Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea del Comité vasco. En el VAR estuvo Soto Grado.
Comenzó el partido pidiendo calma a Sergi Roberto por una dura entrada a Nacho y la primera amarilla al Madrid. Porque los informes de Negreira eran ficticios, que si no estaría en el punto uno del texto. El destinatario fue Nacho por entrada a Araujo. La otra de la primera parte, aunque le costó, fue a Raphinha por dar una patada a Kroos por detrás en el 32'.
La segunda parte continuó por la misma tónica. Amarillas perdonadas con el claro ejemplo de Gavi. El niño bonito de la selección, además de que se deja caer que da gusto, se marchó sin tarjeta después de un codazo a Carvajal y de chocar adrede frente a Ceballos en el 86'. El jugador con más bulo del fútbol español. Las tres amarillas del segundo acto fueron por dos por agarrones y otra por zancadilla. El primer agarrón fue de Sergi Roberto a Modric en el 64 y el segundo de Balde sobre Asensio en el 89', mientras que la zancadilla la hizo Modric a Gavi en el 69'.
La jugada polémica del choque fue el gol anulado a Asensio en el 81'. El balear estaba adelantado por medio hombro y desde el VAR trazaron las líneas para auxiliar al colegiado vasco.
De Burgos Bengoetxea, SIBILINO y DEFICIENTE.
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Courtois: 7,5. Paró mucho y poco pudo hacer en los goles.
Carvajal: 4. Muy desatinado en la salida del balón.
Militao: 7. Muy superior en los duelos.
Rüdiger: 6,5. No cometió errores.
Nacho: 5. Condicionado por la tarjeta.
Camavinga: 7. Un partido de gran nivel y sin errores.
Kroos: 4. El partido le superó físicamente.
Modric: 5. Algunos toques de clase, pero con poco peso.
Valverde: 5. Fue de más a menos. Perdió presencia.
Vinicius: 6,5. Estuvo más cómodo que nunca ante Araujo, pero no definió bien.
Benzema: 4. Muy impreciso.
Mendy: 5. Despareció tras mucho tiempo fuera.
Ceballos: 5,5. Con personalidad.
Tchouaméni: 5,5. Presencia física.
Asensio: 6. Muy incisivo en los pocos minutos que jugó.
Rodrygo: 6. Bien en todo lo que no tuvo que ver con el remate.
Ancelotti: 4. Planteamiento inicial equivocado. El equipo mejoró con los cambios.
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El Barça ha ganado el clásico y posiblemente la Liga en un partido muy igualado en el que el Madrid no tuvo suerte y vio cómo el VAR le anulaba un gol por milímetros.
Ancelotti optó por repetir la alineación que le dio tan bien resultado contra el Liverpool cuatro días antes. Rodrygo y Tchouaméni, entre otros, esperarían su oportunidad en el banquillo.
En el primer minuto el Madrid ya había chutado más veces a puerta que en el partido de Copa del Bernabéu. El Barça contestó con disparos de Lewandowski y Sergi Roberto además de un remate de cabeza de Raphinha.
En el minuto 9 una buena combinación entre Nacho y Camavinga permitió que Vinicius recibiera escorado en el área. Su centro fue rematado de manera involuntaria por Araujo suponiendo el 0-1 para el Madrid.
El Madrid ya tenía el resultado que necesitaba, pero quedaban ochenta minutos por delante. Los blancos no se echaron para atrás y encadenaron varias posesiones largas que evidenciaban que los nervios no afloraban en el equipo madridista. Vinicius aparecía por posiciones interiores y dificultaba la labor a Araujo. Valverde y Modric se descolgaban para darle una salida al Madrid.
Por su parte, el Barça atacaba y encontraba alguna situación de área con cierto peligro.
Parecía que el partido llegaría al descanso con ventaja para el Madrid, pero una jugada con varios rechaces permitió que Sergi Roberto empatara en la última acción antes del descanso. Muy duro esto para el Madrid que ya saboreaba la victoria parcial.
El Barça ha ganado el clásico y posiblemente la Liga en un partido muy igualado en el que el Madrid no tuvo suerte y vio cómo el VAR le anulaba un gol por milímetros
Vinicius comenzó desbordando de nuevo en la segunda parte, pero Valverde no consiguió aprovechar la asistencia de su compañero.
El Madrid había salido algo más incisivo, pero le seguía faltando colmillo para aprovechar sus aproximaciones. En el Barça Raphinha era el elemento más peligroso con sus desmarques al segundo palo.
No obstante, el Barça buscaba más el gol porque el Madrid no conseguía presionar bien arriba y eso le obligaba a recular. No estaba siendo el partido propicio para Kroos y Modric. En el 61’ Nacho y Kroos dejaron sus sitios a Mendy y Rodrygo. Valverde pasaría al centro del campo.
Nada más entrar, Rodrygo estuvo a punto de marcar tras una pérdida de Busquets. Se le fue por mucho un remate que parecía asequible. Los cambios incitaban a pensar que el Madrid buscaría con determinación otro gol.
Al Madrid le costaba mucho salir desde atrás y las pérdidas de balón generaban las mejores ocasiones para el Barça.
Raphinha en el 73’ volvió a poner a prueba a Courtois. Antes, Lewandowski había fallado una chilena en una posición inmejorable. Tendría otra buena ocasión hacia el 75, aunque hubiera sido anulado por fuera de juego.
En el minuto 76 entraron Asensio, Tchouaméni y Ceballos por Modric, Camavinga y Valverde. Ceballos y Tchouaméni harían un doble pivote con cuatro atacantes por delante.
En el 79’ Benzema tuvo una gran ocasión tras un robo del equipo arriba. El disparo del francés fue demasiado manso y lo detuvo Ter Stegen.
En el 80 una gran jugada de Vinicius y Rodrygo provocó un centro peligroso de Carvajal que remató Asensio a gol. El VAR anuló el gol por fuera de juego milimétrico.
El Madrid volvió a generar dos oportunidades a través de un chut de Asensio y un ataque rápido de Rodrygo. El Madrid atacaba y el Barça defendía cómo podía.
En un contraataque, Kessie sentenció el partido y la Liga cuando más merecía ganarlo el Madrid.
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“¡No se ha comprado a ningún árbitro…!”. Esta es la frase que más escucho a quienes desean tapar el sol con un dedo. “¡Ningún árbitro ha recibido dinero…!”. Seguramente no, ojalá fuese tan sólo eso, ojalá fuese tan sencillo. No, es bastante probable que el FC Barcelona no haya pagado directamente a un colegiado. Lo que el FC Barcelona ha hecho (presuntamente) es mucho más grave y lesivo, ha corrompido todo el sistema.
Reconozco que aún me debato entre el regocijo y la tristeza. Desde principios de los noventa, y siendo aún muy joven, tenía la nítida percepción de que algo no iba bien. Me parecía escandalosamente palpable que había una corriente arbitral favorable a los intereses blaugranas. Intentaba ser racional y pensaba que, seguramente, mi madridismo me cegaba. En el fondo, era lógico que lo pensara. Recuerdo que la llegada de Canal + supuso una revolución en la forma de vivir este deporte. Aparecían programas nuevos en televisión, las retransmisiones pasaron a un nivel de excelencia que no conocíamos, se multiplicaban los programas radiofónicos, más tiempo de noticias, los jugadores se convirtieron en ídolos de masas...
Sin embargo, aquella revolución llegó con un Madrid en horas bajas. Eran los últimos años de la Quinta y, tanto el equipo como el club, emitían claros síntomas de fatiga. Es aquí donde irrumpe un nuevo Barcelona que, de la mano de Cruyff, se convierte en santo y seña de todas las nuevas corrientes mediáticas, futbolísticas, sociales y hasta políticas de nuestro país. De la noche a la mañana, todo lo relacionado con el Real se transmitía como algo casposo, antipático y propio de un país atrasado que convenía dejar atrás. Por contra, el Barça se presentaba como imagen de modernidad, desarrollo y todo lo “cool” que le quieran poner. A partir de ese momento, cualquier acción que favorecía a los culers se exponía como un símbolo de justicia divina, un error inocente que, en cualquier caso, había de ser considerado como una manifestación inequívoca de justicia futbolística. A fin de cuentas, ya se sabe, Dios escribe recto sobre renglones torcidos. No creo que haga falta recordar cómo se han tratado siempre los errores que favorecían al Madrid.
Es bastante probable que el FC Barcelona no haya pagado directamente a un colegiado. Lo que el FC Barcelona ha hecho (presuntamente) es mucho más grave y lesivo, ha corrompido todo el sistema
En mi inocencia siempre pensé que, aquel viento arbitral favorable tenía que ver con el apoyo mediático del que gozaban. Los medios despellejaban sin piedad durante semanas a cualquier trencilla que tuviese el infortunio de errar contra el ejército desarmado de Cataluña (como diría Vázquez Montalbán) y yo, ingenuo de mí, consideraba que los “neverazos” que se les venían encima eran fruto de esa presión. Lendoiro, que ya es zorro viejo, ha dicho recientemente que está convencido que el Negreirato se coció en esta época, aunque Núñez al menos tuvo la inteligencia de no dejar facturas ni intentar desgravarlas.
https://twitter.com/QueThiJugues/status/1636391526115975174?s=20
Parece claro que al fragor de la impunidad de la que ha gozado el Barcelona, el Negreirato se institucionalizó, alcanzando cotas de desvergüenza nunca antes conocidas en el fútbol mundial (recuérdese que estuvieron dos temporadas sin un penalti en contra). En mi cabeza, siempre intenté pensar que todo era fruto de la presión de los medios, aspecto que hoy también sabemos que el Barça amarraba mediante pagos a periodistas, periódicos y emisoras. Hoy ya sabemos que no eran los medios. Se trataba de lo que se ha tratado siempre a lo largo de la historia. Dinero e influencia. Mucho dinero y mucha influencia.
Parece claro que al fragor de la impunidad de la que ha gozado el Barcelona, el Negreirato se institucionalizó, alcanzando cotas de desvergüenza nunca antes conocidas en el fútbol mundial
En el fondo me ha alegrado saber que no estaba loco, que era tan evidente que sólo la mala intención ha podido llevar a los gurús informativos nacionales a mirar para otro lado. Sin embargo, también me reconozco derruido. Del mismo modo que alguien le robó a Sabina el mes de abril, a mí me han robado muchas tardes de domingo, tardes de ilusiones pegado a un televisor o a un transistor. Sí, me lo han robado y ojalá fuese algo tan simple como haber comprado a un árbitro. Eso sería muy fácil de solucionar pero aquí se han podrido las vigas de madera que sostenían el sistema arbitral y lo que muchos pretenden es arreglarlo con una capa de pintura y un “aquí no ha pasado nada”. El CTA sigue siendo el cortijo de unos pocos que siguen actuando con oscurantismo y nocturnidad y eso es tanto como decir que el sistema sigue siendo “corruptible”. ¿Quién puede seguir creyendo? Valdano ha dicho recientemente que “mañana hay un clásico, ¿y a quién le importa si ya no me lo creo?” Firmo cada una de sus palabras. Ojalá hubiese sido sólo un árbitro, ojalá algún día me devuelvan mi mes de abril.
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Buenos días. En un artículo que solo puede calificarse como histórico, Jorge Valdano expresaba ayer en El País el estado real del fútbol español a resultas del descubrimiento del BarçaGate. Sin paños calientes. De manera descarnada.
La conclusión de este texto antológico no puede ser más devastadora. “Ahora hay clásico: ¿y qué, si ya no nos lo creemos?”
Cuando una competición ha perdido toda su credibilidad, también lo ha hecho todo lo que hay dentro de ella, incluyendo su principal activo, ese mal llamado clásico que enfrenta al mejor equipo de la historia de dicha competición con quien ha resultado ser el mayor tramposo de la misma, el más ominoso fraude. El mal llamado clásico ha perdido todo su atractivo cuando la liga carece de marchamo de autenticidad alguno por cuanto el estamento arbitral ha estado (¿está?) comprado, corrupto hasta la médula.
El hecho de que este artículo incendiario provenga del madridista más respetado por el establishment le da una significación especial. Nadie puede quedar de perfil ante estas palabras, que no proceden (con todos los respetos) de Toñín el Torero. Ojalá Vicente del Bosque, otro madridista muy reconocido por no madridistas y por antimadridistas, hubiera hablado en términos similares en lugar de contribuir a la corrupción institucionalizada quitando peso a lo sucedido con aquello de “el Barça habría ganado lo mismo sin Negreira”. Pues no lo sabemos, D. Vicente, como no sabremos nunca si Armstrong habría ganado tantos tours sin doparse, o si Ben Johnson habría batido el récord del mundo de los 100 metros lisos sin recurrir a sustancias ilegales. El FC Barcelona (o Negreilona, que curiosamente suena también a sustancia prohibida) se dopó durante ¿dos décadas? ¿más? con la sustancia ilegal del unte a la cúpula arbitral.
Marca habla de “Más que una final”. A nosotros en cambio nos parece menos que un partido cualquiera. Ojalá el Madrid, que es nuestro equipo, cometa la imprudencia de auparse a las barbas del sistema y ganarlo. Sería un buen paso de cara a ganar este subproducto para dotarlo de un mínimo de dignidad. Pero no nos traumatizará el que tal cosa no ocurra, porque las cartas están marcadas. Cuando los mismos árbitros que ejecutaban sobre el césped el negreirato están ahora a los mandos del Comité, no hay el menor resquicio por el que se filtre credibilidad.
As cae también en la trampa de la patada hacia delante, es decir, sigue hablando del clásico como si fuese un clásico, como si fuera viable albergar la dosis de ingenuidad precisa para enfrentarse a este partido (a cualquier partido) con ilusión. La ilusión ha muerto. The dream is over, como cantaba John Lennon en aquel epitafio de la década prodigiosa que llamó conmovedoramente God. Ni “última bala” ni gaitas. El nihilismo nos posee, y no habrá quien nos saque de él hasta que no veamos desfilar al Barça por la senda italiana y a todos los actuales árbitros de primera, con el CTA al frente, puestos en la frontera.
Mundo Deportivo confecciona un collage de primero de la ESO con el careto de Lewandowski, que en sus fantasías febriles es veinte veces más grande que Benzema entero. Lo que es veinte veces más grande que cualquier otra cosa conocida es vuestro cuajo, amics. “Los blancos no tendrán a Florentino en el palco”, subrayan los del conde de Godó, grande de España. Bravo por Florentino por no ir allí. No conviene ir a donde te roban y encima se indignan como sepulcros blanqueados cuando te personas, inevitablemente, en la causa judicial contra ellos.
Hemos dejado para el final la dosis más desvergonzada de morro (“Mucho morro”, como nunca dijo aquel) de la mañana. “El caso Negreira ha distorsionado la previa del clásico con ataques constantes a la honorabilidad del club”. Hay que tenerlos de hormigón armado, amics. Vamos a decirlo un poco más claro, a ver si lo entendéis: la honorabilidad de vuestro club es inexistente mientras no purgue institucionalmente por el pecado cometido durante lustros y lustros (no sabemos a ciencia cierta cuántos) de adquirir la competición comprando a la cúpula de sus jueces a fin de obtener lo que en vuestras mentes cínicas y/o enfermas llamáis “neutralidad”, o sea, arbitrajes favorables.
A Segunda y a callar.
Pasad un buen día.
La cueva de Alí Babá era donde, según el cuento del mismo nombre, los cuarenta (¿cuarenta?) ladrones guardaban sus tesoros. En la cueva donde el Real Madrid va a jugar el día del Padre, los tesoros que se guardan allí son los muchos trofeos que el FC Negreilona ha conseguido durante los últimos 30 años a base de comprar las voluntades de los trencillas de turno a través de su vicepresidente, o sea, los trofeos que presuntamente han robado, usurpado, privado o birlado al resto de clubes que los disputaban en buena lid con la ingenuidad del que piensa que compite en igualdad de condiciones.
Estos días estamos asistiendo a los avances de la investigación policial sobre el asunto y cada vez uno se sorprende, si cabe, un poco más. Ahora se sabe que dos empleados de Negreira sacaban la pasta en efectivo de las cuentas del jefe y se la pasaban, como el que manda al chico al banco a por 50 euros, solo que en este caso eran miles de machacantes los que le entregaban.
En el mundo de las tarjetas y del casi menos imperante efectivo en nuestra transacciones, esa ingente cantidad de cash es cuando menos sospechoso. ¿Para qué quería el ínclito toda esa pasta gansa? ¿Compraba todos los días cientos de barras de pan en la tahona de la esquina? ¿Tenía un hipopótamo en el patio de su casa al que había que alimentar con cientos de kilos de patatas comprados en la verdulería del barrio? Uno no se explica, al menos, no quiere afirmar, pero la pista nos la dio el querido y ya casi entrañable Geri el otro día en una entrevista: “Si quieres comprar un árbitro, sacas el dinero y se lo das en un sobre, en negro”.
La cueva de Alí Babá era donde los cuarenta ladrones guardaban sus tesoros. En la cueva donde el Madrid va a jugar el día del Padre, los tesoros que se guardan allí son los muchos trofeos que el FC Negreilona ha conseguido durante los últimos 30 años a base de comprar las voluntades de los trencillas de turno a través de su vicepresidente
Analicemos, “sacar el dinero”. Hecho. “Meterlo en un sobre”. En algún sitio habrá que guardarlo, digo yo. “Dárselo al árbitro en negro”… Blanco y en botella, amigos míos, todo indica que algo de eso había (o sigue habiendo) en la trama negreilil. En una palabra, que los títulos obtenidos aquí y allá (ya hablaremos de la conexión Negreilona-UEFA-UNICEF coincidente con cuatro Copas de Europa ganadas un tanto “así”) son títulos fraudulentos, usurpados y manchados de porquería. En una palabra, pocas veces es tan acertado el aserto de que vamos a jugar en la Cueva de Alí-Babá. A la espera de más luces en la investigación y de las ya imprescindibles sanciones deportivas al FC Negreilona, os paso unos datos del partido y, como siempre, ¡hala Madrid!
No se ponen colorados, no. Con la que está cayendo les da igual todo. Es la táctica de la patada hacia adelante y que salga el sol por Antequera. Es de traca que De Burgos Bengoetxea (sí, Jesús, con tx), el árbitro apadrinado y ascendido de la manita del no menos ínclito Iturralde González y buen amigo de Alí Babá (véase el principio de este artículo) sea el designado para dirigir el encuentro.
De Burgos es árbitro internacional (en sustitución de… adivinen… sí. ¡Clos Gómez!) y no ha dirigido ningún partido en Copa de Europa… ¡ninguno! Bueno, sí, dirigió un Neftçi-Olimpiakos del Pireo de la segunda ronda previa de la Copa de Europa, partidazo. Amén de un Montenegro-Azerbayán y un Islas Feroe-Moldavia, míticos encuentros de fútbol. Pues este colegiado es el designado para el partido. Todos recordamos la kafkiana expulsión de Cristiano Ronaldo en la cueva de aquella Supercopa de España que prácticamente mandó al limbo las aspiraciones blancas en la liga… en agosto.
Como diría Laporta, “Al loro, que no estamos tan mal”. Efectivamente, aunque los últimos partidos han sido algo decepcionantes, el Real Madrid ha ganado 5 de los últimos 6 partidos de liga jugados contra el… bueno, contra esos.
Aunque parezca mentira por el relato que nos han metido en el cuerpo, el Real Madrid no ha perdido en el Camp Nou en los últimos 6 enfrentamientos ligueros contra el Negreilona en la liga. Tres victorias y tres empates nos contemplan.
Como no podía ser de otra manera, el saldo de expulsiones entre el Real Madrid y el Barcelona es negativo para los blancos, puesto que nuestros jugadores han tenido que abandonar el campo antes de tiempo por decisiones arbitrales en 22 ocasiones, frente. A las 18 que lo han tenido que hacer los contrarios.
Sí, porque el francés, en partido oficial, le ha endosado nada más y nada menos que 13 goles al Barcelona. El resto de goleadores son Fede Valverde (3), Marco Asensio, Lucas Vázquez y Vinicius (2), Rodrygo, Alaba, Mariano, Modric y Kroos (1).
Quién lo iba a decir. Quién iba a imaginar que el chico aquel que cogió la pelota y empezó a hacer malabares mientras se dirigía al punto de penalti en la Final de Milan poniéndonos a todos de los nervios fuera a cumplir nada más y nada menos que 300 partidos oficiales con la elástica limpia y blanca que no empaña del Real Madrid. Pues sí, si juega el de Curtis, llegará a esa mítica cifra de partidos oficiales, convirtiéndose en el 44º futbolista de la historia del Real Madrid que llega a tal número de participaciones.
1.- El Fútbol Club Barcelona fue uno de los 10 equipos que disputaron la primera edición de la Liga de Primera División. Actualmente es el 2º en la clasificación histórica del campeonato con 4739 puntos.
2.- El Barcelona es el líder en la clasificación actual de la Liga con 65 puntos, con 9 puntos de ventaja frente al Real Madrid.
3.- El Barcelona quedó 2º de la Liga la temporada pasada.
4.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 4 victorias y 1 derrota
5.- El Barcelona, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 4 y ha empatado 1.
6.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Luis Suárez (5), Messi, Aubameyang y Ferran Torres (2), Aleix Vidal, Coutinho, Arturo Vidal, Rakitic, Ansu Fati, Mingueza, Kun Agüero y Araújo (1) son los goleadores del Barcelona al Real Madrid en liga.
7.- Jugadores del Barcelona que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Samitier (7), Evaristo (6), Luis Enrique (5), Eto’o (4), Tejada y Figo (3), Laudrup y Ronaldo Nazario (2), Canal y Chus Pereda (1).
8.- Xavi Hernández se ha enfrentado como entrenador en 5 partidos oficiales al Real Madrid (todos con el Barcelona), con un balance de 3 victorias y 2 derrotas ante los blancos.
9.- Los goleadores del Barcelona esta temporada en liga son: Lewandowski (24), Raphinha (9), Dembelé (8), Pedri (7), Ansu Fati (6), Ferran Torres (5), Sergi Roberto y Marcos Alonso (3), Kessié, De Jong y Gavi (2), Eric García, Depay, Pablo Torre, Araújo, Jordi Alba (1).
5 victorias, 2 empates y 3 derrotas, 15 goles a favor (1,5 goles por partido) y 16 en contra.
Goleadores: Benzema y Fede Valverde (2), Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo, Bale, Marcelo, Vinicius, Mariano, Rodrygo, Modric, Kroos, Alaba y Lucas Vázquez (1).
Asistentes: Benzema y Rodrygo (2), Kroos, Marco Asensio, Isco, Carvajal, Lucas Vázquez y Mendy (1).
Tarjetas: Casemiro y Nacho (4), Sergio Ramos, Carvajal y Bale (3), Modric (2), Marcelo, Varane, Marco Asensio, Vinicius, Mendy, Camavinga, Lucas Vázquez, Kroos y Vinicius (1).
Expulsados: Casemiro.
1º tiempo: 7 goles; 2º tiempo: 8 goles.
Gol más tempranero: Fede Valverde (minuto 5).
Gol postrero: Lucas Vázquez (minuto 93).
El R. Madrid no ha remontado para ganar el partido y le remontaron una vez.
Mayores goleadas: a) 1 de Marzo de 2020, Bernabéu, 2-0, goles de Vinicius y Mariano; b) 24 de octubre de 2020, 1-3, goles de Fede Valverde, Sergio Ramos y Modric; c) 16 de octubre de 2022, R. Madrid-Barcelona, 3-1, goles de Benzema, Fede Valverde y Rodrygo.
2 goles de penalti marcado y ninguno recibido.
Partido con más goles: (6) 28 de octubre de 2018, Nou Camp, 5-1, gol de Marcelo.
El R. Madrid ha marcado en 7 de los últimos 10 partidos de liga jugados contra el Barcelona.
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Tengo un amigo enamorado de Nacho Fernández. Yo también lo estoy, claro —y quién no, cabría preguntarse—, pero él lo expresa con fervor de púber, en superlativo. Las loas suelen ser por escrito, vía WhatsApp, el canal más inmediato en el que confesar sin miedo pasiones y fantasmas, y siempre en foro favorable: el grupo de los colegas del fútbol, que no de los colegas que jugamos a fútbol, nótese la diferencia —en la vida todo llega, y en ese todo cabe el momento en el que el cuerpo dice basta—. El embelesamiento nachista de mi amigo se edifica sobre el carácter multiusos del canterano a lo largo y ancho de la línea defensiva, una espléndida anomalía en el actual prosaísmo futbolístico. Nada que ya no se sepa, pero no por ello es susceptible de dejar de repetirse hasta la saciedad. Hay que repetirlo hasta la saciedad, de hecho, que, si no, se nos olvida cuando, en la próxima ventana de fichajes, la prensa nos maree al prodigarse en titulares con extravagantes y cautivadores apellidos de defensas de dudosa calidad o, al menos, de calidad aún no contrastada.
El carácter multiusos de Nacho a lo largo y ancho de la línea defensiva es una espléndida anomalía en el actual prosaísmo futbolístico
Los argumentos de mi amigo, por tanto, son compartidos de manera casi unánime por el resto. Lo que le diferencia es, ya digo, el uso continuado del tono esdrújulo. Hace unas semanas nos comunicó que se casaba y yo con estos pelos. Cuando el grupo se convirtió en fecundo nido de mensajes de felicitación, el muy impresentable nos dejó planchados con una respuesta perentoria: “Gracias”, se limitó a escribir. Pero con Nacho sí, con Nacho el tío agota el diccionario y derrama el corazón y el alma.
En la mañana postvictoria frente al Liverpool para sellar el pase a cuartos de final de la Champions tocaba, claro, un nuevo episodio de exaltación del talento de quien ocupó el ala izquierda de la zaga madridista ante los reds. Nacho volvió a salir victorioso del enfrentamiento contra un miura como Salah, su enésima muestra de oficio, solvencia, arrojo y sabiduría defensiva sobre el césped, y mi amigo innominado inundó el chat con un torbellino de elogios que ni en una elegía a su difunto abuelo. “Es el puto amo, es como las pinzas de la ropa, q me sirven pa tender y pa cerrar los paquetes de cafe [sic]”, afirmó en un alarde de dominio común de la metáfora. Algo así debe de pensar De la Fuente, como muestra el hecho de que lo haya rescatado para la selección tras el incomprensible ostracismo al que se vio relegado durante la era Luis Enrique.
Pese a la alabanza, me dio por preguntarme si mi amigo hubiera hecho la misma comparación en el caso de que Nacho, en lugar de llamarse Nacho, tuviera uno de esos apellidos exóticos que abundan en el panorama balompédico. Lo más probable es que hubiese pensado en un sofisticado destornillador eléctrico con ocho puntas del Leroy Merlin en lugar de en las pinzas de plástico que venden en los bazares chinos por cuatro duros. Ya lo dijo Javier Marías en ‘Salvajes y sentimentales’: “Hay jugadores literariamente obligados a resumirse en un apellido de cuatro o más sílabas para estar a la altura de su leyenda, como si lo hubieran elegido a la manera de las antiguas estrellas de cine, luchando contra el olvido”. Pobre del que, pese a contar con argumentos de sobra para erigirse en mito, cojee de poética en el libro de familia. Luego está el caso contrario, ya apuntado: el futbolista que no vive de su juego, sino de un patronímico con hechizo, cosa del todo azarosa.
En Nacho confluyen la fachada y el servicio, las deliciosas hechuras de un galán hollywoodiense y la querencia al duelo y al envite, acaso santo y seña del alma madridista
Poder venderse o no poder venderse, he ahí la cuestión. Como escribió Borges en ‘El Aleph’, “el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable”. Pero es que, para ser útil, el arte, como todo, no debe convertirse en cosa elitista, alejada de la gente y sus circunstancias. “Poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego”, que diría Celaya, y en esas anda Nacho, no sólo rara avis en este fútbol de táctica estéril, sino también prodigio de lo mundano: en él confluyen la fachada y el servicio, las deliciosas hechuras de un galán hollywoodiense y la querencia al duelo y al envite, acaso santo y seña del alma madridista. Ya se sabe, aquello de “noble y bélico adalid, caballero del honor”. Y todo eso sin rimbombancia en el apellido. Lidero desde este momento una moción para acuñar un nombre común sinónimo de funcionalidad y, por ende, de hermosura, de seducción. Porque si lo bello reside en lo perfecto y la perfección es el grado máximo de cualquier cosa, no hay manera más certera de referirnos a la excelencia de lo sencillo, de lo pragmático, de lo veraz y de lo sincero que diciendo nachofernández.
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Buenos días, amigos. El Fútbol Club Barcelona es igual de agradable que esa visita de amigos del trabajo gorrones que llegan sin avisar y luego no se van nunca, que vienen con niños mimados que incomodan y abren lo cajones en casa ajena, amigos que sabes que perpetran maniobras orquestales en la oscuridad de la empresa para perjudicarte a mayor gloria suya, pero amigos que tragas porque son los amigos del jefe.
El fútbol de selecciones es como ese amigo del pueblo a quien ves cada varios meses y con quien no tienes nada en común, pero es el único amigo de tu edad y juegas con él porque la otra opción es ver cómo se reproducen las piedras, aunque es tan divertido como ver germinar en tiempo real ese garbanzo acunado entre algodones húmedos en un yogur vacío de aquel proyecto tan guay (a los 7 años) que tu profesora Magdalena de 2º de EGB te mandó en clase de Ciencias Naturales. Y la selección española pertenece al fútbol de selecciones, como su propio nombre indica.
Al menos, el señor De la Fuente ha seleccionado a un puñado de buenos futbolistas que lo merecían. Nos alegramos especialmente por Nacho Fernández, jugador como la copa de un pino. También ha convocado a Carvajal y también nos alegramos por él.
Mas hay otra amiga que te ilumina la cara solo al pensar en ella, te sube el ánimo cuando te escribe por WhatsApp, aunque por desgracia la ves menos que a los amigos del trabajo. A veces te armas de valor y le confiesas me pongo a pintarte y no lo consigo, después de estudiarte lentamente termino pensando que faltan sobre mi paleta colores intensos que reflejen tu rara belleza. No puedo captar tu sonrisa, plasmar tu mirada, pero poco a poco, solo pienso en ti.
Por mucho que tengas buena relación con ella, nunca sabes si te va a decir sí o no, porque es muy exigente, ahí radica buena parte de su encanto. Esa amiga es la Champions, y ayer nos escribió para decirnos que nos vemos el 12 de abril con la excusa de la eliminatoria de cuartos contra el Chelsea.
Los madridistas, a estas alturas y visto lo visto, solo pensamos en la Champions.
Pero la prensa, que también se lleva bien con el jefe de los amigos del trabajo, le da menos bola a la amiga Champions y da más valor a una visita de cortesía que tenemos que hacer a esos amigos del trabajo el domingo a las 21 horas. A excepción hecha del diario As, quien tiene a bien ponderar la Champions como merece.
Marca llama clásico a esa visita a los victimistas pelotas del jefe. Nosotros nos comportaremos, como es costumbre, solo esperamos salir ilesos —con Gavi campando a sus anchas no es fácil— y sin insultos racistas.
Marca dedica (en tamaño, no en posición) un espacio similar a la convocatoria de la selección para no sé qué partido que al sorteo de Champions. Cada uno tiene sus prioridades.
También leemos que Enríquez Negreira se persona en su propia causa, que no casa. No nos cuesta mucho imaginándonos a Negreira en una escena de Amanece que no es poco presentándose en el cuartel de la Guardia Civil y diciéndole a Saza: “Soy Negreira y vengo a personarme en mí mismo”. Después, Manuel Aleixandre pregonaría: “Por orden del señor cura, se hace saber que Dios es Uno y Trino. Y también que Negreira se persona en sí mismo”.
Sport abre con un titular “confidencial” tremendo, cambiará el mundo, lo nunca visto: “Si ganamos, ¡campeones!”. Son las palabras destacadas de Araújo que el propio Araújo nunca dijo, si nos atenemos al entrecomillado del faldón: “Lo daremos todo; un triunfo nos daría una ventaja para ganar la liga”.
Tanto Mundo Deportivo como Sport dan bola al discurso victimista de los amigos del trabajo, ya sabéis que salió Laporta lloriqueando con que quieren quitarle el juguete. Y sobre ello escribe (por llamarlo de alguna manera) Toni Frieros, quien bien podría haber aprovechado su apellido para dedicarse a la gastronomía y no torturarnos. El periodista de Sport se pregunta “¿Quién quiere apoderarse del FC Barcelona?”.
¿Quién se apodera del Barça, dime quién era? ¿Quién se apodera del Barça por primavera?, habría cantado Cecilia y nos habríamos ahorrado la tortura de leer semejante sarta de sandeces. No hemos podido terminar el artículo porque nos ha sobrevenido una arcada.
Nos recomponemos para desearos que paséis un buen día. Ahora perdonadnos, que vamos a escribir a nuestra amiga la Champions.
Querida Champions, nos vemos el 12 de abril. Tú sigues viniendo, y sigues posando con mucha paciencia porque siempre mi lienzo está en blanco. Sospecho que no tienes prisa y que te complace ver que poco a poco solo pienso en ti.
Florentino Pérez colgó el teléfono tras aquella videollamada con una enorme sonrisa de satisfacción. No era para menos. Acababa de ganar el concurso por el cual nada más y nada menos que la Armada de los Estados Unidos le adjudicaba a ACS un contrato de casi 2.700 millones de euros. Sin embargo, la última parte de la conversación le había generado cierta preocupación. Con esa iniciativa y seguridad en sí mismos que caracteriza a los americanos, el representante del gobierno de los Estados Unidos le había asegurado al presidente del Real Madrid que, como muestra del honor que les producía llevar a cabo esta unión con ACS, habían dispuesto enviar a dos agentes especiales con el fin de ayudar al club blanco y la fiscalía española a desentrañar el misterio relativo al destino del dinero que había ido extrayendo el ex vicepresidente del CTA, José María Enríquez Negreira, ya que el gobierno americano estaba al tanto del escándalo que salpicaba a la liga española.
Ligeramente incómodo y con la cautela de la que acostumbra a hacer gala el presidente del club blanco, Florentino había tratado de disuadirle de manera elegante arguyendo que preferían esperar a que la Justicia realizara su investigación sin que ningún detective ni agente pudiera entorpecerla, pero fue incapaz de detener a aquel hombre que desestimó sus dudas con un ademán de brazo mientras le explicaba, ligeramente emocionado, que aquellos dos agentes no eran meros detectives, sino dos “agentes libres” tremendamente singulares.
- No hay dos personas en este planeta que puedan levantar menos sospechas que ellos – había empezado diciéndole. - Ellos solos fueron capaces de destapar en Los Ángeles una compleja trama de estafa de un millón de dólares que implicaba a un multimillonario fraudulento, un oscuro magnate de la industria del cine para adultos, un secuestro falso y una peligrosa y agresiva banda de nihilistas. Y todo ello partiendo con la única pista inicial de una alfombra orinada.
- ¿Una alfombra orinada? – inquirió Florentino.
- Así es, al parecer daba ambiente a la habitación.
- ¿Cómo? No entiendo… - había preguntado confundido el presidente.
- Ellos sí, presidente. Ellos sí. Uno es un excombatiente americano de la guerra de Vietnam y el otro… bueno, no hay forma de describir al otro.
Si bien aquello no había disipado del todo las dudas del presidente del club blanco, sí que le había dejado ciertamente bastante impresionado e intrigado. ¿Quiénes serían aquellos dos individuos?
Días más tarde, en el asiento trasero de un Uber de la capital española, el Nota se rascaba perezosamente su descuidada barba mientras miraba con desaprobación a su compañero de batallas.
- Joder, Walter. No me puedo creer que me hayas metido en un marrón como este – se quejaba indignado.
- ¿De qué me estás hablado, Nota? – respondió con cara de incomprensión Walter. - Querías un trabajo y nos he conseguido uno bien remunerado y fácil de ejecutar, y para ello sólo tuve que llamar a uno de mis colegas de filas para conseguirlo. ¿O acaso no me habías pedido que te encontrara algo que hacer, Nota?, ¿me equivoco?
-No.
.¿Me equivoco?
- No, pero... Algo normal, Walter. Un trabajo normal y corriente. No meternos de lleno en una trama mafiosa de un club de fútbol con tantas implicaciones que no vamos a ser capaces de resolver nunca.
- ¿De qué estás hablando, Nota? Este caso ya está resuelto – terció Walter tranquilamente. - Mira la cantidad de pruebas que han salido a la luz. Lo único que tenemos que hacer es dar un empujón al caso e informar de adónde fue ese dinero. Además, Nota, mafia no es la nomenclatura adecuada. Crimen organizado sería un término más correcto.
- Joder, Walter, estos tíos no son de los que llevan traje italiano, sombrero y gabardina. Estos van a cara descubierta. Se ha destapado toda esta trama públicamente y hasta… mira estos informes arbitrales de las dos últimas jornadas. – dijo el Nota poniéndole casi en la cara el dossier que apenas sí había ojeado durante el vuelo. - Siguen arbitrando como si no hubiera pasado nada. Por no hablar de todo lo que rodea a ese club: fichajes fraudulentos, compras a periodistas… Incluso hay indicios de compra ilegal de órganos…
-Sólo compraron un hígado, Nota. Tampoco es para tanto -dijo Walter haciendo un gesto con la mano quitándole hierro al asunto. - ¿Quieres un hígado? Yo te consigo uno…
- …y hasta han estado relacionados con casos de abusos sexuales en su cantera, Walter- siguió el Nota, haciendo caso omiso a su compañero.
- Ese puto Quintana… - musitó Walter en voz alta, pero como para sí mismo.
- Esto nos viene enorme – seguía Jeff. - Además, Walter, ¿no te has parado a pensar, aunque sólo sea por un instante, en cómo demonios vamos a descubrir nada si ni siquiera hablamos español? – preguntó el Nota, cada vez más alterado.
- No hablas español tú, Nota. Yo hablo español a la perfección. Mi segunda exmujer era peruana, ¿recuerdas? Sólo hablaba en español con ella.
-Sólo veías telenovelas con ella, Walter. Y todavía no me creo que te haya hecho llevarte a ese gato para este viaje. Si hasta le has tenido que sacar pasaporte animal…
- Primero, Nota – empezó Walter levantando un dedo. – No es un gato cualquiera, es un gato esfinge originario de Egipto. Es una raza muy extraña y valiosa.
- Vienen de Canadá, Walter, y no son más que gatos sin pelo– repuso el Nota, resignado.
- No pienso volver a tener esa discusión, mi gato vino de Egipto, Nota. Y segundo, el gato es tan mío como suyo y me apetecía que viera mundo. No todos los días un gato tiene la oportunidad de viajar a otro continente. Y tercero…-dijo rápidamente al ver que el Nota ya abría la boca para decir algo (seguramente que para qué había dejado entonces al gato en la habitación del hotel)– ... lo único que tenemos que hacer es sacarle al crío de Negreira adónde destinaban ese dinero. Pan comido, Nota.
-Sólo compraron un hígado, Nota. Tampoco es para tanto-dijo Walter haciendo un gesto con la mano quitándole hierro al asunto. - ¿Quieres un hígado? Yo te consigo uno…
- ¿Crío? Tiene 50 años, Walter. Y lleva moviéndose en este mundillo bajo el ala de su padre desde hace más de 20 años. Es imposible que vayamos a sacarle ni una palabra.
- Relájate, Nota. Es sólo un niño de papá. Tú déjame hablar a mí…
-Ni que pudiera hacer otra cosa… -se resignó el Nota atusándose la barbilla.
-…y limítate a seguir las preguntas que le iré haciendo. Te las he apuntado aquí, mira– dijo Walter mientras le pasaba una libreta llena de apuntes garabateados.
- Pero Walter, esto… -dijo el Nota alarmado mientras empezaba a leer.
- Pan comido, Nota –dijo Walter en ese tono suyo que no solía admitir réplica.
Minutos más tarde, el Uber les dejaba delante de una casa cuyo jardín de la entrada les indicaba que el dueño no había reparado gasto alguno en lo que a su hogar se refería. Enfrente del mismo, lucía aparcado el coche deportivo más lustroso y radiante que habían contemplado jamás los ojos del Nota. Los ojos del Nota pasaron del coche a la cortina de la ventana que acababa de correrse, tras la cual desapareció una sombría figura que los había estado observando hasta ese momento. Walter y el Nota compartieron una mirada durante un segundo y, tras un leve asentimiento, avanzaron hacia la puerta.
Walter y el Nota, confiado como acostumbraba el primero y pesimista e incómodo el segundo, esperaron unos diez segundos tras tocar el timbre de la puerta de la casa de los Negreira. Una mujer de origen latino les abrió la puerta.
-¿Pilahr? Buenas tardes– comenzó Walter antes de que la mujer pudiera abrir la boca siquiera.- Mi nombre es Walter Sobchak y este es mi compañero, el señor Jeffrey Lebowski. Sólo venimos a hacer unas preguntas al señor Enríquez – expuso en un español pasable con un acento bastante marcado.
- Pero es que… -comenzó la mujer.
- Somos conscientes de su condición, señora– se adelantó Walter. - Pero nos referimos al señor Enríquez hijo. Javier, si no me equivoco.
- Él prefiere Javi, pero el caso…
- ¡Pero si está ahí! –exclamó Walter, mirando por encima de la mujer hacia el salón en cuyo sofá principal se encontraba sentado un imperturbable Javier Enríquez. - Míralo, Nota, como si nos estuviera esperando. Muchas gracias, señora –dijo suavemente mientras le pasaba el abrigo a la atónita mujer y enfilaba el salón.
-Pero, pero… -farfulló la mujer, incómoda, sin saber muy bien qué hacer con el abrigo.
- A white russian, ma’am – dijo el Nota a su vez, mientras le pasaba también su abrigo y se sentaba en un sofá junto a Walter justo enfrente de Javier.
-Señores, me temo que…-intentó decir la mujer.
- Oh, yes, un blanco ruso, por favor - dijo casi ininteligiblemente el Nota en español. Era lo único que había aprendido de español para ese trabajo.
La mujer se quedó plantada delante de la entrada del salón. Confundida, pareció quedarse pensando en algo, luego pensárselo mejor y finalmente mirar hacia sus brazos cargados por los abrigos de ambos y, con un ligero encogimiento de hombros y una sacudida de cabeza, se marchó dejando a Walter y el Nota con ambos Enríquez, padre e hijo.
Javier Enríquez Romero, hijo de Enríquez Negreira y mano derecha de su padre durante su oscuro y largo reinado en el Comité Técnico Arbitral, les contemplaba absolutamente impasible, sin dar muestra alguna de miedo o preocupación. En el fondo del salón, un desnortado Enríquez Negreira contemplaba el vacío sin percatarse de que alguien había entrado en el mismo.
- ¡SOY UN GRAN ADMIRADOR DE SU TRABAJO, SEÑOR NEGREIRA! ¡HE VISTO VARIOS DE SUS PARTIDOS EN EL AVIÓN HACIA ESPAÑA! - le gritó Walter de repente.
- ¿Pero qué coño haces, Walter? ¿Qué le has dicho? -preguntó el Nota escandalizado.
- No va a contestarnos, Nota, tranquilo. No puede, ¿verdad? ¡ME EMOCIONÓ EN PARTICULAR ESA EXPULSIÓN A SAN JOSÉ EN COPA CONTRA EL ATHLETIC! -volvió a gritar un Walter que no le quitaba el ojo de encima a su hijo. Si esperaba alguna reacción por su parte, se debió de llevar un chasco, pues Javier no movió ni uno solo de sus músculos faciales. Tampoco su padre, que seguía mirando al tendido sin ver realmente nada.
- Bueno, Javi, ¿puedo llamarle, Javi? – Comenzó Walter sin dejar de mirarle y, al ver que ni siquiera asentía, continuó. – No queremos robarle mucho tiempo, así que sólo le vamos a hacer unas preguntas muy simples y en cuanto nos haya respondido adecuadamente nos iremos, ¿de acuerdo?
Al ver que Javier continuaba impertérrito, Walter abrió tranquilamente su maletín y sacó de él los documentos relativos a los informes arbitrales que habían salido a la luz recientemente.
- ¿Escribiste estos informes arbitrales para el Barcelona, Javi? ¿Los escribiste tú, Javi? -preguntó Walter tratando de pronunciar todas las palabras con su mejor español.
Javi guardaba silencio observando a Walter sin siquiera pestañear...
- Sabemos que estas faltas de ortografía son tuyas, Javi. Sabemos que los informes de tu padre eran verbales, Javi. -continuó sin levantar la voz. - Estos informes son una vergüenza, Javi. Son una puñetera vergüenza. Estás avergonzando a tu padre, Javi. Estás matando a tu padre con esta vergüenza. Eres uno de los motivos por los que está fingiendo esta farsa.
Nada. Javi seguía callado, mudo como una tumba.
-Dile lo de las faltas de ortografía. - Sugirió el Nota, ligeramente perdido como estaba con la libretilla de preguntas que le había dado Walter.
-Déjame, Nota. Lo tengo controlado. Está a punto de caramelo.
Walter guardó esos informes, sacó de su maletín los papeles que reflejaban los pagos que recibió su Enríquez Negreira del FC Barcelona y se los mostró a Javier Enríquez.
- ¿Son estos los ingresos de tu padre, Javi?, ¿son estos tus ingresos, Javi? –preguntó Walter con aparente tranquilidad enseñándole los papeles, mientras el Nota se removía impaciente a su lado.
Silencio. Javi permanecía callado sin dar muestras de haber oído siquiera a su interlocutor. Los miraba con la misma inexpresividad con la que los había recibido.
- ¿Son estos tus ingresos, Javi?, ¿son estos? -preguntaba Walter con cautela.
Javier seguía callado, parpadeando cada veinte segundos como poco. Walter ignoró los aspavientos del Nota y le señaló en la libreta la pregunta por la que iba mientras seguía mirando al hijo de Negreira.
-¿Son estos los ingresos de tu padre, Javi?, ¿son estos vuestros ingresos, Javi?
-¡Ya sabemos que son sus putos ingresos, Walter! Pregúntale qué hicieron con el dinero-le interrumpió el Nota impaciente.
- ¿Dónde está el dinero, Javi? ¿A quién le pagabáis con ese dinero, Javi? ¿A Villar? ¿Arminio? ¿Gómez? ¿Hernández? ¿De Burgos? ¿Munuera?
El Nota alzó las cejas, impresionado al ver cómo su compañero había memorizado esos nombres de los que él apenas sí había pasado por encima.
- ¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO, JAVI? ¿LES PAGABAS EN EFECTIVO A LOS ÁRBITROS CUANDO LOS LLEVABAS EN COCHE AL CAMP NOU, JAVI? -gritó Walter, ya casi fuera de sí. – TE VAMOS A CORTAR…
- Pero señores… -musitó la mujer desde la puerta del salón, portando dos tazas de café.
- Disculpe mis modales, señora. -dijo Walter recuperando la compostura prácticamente de inmediato, como si nunca hubiera estado alterado siquiera. - Sólo un par de preguntas más y habremos acabado.
- El señor Javier no las va a poder contestar. Al igual que su padre, el señor Enríquez padece Alzheimer. No recuerda nada de lo sucedido.
Walter tardó unos cinco segundos en asimilar aquella información y sólo uno más en reaccionar.
-¡NO ME JODAS! -gritó, incapaz de contenerse. Ahora sí que parecía fuera de sí del todo. El Nota vio cómo empezaba a hinchársele la vena del cuello. - ¿ES QUE NO HAY NADIE EN ESTE PUTO PAÍS QUE NO SE CAGUE EN LAS NORMAS?
-¿Qué está pasando, Walter? ¿Qué ha dicho? -preguntó el Nota, que se percató en ese momento de que Negreira había levantado la vista hacia Walter durante una décima de segundo para, acto seguido, volver a mirar al infinito.
-¡EL MOCOSO TAMBIÉN HA ALEGADO ALZHEIMER, NOTA!
- ¡Oh, venga ya! Esto es intolerable, tío- se lamentó indignado el Nota. - Esta es una situación absolutamente intolerable. Eh, espera, Walter, ¿qué estás…?
Walter se estaba metiendo la mano dentro del bolsillo interior de su traje mientras le decía algo en español al hijo de Negreira, que aunque permanecía quieto y callado, ahora tenía los ojos ligeramente más abiertos que antes.
-Javi, estás a punto de conocer el dolor…
El Nota le sujetó el brazo antes de que terminara de sacar el arma que solía llevar su compañero.
- ¡Walter, tío, esto no es Estados Unidos! Aquí no puedes sacar un arma porque te apetezca.
-¡MIRA A ESE PUTO IMPOSTOR, NOTA! ¡YO NO VI MORIR A MIS AMIGOS, CON LA CARA EN EL BARRO, PARA QUE ESE MALDITO FARSANTE, QUE NO HA HECHO NADA EN SU VIDA…!
- Walter, esto no tiene nada que ver con Vietnam, joder.
- Todo tiene una relación directa con Vietnam, Nota, ya lo sabes.
- No, Walter, no todo está relacionado con el puto Vietnam. Te tienes que calmar.
- Señores. -les interrumpió la mujer, algo asustada, pero con voz firme. - Si no se marchan ahora mismo, por favor, llamaré a la policía.
- ¿Qué ha dicho? -preguntó el Nota.
Walter le tradujo y el Nota se levantó del sofá con las manos alzadas.
-No… problemo…- le dijo el Nota con la voz más tranquilizadora que fue capaz de sacar. - Vámonos, Walter. Lo hemos intentado. Ya está. No vas a sacarles nada a estos dos.
Walter seguía sentado en el sofá sin quitarle el ojo de encima al hijo de Negreira. Casi se podía percibir en el aire la rabia que desprendía.
-No podemos irnos, Nota. Está punto de hablar. –dijo firmemente Walter mirando a Javier.
- ¿Pero qué dices, Walter? No ha abierto siquiera la boca en todo este tiempo. No va a decir nada. No se van a delatar. Vámonos.
- Está a puntito. -dijo secamente Walter
- Señores…- empezó de nuevo la mujer.
- Ya… ir…-le dijo el Nota con la sonrisa más amable que pudo. - Walter, vámonos de una puta vez.
- Tienes razón, Nota, esto no tiene ningún sentido. Nos vamos. Nos vamos. -repitió esto último en español volviéndose hacia el Nota y con el rabillo del ojo vio un pequeño gesto de ¿alivio?, ¿triunfo? en los ojos de Javier. Walter se volvió de nuevo hacia él y le dijo:
- Bonito coche, por cierto. Igual te interesa mirar por la ventana, Javi. Time for plan B-dijo tranquilamente mientras sacaba una barra de hierro del maletín y se levantaba y se llevaba al Nota a la salida del salón.
-Walter… -empezó el Nota al ver la barra.
Pero Walter no le hizo ni caso, se giró una última vez hacia Javier y le gritó:
- ¡VAS A VER LO QUE PASA CUANDO DAS POR CULO A UN DESCONOCIDO, JAVI!
Y fue saliendo de la casa, mientras el Nota se apresuraba a coger sus abrigos e ir detrás de él.
-¿Es en serio, Walter? ¿Otra vez? ¿Es que no aprendiste nada de aquella vez?
- Nota, es imposible que vuelva a pasar lo mismo. Sería demasiada casualidad. Además, llevan años cogiendo ese dinero. Llevaban a los árbitros en coches, seguramente en coches como este. Obviamente es suyo.
-Walter, no te puedo creer, no me puedo creer que estés haciendo esto.
-Pues mira eso, Nota. -dijo Walter señalando a la ventana, donde un inexpresivo Javier Enríquez les observaba. Walter le saludó con la barra de hierro. - ¡ESO ES, JAVIER, MIRA ESTO! ¡MIRA LO QUE PASA CUANDO DAS POR CULO A UN DESCONOCIDO!
Y empezó a destrozar el capó del coche con aquel palo ante los gestos de negación del Nota y la mirada impasible de los Negreira.
-¿VES LO QUE PASA, JAVI? ¿VES LO QUE PASA CUANDO DAS POR CULO A UN DESCONOCIDO, JAVI? ¿VES LO QUE PASA, JAVI? ¡ESTO PASA, JAVI!- gritaba Walter como un poseso mientras arrasaba con las ventanas del coche. -¿YA TE HAN VUELTO LOS RECUERDOS, JAVI?
El ruido de la alarma del coche llevaba sonando desde el primer golpe, pero aquello no parecía detener ni un ápice del ímpetu de un Walter que parecía estar disfrutando como un niño pequeño en una piscina de bolas mientras le sacaba partido a aquella palanca. Ya ni siquiera se molestaba en gritar en español. y al Nota le pareció entender alguna que otra vez “Larry” en lugar de “Javi”.
De alguna parte, surgió una figura corpulenta que, al presenciar aquella escena, se llevó las manos a la cabeza, escandalizado, y empezó a gritar ostensiblemente, más iracundo que el propio Walter. Walter retrocedió, asustado, tiró la palanca a un lado y levantó los brazos para intentar calmar a aquel individuo, que seguía vociferando. Era un hombre muy gordo, de pelo oscuro tirando a gris, abundante papada y un rostro duro surcado de arrugas. Y en esos momentos debía estar ya a punto de superar el récord de insultos que alguien había proferido sobre Walter en menos de un minuto.
- ¡Pero mira que te lo dije, Walter! No podías quedarte quieto, no. –suspiró el Nota. – Pregúntale si tiene seguro…
Pero el hombre no paraba de balbucear de manera incomprensible. Walter, que en un primer momento se había quedado cohibido tras la aparición del hombre, ahora dibujaba en su rostro una mirada de incomprensión.
-Más despacio, por favor. No entiendo. –decía un Walter que había suavizado el tono hasta un punto insospechado para el Nota. – Joder, Nota. ¡No entiendo una mierda de lo que dice este tío!
El hombre seguía farfullando, Nota no supo determinar si de una forma más clara o no, pero por la expresión inaudita de Walter parecía que el entendimiento no iba a ser posible. Y entonces el hombre alzó los brazos y lanzó un grito dirigiéndose a la ventana de los Negreira. De la misma forma que cuando llegaron a aquella casa, la cortina se corrió rápidamente y un segundo después, no había ni rastro de la sombra de padre o hijo. Nota se quedó un segundo mirando a aquella cortina y luego volvió la mirada hacia el inmenso individuo que seguía delante de Walter, que le devolvió la mirada.
- Walter, yo he visto a este tío. Sale en uno de los informes que nos dieron. –dijo el Nota mientras recogía el maletín de Walter y rebuscaba entre sus papeles hasta encontrar la imagen que buscaba. - Es este. Mira.
Walter retrocedió un poco hacia dónde estaba el Nota y le lanzó una rápida mirada al papel que este le mostraba.
- ¡Sánchez Arminio! –bramó Walter llevándose una mano a la cabeza. – Igual sí que le he entendido algo de lo que ha dicho…
El hombre reaccionó por partida doble: la primera dando un respingo cuando escuchó su nombre, y la segunda cuando oyó las sirenas de un coche de policía que se acercaba desde el final de la calle. Victoriano salió corriendo como una exhalación y, tan rápido como había surgido, desapareció metiéndose en una de las casas que había en la acera opuesta.
- ¡Tenemos a nuestro hombre, Nota! - exclamó Walter.
- ¿Qué es lo que le has entendido, Walter?
- Ha confesado, Nota. Le he entendido que el coche lo había pagado con “dinero de Negreira” –dijo Walter, emocionado por tener algo que él consideraba aproximado a la resolución del caso. En realidad lo que le había entendido era que había pagado el coche con “dinero negro”, pero a aquel hombre se le entendía tan mal que sin duda se refería a Negreira. Y justo después le había gritado algo a Enríquez hijo, por lo que había terminado de delatarse.
- ¿Estás seguro, Walter? –preguntó el Nota, poco convencido.
- Completamente, Nota. –respondió un Walter muy satisfecho de sí mismo.
- ¿Y ahora qué hacemos, Walter?
- Bueno, cuando nos detenga ese policía usaré mi llamada para informar a mi colega de que investiguen a fondo las cuentas de Sánchez Arminio hasta encontrar el dinero. –dijo Walter alegremente señalando al agente que ya se estaba bajando del coche. – Y ya puestos, que nos ayude con este desaguisado.
Tres horas, un interrogatorio y varias llamadas más tarde, Walter y el Nota salían de comisaría.
- Ahí lo tienes, Nota. –comentó Walter mientras le enseñaba una noticia en su móvil. – Villar y Sánchez Arminio citados por la Audiencia Nacional como imputados. Buen trabajo, compañero. Pan comido.
-¿Cómo?, ¿Tan pronto? Ah… -dijo Nota mientras pasaba la noticia por el traductor de google y empezaba a leer. – Pero Walter, están imputados por el Caso Soule…
-Y adivina quién aparece en ella como implicado. – repuso Walter, señalándole un nombre que se encontraba un par de líneas más abajo. – Nuestro amigo, Javier Enríquez. ¿Lo ves? Te lo dije, Nota. ¿No te dije que iba a ser pan comido, Nota?
- Sí, Walter, sí que me lo dijiste. -suspiraba el Nota, irritado. - Pero sigues siendo un gilipollas.
- Lo único que me fastidia de todo esto… -siguió Walter, que parecía no haberle oído. - …es que ya casi tenía al pequeño de Negreira acorralado, a nada de confesar, ¿verdad? Tú también lo viste, ¿no?
El Nota lanzó otro suspiro de exasperación.
- No, Walter, no me pareció que estuviera a punto de confesar…
Buenos días. Javier Tebas señaló ayer, en un acto organizado por La Vanguardia, que no cree que el Barça comprara árbitros. “Pero sí hay pagos a Negreira durante veinte años”, agregó. Como era de esperar, la prensa cataculé omite hoy la parte adversativa de las declaraciones del presidente de la Liga y otorga el titular, ufanamente, a lo primero, o sea, a eso de que no cree que el Barça comprara colegiados.
Al Ministeri de la Propaganda i la Ocultació le han venido como anillo al dedo las palabras de Tebas, que ha brindado un balón de oxígeno a la corrupta organización blaugrana. Así, la portada de Mundo Deportivo se congratula ante la vuelta de Pedri de cara al mal llamado clásico, pero semejante notición debe compartir honores de primera plana con las manifestaciones tebianas. Ved.
¿Qué es “comprar árbitros”, amigos? ¿Vale la pena entrar en una disquisición semántica? Si Tebas reflexiona sobre sus palabras (que son perniciosas para la causa de transparencia que dice defender, o a lo mejor lo que pasa es que no la defiende tanto), entenderá que el Barça compró a la cúpula arbitral, que es la manera más sencilla y “limpia” de comprar a los árbitros. Si admites, como admite él, que la corrupta trama blaugrana pagó al vicepresidente de los árbitros durante veinte años, estás admitiendo que el Barça compró a los árbitros, así, en su conjunto. ¿Por qué se pagaba a Negreira, si no era para procurarse arbitrajes favorables, objetivo que por otro lado admitió el propio Negreira ante Hacienda disfrazándolo bajo el indignante eufemismo “asegurar neutralidad”? Luego ya Negreira, muy probablemente en connivencia con su superior jerárquico, manipulaba a los trencillas para que el cliente estuviera contento, y lo llevaba a cabo mediante la política de designaciones, ascensos, descensos e internacionalidades que manejaban a la perfección.
Esto es comprar a los árbitros, ni más ni menos. Institucionalmente en lugar de individualmente, pero comprarlos, Tebas. No juegues con el lenguaje para beneficiar al infractor, aunque sea en Barcelona donde te tiren de la lengua y te presionen, aunque sea en Barcelona donde hablas. Si estás genuinamente preocupado por esto, como dices estar, no les hagas el caldo gordo. No hace falta que Gaspart, Rosell, Laporta y Bartomeu se reunieran en gasolineras con Undiano, Clos o Hernández. El comprar a la cúpula era precisamente el modo de ahorrarse trámites tan engorrosos. Si sobornas a la cúpula para que ellos se ocupen de las reuniones en gasolineras, ya tienes el asunto controlado. Todo ello sin perjuicio de que Núñez (qepd) o Gaspart sí se encontraran en una gasolinera de Esplugues de Llobregat con García de Loza o Gracia Redondo en los primeros noventa. Hay cosas que estamos legitimados a no descartar después de todo lo que está saliendo a la luz.
Pero el tema es que no hacía falta. Si tienes atada a la cumbre del organigrama de los jueces, no necesitas ir ofreciendo sobres subalterno por subalterno. Pero este detalle no convierte el proceso en algo que no pueda calificarse como “comprar árbitros” o “comprar a los árbitros”.
Porque eso es justamente lo que hacían (¿hacen?): comprar a los árbitros.
Marca trae a portada algo mucho más agradable pero que, precisamente por eso, a nosotras ahora mismo se nos hace bola. Hacen falta unos reflejos tremendos para pasar de hablar de Tebas, Negreira y Laporta a hacerlo, súbitamente, de Camavinga. Para pasar a hablar de lo bueno a lo malo hace falta resignación. Para pasar de hablar de lo repugnante a lo buenísimo, sin apenas tomar aire, hace falta una agilidad de la que carecemos. Así que, con vuestro permiso, vamos a ponernos un café y volvemos.
Ya hemos vuelto. Entre párrafo y párrafo, café en mano, nos hemos dado tiempo para adaptarnos. Ahora toca Camavinga, que es el Bien, o sea, las antípodas del negreirato, los informes prácticamente inexistentes y los burofaxes que prueban sobornos.
Camavinga es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. (Pero es que Vinicius es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. Pero es que Militao es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. Pero es que etcétera). Camavinga es la piedra filosofal sobre la que se edifica el Madrid del presente y del futuro. Es carisma y es frescura, a pesar de que su zurda burlona nos trae aromas pretéritos. Dice Jabois que es el hijo perfectamente legítimo de Redondo y Seedorf, que es como decir que la Séptima engendró portentos del mismo modo que el sueño de la razón produce monstruos. Se perfila como titular en el mal llamado clásico (se perfila como titular siempre. Se perfila como titular en la próxima eliminatoria de Champions, cuyo rival conoceremos en un rato gracias al sorteo). Es un tipo de los que te ponen una sonrisa tonta en la cara porque hoy juega tal o cual. Una sonrisa en la boca porque hoy juega Camavinga.
Para más cambios de tema ya no tenemos reflejos. Os dejamos con el resto de portadas.
Pasad un buen día.