En una noche europea memorable, el Real Madrid despejó el cielo para que Amancio mirara y disfrutase. O tal vez fue el propio Amancio el que tomó Anfield desde la banda derecha del firmamento.
Acostumbrados como estamos a ser recibidos por los campos de España entre intolerables improperios y groseras provocaciones resulta emocionante respirar el aroma del verdadero glamour del fútbol en Anfield. El impresionante respeto al minuto de silencio por la leyenda blanca fallecida hoy, el presidente de honor del Real Madrid, D. Amancio Amaro, El Brujo, resultó tan emotivo como la ofrenda floral que un directivo del Liverpool, acompañado por nada menos que la leyenda red Sir Kenny Dalglish y Billy Hogan depositaron junto a los aficionados merengues presentes en Merseyside.
En el ansiado regreso de la Copa de Europa, lo que de verdad importa, la puesta en escena de los de Carletto resultó valiente. Renunció el viejo zorro de Reggiolo a un cuarto centrocampista en beneficio de la fantasía de Rodrygo, titular en la ciudad de los Beatles. Una apuesta audaz, sin duda, pero también como reza la sabiduría de barrio; el cementerio está lleno de héroes.
Pronto, muy pronto, golpearon los muchachos de Jürgen. A los tres minutos, un pase cruzado, raso, certero, infecto y letal de Salah fue coronado con un virtuoso taconazo de Darwin Núñez. El gol inflamó Anfield y el Madrid, aseado con el balón pero bisoño en defensa, sufrió la clásica tormenta roja de los reds. El Liverpool atravesaba la medular del Madrid como cuchillo en la mantequilla, fácil de untar, como Enríquez Negreira, ya saben amigos galernautas.
El Real Madrid despejó el cielo para que Amancio mirara y disfrutase. O tal vez fue el propio Amancio el que tomó Anfield desde la banda derecha del firmamento
Ante los imberbes errores en la circulación de balón merengue, resultó profético que un resbalón en el centro del campo fuera el preludio del desastre instantáneo en el Reino Unido. Un extraño balón despejado atrás por Carvajal llego sin aparentes problemas a los dominios de Courtois. El tallo valón controló, pero se asustó al ver aparecer por allí a Salah y las siete plagas de Egipto. El balón le rebotó en la rodilla y el egipcio, la venganza del Faraón, no perdonó.
2-0 en 15 minutos. El Madrid no estaba jugando mal. Tampoco bien. En todo caso, cualquier otro equipo asomado de tal manera al abismo de la Champions hubiera acabado cayendo en picado. No así el Madrid, galopando esta noche a lomos de Vinicius, centrado, respetado, sin aguantar la violencia explícita y las mentecatadas de pazguatos que le defienden en la Liga.
Cinco minutos tardó el sonriente carioca en lucir su colmillo. Asociado con Karim en una baldosa en la esquina del área red, Vini armó el disparo en un palmo e instante para cruzar con rosca, imparable para su compatriota Alisson. 2-1 a los veinte minutos. Pudo ser mejor en una contra lanzada por Camavinga que Vini malogró en su último pase a Karim.
cualquier otro equipo asomado de tal manera al abismo de la Champions hubiera acabado cayendo en picado. No así el Madrid, galopando esta noche a lomos de Vinicius, centrado, respetado, sin aguantar la violencia explícita y las mentecatadas de pazguatos que le defienden en la Liga
Respondió el Pool con una melé digna de Twickenham dentro del área chica que sacaron ante Darwin al alimón Carvajal y Militao, al momento caía lesionado Alaba, entraba Nacho en el lateral izquierdo, el partido no daba tregua.
Al filo de la media hora, Vinicius recogía un balón dentro del área tras un saque de esquina. Cual Indiana Jones rodeado de enemigos fustigó un latigazo letal al que respondió con maestría el portero de la Canarinha. No sabía Becker el funesto destino que le esperaba.
A los 36 minutos, Vini contra todos, persiguió con ahínco un balón perdido en los dominios del arquero red, con la fe del penitente, como si invocara al fantasma galés de Loris Karius. Alisson despejó y Vini ya miraba hacia otro lado cuando el balón rebotó en su tacón para, bombeado, suave cual vuelo de libélula, se depositara mansamente en la portería del Liverpool.
2-2 para alivio de un Thibaut cariacontecido desde su inusual pifia.
El Madrid compareció con un rictus de rígida seriedad en el segundo tiempo. Y pronto se lo hizo saber a un adversario desconcertado por las múltiples vidas del Real Madrid. A los cinco minutos de la reanudación, Militao sacaba brillo con un violento testarazo a una jugada ensayada tras saque de falta lateral de Luka Modric. Gol y 2-3 a los 50´.
El Liverpool acusaba el golpe, directo al mentón. El púgil red se tambaleaba sobre el ring y el campeón blanco olió la sangre. De nuevo a los cinco minutos, una rápida combinación, tuya-mía entre Karim y Rodrygo, concluyó con un afortunado remate de Benzema que tropezó en Joe Gómez y se alojó en la portería del Liverpool. 2-4 a los 55 minutos para jolgorio de un madridismo feliz, sobre todo en Anfield.
Comprendimos entonces que Amancio nos observaba desde el cielo y que ya no podíamos perder esta noche. Modric carburaba, Camavinga se entonaba, el Pajarito picoteaba en todas partes, la fortuna sonreía a Karim, Nacho taponaba el agujero de Salah, hasta Rüdiger se animaba disparando desde Berlín. Klopp movía al banquillo y apostaba por la movilidad de Diogo Jota en detrimento de Darwin. Ni él se creía el golazo de taco que abrió el marcador. Firmino también hacía acto de presencia por el prometedor Gapko que no dejó nada para el recuerdo esta noche. Respondió el Madrid como suele en Europa. Sin piedad. Subido a la ola vikinga con la que el drakar blanco arrasa el Viejo Continente.
Modric filtró para Vinicius, sereno, templado, que aguantó hasta soltar el esférico para Karim en el momento preciso. Mano a mano con Alisson, Benzema quebró con sorprendente soltura a Alisson y, ante un enjambre de defensores red, disparó tranquilo, pero sin contemplaciones para hacer el quinto madridista de la noche de Anfield.
El Madrid era un espectáculo, el segundo tiempo, una exhibición.
Por Amancio.
Va por ti Brujo.
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Jan Laporta ha ofrecido este mediodía una rueda de prensa en el Camp Nou en relación al Barçagate, pero más que una rueda de prensa en la que ofreciera explicaciones, ya no convincentes, sino posibles, ha elegido huir hacia delante agarrado a la carta del victimismo y de la amenaza a quien ose ensuciar la historia del F. C. Barcelona.
Según el presidente del Barça, el club ha externalizado la investigación de los pagos del club durante lustros al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, Enríquez Negrerira. Lo sucedido se está analizando por parte de un abogado externo al Barcelona en coordinación con el área de compliance del club. Un área de compliance que no fue capaz de detectar estos abonos recurrentes de dinero durante años. Tenían una ballena en el acuario del salón y Laporta nos quiere hacer creer que nadie la divisó cuando se acercaban a echar de comer a los peces.
Más que una rueda de prensa en la que ofreciera explicaciones, ya no convincentes, sino posibles, Laporta ha elegido huir hacia delante agarrado a la carta del victimismo y de la amenaza a quien ose ensuciar la historia del F. C. Barcelona
El máximo mandatorio culé ha proseguido por lugares comunes de la demagogia y el trilerismo, afirmando, grandilocuente, que una sociedad es democrática cuando tiene un periodismo libre e independiente, pero —siempre hay un pero— que es preciso conjugar esto con que lamenten profundamente que se estén produciendo filtraciones continuas en la prensa —libre e independiente— de información y datos de la causa que está en fase de investigación por parte de la fiscalía.
A los medios de comunicación precisamente ha emplazado a una futura comparecencia cuando reúnan todos los datos del Barçagate para darles la información.
En relación al pago en sí al vicepresidente de los árbitros, Laporta ha asegurado que en su primera etapa al frente del club (2003-2010) los pagos a la empresa de Negreira por los servicios prestados se llevaron a cabo en base a una factura y al correspondiente soporte audiovisual y documental. Afirma que ni ponían sociedades por en medio ni nada de lo que ha ido saliendo.
Aquí Laporta también pretende vendernos su relato y aprovecha su maestría para tergiversar los hechos y ofrecerlos aliñados a la opinión pública. Realmente, hay dos líneas de pagos.
Una primera del Barça a Dasnil 95, la empresa de facto de Enríquez Negreira, la que recibió aproximadamente medio millón de euros al año por, según el propio Negreira, realizar una labor de asesoría verbal, sin ningún soporte documental ni audiovisual. Cuando el fiscal le preguntó por el objeto de estos servicios, el ya exvicepresidente del CTA respondió que eran para garantizar la neutralidad de los árbitros, frase que no hace falta explicar puesta en boca de una persona de su cargo.
Laporta pretende vendernos su relato y aprovecha su maestría para tergiversar los hechos y ofrecerlos aliñados a la opinión pública
La segunda línea de pagos corresponde a Soccercam, la empresa del hijo del Negreira, quien recibía sumas importantes, aunque de menor cuantía, por elaborar informes. Los pagos se realizaban a través de Josep Contreras, directivo del Barça ya fallecido que se quedaba con una comisión aproximada del 50 %. Lo que sucede es que según el Tata Martino y Ernesto Valverde, entrenadores de la época, ellos nunca recibieron tales informes. Laporta ha mezclado ambas vías de pago y ha ofrecido la versión que le interesa.
Turno para Tebas, de quien Laporta ha dicho que se ha vuelto a quitar la máscara y a mostrar su fobia y miedo al Barça. Recordemos que el presidente de la Liga había declarado que "Si no explica bien o más razonablemente este caso, pienso que sí debería dimitir (Laporta). Ha hecho alguna declaración superficial al respecto. Parecía que esto lo hacían todos los clubes de fútbol. Una cosa es que los clubes tengan exárbitros y otra que tengan exárbitros que está en el Comité Técnico de Árbitros (CTA). Es un tema que me gustaría que se aclarase aunque sea antiguo".
Laporta le ha respondido que no le dará el gusto de dejar de ser presidente del Barcelona.
Laporta ha reiterado que Tebas aparece de forma recurrente para desestabilizarlos. Recordemos que en el punto 4 del comunicado emitido por el club ya lamentaron que “esta información aparezca justamente en el mejor momento deportivo de la presente temporada”. Victimismo.
Asegura Laporta que Tebas no perdona que no hayan suscrito el acuerdo con CVC y que estén en la Superliga. Esta quizá sea la afirmación más cierta de Laporta en toda su comparecencia, lo que sucede es que seguramente Tebas tampoco perdone a Florentino por los mismos motivos y sin embargo no dice lo mismo del Madrid porque el Madrid no ha pagado durante años al vicepresidente de los árbitros.
Laporta ha concluido la rueda de prensa avisando que quien intente ensuciar la historia del Barça tendrá una respuesta contundente. Una historia del Barça en la cual figura ya para siempre el pago de siete millones de euros a Enríquez Negreira, vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros.
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Se fue. En silencio. El ídolo de la infancia de quien les escribe.
Amancio Amaro Varela, su nombre nada habitual y sus dos apellidos, junto a su fecha de nacimiento (16 de octubre de 1939) y su condición de «Internacional A», aparecían siempre en los cromos que coleccionaba.
Mi padre me regaló teniendo yo 9 años una camiseta inmaculada del Real Madrid (blanca y con el escudo donde brillaba el oro de la corona real) y mi madre me cosió un 7 de tela negra al dorso. Yo siempre quise ser Amancio, nadie como él driblaba en el campeonato español.
Amancio era realmente el “galáctico” de finales de los 60 y principios de los 70 en España. La gente iba a verle a él. Driblaba, fintaba y goleaba como pocos (ganó 2 trofeos Pichichi).
En los partidos de casa, el equipo rival le hacía siempre unas marcas individuales. En los partidos de fuera, los contrincantes se pasaban el partido dándole patadas sin descanso, porque era a la vez admirado y temido.
Amancio era realmente el “galáctico” de finales de los 60 y principios de los 70 en España. La gente iba a verle a él
Fue jugador de la primera plantilla 14 años, recogió el testigo de Zoco como capitán en 1974, sacó del tarro de sus esencias futbolísticas (no en vano era El Brujo) a la gloriosa Quinta del Buitre, hizo campeón de Segunda División al Castilla (nadie podrá igualar ese hito), entrenó al primer equipo.
El presidente Florentino Pérez recuperó a Amancio para el club en 2000, tras su etapa en Kelme, y le asignó entre otras tareas la celebración de distintos actos del club en su centenario, en 2002. Pocos han sido los elegidos en nuestros 121 años de historia de haber sido jugador, entrenador y directivo del club, culminando su trayectoria en 2022 al coger el testigo de su admirado y respetado capitán, Paco Gento, como Presidente de Honor en sus últimos meses de vida.
Mi cariño, mi estima y mi admiración hacia uno de los más grandes, posiblemente junto a Paco Gento los dos mejores jugadores nacidos en España de toda la historia. Y jamás olvidaré la comida que tuve honor de compartir con él, ya contada en esta revista, donde su calidez y su sabiduría elevaron su condición de ídolo para mí a la de auténtico mito por sus valores humanos, su sencillez y su refinada inteligencia gallega.
El mismo día de la conquista de la 14, por la mañana en el hotel Hilton de Saint Lazare, pude saludarle por última vez y darme un pequeño paseo junto a él. Fumó y disfrutó con su pequeño puro, se le notaba feliz, recordó aquella final de 1966 en Bruselas donde, tras una jugada de ensueño, logró igualar 1-1 al Partizán, y, con su infinito saber y su embrujada intuición nos dijo, a mis tres compañeros de viaje y a mí: “Para esta noche, tranquilidad. Después de lo que han hecho estos chicos, el partido de hoy está ganado. Confianza total”.
Descansa en paz, querido Amancio, ya estarás en el cielo dispuesto a echar un partido con tantos de tus compañeros que están por allí arriba.
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Nos ha dejado una leyenda del Real Madrid y del fútbol español, Amancio Amaro. Conocido como ‘El Brujo’ o ‘El Gallego Sabio’ fue uno de los mejores jugadores del mundo en la década de los 60. Amancio fue uno de los eslabones de la renovación del Real Madrid glorioso de las cinco Copas de Europa y el equipo blanco de los ye-yé en la década de los 60. Hizo historia.
Nacido en A Coruña el 16 de octubre de 1939. Pronto empezó a dar patadas a la pelota. Su primer equipo fue el Victoria y de allí pasó al Deportivo de la Coruña, con el que triunfó en Segunda división y obtuvo el trofeo de máximo realizador. Sus progresos no pasaron inadvertidos para Real Madrid, Oviedo, Sevilla o Barça, que pugnaron por su fichaje. Incluso llegó a estar preseleccionado para el Mundial de Chile pese a militar en la categoría de plata.
‘El Brujo’ o ‘El Gallego Sabio’ fue uno de los mejores jugadores del mundo en la década de los 60. Amancio fue uno de los eslabones de la renovación del Real Madrid glorioso de las cinco Copas de Europa y el equipo blanco de los ye-yé en la década de los 60
Pero fue el conjunto merengue el que se llevó el gato al agua en la primavera de 1962 al pagar 10 millones de pesetas más Miche, Antonio Ruiz y Cebrián y la cesión de una temporada de Betancort al Deportivo. Amancio, por su parte, firmó por tres años con Miguel Muñoz de testigo un contrato con un sueldo mensual de 7.000 pesetas y una ficha de 750.000 pesetas por curso. Sus primeras declaraciones se encaminaban a “coger un puesto en el Madrid, y si es de interior, mejor”.
Amancio ocupaba el puesto de interior diestro o de extremo y era un auténtico diablo en el terreno de juego. Un futbolista rapidísimo, imprevisible, técnico, muy habilidoso, con un regate eléctrico y un fantástico repertorio de amagues y fintas. A todo ello había que sumar que veía puerta con suma facilidad. Santiago Bernabéu adoraba su juego y lo fichó porque sabía que cautivaría al estadio por su desparpajo y espectacularidad en sus acciones.
El coruñés fue uno de los jugadores fichados como plan renove del equipo que había conquistado Europa y el mundo futbolístico a finales de los 50. Llegó a compartir dos temporadas con Di Stéfano y más de un lustro con Puskas, al que consideraba su ídolo y con el que se quedaba perplejo viéndole utilizar la zurda.
En sus primeros meses se fue haciendo al club y los compañeros casi siempre desde la titularidad que le otorgó rápidamente Miguel Muñoz. Uno de los mejores consejos de su vida lo recibió por parte de ‘La Saeta’ en su debut en un amistoso en Accra (Ghana) frente al Black Stars el 19 de agosto de 1962. Amancio observó que no llevaba escudo su camiseta y le escuchó Di Stéfano, que rápidamente le respondió con contundencia: “Para llevar el escudo del Madrid en esa camiseta primero hay que sudarla”. El gallego reconoció que se quedó “mudo pero comprendí lo que significaban estos colores”.
La marcha de Di Stéfano en 1964 y el ocaso de Puskas abrieron la puerta a que Amancio cogiera galones en una delantera en la que seguía a pleno rendimiento Paco Gento. El crecimiento de Amancio fue muy importante y en 1964 ya estuvo entre los mejores jugadores del planeta. Aquel año el Real Madrid cayó en la final de la Copa de Europa contra el Inter de Milán, pero Amancio conquistó con la selección la Eurocopa y fue Balón de Bronce.
Los rivales lo tenían muy en cuenta y sufrió durísimos y férreos marcajes a lo largo de su carrera, con especial relevancia el del paraguayo Fernández del Granada en 1974. Tras una de las entradas más violentas de la historia del fútbol español, Amancio acabó con el cuádriceps partido en dos. Aquella lesión le dejó fuera de los terrenos de juego durante cuatro meses.
Uno de los mejores consejos de su vida lo recibió por parte de ‘La Saeta’ en un amistoso en Ghana. Amancio observó que no llevaba escudo su camiseta y le escuchó Di Stéfano, que rápidamente le respondió con contundencia: “Para llevar el escudo del Madrid en esa camiseta primero hay que sudarla”
El Real Madrid de los 60 dominó la Liga en España y Amancio fue protagonista en seis de esos títulos tanto en el plano goleador como de asistente. En 1969 (14 goles compartido con Gárate) y 1970 (16 goles compartido con Luis Aragonés y Gárate) ganó el ‘Pichichi’ y sobre todo dejó su huella en la Copa de Europa de 1966, la ‘Sexta’ en el palmarés merengue. Anotó en aquella edición cinco dianas, siendo decisivas la lograda en la vuelta de semifinales frente al Inter en el Giuseppe Meazza y la que suponía el empate contra el Partizan en la final después de una fabulosa jugada individual. Luego marcaría Serena y Amancio saboreó el triunfo de ganar una Copa de Europa y levantó el título en Bruselas.
En los años 70, ya pasada la treintena, el fútbol de Amancio se hizo más cerebral y eficiente. Con la llegada de Miljanic se retrasó a jugar en la media con los Breitner, Netzer o Vicente del Bosque. El instinto de gol no lo perdió y con sus llegadas al área continuó aumentando sus registros, que al terminar su carrera fueron de 155 tantos oficiales con la camiseta blanca.
En 1972, 1975 y 1976 amplió su palmarés liguero en otros tres títulos para una cuenta definitiva de nueve entorchados domésticos. Además, ganó tres Copas en 1970, 1974 y 1976, aunque no consiguió marcar en ninguna de las finales. Se retiró al concluir la temporada 1975-1976 y el Real Madrid le homenajeó con un encuentro ante los uruguayos del Peñarol.
En sus años posteriores se sacó el carné de entrenador y ejerció en la casa blanca. Muy recordado es su paso por el Castilla al que hizo campeón de la Segunda en la temporada 1983-1984 y porque fue la persona encargada de alumbrar a la ‘Quinta del Buitre’. De cara al curso 1984-1985, Luis de Carlos le dio la alternativa en el primer equipo, pero los resultados no acompañaron. Aunque en la memoria siempre estará que el técnico de la excepcional remontada en la Copa de la UEFA contra el Anderlecht fue Amancio. El Real Madrid acabó conquistando el trofeo continental y la Copa de la Liga, pero con Luis Molowny al frente del equipo. En el mes de abril de 1985 la situación en el vestuario no era fácil y Amancio había perdido el control. Una parte de la plantilla estaba en contra suya por sus métodos tácticos y su dureza en la preparación física, lo que le llevó a dimitir de su cargo.
Muy recordado es su paso por el Castilla al que hizo campeón de la Segunda en la temporada 1983-1984 y porque fue la persona encargada de alumbrar a la ‘Quinta del Buitre’
En su carrera internacional Amancio disputó 42 encuentros con la selección española, consiguió once tantos y fue una de las figuras en la Euro’64. En la final cuajó un fantástico encuentro contra la URSS y en semifinales anotó el gol de la victoria frente a Hungría en el Santiago Bernabéu. Además, estuvo presente en la lista de Villalonga para el Mundial de Inglaterra’66 en el que marcó ante Suiza el tanto del triunfo en la segunda jornada.
Otro momento icónico de su carrera fue cuando acudió a la Selección FIFA para jugar un partido contra el Brasil de Pelé, en un choque conmemorativo de los diez años del éxito mundialista de los sudamericanos en Suecia’58.
En sus últimos meses de vida ocupó el cargo de Presidente de Honor del Real Madrid, sucediendo a su compañero y amigo Francisco Gento.
DEP
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Aunque llega lo bueno, porque vuelve la Copa de Europa, que es la competición más seria que podemos disputar, hoy es un día muy triste para el madridismo. Nos hemos levantado con la noticia del fallecimiento de D. Amancio Amaro Varela, Presidente de Honor del Real Madrid y de la Asociación de Veteranos del club.
Amancio fue mi primer ídolo que tengo en la memoria. Recuerdo la inmensa alegría que tuve cuando un 6 de enero de hace muchos años, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente dejaron en mi casa una equipación completa del Real Madrid con el 8 a la espalda… Sí, el 8, Amancio jugó con el 8 en sus primeras temporadas de blanco. Recuerdo el orgullo de llevarlo por donde fuere, incluso cuando mi madre me llevó a Badajoz a que me conociera mi abuelo Francisco, él me preguntaba por “ese 8 que llevas” y yo le contestaba “Es el de Amancio”.
En la retina de los madridistas nos quedará aquel gol en el Estadio Heysel de Bruselas, regateando a todo el que se le puso por delante para empatar la final de la Sexta Copa de Europa.
Sus internadas por banda derecha, sus regates inverosímiles, sus disparos letales a portería. Amancio era un fuera de serie de la época post Di Stéfano, con el que coincidió dos temporadas en el Real Madrid. Amancio fue el mejor jugador español y unos de los mejores del Mundo, liderando al equipo Ye-yé de las cinco ligas consecutivas y la Sexta Copa de Europa.
Con Amancio se va una época dorada del madridismo, quizás la más difícil, porque ese grupo de futbolistas tuvo que luchar con la losa de ser los herederos de los Di Stéfano y compañía, cosa que no era nada fácil de hacer y que, sin embargo, consiguieron.
Querido Amancio, Descansa en paz, Brujo… Mis respetos y condolencias a su familia y amigos. Hoy no voy a hablar del partido de Liverpool, no voy a habar del tramposo y corrupto Barcelona. Hoy sólo voy a dar datos de D. Amancio. Sólo datos del Brujo. Que esto sea mi homenaje.
NOMBRE: Amancio Amaro Varela.
POSICIÓN: Extremo derecho.
NACIMIENTO: 16 de octubre de 1939.
LUGAR DE NACIMIENTO: A Coruña. España.
NACIONALIDAD: España.
DEBUT: 19 de agosto de 1962, amistoso, Black Stars-R. Madrid, 3-3.
DEBUT OFICIAL: 5 de septiembre de 1962, Copa de Europa, R. Madrid-Anderlecht, 3-3.
ÚLTIMO PARTIDO: 16 de mayo de 1976, liga, R. Madrid-At. Madrid, 1-0.
TEMPORADAS: 14
PARTIDOS OFICIALES: 471
LIGA: 344
COPA: 58
COPA DE EUROPA: 52
RECOPA: 11
COPA DE LA UEFA: 4
COPA INTERCONTINENTAL: 2
VICTORIAS: 264, EMPATES: 107, DERROTAS: 100
TITULAR: 469
SUPLENTE: 2
SUSTITUDO: 45
MINUTOS: 37.329
PARTIDOS COMPLETOS: 384
PARTIDOS AMISTOSOS: 97
GOLES: 155
PRIMER GOL: 16 de septiembre de 1962, Liga, Betis-R. Madrid, 2-5.
ÚLTIMO GOL: 27 de marzo de 1976, Liga, R. Madrid-Sporting, 2-0.
HAT TRICKS: 6
DOBLETES: 16
ASISTENCIAS: 122
INTERNACIONAL: 42 veces con España.
TRAYECTORIA: Deportivo de la Coruña, Real Madrid.
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El Liverpool no está al nivel excelso del curso pasado, pero lo cierto es que en las dos últimas semanas se ha visto una clara mejoría en el equipo. Ahora es más consistente y competitivo que durante varios meses de la campaña en los que conjugaba un buen partido y algunos en los que mostraba muchas dudas. En el plano de bajas no estarán, Luis Díaz, Thiago, Arthur Melo y Konaté, como nombres más reconocibles. Van Dijk acaba de salir de una lesión pero está disponible, al igual que Firmino o Jota, que se perdió el Mundial después de varios meses en el dique seco.
El pasado domingo tuvo un problema en el hombro Darwin Núñez y es duda. Klopp sigue con su habitual 1-4-3-3 y su once es previsible a falta de saber cómo estará el delantero charrúa.. En la portería está el brasileño Alisson, todo un seguro de vida y uno de los mejores guardametas del planeta. Los laterales, los habituales Trent Alexander Arnold y Robertson, con gran influencia en ataque. La pareja de centrales es todo potencia, velocidad a campo abierto, fuerza y altura con Matip y Van Dijk. En el mediocampo Fabinho es fijo y a su lado se espera que le escolten el español Bajcetic (hijo de un antiguo jugador del Celta en los 90) y Henderson. Arriba Salah y el neerlandés fichado en enero Gakpo son indiscutibles. Si está al 100% Núñez jugará el uruguayo y si no, lo probable es que entrase Roberto Firmino de nueve.
Una seña de identidad del técnico alemán. La presión es una de sus características como técnico y una de las razones de que el Liverpool sea una máquina de ganar. La agresividad, intensidad y vehemencia que pone todo el equipo empezando por los delanteros es fantástica por el estilo coral que demuestran. En muchas ocasiones roban el balón o generan pérdidas muy peligrosas cerca del área que acaban con ocasiones claras o goles. Fabinho es el que tira del equipo de arriba para meterlo prácticamente en el área rival y la defensa se sitúa en el mediocampo. El papel del Real Madrid en la salida será fundamental para saltar la primera línea con ayuda de los mediocampistas. Si ellos conectan con Benzema, el francés será clave para evitar el segundo tapón del equipo inglés que es Fabinho. Si se logra superar esas dos vías de presión, las posibilidades de hacer daño en transiciones a los reds será muy alta, ya que el ataque será un cara a cara con los centrales, dándose situaciones de 3 vs. 3 o 4 vs. 4. Es una de las formas de hacer daño al equipo inglés.
La salida de balón del Liverpool siempre será mejor con Van Dijk y ahora que ha vuelto de la lesión los reds ganan en este apartado. Con él se consigue sacar el esférico jugado y limpio desde atrás. Tanto a ras de suelo como en los desplazamientos en largo que realiza con enorme precisión el neerlandés. Otra de las alternativas que se ven a lo largo de los partidos es meter más por dentro a Alexander Arnold, casi como si fuese un interior, para recibir y que él distribuya con ese pie derecho primoroso que posee. Está por ver el plan de Ancelotti, si opta por presionar muy arriba intentando dificultar la salida o si prefiere un bloque medio-bajo al igual que el curso pasado. Si se les ahoga, se pueden sacar réditos muy importantes obteniendo situaciones de peligro muy cerca de la meta de Alisson. Un factor vital a tener en cuenta será el mediocampo y en especial Fabinho y Bajcetic que también colaboran en la salida, al bajar unos metros su posición y apoyar a los centrales. Tienen movimientos muy trabajados y los laterales también progresan con el cuero en velocidad. Además, en caso de un balón largo, buscan pases en largo en diagonal a las bandas para aprovechar la velocidad de Salah o el cuerpo y la potencia de Núñez y Gakpo.
Partidos a un gran ritmo de balón, circulación, presión e intensidad. Un equipo que agobia y te hace sufrir en el terreno de juego. Se conoce de sobra al Liverpool y sabemos que son muy dinámicos, rápidos y verticales. Los primeros 20 minutos son una tortura para el rival en Anfield. En este aspecto el Real Madrid ya lo sabe y debe salir preparado y concentrado para la tormenta inicial porque es una escuadra que crea ocasiones para marcarte dos goles en cinco minutos sin que te des cuenta. Si consigue el Real Madrid detener esa primera oleada, se equilibrarán las fuerzas y ahí es cuando el cuadro blanco debe imponer su ritmo y estilo de juego. Es tal el desgaste físico que propone Klopp a sus jugadores que pasada la hora de juego bajan un par de escalones su velocidad y su presión porque es imposible mantenerlo durante 90 minutos. En su feudo, apoyados por el público y con un campo que es más corto de lo habitual (unos 101 m de largo, casi como Vallecas), aprietan hasta límites extraordinarios.
El devastador poder goleador del Liverpool en temporadas anteriores ha menguado de forma importante. La baja de Mané ha resultado fundamental, lo que unido a las lesiones nos da con un conjunto red muy lejos de las cifras anotadoras que desde hace cinco años venían sumando. Núñez ha marcado goles, pero no al mismo ritmo que Mané y para ello también buscaron con otro jugador como Gakpo en enero, que ve puerta con facilidad. Un claro ejemplo es que llevan anotados 38 goles en la Premier, menos que el Brighton o solo uno más que el Brentford esta campaña. El principal peligro es Salah, con el que si te despistas será un error fatal.
El papel de los laterales continúa siendo básico en la idea de Klopp, casi extremos cuando se desenvuelven en ataque. No paran de llegar hasta línea de fondo, doblar a los extremos y participar en las jugadas ofensivas. Los dos, pero sobre todo Arnold, disponen de un guante para centrar y en el caso del inglés también para probar desde la larga distancia. En el medio campo, faltará la creatividad de Thiago para filtrar pases peligrosos o balones a las espaldas de los defensas, aunque Bajcetic está cumpliendo con nota a pesar de tener alguna característica distinta al hispanobrasileño. Por último, en el juego aéreo cuentan con valladares como Van Dijk, Matip o Núñez, que deberán ser estrechamente vigilados en faltas y córners. El Real Madrid sufrirá por arriba y Militao y Rüdiger tendrán que mostrarse contundentes con la ayuda que puedan recibir de Alaba, Benzema o Camavinga en la estrategia red.
El conjunto rocoso, complicado de ganar y que dejaba la portería a cero un día y otro también pasó a mejor vida en esta campaña 2022-2023. Es una de las principales razones para que el Liverpool quedase segundo de grupo tras el Nápoles, para que ya no esté en liza en ninguna de las Copas y para que ocupe el octavo puesto en la Premier. El sistema defensivo red ya no es fiable y ha exhibido mucha vulnerabilidad, tanto en Anfield como lejos de su casa. Le llegan con frecuencia, sufre en transiciones y también en estático y recibe ocasiones.
La vuelta de Van Dijk puede dar más firmeza a la defensa, pero también es cierto que el neerlandés no es el de otros años. En la media no faltará el trabajo, las ayudas y la labor de los Henderson o Fabinho a la hora de fortificar el entramado de los ingleses. Ambos forman un muro en el mediocampo que con su desgaste, sacrificio y labor física buscan romper muchos ataques rivales y crear una ‘línea Maginot’. El punto débil de atacar a los laterales prosigue vigente. Arnold es un referente de mediocampo para arriba, pero en defensa sufre porque no es un gran defensor. Muchos equipos de la Premier deciden volcar sus ataques por ese lado y Vinicius es la vía perfecta para dañar a los reds como hizo en París. Klopp, sabedor de ello, buscará las ayudas a Arnold por parte de Fabinho o Henderson y ahí es cuando el equipo blanco debe encontrar el desequilibrio.
Con Vinicius atrayendo rivales llegará el momento en que se abrirán huecos en otra zona y los centrocampistas, con Valverde a la cabeza, Rodrygo y Benzema deben interpretar ese instante para mover, girar el balón rápido y bascular la acción de ataque al otro lado. Es probablemente la gran opción del Real Madrid para ganar el partido. Por el costado siniestro, Robertson tiene mejores aptitudes defensivas que Arnold pero sufre con balones cruzados o a su espalda. Por ese Valverde o Rodrygo, junto a Carvajal, pueden crear una sociedad para desarbolar al lateral escocés.
Las temporadas pasan, pero Salah brilla por ser un jugador diferencial gracias a su olfato goleador, su técnica, su velocidad, su desborde y por los defensas que atrae cuando tiene el cuero en sus pies. En esta oportunidad no se verá las caras con Mendy, que le sujetó bastante bien en anteriores enfrentamientos. Con Alaba puede ser distinto si el francés no está rápido y expeditivo, y es claramente uno de los duelos de la eliminatoria. El rol de Camavinga se antoja fundamental, porque deberá ayudar mucho a ese lado, al igual que Rüdiger tendrá que permanecer atento a la ayuda en la salida. Si Salah te encara en velocidad, es prácticamente imparable, y pese a ser zurdo no tiene mala salida por su perfil derecho para centrar o disparar. Máximo artillero del Liverpool este curso, acumula 18 goles, con especial atención a los siete en Champions que le sitúan como mejor realizador empatado con Kylian Mbappé.
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Amancio siempre fue muy querido en la familia. Su carácter discreto, de afectos silenciosos, casaban con la moderación cántabra del clan de los Gento. Quiso el destino, además, que en su Deportivo de La Coruña coincidiese con el segundo de la estirpe, Julio, Gento II.
Cuando niño, en casa siempre escuché que Amancio era un fenómeno. Lo decía Paco y lo repetía Julio, ambos compañeros que destacaban su finura, su elegancia resbaladiza para el contrario. Gran compañero, el genial gallego llegó al Real Madrid mirando como a dioses a tres de los más grandes futbolistas de la historia: Pancho Puskas, Alfredo Di Stéfano y Paco Gento.
Quizás esta veneración incondicional le obligó a sostener con fuerza el relevo de un equipo que se desgastaba. El Madrid de los 50 se consumía latido a latido mientras emergían los yeyés, plenos de joven vitalidad, de talentos bien repartidos. Junto a Paco, a Amancio le cupo la responsabilidad y el orgullo de completar una tarea en la que la mayoría fracasan: que el vacío de la gloria no se apodere del presente.
Fue un futbolista privilegiado, dotado con los dones del embrujo tan propio de las tierras gallegas. Regateador excelso, con olfato para el gol, Amancio marcó uno de los goles más bellos de la historia del club y de la Copa de Europa en la final de 1966. Un encaje de bolillos, una cerámica ateniense, cuyo valor hay que calcularlo con la perspectiva de aquellos céspedes irregulares, de aquellos balones imperfectos, de aquellas botas tan duras que tenían que pasar semanas por pies ajenos antes de que las calzara el artista de pies delicados y valiosos.
Junto a Paco Gento, a Amancio le cupo la responsabilidad y el orgullo de completar una tarea en la que la mayoría fracasan: que el vacío de la gloria no se apodere del presente
No debe caer en el olvido que Amancio fue convocado por la FIFA para ser parte de una selección mundial, tal era el nivel de su juego, el encanto de su fútbol. Para mí fue un ídolo, primero. Una persona amable, respetuosa, después. Cruzamos palabras en numerosas ocasiones en las que le mostraba mi consideración y él me repartía cantidades de un afecto análogo al que profesaba a Paco. Cariñoso y afable, siempre me preguntó por el tío del que siempre me habló con admiración e idolatría.
Fue un futbolista formidable, una persona cabal, enamorada del fútbol y del Real Madrid. Mi consideración hacia su figura y su forma de actuar en la vida se acrecentó con el paso de los años y la frecuencia de los contactos. Y así seguirá en mi corazón. Amancio siempre fue muy querido en la familia. Y siempre lo será.
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Ha muerto Amancio. El madridismo está de luto por el fallecimiento de nuestro Presidente de Honor y uno de los mejores jugadores de nuestra Historia. Estamos consternados.
Reproducimos a continuación el comunicado oficial del club:
El Real Madrid C. F., su presidente y su Junta Directiva lamentan profundamente el fallecimiento de Amancio Amaro, presidente de honor del Real Madrid y una de las grandes leyendas de nuestro club y del fútbol mundial.
El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a su esposa Consuelo, a sus hijos Óscar, Belén, Amancio, Patricia, Marcos y Claudia, a su hermano Juan Carlos, a sus nietos y a todos sus familiares, compañeros y seres queridos.
Amancio llegó al Real Madrid en 1962 procedente del Deportivo de La Coruña, y defendió la camiseta de nuestro club durante catorce temporadas, hasta 1976. Ha sido siempre un ejemplo para el madridismo y para todo el mundo del deporte.
En 1966 ganó la Sexta Copa de Europa del Real Madrid en el estadio Heysel de Bruselas, en una final histórica en la que marcó el primer gol de nuestro equipo para vencer al Partizán de Belgrado.
Además de la Copa de Europa de 1966, Amancio ganó 9 Ligas y 3 Copas de España con el Real Madrid. Como madridista jugó 471 partidos, marcó 155 goles y fue máximo goleador de la Liga en dos ocasiones.
Fue 42 veces internacional y logró con la selección española su primera Eurocopa en 1964 en el estadio Santiago Bernabéu. Amancio formó parte también de la selección mundial de la FIFA que en 1968 se enfrentó a Brasil en el estadio Maracaná.
Junto a Paco Gento, Amancio lideró el Real Madrid posterior al de las cinco Copas de Europa consecutivas, y representa los valores que han forjado la historia de nuestro club.
Como entrenador, Amancio logró la gran gesta de ganar el campeonato de Segunda División con el Castilla en 1984, el único equipo filial de un club de fútbol español que lo ha conseguido hasta la fecha. Con Amancio como entrenador se fraguó una de las generaciones de canteranos más importantes de nuestra historia: la Quinta del Buitre.
Amancio Amaro ha fallecido a los 83 años de edad. Será recordado por todos los madridistas y por todos los aficionados al fútbol como uno de los grandes mitos de este deporte.
El Real Madrid hace extensivas sus condolencias a todo el madridismo. Descanse en paz.
En el año 1993, el director irlandés Jim Sheridan estrenaba la película En el nombre del padre, protagonizada por un extraordinario Daniel Day-Lewis, en la que sería la segunda colaboración de ambos tras Mi pie izquierdo. Los que hayan visto la película, sabrán que está basada en una estremecedora historia real: la del caso de “los cuatro de Guildford”. Para los que ni hayan visto la película ni oído hablar del caso, los cuatro de Guilford fueron cuatro jóvenes de nacionalidad irlandesa que fueron falsamente acusados y condenados por las autoridades británicas de cometer un atentado terrorista en el que murieron un civil y cuatro soldados del ejército inglés (y más de 60 heridos) tras una explosión en un pub de esta localidad.
A lo largo de la película, el espectador comprueba horrorizado como la corrupción ha contaminado los sistemas político, policial e incluso judicial, hasta el punto no sólo de llevar a prisión a estos cuatro muchachos que simplemente andaban por allí (literalmente andaban por allí, no es el “andaba por allí” que le atribuye Medina Cantalejo a Negreira), sino también a familiares de estos adolescentes, a los que acaban culpando y encarcelando por complicidad al adjudicarle cargos por fabricar o proporcionarles las bombas que produjeron la explosión del establecimiento.
Los propios jóvenes son amenazados y torturados por agentes de policía hasta confesar su autoría o implicación en el caso, así como la de sus compañeros y familiares. El nivel de corrupción que dejó entrever este caso real fue tal que produce verdadero pavor detenerse un segundo a pensar en la longitud de los tentáculos de esta trama y hasta qué profundidad llegaron a palpar y controlar los principales poderes de todo un estado.
Un nivel de corrupción al que poco parece tener que envidiarle el club deportivo que puebla en estos días los periódicos nacionales e internacionales (bueno, algunos, no todos) gracias a la luz que se ha arrojado sobre el último de sus ya prácticamente incontables escándalos extra futbolísticos. Porque el Barça, efectivamente, es más que un club. Y ya sabrán por dónde vamos.
Lo del Barça, más que para una película, da para una (longeva, muy longeva) serie televisiva, al más puro estilo de The Wire. Ya saben, esa tremendamente realista serie protagonizada por la ciudad de Baltimore en la que en cada una de sus temporadas se abordaba la corrupción en sus diferentes estamentos de poder (policía, sindicatos, política, educación, medios de comunicación…).
El FC Barcelona lleva décadas emulando a esta serie y, tirando de afabilidad y siendo (muy) benévolos con la presunción de inocencia, estamos en disposición de poder decir que el club de la ciudad condal, como mínimo, tiene una dilatada experiencia en cuanto a ser salpicado de cerca por la sangre de escándalos de obscuras y diversas índoles como los pagos a periodistas por parte del ex presidente Bartomeu, el fraudulento fichaje de Neymar (17 millones y punto), la creación de cuentas de redes sociales para tratar de manipular la opinión de la afición acerca de determinados jugadores del club, las llamativas y esclarecedoras (salvo para la prensa) entrevistas de Godall o Bassat donde hablaban de la compra de árbitros, el caso Benaiges (del cuál Laporta supuestamente pudo tener previo conocimiento cuando volvió a contratarlo en su segunda etapa), los negocios con conflictos de intereses de un jugador del club con el presidente de la RFEF y hasta la presencia en la directiva, con aval incluido, del dueño de los derechos televisivos de varias competiciones que disputa dicho club. Demasiado ruido para una cascada sin agua, ¿no creen? Pero centrémonos en el que caso actual de los pagos al vicepresidente del CTA y las similitudes que comparte con la película irlandesa y el caso de “los cuatro de Guilford”.
No, amigos, no vamos a ver al FC Barcelona cayendo ante el peso de la justicia, pero al menos podremos ver como gran parte de este mundo ya no nos observa como si lleváramos un sombrero de aluminio sobre nuestra cabeza
Pese a que en la película se acaba demostrando la inocencia de los cuatro acusados principales y sus familiares, los protagonistas no pueden sino conformarse con la proclamación pública de su inocencia mientras contemplan impotentes como tanto la policía que los inculpó falsamente como los verdaderos autores de los hechos salen totalmente impunes del juzgado. Algo parecido a lo que está sucediendo en el deporte español.
Los hasta hace poco madridistas conspiranoicos vamos a tener que contentarnos con la invisible pero decorosa medalla de la verdad, para que aquel al que le sirva de consuelo pueda esgrimirla con orgullo mientras contempla con la misma impotencia que Gerry Conlon y sus compañeros cómo los implicados en el crimen se van de rositas ante la inoperancia de aquellos que no pueden o no quieren aplicar la ley y ejercer la justicia. No, amigos, no vamos a ver al FC Barcelona cayendo ante el peso de la misma, pero al menos podremos ver como gran parte de este mundo ya no nos observa como si lleváramos un sombrero de aluminio sobre nuestra cabeza.
Porque no va a haber sanciones, queridos galernautas. Y si las hay, se cumplirán a su debido tiempo, como sucedió con el cierre del Camp Nou tras la vergonzosa noche del cochinillo, que nunca se produjo y se acabó perdiendo en el olvido de aquellos dispuestos a olvidar que el Barcelona debía cumplir aquella sanción (al final, la RFEF lo dejó en una penosa a la par que ridícula multa de 4000€). No, no va haber sanciones para el Barcelona y pensar lo contrario no sería más que soñar. Y los sueños, sueños son, ya lo saben.
Al igual que en el caso de “los cuatro de Guilford”, donde había intereses ocultos para inculpar rápidamente a los primeros desgraciados que encontraran, en este nuevo Barçagate hay demasiados intereses políticos, deportivos y económicos por los cuales no resultaría nada conveniente que el Barcelona recibiera una sanción ejemplar, no digamos ya un descenso de división. La prescripción del delito es simplemente la lamentable excusa expuesta en esta ocasión, pero no el motivo para no aplicar justicia. Seguramente, tampoco es buena la imagen de competición manchada que se está exponiendo ante el resto del mundo, pero es un mal menor que los poderes que gobiernan nuestro país y nuestro deporte parecen estar dispuestos a asumir. Porque vivimos en un país en el que un escándalo se tapa con otro y las personas que manejan esos poderes saben por experiencia que sólo tienen que esperar al siguiente para poder pasar de puntillas sobre el que ahora les ocupa.
Al igual que en el caso de “los cuatro de Guilford”, en este nuevo Barçagate hay demasiados intereses políticos, deportivos y económicos por los cuales no resultaría nada conveniente que el Barcelona recibiera una sanción ejemplar, no digamos ya un descenso de división
A Gerry Conlon y el resto de condenados los declararon inocentes, sí, pero no les devolvieron los más de 15 años que pasaron en prisión. Tan irrecuperables son esos años de vida como vacíos los títulos de Liga y Copa del Rey que podrían atribuir a Real Madrid, Atlético, Athletic, Sevilla o Alavés, en el caso de que esa hubiera podido ser la sanción elegida para castigar la corruptela del FC Barcelona. Porque los títulos llegarían a las vitrinas de estos equipos, sí, pero no así los momentos a través de los cuáles se obtuvieron esos trofeos: los míticos goles que hicieron rugir a todas las personas de un estadio como si fueran una sola, los jugadores que fueron los héroes de sus equipos y en realidad nunca lo supimos, el trabajo de todos los cuerpos técnicos que mereció acabar en un metal que nunca tocaron, las celebraciones en las calles de la afición que llevó en volandas a su equipo.
A todos los clubes perjudicados y a sus respectivos aficionados les han robado inigualables momentos de pasión por la victoria largamente deseada, les han arrebatado abrazos con nuestros seres queridos y desconocidos, les han hurtado lágrimas de alegría, sustituyéndolas por otras de impotencia. Al igual que a Conlon y sus compañeros, queridos madridistas, nos han arrebatado años y momentos de nuestra vida.
La principal diferencia con la película de Sheridan reside en que, mientras que en la película la verdad sale a la luz a través de la lucha por su inocencia de Gerry Conlon y el encomiable trabajo de su abogada, en el caso que estos días nos atañe, la verdad resulta haber trascendido por un mero capricho del destino, no porque ningún equipo o afectado haya tenido el valor de alzar la voz.
Entendería que los clubes no bramaran ante este escándalo por el respeto que les produce la presunción de inocencia si no fuera porque apenas tengo que remontarme al pasado para encontrar la voz de los que hoy callan, alzándola para poner el grito en el cielo porque un colegiado saliera de un estadio con una bolsa del Real Madrid (inexistente, por cierto, pues la foto con la que pretendían demostrar esto era de un jugador) en el caso del presidente del Villarreal; escribiendo ridículos tuits relacionando al Real Madrid con cierta serie televisiva como el CM del Valencia; o quejándose sin rabia alguna contenida por una simple falta que no derivó en una segunda tarjeta amarilla a través de todo un comunicado oficial en el reciente caso de cierto presidente que también podría ganar mucho más hablando hoy que callando.
A todos los clubes perjudicados y a sus respectivos aficionados les han robado inigualables momentos de pasión por la victoria largamente deseada, les han arrebatado abrazos con nuestros seres queridos y desconocidos, les han hurtado lágrimas de alegría, sustituyéndolas por otras de impotencia
Como suele ser habitual, la diferencia no habita en la claridad de los hechos sino en el equipo que había enfrente. Porque la falta de transparencia es un gravísimo problema del fútbol español, pero no es el más severo que tenemos si lo comparamos con el odio que destila el antimadridismo de este país. De modo que cuando me pregunten dentro de unos años que cómo pudo perder el fútbol español la limpieza y el espíritu deportivo de su competición, mi repuesta será: “en silencio”. En el más absoluto y bochornoso de los silencios. No se vaya molestar quien tiene la convicción general de que no debe ser molestado.
En el nombre del padre finaliza con un Gerry Conlon libre y prometiendo ante las cámaras limpiar el nombre de su familia y llevar el peso de la justicia sobre aquellos que le encerraron. En cambio, al aficionado madridista aún le queda mucho para finalizar este episodio, pues lo que toca ahora es continuar en una competición en la que resulta bastante complicado volver a creer (si es que alguna vez se creyó en ella), no sólo por las informaciones que salen a diario del Barçagate, sino por las anomalías arbitrales que se siguen observando jornada tras jornada. Y cuando digo observar, estoy siendo generoso con el término, pues ya saben lo difícil que debe de ser para la empresa de Jaume Roures que al espectador que paga y bien le lleguen imágenes claras y sin difuminar de las jugadas clave en los partidos que disputa el equipo blanco.
La sensación de que el Real Madrid sigue jugando competiciones en las que otros van con las cartas marcadas permanece en el ambiente y no aventura ningún cambio significativo en el futuro próximo. Nos queda el consuelo de saber que los trofeos que se han alcanzado en esa larga y oscura época suponen un mayor orgullo si cabe, ahora que es sabido que se obtuvieron a pesar de semejante hándicap, que, por otra parte, probablemente también haya obligado al Real Madrid a hacerse más y más fuerte para seguir ganando. Ese hándicap con el que conviven nuestros jugadores, que tontos no son, que ya es parte de la grandeza del club y le ha llevado a conseguir los éxitos de los que tanto hemos disfrutado en estos años.
Ahora el aficionado sabe que muchos de esos títulos no sólo se obtuvieron ante el principal rival histórico del club sino ante mucho más. Hoy se puede decir que cada título nacional que obtuvo el Real Madrid en las últimas décadas (no me atrevo a fechar el inicio de esta trama) no sólo fueron para el club y su afición. Fueron títulos conseguidos en el nombre del fútbol y de lo que este deporte realmente se merece.
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Preguntado el entrenador del Athletic Club, que lo fue del Barça en un momento de La Gran Época Negreírica, fue y dijo que él no vio los informes. ¡El entrenador!
¿Quién los veía? ¿El médico, el nutricionista, el presidente de la peña Anguera? Informes, nos contaron, sobre cómo es este árbitro, aquel linier. El entrenador no los veía. Tienen un arte extraordinario.
Valverde no vio los informes de Negreira. ¿Quién los veía? ¿El médico, el nutricionista, el presidente de la peña Anguera?
Hagan lo que yo: ríanse. Lo aconsejo desde hace años. Hay gente que encontró la paz después de escucharme y me satisface mucho. Gente madridista y no. Un amigo del Espanyol, por ejemplo. Busquen un vídeo de cuando Xavi se desmayó ante Baena en el área perica y faltó que el penalti lo tirara el árbitro. Dudo que en la historia del fútbol se haya pitado cosa parecida. El amigo entró en pánico, lo recuperé.
No me sean nuevos. Juegan con red desde tiempos inmemoriales. Lo único novedoso es que se confirmó que pagaban. Recuerdo una charla con Mascherano en sus tiempos culés. Defendía el hombre la teoría de que aquel Barça ganaba porque era muy bueno y yo le contesté que sí, muy bueno y además juega con red. No nos pusimos de acuerdo, claro. Son algo único, extraordinario.
Juegan con red desde tiempos inmemoriales. Lo único novedoso es que se confirmó que pagaban
Ayer mismo. Con la que está cayendo anularon un gol al Cádiz incalificable. Juega usted un partido son sus nietos y no tiene valor de anularlo. Puro made in Camp Nou. ¿El VAR? Da igual. Los automáticos son ellos. ¿Peligro? Falta p’arriba. Sólo queda el humor: Negreira ya no está, pero dejó sus informes. Que el entrenador, Valverde al menos, no veía. Chufla.
Mejor. Va el Cádiz y puntúa y anda, mira, estamos más cerca, a ver si… No. El Barça debería ser campeón el domingo. La energía del Madrid, y de los demás, para otros asuntos. El Madrid debe entender que la Liga la juega por imperativo legal, el asunto es cómo la juega. Siempre saldrá a ganar, cualquier torneo, pero hay formas de afrontarlo. Lo de Pamplona fue un perfecto ejemplo. ¿Benzema está cansado? Pues se queda en casa, al amor de la lumbre.
Quizá si el rival hubiese sido el Liverpool y la competición, la Champions, Karim hubiese jugado. Pero en la Liga, esta Liga, no. Nada pintaba. Exponer el Madrid piernas y sistema nervioso, en Europa, en el mundo. Allí te respetan. Además. Eres el rival a batir, claro: pura Historia. No va a ser más excitante ganarle al Vasco da Gama o al Manchester City.
El Madrid debe entender que la Liga la juega por imperativo legal, el asunto es cómo la juega
Aquí, es territorio hostil casi todo. La última fue que en el único partido en el que se pitó durante el minuto de silencio en memoria de las víctimas de Turquía y Siria fue el del Sadar: para faltarle a Vinicius. El respeto a más de cincuenta mil muertos pesó menos que la necesidad de insultar a un jugador del Madrid.
¿Le merece la pena volcarse en esta historieta? No. Vas y juegas. Si ganas, bien. Si pierdes, lo mismo. No más sofocones porque Osasuna empata en el Bernabéu. Y lo hace a menudo, además. Sales y pruebas con una certeza: a todos, tarde o temprano les levantarán la camisa. Y el pantalón. Y los calzoncillos. Imperativo legal hasta que lleguen tiempos mejores.
Sobre lo de Negreira veo que entre el personal más o menos normal ha hecho carne esta reflexión: nadie paga durante veinte años un servicio que no te da beneficio, ni siquiera el Barça, y que el servicio en cuestión se dejara de mantener el día que el prestador pasó a la reserva, pues oigan... El presidente Laporta le multiplicó por cuatro los emolumentos. Y al entrenador no le informaban. Arte, arte por arrobas.