Las mejores firmas madridistas del planeta

Cuenta la leyenda que la caída del Imperio romano fue tan rápida que muchos legionarios solo se dieron cuenta de la misma al ir a cobrar su ‘stipendium’ y comprobar que ya no había nadie que lo pagara. La disolución de aquel formidable y carísimo ejército era un síntoma inequívoco del final de la era en la que todos los caminos conducían a Roma. Pero aunque en los libros de historia figure ese año 476 como fecha oficial del final del Imperio romano, la pragmática realidad nos indica que los rescoldos de su dominio se mantuvieron vivos muchos años después de la deposición de Rómulo Augústulo, el último emperador.

El Madrid no trabaja a brochazos gruesos, más bien usa pinceladas constantes y precisas para que el cuadro no sufra modificaciones drásticas

Algo muy similar ha ocurrido con el último gran dominador del fútbol europeo (y, por ende, del fútbol mundial): el Real Madrid de los jerarcas. El punto de inflexión en el que acabó su era dorada llegó en 2018, con la 13ª Copa de Europa y el adiós de Cristiano Ronaldo, mascarón de proa de la nave. Poco a poco, la moderna generación dorada fue abandonando el club, permaneciendo en él un último reducto de veteranos que, contraviniendo una y otra vez los pronósticos, volvieron a poner una pica blanca en pleno corazón de Europa con la conquista de ‘la decimocuarta’ la temporada pasada. Aquella fue una epopeya irrepetible, que contaremos a nuestros nietos como esos antiguos romanos les narraban a los suyos las más gloriosas conquistas de sus legiones.

Cristiano Ronaldo Cibeles Real Madrid

El tiempo es inexorable y eso es algo que sabe muy bien el Real Madrid como club que históricamente ha sido capaz de desprenderse sin excesiva carga dramática de sus leyendas para fabricar otras nuevas, en un bucle infinito e inherente al deporte profesional. Es difícil sentenciar a quienes han contribuido decisivamente a que la grandeza del equipo más importante del mundo sea aún más acentuada, pero tampoco parece sencillo que un rendimiento decreciente tenga un repunte en medio del ocaso. Aparece aquí la eterna disyuntiva entre méritos puros y sentimientos cargados de nostalgia. Entiendo que Benzema, Kroos, Modric, Carvajal o Nacho quieren vivir de corto un hito histórico como la inauguración del nuevo Bernabéu. Pero también sería comprensible (y en algunos casos deseable) que el club les diera una despedida a la altura de lo que representan en su historia, y negara una continuidad que, atendiendo exclusivamente a lo deportivo, es bastante cuestionable.

No se vislumbra el fin de una era, ese fin ha quedado ya más que constatado. Ahora queda manejar la transición más limpia y menos dolorosa posible

Como suele ocurrir cuando el empeño por extender una carrera se antepone a la situación real, es posible que la despedida de alguna estos indiscutibles mitos del madridismo acabe empañada por su rendimiento en sus últimos partidos. Todos recordamos ejemplos (y no solo futbolísticos) de un final nefasto que mancha parte de lo conseguido con anterioridad, por la tendencia natural a retener lo más reciente. También hay que poner sobre la mesa si es idóneo que al timón siga un entrenador que ha logrado éxitos indiscutibles, pero que no es el perfil más adecuado para pasar página y muy probablemente continúe considerando puntales esenciales del proyecto a futbolistas que están ya rebasando su fecha de caducidad. Y, como consecuencia, condenando a papeles secundarios a aquellos llamados a ocupar su lugar de inmediato.

Modric, Kroos, Alaba City

El Madrid ha sabido reconstruirse con inteligencia y encontrar nuevos héroes que protagonicen las hazañas venideras. La combinación entre jóvenes paladines y sabios veteranos funcionó fantásticamente bien en la pasada campaña, pero no lo ha hecho en la presente. La mejora en las prestaciones de los menos experimentados, especialmente de un Vinicius Junior que ya es la rutilante estrella del equipo, no ha compensado el descalabro en cuanto a rendimiento de buena parte del ‘club de las 5 champions’. Tampoco se espera una revolución para suplirles. El Madrid no trabaja a brochazos gruesos, más bien usa pinceladas constantes y precisas para que el cuadro no sufra modificaciones drásticas. Este verano deberían llegar perfiles que puedan reemplazar a aquellos que muy probablemente hayan dejado atrás los veinte mejores partidos de sus carreras. No serán muchos, pero sí hay que atinar y continuar con un proceso de renovación que ni se detiene, ni espera a nadie. No se vislumbra el fin de una era, ese fin ha quedado ya más que constatado. Ahora queda manejar la transición más limpia y menos dolorosa posible.

 

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Era un San Federico - Ciudad de los Poetas de cadetes allá por finales de los 80. Nos jugábamos la Liga. El Poetas era mejor técnicamente y movía el balón con mucha más destreza, pero nosotros éramos muy luchadores y rápidos a la contra y les ganábamos más veces que ellos a nosotros. Nuestro entrenador Manolo, que en paz descanse, nos preparó para el partido hablando casi obsesivamente de sus cualidades, de sus puntos fuertes y de cómo defenderles. Nos ganaron sólo 2-0 pero nos dieron un baño. No hicimos más que correr detrás del balón desde el pitido inicial. El lunes, Manolo, gran entrenador y mejor persona, reconoció que se había equivocado, que no habíamos sido nosotros mismos y que con su discurso nos habíamos centrado en defender, olvidando ir al ataque y de alguna forma, involuntariamente, nos había hecho sentir inferiores.

“20, 25, 30… minutos. Hay que sufrir, aguantar”. Estas fueron algunas de las palabras recogidas por las televisiones, que Ancelotti dirigió al grupo el día antes del encuentro. Creo que a Ancelotti le pasó lo mismo que a Manolo, con la diferencia de que Manolo entrenaba al San Fede de la Dehesa de la Villa y Ancelotti al mejor club del mundo. En mi opinión, transmitir a los jugadores que van a tener que sufrir durante media hora de partido fueron palabras de entrenador de equipo pequeño. ¿Os imagináis a José diciendo esto? Yo me lo imagino más animando “¡¡vamos a por ellos, vamos a ganarles todos los duelos…!!”. En el corrillo de Ancelotti del martes empezó la debacle.

Ancelotti entrenamiento previo City

Obviamente, el City puede eliminarte, especialmente si nuestro delantero centro no está ni para jugar en el Alpedrete. Pero esto es muy diferente a recibir un baño histórico. 72% de posesión y 13 remates. En la primera parte parecían profesionales contra cadetes del San Fede. No recuerdo un aplastamiento así. Fueron 4 goles, pero sin el mejor portero del mundo habrían sido 7.

Carletto es un gran madridista, al que aprecio y tengo en alta estima.  Pero debo analizar su labor como entrenador. Y la lista de reproches que he preparado es muy amplia. Estos son, en mi opinión, los 7 pecados capitales de Ancelotti:

1.- La charla de Carlo del martes fue toda una declaración de intenciones que quedó grabada a fuego en las cabezas de nuestros jugadores. Salimos perdiendo 1-0, con una actitud mental equivocada. Sin quererlo, Carlo les dijo que ellos eran mucho mejores.

2.- Contra un City que sabes va a dominar el centro del campo y cuando tú mismo le has dado a entender a tus jugadores que te pueden avasallar, no puedes alinear a Kroos y Modric como eje central del equipo. Creo que tanto el alemán como el croata todavía pueden aportar mucho, pero por separado y acompañados de jugadores con más físico. Jugar con un 4-3-3 dejando a Modric y Kroos solos ante el peligro en el Etihad ha sido un auténtico suicidio. No entiendo en qué pudo estar pensando Carlo.

4-0: Larga vida al Rey

3.-Si Rüdiger secó a Haaland en el Bernabéu, ¿Por qué cambiar? ¿Por qué arriesgarse con un Militao, que además estaba sin confianza y en baja forma? Haaland no marcó pero si no es por Courtois nos hubiera metido un hat-trick.

4.-Si en la primera parte te arrollan, ¿por qué no cambias nada en el descanso? ¿Por qué esperar hasta el minuto 63? ¿Por qué cambiar a Rodrygo y no a un desastroso Benzema? ¿Por qué esperas al minuto 80, con 3-0 abajo, para hacer 3 cambios? El conservadurismo de Ancelotti es desesperante.

5.-La política de rotaciones y descansos de la temporada ha sido un sinsentido. En más de un partido ya decidido, Benzema, con problemas físicos durante todo el año, ha permanecido en el campo más minutos de los necesarios. Para colmo, ¿por qué arriesgar a tantos jugadores a 4 días de un partido tan importante, ante un rival como el Getafe, que se jugaba la vida? Es comprensible que jugadores con poco ritmo tengan minutos, pero muchos de los que jugaron contra el Getafe no los necesitaban. No había nada que ganar y mucho que perder. Y Camavinga perdió.

Las notas del City, 4 - Real Madrid, 0

6.-El rendimiento del equipo en Liga ha sido vergonzoso. Estar a 14 puntos de este Barcelona lo dice todo. El equipo ha perdido 7 encuentros. El entrenador no ha sido capaz de mantener la tensión competitiva en una competición larga como La Liga.

7.-Ancelotti es la antítesis de la meritocracia. No juega quien lo merece; juegan los de siempre, sin importar su estado de forma o las necesidades tácticas frente al rival. Carlo es injusto con algunos de sus jugadores. ¿Te lo imaginas sentando a Casillas…? Yo no. Carlo no es el entrenador adecuado para llevar a cabo la transición de Kroos, Modric y Benzema. Lo va a volver a hacer. Va a volver a ponerlos a todos, estén como estén.

No creo que un solo partido sea razón para dejar de confiar en un entrenador. Pero las razones, como he explicado, son varias y van más allá del partido del partido de ayer

Sobre la pasada Champions, creo que es compatible sentirse el madridista más feliz del mundo con reconocer que las 3 remontadas del Bernabéu fueron partidos mediocres resueltos a la desesperada, con una mezcla de épica, escudo, suerte, miedo escénico y, por supuesto, la calidad de nuestros jugadores. Pero recordemos también que no pasamos del centro del campo en París o que el City nos dio otro baño en Manchester. Fue un 4-3 pero pudieron ser 8. Ganamos la Champions más emocionante de la historia, pero yo no vi demasiado la mano de Ancelotti.

No creo que un solo partido sea razón para dejar de confiar en un entrenador. Pero las razones, como he explicado, son varias y van más allá del partido del partido de ayer.

Comencemos el casting. Ciao Carlo, ¿hola José?

 

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Buenos días, como convención social. No es hora de buscar excusas para la derrota de ayer 4-0 frente al City, por higiene moral y por el pequeño detalle de que no las hay. No es hora de ser cicateros con los merecimientos del City, por respeto intelectual. No es hora de restar méritos a Pep Guardiola, por aseo futbolístico. Por los mismos motivos esgrimidos, no procede descuartizar con saña a este Real Madrid.

Portada Marca

Fue una paliza de las que duelen, titula Marca. Una paliza infligida por nuestro Sacchi, como argumenta esta mañana en La Galerna Jesús Bengoechea. Con el agravante de todas las filias y fobias que rodean los enfrentamientos contra alguien como Pep. Probablemente hayamos asistido a una derrota generacional, porque no es raro que el Madrid cierre los ciclos con el mismo estruendo con el que remonta eliminatorias imposibles.

Después de las hecatombes es habitual que afloren sabios de un día para pontificar con sentencias grandilocuentes a mayor gloria instantánea de su ego, pero la realidad pocas veces es monocroma y las enmiendas sumarísimas a la totalidad rara vez comportan algo positivo. Volcar las frustraciones propias en terceros nunca ha sido una postura inteligente de la cual obtener rédito de ningún tipo. Es más útil la crítica racional.

El Madrid ha llegado hasta donde podía llegar. Para ganar al City y pasar a la final era necesario un juego que quizá no sea capaz de llevar a cabo con la plantilla actual. Tampoco es conveniente olvidar que si el club se hubiese dejado llevar por el sentir de gran parte de la afición, en estos momentos es probable que estuviésemos a las puertas de disputar otra final de Champions, ilusionados por conseguir nuestra undécima Copa de Europa.

Portada As

As se decanta por “Para llorar” como titular sobreimpreso sobre un Benzema con gesto de hacer lo propio. Para llorar fue el partido de muchos madridistas, incluido Karim. Ya sea por motivos físicos, mentales, biológicos o simplemente de estado de forma, el desempeño de piezas importantes del equipo está lejos de ser bueno.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

En las portadas del los diarios del FC Barcelona encontramos lo esperado. Los culés llegaron ayer al clímax porque se excitan con el placer ajeno más que con el propio, son voyeurs de las victorias (de los otros). Gozan más un mundial de Messi u otra final de Champions de Guardiola que un logro suyo. Pero claro, ni Cataluña es un estado con selección que participe en los mundiales ni el Barça compite en la Copa de Europa.

El Madrid es tan grande que siempre alegra a alguien. Cuando gana, a casi todos sus seguidores; cuando pierde, a los antimadridistas y la sección vinagre y agorera de los suyos que lleva años quejándose desde su cueva mientras el equipo obtenía título tras título.

Esta generación de futbolistas merece un respeto (no exento de crítica) y un profundo agradecimiento. Han sido los máximos responsables de gran parte de la felicidad ligada al fútbol que hemos disfrutado durante años. Nadie gana siempre, ni siquiera el Real Madrid. Es hora de realizar los cambios necesarios con la profundidad requerida, sin olvidar que la plantilla cuenta con varios de los mejores jugadores de presente y de futuro del fútbol actual.

El City probablemente se alzará con su primera Champions después de haber sido regado con recursos económicos infinitos (probablemente alejados del Fair Play financiero) durante años. Woody Allen dijo que el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia. En esa diferencia está la grandeza, que es lo que posee el Madrid y no se puede comprar porque se ha edificado durante más de un siglo.

Es una muy mala noticia que los clubes estado vayan a comenzar a ganar Champions. Demasiado han tardado, por otra parte. El futuro no es halagüeño en este sentido, pero ¿cuándo lo ha sido para el Real Madrid?

Nos despedimos con estas palabras de la excelente crónica de Andrés Torres del partido de ayer:

“A nosotros, que nos quiten lo bailao, que diría un castizo. Honor y gloria a una generación irrepetible. No se puede ganar siempre.

Hala Madrid”.

 

P. D. También parecía irrepetible la generación de Di Stéfano, Puskas y Gento.

Guardiola nos mojó la oreja en numerosas ocasiones, varias de ellas con estrépito, mientras estuvo en el Barça, pero ninguna de ellas cuenta. No cuenta porque nada de lo sucedido bajo el paraguas del negreirato cuenta en absoluto. Es un vacío en el tiempo, un agujero negro, un sumidero de méritos futbolísticos que pierden toda vigencia bajo el manto hediondo de la corrupción. La indudable excelencia de los pases de Xavi, los arabescos de Iniesta y los goles de Messi se difuminan como pedaladas de Lance Armstrong en el Tourmalet. Fueron mucho, pero no son nada. Se difuminan por obra y gracia de la manipulación competitiva, y el que aquel Barça fuera además un gran equipo no anula el fraude: solo incrementa la imperdonabilidad del mismo, porque a lo mejor no hacía ni falta. Así de cretinos suelen ser los sinvergüenzas.

Ayer, el City de Guardiola alcanzó (y yo diría que rebasó) lo mejor del más eximio fútbol que nunca alcanzó aquel Barcelona suyo… pero lo hizo sin Negreira. Por primera vez, no hay mancha alguna al respecto ni nada que objetar. A diferencia de aquel Barcelona, este City arrasa allá por dónde va sin necesidad de ayuda exógena. Esta financieramente dopado, lo cual está mal, pero ni consta ni se sospecha que esté arbitralmente dopado, lo cual estaría peor todavía y es justamente lo que está probado que sucedió durante 17 años con el favorito del vicenegreirato.

Ayer, el City de Guardiola alcanzó (y yo diría que rebasó) lo mejor del más eximio fútbol que nunca alcanzó aquel Barcelona suyo… pero lo hizo sin Negreira. Por primera vez, no hay mancha alguna al respecto ni nada que objetar

Ahora no pueden racaneársele méritos a Guardiola. No procede. Te puede caer mal, pero tienes que reconocer que su venganza por la inenarrable remontada blanca del año pasado ha sido antológica. Aquello fue memorable como fuerza desatada del cosmos; esto lo ha sido como lección de fútbol. Se dirá que después de mil millones ya podrá, y será verdad con un matiz: el PSG lleva invertidas cantidades casi igual de exorbitantes y no le lucen igual. Algo bueno estará haciendo el de Sampedor.

City Guardiola Ancelotti

En distintos foros advertí que esta semifinal ante el City era el mayor desafío para el Real Madrid desde aquel Milán de Sacchi en los tardíos ochenta. Lamento haberme aproximado tanto, incluso, hasta en la dureza del marcador (4-0 ahora, 5-0 en San Siro en el 89), pero en el Madrid los grandes ciclos se cierran con grandes hecatombes. No se entierra a magníficos paquidermos del fútbol como Modric o Benzema con el discreto encanto del unocerismo. Hace falta un correctivo que no ofrezca dudas para que el certificado de defunción pueda ser expedido con toda la contundencia. Si Modric y Benzema renuevan (me parecería bien), deben hacerlo preparados a sumar como un Marcelo de último año, aproximadamente, sin perjuicio de que de tanto en tanto puedan destapar el tarro de las esencias sobre el césped.

Es una goleada que llega mecida por una extraña serenidad, pero no por ello será de extrañar que acarree consecuencias. El 5-0 de Milán se llevó por delante a Beenhakker, y sin que yo quiera con esto indicar que lo más sabio sería prescindir de Ancelotti, porque no lo sé, me limito a consignar el peso de la historia en circunstancias similares. Bien es cierto que Carlo merece un crédito mucho mayor que el de Leo, aun siendo este un grande, en atención a su muy superior palmarés (muy superior al del holandés y al de cualquiera).

Ancelotti Modric City

Lo que en cambio no suscita dudas es la identidad de nuestro Sacchi contemporáneo. Tanto se ha dicho que Pep era nuestra bestia negra que al fin, libre de ya de redes de seguridad villanegreirescas, ha terminado siéndolo. Lo de anoche viene a ser como si el Madrid ye-yé (que firmó la Sexta como un islote en el tiempo, más allá de la jubilación de Di Stéfano y a similitud de lo logrado en la Catorce tras el adiós de Cristiano) hubiera caído a manos de Gullit y Van Basten.

No sería de extrañar que estuviéramos afrontando otra prolongada travesía del desierto, sabiendo como sabemos que incluso al Madrid le son inevitables de tiempo en tiempo. Con rivales que compran al colectivo arbitral en el contexto nacional, con oponentes que intercambian oro negro por toscos centrales en el internacional, suficiente hemos logrado posponer el momento.

En cuanto al nuevo Sacchi, cabe recordar que el viejo acabó en nuestro organigrama, aunque poco hiciera y la cosa no sobrepase lo testimonial. No deja de ser una pena que la maldita política haga imposible que la historia se repita.

 

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Arbitró el polaco Szymon Marciniak. En el VAR estuvieron sus compatriotas Tomasz Kwiatkowski y Bartosz Frankowski.

No tuvo grandes problemas el polaco pese a ser una semifinal de Champions. En los primeros minutos debió al menos amonestar a Bernardo Silva por reiteración en sus faltas.

Las amarillas las dejó para la segunda parte. En los locales Dias en el 49' por derribar a Vini, Gundogan por entrar tarde al brasileño en el 62' y Grealish en el 90'. En los madridistas Carvajal por agarrar a Grealish cuando se iba en el 55' y Camavinga por protestar una no falta con vehemencia al polaco.

Marciniak, BIEN.

 

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Courtois (8)

Es el mejor portero del mundo, pero es mortal. Evitó muchos goles.

Camavinga (4)

Superado en defensa, apagado en ataque.

Militao (3)

Despistado como últimamente y desafortunado en el autogol.

Alaba (5)

Sufrió lo indecible por alto pero tiró de orgullo.

Carvajal (4)

Superado por Grealish.

Kroos (5)

Incluso en los peores momentos buscó el criterio. Dejó un trallazo al larguero.

Modric (3)

Impreciso.

Valverde (3)

Torpón. Fuera del partido.

Vinicius Jr. (3)

Desconectado. Anulado por Walker.

Benzema (2)

Missing.

Rodrygo (5)

Lo intentó.

Rüdiger (-)

Intrascendente.

Asensio (-)

Intrascendente.

Lucas Vázquez (-)

Intrascendente.

Ceballos (-)

Intrascendente.

Tchouameni (-)

Intrascendente.

Ancelotti (2)

Sin ideas ante la adversidad. Antes, lo fío todo a su libreto y su once de confianza, a pesar incluso del partidazo de Rüdiger en el Bernabéu. Sin capacidad de reacción. El cuarto gol le hace mucho daño en la T4 intuyo.

 

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El Rey ha muerto. ¡Larga vida al Rey! El Madrid desperdició el primer tiempo persiguiendo sombras sin balón y acabó en el diván de Carletto al descanso con un 2-0 en contra cortesía de Bernardo Silva. Un autogol desafortunado de Militao cuando los merengues trataban de rebelarse contra su funesto destino acabó con la aventura europea del Madrid este año. En el descuento, Álvarez consumó la goleada.

Arrancaban los prolegómenos del partido con un chiste musitado socarrón a la oreja de Pep por el viejo zorro de Reggiolo. Carletto arqueó la ceja como acostumbra, pero no tanto como Guardiola que pareció no entender la broma. Fue un preludio de un breve, demasiado breve, periodo de tanteo en el que City y Madrid se asemejaban al famoso meme de los Spidermanes señalándose mutuamente. Apenas fue un espejismo.

Inició las hostilidades Haaland, protestando enajenado un inequívoco empujón de Bernardo Silva sobre Kroos en su banderín de córner. Fiel a la cogorza de su padre en el Bernabéu, le faltó poco menos que tirar cacahuetes. A partir de este instante, el Madrid habría de surfear un tsunami blue. Una buena internada, requiebros mediante, de Rodri convertido en un Seedorf redivivo, que coronó con un disparo demasiado cruzado acabó de encender al Etihad para mostrarnos la versión cholificada de Pep haciendo aspavientos cual poseso en la banda.

Se repetía el guion del City dominador en la capital del Reino, pero con más apuros si cabe para unos merengues desconcertados. Courtois, no se sabe muy bien cómo, se apañó para evitar un testarazo a bocajarro de Erling Braut a un palmo del área chica a centro de Grealish.

Con un exiguo 21% de posesión, el Madrid achicaba agua como podía ante un chaparrón habitual en la Pérfida Albión. Y precisamente a los 21 minutos, de nuevo Haaland de cabeza, tras una magistral jugada de pizarra de Guardiola a la salida de un córner provocaba una nueva estirada felina de Thibaut imbuido por momentos de poderes superheroicos. El nórdico comenzaba a amargarse y eso que no tenía hoy a Rüdiger subido a su chepa, sino a Militao. Tampoco le iba a hacer demasiada falta al City su ariete surgido del hielo.

Courtois Haaland, City

Finiquitados por el momento los milagros del mejor arquero del momento, los blues abrieron la lata del campeón de Europa a los 23 minutos. The pitcher goes so much to the fountain that in the end it breaks.

Esta vez, sí. Bernardo Silva, su movilidad, un tormento, recibió un buen pase interior y sorprendió a Courtois por el palo corto. 1-0 y Pep marcándose una rumba catalana en su banquillo celebrando el tanto cual auténtica folclórica.

El Madrid desperdició el primer tiempo persiguiendo sombras sin balón y acabó en el diván de Carletto al descanso con un 2-0 en contra cortesía de Bernardo Silva

Vini, sin rascar bola, se lamentaba con Carlo en la banda y el Madrid tiraba de orgullo. Lo único que le quedaba, visto los visto. El propio Vini protagonizó el primer susto pasada la media hora, pero Walker, rapidísimo y fenomenal marcaje el suyo —sin tortazos vallecanos, segadas mallorquinas o ensaladas de tortazos varios ligueros— desbarató su penetración en el área. Sesenta segundos después le faltó medio metro a Karim para alcanzar un excelente y venenoso pase cruzado de Goes que no alcanzó su destino. A los 34´ Kroos sacaba el periscopio de su batiscafo y disparaba un torpedo nuclear que se estrellaba en el larguero citizen.

De repente, el Madrid se sacudía cierto dominio y el madridismo se abonaba a la esperanza; ilusiones que pronto rompería en mil pedazos Bernardo Silva tras aprovechar una jugada embarullada en el área y marcar de cabeza a puerta vacía a los 36 minutos.

2-0 al descanso, pudo ser peor incluso, pero como advertía el Increíble Llull en la antesala de la Euroliga cuando “no hay red” es cuando el Real saca a relucir su mejor versión. Veremos. La pinta nos decía otra cosa.

City Real Madrid

Bastaron apenas unos compases de la reanudación para intuir que el segundo tiempo sería otra cosa y pensar que al menos moriríamos con honor en el Etihad. Un Madrid más agresivo, mordiendo en cada jugada y peleando cada balón como si fuera un plato de comida que decía Casemiro, acogotó por momentos al City. Dudas y fantasmas, el peso de 14 Copas de Europa. El estadio con nombre de aerolínea de Emiratos Árabes se veía obligado a bullir y encorajinar a los suyos. Incluso Emerson tuvo que lucirse con una falta directa lanzada con rabia y precisión a su escuadra por David Alaba. Un gol, amigos galernautas, lo cambiaría todo, exactamente como había cambiado el Madrid tras su paso por los vestuarios.

Quizás demasiado tarde.

No obstante, lleva muchos años el City rondando las altas cotas del mejor torneo balompédico del planeta. Su dinero le ha costado. Aunque el fondo le traiga al pairo, el jeque ha tenido que abrir mucho el grifo. No queramos ver la factura. Los de Pep recuperaron resuello, pero el Madrid, como Steven Seagal en Difícil de Matar, se resistía a morir… pero moría en la orilla. Gundogan rebañaba en el último segundo una jugada prometedora tras un eslalon fabuloso de Goes en la banda derecha. Se la devolvía después Carvajal cuando el turco germano se disponía a acabar con todo esto dentro del área de Thibaut.

Media hora para el final y Rüdiger preparado para ingresar sobre el verde en el lugar de un hoy impreciso y superado Luka Modric. Alaba al lateral izquierdo, Camavinga a la medular —o viceversa— tal y como se había especulado al principio. O no. Carletto movía sus piezas a medida que el partido amagaba con romperse. Saltaban chispas entre Haaland y Militao cuando se disponía a entrar en el partido Asensio. Su cañón zurdo, una nueva esperanza. Lo hacía en lugar de Toni Kroos. Con Modric ya en el banquillo, el cambio desprendía el añejo aroma de un cambio de guardia merengue.

Pudo Haaland finiquitar el encuentro en un mano a mano ante Courtois a pase de Gundogan. El tallo valón, pesadilla del nibelungo, pudo desviarla al larguero. Vida extra para el aún campeón de Europa en busca del milagro en el último cuarto de hora. Ni eso. Militao desviaba a propia puerta un centro lateral del City y acababa con toda esperanza.

Autogol Militao City

3-0 en el 75´.

Buscó el gol del honor el Madrid, pero Emerson lo evitó con dos buenas intervenciones, primero ante Karim, sin inspiración, y después ante latigazo de Ceballos. El utrerano, Lucas Vázquez y Tchouaméni habían sustituido a Rodrygo, Camavinga y Carvajal. Para añadir sal en la herida, salió Julián Álvarez y cerró la goleada en el descuento con el primer balón que tocó.

Se cobraba su venganza el City y por fin regresaba a una final de la Champions que probablemente ganará ante un Inter, verdugo del Barcelona allá por navidades, casi. Tropecientos kilos después, Pep podrá levantar la Orejona sin Messi, Xavi ni Iniesta. Enhorabuena al Manchester City de Abu Dabi. Y al antimadridismo, cómo no, que suspirará cuando vea los más de cien boniatos que le ha costado la camiseta skyblue que se compró hace un par de semanas.

A nosotros, que nos quiten lo bailao, que diría un castizo. Honor y gloria a una generación irrepetible. No se puede ganar siempre.

Hala Madrid.

 

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Ya estamos con los nervios a flor de piel, queda muy poco para que comience el partido definitivo de la semifinal entre Manchester City y Real Madrid. Empate a uno en la ida. En la final espera el Inter.

¿Crees que lo sabes todo del City y del Madrid? Demuéstralo respondiendo a las 8 preguntas que han preparado esta semana los amigos de fcQuiz.

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Buenos días. Ya es hoy. No es ya ayer, cuando aún podíamos permitirnos la ocasional distracción, la oficina, la gotera, comida para el perro. No es aún mañana a esta hora, cuando sabe Dios cuál será nuestro estado de ánimo mientras inevitablemente vamos a la oficina, llamamos al seguro por la gotera, compramos comida para el perro y a continuación tal vez la compartamos con el can sollozando, o todo lo contrario, tal vez desayunemos caviar y champagne metafóricos mientras tarareamos el himno, un himno donde la historia que tú hiciste cargue el pentagrama más que hoy, porque la historia por hacer siempre estará, inevitablemente, pase lo que pase esta noche, al final del pasillo de las corcheas.

Hoy, a esta hora, es íntegramente historia por hacer, mientras la que tú hiciste se encuentra en espera a la vuelta de la esquina para que le pongan el sello. Mañana algo será historia que tú hiciste, no sabemos aún si algo satisfactorio o no (las derrotas también son historia, quiérase o no), pero en todo caso historia del club de fútbol más grande de anteayer, ayer y hoy, porque no sabemos si os hemos dicho ya que ya es hoy, que ni oficina ni gotera ni comida para el perro ni leches porque no tenemos cuerpo para lo que no sea lo que es, precisa y exactamente. Cuentan que han de pasar cosas antes de las nueve de la noche. Por pasar que pasen, otra cosa es que les prestemos atención.

Portada Marca

“Misión posible”, dice Marca, y trae a portada una prueba gráfica irrefutable, a saber, Vinicius Jr., a saber, el delantero más imparable del planeta a día de hoy, o sea, a día de ya porque ya establecimos antes que ya es hoy.

As coincide con Marca en otorgar el protagonismo en la previa al brasileño, y no nos parece mal porque es la gran estrella (emergente y a la vez presente refulgente) de este Real Madrid que sin embargo cuenta con otras muchas bazas para que la hazaña, en efecto, sea posible.

Portada As

Extraña foto de Vini la que nos depara As para la tensión de estas horas inasumibles. Nos recuerda, con esa expresión vivaz y traviesa, inusual en él, al mismísimo James Brown, y tampoco tenemos nada en contra tratándose de un mito del soul que emitía tanta energía culebresca. Esperemos poder cantar I Feel Good al término del choque; esperamos incluso poder agregar I Knew That I Would aunque no sea del todo cierto, porque ahora mismo esperamos sentirnos bien pero no sabemos a ciencia cierta si tal será nuestra suerte.

“Vinicius es la gran baza madridista y Militao la incógnita”, proclama As. “Rüdiger apunta al banquilllo y Camavinga seguirá de lateral”, especula Marca. Hay incógnitas en el once de Ancelotti que nos corroen, primero por no saber qué hará Carlo, segundo por no tener ni siquiera claro qué es lo que debería hacer, a quién disponer sobre el césped ni en qué posiciones. Quien diga que lo tiene claro miente, o peor aún, es un cretino. Militao puede ir al banquillo a cuenta de sus últimos despistes o del histórico marcaje de Rüdiger a Haaland en la ida, pero también puede formar en el once en detrimento del alemán… cabiendo incluso que jueguen los dos, con el desplazamiento de Alaba al lateral izquierdo y la incorporación de Camavinga al centro del campo. Apostaríamos sin embargo por que el francés seguirá atrás. Rodrygo podría esperar su oportunidad en el banquillo para que Valverde juegue con Kroos, Modric ¿y Tchouaméni?, sin embargo ¿queremos renunciar de partida al dinamismo y la alquimia de Goes?

Incógnitas.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo pasa bastante del partido del Etihad (como si se pudiera) y habla de Kimmich como el próximo fichaje fantasioso del Negreira. Nos trae además una curiosidad que nos inflama. Love is in the air. Nos referimos a las palabras de la representante de Haaland: “A Laporta lo amo a muerte”. Es sabido que a Jan le gusta ser la pimienta de todos los asados, que Laporta es un potente euforizante que inhibe la recaptación de serotonina y dopamina en el cerebro culé y actúa de perfecto estimulante para sus acólitos, y con la señora Pimienta también ha surtido efecto esta personalidad arrolladora.

Se conocieron en el verano de 2009 cuando firmó Ibrahimovic por el Barça. Fue el único contrato que no estaba redactado en catalán. Dicen que aquel momento trascurrió, grosso modo, tal que así:

 

—Hola, Jan.

—Hola, Rafaela.

—Aceptamos que Ibrahimovic firme por el Barça, pero no entendemos el contrato, está en catalán y nosotros somos unos pobres ignorantes.

—No te preocupes, preciosa, yo te lo traduzco al lenguaje del amor.

 

Rafaela Pimienta cayó rendida ante el picante encanto de Laporta y no dudó en confesarle que como ella le amaba nadie le amaría, porque le amaba con la fuerza de los mares, con el ímpetu del tiempo, de una forma sobrehumana.

Pimienta, que hasta entonces había pertenecido al Club de los Corazones Solitarios, le escribió unos versos que Jan perdió para siempre en algún lugar entre la solvencia y los informes inexistentes de Enríquez Negreira.

 

Podéis destrozar todo aquello que veis

Porque Jan de un soplo lo vuelve a crear

Como si nada, como si nada

Le quiero a morir

 

Portada Sport

Sport, en cambio, sí se hace cargo de que, como decíamos al principio, ya es hoy. Bien es verdad que se hace cargo desde la perspectiva contraria, es decir, la guardiolesca. Sport no oculta con quién va y nos parece bien. Va con quien va el antimadridismo sarraceno, es decir, con quien sea a quien se le pueda poner una vela confiando (?) en que el Madrid no vuelva a hacerlo.

Pero ya es hoy, y cuando ya es hoy el Madrid, muy frecuentemente, lo hace.

El Inter espera en la Final. A por ella.

Divaga sobrevolando en el ambiente madridista, promovida como acostumbra por la alevosía antimadridista, la pregunta de si es pertinente felicitar al FC Barcelona por la consecución de su (no voy a aventurarme a decir qué número, así que diré último) título liguero. El señorío blanco, una de las principales señas de identidades de nuestro club, bien podría instarnos a ello, desde luego. “Cuando pierden, dan la mano”, reza parte de nuestro himno. Y cierto es que el Real Madrid acostumbra a felicitar puntualmente al resto de equipos cuando son ellos y no nosotros los que finalmente conquistan el trofeo, como ya ha hecho desde su cuenta de Twitter con una escueta nota, pues tampoco merece gran cosa el eterno rival.

Sin embargo, a mí no me sale felicitar al Barcelona por esta liga. No, voy más en la línea de mi compañero Athos, el gran Conde de la Fère, al antojárseme impensable felicitar a un rival por algo que no ha existido. Puedo felicitar al Barcelona sin ningún problema por su desempeño a lo largo de la temporada, por su forma de competir cada partido durante todos estos meses, por el gran trabajo defensivo que ha logrado Xavi o por el rendimiento de jugadores como Ter Stegen, Lewandowski, Araujo, Koundé o De Jong, pero de ninguna manera puedo felicitarles por una competición que yo no he visto por ningún lado.

No me sale felicitar al Barcelona por esta liga, de ninguna manera puedo felicitarles por una competición que yo no he visto por ningún lado

No ha habido liga, tal y como deberíamos conocerla, al menos ya desde el principio de la temporada. Una liga, como cualquier competición deportiva que se precie, debería estar regida por el principio básico de la igualdad de condiciones, piedra central inexistente en la anticompetición presidida por Javier Tebas y sostenida a ambos lados por sus cómplices, pero incómodos compañeros de viaje: la RFEF y el CTA.

Medina Cantalejo y Rubiales

No hay igualdad de condiciones en una competición en la que los derechos televisivos de la misma pertenecen a una empresa cuyo dueño es o ha sido socio y accionista de uno de los clubes de dicha competición. No hay igualdad de condiciones desde el momento en el que las imágenes ofrecidas no sólo al gran público sino también incluso a la sala VOR están condicionadas por el conflicto de intereses que le supone a la empresa cuyo dueño es el socio de uno de los equipos de la competición. No hemos visto igualdad de condiciones a lo largo de la temporada en la selección de imágenes (y vergonzosa calidad de las mismas: tomas mal elegidas, a una distancia excesiva y pixeladas hasta el extremo) de jugadas que tenían la posibilidad de influir en el resultado de los encuentros. Jugadas como el codazo de Dembélé o la agresión de Fali a Rodrygo, por poner unos ejemplos rápidos, que deberían haber sido revisadas por el VAR, pero que se perdieron misteriosamente por el camino como lágrimas en la lluvia.

Tampoco sé hasta qué punto podemos hablar de igualdad de condiciones en una competición en la que el equipo que ha resultado el ganador no pudo inscribir a gran parte de sus fichajes estivales hasta que llevó a cabo esa última artimaña económica que, más que una palanca, no era sino un préstamo encubierto. De nuevo, para sorpresa de nadie, vuelve a aparecer el señor Roures en la ecuación, que, saliendo por enésima vez al rescate del club del que es socio eterno, hizo honor a esa frase que no parece haber escandalizado ni a la prensa ni a los máximos mandatarios de las competiciones españolas—“Nadie ha beneficiado más al Barcelona económicamente que yo”—y adquirió a través de una sus empresas el 24,5% de Barça Studios por 100 millones de euros. No por habitual deja de ser escandaloso el conflicto de intereses que se da en que una persona tan interesada en el bienestar no sólo deportivo sino también económico del FC Barcelona sea la que maneja la empresa audiovisual que se encarga de las retransmisiones de las competiciones nacionales.

Roures beneficiado económicamente Barça

Tampoco podemos hablar de igualdad de condiciones en una competición en la que el mejor jugador de la misma apenas si ha podido desplegar su vistosa magia sobre el campo, al verse envuelto en un ambiente hostil y tóxico generado y avivado por la prensa española y permitido por unos árbitros que siguen siendo los mismos que, ahora por fin lo sabemos con pruebas y números, estuvieron siendo influenciados durante décadas por el club que le pagaba anualmente a su vicepresidente. “Negreira no pintaba nada” fue la primera patética defensa pública del CTA, defensa que quedó desestimada enseguida ante la gran cantidad de información que ha salido a la luz acerca de como el ex colegiado barcelonés y su jefe Sánchez Arminio manejaban, índice corruptor mediante, las promociones, descensos y designaciones a su antojo. “Negreira ya no está” es la defensa actual. Efectivamente, Negreira ya no está, pero los árbitros de esa última etapa, que fueron influenciados por sus jefes, continúan arbitrando y los vicios permanecen impolutos como antaño y palpables cada jornada. Y son ellos los principales responsables de que en España no podamos disfrutar completamente del jugador que levanta asombro y admiración incluso en sus rivales en Europa, al permitir que en las competiciones nacionales se le pueda pegar y agredir con saña sin apenas consecuencias.

Una liga debería estar regida por el principio básico de la igualdad de condiciones, inexistente en la anticompetición presidida por Javier Tebas y sostenida a ambos lados por sus cómplices, pero incómodos compañeros de viaje: la RFEF y el CTA

Ni siquiera podemos hablar de igualdad con respecto al resto de ligas cuando, al asomarnos por la ventana y mirar al otro lado del mar, ya vimos (con no poca envidia) hace unos años cómo en uno de los países vecinos se castigaba con la retirada de títulos y el descenso a una categoría inferior al equipo que había influido en los arbitrajes durante dos temporadas (caso Calciopoli); o esta misma temporada, cuando ese mismo equipo ha sido sancionado con la retirada de 15 puntos por el caso de las plusvalías fraudulentas en los negocios de intercambios de jugadores (en algunos de esos trueques está el propio Barcelona, por cierto). Mientras tanto, en España hemos observado cómo al saltar por los aires el caso Negreira, a través del cuál hemos certificado la existencia de pruebas que apuntan a la influencia arbitral por parte del FC Barcelona, la respuesta del presidente de la liga fue acudir raudo como el rayo al primer micrófono que encontró y tranquilizar al barcelonismo ante la imposibilidad de sancionarlos porque el delito, (tranquilos, culés) ya había prescrito.

Por otra parte, el FC Barcelona también está siendo investigado actualmente por la Fiscalía de Delitos Económicos por el mismo delito que esta misma temporada ha sido sancionada la Juventus (4 años después, eso sí, que diera tiempo a prescribir): la manipulación del precio de los jugadores Neto y Cillesen para cuadrar las cuentas anuales. No sabemos cómo acabará este nuevo delito del club azulgrana, pero viendo la recepción del caso Negreira por parte de los mandatarios del fútbol español y la habilidad histórica del equipo blaugrana para esquivar sanciones, es difícil imaginar una perspectiva en la que el Barcelona paga rigurosamente por el delito cometido.

Cillesen y Neto

Soy perfectamente consciente de que con este texto estoy corriendo el riesgo de discutirle ese monopolio, que hasta ahora siempre había ostentado con orgullo el propio FC Barcelona, del victimismo más extremo; pero considero prioritario hacer énfasis en lo poco ordinario que resulta que se den no ya una sola de las circunstancias anteriormente mencionadas, sino todas ellas de manera simultánea, por mucho que ya nos hayamos acostumbrado o resignado a esta situación. Ni es ordinario ni es propio de una competición seria. A estas alturas de la historia, no sabría decir con exactitud o rigor qué es realmente lo que acaba de ganar el FC Barcelona. Sólo puedo garantizar que no es la liga. O, al menos, no la liga que deberíamos tener.

 

Getty Images.

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