Las mejores firmas madridistas del planeta

Existen pocas cosas indiscutiblemente ciertas. Por ejemplo: que toda vida es finita, que el sol sale por la mañana, que la verdad es única e inmutable y que es más dulce un melón dulce que un cantalupo son algunas de ellas.

La verdad es única e inmutable, decían los neoplatónicos, lo cual se demuestra cierto cuando se ve a Antonio Rüdiger defender el área del Madrid. Rüdiger también parece único e inmutable. Siempre me viene esta idea a la cabeza cuando leo la prensa deportiva, analistas arbitrales incluidos. Miles de años después de la muerte de Platón, llegan Marca, la Cope, GolTV e Iturralde González a decirnos que la Verdad no es única ni inmutable, que la Verdad es básicamente lo que les sale de los huevos. Sofismo genital, podríamos llamarlo. O algo así.

Siempre me resulta fascinante ver hasta qué punto se miente sin rubor en la información deportiva, como si no hubiera límite alguno. Una de las cosas que he aprendido durante el tiempo que llevo como seguidor del mundo fútbol es que, por más descabellada que sea una afirmación, siempre habrá alguien dispuesto a creérsela. Si dicha afirmación es crítica con el Real Madrid, entonces el número de crédulos aumenta de forma exponencial.

El antimadridismo es quizá el pensamiento fanático más intelectualmente pobre de todos los que existen. Se lo cree todo. Y como el antimadridista se cree hasta la estupidez más asombrosa, extrapola su credulidad al resto del mundo y piensa que, cuando él o ella misma suelten una gilipollez, todos la acataran como verídica. Lo triste es que no siempre andan desencaminados.

A menudo me he preguntado si el antimadridista miente por maldad o por estulticia, y creo haber llegado a la conclusión de que es una mezcla de ambas, lo cual es terrible, porque no hay nada más patético que un idiota con malas intenciones. El “anti”, cuando suelta chorradas sobre Bellingham, Bale, Vinicius o Modric que sabe que son falsas, articula en su cabeza lo que san Agustín denominaba un “mendax”, es decir, una mentira malintencionada. El madridista bregado, en cambio, lo que escucha en sus trolas es un “fallax”, una mentira que en ningún caso aspira a sustituir la verdad. Una simple fabulación, vaya. Como un capítulo de David el Gnomo: un poco absurdo, un poco cutre, y rotundamente falso.

Decía Chesterton que cuando uno entra a la iglesia se debe quitar el sombrero, pero no la cabeza. De igual modo, cuando uno se hace madridista al Real Madrid le debe entregar el corazón, pero no el cerebro. Por eso, cuando vemos (por ejemplo) a Nacho hacer una entrada criminal de roja directa en un partido, lo decimos, lo afeamos, acatamos la sanción en caso de ser justa y no pasa nada. No somos —o no deberíamos ser— una secta.

De optimismos, resignaciones y madres

El sectario antimadridista, en cambio, entrega a su iglesia la cabeza, el cerebro y el corazón. Su razón de ser es agotadora porque se empeña en ver la luna cuando sale el sol, y no hay nada que canse más que luchar contra la evidencia. La mentira siempre es barroca y artificiosa, mentir cansa mucho; la verdad, en cambio, es simple y no exige esfuerzo. El periodista “anti”, el experto arbitral “anti” vive en un perpetuo estado de agotamiento mental, y quizá por eso siempre está de mala leche. Como le dijo Muñoz Seca a Valle Inclán después de uno de sus habituales arrebatos: “Ay, don Ramón, si es que por mucho que usted se ordeñe la barba, no le va a salir toda la mala leche que lleva encima.”

El antimadridismo es quizá el pensamiento fanático más intelectualmente pobre de todos los que existen. Se lo cree todo. Y como el antimiadridista se cree hasta la estupidez más asombrosa, extrapola su credulidad al resto del mundo y piensa que, cuando él o ella misma suelten una gilipollez, todos la acatarán como verídica

Los artificios del periodista y del árbitro “anti” para desacreditar al Madrid me recuerdan a cierta historia muy simpática: en 1935 se estrenó la película “El lobo humano” (Werewolf of London), producida por los estudios Universal. Tuvo problemas con la censura de la época, que no estaba dispuesta a admitir que la película mostrase la transformación de un hombre en animal (les parecía blasfemo) y, sobre todo, el ataque del hombre lobo a una mujer con una falda escandalosamente corta.

Los guionistas del estudio, para convencer a los censores de que no les tumbaran la película, aseguraron que en ella, en realidad, nadie se transformaba en hombre lobo sino que “nuestras conversiones van meramente de actores normales a individuos con tendencias hirsutas.” Pero lo mejor fue cómo justificaron la presencia de la mujer en falda corta: “La pobre chica, al ser de clase baja, lleva una falda no demasiado larga, ya que probablemente habrá encogido al lavarla ella misma por no tener dinero para enviarla a una tintorería de forma regular.” La película se estrenó sin cortes en EE. UU.

por más descabellada que sea una afirmación, siempre habrá alguien dispuesto a creérsela. Si dicha afirmación es crítica con el Real Madrid, entonces el número de crédulos aumenta de forma exponencial

A los expertos arbitrales de la prensa deportiva les falta la gracia y el talento de los guionistas de la Universal para mentir como bellacos. En lo único en que están a su altura es en su desvergüenza.

En un reciente partido, al Atlético de Madrid le hicieron el regalo de no anularle un gol por evidente y palmario fuera de juego de Saúl. Un tal Pável Fernández, que, me dicen, es experto arbitral en Marca, lo justificaba por escrito de esta guisa, comparándolo con un gol que sí le anularon al Madrid por fuera de juego de Rüdiger:

Rüdiger interfiere FISICAMENTE (es fuera de juego), Saul interfiere “psicológicamente” (no es fuera de juego). El hecho de estar en posición de fuera de juego no constituye infracción.”

Prodigioso. Alucinante. El eximio psiquiatra Pável Fernández ha explorado las insondables profundidades de la psique humana y emerge de ellas portando bajo el brazo el concepto del fuera de juego psicológico. Muérete de envidia Sigmund Freud.

-Doctor, no sé que me pasa, últimamente me siento mustio.

-Uy, usted lo que tiene es un fuera de juego psicológico de padre y muy señor mío.

-¿Y eso qué es?

-Aquí lo tiene bien explicado, en el último libro del ilustre profesor Pável Fernández :“Psiquiatría y croquetas.” El fuera de juego psicológico es cuando no me da la gana que al Atleti le anulen un gol y chimpún catapún, Eva María se fue buscando el sol en la playa.

-¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

-Nada, pero no me diga que no es fascinante.

Lo malo del fuera de juego psicológico es que nos llega cuando apenas habíamos superado el susto de la última perla dialéctica de Iturralde González. A Iturralde González, a diferencia de al profesor Pável Fernández, sí que lo conozco. Estoy familiarizado con su rostro como ubicuo analista arbitral de tiempos de Maricastaña. “La cara es el espejo del alma”, dice un viejo refrán. Catherine Deneuve decía que “A partir de los 50, las mujeres tenemos que decidir entre cuidarnos la cara o cuidarnos el culo”, lo cual me lleva a otro dicho popular en rima: “Como tienes la cara tienes el culo, / aunque no te lo veo me lo figuro.” Quienes no estemos familiarizados con el culo de Iturralde González podríamos figurarnos que debe ser un culo mustiado y tenso por el resentimiento antimadridista.

Iturralde González Heinze

Los culos, ya lo decía Clint Eastwood, son como las opiniones, que todo el mundo tiene uno. Otra semejanza entre las nalgas y las opiniones es que a menudo es preferible no mostrar ninguna de ellas sin recato, pues puede resultar chocante. Sin tener esto en cuenta, Iturralde González expresaba de esta forma su opinión para justificar el penalty que el colegiado francés (Dirck) Turpin pitó a Nacho en el reciente partido del Real Madrid contra el Napoles:

“(Nacho) Al ir a por el balón con las manos arriba, ya está cogiendo (sic.) un riesgo, porque, aunque le venga el balón de la pierna, ya se está haciendo grande cuando se tira.”

El concepto de que Nacho “se hace grande cuando se tira” me tiene anonadado y no como ni duermo pensando en ello. Somos privilegiados en el Real Madrid al contar con un capitán que crece y decrece a voluntad. Nacho es Reed Richards, el Sr. Fantástico de Marvel, que puede estirar su cuerpo como si fuera un chicle. Es el increíble hombre menguante (y creciente) del relato de Richard Matheson. A Nacho tan pronto te lo llevas en un bolsillo con las llaves de casa como lo pones a destruir Tokyo junto a Godzilla, Gamora y la Mujer de 50 Pies. Todo depende de dónde le venga el balón y de qué humor se levante Iturralde González.

Lo de los expertos arbitrales que pueblan nuestras radios, periódicos y televisiones: eso sí que es un fuera de juego psicológico. Y psicopático.

 

Buenos días, amigos. En más de ocho años de existencia de esta sección, nunca se nos había ocurrido la pregunta con la cual hoy la titulamos. Comprobaréis enseguida que, aunque hayamos tenido que buscar fuera de las cuatro fuentes portadiles habituales en nuestro quehacer (Marca, As, Mundo Deportivo y Sportify), hoy es un magnífico día para formularla.

 

El fútbol español vivió hace unos pocos meses el momento probablemente más bochornoso del fútbol mundial, un episodio que supuso que medios de todo el mundo giraran sus cámaras hacia nuestro país para comprobar sorprendidos cómo era posible que un jugador que había sido insultado, agredido, provocado y estrangulado acabara además expulsado por tratar de zafarse de su agresor. El mundo entero vio cómo en Me-estalla (la rabia) el jugador enfilaba el túnel de vestuarios mientras proseguían los insultos racistas y los aullidos simiescos de una parte importante de la grada. Fue una brillante exposición a todo el planeta del lamentable producto que ofrece LaLiga cada semana, pues para colmo de males, las imágenes fueron manipuladas y recortadas, no llegaron al VAR y el árbitro  juzgó a Vinícius Jr. sin poder ver la totalidad de la secuencia.

Este bochorno mundial tenía que haber servido para poner un poco de cordura en esa grada, para aplacar los encendidos ánimos que persiguen a Vini en casi todos los campos de esta Liga que da cobijo a tanta gentuza racista, pero no, parece que no será así para los editores de este engendro: “Pinochius reconoce que provocó a la grada, pero miente a la jueza”. La portada no puede ser más lamentable ni el montaje más calamitoso. Como se pudo ver en los numerosos vídeos que circularon por todo el globo en los días posteriores, Vinícius Jr. no había bajado aún del autobús y ya había un numeroso grupo de seguidores valencianistas aullando cual primates, que es lo que son estos indeseables. Pero Vini provoca, aunque no hubiera puesto aún el pie en la calle. Y lo reconoce en un juzgado, según estos tipejos, y además miente. Puede que no quepa mayor excremento periodístico en las portadas que el que acaban de eyectar en este medio. Nos gustaría ver el Libro de estilo de Súper Bazofia para comprobar que cualquier recomendación de corrección en las formas queda supeditada al antimadridismo, ¿imaginan? "El periodista deberá escribir con elegancia, precisión gramatical, corrección en las formas e imparcialidad en el fondo, salvo cuando se refiera al Real Madrid o a cualquiera de sus jugadores, en cuyo caso se aplicará la ley de la selva, se permitirá la mentira y se animará al redactor a que se comporte como un energúmeno sectario e incluso racista si fuera menester".

Por cierto, Superdeporte no siempre fue tan laxo con el tema del racismo. Ved su beligerancia cuando le tocó a un jugador suyo. Ahí pedían hasta ¡cambios en la legislación!, y eso que este fue un caso de un insulto racista nunca demostrado.

La portadadel diario As se centra en la recuperación del austriaco David Alaba, vital en una defensa con las ausencias de Nacho y Militao, pero deja en un faldón inferior que “Vinícius se ratifica en que le gritaron mono en Mestalla”.

El diario Marca ofrece la portada a otra de las sorpresas de la jornada, relacionada con ese Mundial que la FIFA acaba de adjudicar a España, puesto que nuestro país, y concretamente la Federación, la RFEF, cumplía las condiciones exigidas: una competición podrida, unos dirigentes investigados desde hace décadas, estadios a medio construir y aficiones que amparan a energúmenos.

Marruecos quiere la final del Mundial e informa sobre la construcción de un estadio en Casablanca en el que desea albergar el acontecimiento. Nosotros creemos que no hay mejor símbolo del fútbol mundial que el moderno estadio que la Casa Blanca madridista está a punto de inaugurar con su futurista aspecto, pero es tal el hastío que nos provoca la Federación Española, la FIFA y este propio Mundial que nos importa más bien poco dónde se celebre, y ni siquiera tenemos claro que deseemos que el Santiago Bernabéu se ofrezca para este evento. Así que preferimos dejar la elección de la seda para la política, los pactos hispano-marroquíes y hasta la Agenda 2030. Por cierto, “Vinícius se ratifica y el Valencia pide que rectifique”. Ya no hablamos de Súper Bazofia, sino del propio club valencianista, el cual tuvo las santas narices de emitir un comunicado oficial para exigir al brasileño que rectificara ante la jueza y declarara lo que a ellos les salía de los dídimos, todo ello basado (atención) en lo que PRESUNTAMENTE Vini habría dicho a la jueza.

Los diarios cataculés se centran en la lesión de Lewandowski y su previsible ausencia del Clásico, pero he visto tantas recuperaciones milagrosas en las últimas semanas que no dudamos de su recuperación. Y además será bueno para el espectáculo, así que le deseamos lo mejor para que pueda estar sobre el terreno de juego, aunque sea para revolcarse de manera fingida en el área, como le hemos visto aprender durante su corta estancia en Barcelona.

Llamamos la atención sobre la parte inferior de la portada de Sport, en la que aparece un engendro de luces moradas que nos recuerda a ciertos reclamos en las lindes de las carreteras. Ese “macrocomplejo” es el Nou Spotify Camp Nou, que se suma a la pugna por ser sede de la final del Mundial, y, quién sabe si de ese modo, obtener financiación para acabar sus obras. Cosas más raras hemos visto recientemente, así que todo es posible.

Que pasen ustedes un buen día… y que no se les atragante el aperitivo. Si nuestros ojos lo han visto, los suyos no pueden perdérselo.

Ayer se anunció que España, en colaboración con Portugal y Marruecos, será la organizadora de la Copa del Mundo 2030. A primera vista, fue una gran noticia. Tener la oportunidad de presenciar en tu propio país un Mundial, seguramente el último para muchos, es obviamente emocionante.

Sin embargo, con el paso de las horas, mi entusiasmo inicial dio paso a la incertidumbre. Mi cara de satisfacción se fue transformando en, perdón por la expresión, pero no encuentro otra palabra, cara de gilipollas. ¿La razón? Las informaciones que surgieron en la prensa digital según las cuales muchos estadios recibirán financiación, y obviamente el Camp Nou estaría entre ellos.

La fecha estimada de finalización de las obras del Camp Nou es septiembre de 2026. Pero sabemos que no van a llegar a tiempo y que se alargarán seguramente uno o dos años, hasta 2027 o 2028. Pues bien, el Mundial es en 2030. Así que sí, a nivel de plazos, todo cuadra a la perfección… parece que incluso está hecho a propósito.

Camp Nou

Hoy hemos podido leer que el Gobierno planea asignar más de 1400 millones de euros para infraestructuras, de los cuales 750 millones se destinarán a inversiones. Y que varios clubes podrían beneficiarse de esta asignación… Veremos si finalmente esta es la magnitud de las ayudas, o si realmente es superior, como me temo.

Según informaciones que surgieron en la prensa digital, muchos estadios recibirán financiación, y obviamente el Camp Nou estaría entre ellos

Todos éramos conscientes de que al soldado Barca se le iba a salvar de alguna u otra forma, que se encontrarían los motivos y las excusas necesarios. No sabíamos cuáles, pero sabíamos que iba a pasar. Para más inri, estamos en plena negociación de formación de Gobierno con los independentistas catalanes… ¿Alguien duda de que esto no se pondrá sobre la mesa? ¿Alguien duda de qué hará Pedro Sánchez? Parece, lamentablemente, que nos encontramos ante la tormenta perfecta.

Nuevo Bernabéu

Me sitúo ahora en la piel de Florentino Pérez, JAS y la junta directiva. En los últimos años todo ha girado en torno a la reforma del Bernabéu. Ha sido el proyecto estrella. Han elegido el momento ideal de mercado a nivel de tipos de interés para llevarlo a cabo, han realizado una gestión responsable y saneada, han decidido sacrificar parte de la gestión deportiva y frenar la incorporación nuevos fichajes, algo que quizá en otro momento no hubieran hecho. En definitiva, han decidido realizar una gestión económica conservadora a nivel deportivo con el objetivo de primar el proyecto del nuevo estadio. Pero ahora ves que tu mayor rival, ese que ha hecho todo lo contrario, que ha llevado a cabo una gestión económica y deportiva penosa y despilfarrado en fichajes, que ha iniciado la remodelación y financiación del estadio con tipos mucho más altos, que ha incurrido en hechos delictivos, que ha comprado el sistema arbitral, que ha falseado sus cuentas y palancas bajo la permisividad de La Liga, se puede ver beneficiado económicamente y recibir un importante balón de oxígeno e incluso salvar su situación financiera con la excusa del Mundial 2030. Esto es España, señores.

Si el Barça recibe apoyo financiero para renovar su estadio a fondo perdido, el Madrid no debería dejar que el Mundial se jugase aquí

Si esto ocurre, estaríamos ante una auténtica competencia desleal. Y si el Real Madrid no recibe un apoyo económico comparable al del FC Barcelona, algo que no va a suceder, Florentino Pérez debería reconsiderar ceder la utilización del estadio Santiago Bernabéu para el Mundial. Estoy convencido de que muchos aficionados madridistas (si no todos) compartirían esta opinión. Y también estoy convencido de que Florentino, si esto ocurre, no se quedará con las manos paradas.

En conclusión, si el Barça recibe apoyo financiero para renovar su estadio a fondo perdido, el Madrid no debería dejar que el Mundial se jugase aquí. En el nuevo Bernabéu, el Mundial no se juega.

 

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El viernes pasado acudí a ver la última película de Woody Allen Golpe de suerte. Por lo que se viene publicando, seguramente sea esta, la número 50, la última película de un Woody Allen, que el próximo 30 de noviembre cumplirá 88 años. Supongo que todos los fieles del director neoyorquino fuimos al cine a rendir homenaje al maestro. Muchos de los críticos nos advertían de que la película guardaba paralelismo con su clásico moderno Match Point. Precisamente decía Woody Allen en su célebre película que gran parte de la vida depende de la suerte. Pensaba en todo eso mientras hago repaso de la última semana del Real Madrid. El factor suerte en el fútbol tiene más peso de lo que nos gustaría reconocer a los aficionados, ¿no creen?

El pasado miércoles el Real Madrid necesitaba la victoria ante Las Palmas y, finalmente, se impuso 2-0 al cuadro canario. Siempre es importante reponerse de una derrota y más si caes de la manera que se cayó ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. El equipo se recuperó de aquella derrota y zanjó el primer envite sin alharacas ni dramatismos. Brahim Díaz fue al fin titular e hizo un partidazo con gol incluido. El malagueño demostró que merece más minutos y que puede ser un jugador de rol para el equipo.

El equipo se recuperó de la derrota en el Metropolitano y zanjó el primer envite sin alharacas ni dramatismos

Tras el primer reto, el sábado 30 la prueba de fuego era el Girona que llegaba al encuentro en Montilivi como sorprendente líder. El equipo de Míchel es la auténtica revelación del campeonato. Ancelotti introdujo cambios, el más significativo fue la vuelta como lateral izquierdo de Camavinga. El francés cuajó un partido mayúsculo y demostró una vez más que es un superdotado del fútbol camino de convertirse en un jugador de culto para toda una generación de amantes del balompié. Jude Bellingham volvió a ser decisivo dando un pase magistral con el exterior tipo Modric que Joselu supo convertir en el primero, y luego se aprovechó de un rechace de este para hacer el tercero. En un córner magistralmente sacado por Toni Kroos llegó el segundo gol de un testarazo certero de Aurélien Tchouaméni. Una vez más se demuestra el poderío aéreo de este Madrid.

Las notas del Girona, 0 - Real Madrid, 3

El Real Madrid lidera el campeonato liguero y tiene algo de heroico todo esto pues no deberíamos olvidar que el equipo viene de ganar todos los partidos menos uno. Tiene mucho mérito lo que está haciendo el Madrid tras tantas bajas significativas. Las bajas de Thibaut Courtois, Militao y Vinicius durante tantos partidos han sido estructurales. Ahora hemos recuperado a Vinicius y perdido a Alaba. Veremos cómo reestructura Ancelotti la defensa tras la presumible ausencia de varios partidos por expulsión de Nacho. El primer encuentro a salvar será el próximo sábado 7 frente al Osasuna en el Bernabéu. Hasta ahora la plantilla ha estado a la altura y los jugadores que han salido a suplir las bajas han dado todo lo que llevaban dentro. Mucho mérito.

La capacidad de reacción es la seña de identidad de un equipo campeón. Vamos por la buena senda

Y llegó el encuentro del martes ante el Nápoles en el estadio Diego Armando Maradona. Noche grande de Champions. La segunda gran piedra de toque para comprobar el estado del equipo. El equipo entrenado por Rudi García es el actual campeón del Calcio italiano y, con seguridad, se disputará con el Madrid el primer puesto del grupo. Los partidos en San Paolo siempre suponen un reto pues la afición es caliente y el Nápoles es un equipo bastante serio con dos jugadores de primer nivel como son el georgiono Kvaratskhelia y el delantero nigeriano Osimhen. Una vez más, tocó remontar y fue Vinicius el que convirtió magistralmente una jugada genial de Jude Bellingham. Para el segundo, Jude Bellingham directamente se disfrazó de Maradona y marcó un gol antológico. Luego vino un penalti dantesco que volvió a igualar el marcador. Gracias a un zapatazo marca de la casa, el bueno de Fede Valverde consiguió el gol de la victoria en el minuto 78, aunque la UEFA se lo dio al portero  napolitano al contabilizarlo como tanto en propia meta.

Valverde celebra el gol al Nápoles

La victoria en Nápoles es importante más allá de colocarnos en una posición privilegiada para conseguir el principal objetivo en esta fase: terminar primeros de grupo y así optar a ciertas ventajas para los cruces. El partido también nos posibilita entrever cuál es el once que más agrada a Ancelotti y que en él ve a Camavinga por delante de Mendy o Fran García, que Kroos tiene espacio con Valverde y Tchuaméni, que Bellingham es fijo ocupando esa ambigua posición de media punta o de interior con llegada y que Rodrygo y Vinicius son sus apuestas para el ataque.  El Madrid sale reforzado de Nápoles y ha demostrado sobradamente que es capaz de reponerse a un resbalón inesperado como el que tuvo frente al Atlético de Madrid. La capacidad de reacción es la seña de identidad de un equipo campeón. Vamos por la buena senda.

 

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El Madrid es un club de excesos. Ninguna victoria es demasiado, ningún adjetivo es definitivo, ningún error es admisible. Por tanto, no es de extrañar que bajo esta misma filosofía se esté juzgando al Beatle que tuvo los arrestos de portar el 5 de Zidane: Jude Bellingham. Las cifras, es cierto, son de matrícula de honor: 8 goles en los primeros 9 partidos disputados, además de dos asistencias y un juego elegante y eficaz. Todo esto ha hecho que incluso se mencione a Di Stéfano para establecer un símil con los manejos del inglés. Respiremos porque, quizás (sólo quizás), estemos yendo a la meta sin recorrer el camino.

1-0: Bellingham rentabiliza el asedio

Así que, subidos a lomos de la hipérbole, propongo reconocer lo que no es Bellingham para establecer así su verdadera dimensión y límites. Y Jude Bellingham no es Mbappé. Por los siguientes motivos:

Primero, el coste. Bellingham llegó a un precio más bajo del que se pretendía pagar por el francés (200 millones de euros). Según las cifras publicadas, el club de Chamartín desembolsó 103 millones por el centrocampista del Dortmund, más 30,9 millones en objetivos. El sueldo de Jude estaría en 20 brutos por temporada, mientras que al delantero de Bondy se le llegarían a ingresar 25 netos. Las matemáticas son claras.

Segundo, es un jugador total. Kylian Mbappé se ha demostrado como un verdadero puñal por todo el ataque. La velocidad multiplica su peligrosidad partiendo desde una banda, pero atesora tal calidad y recursos, que en punta también es un jugador diferencial. Eso sí, a partir de ahí, no lo toques. Por el contrario, si algo ha demostrado Bellingham en el espacio de tiempo que lleva de blanco es en su versatilidad. Presiona, roba, organiza, asiste y golea. Lo mismo aparece en la zona de recuperación, que tirado a una banda o rematando de cabeza un gol agónico en el último minuto. Por eso ha salido el nombre del mito hispano-argentino para compararlo.

Jude Bellingham

Tercero, posee un entorno más sano. Bellingham tiene dos apoyos que están resultando fundamentales en su carrera. Su padre, que fue jugador amateur, le aporta la información real de cómo funciona el mundo del fútbol y le dota de una perspectiva y una visión profunda más allá del césped. En el plano emocional, su madre es su mayor soporte. El equilibrio viene de ahí. Es tan importante que incluso le acompañó durante unos meses a Alemania cuando fichó por el Borussia. En contrapartida, si algo se ha hecho patente en las negociaciones del Madrid con Mbappé (si en algún momento se pudieron considerar así), es el papel preponderante, y a veces irracional, de Fayza Lamari, la madre del muchacho. No tiene licencia de agente, pero actúa como tal. Acusada de intrusismo y malas formas, es evidente que su ambición sobremedida ha impedido que Mbappé todavía no vista de blanco.

Cuarto, carece de delirios de grandeza. En consonancia con lo anterior, salta a la vista los diferentes caracteres de Bellingham y Mbappé. Si el primero ha aterrizado de pie en el Bernabéu, mostrando humildad e interés de aprender de los mejores, como Modric o Kroos, vete a decirle a Mbappé, convertido en cuestión de Estado, que rebaje su autoestima. Los madridistas todavía recuerdan sus palabras después del partido de ida de octavos de la Champions de 2022. “Esto es París”, dijo, altivo. Luego el Madrid le recordó que nadie tiene más fuerza que el ADN blanco y aquella remontada ya está en la historia del club.

Mbappé

Y quinto, es todavía más joven que Mbappé. Hablamos de dos jugadores con más de una década por delante, pero, puestos a diferenciarlos, el francés ya tiene 24 años, mientras que el inglés acaba de cumplir los 20. Cuatro años menos de edad que significan cuatro más de fútbol. Y esto, hoy en día, no es un dato menor. Y menos considerando que el punto fuerte de Mbappé, su velocidad, ya no será la misma dentro de un lustro; mientras que Bellingham, por su tipo de juego, presumiblemente podrá mantener el nivel top durante muchos más años.

A partir de aquí, el techo sólo se lo va a poner el propio Bellingham. De sus botas y su cabeza dependen el éxito que alcance. Y, mientras, aquí estaremos para exagerar un poquito. Que para eso es el Madrid.

 

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Buenos días, personas variopintas. Aun sin ver las portadas, ya sabéis cuál será el común denominador de ellas. Sí, el Mundial 2030. La FIFA concede la celebración de la Copa del Mundo a España. Bueno, a España, ejem. De manera conjunta a España, Portugal y Marruecos, con partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay. Aquí al lado, como quien dice. Menos Parla, se prevé que todas las ciudades del globo alberguen algún acto mundialista. Una odisea en el espacio. As lo especifica en su portada.

Portada As

En estos momentos nos acordamos de un luchador, de alguien que se sobrepuso a que su hermana le partiera las piernas de arriba abajo, de un hombre de Motril, quien, de seguir en el cargo, probablemente habría celebrado la concesión de este Mundial levantando un hueso cual primate de la película de Kubrick y haciéndolo restallar contra el resto del esqueleto del fútbol español, fenecido a causa de la corrupción, el cohecho, el abuso de poder, el racismo, el machismo, el tráfico de influencias, la prevaricación, el blanqueo de capitales, de provincias y el resto de malas artes descritas en el código penal o de buenas conductas. Lo cual, sin embargo, ha hecho posible que celebremos tan distinguido evento. Y no era fácil, el de Catar, mundial de corrupción y muerte, había dejado el listón muy alto.

Rubiales ayudó a conseguir este Mundial gracias a heroicas actuaciones como irse a Nueva York con su ligue o pagarse el alquiler a cargo de las arcas de la Federación, presionar para que su padre también trincase pasta, correrse orgías, organizar la Supercopa en Arabia con Piqué para repartirse millones de euros en comisiones o llevar la imagen de España por el mundo con actos tan elegantes y apropiados como tocarse los dídimos en presencia de la reina y plantarle un beso en los morros a una subordinada. Gracias, Rubi, parte de este mundial es tuyo.

Porque quien los concede es la FIFA, y la FIFA sabe de esto. Si uno busca en Google «FIFA corrupción» obtiene una tonelada de entradas. Y claro, ¿qué país cumple con todos los requisitos? España.

Tuit Fred Mundial 2030

Nuestro querido Fred Gwynne lo resumió a la perfección en el tuit de arriba. España era la candidatura perfecta. No queremos olvidar a Villar, su labor durante décadas al frente de la RFEF no ha pasado por alto para Infantino, suma méritos, más aún cuando la Operación Soule lleva años parada por diversos intereses, ya que el mal funcionamiento de la Justicia es otro punto a favor. Los organizadores se sienten más a gusto en un país donde el sistema judicial no es rápido ni fiable, y donde existen altas probabilidades de ser indultado o amnistiado.

Portada Marca

Marca también opina que España era la candidatura perfecta y entrecomilla “Organizaremos el mejor mundial de la historia” sobre una imagen de los tres principales países anfitriones con el trofeo en medio del desierto del Sáhara. Al ver la infografía marquista, con España y Marruecos tocándose —en sentido geográfico—, uno no puede reprimir cantar aquello de: será maravilloso viajar hasta Marruecos sin necesidad de tomar el barco o el avión, solo caminando, en bicicleta o autostop. Qué maravilla todo.

No queremos dejar de agradecer al Barça y al colectivo arbitral la parte de responsabilidad que merecen en la obtención de este Mundial. El hecho de que el FC Barcelona comprase al CTA durante décadas sin sanción alguna para el club y sin que ningún miembro del colectivo arbitral asumiese responsabilidades también ha sumado puntos de cara a la FIFA, que admira cuando la corrupción se lleva a cabo con tanta profesionalidad y buenos resultados.

Además, es bastante probable que todos terminemos pagando la reconstrucción del Camp Nou con la excusa de que necesita albergar partidos del Mundial 2030. El golpe culé ha sido, está siendo y será de época.

FIFA probablemente también se haya decantado por España debido a su funcionamiento político. La infiltración —como el tocino en un buen jamón de bellota— de Albert Soler ora en el Gobierno, ora en el Barça para redactar una Ley del Deporte ad hoc que eximiese de responsabilidades deportivas al club de Laporta cuando ya sabía que Hacienda investigaba los delitos cometidos cuando él formaba parte del club es otro tanto memorable de nuestra candidatura. Sin olvidar que el ministro de Deportes sea alguien a quien la corrupción no le preocupa.

Todo lo que no sea recibir en 2030 a los gerifaltes de la FIFA a lo Bienvenido Mr. Marshall será una decepción. La comitiva podría estar formada por Medina Cantalejo vestido de lagarterana, Rubiales con gorra, Tebas con la camisa nueva, Villarejo al frente de las labores de inteligencia, Clos Gómez vigilando la red de cámaras de seguridad, Gil Marín sujetándole la cola del vestido de novia a Laporta, Negreira y Negreirita a cargo del catering (by La Torrada), Iceta y Albert Soler bailando por encima de la ley y Villar sonriendo porque en un mundial los gin tonics se sirven en copa de balón.

Portada Mundo DeportivoPortada Sport

La prensa cataculé no deja de hacer mención al Mundial 2030 e incluso emplea la palabra España, pero la noticia principal para ellos es la victoria a lo Negreira del Barça en Oporto. Fue un recital ovrebístico en el que no faltaron penaltis de libro no pitados y expulsiones perdonadas. Imaginamos el mosqueo de Nacho al ver el plantillazo de ayer que se marchó al limbo porque fue el cabreo que sentimos todos.

Lo mismo ocurrió con el Atleti. Marcó un gol contra el Feyenoord que recordó al anulado al Madrid en el derbi cambiando a Rüdiger por Saúl y salvando las diferencias. A ellos se lo dieron por válido, el trabajo de Gil Marín en la ECA comienza a dar sus frutos.

Los mamporreros oficiales del reino arbitral, el tal Pável e Itu, corrieron a asegurar que en esta ocasión sí era gol legal y en la del Madrid no. ¿Por qué? Pues no lo sabemos, porque esgrimieron una serie de argumentos totalmente incoherentes para un adulto funcional pero digeribles para su público objetivo.

Pasad un buen día.

El aficionado futbolero de este país ya debe de haber perdido la capacidad de asombro ante los sucesivos y ya innumerables signos de corrupción que asoman en cada uno de los estamentos que gobiernan con nula credibilidad el deporte rey en España (caso Negreira, caso Soulé, límite salarial, palancas, Rubiales y Piqué…). El penúltimo escándalo lo ha protagonizado el que probablemente es el verdadero dueño de la liga en la sombra, Jaime Robles (en algún momento de los 80 cambió su nombre por aquel que les sonará algo más, Jaume Roures), al reconocer públicamente, ni corto ni perezoso, que la palanca por la que el año pasado el Barcelona pudo inscribir a sus fichajes, aquella por la que la empresa de Roures debió pagar 100 millones de euros (40 el primer año), es lo que cualquier persona cabal pudiera pensar en su momento: una farsa. Un juego de sombras para engañar a los necios que quisieran ver la realidad en las mismas en lugar de las sonrisas y apretones de manos cómplices entre el presidente de la liga, el del Barcelona y el de Mediapro.

Según Jaume, él cumplió fielmente su parte del contrato estipulado entre el club azulgrana y el dueño de Orpheus Media al aportar únicamente 10 millones de euros en lugar de los 100 que había publicado en su comunicado el club de la ciudad condal. Uno que ya está cansado de ver al Barcelona pasarse las leyes por el arco del triunfo podría haber mirado en su lugar a la liga en busca de una explicación coherente para la enésima tomadura de pelo al aficionado español si no fuera porque esta realizó un comunicado (lamentable, en opinión de un servidor) con el que se desmarcaba cual delantero cayendo al área para, con mucho texto y poca vergüenza, asegurarnos que todo estaba bien porque sobre el papel todo se veía bonito y según el auditor y los socios del FC Barcelona todo estaba en orden. ¿El dinero? En algún lado estará porque eso decía el papel.

Todo aquel que ame a este deporte y a su equipo tendría todo el derecho del mundo a sentir (y expresar) su indignación e ira en los grados en los que cada uno estime conveniente, pero está siendo bastante curioso observar la filosofía con la que se lo están tomando los diferentes protagonistas y espectadores de estos acontecimientos.

Empezamos con los madridistas, que, lejos de quedarse contemplando ese juego de sombras que mostraba el fútbol español, decidieron iniciar a través de datos estadísticos, saldos arbitrales y recortes de periódicos antiguos su particular búsqueda de la verdad, saliendo de esa oscura cueva que es el fútbol patrio y cuanto le rodea en un ejercicio que habría enorgullecido al mismísimo Platón.

Los madridistas decidieron salir de esa cueva oscura que es el fútbol patrio en un ejercicio que habría enorgullecido al mismísimo Platón

Por contra, tenemos al barcelonismo, que sigue contemplando las sombras aferrado a un negacionismo absolutista que les hace repetir continuamente los estigmas que se le han ido inculcando casi desde que nacieron: el centralismo del fútbol con sus correspondientes favores al equipo de la capital, el franquismo del Real Madrid y el victimismo como forma de vida. Es realmente paradójico observar el comportamiento del culé medio frente a la exposición de determinados hechos en función de a quién afecten los mismos. Cuando apuntan hacia el Real Madrid, tomemos los arbitrajes favorables como ejemplo, la información es irrefutable y no hay declaraciones o informaciones que les hagan cambiar de opinión. Cuando sobre el Barcelona no hay sospechas sino pruebas expresas como los pagos a Negreira, el culé duda hasta de su sombra, exigiendo hasta la grabación del momento en el que Negreira recibió un pesado saco con el símbolo del dólar de manos de algún presidente culé, dejando a Descartes en un mero principiante de su propio Método Cartesiano (“se duda de cada idea que pueda ser dudada”).

Divergente perspectiva es la que ofrece su actual presidente, Joan Laporta, que vive sumido en una espiral infinita de carpe diem a través de la patada hacia delante que ha dado con su presidencia al futuro del FC Barcelona. Lejos de generarle estrés o preocupaciones al presidente blaugrana, su sorprendente reacción frente al aluvión de escándalos y polémicas que rodean al club ha sido digna de Epicuro, adoptando un hedonismo extremo que, si bien no vive acorde a las leyes de la realidad, permite a Joan ser probablemente la persona más feliz del mundo a pesar de su convulsa vida.

Jan ante la prensa

Por su parte, Tebas ha abrazado la filosofía de Schelling y ha hecho suya la indiferencia del pensador alemán. El Barça pagó a Negreira, sí, pero ¿y qué?, ya prescribió. Las palancas han resultado ser fraudulentas también, pero ¿y qué si lo han sido? Algo parecido dijo en su día Villar, otro gran exponente del pensamiento indiferente hoy comúnmente conocido, y perdónenme la ordinariez, como sudapollismo, y nadie puso el grito en el cielo. Bueno, los madridistas, pero somos fáciles de ignorar para el resto del mundo.

En el amplio y ruidoso lado del antimadridismo se hallan, comandados orgullosamente y bajo la lluvia por el Atlético de Madrid, los estoicos. “No podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí podemos controlar lo que pensamos sobre estos eventos”. Los estoicos se caracterizan por aceptar los hechos y no querer hacer desaparecer el dolor, sino cambiar la perspectiva del mismo. Un ejemplo práctico: si el Barcelona le paga durante décadas al vicepresidente del CTA la reacción lógica de un estoico, en lugar de volcarse iracundo contra el club que ha perpetrado el crimen,  puede ir desde sacar un comunicado por una amarilla no sacada a un jugador del Real Madrid hasta cantar “así, así, así gana el Madrid” por un saque de puerta favorable al conjunto blanco. Aunque en los últimos años dentro del antimadridismo se puede meter en el mismo saco a prácticamente todos los equipos de primera división salvo el Español (curiosamente ahora en segunda) y alguna que otra honrosa excepción, el momento actual demanda que saquemos de esta ecuación al Sevilla FC, cuyo presidente al menos sí que está teniendo la reacción coherente que exige un escándalo como el que rodea al FC Barcelona.

Tebas ha abrazado la filosofía de Schelling y ha hecho suya la indiferencia del pensador alemán. El Barça pagó a Negreira, sí, pero ¿y qué?, ya prescribió. Las palancas han resultado ser fraudulentas también, pero ¿y qué si lo han sido?

La sociedad española se ha acostumbrado tanto a los escándalos de esta liga que ya los ha asimilado como algo natural. En esta línea se expresa el antropólogo Steven Erikson en el segundo volumen de su colosal saga El libro de los caídos: “La maldad crece como un cáncer en todas y cada una de las organizaciones, humanas o no. Y la maldad va en aumento. Todo mal que uno tolera acaba por convertirse en habitual. El problema estriba en que es más fácil acostumbrarse al mismo que erradicarlo”. Esta cita, que no se refiere a la liga española, pero no es descartable que la inspirara, refleja el actual estado de necrosis del fútbol español. La sociedad, con el inestimable empujón de una prensa cómplice a los estamentos que gobiernan el fútbol, se ha acostumbrado a tolerar lo intolerable y a no rendir cuentas a los escándalos que se iban sucediendo. Ahora es demasiado tarde, pues son esos estamentos y sus dirigentes los que se han acostumbrado a que no se les exijan dimisiones o explicaciones coherentes a sus irregularidades. Se sienten con ese derecho que creen que la sociedad les ha dado y no parece que la situación vaya a cambiar.

Un deporte como el fútbol, que debería regirse por leyes tan neutrales e igualitarias como el imperativo categórico kantiano (“obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza”) se encuentra ahora en un estado tan pútrido que algo tan puro y neutral como dicho imperativo no tiene cabida en él. Quizá la solución para el fútbol sea la amputación del tejido necrosado o quizá también sea demasiado tarde para eso. Quizá la solución para el Real Madrid sea marcharnos a la Premier, como propone nuestro Athos; crear la liga Habsbúrgica, como propuso Luis Montero; o la liga Mediterránea, como propuso un servidor. O quizás alguien más inteligente que todos nosotros, más cercano a lo divino que a lo humano, ya haya reflexionado sobre todo esto mucho antes que nosotros. Quizá esa persona ya hace tiempo que aplicó incluso las vías de Santo Tomás para alcanzar la verdad y proponer una solución que librara al fútbol de la corrupción y estableciera un modelo deportivo más limpio y justo para los equipos. Quizás todavía haya esperanza. Residiendo, como en el caso Negreira, no en el fútbol,  sino en los tribunales.

 

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Lisboa, 2014. El Real Madrid se va al descanso perdiendo 1-0 contra el Atlético de Madrid, merced a un gol de Godín facilitado por una, otra más, salida extemporánea de Casillas por alto. El lateral izquierdo titular fue don Fábio Alexandre Silva Coentrão, the Legend. Al descanso fue sustituido por Marcelo. El resto es historia.

Fichado por Mourinho en 2011, Coentrão fue objeto de escarnio y mofas, en ocasiones, las menos, injustificadas, pero en otras, las más conspicuas, nos ponía difícil aquello de defenderlo.

Los lectores más jóvenes no pueden entender la excepcionalidad de Roberto Carlos primero, y después Marcelo, porque han sido 25 años teniendo la más maravillosa de las rarezas en el lateral izquierdo. Potencia, velocidad y disparo demoledores aportaba el primero, mientras que el segundo era el mago del balón que mejor ha comprendido qué es el Real Madrid, constituyendo una fuente de goles y asistencias por sí mismo.  Los laterales no siempre han sido así, sino que se trata de defensores, esto es, jugadores cuya función primordial es evitar que el contrario se acerque a nuestra portería.

Los lectores más jóvenes no pueden entender la excepcionalidad de Roberto Carlos primero, y después Marcelo, porque han sido 25 años teniendo la más maravillosa de las rarezas en el lateral izquierdo

Coentrão era un lateral izquierdo. Corrijo, un BUEN lateral izquierdo. Él era el contrapeso perfecto al torrente ofensivo de Marcelo, pues, aunque sublime en ataque, la espalda del brasileño solía ser un páramo susceptible de ser aprovechado por los rivales. Don Fábio defendía primero y, si era posible, pues no le faltaba físico, era capaz de desarrollar tareas ofensivas con solvencia, la suficiente para dar a Benzema la asistencia del 1-0 con que el Real Madrid fue a Munich en las semifinales de la Décima. También fue titular en el partido de vuelta, en el célebre 0-4 de los Atletas al equipo bávaro entonces entrenado por Guardiola.

Coentrao frente al Bayern Múnich

No jugó en favor de nuestro portugués con mechas favorito el hecho de que tuviera una personalidad peculiar, distraída, evadida. Comparto con él su amor por Portugal, pues qué negras hay que tener las entrañas para no querer a ese país, por la pesca y por el tabaco. Coentrão fue pillado fumando en sus primeros meses en el Real Madrid. Pues muy bien. Mientras rinda, que haga con su vida lo que quiera. Como mucho, le achaco que no invite. No deberíamos lapidar al especialista en defender nuestra banda izquierda, menos aún si es el único que sabe hacerlo con un mínimo de garantías.

Don Fabio Coentrão era un lateral izquierdo. Corrijo, un BUEN lateral izquierdo. defendía primero y, si era posible, pues no le faltaba físico, era capaz de desarrollar tareas ofensivas con solvencia

Subámonos a nuestro DeLorean y avancemos hasta octubre de 2023. El único defensa lateral izquierdo del Madrid es Ferland Mendy. Repitamos, Defensa. Lateral. Izquierdo. En la plantilla también está Fran García, de perfil mucho más marcadamente ofensivo, aunque también irregular, pues, como ha ocurrido en el pasado, deja muchos espacios a sus espaldas. Adicionalmente, a García se le han visto en determinados momentos algunas carencias no sólo de concepto, sino con el balón en los pies. Todo ello tiene remedio y estoy seguro de que el canterano evolucionará hacia un carrilero total. Si tiene o no nivel para el Real Madrid sólo nos lo podrá decir el transcurso de la temporada.

Mendy y Gavi

Mendy, como Coentrão, es exactamente lo contrario a Fran García. Estamos de acuerdo en que a veces se desconcentra y tiene episodios tan infartantes como desconcertantes, pero, en líneas generales, y especialmente en forma, es una roca. No es un virtuoso con el balón, ni falta que le hace. Tampoco faltará quien argumente que tiende a lesionarse, cuestión sobre la que he desarrollado cierta hipersensibilidad gracias a Carvajal o Hazard. No incluyan a Bale en la ecuación, pues ha estado de baja en el Real Madrid menos días que los referidos. Mendy se lesiona un par de meses al año, sí, pero, cuando está disponible, ofrece más garantías que su competencia en el puesto, incluyendo ese espanto que implica colocar a un titán del centro del campo como Camavinga en esa posición.

Mendy es el Coentrão de la tercera década del siglo XXI. Un Defensa Lateral Izquierdo. Imperfecto, sí, pero un especialista, el único de la plantilla, en custodiar la banda siniestra de la zaga

Con todo lo anterior sólo quiero corroborar que Mendy es el Coentrão de la tercera década del siglo XXI. Un Defensa Lateral Izquierdo. Imperfecto, sí, pero un especialista, el único de la plantilla, en custodiar la banda siniestra de la zaga.

Son héroes desconocidos, unsung heroes se dice en inglés, con un carisma raro y atrayente. La serena melancolía de Fábio. La sonrisa enorme de Ferland. Ambos son sinónimo de victoria.

Ahora a esperar el artículo de GQ. ¿Alguien tiene un pitillo?

 

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En un puerto italiano al pie de las montañas, marcó nuestro amigo Jude tras memorable jugada. La virguería con final feliz del inglés en el campo de Maradona epató a los napolitanos, a las napolitanas —estén o no rellenas— y hasta al mismísimo Vesubio, que no entró en erupción por respeto. Maravilló a todo el mundo. Habría que ser un mono de medio pelo para no saber apreciarlo.

Jorge Valdano definió a Romario como jugador de dibujos animados, mas esa descripción se ajusta a Bellingham como una chistera a Willy Fog. La actuación del cinco madridista anoche en Nápoles ha dado la vuelta al mundo en apenas unas horas. En Londres, Suez, también Hong Kong, Bombay, Hawai, Tijuana y Singapur no se habla de otra cosa que no sea del eslalon del gigante inglés para anotar el 1-2 en el partido de Champions.

En un puerto italiano al pie de las montañas, marcó nuestro amigo Jude tras memorable jugada

Aunque su excelso partido no se circunscribe a la jugada del gol, en un mismo encuentro, Bellingham conduce como Zidane, se emplea como Casemiro, asiste como Modric, remacha como Raúl y se afana como Camacho. Di Stéfano decía que nadie es tan bueno como todos juntos y Bellingham, además de jugar con y para todos, es todos juntos en sí mismo.

Dicen que la felicidad es difícil de encontrar, pero no es cierto. Qué divertido es ser feliz si te sientes entre amigos de verdad (y yo no pienso llevar la contraria a Mocedades).

Vini fotografía a Bellingham

Cuando uno ve arrancar a Bellingham, piensa: allá va con el balón en los pies y ninguno lo podrá detener, el estadio vibra con la emoción de ver jugar al mejor. Al mejor. Porque Jude ahora mismo es el mejor, Bellingham es siete veces más fuerte que tú, muy veloz y siempre está de buen humor.

Muchos se sientan a ver un partido del Madrid con la esperanza de que tropiece —o le tropiecen— porque están enfadados por la falta de un nueve de campanillas, por la confección de la plantilla o por cualquier otra decisión que el club de las cinco Champions en ocho años no ha adoptado como ellos querían. Y el bueno de Jude está empeñado en aguarles la fiesta, porque Bellingham es genial, es el rey de la ciudad, nadie le puede igualar, tiene clase de verdad.

Bellingham es siete veces más fuerte que tú, muy veloz y siempre está de buen humor

Así ha conseguido el inglés ganarse a los madridistas y a los amantes del fútbol de todas las edades. Hoy no es extraño viajar a los Alpes y escuchar a una niña mofletuda preguntar: abuelito, dime tú, ¿por qué todo blanco es? Dime ¿por qué soy yo tan feliz?

Da igual si Hey Jude o Heidi, Bellingham es fútbol para nuestras orejas.

Jude tiene absolutamente todo para marcar una época en el Real Madrid, lo cual es equivalente a dominar el fútbol mundial. Es insultantemente joven, lo adorna un talento desmesurado, generosamente egoísta en ataque y egoístamente generoso en defensa, maneja la escena mejor que Martin Scorsese y luce el carisma que llevó a Obama a la segunda Casa Blanca más famosa del mundo.

A quien aún no se haya subido al carro de Bellingham solo queda decirle: ven con nosotros, ven. Lo pasaremos bien.

 

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Buenos días, amigos, y hoy sí que son buenos de verdad. Da gusto abrir la persiana a un mundo en el cual el Madrid ha ganado en Nápoles, el encuentro a priori más comprometido de cuantos ha deparado su grupo de Champions, y lo ha hecho además con brillantez futbolística y capacidad de respuesta ante la adversidad.  Los de Ancelotti derrocharon en el estadio que lleva el nombre de Diego la virtudes quintaesenciales, vintage, que le han deparado gloria y fama. Leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon y el comentario casi blasfemo de Jesús Bengoechea sobre Inglaterra y Maradona.

Portada As

“Un Madrid cañón”, titula Marca, en sutil alusión, pensamos, al zambombazo teledirigido de Valverde que a la postre dio el triunfo. Hay en el mundo muy pocos jugadores capaces de sacudir esos zurriagazos al balón. El golpeo del Halcón fue de una dureza inusitada, hasta el punto de pegar en el larguero y alojarse en la red gracias al rebote en la espalda de Meret, que se había lanzado como quien se lanza a blocar una estrella fugaz.

La foto de Marca, sin embargo, no corresponde a la celebración de ese gol sino a la del también golazo de Bellingham, que se marcó un eslalon de regates para el recuerdo. Precisamente eso, el recuerdo, un souvenir, es lo que parece estar buscando ficticiamente Vinicius al tomar la foto de su compañero, a quien todos los demás acuden raudos para felicitarlo. Esa falsa foto de Vini a Jude habla libros. Vinicius, Bellingham y la posteridad.

Hay mucha gente deseando que el brasileño y el inglés entren en una lucha de egos, pero la sensación es que esos pájaros de mal agüero (hola, Kun) tendrán que esperar. Vemos en la foto de Marca cómo Vini arrodilla su ego (casi literalmente) delante de Jude para rendirse y rendirle homenaje a su clase infinita, pero eso no es lo mejor. Lo mejor es que Bellingham probablemente hará lo mismo, o algo similar, cuando sea Vini el que brille. Ahí será Jude quien hinque rodilla en suelo para hacer la foto a su compañero. Son estrellas sanas, alejadas de la fatuidad de tantos cracks de chichinabo como depara el mundo del fútbol. Son estrellas rebosantes de naturalidad, al modo en que lo son grandes jugadores de otros deportes. Bellingham y Jude destilan la clase humana de los hombres de Chus Mateo, por ejemplo. Es un equipo de baloncesto en los cuerpos de un grupo de futbolistas.

Aquí tenéis otra captura de la foto de Vini, pero también incluyendo a Vini, que es lo que tiene de bueno hacer fotos inexistentes. Hay instantáneas que basta con hacer como que haces.

Portada As

As también titula hoy con motivos de infantería: “Un genio y un cañón”. El cañón es Fede y el genio entendemos que Bellingham, a quien de hecho, con esas facciones exóticas y esa sonrisa radiante, no es difícil imaginar brotando vaporosamente de una lámpara frotada antes por Florentino.

Portada Mundo Deportivo

Hoy estamos tan felices por la victoria de prestigio de ayer que la ración de inquina innoble del día, que viene de la mano de Mundo Deportivo, apenas llega a cabrearnos. Mundo Deportivo, hoy más Mundo Vomitivo que nunca, habla de la entrevista que concedió a Rac1 el excomisario Villarejo, ese criminal que ya habló de matar a Florentino Pérez ante la imposibilidad de encontrarle algo chungo por más que se le investigue.

Pues bien, este dechado de virtudes dijo en la citada entrevista algo que no está claro sobre Florentino. Ni repasando el audio queda claro si acusó a Florentino de comprar árbitros o simplemente de saber que el Barça lo hacía. Sin embargo, la prensa cataculé se ha lanzado a interpretar lo primero, como puede leerse de modo calumnioso en la primera plana de Mundo Vomitivo, por lo que no estaría de más que a la querella que el presidente del Madrid va a lanzar sobre Villarejo se sumara otra, si se estima conveniente, sobre el propio diario barcelonés/-ista, tan desesperado por encontrarle algo también al Madrid que cae en estas maledicencias infames.

La realidad es que no se puede afirmar que Villarejo afirmara eso, pero que en todo caso da completamente igual lo que asevere un criminal de esa calaña.

Son patéticos, sí. Dan asco, sí. Pero trataremos de tomárnoslo con buen humor a cuenta de la victoria blanca en casa de Diego, como también haremos con Tebas, también patético y también grimoso, buscando afanosamente los micrófonos al rebufo de las (no) declaraciones de Villarejo para decir que “Florentino Pérez es intocable”. Bueno, Villarejo dijo en su momento que no es que fuera intocable sino que no hay por dónde tocarle, lo que es muy distinto, porque no tiene nada chungo, por mucho que duela. Y encima Tebas se escuda en el miserable recurso de citar a un fallecido, Rubalcaba, como supuesto fedatario de la presunta intocabilidad del mandatario blanco.

A nosotros, que tuvimos el privilegio de entrevistar a Rubalcaba allá por 2016, nos habría encantado que hubiera podido responder a Tebas.

Os dejamos con una sonrisa en los labios y la portada de Sport, en el supuesto de que ambas cosas sean compatibles.

Pasad un buen día.

Portada Sport

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