiones tan repletos de similitudes que asusta.

cuando el antimadridismo balbucea la sonrojante memez de “ser del Madrid es muy fácil”, solo está haciendo gala de su supina ignorancia. La fatua desfachatez de un trapecista que señalase desde su mullida red a otro que se atreve a cruzar la cuerda a pelo

Te refrescaré la memoria. Ambos coincidieron en sendas primeras etapas en el banquillo blanco poderosas y exuberantes, caracterizadas incluso por una cierta anarquía y en las que el desenlace feliz parecía asegurado en cada partido. Ambos coincidieron en dejar, tras sus respectivas marchas, ese aroma nostálgico que caracteriza a las decisiones apresuradas. Ambos coincidieron también en la forma de enfocar sus segundos periplos, regando con confianza a las promesas brasileñas y mientras tanto exprimiendo a los veteranos hasta las últimas gotas, retrasando inevitablemente la transición en la delantera y el centro del campo. Esta última circunstancia, acaso más hija de la necesidad que de la convicción auténtica, redujo por momentos la simpatía de algunos aficionados hacia su labor. Sin embargo, tanto ZZ como Carlo demostraron ser capaces de alcanzar éxitos excepcionales y, los años en que esto no fue posible, supieron retrasar el naufragio hasta la misma orilla. Una hazaña mucho más laudable de lo que suena en primera instancia.

Zidane Ancelotti

Decía Ortega que el esfuerzo inútil conduce a la melancolía. Supongo que algo de eso hay en el arreón postrero de nuestros exhaustos jerarcas, quienes, tras una Champions llena de actuaciones solventes, en la ida de la semifinal dejaron escapar vivo al City y en Manchester no pudieron aguantar el ritmo propuesto por los celestes, siendo incontestablemente arrasados. Me dirás que, dado que yo siempre sostengo que el Madrid es el equipo más literario de la historia, imposible mejor final simbólico que este. Murieron con las botas puestas, etcétera. Pero me temo que el carácter literario del Madrid no se reduce a la coquetería derrotista del “Un bel morir tutta una vita onora”; no, la condición poética del Real se debe a otras causas, y ni constituye un refugio autocompasivo ni se trata de un cliché monotemático. Precisamente por eso las derrotas son tan duras en el conjunto merengue: no existen los asideros retóricos ni nada a lo que aferrarse cuando pierdes. Es el todo o la nada, sin la venda identitaria con la que se autoprotegen muchos otros. De modo que, cuando el antimadridismo balbucea la sonrojante memez de “ser del Madrid es muy fácil” solo está haciendo gala de su supina ignorancia. La fatua desfachatez de un trapecista que señalase desde su mullida red a otro que se atreve a cruzar la cuerda a pelo.

Sobre los antimadridistas habría algo más que decir, por otro lado. Esta semana tuvieron, al fin, el instante de felicidad demasiado tiempo postergado para su salud. La olla exprés soltó el vapor poco antes de explotar, tras dos años de cocción a fuego lento. En uno de esos programas que ilustran la reacción de los aficionados se vislumbraban numerosas caras de júbilo y se escuchaban gritos histéricos. Había expresiones insultantes, de puro odio, que sin embargo no me escandalizaron demasiado: al fin y al cabo, soy consciente de que ese sentimiento circula cotidianamente por sus cuerpos de manera soterrada, intestinal.

Más desagradable me resulta el antimadridismo de los ejemplares menos viscerales, esa gama de comentaristas semicultos que, desde los medios y las redes sociales, aseguran observar la realidad con distancia y disimulan su apasionamiento. Su media sonrisa los delataba, claro. Sus bromas y pullas suelen ser más ingeniosas que las del hincha medio, y además siempre se hallan revestidas de un halo de pretendida ironía. Pero, como Foster Wallace denunció, la ironía a menudo es una coartada, una máscara usada para poder expresar los bajos sentimientos sin sentirse culpable. Por ejemplo, uno difícilmente podría justificar el ver telebasura por puro entretenimiento y solaz; no obstante, si afirma hacerlo desde una distancia irónica, dicha postura cínica mágicamente lo sitúa por encima de esa plebe a la que se desprecia por su ingenuidad conmovida. Del mismo modo, los chistes y la ironía sirven de calzador para las mayores muestras de odio antimadridista, que no tendrían aceptación si se tratasen de colar de forma puramente literal: así, entre guiños, risas y ocurrencias, se popularizan términos deleznables como el de nacionalmadridismo y otras múltiples lindezas de similar calado. En cualquier caso, ni a los viscerales explícitos ni a los antis apenas semiocultos conviene atribuirles demasiado protagonismo. No solo porque representan un rol menor en este resumen de la temporada 2022-23. Sino porque, además, el destino les ha reservado una postrera y dolorosa sorpresa que les ha helado la risa en los labios.

Creo que ya intuyes a lo que me refiero. En efecto, cuando ya se relajaban y se las prometían muy felices, habiendo evitado el pánico de ver coronarse continentalmente de nuevo al Madrid, llegó el fin de semana de la Final Four. No hace falta que te explique cómo se relamían ante la predecible puntilla para un aciago año blanco, en el que otro grupo de achacosos jerarcas veteranos, mermados entre bajas y sanciones, poco menos que acudían al matadero. Y, de repente...

No sé si hiciste caso a mi recomendación y estabas simultaneando la lectura de la carta con la canción de Jagger, Richards y el London Bach Choir. Si es así, te habrás percatado de la sutileza, que no es tal. Y si por si acaso te pierdes, te indico con placer.

 

You can’t always get what you want. But if you try, sometimes you might find you get what you need.

 

El Madrid y los Stones, redundancia.

Nos vemos el año que viene. Saludos afectuosos.

Pablo

El Real Madrid ha ganado la Undécima Euroliga ante un gran Olympiacos.

El partido comenzó con una zona que supo explotar el equipo griego con gran acierto en el triple, especialmente de Caaman.

El Madrid buscaba colapsar la zona y proteger a Tavares, y no se puso nervioso pese a llegar a perder de 12. Hezonja junto al Chacho ayudaron a enjuagar la diferencia para llegar igual dados al descanso.

El tercer cuarto empezó con un enorme Vezenkov, merecido MVP de la Euroliga, haciendo mucho daño al Madrid. El conjunto blanco parecía hacer la goma sin poder apenas igualar el partido.

Sin embargo, la constante seguía siendo la zona que acabó por dificultar el ataque griego.

Los últimos minutos fueron para la defensa y el Chacho. A pesar de varias decisiones arbitrales muy perjudiciales, un triple del Chacho permitió poner al Madrid a 1 punto. Quedaba una última defensa y acertar en el último ataque. Lo hizo un jugador casi inédito en el partido: el increíble Llull.

 

Getty Images

Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea, del comité vizcaíno. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

Superado por el partido y el escenario. El único consuelo es que queda un día menos para que tenga su jubilación inmerecida dorada.

En la primera parte lo primero destacable fueron tres piscinazos de Kluivert, Cavani y Camavinga en el área. Luego no vio un empujón a Vini de Thierry, ni la amonestación que mereció el lateral por falta a Asensio, que se internaba en el área.

La segunda parte fue la más larga de la historia de la Liga. Tuvo que parar el juego por insultos racistas a Vinicius y por una tangana. El único expulsado fue el insultado por agredir a Hugo Duro. El valencianista agarró del cuello durante varios segundos al brasileño sin que ni siquiera recibiese amarilla.

El resto del segundo acto fue un festival de tarjetas y dos penaltis al limbo en el área local. Vieron amarilla Kluivert por entrada a Asensio en el 57', Comert por desplazar un balón al otro con el que se estaba jugando en el 70', Rodrygo y Modric por protestar en el 85', Musah por perder tiempo en el 93' y Mamardashvili por empujar en la mencionada tangana en el 94'.

Los dos penaltis fueron a Vinicius al trabarle Lato por detrás y a Benzema por parte de Mamardashvili, que le derribó con su brazo derecho.

Por último, se anuló de forma correcta un gol a Kluivert por fuera de juego.

De Burgos, LAMENTABLE Y DESASTROSO.

 

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Salía el Valencia a morder, mientras calentábamos motores para la Final de la Euroliga. La cosa era de ida y vuelta, y a Vini le seguían haciendo faltas como el primer día, como cualquier día: “Está dejando jugar mucho De Burgos Bengoetxea”, decía Carlos Martínez en la enésima demostración de objetividad periodística (ejem) de la que goza el brasileño y de la que tanto hace gala nuestra bendita prensa deportiva.

En torno al minuto 20, el Real Madrid bajaba el tono excitado del partido y comenzaba a tocar con algo de sosiego entre los centrales, Camavinga, Tchouaméni y Ceballos, aunque siempre con el ojo puesto en la posible salida rápida por banda, incluso con Mendy y con Lucas Vázquez. Mientras, ya había detenido Courtois un tiro potente al medio de André Almeida. Había en el equipo más vigor del esperado tras el severo correctivo de la Champions, aunque era un vigor nervioso y precipitado que no favorecía tener ocasiones de gol.

En el 27’ se enfadaba Baraja, que al parecer entrena ahora al Valencia (Dios los cría…) y nosotros ya estábamos con la Euroliga entre ceja y ceja. Tiempos estos de pantallas y multipantallas. Nos empezábamos a sentir como en la sala VOR cuando De Burgos tuvo a bien pitar una falta sobre Asensio muy cerca del área, la tiraba Benzema y con ello tenía lugar el primer tiro entre los tres palos del Madrid, flojo, al medio, sin apenas opciones de gol.

Gol del Valencia

Precisamente muy poco después llegaba el primer gol y no fue a favor. Sucedió en el minuto 32’, tras despiste en defensa, sobre todo de Mendy al no estar del todo atento a Diego López, que se adelantó por detrás para anotar el 1-0 y, con él, su primer gol en Primera División. De aquí hasta el final de la primera parte, qué les vamos a contar que ustedes no sepan: correr para atrás, correr para adelante y doble parada de Cortouis a sendos tiros de Javi Guerra, el segundo realmente amenazante. Con esto, es decir, con apenas nada del Real Madrid y el vigor del Valencia, nos íbamos al descanso, y nuestro corazón se iba a Kaunas con los viejos rockeros del baloncesto, cuyo primer cuarto no parecía ir demasiado bien: 19-10 al poco de ver a Courtois salvando al Madrid del segundo.

Comenzaba en Mestalla la segunda parte del fútbol (sin Camavinga por Rodrygo) y corría el segundo cuarto en Kaunas. Llovía menos allí (solo tres puntos abajo), mientras Movistar nos decía que el Madrid ganaba en posesión de balón, para alborozo de todos aquellos que venden relojes rotos, esos que aciertan la hora dos veces al día. A Vini le seguían haciendo faltas, ya saben, esos empujoncitos dizque leves que desequilibran los constantes anhelos de carrera del brasileño mientras aquí no ha pasado nada.

Pasaba que los rockeros equilibraban la final, Hezonja mediante, mientras Courtois – la vida sigue igual – evitaba otro gol del Valencia, haciendo que nuestra atención ya estuviera casi del todo en Kaunas, hasta que un disparo de Rodrygo nos hacía girar un poco la cabeza hacia la pantalla del fútbol. Llamaba Morientes a que el partido se rompiera, en favor de los intereses madridistas, pero la ruptura no terminaba de darse. Solo Vini, y también un poco Rodrygo y Asensio en menor medida, parecían con ganas de que eso ocurriera.

Hablando de viejos rockeros, la realización de Roures nos ofrecía en la banda, a punto de entrar, a Modric y Kroos, que saldrían al campo en sustitución de Ceballos y Asensio en el minuto 64. Era el descanso en Kaunas con empate a 45 y muy poco después se armaba un lío (literalmente) de pelotas, por haber dos a la vez en juego y por estar Vini entre una falta y un penalti que De Burgos sabrá. El lance desencadenó una serie de acontecimientos que concluyeron, para variar, con insultos de la grada a Vinicius, identificados por el brasileño con un dedo que parecía señalar directamente a alguien bien concreto como autor de los insultos. Mientras tanto, De Burgos, desoyendo la denuncia del brasileño, se dedicaba a hablar con los jugadores del Madrid como si fuera su amigo y el partido se reanudaba en el minuto 77. Nada por aquí, nada por allá. Otra vez sale gratis insultar a Vinicius. Todo OK, José Luis.

Vini grada Mestalla

Eso sí, amarillas para Rodrygo y Modric por protestar, poco antes de otros dos cambios de Carletto: Carvajal y Valverde por Tchouaméni y Mendy. El Madrid se instalaba en el campo contrario con más ganas que acierto, con más ímpetu que orden, y el balón era todo blanco, pero no tanto las ocasiones, sino más bien las acometidas. Hasta que Valverde, en el minuto 90, tuvo la mejor ocasión de todas las ocasiones del partido, con un golpeo fuerte desde dentro del área, muy cerca del portero, que hizo la parada de su vida.

Se venían 10 minutos de descuento (que acabarían siendo casi 20) y se armaba un tumulto entre los jugadores que acababa con la expulsión de Vinicius por golpeo a Hugo Duro. Antes habían agarrado del cuello a Vini sin que eso tuviera consecuencia reglamentaria alguna, como tampoco la tuvieron las agresiones verbales recibidas minutos antes, como no lo tiene absolutamente nada de lo que le hacen al jugador brasileño en esta liga, mientras se pone al agredido constantemente en el foco cuando reacciona exasperado a tanta miseria, como por ejemplo hizo hoy al retirarse expulsado y mandaba a segunda al Valencia en una acción que por supuesto no le honra, pero que bien haríamos en poner en contexto si es que queremos comprender la verdad. La mayoría no quiere, la mayoría mira para otro lado, o mejor dicho, mira siempre para el mismo lado del antimadridismo de una manera tan irresponsable como mezquina.

 

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Buenos días, amigos. Estamos algo confundidos, extrañados, como un burro amarrado en la puerta del baile. Resulta que lo teníamos todo dispuesto para la gran final de la Euroliga, que pensábamos disputaría el Real Madrid esta tarde contra Olympiacos, tras la enésima hazaña de los Space Cowboys que glosaba ayer nuestro editor, Jesús Bengoechea. Resulta que andábamos haciendo esquemas, tablas de Excel y hasta consultas al chat GPT para organizar una tarde en la que iba a coincidir el horario de dicha final con el del partido de liga de fútbol contra el Valencia, club amigo donde los haya. Obviamente, la final iba a tener toda la preferencia ante la escasa trascendencia del encuentro de fútbol, pero ya no sabemos bien qué hacer, ni sabemos bien qué pasa.

Nos encontramos de bruces con las portadas cataculés y todo indica que ha debido de suspenderse la citada final de la Euroliga sin que nos haya llegado reporte alguno por otras vías. Algo gordo ha debido de pasar, porque no hay mención alguna a dicha final en Sportivo (llamado Mundosport por otras escuelas de pensamiento). Nos extraña mucho este particular, pues es de sobra conocida la impecable vocación informativa del citado medio, que tiene a bien salir al mercado como si fueran dos medios para que la libertad se concrete en cuál de los dos comprar y así darnos la impresión de que hay pluralidad. Así que vamos a tener que anular nuestra consulta a la inteligencia artificial, que ya nos estaba organizando la tarde. Vamos a tener que elevar consultas al máximo órgano del baloncesto europeo, o a DAZN, o a Juan Antonio San Epifanio, o a Juan Carlos Navarro, o mejor a Mirotic, esté ahora mismo donde esté ganando títulos.

Mundo Deportivo 21-05-23Portada Sport 21-05-23

Ahí lo tienen, amics. "La liga de Xavi", "¡Oé, oé, oé!" y hasta un test para diagnosticar la disfunción eréctil ocupan las portadas deportivas catalanas sin que hallemos mención alguna a la final del trofeo más importante del baloncesto europeo. Será que Pep ha dicho que no. Será que a Pep no le gusta el baloncesto. Será que lo que diga Pep va a misa. Porque Pep también ha ganado su liga, llamada Premier League por aquello de la pluralidad que decíamos antes, pero en realidad no es más que un trasunto de otra liga para el Barcelona, como el Mundial conquistado por Argentina es otro título que agranda el ya de por sí ingente palmarés del Lobo Carrasco, cuya sola existencia como estrella del fútbol y ahora de la comunicación basta y sobra para llenar la sala de trofeos del Barcelona.

Una foto del Lobo al entrar, una foto de Pep al salir y orgasmo asegurado, amics culés. En medio, en una sala con altar, sagrario y cepillo -grande, que quepan por lo menos 30 monedas de plata-, una imagen de Messi y que lloren los niños de emoción, que se levanten de su silla quienes no puedan andar, que resuciten los muertos, que Negreira no pinte nada en el Comité de Árbitros, que Neymar nos haya salido gratis y que Jordi Alba sea el futbolista más ético que ha conocido este deporte.

Portada Marca 21-05-23Portada As 21-05-23

Es cierto que, si acudimos a la prensa deportiva que tiene la mala costumbre de editarse en Madrid, sí aparece como asunto central la disputa esta tarde de la final de Euroliga entre el Real Madrid y el Olympiacos. Pero debe de tratarse de un error, si no de algo peor. Queremos pensar que Marca y As han salido hoy a los quioscos antes de haber recibido la información de suspensión que sí recibió Sportivo a tiempo. No queremos pensar que, aun habiendo recibido dicha información, los medios mesetarios hayan decidido obviarla para así seguir ensanchando la ancestral prepotencia madridista, de la que los citados Pep y Lobo carecen en absoluto, humildes de toda humildat, tan bien mamada por Xavi desde shiquitito, Masía mediante, oremos.

Así que, pese a que hoy mismo se cumplen ocho años desde que La Galerna tuviera el desatino de salir a la luz, vamos a tener que mover hilos para averiguar qué ha pasado con la Euroliga. Tal vez este año no se juegue la final. Tal vez el modelo se haya quedado caduco y hayan decidido que, eliminado el Barcelona millonario de Mirotic por el -oh, sorpresa- Real Madrid de los viejos rockeros mil veces enterrados, no es pertinente ofrecer la posibilidad de que el citado equipo de eternos renacidos gane su undécima Copa de Europa de baloncesto. No en el día en que el barcelonismo celebra su liga, su premier, su Mundial, su lobocarrasquismo, su, su y su. Porque es de ellos lo suyo y lo que ellos quieran que sea suyo, incluso tal vez algún vicepresidente de los árbitros, que pasaba por allí.

Eso sí, caso de jugarse la final europea, les mantendremos informados, no vaya a ser que la ganemos y la cosa nos pille intentando (inútilmente) ser humildes en el día de nuestro cumpleaños. Mientras tanto, procuren ustedes pasar un domingo tan feliz como si tuvieran el 100% de la posesión.

Sí, hubo (hay) bajón. Bajonazo más bien. El partido del miércoles fue un completo fiasco para nuestros colores. El Manchester City nos pasó por encima y nos hizo un cuatro en la camiseta, algo que tardaremos en olvidar, como el 5-0 del Milan de Sacchi, el 5-3 del Benfica de Eusebio, el 3-1 del Inter de Luis Suárez (el bueno), el 5-1 del Hamburgo de Keegan, o el 4-0 del Liverpool de Torres. Fue una de esas noches europeas lamentables que desearía uno que no hubieran pasado jamás, porque el equipo directamente no estuvo en el Etihad Stadium. No se le vio por ningún lado, no funcionó ninguna línea y sólo Courtois nos libró de una goleada mayor.

Kroos City

Pero esto ya es agua pasada. Ahora hace falta hacer balance de la temporada. Yo sé que mis palabras no van a gustar a buena parte del madridismo, a esa parte que siempre está exigiendo más y más, que no se conforma con nada, a esa parte de la afición blanca que le gusta más un cromo nuevo que a mí unos callos a la madrileña, o a esa parte de la hinchada merengue que quiere ver rodar las cabezas de los que hasta hace sólo unos días (0-4 en el Camp Nou, final de Copa) idolatraban. A esa parte del madridismo, repito, no le van a gustar mis palabras.

El Real Madrid ha hecho, desde mi humilde (y casi siempre equivocada) opinión una temporada de notable alto. Ha jugado todos los partidos posibles menos uno (sí, ya sé, el que más nos importa), está a punto de ser subcampeón de liga, ha ganado la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes (que si no ganas antes la Copa de Europa o la Europa League no los puedes ni oler) y la Copa de España, que hacía ya 9 años que no degustábamos. Además, hemos llegado a las semifinales de la Copa de Europa por undécima vez en 13 años, que se dice pronto. Y a todo esto se ha llegado metiendo 5 en Anfield Road al Liverpool, ganando los dos partidos al Chelsea, remontando un 2-0 en contra en Villarreal, ganando una prórroga al Atlético de Madrid y endosando un 0-4 al Barcelona en su casa, goleada ésta que no ocurría desde hacía 60 años exactamente.

Celebración Mundial Clubes

¿Que no se ha ganado la liga? Pues no, mire usted. La liga no se ha ganado, entre otras cosas porque nos han echado de ella, concretamente en el partido de Barcelona. Y nos ha echado la organización criminal en la que está metido el sistema arbitral y federativo de España, pagado durante décadas (comprobado y probado) por el Barcelona. Simplemente por eso no hemos llegado al final del campeonato con opciones de lucharlo. ¿Que no hemos ganado la Copa de Europa? Fíjense, queridos lectores. Sólo tenemos que fijarnos en los equipos que llevan años y años invirtiendo millones de euros y todavía no la han conseguido jamás (Atlético de Madrid, PSG, Manchester City, entre otros) para darse uno cuenta de la grandísima dificultad que conlleva conseguir la ansiada orejona. El problema es que nos hemos acostumbrado mal, que el equipo ha ganado ocho en 25 años y, claro, si no te la llevas, como que la gente lo ve como un fracaso cuando llegar a semifinales con tanta frecuencia debería ser digno de estudio en las mejores universidades del planeta.

Tampoco olvidemos otros dos datos importantes. En primer lugar, esta plantilla (con algún retoque mínimo) ha sido capaz de ganar todos los títulos posibles en tan solo 15 meses y 20 días, algo que nunca se había logrado en la historia del club. Y hace sólo 15 días, el Real Madrid se convirtió en el vigente campeón de Liga, de España, de Europa, del Mundo y de la Supercopa de Europa, hito que tampoco se había repetido jamás en la historia del Real Madrid. Por tanto, aunque dolido por la derrota en Manchester, sólo tengo palabras de agradecimiento a esta plantilla, a su cuerpo técnico y a la directiva por la temporada que nos han brindado. Sí, notable alto es mi calificación.

Pero además, el Real Madrid es tan, tan grande, tan, tan inmenso, que sólo dos días después de la debacle del Etihad, el equipo de baloncesto se ha conseguido meter en la final de la Copa de Europa ganando nada más y nada menos que por 12 puntos al todopoderoso Barcelona. A ver si consiguen traernos la undécima al museo del Estadio. Esto, amigos, es el Real Madrid, la institución más grande que ha habido, hay y habrá en el planeta que habitamos.

Real Madrid Barcelona Final Four

Pues, como dice el titular, este domingo jugamos en Mestalla contra el Valencia, ¿recuerdan? El equipo al que estábamos perjudicando deliberadamente con la alineación del otro día contra el Getafe. De verdad, qué ganas tengo de que los del Turia paguen los platos rotos de Manchester y les metamos otra vez cerquita del descenso, cosa que, de verdad, celebraría por la inquina que la afición y la prensa de Valencia nos tienen desde lo de Mijatovic. No caerá esa breva. Y ahora, como siempre, unos datos del partido y ¡hala Madrid!

Benzema es la bestia negra del Valencia

Y lo es porque ha marcado 9 goles en los últimos 8 partidos jugados contra el Valencia en liga, y 10 en los últimos 9 partidos oficiales jugados contra los chés.

Últimamente no se nos dan mal

Ya que el Real Madrid ha marcado gol en los últimos 21 partidos de liga jugados contra el Valencia y en 26 de los últimos 27 partidos ligueros disputados. Además, el Real Madrid ha marcado gol en los últimos 25 partidos oficiales jugados contra el Valencia y en 30 de los últimos 31.

Benzema Valencia

Camiseta para Militão

Si juega nuestro central brasileño, alcanzará la cifra de 150 partidos oficiales con el Real Madrid.

Mendy, centenario

Ferland Mendy, si aparece en Mestalla, cumplirá su partido de competición española número 100 con la camiseta del Real Madrid.

Carvajal, en la aristocracia

Nuestro canterano, si juega, puede convertirse, con 373 partidos disputados, en el jugador nº 27 con más encuentros de la historia del Real Madrid.

Y lo de Kroos, palabras mayores

Antonio puede convertirse en el jugador nº 21 con más victorias oficiales de la historia del Real Madrid con 264, igualando a Amancio Amaro.

Kroos Valencia

Y de postre, de Burgos Bengoetxea (con tx, ya…)

¡Cómo no! ¡Cómo no nos iba a tocar el amigo de Burgos! Es que esto de ciertos trencillas es ya una fijación con el Real Madrid. El innombrable que el día de San José nos echó literalmente del campeonato anulando un gol válido al Real Madrid y dando uno al Barcelona después de una clamorosa falta previa del Lewandovski, nos vuelve a tocar en suerte en Mestalla. Parece que el Valencia se tiene que salvar sí o sí y que el Atlético de Madrid tiene que ser segundo del campeonato también o también y, claro, quién mejor que este trencilla vasco que tantas aberraciones nos ha endosado con su chifle. Es vergonzoso que este colegiado siga pitando al Real Madrid y, además, en partidos importantes. Deleznable designación.

DATOS DEL RIVAL

1.- El Valencia Club de Fútbol jugó por primera vez en primera división en la temporada 1931/32. Actualmente es el 4º en la clasificación histórica del campeonato, con 3.684 puntos.

2.- La actual es la 88ª temporada del Valencia en primera división.

3.- El último ascenso del Valencia a primera división data de la temporada 1987/88.

4.- El Valencia finalizó la temporada pasada en el puesto 9º de la Liga, con 48 puntos.

5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 3 victorias, 1 empate y 1 derrota.

6.- El Valencia, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 2, ha empatado 2 y ha perdido 1.

7.- En las últimas 5 temporadas, Carlos Soler (5), Guedes (2), Kondogbia, Santi Mina, Garay, Hugo Duro (1) son los goleadores del Valencia al Real Madrid en liga.

8.- Jugadores del Valencia que han jugado en el Real Madrid y le han marcado gol en partido oficial: Soldado (3), Mijatovic, Parejo (2), Lecue, Sol, Planelles, Tendillo, Morientes, Rodrigo, Garay y Hugo Duro (1).

9.- Rubén Baraja no se ha enfrentado nunca como entrenador al Real Madrid.

10.- Los goleadores del Valencia esta temporada son: Kluivert (8), Cavani, Lino (7), Samu Castillejo (4), Diakhaby (3), Hugo Duro, Diakhaby, André Almeida (2), Carlos Soler, Lato, Nico, Marcos André, Gabriel Paulista, Comert, Guillamón, Illaix Moriba, Gayá, Guerra, Marí (1).

11.- Actualmente, el Valencia es 15º en la clasificación de la liga, con 37 puntos.

Vini Valencia

DIEZ ÚLTIMOS PARTIDOS DE LIGA FRENTE AL VALENCIA

7 victorias, 1 empate y 2 derrotas, 22 goles a favor (2,2 goles por partido) y 10 en contra.

Goleadores: Benzema (9), Vinicius (4), Marco Asensio, Cristiano Ronaldo, Lucas Vázquez (2), Marcelo, Kroos, Waas (p.p.) (1).

Asistentes: Benzema (5) Marco Asensio, Mendy (2), Marcelo, Kovacic, Vinicius, Modric, Hazard, Kroos, Lucas Vázquez (1).

Tarjetas: Casemiro, Carvajal, Marcelo, Bale, Nacho (2), Varane, Dani Ceballos, Sergio Ramos, Odriozola, Jovic, Rodrygo, Camavinga, Vinicius, Militao, Benzema, Marco Asensio (1).

Expulsados: Ninguno.

Primer tiempo: 7 goles; segundo tiempo: 15 goles.

Gol más tempranero: Waas (p.p.) (minuto 8).

Gol tardío: Benzema (minuto 95).

El Real Madrid ha remontado una vez para ganar el partido y el Valencia ha remontado una vez un gol para ganarlo.

Mayores goleadas: a) 27 de enero de 2018, Mestalla, 1-4, goles de Cristiano Ronaldo (2), Marcelo y Kroos; b) 18 de junio de 2020, Alfredo Di Stéfano, 3-0, goles de Benzema (2) y Marco Asensio; c) 8 de enero de 2022, Estadio Santiago Bernabéu, 4-1, goles de Benzema (2) y Vinicius (2).

3 goles de penalti marcados y 3 recibidos.

4 dobletes o más (dos de Cristiano Ronaldo y Benzema; uno de Vinicius).

El Real Madrid ha marcado en los 10 últimos partidos jugados frente al Valencia en liga.

 

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Buenos días, amigos. Y muy, muy buenos y gloriosos días deseamos a Walter, Rudy, Sergios, Chus, Mario y todos los que ayer nos regalaron un magnífico partido de baloncesto con victoria final en la semifinales de la Final Four que se disputa en Kaunas. Desde la redacción de La Galerna esperamos sinceramente que nuestros jugadores hayan descansado bien, que hayan recuperado piernas, pulmones y sensaciones, pues la mente inconformista del madridismo siempre sueña con “un poco más”, con un nuevo título, y mañana toca rematar la faena (que sería colosal, por otro lado) contra un Olympiacos, que ha estado líder e intratable durante la mayor parte de la competición.

Portada As 20-05-23

Bien el diario As por traer a portada el baloncesto en un día de victoria (recordemos que “casualmente” solo aparecía en las derrotas) y bien por ofrecer la portada casi íntegra al gigante caboverdiano Walter Tavares, quien ayer se despachó en un partido descomunal a Vesely, Sanli, Nnaji y a todo el que pasara por la zona madridista: 20 puntos, 15 rebotes, 3 gorrazos y 39 de valoración, como destaca la portada. Inmenso. Gigante. Un gigante que empequeñeció al jugador mejor pagado de Europa, Nikola Mirotic, quien, al acabar el partido dijo: “Es el peor día de mi carrera”. No es por hacer leña del árbol caído, o quizás sí, pero recordamos algún otro peor día de su carrera, como aquel -1 de valoración en la final de la ACB de 2020 contra Baskonia, o como aquella final de Euroliga de 2013 cuando, en el lado correcto de la historia y con la camiseta blanca frente a Olympiacos, acabó por los suelos y con la moral totalmente comida por unos griegos que le hicieron varios ídem.

Portada Marca 20-05-23

“A la final”, titula Marca con varios signos de admiración, una frase que entronca a la perfección con la de Mijatovic que la acompaña: “Lo del Madrid en los últimos años es irrepetible”. Pues sí, tanto en la sección de fútbol como en la de baloncesto. Como recordaba ayer un tuit de @MadridSports_.

Tuit @MadridSports_

La vieja guardia de los Llull, Rudy, Chacho, Causeur, Randolph, Hanga y Tavares podría recuperar el trono europeo apenas cinco años después del último título, acompañados por los talentosos Hezonja y Musa, con la ausencia de Deck, Poirier, Yabusele y Alocén, y bien secundados por el resto de la plantilla (Abalde, Ndiaye y Williams-Goss). Una sola canasta nos faltó el año pasado para el título. Esperemos que este año esa canasta final caiga de nuestro lado.

No está de más recordar que a veces la historia juega en contra de los nuestros: las cuatro veces que el Real Madrid eliminó al F.C. Barcelona en semifinales de la Final Four perdimos en la final. Claro que tampoco había remontado nadie un 0-2 en unos playoffs. Tampoco nadie había remontado 18 puntos a un equipo de Obradovic, ni nadie había repetido Champions, ni tantas y tantas estadísticas que parecen existir solo para que el Real Madrid las destroce.

La presencia de Pedja Mijatovic en las portadas se debe al 25º aniversario de la Séptima, quizás la más importante de nuestras vidas, pues fue la que rompió la sequía de 32 años tras la cual llegaron siete más. Había que derribar aquel muro y se logró el 20 de mayo de 1998 en el Ámsterdam Arena. Recordamos la carrera de Pedja hacia el banquillo como si hubiera sido ayer. Por cierto, ¿qué nos jugamos a que hoy varios medios deportivos españoles volverán con la cantinela de que el gol se produjo en fuera de juego? ¿Cuántos de los mismos reconocerán que aquella noche iban con la Juve, igual que mañana con el Olympiacos, el miércoles con el City, el año pasado con el Liverpool o Anadolu Efes? Ninguno lo hará, ni hablará de la posible posición más retrasada de Pessoto o de si el balón llega al montenegrino de un rechace rival. Dará igual porque siempre habrá una excepción de la norma para aplicar al Real Madrid.

Como decimos en el titular de este portanálisis y parodiando al hilarante treintaplete culé de ayer, el Madrid se acerca a su triplete particular de este año. No hablamos de la Copa del Rey, ni del Mundial de clubes o la Supercopa de Europa de fútbol. Tampoco de la Supercopa de baloncesto, ni del peor día de la carrera de Mirotic o el gol en fuera de juego de Mijatovic. Nada de eso cuenta en nuestro particular triplete gestado con el estilo blanco. De lograrse, la Euroliga se añadiría a la Palma de Oro honorífica de Cannes a Indiana Jones (un madridista enfrentado en solitario a todos los enemigos y dificultades posibles) y al Grammy al mejor tema de metal para Degradation rules, de Ozzy Osbourne, ¿cabe título más maravilloso para los antis?

Os dejamos con las portadas de la prensa cataculé, que hoy quieren celebrar que han hecho una competición perfeCTA. Habrá quien diga que se trata de una liga infeCTA, putrefaCTA, ganada de una manera incorreCTA, mas esa no sería una afirmación exaCTA, pues no hay aCTA que acredite que los pagos a Negreira, el calibrador de internacionales durante décadas y designador de Medina CTAlejos, fueran para afeCTAr e interferir en los resultados de la competición. En lo que a nosotros respeCTA, nos la trae al pairo cómo lo celebre la seCTA. Pasad un gran día.

Portada Mundo Deportivo 20-05-23Portada Sport 20-05-23

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