Parece que ya está aquí o ya estará aquí, como un elefante embriagado en la tienda de Swarovski de los campos Elíseos; el silencio es una cualidad ajena, la charanga de las charangas. Mucho ruido pero también muchas nueces, y nueces de calidad. El que “ha nacido para dominarlos a todos” parece que va a cumplir su supuesto sueño y quiere convertirse en leyenda en el club más legendario.
Kylian Mbappé está rodeado de un sempiterno multiverso novelesco y su más que posible llegada va a elevar al club a un nivel todavía no explorado, en el que se atisba una nueva hegemonía, pero también algún que otro terremoto. El club no ha estado más preparado que nunca y parece el mejor momento para la entrada de esa estrella de límites inabarcables.
El mayor porcentaje de mi alegría no es generada por el francés ni por mi propio disfrute, gran parte de mi júbilo proviene de la figura del presidente. Lo ha conseguido. Es una apuesta muy personal, que le ha arrastrado por el fango más sucio durante demasiado tiempo. Pero no ha desistido. Y no lo ha hecho porque es el mejor conocedor de la magnitud del jugador que está contratando. Derechos televisivos, difusión mundial, el tándem Nuevo Bernabéu y estrellas futbolísticas mundiales mas la plantilla favorita a cada título en los próximos cinco o diez años.
Es una absoluta victoria sobre el fútbol europeo de los jeques y grandes magnates. “Las estrellas quieren vestir de blanco y no se os va a pagar ni un duro por cada una de ellas”.
¡Ah!, y la Superliga. En un movimiento de jaque mate, Florentino le dirige esta pregunta a la UEFA. “¿Estáis seguros de que queréis prescindir de Kylian Mbappé, Bellingham y Vinicius, tres de los cinco mejores jugadores de Europa?”. “Nos veremos en los despachos”.
Estamos ante una plantilla que puede superar a la de la Duodécima, aquella que realizó uno de los mejores partidos que han visto estos ojos: la final contra la Juventus.
La dirección, con el fichaje de Mbappé, completa una transición prácticamente perfecta desde la salida en 2018 de Cristiano Ronaldo. Desde el fichaje de Vinicius y Courtois ese verano hasta el de Bellingham y Endrick, pasando por Camavinga y Tchouaméni. Una plantilla equilibrada en edad, calidad y físico; una plantilla que será favorita a la Champions en los próximos 5 años y que convierte a la Liga en una nueva Bundesliga. Tebas se frota las manos ya que el valor de la Liga se multiplica pero ahora tendrá que activar a sus secuaces para impedir que el Real la gane cinco años seguidos.
El mundo se inclina hacia La Castellana. Mbappé expandirá el mercado en África y Asia. Francia se gira hacia la capital española. Los patrocinadores que todavía no lo habían hecho se bajan las gafas y arrojan atentas miradas al Nuevo Bernabéu. Los partidos amistosos, los derechos audiovisuales, las pretemporadas valen más.
Y, azares o no azares de la vida, el Nuevo Bernabéu se inaugurará con Mbappé. Parece hecho a posta. Un win-win de libro.
La actual plantilla del Real Madrid es la plantilla más sana que he conocido. Jugadores con aparentes buenos valores deportivos, sonrientes, amigos y sin grandes ambiciones individuales. El equipo parece estar por encima de cada uno de ellos. El elefante llega y entra en la tienda, pero esta tienda no es de Swarovski, esta tienda es una ferretería cuyo dueño se llama Carvajal y el empleado del mes Toni Kroos. El elefante puede moverse torpemente pero las estanterías están sujetadas por Valverde, Courtois y Rüdiger.
No será fácil que la charanga Mbappé Lottin no haga temblar algún estante y es lo que menos me gusta de este fichaje. Pero, seguramente, sea la plantilla mejor preparada para absorber dicho estruendo.
El asunto salarial es otro factor de posible fricción, pero se soluciona rápido.
El que más cobra debe ser el que más goles meta. Si Mbappé llega a unas cifras cristianescas no habrá problema en reconocer cada euro que gane, pero el problema llega si tu rendimiento es similar al de Bellingham o Vinicius.
Si hay que hablar de encaje perfecto, está claro que no es la posición con mayor urgencia mercantil. Se requiere un jugador atacante más de área o de perfil central o derecho. Si hablamos de capacidad goleadora, sí es una necesidad imperiosa. No tenemos un jugador de más de 40 goles y esta bestia te los va a asegurar durante más de 5 años.
Ancelotti va a tener que sacar todos sus apuntes del baúl, los de la reválida y de las prácticas universitarias. Mi apuesta es mantener el doble pivote para seguir dándole libertad a Bellingham y olvidarse del famoso trivote. Estoy enamorado de ese 4-2-2-2 que tanto potencia al inglés y del Fede Valverde con posición más estática y retrasada. Un sistema que será asimétrico y volcado a la izquierda y que se debe rellenar con subidas del lateral derecho y del mediapunta derecho. Ancelotti debe darle libertad a Mbappé y procurar que no se solape con Vinicius.
He aquí la mayor incógnita. Jugadores de perfil parecido pero no iguales. El brasileño vive más de la banda y pisa área con mayor inseguridad. Recoge el balón más atrás y lo traslada al área. El francés vive más obsesionado con el gol, es una bestia del área y del borde del área, lugar donde es indetectable y vive más cómodo. Complementarios.
¿Habrá fricción? La mayor fricción que puede aparecer es respecto al esfuerzo defensivo. Uno de los dos se tendrá que sacrificar más para cubrir la banda izquierda y tiene pinta de que será Vinicius. Ese es el mayor defecto del Kylian Mbappé del PSG y la selección, es uno de los delanteros que he visto en los últimos años que menor presión y recuperaciones realiza. Espero un cambio de chip ya que el Bernabéu premia a los jugadores que se dejan cada miligramo en el césped.
El romance de Jude con la entidad y su afición ha llegado a cotas que pocos jugadores han alcanzado, en menos de un año. Su caballerosidad a la hora de afrontar el fichaje, su espléndida honestidad y humanidad, su categoría como jugador y capacidad de liderazgo va a ensombrecer mucho de los momentos de Mbappé. Batman y Superman conviviendo durante años. Si me tengo que fiar de alguien es del inglés y confío en que no se intoxicará de la pasivo-agresividad del francés. Lo que importa: son los dos mejores jugadores del mundo y juegan en el mismo equipo. Disfrutemos.
Existen varios tipos de dolorosa, pero la mayor dolorosa de todas será Rodrygo. El jugador brasileño es un gran jugador pero no ha marcado los 40 goles que el Real Madrid andaba buscando y necesitando. Si ya tienes a Mbappé no fichas a Mbappé y la dirección técnica ha valorado que es más importante fichar al francés que mantener el statu quo en la platilla.
Vinicius y Mbappé son unos devoradores de minutos y esto significa que Rodrygo no volverá a pisar la izquierda y que jugará menos minutos. En cuanto un Arsenal se acerque, le de las llaves de la izquierda y un salario mejor, será difícil retenerlo. A mí me gustaría que le diesen esa mediapunta derecha del 4-2-2-2, porque creo que puede ser la mejor solución y así poder jugar con los 3 a la vez.
El resto de Las Dolorosas son algunas incógnitas:
- ¿Qué ocurrirá con la proyección de Endrick y Arda Güler?
- ¿ Se aleja más de la titularidad Brahim?
- ¿Sigue mereciendo la pena renovar a Joselu?
- ¿Cómo afectará todo esto a la rotación del mediocampo?
Endrick tendrá menos minutos y se tendrá que adaptar a jugar más en la derecha. Arda Güler tendrá más competencia con Brahim y Rodrygo, lo que puede precipitar una cesión. A Joselu lo renovaba porque nuestros atacantes no superan 1,78 cm y necesitamos un plan B.
En cuanto al medio campo, la rotación será más corta si se busca una ubicación a Rodrygo. Eso puede reducir los minutos de Camavinga o Tchouaméni, al cual veo rotando en el centro de la defensa de vez en cuando.
La menos importante de todas.
En 2023 me cansé de su personaje ya que le doy mucha importancia a los valores de la persona y del deportista. Mi forma de ver y vivir el fútbol es la de Kroos, Benzema, Bellingham o Carvajal, por ejemplo, jugadores que valoran el club por encima de todo, el colectivo, sin hacer ruido extradeportivo y que piensan en el bien del grupo y no en sus ambiciones individuales. Mbappé no es así y, como he dicho, no me compraré su camiseta. Soy un purista.
Estoy contento porque es una plantilla de ensueño. Celebraré todos sus goles, disfrutaré de esta etapa gloriosa y le daré una oportunidad como aficionado; pero me guardo mis espaldas.
Detrás de cada gol me alegraré, sobre todo, por Florentino Pérez Rodríguez, hijo de Eduardo, perfumero, y Soledad, ingeniero de caminos y el mejor presidente de la Historia del Real Madrid Club de Fútbol.
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Buenos días, amigos. El viernes nos dejamos deberes para hoy. ¿Quién no lo hizo alguna vez en el cole, aprovechando la magnanimidad del profesor? Andábamos tan liados con Mbappé y otras hierbas que no tuvimos tiempo (o espacio, o ganas, la verdad) de responder como es debido a una nueva portada de absoluta bajeza de ese fanzine (con perdón de los fanzines) que se edita a orillas del Turia y lleva por título Superdeporte.
Superbullies, podría mejor llamarse, si atendemos a la portada de antes de ayer, que ahora os mostraremos, porque chico, si nosotros la hemos visto vosotros también. No es la primera vez que (con inmensa pereza, porque siempre da pereza bajar al barro para poner en su sitio a quien no sabe salir de él) nos vemos obligados a replicarles. Sus primeras planas no son las primeras más que en el sentido en que Jack el Destripador es el primero de su especie. Las portadas son cartas de presentación del periódico del día, y si bien admitimos que jamás hemos ido más allá —o sea, que jamás hemos visto ni si Dios quiere veremos una sola página 2 ni 3 subsiguientes de esta gente—, nos maliciamos que en este caso son fieles introducciones a la caspa ruin y miserable que por fuerza viene después, según uno ojea el periódico (¿?) si tiene ganas (¿?) de seguir.
¿Qué se responde a esto, amigos? ¿Cómo se le dice a quien es una vergüenza carente de clase e incitadora a la violencia que lo es, sin por ello descender a su ínfima altura? No es fácil. Un camino sencillo es sugerir al Real Madrid que se querelle y/o apele a la Comisión Antiviolencia ante algo como esto, algo que prepara una verdadera encerrona, ajena a la ética y la ley, peligrosa en lo que tiene de promoción del odio de masas, contra un futbolista del Real Madrid. Lo hacemos gustosos. Lo sugerimos, por supuesto. Pero dejadnos que digamos algo más.
Superdeporte (insistimos en que Superbullies sería un nombre que les pegaría más, aunque recuerde en exceso al sonido de algunos títulos de ligeras comedias gamberras americanas) pretende estar tan enfadado porque (presuntamente) alguien dijo que Mestalla era racista que están dispuestos a promocionar un estallido de violencia —verbal y quién sabe si física— para demostrar que no lo son.
La realidad es que nadie dijo jamás que toda Mestalla sea racista, pero no importa, ellos juegan a que esto fue dicho. Os vamos a traducir esta portada: "Estamos tan enfadados porque dijisteis que somos racistas que vamos a humillar a uno de vuestros jugadores, pero intentaremos no llamarle negro. Sólo le llamaremos cosas como tonto, tal como muestra la grotesca canción que os mostramos aquí. Vamos a vejar a vuestro negro, masivamente, valiéndonos de las gargantas de miles y miles de cafres. Pero tranquilos, no llamaremos negro a vuestro negro. No te preocupes, Vini: te llamaremos cosas peores pero no te llamaremos negro, negro".
Insistimos: Real Madrid, queréllense contra esta gente o denúncienles donde corresponda. Lo sentimos por la gente cabal que pueden tener en nómina, pero lo mejor que podría pasar con esta publicación infecta es que alguien lograra que chapase.
Vayamos ahora con los cuatro jinetes habituales del Apocalipsis. Al lado de Superbullies, cualquiera de ellos es el Washington Post de Woodward y Bernstein.
As abre con el partido de hoy a las 2 de la tarde (qué hora tan fea) en Vallecas, donde el Madrid se presenta como líder destacado y con Brahim, en efecto, on fire. El partido nos da pánico. Normalmente, los partidos contra equipos que quieren jugar al fútbol no intimidan al Madrid, ni siquiera cuando se trata del segundo en la tabla. El problema se da cuando no quieren jugar y, sobre todo, como es tan frecuente, cuando los colegiados se empeñan en ayudar al rival blanco en ese propósito. ¿Que cómo ayudan los árbitros en este fin? Muy sencillo: dejándoles perder el tiempo y dejándoles sacudir.
Miedo. Esperamos, una vez más y no obstante, prevalecer sobre esto con la calidad de nuestros jugadores. Apunta As que podría jugar Modric, y sólo podemos responder que nos encantaría.
Marca abre con la goleada del Atleti a las Palmas, que es una cosa que a nadie importa salvo a los que son del Atleti, por ejemplo a Marca, siempre solícito para hacer de correveidile del propietario ilegal (pero cuyo afane está prescrito) de dicho club, a la sazón Miguel Ángel Gil Marín. Menos mal que la portada queda redimida por una información de utilidad: hoy a las 6 se juega la Final de Copa de baloncesto, que será un clásico entre Madrid y Barça merced a la brillante victoria de ambos en semifinales. Los de Chus Mateo lapidaron precisamente al Valencia. Leed la estupenda crónica de Pablo Rivas.
Y del Barça precisamente (qué raro), pero de fútbol, versan las portadas de Sportivo en el día de hoy. Ambas reflejan la victoria agónica que cosechó ayer el Barça en Vigo, pero ninguna de las dos cabeceras (nueva sorpresa) menciona que tuvo lugar gracias al lanzamiento de un penalti de manera no ortodoxa por parte de Lewandowski.
Normal que no nos lo cuenten. ¿Qué interés tendría eso? ¿Acaso es el Madrid quien lo ha hecho? No. Pues ya está.
Pasad un buen día.
Las películas de superación nos han convencido de que las hazañas puntuales nunca vienen solas, sino que suelen estar enmarcadas en un guion que les otorga un sentido. Se trata de otra muestra de ese atavismo humano que consiste en la creencia en algún grado de predestinación. “Si esto ha ocurrido, es por algo”, frase fundacional y justificadora de múltiples proyectos y no pocas relaciones de pareja, como si un inicio prometedor garantizase un mínimo de fiabilidad en el discurrir de los mismos. Sin embargo, pedir coherencia a unos supuestos hados habitualmente constituye un ejercicio de impotente inanidad, como terminan comprendiendo los enamorados y los enfermos crónicos, y perdón por la redundancia. La semana de San Valentín, finalizado el hechizo de su emocionante victoria ante el Gran Canaria, Álex Mumbrú comprobó en carne propia que en muchísimas ocasiones las flores son de un día y las rayas mueren aisladas en el agua.
En su descargo hay que argumentar que contener el vendaval del Real Madrid supone una tarea que rivalizaría con la lista de recados de Hércules. El Valencia trató de afrontar el desafío imitándose a sí mismo: desde los tiempos de Bojan Dubljević su estrategia casi siempre ha pasado por intentar sacar de la zona a Tavares para neutralizar su intimidación. Para tan ardua misión el escogido fue Brandon Davies, soldado norteamericano con cuentas pendientes con los merengues. Su rabiosa motivación le dio réditos a los naranjas mientras estuvo en la pista, si bien sufrió bastante penalización por las personales. Siguiendo la estela del UCAM Murcia, el Valencia quiso escuchar aquel mítico estribillo apócrifo de Aíto: si haces veinte faltas, te pitarán las veinte; si haces sesenta, te pitarán igualmente veinte.
El Madrid fue una apisonadora que sacó al Valencia de la cancha, probablemente en el mejor período de los de Chus Mateo en el mes de febrero
El papel aguanta cualquier plan, mas el problema es llevarlo a la práctica. El intento de expulsar de la cueva al gigante caboverdiano del Madrid tuvo un resultado irregular, y pasó a convertirse en agua de borrajas cuando Poirier tomó el relevo. Una serie de tapones, todavía en la primera mitad, fueron prueba de que la profundidad de plantilla madridista obliga al rival a plantear varios caminos diferentes a la hora de atacar por dentro. No solo intimida Tavares: Xabi López-Aróstegui dio buena cuenta de ello cuando en una jugada singular en la que, solo para machacar, al ver llegar por el rabillo del ojo al resto de pívots blancos decidió él mismo autotaponarse, como esos japoneses que, antes que perder su honor, prefieren hacer el trabajo que correspondería al enemigo.
Las entradas de Yabusele y Chacho despistaron momentáneamente al equipo, lo que permitió al conjunto valenciano engancharse en el electrónico. Sin embargo, el tercer cuarto constituyó una avalancha inmisericorde. El día de los enamorados quedaba muy atrás, y no hubo piedad. Sin necesitar acierto excesivo por parte de Hezonja o el mismo Campazzo, el Madrid fue una apisonadora que sacó al Valencia de la cancha, probablemente en el mejor período de los de Chus Mateo en el mes de febrero. La reacción cosmética de los taronjas en los últimos diez minutos solo vino a partir de la intención blanca de guardar fuerzas para el domingo. La quinta falta de Davies, presumible coartada para el antimadridismo, se trató en realidad de una anécdota: hay relaciones que mueren mucho antes de que uno de la pareja lo sepa. Que Brandon se retirase hacia el banquillo haciendo el gesto del dinero a los árbitros nos sirve de recordatorio acerca de la importancia de la elegancia en las rupturas. Tampoco tendría muy en cuenta que algún otro jugador ché dedicase algunas carantoñas a Campazzo en los instantes postreros. Al fin y al cabo, cuando uno se ha hecho ilusiones acerca de lo que le depara el porvenir, la frustración actúa.
La Copa del Rey no espera a nadie, y el domingo nos regalará una nueva batalla decisiva para la consecución del segundo título de la temporada. El destino, basándose en la tradición y las estadísticas, dice que el Madrid es el favorito. Pero, como dolorosamente ha comprobado el Valencia, y a lo largo de la historia tantos y tantos enamorados, el destino no existe. Mañana, el desenlace.
Fotografías: realmadrid.com
Ayer viajé a Graceland. No lo hice con la hija de mi primer matrimonio, como en la canción homónima de Paul Simon, sino con un mito del madridismo como es Chechu Biriukov, mi amigo Jesús Vega y el gran protagonista del día, el impulsor del peregrinaje, ni más ni menos que Joe Llorente Gento, la presentación de cuyo libro GENTO REAL nos congregó en torno al guion de esta especie de road movie con final previsiblemente feliz.
Por final feliz entendemos una jornada llena de emoción y risas, así como por Graceland entendemos Guarnizo, la pequeña localidad cántabra donde nació Paco Gento. Presentar el libro de Joe en Tierra Santa, en la mismísima cuna de la leyenda, es una responsabilidad de tal calado que me puse como un tomate frente a aquella audiencia conformada por lugareños refulgentes de cercanía al mito, pues no en vano quien más quien menos compartió tardes de verano junto a D. Paco, o jugó al fútbol con alguno de los hermanos (el propio Paco, Toñín o Julio), o robó manzanas del jardín de la casa de los Gento ante la ¿fingida? indignación del abuelo del clan. Yo podría aguantar la mirada a Margot Robbie, pero frente a gente que ha afilado la espada junto a Ivanhoe me desmorono.
Fue un peregrinaje gentil (que viene de Gento) al suelo donde aún puede rastrearse el paso del mito. Iba a decir sus huellas, pero a esa velocidad se dejan pocas. La discreción de D. Paco dio con sus restos en un muy humilde nicho familiar. Los peregrinos llegan al cementerio preguntando dónde está el mausoleo de Gento, y cuando les dicen la verdad se quedan como aquel periodista que preguntó al mejor extremo izquierda de la historia por sus 6 Copas de Europa y obtuvo por respuesta un pasmoso "Pero eso no lo pongas, hombre, que me da vergüenza".
Ayer viajé a Graceland. No lo hice con la hija de mi primer matrimonio, como en la canción homónima de Paul Simon, sino con un mito como Chechu Biriukov, mi amigo Jesús Vega y el gran protagonista del día, Joe Llorente Gento, la presentación de cuyo libro GENTO REAL nos congregó en torno al guion de esta especie de road movie con final previsiblemente feliz
Es un Graceland somero, como sólo podría ser un Graceland cántabro. Faltaría la estatua con la media docena de Europas (como canta Pepe Begines) o el gran museo de Paco Gento, pero tenemos la rotonda con su nombre en todo lo alto. Y la casa. Tenemos la casa.
Antes del evento propiamente dicho, y después de un hermoso paseo por Santander, tuvimos ocasión de visitar la casa de la familia, que es también la casa natal de nuestro hombre. Enmarcados, en blanco y negro, los héroes nos miran desde una posteridad sobrecogedora que la ternura de otras fotos familiares atenúa en un hálito de intimidad inmerecida. Durante toda la jornada me sentí abrumado por una muestra brutal del célebre complejo del impostor. Estoy aquí sólo porque fundé un portal y... D. Alfredo me sonríe desde la pared del fondo. No, no te lo merecés, es cierto. Pero trincalo, che.
GENTO REAL me parece mucho más que una biografía de Gento. Es el mejor libro sobre fútbol que he leído jamás, y destila el espíritu del Real Madrid como sólo la grandeza de su protagonista y de su autor, estrechamente ligados a la historia del club, podían presagiar
En el acto, Joe brilla y los demás hacemos lo que podemos, pero a las verdaderas estrellas de la presentación de la obra las tenemos frente a frente. Interviene un señor mayor que entrenó en Astilleros a Toñín, el talentoso hermano centrocampista que no fallaba un penalti en los entrenamientos ni cuando avisaba al portero del lado al que iría, y que también conoció íntimamente a D. Paco. Cuenta cómo el extremo hizo la vida imposible a un aguerrido defensa de la época en algún encuentro local, con el mito aún en el Rácing. Ante las burlas posteriores de sus compañeros, el lateral vaticinó: "Reíd todo lo que queráis, pero este tipo va a dar a los mejores laterales derechos del planeta tardes tan imposibles como la que me ha dado a mí". ¿Cuántas veces, en el porvenir, se jactaría de su acierto?
En el coloquio tengo la ocasión de recalcar que GENTO REAL me parece mucho más que una biografía de Gento. Es el mejor libro sobre fútbol que he leído jamás, y destila el espíritu del Real Madrid como sólo la grandeza de su protagonista y de su autor, estrechamente ligados a la historia del club, podían presagiar. Al final, la gente se arremolina alrededor de la mesa presidencial para la protocolaria firma de ejemplares por parte del autor, así como para fotografiarse junto a él y Chechu Biriukov henchidos de ilusión. Los que no están rápidos a la hora de correr para la firma tienen que hacer tiempo charlando conmigo, y es así como tengo el privilegio de departir con hombres y mujeres excepcionales; presuntos ancianos cuyas espaldas hercúleas, moldeadas por el remo, desmienten a la muerte; rostros curtidos por el sol y la lluvia que se confiesan lectores de La Galerna, aunque sólo sea por razones nominales; incluso conozco a la sobrina de Mariano el barbero, personaje que desfila en bicicleta por el libro de Joe administrando exactamente el mismo corte de pelo no ya a todos los del pueblo sino lustro tras lustro, tan ajeno a la moda como este encuentro con el fútbol más recio, aquel donde de cuando en cuando brotan grandes figuras que se exportan al mundo.
No llego a conocerla, porque ha de ser otra cántabra de discreción infatigable que no se pronuncia durante el coloquio, pero acerca de cuyo hermano ha hecho saber a alguien, a posteriori, en los corrillos. De manera que el peregrinaje se cierra con la imagen de Paco Gento sentado en el hospital junto a la cama de un niño anónimo, un niño con leucemia. D. Paco no habló a nadie de él, por supuesto, y en premio a que su mano derecha no supiera nunca lo que hacía su izquierda ya tienen todo el tiempo del mundo para ponerse al día después de una tarde que, sin duda, supo a poco.
Como la tarde de ayer. Dios bendiga a Paco Gento. Dios bendiga Guarnizo.
Fotos: Chechu Biriukov
El club blanco tuvo que jugar buena parte de la temporada 1946-1947 en el estadio Metropolitano porque el nuevo Chamartín se estaba construyendo. En Liga también actuó en 1982 en el Rico Pérez de Alicante contra la UD Las Palmas y en 1994 en el Vicente Calderón ante el Rayo. Además, ha tenido destierros en la Copa de Europa adoptando como casa el Luis Casanova frente al Stal Mielec y La Rosaleda contra el Brujas en la edición 1976-1977 o el Ramón Sánchez Pizjuán frente al Inter de Milán en 1998. Otro estadio que utilizó como local fue Vallecas allá por 1939, justo después de que concluyese la Guerra Civil en España.
El viejo estadio de Chamartín sufrió desperfectos por el conflicto bélico, aunque no es cierto que estuviese totalmente destruido. Entre los cambios que hubo se sustituyeron las desaparecidas sillas de madera de tribuna por unas gradas de cemento, se cambiaron vallas, pasamanos, puertas y aseos y se replantó el césped que se encontraba en bastantes malas condiciones. Las obras duraron unos pocos meses y el coste de la renovación ascendió a unas 125.000 pesetas.
el Madrid utilizó como local el estadio de Vallecas en 1939, justo después de que concluyese la Guerra Civil
Cuando se reiniciaron las competiciones futbolísticas, en el mes de octubre, todavía le faltaban unos pocos detalles a Chamartín para estar listo y el Madrid FC debió buscar un nuevo campo para poder empezar el torneo regional, por entonces denominado Campeonato Mancomunado Centro. El calendario le dio un respiro y de las cuatro primeras jornadas tres las disputaría a domicilio, pero para la jornada 2 contra el Imperio FC adoptó el Stadium de Vallecas (así denominado entonces) como feudo local. El antiguo estadio levantado en 1929 estaba localizado en el mismo punto que el actual, que fue inaugurado en 1976. Durante la guerra, el terreno de juego fue empleado como un enorme huerto y al finalizar el conflicto, y en el impás hasta que volvió a acoger eventos deportivos, fue utilizado como un centro de detención y confinamiento para prisioneros del bando republicano.
Otro gran problema tras la guerra fue confeccionar la plantilla. Algunos de los jugadores presentes en la última campaña antes del parón por el conflicto se habían exiliado, como los hermanos Regueiro y Emilín Alonso, otros no estaban en Madrid y varios como Ricardo Zamora, Quesada, Eugenio y Ciriaco ya habían colgado los borceguíes. Entre los que disputaron la temporada 1935-1936 y estaban disponibles para el Regional se encontraban Sauto, Bonet, López Herranz, Espinosa y Lecue. Además, se integraron en el equipo los jugadores que tenían un acuerdo para incorporarse de cara a la temporada 1936-1937. Es el caso de Ipiña, Luis Marín y Emilio Sánchez. También regresaron de sus respectivas cesiones el zaguero Arrieta desde el Áncora de Aranjuez, y el defensa Tamayo y el extremo Emilio Sánchez procedentes del Valladolid. Faltaban piezas para completar la plantilla y el secretario técnico Hernández Coronado se tuvo que poner manos a la obra de forma rápida para redondear el equipo. En el mes de septiembre de 1939, se confirmó la vuelta al cuadro merengue de Gaspar Rubio. ‘El Mago` fichó por los blancos como refuerzo para el torneo y posteriormente se marchó al Recreativo Granada. La otra gran incorporación se realizó en los primeros días de octubre: Timimi. Hernández Coronado consiguió el fichaje del extremo derecho canario que antes de la guerra fue una figura del Betis. Tampoco se quedó el resto del curso y en el mes de noviembre acompañó a Gaspar Rubio al conjunto granadino.
Otro gran problema tras la guerra fue confeccionar la plantilla. Algunos jugadores se habían exiliado, otros no estaban en Madrid y varios habían colgado los borceguíes
El Madrid FC comenzó el 1 de octubre ganando al Valladolid a domicilio en la primera jornada del torneo Mancomunado. Unos días después se medía al Imperio FC. El choque estuvo en el aire y cerca de no disputarse por el mal tiempo. En dos ocasiones se tuvo que posponer y finalmente se celebró la tarde del 4 de octubre. El terreno de juego no se encontraba en buenas condiciones. Los temporales habían dejado una mezcla de barro y arena que hacía que el piso no se hallara en un estado óptimo. Lo que quedaba de hierba estaba muy pesada y el bote del balón era siempre irregular.
En la capital había muchas ganas de fútbol después de tres años sin deporte de competición. Sin embargo, los aplazamientos hicieron que el duelo se jugase en día laborable, lo que junto al mal tiempo provocó que hubiese poco público en Vallecas. El técnico madridista Paco Bru alineó lo que tenía a su disposición y el once que saltó al terreno de juego lo formaron Espinosa, Tamayo, Arrieta, Sauto, Bonet, Ipiña, Timimi, López Herranz, Rubio, Lecue y Emilio. El equipo rival, el Imperio FC, era un conjunto modesto madrileño que militaría aquella temporada en Segunda división. Unos años más tarde firmaría un convenio de colaboración con el Atlético Aviación para ser su cuadro filial. Dirigidos por José Quirante, su alineación fue la integrada por Sánchez, Sola, Suárez, Fernandito, Agustín, Nico, Santi, Bescós, Cuesta, Bracero y Pardillo.
La crónica del diario Arriba detalló que la calidad del choque “fue escasa” y pareció más un “partido de entrenamiento”, aunque el hándicap del estado del terreno de juego también influyó. Los jugadores “estaban faltos de velocidad y sus movimientos no respondían a la misma intención de sus jugadas, encontrándose en función más normal el cerebro creador que las piernas, que, al final, son las ejecutoras en el fútbol”. Pese a todos los inconvenientes “el público salió del campo complacido porque le hizo pensar que sin tardar mucho los equipos estarán ya conjuntados y Madrid volverá a disfrutar de buen fútbol”.
El Madrid FC venció por 2-0 con tantos de Timimi y Emilio, apodado ‘Saltarín’. El canario hizo el primero a los treinta minutos cuando “arrancando solo sorteó al defensa, y de cerca salpicó un tiro alto que se embotó en la red”. El segundo, alrededor del minuto cincuenta, fue obra del extremo izquierda “aprovechando una pelota pasada servida desde el otro extremo”.
Cuatro días después, en Vallecas, se volvió a ver al Madrid FC, aunque en este caso fue para un partido amistoso contra el Athletic Aviación. Aquel fue el primer derbi entre madridistas y rojiblancos. Finalizó empate a uno y tuvo muy buen ambiente en las gradas con un lleno total. Los blancos no regresaron a un remozado Chamartín hasta el día 22 de octubre. Se disputaba la jornada 5 del Mancomunado y enfrente estuvo de nuevo el Athletic Aviación como rival. El encuentro que con triunfo madridista por 2-1 gracias a los tantos de Lecue y Villita.
Fotografías: archivo Alberto Cosín
Cuentan las crónicas de la época que cuando el faraón Horemheb tomó el poder en las Dos Tierras decidió arrasar la memoria del faraón hereje, por su propia seguridad y en alabanza a la glorias del eterno Amón. Estatuas, papiros, relieves y homenajes de todo tipo fueron sañudamente eliminados con tal afán que se produjo la gran paradoja: el interés por Akenatón entre los investigadores creció tan sensiblemente que hoy en día sabemos más del faraón de Atón que de las cuentas del fútbol español.
Es este, galernauta que me lees, uno de los primeros ejemplos conocidos del efecto Streisand, que, como todo el mundo sabe, es la traducción pija de ir por lana y salir trasquilado. Suele ser tal el caso; cuanto más interés tiene el inmoral en que no haya rastro de sus fechorías, más ganas de descubrirlas, por una elemental cuestión de salud, puesto que la basura huele mal.
Cuanto más interés tiene el inmoral en que no haya rastro de sus fechorías, más ganas de descubrirlas, por una elemental cuestión de salud, puesto que la basura huele mal
Viene esto a cuento de que Javier Tebas pretende denunciar al Madrid por los vídeos en los que se señalan las corruptelas y fregados varios del fútbol español, ese patio de monipodio donde avalistas del club de los valors gestionan el VAR pero la culpa es de los demás, donde clubes del pueblo (del pueblo de al lado, vale decir) cobijan en su seno a los que les amenazan durante los entrenos, donde manijeros de medio pelo atizan al Madrid desde las ondas y las columnas de periódico con la murga de que tito Floren maneja los hilos.
De verdad que estoy deseando que suceda. Lo de los juzgados, quiero decir. Llevo tantos años de amenazas, insultos e impunidad arbitral que ya me da igual ocho que ochenta, de hecho mi sueño húmedo es ver desfilar por los juzgados a quienes han convertido una de las mejores ligas del mundo en una partida de póquer —de sótano de pueblo y copa de Fundador— donde las trampas sólo las hacen ellos. Quizá sea mucho esperar, pero deseo con toda mi alma que la denuncia, si por fin se materializa, sirva para que de una vez por todas sepamos quién es el malo de la película. Quién sabe si mis horas leyendo a Dumas y viendo películas del Oeste han torcido mi entendimiento, pero me encantaría ver a un Spencer Tracy de la vida ponerle las peras al cuarto a tanto tahúr con traje de Armani.
Denos el gusto; yo por si acaso, voy a por palomitas.
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Buenos días, amigos. Los madridistas despertamos este sábado tranquilos. La actualidad deportiva del equipo transcurre sin sobresaltos, la económica marcha rayana en la excelencia, en la institucional reina la calma y el futuro deportivo parece dirigirse hacia la contratación del mejor fichaje al que puede aspirar hoy un equipo de fútbol, Mbappé, pero es tanta la paz que sentimos, que, sinceramente, no nos perturba que finalmente fiche o no. Este hecho confirma la confianza que tenemos los aficionados en este Real Madrid y en quienes lo dirigen tanto en el campo como en los despachos.
El diario que juega al pádel con el todavía presidente de Mbappé dice que todo va encajando para que el francés arribe a Concha Espina y lo explica en los seis puntos que podéis leer en su portada. El cuarto es realmente hilarante: «Kylian no quiere causar un agujero económico en la entidad parisina». Más allá de las consideraciones que a todos se nos vienen a la cabeza, es imposible causar un agujero a una sustancia infinita como son los recursos económicos del PSG que literalmente manan del subsuelo. Causar un agujero económico al PSG es tan complicado como causar un agujero en el océano extrayendo agua con un cuenco.
As sigue la misma línea que Marca y afirma que en el caso Mbappé «cuadran las cuentas» y especifica una serie de datos económicos relativos al dinero disponible del Madrid para abordar la operación, la masa salarial y su impacto en los ingresos del nuevo estadio. Como todos los números que aparecen el prensa, unos serán relativamente acertados, otros no y otros directamente un disparate.
Como decíamos, la marcha del Madrid no solo esta campaña sino desde hace tiempo, y la gestión impecable del club, sobre todo si la comparamos con, por ejemplo, el Barça, hacen que la posibilidad del fichaje de Mbappé que a cualquier equipo lo llevaría a un estado de euforia, al Madrid lo mueva a decir: bueno, pues si viene con nuestras condiciones, genial, y, si no, pues peor para él. Mbappé necesita más al Madrid que el Madrid a Mbappé.
Sin embargo, no ya la contratación —oficialmente no se ha producido el fichaje—, sino la mera posibilidad de que recale en el Real Madrid ha causado un terremoto en Can Barça. Tanto, que se han tirado al agua.
A los culés se les ha soltado la tripa, saben que la llegada de Mbappé sería un clavo más en su ataúd y que su realidad deportiva, económica e institucional, causada por sucesivas gestiones nefastas, les ha sumido en una tesitura en la cual no tienen armas para contrarrestar al ejército del enemigo. Ante esto, prefieren no hablar del tema y Mundo Deportivo dedica su portada al campeonato del mundo de 200 metros espalda conquistado de manera espléndida por el madridista Hugo González de Oliveira, a quien felicitamos como merece desde La Galerna.
I played for them before switching to swimming so…
14x Hala Madrid pic.twitter.com/ArUNxe8P5q— Hugo González OLY (@hglezoliveira) February 17, 2023
Sport, al igual que Mundo Deportivo, también tilda de terremoto el asunto Mbappé. Como decimos, más terremoto para ellos que para el Madrid, quien solo tiene que ganar con este tema; si viene, será un refuerzo deportivo y económico de impacto. Si no viene, el Madrid ha armado una plantilla competitiva para, al menos, el próximo lustro.
Nos despedimos deseándoos que paséis un estupendo día.
Septiembre de 2025. El ruido era impropio de la sala de un juzgado, pero entre el número de medios acreditados, los afectados en la causa, familiares, curiosos y la mala educación de la mayoría de ellos, aquello parecía un mercadillo. El alguacil, un tipo imponente de más de dos metros con la cara de Bull Shannon, se hizo escuchar con un vozarrón acongojante:
- ¡Silencio! ¡Silencio en la sala! -y tras unos segundos-. ¡En pie! Preside el honorable juez Aguilar.
No faltaba casi nadie. Familiares de los encausados, directivos de clubes afectados, dirigentes federativos, algún político con atribuciones en el ámbito del deporte, una amplia caterva de periodistas… todos callaron mientras observaban el paseo del veterano juez hasta el sillón principal tras la mesa que presidía el juzgado número 1 de Barcelona. Los abogados de ambas partes, Jorge Carlos Scotto por la defensa y Jaime Estuardo por la acusación, en pie junto a Luisa Ramírez, la abogada del club personado en la causa como perjudicado, el Real Madrid, mantuvieron un respetuoso silencio, solo interrumpido por el continuo carraspeo de Joan Laporta.
El experimentado juez Julián Aguilar estaba visiblemente incómodo. Nunca había estado en el centro de los focos por la sencilla razón de que lo que más odiaba en su carrera era figurar, estar ahí “en boca de todo el mundo”. La suya había sido una carrera modélica en un segundo plano, atendiendo los casos que le caían y dictando sentencias con su mejor criterio sin plegarse a las presiones o al poder establecido, para lo cual, como reconocía en privado ante sus más cercanos, “es necesario que no te toque un caso de gran repercusión mediática”.
Sin embargo, a última hora del día anterior, le había tocado juzgar “esa cosa del fútbol y los árbitros”, como confesó a su mujer, debido a la renuncia a última hora de la jueza que estaba prevista para la causa. Al parecer, la jueza había decidido apartarse tras sufrir un robo en su casa y la sustracción de varios documentos de poco valor.
- Parece que quieran amedrentarla, señora -le dijo el agente de policía-. No es normal que no se llevaran las joyas. Sospechamos que se trata de la misma banda que andamos persiguiendo desde hace meses, unos tipos venidos de países del Este que han entrado de manera violenta en las casas de varios futbolistas.
El juez Aguilar nunca había sentido el más mínimo interés por el fútbol y detestaba verse ahí, fotografiado por las decenas de medios acreditados. Jamás había entendido el aliciente que tenía este deporte capaz de levantar pasiones entre gentes de todas las edades, incluso entre los de su generación, tipos brillantes, compañeros de carrera con los que había visto algún partido y que parecían al borde del infarto cuando el balón se acercaba a las inmediaciones del área de los suyos. Por lo que había leído en prensa en los últimos treinta meses, el caso que le tocaba juzgar iba a estar en los medios durante mucho tiempo, lo cual le provocaba una pereza infinita. La oficial del juzgado le pasó una nota con el expediente. El señor Aguilar se acercó al micrófono y pronunció sus primeras palabras.
- Se abre la sesión. Expediente 27531/2025, nos ocupa el caso por el que se juzga a la entidad Fútbol Club Barcelona y a los señores Enríquez Negreira, Enríquez Romero, Joan Laporta, Josep María Bartomeu, Albert Soler, Óscar Grau y Sandro Rosell por los delitos de corrupción deportiva continuada, fraude, administración desleal y falsedad en documento mercantil.
Sabía que su siguiente frase no tenía ningún recorrido, pero el cuerpo (y una cabeza que pedía ya la jubilación) le animó a intentarlo:
- ¿La Fiscalía y los acusados han llegado a algún tipo de acuerdo que nos evite pasar por este engorroso trámite?
Se oyó un murmullo en la sala. Al principio apagado, progresivamente creciente. Miradas perplejas entre los asistentes. Desde la mesa de la defensa del Barça salió una mirada suplicante hacia la acusación, cuyos miembros se miraban entre ellos atónitos, tras lo cual denegaron con la cabeza cualquier atisbo de acuerdo. El runrún quedó interrumpido cuando Joan Laporta, sentado a la izquierda de Jorge Carlos Scotto, abogado de la defensa, apartó la silla de la mesa para poder levantarse (unos dos metros), alzó el índice de la mano derecha y exclamó:
- Señoría, es imposible que haya un acuerdo, nosotros, que somos mès que un club, nos sentimos ultrajados, ofendidos, se nos ha cuestionado públicamente y me gustaría lanzar una proclama antes de que iniciemos este juicio, tras el cual, no cabe ninguna duda de que saldremos por la puerta grande y restituidos en nuestro honor.
El juez Aguilar alzó la vista sobre las gafas, que le caían de manera físicamente improbable sobre la punta de la nariz, y dirigiéndose a Laporta, le respondió:
- Señor Laporta, no le corresponde a usted emitir ningún discurso, y, además, le recuerdo que usted es uno de los acusados y tiene su propio abogado defensor, así que, salvo que la acusación no ponga impedim…
- Señoría -le interrumpió Jan, lanzado-, me acojo a mi condición de abogado con una larga carrera de éxito, así como a la cesión del uso de la palabra que he acordado con mi abogado (lo miró, mientras este enarcaba las cejas como diciendo “qué cojones voy a hacer si me pagas tú”), y lo hago además con el convencimiento de que la verdad no hace ningún mal a nadie.
El fiscal, Jaime Estuardo, se acercó al micrófono y pronunció con voz clara:
- Ningún problema por nuestra parte, señoría. Cada vez que el señor Laporta ha hablado, ha añadido un eslabón más a su cadena de mentiras. Puede proceder si quiere.
El juez Aguilar suavizó su gesto de cabreo con Laporta tras la interrupción y con un leve movimiento de la mano le animó a que procediera.
Joan Laporta: Gracias, señoría. Con la venia, quería dirigirme a todos los presentes para dejar claro que este caso solo tiene un culpable y no es el Fútbol Club Barcelona. Durante el período en el que se van a juzgar las actividades del señor Negreira, el Barça tuvo el mejor equipo de la historia del fútbol, con el mejor jugador de siempre, Leo Messi, y el mejor entrenador que haya habido jamás en cualquier estadio de cualquier deporte, Pep Guardiola. El Barça ganó, ganamos, porque éramos los mejores y esto no admite discusión alguna. El único culpable de que esta relación, digamos comercial, entre el señor Negreira y el Fútbol Club Barcelona esté bajo sospecha es del madridismo sociológico.
Entre el público congregado se escuchó un murmullo de sorpresa, mezclado con cierta desaprobación y risas.
J.L. Desde “Madrit” no se digiere bien que durante varias décadas el Barça los superó en títulos, en juego y en el aprecio popular de todo el mundo del fútbol, de todo el que verdaderamente ama este deporte. El madridismo sociológico es algo histórico, viene de la época de Franco e incluso de antes. El Real Madrid ha estado siempre pegado al poder y ha controlado el estamento arbitral desde hace décadas, ¡incluso tuvo a exfutbolistas como presidentes del Comité de Árbitros! Todo ello se tradujo en numerosos títulos obtenidos de forma injusta en torneos adulterados, y ahora quieren poner en cuestión la posición de predominio que el Fútbol Club Barcelona adquirió de manera totalmente lícita. Para todo ello cuenta con la ayuda de una prensa acrítica que escribe al dictado de su presidente. Es así, siempre lo ha sido, no pasa nada, asumimos que partimos desde una posición de desventaja frente a un Madrid que representa el centralismo y el Estado totalitario. Por ese motivo, en su día se tomó la decisión desde nuestro club, ya desde la época de Núñez en los noventa, de acceder a un asesoramiento en materia arbitral, con el único objetivo de competir en igualdad de condiciones con el rival. ¡Nada más, señoras y señores del jurado!
Laporta se estaba viniendo arriba con su discurso populista y se paseó frente a los miembros del jurado moviendo su corpachón sin decoro alguno.
J.L. Señor juez, no queremos hacer perder el tiempo a nadie y este caso debería cerrarse en breve, solo quería añadir que no vi a Negreira apartar defensas mientras Leo Messi se colaba en las defensas rivales, como tampoco lo vi disparar las faltas al borde del área con las que Leo nos obsequiaba cada semana al transformarlas en goles antológicos. ¿Qué se nos puede reprochar, que pudo haber movimientos de fondos que se expliquen mal en todo este caso? Sin duda. Aquellos pagos fueron a cambio de informes, como acreditaremos de manera conveniente en esta causa. Pero si hubo algún directivo que pudo lucrarse con el desvío de fondos, a él y no al “clup” le corresponderá responder ante la justicia, si es que tal cosa es viable. No cuestionen nunca jamás al mejor club de la historia. Muchas gracias y ¡Visca el Barça!
Se oyeron algunos aplausos en la sala por parte del público, pero sorprendió más que varios de ellos venían de periodistas, muchos de los cuales eran de Madrid. El juez Aguilar se dirigió a la bancada de su izquierda y les inquirió:
- Una vez escuchado este disc… me atrevería a catalogarlo de proclama futbolística de carácter no jurídico por parte de la defensa, me veo en la obligación de ceder el uso de la palabra a la acusación, por si quisieran decir algo antes de comenzar.
Jaime Estuardo había sido designado por la Fiscalía para llevar el caso estrella del año. Estuardo era un abogado brillante de larga trayectoria, si bien estaba más especializado en delitos fiscales y económicos que penales. Veía este caso como una oportunidad para alcanzar notoriedad en los medios, lo cual podía venirle muy bien para el gran proyecto vital que siempre había tenido entre manos: acabar de tertuliano en alguna gran cadena, escribir una columna semanal en algún medio de tirada nacional y cobrar por actividades en las que pudiera lucirse sin necesidad de meterse en farragosos expedientes judiciales de miles de folios.
Jaime Estuardo: Gracias, señor juez. No tenía nada previsto, pero ya que se nos brinda esta oportunidad, mal haría en desaprovecharla. Sí, el Barça era un gran equipo, eso no se va a juzgar aquí en las próximas semanas. Era tan buen equipo que nadie entiende que pagaran más de 7,6 millones de euros al vicepresidente de los árbitros para influir en la competición, como indica claramente el juez instructor del caso. Y sí, claro que Messi era un jugador enorme, creo que en ningún folio de los numerosos legajos que componen este caso se pone en cuestión tal hecho. Porque no es eso lo que a ustedes (dijo dirigiéndose al jurado) les corresponde juzgar. Messi era buenísimo, pero si cada vez que era derribado por un defensa este recibía tarjeta amarilla en un porcentaje cinco veces superior al de otros de sus mismas condiciones, a lo mejor es porque los árbitros estaban condicionados por una orden superior. Y claro que metía unos goles de falta que eran una delicia para el espectador, pero si tiró ocho veces más faltas que cualquier otro jugador de las grandes ligas europeas, a lo mejor corresponde dilucidar si los árbitros tenían instrucciones para señalarlas con esa frecuencia.
- ¡Protesto! -exclamó Laporta a voz en grito, zafándose del brazo de su abogado, que lo retenía-. Está poniendo en duda…
- Siéntese, señor Laporta -le conminó el juez-, a usted no le corresponde opinar, ni protestar, ni decir nada (el abogado de la defensa tenía serios problemas para controlar a Laporta), y le llamo al orden para que en adelante este juicio no se convierta en un show. Esas cosas gustarán a la prensa, a todos estos señores que hoy han acudido aquí ávidos de espectáculo, pero yo las detesto y no pienso permitirlas. (Se giró hacia Estuardo). Prosiga, por favor.
J.E.: Gracias. Aquí hemos venido a dirimir sobre un delito de corrupción continuada en el ámbito deportivo. Pretendemos acreditar que el pago de cantidades ingentes de dinero al vicepresidente de los árbitros, al hombre que decidía con sus informes si un árbitro era promocionado a internacional o descendía a Segunda, pudo tener una influencia sobre lo acontecido en el terreno de juego. Si esos pagos al señor Negreira o si la valoración de los arbitrajes que realizaba el señor Negreira pudieron influir en el hecho de que el Barça estuviera dos años sin un solo penalti en contra pese a contar en su plantilla con jugadores como Mascherano o Piqué, o si esos pagos pesaron a la hora de señalar 19 penaltis a su favor en una sola temporada, o si fueron fundamentales para permitir que un jugador como Luis Suárez estuviera ocho años seguidos sin ver una tarjeta roja pese a las numerosas ocasiones en que lo mereció. Respecto a la sospecha que el señor Laporta ha sembrado acerca de la posibilidad de que se trate de un delito de blanqueo de capitales por parte de directivos del club también podremos hablar. Veremos si es normal que usted, señor Laporta, cuadruplicara esos pagos al señor Negreira por unos informes que el propio acusado afirmó en sede judicial que no existían. O podremos tratar sobre el hecho de que los pagos cesaran en el mismo momento en que el señor Negreira dejara su puesto en el Comité Técnico de Árbitros. Usted, señor Laporta (le dirigió una mirada fulminante), usted no puede hablar de competición adulterada, ¡usted es Maradona y Julio Alberto en el partido contra la droga! Por favor, guarde un poco de decencia en público, que nos ve mucha gente. Miembros del jurado, a todos nos gusta en mayor o menor medida el fútbol, pero aquí hemos venido a hablar de corrupción.
Joan Laporta quiso disimular su incomodidad bajando la vista, como si se quitara la pelusilla del ombligo que dejaba asomar entre el quinto y sexto botón de su camisa. El juez Aguilar acercó el micrófono a la boca y, tras un prolongado bostezo, musitó:
- Bien, veo que no hay posibilidad de acuerdo, luego proseguiremos con el juicio. ¿Cómo se declaran los acusados?
Laporta volvió a ponerse en pie y exclamó:
- ¡Víctimas!, somos víctimas de una conspiración del madridismo sociológico y solicitamos una indemnización por atentar contra nuestro honor.
El juez volvió a llamarlo al orden y respondió:
- Le recuerdo que ustedes son la parte acusada, siéntese, por favor.
El abogado defensor fue en esta ocasión más rápido e intervino:
- Inocentes, señoría. Pedimos la absolución de todos los cargos. Con resarcimiento de todos los daños morales en las portadas de todos los periódicos y medios de tirada nacional, en especial en La Galerna.
El juez dirigió la vista a la acusación. Jaime Estuardo se puso en pie y con voz firme pidió:
- Solicitamos la pérdida de dos categorías para el club, así como la retirada de todos los títulos ganados por el Fútbol Club Barcelona durante los años en que se produjeron los pagos acreditados, que queden desiertos todos esos campeonatos, sin ganador, como huella inmortal para la posteridad. Pero como sabemos que eso es imposible, solicitamos la condena de todos los acusados y una indemnización de 200 millones de euros para la creación de un fondo que abogue por la limpieza del fútbol español, incluyendo la eliminación del Comité Técnico de Árbitros y del sistema actual de VAR, y la contratación de nuevos colegiados y representantes de ambos organismos.
Laporta, cuyo tono gutural era escuchado por buena parte de la audiencia pese a hablar en voz baja, se dirigió a su abogado:
- La multa económica no me preocupa, siempre podremos ofrecer el 49 por ciento de Barça Studios, que tiene esa valoración.
Para sorpresa de los asistentes, Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid, que hasta entonces había estado callada, pidió la palabra:
- Señor juez, con el debido respeto que nos da ser la principal parte perjudicada en este caso, solicitamos la pena capital.
“¿Cómo?”, “¿qué dice?”, “¡se han vuelto locos!”, se escuchó entre el público, “¡qué vergüenza, Florentino”, se escuchó en la bancada de los periodistas. Alguno comenzó a golpear el suelo causando gran estruendo. El juez llamó al orden y la abogada pudo terminar su alegato:
- La pena capital contra el Relato culé. Este juicio servirá para proclamar la muerte de dicho Relato. Es básicamente lo que pedimos como parte interesada.
El juez tuvo que golpear varias veces con el mazo y llamar al silencio a los asistentes.
- ¡Orden, orden en la sala! No me hagan tener que solicitar que estas vistas se celebren a puerta cerrada. A partir de mañana comenzaremos con el juicio una vez examinada la documentación aportada en el día de hoy por ambas partes. Se cierra la sesión.
(Próximamente capítulo 2: Medina Cantalejo).
Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo)
Hay jugadores que brillan sin foco. A pesar de no ser mediáticos. En contra de la opinión popular. A favor del fútbol. Este es el caso de Mendy, paradigma del cuestionamiento ruidoso y el rendimiento silencioso.
A Ferland Mendy le echó el ojo Zidane y se ganó la confianza de Ancelotti, y es sabido que carecen de un gramo de idiotez. ¿Qué aporta el francés para haberse adueñado de un carril que acumula más historia que la mayoría de posiciones de cualquier equipo? No olvidemos que por ahí han desfilado Marcelo, Roberto Carlos o Camacho. Si Mendy no posee la estratosférica calidad de los brasileños ni el inflamante corazón del murciano, ¿qué lo catapulta sobre la duda constante?
Lo fundamental, más allá de que algunos se dejen confundir por la supuesta falta de estética, es su rendimiento. Existen pocos, muy pocos jugadores con el conocimiento y el desempeño defensivo de Mendy. Porque, recordemos, su posición es la de defensa. Si Marcelo y Roberto Carlos están en el merecido olimpo madridista es porque, en la ecuación aportación/pérdidas, ganó de forma apabullante la primera. Eran genios sin lámpara que podían permitirse no rozar el sobresaliente como defensas. Su velocidad, magia y criterio les hicieron marcar una época. Pero, más allá de esas excepciones, el Madrid, por su histórica manera de jugar, siempre requerirá de equilibrio. Y ahí es donde sobresale Mendy.
Existen pocos, muy pocos jugadores con el conocimiento y el desempeño defensivo de Mendy. Porque, recordemos, su posición es la de defensa
El francés es un tipo de jugador que embelesa a los técnicos. Uno de esos a los que poca cosa hay que gritarle desde la banda. Cubre su espacio, hace las coberturas con la naturalidad del oficinista y sobrepasarlo es sencillamente una odisea para cualquier extremo. Algunos, como decíamos, ajustan su criterio a su supuesta belleza en el golpeo y los desplazamientos. Pero es que no es Zidane, ni debe serlo. Es Mendy.
Desde su llegada, cada verano aparece en los papeles como salida obligatoria. Mientras, él suma dos Ligas, una Champions, una Supercopa, una Copa del Rey y tres Supercopas de España. Además, y esto no es menos relevante, su nombre figura en la historia del misticismo del Real Madrid. Sin su gol salvado sobre la línea ante el Manchester City (sí, recuérdenlo), ni Decimocuarta ni Decimonada.
Por cierto, este es mi texto número 23 para La Galerna, el mismo dorsal que luce Mendy. Prometo haberme dado cuenta a la altura del último párrafo.
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