Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Lidiar con un portanálisis, sobre todo en verano, conlleva el riesgo de que se produzca un bloqueo mental. Precisamente un bloqueo mental es lo que Woody Allen confiesa que padece a su psicoanalista en Desmontando a Harry. El neoyorquino se lamenta de que comienza relatos cortos y no sabe cómo seguir. El psiquiatra le recuerda un relato corto en el que Robin Williams interpreta a un actor que no sale bien en las imágenes. El equipo técnico de la película en la que trabaja se vuelve loco buscando fallos técnicos u ópticos en las cámaras hasta reconocer la cruda realidad: Robin Williams está desenfocado. No es problema de la elección del objetivo, de la iluminación, de la pericia del equipo de cámaras o de fotografía, sino del propio actor: él en sí mismo está borroso. El director de la película le manda a casa para ver “si se aclara”.

Robin Williams llega al hogar y sus hijos comienzan a burlarse de él: “¡Papá está desenfocado, papá está desenfocado!”. Su mujer le pregunta si ha comido marisco, pero él descarta que se trate de una reacción alérgica. Finalmente acuden al médico y la solución propuesta por el galeno es proporcionar gafas al resto de la familia para que lo vean enfocado. Los niños no quieren, pero el médico les obliga a ponérselas.

En el fútbol español contamos con un actor desenfocado, un futbolista a quien las cámaras no logran captar como él se percibe y siempre muestran una imagen diferente de la que él nos cuenta. Lo explicamos ayudándonos de la portada de As.

Portada As

El espacio principal del diario es para la selección española sub-21, “Una generación mágica” que se clasifica para la final de la Eurocopa tras golear por 5-1 a Ucrania.

Si visteis el partido o lo seguisteis por Twitter, es probable que lo que más os llamara la atención fuese una acción protagonizada por el actor desenfocado del fútbol español: Baena.

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— superninio (@super_ninio) July 5, 2023

Álex Baena pugna por un balón aéreo con un ucraniano, se produce un contacto y el jugador del Villarreal se desploma como víctima de un gancho de Mike Tyson. Se lleva las manos al rostro y aparenta dolerse de un golpe durísimo en la cara. Gira y gira por el suelo. Gira el mundo gira en el espacio infinito, con amores que comienzan, con amores que se han ido. Banea no puede levantarse, parece que le han propinado un golpe tremendo. Al fin vuelve en sí y se levanta conmocionado.

Entonces la televisión muestra las imágenes captadas por la cámara frontal. Baena y el defensor chocan, pero hombro con hombro, y comprobamos que esta vez tampoco hay atisbo de golpe o puñetazo alguno en la cara ni en ninguna otra zona situada en la cabeza del chico de la denuncia a Valverde.

La historia se repite, Baena hace público su malestar por recibir un golpe en la cara y las cámaras desmienten la existencia del mismo. En un primer momento fueron las del aparcamiento del Santiago Bernabéu, que no grabaron puñetazo alguno de Valverde. Anoche fueron las que captaban las imágenes del España-Ucrania.

Al igual que sucedía en Desmontando a Harry, el problema no está en las cámaras, sino en el actor. Robin Williams está desenfocado y Álex Baena es un mentiroso compulsivo, con permiso de Jim Carrey.

Desmontando a Baena, imágenes mediante.

Aunque sabemos que la realidad no hará desistir al antimadridismo, que, al igual que el médico de la película de Allen, propondrá al resto del mundo que se coloque una gafas para “ver correctamente” esos puñetazos en el rostro que solo están en la cabeza de Baena.

Marca es hoy un helado de dos sabores: crema de Mbappé con topping de Feijóo, que gallardo besa el escudo de una camiseta de la selección española en la azotea del diario de ídem.

Mbappé es la noticia principal porque Marca también sufre bloqueos mentales y no había ningún campeonato minoritario al que dedicar la portada e impostar esa imagen buenista —pero hueca y yerma— que tanto les gusta.

La noticia ahora es que ayer dijo Al-Khelaifi que si el nene no renueva en dos semanas tiene la puerta abierta. Pues muy bien.

Los periódicos del FC Barcelona, como es habitual, son dos clones. Anuncian a bombo y platillo el fichaje de Íñigo Martínez, central que pensábamos que ya jugaba en el Barcelona después de infinidad de portadas pasadas.

Llega libre, informa Mundo Deportivo. Ya sabéis que en estos casos si el futbolista recala en el Barça es a coste cero, pero si firma por el Real Madrid se inicia una carrera en todos los medios para ver quién logra publicar una cantidad más alta del precio real del fichaje. Si Íñigo Martínez hubiese venido al Madrid, dirían que habría cobrado una prima con un montón de ceros, otro tanto para su agente, una parte para la madre de Mbappé, el gasto en taxis de los emisarios, un café en el Starbacks, que no veas cómo te clavan, etc. Pero el Barça no paga nada a quien llega tras finalizar contrato con otro club, prefiere pagar a los que ya no pertenecen al club, como a Messi, que seguirá cobrando hasta 2025.

Terminamos por hoy con el deseo de que no os ocurra en la vida como a Baena, si la película que tenéis montada en la cabeza es desmentida una y otra vez por la realidad, el problema no está en los demás, sino en vosotros.

Pasad un buen día.

Tanto en el fútbol como en la vida existen ciertos malentendidos. Y dentro del madridismo, aún más. Cierto sector de la afición reivindica el señorío y otro, el casticismo. En mi opinión, todo es válido porque sirve a un único fin: la continuidad de carácter de nuestro Madrid. Pues, como bien aprendimos con la tercera y, por ahora, última trilogía de Star Wars, luz y oscuridad deben unirse para hallar el estado perfecto del equilibrio en La Fuerza.

Hace ya algunos años que pego un brinco cada vez que un ultrasur urbano me espeta aquello del madridismo y el señorío. Por lo general, el radical de turno pertenece a un club que odia al Madrid y todo lo que representa. Para este entrañable sujeto el señorío es un señuelo: la trampa para chantajearte y que no oses reivindicar a tu club por encima de todo. A algunos aficionados de equipos españoles todo lo que sea blanco les produce urticaria.  Muchos de estos jetas justifican cualquier tropelía del Fútbol Club Barcelona y aplauden con las orejas todo los favores estatales que disfrutan los simpatiquísimos inquilinos del Spotify Camp Nou. A todos estos hinchas les pediría que se quitaran la bufanda y que fueran objetivos con lo que está ocurriendo en el fútbol español. Ojalá dejasen de lado la inquina al merengue y tratasen de exigir a sus dirigentes la limpieza de la competición.

Cuando los ladrones se ponían antifaz

En 2010 llegué a Madrid con un proyecto en la piel y sin bufanda. En teoría, si vas a estudiar Periodismo en la Complutense deberías dejar tus colores a un lado pues has de ser objetivo en tu profesión. O, al menos, tratar de serlo. Admito que soy un ser humano y, por tanto, subjetivo. Pero, hombre, he de ser honesto. O, por lo menos, esforzarme por serlo. Yo no puedo justificar todo lo que hace mi Madrid, ¿no? Cuando soy aficionado, lo soy; ahora bien, si soy periodista la bufanda me la quito. Bien, esa era mi visión de las cosas en 2010 pero muy pronto me di cuenta de que en el mundo del periodismo deportivo todos van con bufanda, camiseta y carné. Al único que se le afea esa conducta es al periodista madridista. A ese se le prohíbe hasta respirar. ¿Exagero? Encienda usted la radio y oirá a los principales conductores de esos programas bramando como auténticos hooligans. ¿Exagero? Prenda usted cualquier canal deportivo de este país llamado España y luego me cuenta sus impresiones sobre la inmensa mayoría de exaltados que por esos platós pululan.

En el mundo del periodismo deportivo todos van con bufanda, camiseta y carné, pero al único que se le afea esa conducta es al periodista madridista

En un mundo ideal todo es perfecto. En un mundo ideal hasta el anarquismo bien entendido tiene cabida y es deseable. Pero, mis queridos amigos, no vivimos en un mundo ideal. En algún momento hay que madurar, ¿no? Está muy bien vivir en Nunca Jamás con Campanilla y los niños perdidos pero, tarde o temprano, el Capitán Garfio y sus hombres vienen a por ti y tú no eres Peter Pan. Por eso, el señorío del caballero que fue nuestro gran presidente Luis de Carlos es un modo de estar en la vida digno de reivindicar. Pero, compañeros lectores que me leen, en 2010 vino un señor de Setúbal y se ganó un lugar en mi corazón para siempre. Don José Mourinho llegó a la Casa Blanca como un señor con carácter lusitano y presencia imponente. Don José Mourinho llegó a nuestro Madrid como absoluto campeón de todo el año anterior con el Inter de Milán: Liga de Campeones de la UEFA, Serie A y Copa de Italia. Don José Mourinho vino a Madrid para recordarnos a todos los madridistas quiénes éramos. Don José Mourinho vino y se fue de Madrid como lo que es, un auténtico señor. Y algo más, una leyenda. Entre los madridistas de menos de 40 años, don José Mourinho es hoy día una figura de culto tan grande como Cristiano Ronaldo. Es así.

Así pues, la deportividad como el señorío se nos presupone a todos los madridistas. La honestidad a carta cabal, también. Pero cuando hablamos de fútbol profesional hablamos como lo que somos: profesionales.  Porque de nada me sirve la deportividad mal entendida en un mundo de jetas y estafadores. Porque sí, porque José Mourinho tenía razón.

 

Getty Images.

En estas semanas de pretemporada, apenas nos levantan del asiento (o de la hamaca playera) algunas noticias sobre fichajes veraniegos. Contemplamos cómo, año tras año, Laporta y sus secuaces (Deco, Jordi Cruyff o el que sea), van radiando todos y cada uno de sus pasos y de sus objetivos a los medios afines, ya sea RAC1, TV3, Sport o similares. La (pen)última indiscreción ha sido hace unos pocos días, con el viaje a Estambul de Deco y su séquito para convencer a Arda Güler (y a su club, el Fenerbahçe) de las bondades de la Masía, del jardinero de Tarrasa, del mercado de la Boquería y del Tibidabo.

Jan ante la prensa

Sport anunció como ya formalizado dicho fichaje y anoche, a la hora del piscolabis vespertino, empezaron a llover desde varias fuentes de Turquía la confirmación del fichaje de Güler … pero por parte del Real Madrid. Como bien dice nuestro querido monstruo Fred Gwynne, no hay que celebrar nada hasta el comunicado oficial del Real Madrid, por supuesto. Pero lo que es cierto es que el modus operandi del FC Palancas/Negreira/Barcelona no parece ser el más correcto en un mundo tan competitivo como es el del fútbol de élite, donde cada vez hay más intereses y más actores (incluso jugando con las cartas marcadas, como los clubes-estado) con la billetera desbordante de dinero contante y sonante.

Ya vimos hace dos o tres veranos las vergonzantes imágenes de los directivos culés tomando el avión rumbo a París, y las diversas reuniones a cara descubierta que mantuvieron con los representantes de Neymar, para que dicho -fugaz- hijo pródigo volviera al redil, sin lograrlo ninguna de las múltiples veces.

La estrategia del Madrid parece sin duda ser más eficaz, sobre todo porque se basa en la discreción más absoluta. Pocos -muy pocos- supuestos insiders logran descubrir exclusivas relacionadas con el club de Concha Espina.

Mientras tanto, los tentáculos de JAS (José Ángel Sánchez) y de su equipo, capitaneado por el casi desconocido Juni Calafat, logran captar ingentes volúmenes de talento joven allá por donde van. Jude Bellingham, la perla del mercado de verano, fue atado a finales de junio, apenas unos días después de finalizar la competición liguera. Arda Güler (18 años) puede ser el siguiente, avalado por el añorado Mesut Özil, y que parece toda una verdadera promesa por pulir.

La lista de “hallazgos” ya es alargada y de enorme calado: Militao (25 años) es el más veterano de un elenco formado también por Valverde (23), Tchouaméni (23), Vinicius (22), Rodrygo (21), Camavinga (20) y el propio Bellingham, que acaba de cumplir 20 años. El año que viene por estas fechas llegará Endrick (por entonces, ya con 18 años recién cumplidos). En su momento, Juni, madrileño de origen brasileño (habla perfectamente portugués, un indiscutible plus a la hora de negociar en el país más grande de Sudamérica), también captó al que ha sido durante ocho años el hormigón acorazado del Madrid de las cinco Champions en nueve años, Carlos Henrique Casemiro.

Desconozco si Nico Paz también es descubrimiento suyo y de su magnífico equipo de colaboradores, estaré encantado en saberlo, para de esta forma añadir otro talento inconmensurable en su haber. Nico lleva en la cantera desde 2016, cuando apenas contaba con 11 años.

De todos estos fichajes se enteró la prensa deportiva en el momento en el que se colgó el comunicado oficial del club, quizás como mucho 24 ó 48 horas antes. De hecho, a Vinicius, a Rodrygo y a Endrick, por ejemplo, les empezamos a conocer cuando salieron en la portada del bufonesco Sport (también salió en su momento allí un grotesco montaje de Cristiano Ronaldo vestido con la zamarra azulgrana).

Y ahora, el Mundial de Clubes

Lo de Camavinga, va a hacer dos años ya, fue de traca: tras las calabazas que nos dio el PSG en 2021, no dignándose siquiera a contestar a la célebre oferta de 200 millones de € por Mbappé, se anunció su fichaje sorpresivo prácticamente en el límite del cierre del mercado estival, levantándoselo al PSG por una cantidad (30M€) que hoy en día invita a la carcajada. Nadie se había enterado de nada, como de costumbre, mientras Juni acababa por convencer a la figura del Rennes, con tan solo 18 años, para jugar en el Real Madrid.

Por supuesto que también ha debido de haber algún que otro gatillazo, como el de Reinier Jesús, capitán en su momento de la selección sub-17 y sub-19 de Brasil, y que no acaba de destacar como sus otros compatriotas. De todas formas, acertar en un 75 o en un 80% en jóvenes captados desde los 15 o 16 años es un porcentaje excepcional.

A todos los demás anteriores, que conforman prácticamente la columna vertebral del equipo (al menos en el centro del campo y en la delantera) hasta por lo menos 2032, habría que añadir algunos jugadorazos que no cuajaron en el primer equipo, pero que triunfaron o están triunfando en la Premier League como Fabinho en el Liverpool (tras su paso por el Mónaco) o como el noruego Odegaard en el Arsenal (ambos debutaron con el primer equipo). Take Kubo también fue otro éxito que hay que poner en su cuenta ya que es el líder de la mejor Real Sociedad de los últimos 40 años, y se ha multiplicado su precio por 15 desde los 5M€ que pagó el Madrid.

Por lo poco que se conoce de él, Juni es la discreción personificada. Apenas sale su foto en los periódicos, no da entrevistas (he recuperado una de 2017 que ha colgado en YouTube el amigo @Vozmadridista). Aparentemente, posee varias de las virtudes más valoradas para una labor como la suya, como son la prudencia, la templanza y la diligencia. Es un alto ejecutivo del club que apenas se deja ver por el palco de honor.

Este escribidor tiene una anécdota al respecto: en la vuelta de semifinales de 2022, el día que el Real Madrid tenía que remontar el 4-3 adverso de Etihad Stadium, estuve en tribuna de primer anfiteatro (Padre Damián), justo encima del palco de honor del Santiago Bernabéu. Unas localidades magníficas, proporcionadas por un cliente y amigo. Al sentarme, cuál fue mi sorpresa al ver que en el asiento de mi derecha se encontraba Juni Calafat, con una acompañante. Alguna vez había visto su foto en algún medio y me atreví a levantarme y a saludarlo. Muy amable y educado, asintió tímidamente al haber sido reconocido. Evidentemente, quería ver el partido en pleno anonimato para disfrutar plenamente de él. Todo el que lo conoce sabe que es un apasionado del fútbol, al que dedica decenas de horas cada semana.

vayan estas líneas como reconocimiento a la labor impagable de una persona (y de su equipo de colaboradores, sin duda) muy desconocida para el gran público, pero que es un pilar imprescindible para rearmar cada año a la escuadra con la política -muy eficaz - de comprar talento joven allá donde esté

He de decir que durante todo el partido prácticamente ni parpadeó. Estaba inmóvil en su butaca y no expresaba ninguna emoción, ni siquiera cuando Mahrez marcó el 0-1 y la eliminatoria estaba casi imposible de resolver. Vinieron al final del partido los dos goles salvadores de Rodrygo, a quien él descubrió y trajo a Madrid, y la misma expresión impasible y flemática.

Ya en la prórroga, se levantó de su asiento para aplaudir el gol de penalti de Benzema, que significaba el 3-1, y hasta el pitido final permaneció como una estatua.

Al terminar el partido, mientras conocidos y desconocidos nos abrazábamos compulsivamente tras contemplar aquella descomunal hazaña, Juni y su acompañante se marcharon tranquilamente y sin aspavientos. Aproveché para felicitarle por la gesta de su pupilo Rodrygo y, simplemente, me dedicó una agradable sonrisa mientras me daba las gracias.

Su saber estar, su talante afable y bondadoso, y su sobriedad a la hora de celebrar aquel triunfo apoteósico, que en un alto porcentaje era suyo (la actuación de Rodrygo, por supuesto, pero también estuvieron espléndidos Vinicius, Valverde y Camavinga), me dejaron casi tan impresionado como el espectáculo inigualable que veníamos de presenciar.

Vayan pues estas líneas como reconocimiento a una labor impagable de una persona (y de su equipo de colaboradores, sin duda) muy desconocida para el gran público, pero que es un pilar imprescindible para rearmar cada año al equipo, con la política -muy eficaz - de comprar talento joven allá donde esté, todo un cambio respecto a la anterior política de comprar galácticos, ya maduros y en plenitud, a golpe de talonario.

Decíamos ayer… Me encanta ponerme en modo Fray Luis de León, sobre todo si es con ánimo de autocita. Decíamos ayer que estamos ante un culebrón veraniego, de esos extensísimos merced a sus centenas de capítulos, comentados por doña Adelaida y con nombre mineral, a saber, Rubí, Cristal, Topacio… Entiendo que estará por descubrir una piedra con el nombre de Kylian o de Lamari que lo parió o, mejor aún, nombrar el material del que está hecho el rostro de uno de ellos o los dos, pues mi sensación es que llegaría sobradamente a lo más alto de la escala de dureza de Mohs.

Sin perjuicio de lo anterior, los madridistas deberíamos estar acostumbrados a fichajes en forma de serial eterno, consistiendo cada capítulo en una portada de diario presuntamente deportivo.

Bale, nuestro Flying Welshman, copó cabeceras durante un verano entero, aunque previamente ya se había hablado de él en ocasiones anteriores. La historia acabó como sabemos, con Gareth firmando a escasos minutos del cierre de mercado el 31 de agosto, una campaña de acoso mediático falaz y obscena, mascapipas comprando mercancía averiada y 5 Copas de Europa para el Cardiffian.

Está por descubrir un mineral con el nombre de Kylian o de Lamari que lo parió o, mejor aún, nombrar el material del que está hecho el rostro de uno de ellos o los dos, pues mi sensación es que llegaría sobradamente a lo más alto de la escala de dureza de Mohs

Con Ronaldo, el genuino, el mejor delantero de la historia del fútbol, aunque una ordinariez como son los números digan algo distinto, llegó también sobre la bocina. Recuerdo que estaba conectado a internet y era imposible acceder a la página del Madrid, pues éramos millones los que emulábamos a Keith Moon sobre la tecla F5 de nuestros ordenadores hacia la medianoche de ese último día de agosto de 2002.  Resulta inquietante que la web del diario Marca también estuviera caída. Qué se le va a hacer, éramos jóvenes. De acuerdo, Ronaldo tenía cierta tendencia a echar un poco de cuerpo y su sacrificio en el campo podía ser por momentos discutible, pero este tipo era el mejor, independientemente de guarismos o palmarés. Sólo les digo que en esa época de Figo, Zidane, Roberto Carlos, Ronaldo y Beckham juntos en el campo, la gente íbamos al Bernabéu como a una fiesta, y no he vuelto a tener esa certeza de que iba a ver algo especial, aun en épocas mucho más abundosas en trofeos.

Figo, Zidane, Beckham, Ronaldo

Otro serial que se prolongó durante un año entero fue el de Christian Karembeu. Petición expresa de Fabio Capello en su primera etapa, el hombre de Nueva Caledonia llegó un año y medio después de aquella summeriana que hizo que el Bernabéu viera a Suker, Mijatovic, Roberto Carlos, a un jovencísimo Seedorf, qué jugador, a Carlos Secretario y a Bodo Illgner. Ese diciembre, el portugués fue reemplazado por una debilidad personal, Christian Panucci, el único lateral derecho al que he visto centrar mejor con la izquierda que con su pierna presuntamente buena. Karembeu fue fundamental en la consecución de la Séptima, con sus goles al Bayer Leverkusen, tanto en Alemania como en el Bernabéu, y, sobre todo, con su cabalgada para marcar el 2-0 al Borussia Dortmund en la ida de las semifinales, el célebre partido de la portería caída. Sin llegar a decir que era limitado, el francés resultaba técnicamente desconcertante, pues a veces parecía que llevaba aletas en vez de botas de fútbol para, en la siguiente jugada, dejar un detalle de calidad que desmentía todo lo anterior. En cualquier caso, bien suplía esa peculiar relación con el balón con una capacidad de sacrificio muy notable. Insisto en que fue Capello quien recomendó su contratación.

Karembeu y Panucci

Se sostiene el mantra de que Cristiano Ronaldo fue un fichaje de Ramón Calderón, trasunto del abuelo de los Monster y primo hermano de Fernando Simón. La contratación del portugués fue algo que se metió entre ceja y ceja del entonces presidente del Real Madrid ya en 2008, si bien el fichaje fue Rafael Van der Vaart. Teniendo en cuenta que CR7 fue presentado por Florentino Pérez —eso sí, como CR9— en 2009, ruego al distinguido lector que haga el cálculo de las portadas que generó el culebrón. Del resultado ni escribo, pues todos lo conocen. La leche.

En la misma línea, sólo que con la diferencia de que su fichaje había sido otra promesa electoral incumplida de Calderón, el Madrid firmó a Kaká también en 2009. En este caso, la telenovela duró casi tres años, y no es algo de lo que quiera acordarme, igual que de Hazard y las innúmeras idas y venidas con su fichaje durante no sé cuántos años.

Podríamos eternizarnos, pero vamos a dejar aquí el asunto, si bien sólo puedo pedirte por todo lo anterior, estimado conmilitón en el madridismo, templanza y tesón. También Mbappé ha de pasar.

 

Getty Images.

Buenos días. Vosotros no habíais nacido, pero José Luis Perales compuso en su momento una preciosa canción para Mocedades. El título era “Le llamaban loca”, y en ella enloquecía de amor la protagonista, que terminaba ingresada en un sanatorio mental tras haber perdido al hombre que amaba.

 

Y los muchachos del barrio le llamaban loca

Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron “Ven”

 

En el caso que hoy nos ocupa, los hombres vestidos de blanco se llaman José Ángel Sánchez y Juni Calafat, que le han dicho “Ven” a la joven estrella turca Arda Güler, sin que este haya podido resistirse. Y los muchachos del barrio son los redactores del diario Sport, que llaman loco al mismísimo Real Madrid por la oferta que ha hecho al crack en ciernes que actualmente milita en el Fenerbahçe.

Sport, que ayer mismo daba por hecho que Güler sería contratado por su Barça, hoy afirma que “el club blanco enloquece para evitar que vaya al Barcelona”. Sin embargo, nada temáis por la salud mental de los directivos madridistas. Temed mas bien que los que acaben ingresados sean los propios periodistas de Sport, pues la rabia y el despecho pueden llevar no solo a hacer el ridículo, como sucede en esta gozosa primera plana que hoy os traemos, sino a severos trastornos de la personalidad. La canción de Perales/Mocedades vuelve a ser elocuente, y nos describe en sus primeros versos a Lluís Mascaró deambulando por los jardines del instituto psiquiátrico en el que ha sido ingresado al conocer la noticia de las calabazas finales del turco a la entidad blaugrana, para unirse en cambio al eterno enemigo blanco.

 

En el hospital, en un banco al sol,

se le puede ver

sonreír, consultando su viejo reloj,

pensando que ha de venir

aquel que se marchó,

aquel Arda Güler

que fue al Madrid.

 

Disculpareis que hayamos hecho unos mínimos cambios en la letra para acomodarla a la realidad del día. Entended a amics como Mascaró y David Bernabéu. Es superior a sus fuerzas. Tened en cuenta que hoy se desayunan con la llegada casi hecha de Arda al Bernabéu cuando ayer mismo daban por hecho en portada que el chico iba rumbo a la Ciudad Condal. ¿Recordáis? ¿Cómo no lo vais a recordar si es de ayer mismo?  "Arda Güler quiere Barça".

Portada Sport

Es lo que pasa, entre otras razones, cuando te llamas Jan Laporta y tienes la discreción de una carroza trans el Día del Orgullo Gay en plena Castellana (o en la Diagonal): que haces tanto ruido que te arriesgas a que el enemigo te pise los fichajes. El bueno de Jan se dedicó a airear a los cuatro vientos (filtraciones a Sport incluidas) su interés por Güler, y ha acabado trasquilado. Nada como una gestión callada y eficaz como la de Juni, un tipo que da sopas con ondas a cualquier otro responsable de fichajes de cualquier otro club.

Pobrecitos los chicos de Sport. Que dicen que nos hemos vuelto locos. Pero no dicen solo eso. Dicen que nos hemos vuelto locos “para evitar que vaya al Barcelona”. Raramente, amics, podrá una entidad cuyo prestigio y salud financiera están en la lona inquietar al club con la mejor matriz estabilidad-éxito del mercado, pero allá ellos sí se creen que el Madrid obra llevado de temor a los culés. Nos divierte muchísimo que lo crean.

La descripción que la canción hace del universo de felicidad hecho añicos de Mascaró es conmovedora.

 

El mundo fue solo de los dos y para los dos.

 

Es el comienzo de la canción, siendo “los dos” Mascaró y Arda Güler, claro. Qué bello era el mundo de ilusión que hoy explota con la fragilidad de una pompa de jabón.

 

En sus miradas, amor.

En sus respuestas, “sí”.

 

Era un “sí” claro, joder, antes de que el pérfido Florentino se volviera loco, en trance de pasión turca. Eso sí que es volverse loco y no pagar 150 millones por Dembélé o 120 por Coutinho. Pero ay…

 

Él se fue.

Los cabellos tintados de gris.

Lluís dejó de cuidar

las flores del jardín.

Y le decía David:

“Tenemos que vivir”.

Y Lluís gritó:

“No, señor, ya lo ven.

Yo no estoy loco.

Estuve loco ayer,

pero fue por amor”.

 

Entiéndase la letra. Estuvo loco ayer, literalmente, cuando sacó en portada que Arda estaba poco más o menos hecho por los catalanes… pero su locura fue por amor.

La conclusión de la canción es devastadora. Rezad por las almas maltrechas de Lluís, David y el resto de la plantilla de Sport. Ya no quedan plazas en el centro psiquiátrico para todos los que están en nómina. Esperemos que la cordura vuelva gradualmente a sus espíritus conmocionados. Hay locuras transitorias desarrolladas a consecuencia de traumas concretos, y esperemos que sea el caso. Lo mejor es que vayan asumiendo la realidad de un futuro poco halagüeño.

 

No vendrá.

Él partió a Valdebebas ayer.

En ese mundo en que ayer

no podían pedir más.

En ese mundo en que hoy

ha triunfado JAS.

 

El resto de la prensa deportiva patria también se hace cargo del fichaje muy avanzado del turco por las filas blancas. Sería, de concretarse, un excelente fichaje.

Pasad un buen día.

 

El próximo jueves 6 de julio, en la madrileña Fnac de Callao, estaré junto a Siro López y el propio autor presentando “Florentino”, el nuevo libro de mi amigo y socio galernauta Ramón Álvarez de Mon. Ya fui honrado colaborando en la presentación (y escribiendo el prólogo) de su primera incursión literaria cuando publicó —con el mismo sello que ahora: Córner— su excelente “Que baje Dios y lo explique”, un recuento de las hazañas europeas del Madrid de Ancelotti que fructificaron en el logro de la Catorce.

La nueva entrega de Ramón es un recorrido riguroso y analítico, compatible con su confesada pasión madridista, por el Madrid florentinista, desde que Pérez derrotó sorpresivamente a Sanz en 2000 (con Figo como as bajo la manga y el voto por correo jugando un papel esencial) hasta el Madrid de nuestros días, el del nuevo estadio, el que está aupando a lo más alto del estrellato a jóvenes emergentes con el apoyo de veteranos ilustrísimos mientras el Madrid sigue resistiendo con nobleza y abolengo en un fútbol tomado por el petrodólar a escala mundial, así como por el negreirato en la escena nacional.

Ramón libro Florentino

Ramón es sencillamente el mejor para este tipo de empresas. Ha llegado el momento de recalcar que Ramón, más allá de su faceta de comunicador, es un gran escritor. Él, como se adorna poco, no lo cree. Tampoco Toni Kroos busca en su juego el ornamento vacuo, limitándose a poner el balón donde tiene que caer, sin estridencias, que es exactamente lo que hace Ramón con las palabras. El maestro Andrés Amorós suele desdeñar los caminos de la lírica para reseñar logros deportivos, y en ese sentido Ramón es profundamente amorosiano (de hecho, Andrés le admira), limitándose a contar con precisión y sobriedad lo acontecido. No hay lírica y casi no hay ni épica en este libro, ni falta que le hace, pues las cosas que cuenta ya traen la épica de serie.

No hay lírica y casi no hay ni épica en este libro, ni falta que le hace, pues las cosas que cuenta ya traen la épica de serie. En el libro las cosas están contadas como fueron

Precisión, decíamos, y precisión en este caso equivale a madridismo, por extraño que sea. Cuando la leyenda negra tergiversa todo, el simple culto a la verdad es defensa inevitable de los colores. Ramón no hace acuse de recibo de los malajes, pero les contesta haciendo como que habla al vacío. En el libro las cosas están contadas como fueron. El Madrid ganó la Undécima con un gol en fuera de juego milimétrico, pero de no haber sido gol de Ramos debería haber sido penalti a Ramos. Esta verdad se enuncia con naturalidad que hará volar cabezas, y no es la única bomba contra el lugar común anti que Ramón descerraja con el ademán más pacífico.

Con una capacidad de síntesis asombrosa, y con ese espíritu tan yanqui de contar exactamente lo que quiero contar sin perderme en meandros, con la escritura más límpida posible, Ramón perla de reflexiones de gran calado una narración inevitable y predominantemente elogiosa hacia Florentino, aun sin ahorrarse subrayar lo que para él fueron errores. Hay pasajes que revelan un poso magnífico de sensatez madurada en el tiempo, una inteligencia apasionada (no hay contradicción), como aquel en el que determina cuándo y cómo debe retirarse una estrella del Real Madrid.

Leedlo todos y, aquellos que podáis, acompañadnos el jueves.

Buenos días, amigos. Como sabéis, in dubio pro reo es una locución latina que expresa el principio jurídico según el cual en caso de duda —y tras valorar las pruebas— se favorecerá al acusado, “en caso de duda, a favor del reo”. Pero Spain is Different, como acuñó Fraga en los años sesenta del siglo pasado, y aquí ese principio no rige y los actores mediáticos emplean aquel otro que reza in dubio contra Madrid.

En este caso las pruebas no suscitan ninguna duda y, con la venia, procedemos a exponerlas:

El Juzgado de Instrucción nº 48 de Madrid ha sobreseído la denuncia interpuesta por Baena contra Valverde por una supuesta agresión en el aparcamiento del Santiago Bernabéu al finalizar el último Real Madrid-Villarreal de Liga.

Gracias a Jorge Calabrés y su exclusiva en El Español sabemos que, según la juez, Baena incurrió en graves incongruencias en su declaración, como situar a Álvaro Odriozola junto a Fede, hecho que no confirman las grabaciones efectuadas por las cámaras del estadio y aportadas por el club blanco. Las imágenes tampoco recogieron ningún puñetazo del uruguayo al centrocampista amarillo.

Baena también había declarado que Valverde había reconocido la agresión a la policía, hecho que no es cierto, si bien hubo declaraciones de su entorno que pudieron invitar a pensarlo, pero un tribunal no juzga entornos, sino hechos.

Tras estudiar las pruebas disponibles, la juez ha decidido sobreseer el caso al no considerar probados los hechos.

Repetimos, la juez, a la vista de las pruebas, no considera probados los hechos.

Pero llega Marca para pasarse la Justicia por el mismo lugar por donde se pasó los derechos fundamentales de Vinícius con aquella portada en la que lo ponía en el foco y tuitea:

https://twitter.com/marca/status/1644971737690275843?s=20

"LOS HECHOS: Fede Valverde le propinó un puñetazo en el rostro a Baena". Marca considera probados unos hechos que la juez no. Marca está por encima de la Justicia y contradice una resolución judicial porque no le viene bien a su línea editorial, regida por el principio in dubio contra el Madrid, que aplica aunque no exista duda, como en este caso.

Fijaos en la diferencia de comportamiento del madridismo frente al antimadridismo. Los seguidores blancos, de manera mayoritaria y desde el principio, no dudaron en reconocer que, en el caso de que Fede hubiera agredido a Baena, merecía una sanción, si bien el supuesto comentario inhumano de Baena no justificaba pero sí explicaba el presunto puñetazo. Durante este tiempo lo único que ha recriminado a la justicia deportiva es que en caso de sancionar al charrúa no lo hubiera hecho antes. Sin embargo, el antimadridismo, con una decisión judicial sobre la mesa que dice que no está probado que Valverde agrediera a Baena, sigue manteniendo que sí está probado y pone el grito en el cielo porque Valverde no tenga condena por la vía judicial, amén de mantener la petición de sanción deportiva pese a que la Justicia no halló pruebas de agresión alguna.

Es decir, el antimadridismo se postula en contra de la seguridad jurídica y defiende una sanción deportiva sin pruebas.

Sin embargo, la ceguera que les caracteriza, propia de la cerrazón intelectual, les impide ver el disparate que están defendiendo y les lleva a acusar al Madrid de que para él rigen otras normas.

https://twitter.com/sport/status/1676115856764334080?s=20

Sí, Albert, para el Madrid rige la norma de respetar lo que diga el juzgado. Si el juzgado mañana, a la vista de nuevas pruebas, diese por probado que Valverde agredió a Baena, el Madrid asumiría la sentencia, sin menoscabo de presentar los recursos que considerase menester.

El antimadridismo no comprende qué significa respetar la Ley porque no están acostumbrados a respetarla.

El diario que da cobijo a Masnou, y siguiendo la senda de pasarse la Justicia y la Ley por donde les place, presume sin sonrojo de impunidad.

Portada Sport

“Laporta- Tebas: llega el buen rollo”. Cuando llega el calor, los chicos se enamoran, como cantaban Sonia y Selena. Al igual que escribió ayer Óscar Socas en su espléndido artículo para La Galerna, nosotros también echamos de menos los tiempos en los que los ladrones se ponían antifaz. Ya no se ocultan, no necesitan hacerlo. Y no solo no se ocultan, sino que presumen de ello, como refleja la portada de Sport.

Como bien reflexiona Paul Tenorio en Twiter, adaptar cada año la normativa del Fair Play Financiero a la situación del Barça es un engorro, sería más cómo eximirle directamente de cualquier exigencia.

Es un lío y un arduo trabajo adaptar cada año a la situación del Barça la exigencia respecto al Fair Play Financiero, además de un mareo a los otros 41 clubes. Sería más cómodo, consecuente y transparente si directamente eximen al Barça de cualquier exigencia

— Paul Tenorio (@Paul_Tenorio) July 3, 2023

Porque, según escribió en esta casa Tomás Guasch, y sin que pierda vigencia el título del presente Portanálisis: in dubio pro Barça.

Tomás trató en su Mira, chato del lunes el asunto de la no sanción de la UEFA al Barça, que podrá participar en la próxima edición de la Champions pese a lo grave que le parecía a Ceferin que hubiese comprado al estamento arbitral y pese a ir en contra este hecho de los estamentos de la propia UEFA. Laporta, al respecto, comentó que se mostraba satisfecho porque no se puede condenar a nadie sin haberlo juzgado antes. Sin embargo, para los acólitos laportiamos no aplica al asunto Valverde-Baena, que ya ha pasado por el juzgado y su titular ha dictaminado que los hechos no están probados.

Lo que sí está probado es que el Barça pagó millones de euros al Comité Técnico de Árbitros vía su vicepresidente y familia. Pero este hecho probado no es relevante para el antimadridismo.

El fútbol español es tan putrefacto y vomitivo que apenas nos queda resuello para comentar la portada First Dates de Mundo Deportivo.

Portada Mundo Deportivo

Os dejamos por aquí también las portadas de As y Marca

Portada As Portada Marca

Pasad un buen día.

Todos tenemos mando en plaza sobre algo, control sobre nuestro pequeño tablero. Plenipotenciarios en un lugar donde todo encaja, en el que las cosas suceden según lo planeado, siempre como aspiramos y cuando esperamos. Un espacio sin némesis ni purgas. Un edificio de arquitectura efímera que, en mi caso, dura tan solo cuarenta y ocho horas por semana. Mi casa es el escenario donde todo eso sucede. Entre fogones y comida, la radio de fondo, un narrador dramático, minuto y resultado, me pone al tanto, azaroso, de esa parte de mi propio cielo abierto que es el Real Madrid. Los aromas del fogón se desordenan con las evoluciones de un Vinicius laborioso y el milagro de Thibaut de cada día. Mientras, cocino y disfruto una cerveza con pausa. A mi lado, como una sombra, mi perro dormita a la espera de otro bocado furtivo al tiempo que un grifo gotea, cadencioso, como un metrónomo de agua. De fondo, en el sofá, su dueña devora un libro con avidez. Manda el silencio.

Gol de Rodrygo. Todo se rompe, mis hijos asaltan la cocina confirmando lo que grita la radio. Han crecido a contracorriente, frente a un metaverso ideal, en un lapso en el que ser madridista era un desacato, un gesto de rebeldía (¿acaso no sigue siéndolo?). Una época de seres de luz y tertulias hagiográficas, donde el rival era oficialmente acendrado. Donde cada gol suyo era una revelación y su ejecutoria un axioma, una verdad revelada que no admitía réplica.

Mira, chato XLVIII

Nunca heredarán de mi gran cosa, tan solo una cuota de orgullo y felicidad a plazo fijo, que es haber conseguido que sean madridistas. Lo mejor está por venir, creedme, estáis en el lugar adecuado. Y resistieron, orgullosos, frente a lo asequible. Solo puedo sonreír, pleno, al recordarlo.

Último aviso, la cena está lista. Mi pareja me interroga con una mueca. ¿Cómo ha quedado el Madrid? ¿Hemos ganado, verdad? Lo noto en tu cara.

Alrededor de la mesa, comentamos el partido, bromeando distendidos entre vino y pasta. En ese preciso instante, el tiempo parece no pasar, conscientes de que somos un todo. Dura poco pero es mágico. Luego, rompemos filas, de vuelta al lugar del que cada uno había venido.

La noche cae, serena y callada. Apuro el día y saboreo el momento, otra vez en silencio, falsamente seguro y confiado. Volverán las dudas y los miedos, pero no ahora. Ojalá toda la vida fuera sábado por la tarde.

 

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Algunos, entre los cuales hay amigos a quienes admiro y aprecio, pensaban que el Fútbol Club Barcelona iba a poco menos que a desaparecer. Lo creían a pies juntillas, con la fe de los niños en la justicia cuando un adulto les explica por primera vez en su vida una flagrante violación de los derechos humanos, ya hace tres veranos, cuando la evidencia de su bancarrota era ya tan grande como el iceberg que hundió al Titanic. Entonces se fue Messi tras haberse llevado hasta el solar: renovaba cada medio año por puro barcelonismo, naturalmente, el bueno de Lío, hasta que hubo tal cantidad de telarañas en la caja que tanto amor los estaba matando. A Messi todavía le están pagando letras de la nómina, como ha reconocido Laporta, y lo tendrán que hacer hasta el año 2025, cuando seguramente Messi ya se haya retirado y viva en Rosario como un hacendado.

Luego, este año, saltó la liebre de que la Fiscalía andaba acumulando un cerro de pruebas de que el Barcelona compró durante más de veinte años al Comité Técnico Arbitral de la Real Federación Española de Fútbol, y esos amigos míos, y mucha más gente, volvió a pensar que ya sí que sí, el Més que un club estaba listo de papeles: tal monstruosa manifestación de iniquidad no podía pasar inadvertida, judicial ni deportivamente, los bajarán a Tercera, liquidarán la sociedad, etcétera. Ha pasado casi medio año desde entonces. El Barcelona ganó la Liga con holgura y como un campeón puro e inocente, la festejó. De sus arcas, a todos los efectos con menos fondos que una lata de anchoas, han salido ya pagarés para fichar al capitán del actual campeón de Europa. Todo sigue tal y como siempre. La justicia es una idea demasiado abstracta y vaga como para poder imaginarla siquiera con este calor.

Mes que un club

Según la prensa ha publicado a lo largo de estos días, la UEFA permitirá disputar la próxima edición de la Champions League al Fútbol Club Barcelona. Para pasmo de todos los buenos ciudadanos que pagan sus impuestos confiando en que lo que el Estado les extrae mediante el IRPF se lo va a gastar en hospitales, colegios y carreteras y no en observatorios para el impulso del catalán, secretarías de Estado del ministerio de Igualdad y los sueldos de los diputados de Bildu en el Congreso. Aunque el ínclito Ceferin “se había informado” y dijo hace unos meses que lo de Negreira era “una de las cosas más graves que se había encontrado en su vida”, al parecer se ha visto un par de veces con Laporta en Montecarlo, lugar inmejorable para las alianzas entre tahúres, y el tema se ha resuelto con un quítame allá esas pajas.

Aunque Ceferin dijo que lo de Negreira era “una de las cosas más graves que se había encontrado en su vida”, se ha visto un par de veces con Laporta en Montecarlo, lugar inmejorable para las alianzas entre tahúres, y el tema se ha resuelto con un quítame allá esas pajas

Si nos ceñimos a lo que admitió el propio Laporta en aquella cómica puesta en escena de hace unas semanas —por lo visto, las cajas junto a las que aparecía, llena de supuestas pruebas exculpatorias, también han sido requeridas por la fiscalía—, es decir, que el Barcelona contrató “legalmente” al vicepresidente de los árbitros y a su hijo para “asegurarse la neutralidad” de los jueces en las competiciones deportivas domésticas, el Barcelona ya habría incumplido el Reglamento disciplinario de la UEFA, que data de 2013 y dice que Si, sobre las base de todas las circunstancias y la información disponible a la UEFA, la UEFA concluye a su entera satisfacción que un club ha sido directa y/o indirectamente involucrado desde la entrada en vigor del artículo 50 (3) de los Estatutos de la UEFA, es decir, del 27 de abril de 2007, en cualquier actividad dirigida a arreglar o influir en el resultado de un partido a nivel nacional o internacional, la UEFA declarará que dicho club no podrá participar en la competición. Esta inelegibilidad es eficaz sólo para una temporada de fútbol. Al tomar su decisión, la UEFA puede confiar, pero no está obligada por una decisión de un organismo deportivo nacional o internacional, tribunal arbitral o un tribunal estatal. La UEFA puede abstenerse a declarar que un club no pueda participar en la competición si la UEFA está satisfecha del impacto de la decisión adoptada en relación con las mismas circunstancias de hecho por un organismo deportivo nacional o internacional, tribunal arbitral o tribunal estatal ya ha tenido el efecto para evitar que el club participe en una competición de clubes de la UEFA.

Ceferin UEFA

A pesar de ello, los investigadores de la UEFA, por lo que sea, no han encontrado pruebas suficientes como para apartar al Barcelona de la competición más importante del mundo, lo que habría supuesto un rejonazo fatal para las expectativas económicas de la gerencia de Laporta. Quizá la traición al proyecto de la Superliga, que abanderan todavía, al menos nominalmente, Real Madrid y Barcelona, vaya en el paquete de la indulgencia. Lo sabremos con el tiempo. Lo que sabemos seguro, porque pasó hace veinte años, es que Laporta ya tiene antecedentes de felonía institucional a socios como Florentino en otras guerras federativas. Pero eso el presidente Pérez ya lo sabía cuando decidió emprender a su lado la revolución del fútbol europeo de clubes. Sólo nos cabe acogernos al consabido quien se acuesta con niños amanece meado.

a PESAR DE QUE El Barcelona ya habría incumplido el Reglamento disciplinario de la UEFA, por lo que sea, no han encontrado pruebas suficientes como para apartar al Barcelona de la competición más importante del mundo, lo que habría supuesto un rejonazo fatal para las expectativas económicas de la gerencia de Laporta

Pero como digo, todo esto es puñalada de pícaro y el Caso Fútbol Club Barcelona-Negreira, que sigue su lenta vía judicial, ha pasado a un remotísimo segundo plano de la actualidad española. Deportiva o no. Si alguien pensaba que esto iba a poner el mundo patas arriba olvidaba seguramente que el Fútbol Club Barcelona es el nervio emocional del catalanismo, que, separatista o no, lleva en su seno la fe inquebrantable de que el catalán es un pueblo diferente, superior y con un destino manifiesto hacia el que todo ha de propender allí, individual y colectivamente. Como yo no soy catalán me gustaría que el tema no cayese, al menos no del todo, no porque crea que se llevará a cabo finalmente un amago de justicia, sino porque si uno no combate contra sus propios molinos de viento gigantes, ¿quién lo va a hacer por él? Por eso todo este largo exordio era para hablar de Josep Contreras Arjona.

¿Quién era este hombre? De entre los nombres que han ido saliendo en las informaciones del Caso Barcelona-Negreira, desde febrero, el suyo aparece constantemente aunque la atención se haya centrado en el clan Negreira, el patriarca y su hijo, el coach. Una rápida búsqueda en Google me permite descubrir que a Josep Contreras Arjona, un gran businessman de Gavá, lo conocen en la prensa como “el chófer de Villar en Barcelona”; “la manera más rápida de llegar a Villar” y “constructor de toda la vida, discreto y servicial”. Curiosamente, Contreras murió en diciembre del año pasado, poco antes de que se descubriera el pastel. En una nota de prensa, el Barcelona lamentó el óbito de quien fuera “figura destacada del fútbol catalán y directivo del FC Barcelona durante la presidencia de Josep Lluís Núñez, Joan Gaspart y Josep Maria Bartomeu”.

Villar y Contreras

Sí que fue una figura destacada, desde luego. Contreras, que en el momento de su muerte estaba en libertad, seguía siendo investigado por delito societario y administración desleal por la Audiencia Nacional en el marco de la Operación Soule, cuya instrucción ha durado desde 2017 hasta hace un rato y se ha llevado por delante el virreinato de Ángel María Villar en la Federación Española de Fútbol. Contreras fue un hombre del ladrillo por antonomasia en Cataluña. Estuvo vinculado al filial del Barcelona desde el nuñismo y entró, en 2011, como vocal adjunto en la directiva de la Federación Catalana de Fútbol a propuesta del club.

Contreras era, según los indicios, el intermediario que hacía llegar los pagos al clan Negreira en la última fase de la larga relación entre el vicepresidente del CTA y el Més que un club. Entre 2015 y 2018 se levantó, según la investigación, 400.000 mil euros en comisiones por esta delicada tarea

En unos cuatro años, su entramado de sociedades inmobiliarias se llevaron contratas de la Federación Catalana por valor de casi 10 millones según la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en un período en el que ya era directivo de pleno derecho de un equipo presidido por Andreu Subies, el primer vicepresidente económico de Luis Rubiales en la Federación. Subies tuvo que dimitir después de ser arrestado junto a Contreras en 2018, pero ya le había dado tiempo a cobrarle los favores a Contreras con reformas a todo trapo en propiedades particulares pagadas, según el atestado de la UCO, en metálico, pero de las que Contreras, hombre previsor, guardaba cuenta en documentos manuscritos hallados en su casa tras registros policiales. Las obras se las adjudicaba la Federación Catalana a Contreras sin licitación y a un precio muy por encima del mercado por ser “un proveedor habitual que conocía la casa”.

Villar y Andreu Subies

En muchas de las empresas investigadas Contreras no figuraba al cargo, sino como apoderado, parapetado detrás de un testaferro. Probablemente todo este dinero, según la Fiscalía, procedía en último término de la Federación Española de Villar, hechos que aún tienen que ser juzgados. Curiosamente otro gran amigo de Villar en Cataluña, Francesc Casajuana, el responsable arbitral de la Federación Catalana a principios de siglo, elegía de un modo parecido a los Negreira para imprimir actas arbitrales y encargarles informes pagados muy generosamente. La amistad es un gran valor a cuidar en la vida, qué duda cabe.

Negreira júnior se reunía con Contreras en hoteles o en aparcamientos de la propiedad de este último para llevar a cabo las transacciones: un entorno absolutamente noir para una relación comercial perfectamente lícita según Laporta

Contreras, que volvió al Barcelona con Bartomeu, era, según los indicios, el intermediario que hacía llegar los pagos al clan Negreira en la última fase de la larga relación entre el vicepresidente del CTA y el Més que un club. Entre 2015 y 2018 se levantó, según la investigación, 400.000 mil euros en comisiones por esta delicada tarea, ya que utilizaba su tramoya societaria para facturarle trabajos al Barcelona con los que tapar el flujo de cash hacia los muñidores de la corrupción deportiva. Consta en el sumario de la causa, según ha trascendido en la prensa, explicado por el propio Negreira júnior, quien se reunía con Contreras en hoteles o en aparcamientos de la propiedad de este último para llevar a cabo las transacciones: un entorno absolutamente noir para una relación comercial perfectamente lícita según Laporta.

Como Contreras ya se ha muerto, quienes deberán responder, en su momento, serán sus empresas, que no tenían trabajadores y muchas de ellas compartían sede. La mayoría de las utilizadas como pantalla en este asunto cesaron su actividad al acabar Negreira sénior su tarea en el Comité Técnico Arbitral, al final del Villarato.

 

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Puede que los lectores más jóvenes no se lo crean pero hubo un tiempo en que los corruptos, los ladrones y golfos de diversa índole intentaban ocultarse, borrar su rastro, no dejar huellas… Aunque hoy parezca ciencia ficción, la sociedad sabía diferenciar, con bastante tino, una mentira de un cambio de opinión, una obra de un pelotazo, un soborno de unos informes… ¡Qué tiempos!

Este país siempre ha convivido con la corrupción a todos los niveles y en todos los ámbitos. Igual que con el tema del racismo, el problema no es únicamente que haya corruptos o racistas, el problema es qué se hace contra ellos. El fútbol había ido escapando del foco hasta que hace unos siete años se destapó el “Caso Soule”, sin condenados hasta la fecha. El fútbol se ha convertido en el cortijo de unos pocos que utilizan el sentimiento del aficionado como escudo y coartada para aglutinar poder y riqueza. La operación Soule puso de manifiesto que, en el mundo federativo, el dinero se mueve rápido, en grandes cantidades y con muy poca transparencia. El paraíso de cualquier corrupto. ¿Algo ha cambiado? No lo parece, o bueno, sí que ha cambiado algo. Ya nadie se esconde.

Ceferin y Villar

Las grandes organizaciones futbolísticas, La Liga y la RFEF van a cara descubierta. No hacen falta antifaces. La Liga gasta unos 30 millones de euros en publicidad institucional. Vamos, que Tebas afloja una morterada a la prensa cada año (es decir, la ha comprado). ¿Quién necesita antifaz? Hemos descubierto que el FC Barcelona ha pagado durante décadas al número dos del CTA. ¿Qué problema hay? Ninguno, oiga, lanzamos nuestras patrullas y hordas de periodistas, contertulios y tuiteros a sueldo a trabajar y listo. En un mundillo corrupto y podrido, los clubes y presidentes corruptos y podridos se mueven como nadie. Ya se sabe, “león no come tigre”.

Las grandes organizaciones futbolísticas, La Liga y la RFEF van a cara descubierta. ¿Quién necesita antifaz?

En los últimos tiempos hemos asistido como el vicepresidente del Barça, Godall, presumía de haber apoyado a Villar a cambio de mejorar su saldo arbitral. El presidente de La Liga ha afirmado que dio información privilegiada a Laporta sobre CVC para poder retener a Messi (ocultándola al resto de clubes). El presidente de la RFEF organizó junto al capitán del FC Barcelona la actual Supercopa en la que participaba Gerard Piqué tanto como jugador como promotor. Asistimos al intento de desgravar facturas con las que se pagaba al vicepresidente de los árbitros en activo. Tragamos con que el dueño de los derechos de TV y la persona que dice qué se ve y qué se oculta sea socio comercial del FC Barcelona (otra vez el Barça). Presenciamos cómo se permite inscribir lo que sea a un club con patrimonio neto negativo y la mayor deuda del fútbol mundial (sí, el Barça otra vez). Y ya si mencionamos el proyecto de construir un “Estadio Nacional” por parte de la RFEF, no podemos hacer más que reír por no llorar.

Barcelona retira demanda contra la Liga CVC

Lo increíble es que ya nadie se oculta. ¿Hay una norma que impide fichajes? No pasa nada, comida entre Tebas y Laporta, con luz y taquígrafos y retransmitida por la prensa. Acto seguido se flexibilizan las normas del FPF e incluso Laporta presume en el diario Sport de recibir trato de favor en la interpretación del salario diferido de Leo Messi y los costes de las secciones deportivas. Así, tan anchos se quedan. Claro que, curiosamente el mismo día, aparece un artículo (publirreportaje, en realidad) en Marca en el que se habla de la bien que está la masa salarial del club blaugrana. Ya se sabe, para que ir ocultando tratos de favor si tenemos prensa pagada.

Lo duro de todo esto es que podríamos seguir extendiéndonos en muchos más casos. Artículo aparte merecería el asunto Negreira y UEFA. Pero no se engañen, a pesar de que han colgado la cabeza de Osasuna para salvar la del Barça, en el próximo partido en el Sadar se volverá a escuchar eso de “así, así, así gana el Madrid”. Nuestro club está abiertamente enfrentado con La Liga y con la RFEF (de la que Laporta sigue siendo vicepresidente), y esto nos debe dar la tranquilidad de que estamos en el lado correcto de esta historia. Eso sí, esto no hace menos doloroso ver cómo debes competir en una ciénaga pestilente, cómo medran los tramposos y hasta celebran los triunfos de su impunidad.

Hace tiempo que las sombras tejían el destino del campeonato. Hoy no necesitan la oscuridad. Se saben impunes e intocables. Retransmiten esta farsa y quieren que la compres. Francamente, echo de menos aquellos tiempos en los que, al menos, los ladrones se ponían antifaz, cuando al menos intentaban que no los vieses riéndose de ti.

 

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