Buenos días.
Laporta, no tienes vergüenza.
Os dejamos con con el resto de portadas del día.
Que el fútbol es un fenómeno de masas lo sabemos todos, pero muchas veces olvidamos qué es aquello que lo hace espectacular y único frente a otros deportes. El partido del pasado domingo entre el Real Madrid y la Unidad Deportiva Almería me hizo pensar en ello otra vez. Quizá lo que más nos engancha del fútbol es lo que tiene de imprevisto. En ningún otro deporte como en el fútbol puede el colista ponerse cero a dos en el campo del líder. Únicamente en este deporte maravilloso que es el fútbol el Almería puede llegar al Santiago Bernabéu y helar a los aficionados porque a su equipo le están haciendo un descosido.
El Real Madrid salió con una empanada importante. Solo así se puede explicar que Largie Ramazani inaugurara el marcador antes del primer minuto. Es verdad que el equipo ha salido descentrado muchas primeras partes durante esta temporada, pero lo del pasado domingo roza lo indescriptible. Muchos de los goles que estamos recibiendo en los últimos partidos tienen más de culpa nuestra que de acierto del rival.
No quisiera ser injusto con los porteros ni con los defensores, porque al fin y al cabo el tema defensivo es tarea de todo el equipo, pero he de admitir que algunos nombres salen más señalados que otros. A Kepa Arrizabalaga parece que la portería del Madrid le queda grande y Andriy Lunin no acaba de presentar suficientes credenciales para arrebatarle la titularidad. Y nuestro capitán Nacho Fernández atraviesa un largo camino en el desierto. Esta temporada no se acaba de encontrar.
Por suerte, tanto Antonio Rüdiger como Dani Carvajal están de dulce. Sus actuaciones rozan la matrícula de honor. Por su parte, Ferland Mendy necesita aún minutos para recuperar su mejor nivel. Es decir, la defensa ha de verse asistida por el resto del equipo para fortalecer algunos agujeros y achicar agua.
Muchos de los goles que estamos recibiendo en los últimos partidos tienen más de culpa nuestra que de acierto del rival
El once que dispuso Carlo Ancelotti apenas tenía rotaciones respecto al que disputó la Supercopa y se enfrentó en octavos de Copa del Rey al Atlético de Madrid. Los jugadores venían de disputar partidos larguísimos y de una estancia en Arabia Saudí que suponemos no es lo ideal para la preparación deportiva. Todos entendíamos que frente al Almería en casa podíamos rotar. Desde el respeto, minusvalorar al colista no es menospreciarlo, es valorarlo en su justa medida. Con todo mi afecto, el UD Almería no ha ganado un partido en lo que llevamos de campeonato y el equipo es el colista más flojo que se recuerda en toda la historia de la Primera División.
Ancelotti, viejo zorro sabio, se quedó en el césped durante el descanso para supervisar personalmente el calentamiento de todo el banquillo y para dar las indicaciones justas a los primeros cambios que se produjeron justo al reanudar el partido. Joselu, Fran y Brahim entraron por Mendy, Nacho y Rodrygo. Aurélien Tchouaméni retrasó su posición y ocupó el lugar del capitán. Ancelotti iba por el partido.
Jude Bellingham sacó el orgullo que le caracteriza y, como la noche europea frente al S. S. C. Nápoles, se erigió como un prócer dispuesto a tirar de sus compañeros y a encabezar así una remontada que por momentos parecía improbable. Suyo fue el primer gol con un penalti impecablemente lanzado. Gran noticia llevar dos seguidos convertidos. Tanto el británico como Vinicius se mostraron infalibles desde los once metros.
Sería el brasileño quien igualara el marcador con un gesto propio del fútbol ginga que todo brasileño virtuoso lleva en sus venas. El gol de Vinicius es propio de un genio. Ese remate con el hombro es un recurso que ya le hemos visto, al menos recuerdo una vez anterior. El cielo es el único techo del brasileño que crece y crece en su fútbol. Respecto al mismo, el propio Vinicius se refería a él en su cuenta de Twitter: «¡Golazo! Así lo hacía siempre en la playa de Copacabana». Y ya sería en la prolongación cuando en una contra fenomenalmente iniciada por Eduardo Camavinga, Dani Carvajal conseguía el gol de la victoria y se desataba el éxtasis en Chamartín. Cuatro goles lleva ya el canterano. De récord para un lateral derecho.
Por último, una breve mención a la polémica disparatada que se ha desatado estos días. ¿Quién me iba a decir la semana pasada que esta jornada liguera iba a tener una nueva representación teatral del esperpéntico estado comatoso del fútbol nacional? ¿Quién me iba a decir la semana pasada mientras perfilaba mi última columna que el antimadridismo nos ofrecería nueva dosis de demagogia barata? Sinceramente, uno nunca espera que el teatro del absurdo tenga tanta aceptación por una masa borreguil totalmente desquiciada.
El fútbol es el deporte más lindo que hay, no permitamos que los antimadridistas nos lo ensucien
Tal vez sea yo bastante cándido y olvide que la carnaza a la masa es el plato favorito de esa masa filiforme llamada antimadridismo que representa los más bajos instintos de individuos consumidos por el lado oscuro, sujetos que jamás disfrutan de lo hermoso que es este deporte y cuya pasión absoluta es el mal para el Real Madrid. Pero como digo, tal vez sea yo algo cándido y todavía parezca desconocer lo que le gusta la polémica al personal que compra todas las motos averiadas a la prensa. Las decisiones tomadas desde el VAR son indiscutibles y si el colegiado del encuentro es incapaz de pitar algo tan básico como un manotazo a Bellingham frente a sus narices pues que se dedique a otra cosa.
Por ello, lejos de ensombrecer la épica de la remontada con polémicas artificiales, el fútbol es el deporte que más pasiones arrastra. Partidos como el del pasado domingo son de los que crean afición. Y, de paso, remontadas agónicas cuando todo se puso en contra en los primeros minutos son las que te dan un título de Liga. El próximo sábado jugamos contra la Unión Deportiva Las Palmas y el jueves uno visitamos al Getafe. Dos partidos seguidos fuera de casa frente a dos rivales que están haciendo una grandísima temporada. Ojalá en ambos disfrutemos más relajados que frente al Almería pero con el mismo buen sabor de boca final. El fútbol es el deporte más lindo que hay, no permitamos que los antimadridistas nos lo ensucien.
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Lo del Madrid frente al Almería fue una remontada al límite que además sirvió para que se extralimitasen aquellos poco amigos de las polémicas que no han dicho ni pio en un año sobre el caso Barça-Negreira.
Pero las preguntas que traen esta semana los amigos de fcQuiz versan más sobre la vertiente deportiva fútbol. ¿Podéis acertarlas todas?
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Buenos días, amigos. Son días convulsos y crispados, pero es lo que ocurre cuando las autoridades presencian un asesinato y no se procede al levantamiento del cadáver ni a la detención y condena del asesino al que se acaba de sorprender disparando: que hiede y el pistolero sigue cometiendo delitos.
«El incendio se propaga», dice As. «El CTA cree que los árbitros están sometidos a una crispación insoportable e investiga la filtración de un audio del VAR en el Madrid-Almería sobre una supuesta agresión de Vinícius». Cómo demonios los árbitros no van a estar sometidos a una crispación insoportable si hace casi un año que se supo que el Barça había pagado cerca de ocho millones de euros durante al menos veinte años al vicepresidente de los mismos y nadie del CTA ni de la RFEF ni de ningún maldito sitio ha movido un dedo. No se puede mentir y tratar de quitar importancia al evidente delito y después pretender que todo siga como si no hubiese ocurrido nada, cuando el cadáver: el fútbol español, el asesino: el FC Barcelona y sus compinches: CTA, RFEF, CSD, Liga, etc., andan sueltos. En realidad son zombis, pero mantienen la capacidad de hacer daño. ¡Como no va a haber crispación!
Los delincuentes, además, nos toman por imbéciles. Ayer se filtró un audio, sin relevancia alguna en cuanto a contenido, de la sala VOR a Gerard Romero, periodista de cámara del Barça. De esta manera intentaban atacar al Madrid. Lo gravísimo es que los audios que no pertenecen a jugadas revisadas en el VAR, como es el caso de esta, no pueden difundirse.
Con este burdo intento de socavar la imagen del Madrid lo único que han conseguido es desenmascararse
Gerard Romero, portavoz oficioso del FC Barcelona, además, presumió de disponer de la señal del VAR con las repeticiones que pueden mostrarse al árbitro de campo. ¿El CTA filtró el audio a Gerard Romero o el CTA filtró el audio al Barça y este a Gerard Romero? ¿Quizá lo filtro la RFEF? ¿O tal vez fue la empresa que lo controla y es avalista del Barça?
Con este burdo intento de socavar la imagen del Madrid lo único que han conseguido es desenmascararse, delatarse a sí mismos sobre quién tiene el control de la información de la sala VOR.
El VAR está en manos de avalistas del club de Laporta, el vicepresidente del CTA recibió millones de euros durante casi veinte años del Barça, el comunicador favorito culé publica audios de la sala VOR que confiesa haber recibido por WhatsApp. No hace falta ser muy listo para atar cabos.
Como tuiteó ayer @KojiroHyuga1, es imposible distinguir dónde acaba el Barça y dónde empieza el CTA (desde hace décadas), la sala VOR de la habitación de Gerard Romero y el fútbol español de una charlotada sin pizca de gracia plagada delitos graves impunes.
Decía ayer el galernauta Jorgeneo que la filtración a Gerard Romero es el beso de Rubiales a Hermoso o el delito fiscal de Al Capone. Veremos, pero lo que cualquiera que no esté hasta el cuello de porquería ve es que la filtración corrompe la competición y que, al menos, Cantalejo, Clos y Rocha deben dimitir, además del resto de implicados.
Marca dedica su portada al gol de hombro de Vinícius, quien afirma que así lo hacía siempre en Copacabana. En un día, los medios de comunicación, la gente del fútbol y las redes sociales han dedicado más tiempo al Real Madrid-Almería que al caso Barça-Negreira en un año. Sintomático de la salud de nuestra prensa, nuestro fútbol y nuestra sociedad.
A la derecha del frontispicio marquista una columna reza: «La pareja letal da alas al Atleti». Con pareja letal no sabemos si se refiere a prensa y árbitros. Ayer ganó el Atleti con gol en fuera de juego de Morata y penalti por mano (no hombro) de Giménez no señalado. ¿Inminente comunicado de Gil Marín?
Inminente comunicado de Gil Marín. https://t.co/FBoErZKDxF
— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) January 22, 2024
Las portadas cataculés son eméticas. Laporta, el tipo que cuadruplicó el sueldo al Negreira, tiene los santos dídimos de afirmar que «Lo del Bernabéu fue una vergüenza».
No es tolerable ningún juicio sobre el arbitraje proveniente de la institución que ha corrompido el fútbol español durante décadas cometiendo un delito continuo de cohecho comprándose la cúpula arbitral para obtener un beneficio deportivo y, por ende, económico.
Pasad un buen día.
La vida no deja de ser una sucesión de pequeñas desilusiones, un camino marcado por hitos que son las derrotas que se van acumulando. Se descubre que los Reyes son los padres; mueren seres queridos; alguna chica nos rompe el corazón; hay amigos que nos decepcionan o a los que decepcionamos; nos damos cuenta de que no somos demasiado especiales y de que nunca seremos ni ricos ni guapos ni famosos. Entonces se acerca uno a la frontera de los cincuenta y entiende lo que decía Gil de Biedma, que la vida va en serio y que no nos la llevaremos por delante porque, al fin, envejecer y morir son el único argumento de la obra. Así que, comprendido casi todo lo importante, solo queda conformarse con poco: vivir tranquilo, levantarse cada mañana sin demasiados achaques y que no nos tomen por gilipollas.
Esto último es importante, aunque uno lo sea. Yo, no lo niego, suelo serlo bastante, pero no me gusta que lo hagan saber a cada momento porque también tengo mi corazoncito. Como todos los madridistas. Lo sé, muchos se sorprenderán ante esta afirmación. Porque el Madrid no es el equipo del pueblo ni el ejército desarmado de ninguna región con ínfulas de superioridad. (Nota mental: huir como de un nublado de los pueblos o las aficiones elegidas). No. El Madrid, equipo sin alma, no es nada de eso y sus aficionados solo somos, al menos en lo futbolístico, personas vacías que embarran el teatro en el que se desarrolla la obra de seres de luz. Y, además, debemos de ser bastante gilipollas como se encargan de recordarnos desde todas las tribunas constantemente.
Ya lo dijo Xavi, todo esto tiene que ver con la leyenda negra del Madrid, que, como todo el mundo sabe, siempre ha sido beneficiado por los árbitros y ha estado pagando al vicepresidente del CTA durante cerca de veinte años. Y qué mejor que recurrir a Relaño para dar autoridad al argumento
Ayer, sin ir más lejos, Xavi y Alfredo Relaño, al que yo también considero un excelente periodista. Después de hacer bromas en el vestuario sobre un procedimiento judicial por (presuntamente, je) corromper el fútbol español, de afirmar que él nunca se había sentido favorecido por los árbitros, que todo era un invento porque cómo se iba a amañar una competición, en qué cabeza cabe, resulta que ahora sí.
Ahora Xavi nos cuenta que ya desde Getafe vio cosas que no le cuadraban y que esta liga será muy difícil de ganar por circunstancias que ellos no controlan. Antaño, no se amañaba, hogaño, sí. En realidad, ahora y siempre. Porque, ya lo dijo el entrenador del Barcelona, todo esto tiene que ver con la leyenda negra del Madrid, que, como todo el mundo sabe, siempre ha sido beneficiado por los árbitros y ha estado pagando al vicepresidente del CTA durante cerca de veinte años. Y qué mejor que recurrir a Relaño para dar autoridad al argumento. Si lo dice Relaño, será cierto. Ojo, esta vez, porque antes, cuando hablaba de Villarato, eran cosas de la caverna, de la central lechera, de que, osti, tú, no saben perder. Pero, cosas más raras se han visto, Relaño ha mutado en un oráculo capaz de emitir juicios inapelables.
El de la leyenda negra es de los mejores. Ay, las leyendas negras, nombre que resulta equívoco porque suelen ser claras como el agua. Nos habla Relaño de la leyenda negra del Madrid, como si las leyendas negras no fuesen el fruto de narraciones interesadas, de periodistas que ponen el foco en unos asuntos y pasan de puntillas sobre otras. Por ejemplo, las del mismo Relaño, a quien su odio hacia Florentino le hizo perder el norte hace mucho tiempo. Antes de eso, él mismo sabía que el Madrid venía con leyenda negra incorporada y que cualquier cosa que pasara se iba a utilizar por los antis para acrecentarla.
Si contra el Almería hay jugadas dudosas que el árbitro pita a favor del Madrid, diremos que ha sido un escándalo monumental, pero si le anulan un gol dudoso y se tragan una expulsión contra el Atleti, nos centraremos en la casta y la bravura del equipo del pueblo
Porque esa es la naturaleza de las leyendas negras: son entes creados a partir de un relato en el que la verdad importa tanto como el señorío del Madrid les importa a estos. (Nota mental: recordar que cuando alguien dice dato mata relato es un gilipollas que me toma por otro). Es bonito ver cómo el antimadridismo o la animadversión hacia Florentino une a personas tan diferentes en todo lo demás como Tebas y Roures o como Xavi y Relaño. Pero, no, las leyendas negras no crecen en los árboles ni surgen por generación espontánea. Son paridas y alimentadas por gente que nos toma por lo que nos toma. El relato es el relato, lo cuente Agamenón o su porquero, y en este caso desde el porquero hasta Agamenón están empeñados en tomarnos por gilipollas tan burdamente como les permite su escasa moral y menor inteligencia:
—¿Es niño o niña?
—Es leyenda negra.
—Joder, qué mal.
—No pasa nada, la sacaremos adelante. Para que crezca bien, haremos lo siguiente: repetiremos hasta la náusea lo que nos interesa y obviaremos lo que no nos conviene. Si contra el Almería hay jugadas dudosas que el árbitro pita a favor del Madrid, diremos que ha sido un escándalo monumental, pero si le anulan un gol dudoso y se tragan una expulsión contra el Atleti, nos centraremos en la casta y la bravura del equipo del pueblo. Y así con todo. Ya lo dijo Gil Marín: cuando el dedo señala a la luna, el necio señala el dedo.
—Sí, eso es verdad. Y con lo de Negreira, ¿qué hacemos?
—Nada, decir que el acusado dice que no ha hecho nada y que eso es prueba más que suficiente de que es inocente.
—Igual no cuela.
—Pues decimos que es imposible adulterar el fútbol español porque los árbitros son incorruptibles y no se dejan presionar por nada ni nadie.
—Pero eso no casa muy bien con quejarnos de que los árbitros le regalan las ligas al Madrid y que están condicionados por los vídeos de Real Madrid Televisión. Puede que la gente se dé cuenta.
—Qué va. ¿No ves que son gilipollas?
Puede que lo seamos, pero, coño, no hace falta recordarlo tanto y menos que lo hagan tipos tan limitados.
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El Madrid le pudo remontar un partido difícil a la Unión Deportiva Almería, el domingo por la tarde en el Bernabéu, gracias a una circunstancia inédita desde el verano del año 2020: un videoarbitraje riguroso y exquisitamente pulcro, auténtico mirlo blanco, nunca mejor dicho, en el país donde, según se amontonan los indicios, el Fútbol Club Barcelona estuvo pagando al vicepresidente del Comité Técnico Arbitral por garantizarse su influencia durante, que se sepa, más de dos décadas.
Sin embargo, el antimadridismo, como los amigos de la proetarra Itziar Ituño, aprovechó la rara manifestación de justicia arbitral concedida al Madrid para montar un espectáculo de cinismo e hipocresía, en verdad obsceno, con el que intentar deslegitimar el liderato que el equipo de Ancelotti, sin brillantez pero con esfuerzo, se ganó en el campo. El mecanismo es el mismo: invertir la carga de la culpa, haciendo recaer sobre la víctima el pecado de la injusticia, cosa del todo indecente que nadie que se considere de bien puede dejar pasar con impunidad.
Esto no es nuevo, ya lo inventó Guardiola cuando puso el grito en el cielo después de la final de Copa del año 2011 por un gol anulado a Pedro que, te cagas, estaba bien anulado. El antimadridismo, esto ya lo vio como nadie Santiago Bernabéu, es la religión oficial de España, por lo menos de la mitad del país, que es capaz de dejar pasar con indiferencia el escamoteo de su propia soberanía política y levantarse rugiendo como un león si a un árbitro se le ocurre pitar un penalty legal al Madrid.
La cosa ha sido tan falsa e impostada que canta de lejos, produce vergüenza ajena. Hasta Antonio Lobato, periodista famoso por cubrir la Fórmula 1 y del que se desconocía opinión alguna sobre el Caso FC Barcelona-Negreira, por ejemplo, saltó con un tuit en el que, en el estilo clásico del moralista español, se quejaba de una supuesta putrefacción del fútbol nacional a cuenta de la victoria madridista sobre el Almería. Vivir para ver. La desvergonzonería es total. Una rápida búsqueda, no obstante, en su cuenta, que alguien se encargó de hacer, nos demostró que a Lobato lo que le jode, en lo vivo, no es que el Madrid robe, sino que gane. Porque, al parecer, tiende al rojiblanquerío. Ah, amigo.
El antimadridismo aprovechó la rara manifestación de justicia arbitral para montar un espectáculo de cinismo e hipocresía obsceno con el que intentar deslegitimar la victoria del Madrid. El mecanismo: invertir la carga de la culpa, haciendo recaer sobre la víctima el pecado de la injusticia
Pero el tsunami de fariseísmo lo inundó todo, lo llenó todo de ponzoña como no se veía en años. Y hay que tener en cuenta que llevamos, más o menos, un año sabiendo cosas y más cosas, a cada cual peor y más lamentable, del que tiene visos de ser el escándalo de corrupción deportiva más importante de Europa, el que involucra directamente al segundo equipo del país en el soborno al órgano regulador del estamento arbitral.
El español sentado en su sofá lo tolera todo, menos que el Madrid siga ganando. Porque el Madrid no se debe a nada ni a nadie ni responde a más horizonte ético que su propio destino en sí mismo, que es la victoria sin más por encima de todo, no el establecimiento de una nueva nación o la instauración de una república de los justos y de los oprimidos de todo el mundo. Esa es la torcedura ética que está en el fondo de todas las degradaciones que padecemos aquí como sociedad, la clave que explica la aquiescencia general con la corrupción de Negreira: si servía para que el Madrid no ganase, entonces merecía la pena.
Al bochornoso show mediático contribuyó desde el primer momento Alfredo Relaño, que ya cuando dirigía el AS llamó vergonzante la victoria del Madrid sobre el Bayer Leverkusen en la final de Glasgow. Relaño es uno de los tipos que más saben de historia del Madrid, pero por lo que fuera, seguramente movido por los intereses empresariales del grupo PRISA, convirtió el AS en un libelo antiflorentinista. Él, que abogaba en portada por “poner a Capello en la frontera”, dijo ayer que la victoria del Madrid sobre el Almería formaría parte “dentro de 30 años” de la Leyenda Negra del antimadridismo. Para Leyenda Negra la suya y su persecución ad hominem primero de Fabio Capello y, un lustro después, de José Mourinho. Él a lo mejor no se acordará pero yo sí. Hubo una época, hace ya muchos años, en la que Relaño puso a todo un ejército de plumillas lamelibranquios a acosar a Mou cuando iba a ver jugar a sus hijos, y también a identificar e insultar a tuiteros anónimos que se encargaban de señalar la indigna falta de deontología periodística de dichos plumillas.
El español sentado en su sofá lo tolera todo, menos que el Madrid siga ganando. La clave que explica la aquiescencia general con la corrupción de Negreira: si servía para que el Madrid no ganase, entonces merecía la pena
A Xavi, que no le constó ni le pareció que al Barcelona le ayudaran los árbitros, y eso que jugó tela de tiempo allí, toda su carrera, figúrense, ya le olía que este año iban a ayudar al Madrid. Le faltó tiempo para salir a llorar en cuanto terminó su partido ante el Betis. Se lo habían dejado a huevo, todo hay que decirlo. Se había pronunciado hasta, agárrense los machos, Iturralde González, el mítico Itu, personaje donde los haya, del que en estas últimas semanas hemos sabido dos cosas: por boca de Cristóbal Soria que se puso muy contento cuando se enteró de que el Barcelona de Guardiola le había metido 6 al Madrid en el Bernabéu y, por la Guardia Civil, que en su declaración ante los de verde se contradijo en cuanto a la naturaleza de su relación con Negreira Jr.
Pues bien, el amigo Itu, al que siguen llamando en la SER en calidad de experto arbitral, dijo que ni el gol de Vinicius debió ser gol, ni el anulado a Arribas, ser anulado, ni el penalty señalado ni, le faltó añadir, la capota del estadio echada. Desconocía al parecer Itu dos cosas: primero, que con la parte superior del hombro, el músculo deltoides, se puede rematar, según la última modificación de la regla por la International Board, y segundo que, según un principio ancestral de la jurisprudencia, in dubio, pro reo.
Todos los “pocos amigos de las polémicas” y todos los resentidos y tontos útiles que pueblan en número infinito las redacciones de periódicos y emisoras de radio dedicadas al deporte en este país salieron en tromba como si les hubiera picado en el culo un alacrán. Ese alacrán existe, claro, y se llama Real Madrid. Lleva más de ciento veinte años recordando a los pobres de espíritu de España que hay una vida mejor que permanece vedada para ellos, pues no la merecen.
Todos los “pocos amigos de las polémicas” y todos los resentidos y tontos útiles que pueblan en número infinito las redacciones de periódicos y emisoras de radio dedicadas al deporte en este país salieron en tromba como si les hubiera picado en el culo un alacrán. Ese alacrán existe, claro, y se llama Real Madrid
En el país en el que las escopetas le enmiendan la plana a los pájaros, un árbitro modesto tuvo la ocurrencia de juzgar con dignidad, abstrayéndose del ruido infernal que lo rodeaba, una serie de jugadas que quizá decidan algo a final de campaña. Recordemos que éste es el mismo país en el que al Madrid se le hurtó con descaro y alevosía una Liga, la del 2021, videoarbitraje mediante, al señalar como penalty una mano de Militao en el área, contra el Sevilla, con una flagrante prevaricación de la que ya no se acuerda, naturalmente, ni el Tato. Pero yo sí.
De RMTV ha llegado a decir ¡Medina Cantalejo!, que sus vídeos, en los que no hace más que decir quién es quién en el fulanerío arbitral que nos asuela, son lo peor que ha hecho un club contra los árbitros. Hay cosas para las que hay que valer y si uno está en el ajo, sin duda, vale. Creo que RMTV hace pocos vídeos: debería empezar una serie, análoga a la de los árbitros, dedicada a toda la fulaña cuyo trabajo es movilizar a la opinión pública bajo premisas manifiestamente falsas, tergiversadas e inicuas.
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No puedo sostener que no me preocupe. Mentiría si mostrara mi indiferencia ante una afección que, es más que evidente, afecta al entrenador del gran rival del Real Madrid, es decir, Xavi Hernández, técnico del Fútbol Club Barcelona y que, merced a su altísima capacidad de contagio, parece haberse apoderado de la inmensa mayoría de actores del fútbol español. El mal que los infesta tiene un sonoro nombre, y no es sino elefantiasis escrotal. El síntoma más palmario de la infección es un crecimiento desproporcionado de las gónadas, testes o dídimos, resultando su aparición prueba irrefutable de que la enfermedad ha entrado en una fase para la que ya no hay cura conocida.
No faltará quien me acuse de lego en medicina, y no sin razón, pero no encuentro otra explicación que la referida afección para las actitudes y declaraciones de jugadores, entrenadores, dirigentes, exárbitros, periodistas e, incluso, directivos de televisiones, acerca de lo vivido en el Santiago Bernabéu en el partido entre el Real Madrid y el Almería. Las declaraciones expelidas por los referidos acerca de las correcciones realizadas por el VAR de dicho partido denotan una marcada carencia de control de las reacciones propias, tributaria sin duda de la prevalencia del cerebro reptiliano, una exacerbada secreción biliar, una notabilísima pérdida de memoria a corto, largo y mediopensionista plazo y una merma en su capacidad de realización de razonamientos lógicos más elaborados que una ventosidad. Con todo, en no pocos individuos resulta complicado en extremo discernir su estado alterado merced al mal que los aqueja de su estado habitual.
El mal que afecta a Xavi Hernández tiene un sonoro nombre: elefantasis escrotal. y, merced a su altísima capacidad de contagio, parece haberse apoderado de la inmensa mayoría de actores del fútbol español
Mi observación de los afectados me ha permitido elaborar el Teorema de Enríquez que, aplicado a las afirmaciones de aquellos, garantiza sin margen de error un diagnóstico certero de la elefantiasis escrotal, versando dicho teorema de la siguiente suerte:
“Toda interpretación y aplicación correcta del reglamento será considerada error siempre que favorezca al Real Madrid, no así si el favorecido es el rival de este y/o el Fútbol Club Barcelona en cualquiera de sus partidos, en cuyo caso se continuará considerando acierto. Igualmente, una incorrecta apreciación, interpretación o aplicación del reglamento, siempre que perjudique al Real Madrid, se considerará válida, admisible, loable e incluso recomendable, siendo también considerada de tal suerte la equivocación que favorezca al Fútbol Club Barcelona y/o el equipo rival de aquel”.
No deja de resultar llamativo que la zona cero de esta afección, de ámbito geográfico casi exclusivamente español, haya sido datada por su paciente cero y triangulada con precisión por la información dada por el mismo: se trata de Getafe. Ahí se manifestaron los primeros síntomas del paciente cero, cuya identidad de sobra conocemos todos.
La comunidad científica está estupefacta por la velocidad de expansión del mal que aqueja a la práctica totalidad de los estamentos mencionados, pues han bastado 24 horas, tres correcciones del VAR y la ausencia absoluta de evidencias de que tales correcciones fueran equivocadas para que un número elevadísimo de casos haya sido detectado. El 100% de los individuos analizados no han mostrado respuesta alguna a cuestiones como, por ejemplo, los pagos por parte del Fútbol Club Barcelona al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros durante dos décadas y su correlación con el número de partidos consecutivos en los que al referido equipo no se le pitó un penalti en contra ni se le expulsó a jugador alguno, amén de otras aberraciones estadísticas que, oh casualidad, siempre acababan favoreciéndoles.
Hacemos votos por la pronta recuperación de los afectados, si bien, siendo realistas, nuestras esperanzas resultan muy magras.
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Ayer Alfredo Relaño tituló su columna de As: «El VAR entró a saco contra el Almería». Sin embargo, a la vista de las pruebas, da la impresión de que fue Relaño quien entró a saco contra el Madrid.
Relaño merece respeto y admiración —sé que hay quien no opina igual—, es educado, inteligente y escribe muy bien, sus columnas son el paradigma de la concisión, virtud poco ponderada hoy, cuando abundan artículos interminables y aburridos con el único objetivo real del lucimiento y autobombo del autor. Es uno de los grandes divulgadores sobre fútbol que hay en España, al margen de discrepancias inevitables.
Además, tuvo la valentía de alzar la voz hace décadas contra la mafia reinante en el fútbol español. Recuerden aquello del «villarato», término que recientemente remozó con brillantez incluyendo a Negreira en la ecuación: «villarato engrasado».
Ayer Alfredo Relaño tituló su columna de As: «El VAR entró a saco contra el Almería». Sin embargo, a la vista de las pruebas, da la impresión de que fue Relaño quien entró a saco contra el Madrid
Sin embargo, ayer no estuvo acertado, no escribió su pieza con la razón sino con las tripas, o tal vez con el poderoso e incomprensible complejo que acompaña a cierto madridismo. Si la lectura se acompaña con la visualización de las tres intervenciones del VAR, el artículo carece de sentido lógico.
Relaño expone como negativo que en tres jugadas de valor gol el árbitro de VAR llamase al de campo para hacerlo rectificar. Si hay algo negativo en esas tres acciones es la negligente actuación del colegiado Hernández Maeso, que no fue capaz de pitar bien las jugadas en directo, a pesar de que en alguna de ellas se encontraba a escasa distancia.
Después aborda el asunto de la corrección de las rectificaciones. Para él, dos fueron acertadas y una no. Sinceramente, habría sido de agradecer que hubiese especificado más, porque a la vista de las imágenes disponibles, ninguna de las tres ofrece dudas.
La mano es indiscutible. Brazo extendido y abierto. Según el reglamento: penalti. Que no se esté de acuerdo con la norma es otro tema cuya responsabilidad no es del Madrid, de hecho, se ha visto afectado, para mal, en más de una ocasión. Hay quien sostiene que Rüdiger comete falta, pero es el defensa quien recula y contacta con el central madridista cuando este se encuentra en el punto más elevado de su salto. La intención del jugador del Almería no es jugar el balón.
En esa toma se ve bien que es el defensor el que recula, cerrando el espacio con Rüdiger, que había saltado limpiamente.
El contacto se da cuando Rüdi está en la parte más alta del salto y el defensa no hace ni por disputar el balón.pic.twitter.com/uE2U3TPTTa https://t.co/n26HXvEMQb
— mr. mØnk (@soccermemoriess) January 22, 2024
La segunda intervención del VAR, cuando Hernández Hernández avisa a Hernández Maeso de que no ha señalado una falta evidente a Bellingham, cometida junto al propio colegiado, no ofrece duda. El manotazo en la cara es nítido. Es sorprendente que se critique que ha intervenido —bien— el VAR y no se le afee al árbitro el hecho de no haber pitado la falta en directo. De haber sido así, no cabría hablar de gol anulado porque no se habría producido.
La tercera jugada, quizá la más polémica, la del gol de Vinícius con el hombro, sí es susceptible de generar dudas. Y por varios motivos además, principalmente dos: por desconocimiento del reglamento y por desconocimiento del significado de la palabra hombro.
Para ilustrar lo que es y no es mano punible según normativa, lo mejor es mostrar la siguiente imagen:
La segunda derivada, la de la cuestión lingüística, provoca que haya quienes no tengan claro qué es un hombro. Según el DLE de la RAE: «Parte superior y lateral del tronco del ser humano y de los cuadrumanos, de donde nace el brazo». Cabe resaltar lo de «parte superior y lateral».
También es menester en esta ocasión aportar imágenes aclaratorias:
— follow @YashRMFC (@yashburner___) January 22, 2024
Es curioso que no se comente el posible penalti que sufre Vinícius en esta jugada: dos defensas lo llevan en volandas.
Alfredo Relaño opina que dos de las tres acciones anteriores están mal rectificadas y deduce que como RMTV ha hecho vídeos con los errores de Hernández Hernández, quien avisó desde el VAR para que se revisasen porque estaban mal arbitradas, este ha terminado por ablandarse y por tal motivo metió «en tanto lío» a su compañero Hernández Maeso.
Es cierto que la actuación de Hernández Hernández es sorprendente, pero porque realizó bien su trabajo. Y cabe preguntarse si tal vez su acierto puntual no se deba al hecho de que está siendo investigado por la Guardia Civil tras experimentar un inusitado incremento patrimonial durante el negreirato.
Por otra parte, no se entiende que corregir errores sea meter en un lío a un compañero, salvo que arbitrar bien en lugar de acorde al guion establecido sea un problema.
También resulta incongruente el párrafo final. Relaño confiesa que pocas veces ha terminado un partido con esa sensación de disgusto, que le lastimó que el noble esfuerzo de Almería quedase sin premio y que se solidariza con Garitano, «un hombre despojado, como todo su equipo y toda su afición, de una alegría merecida». La tendencia a posicionarse a favor del débil es más antigua que el propio mundo, pero afirmar que un equipo debe ganar a pesar de que para ello sea necesario conculcar el reglamento no es de recibo.
¿Acaso el Madrid, por el hecho de ser el Madrid, no merece un trato arbitral justo?
Relaño concluye afirmando que la legión de enemigos del Madrid ha recibido alimento para un par de lustros, cuando precisamente es él quién está proporcionando armas al antimadridismo. La prueba es que el propio Xavi Hernández lo citó en rueda de prensa para cargarse de razones. Lo tildo de «muy buen periodista». Lástima que no pensase lo mismo cuando hablaba del villarato, teoría de la que Xavi se burla públicamente.
¿Acaso el Madrid, por el hecho de ser el Madrid, no merece un trato arbitral justo?
Es necesario hablar del principio de la columna: «Tres puntos para el Madrid, pero con el coste de un tremendo daño reputacional». La justicia no debe causar nunca daño reputacional. En cambio, lo grave es que un artículo como el de Relaño, en el que afloran algunas fobias y/o complejos, sí pretende causar un tremendo daño institucional al club.
Por lo demás, las palabras importan. Si lo de ayer es "daño reputacional", habrá que inventar vocablos nuevos para describir la acción de pagar durante 17 años al número dos de los árbitros, en busca del favor del colectivo. ¿Qué expresión ha usado fundamentalmente Relaño para referirse a eso? Exacto: daño reputacional. ¿Existiría alguna proporcionalidad en el uso del mismo término para ambas cosas, aun en la incierta tesitura de que el VAR se hubiera equivocado ayer a favor del Madrid?
He comenzado escribiendo que Alfredo Relaño merece respeto y admiración, pero más lo merece una institución como el Real Madrid.
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Conclusión concluida: los tíos, tías y tíes que vieron normal, pues nada piaron, 100 jornadas sin roja a un jugador del Barça y 78 sin penalti en contra —entre otras normalidades— piden la disolución del Madrid.
Resumen de la conclusión: si lo de Negreira lo monta Florentino, el fútbol habría desaparecido de España. Sí, sí. A los mismos que nos cuentan que ‘aquello’ fue un engaño al pagano, el Barcelona, se les corre el rímel. ¡Jaaaaaja! Son deliciosos.
Dicho lo cual, pues sí. Acabo de pedir mi primera baja voluntaria. Nada serio, gracias. Sí fastidioso, incapacitante por momentos. Un dolor abdominal peculiar de abajo a arriba pues empieza en el bajo vientre y acaba en la mandíbula. Un ataque de risa brutal. En su pico más alto, terrible. He dormido poquísimo, además. Cada poco me despertaba riendo. Un tormento.
Conclusión concluida: los tíos, tías y tíes que vieron normal, pues nada piaron, 100 jornadas sin roja a un jugador del Barça y 78 sin penalti en contra —entre otras normalidades— piden la disolución del Madrid
Llamé al médico y me tranquilizó. Se trata de un dolor/reacción a eso, al dolor y a la reacción de esas gentes después de que el Madrid remontara al Almería. Dos horas después de la cosa, Xavi casi me dio la puntilla. ¡Jaaaaaja, carcajadas malignas! Mañana espero estar como nuevo. O pasado. Mi duda es si seré capaz de dejar de reírme y eso puede retrasar la curación total. En fin, ya les contaré.
Una mano del fútbol moderno, esa chufla, un gol anulado al Almería y el de Vinicius ha excitado muchísimo a ese magnífico movimiento, el antimadridismo. Lo entiendo perfectamente. Entrenados en lo que están esperaban:
1.- Que no pitaran penalti por esa mano. Todas las demás, sí.
2.- Abofetear a uno del Madrid no es falta. Lo entiendo, pues hay precedente: Balliu le dio a Vinicius con las dos manos allá en Vallecas. Fue un aplauso en carrera muy meritorio por difícil: nada pasó.
3.- Gol de Vinicius: ante la duda, mano. En directo no hubo imagen que lo demostrara. ¿Qué anulamos pues? Luego, y como es habitual, sí apareció una, la que nos acompaña: hombro, zona legal.
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¿Entonces? La falta de costumbre es una cosa mala.
Y tenían además muy reciente el derbi, eso influyó muchísimo. El manotazo a Jude, filfa fofa pensando en el celebrado curso de De Paul, magnífico paisano de aquel Mascherano, un artista evitando tarjetas y/o penaltis. O sea, lo de ayer, ‘ná’.
Si la jugada entre Giménez y Bellingham tampoco fue nada, ¿cómo lo va a ser que la pelota le dé en la mano a un tío? Que, a fin de cuentas, trataba de rechazarla y no el tobillo de uno de los blancos. Dicho lo cual, la gente normal, colectivo en el que milito, decimos que eso no es penalti. Pero se pita. La diferencia que esta vez fue a favor del Madrid: sapristi.
Resumen de la conclusión: si lo de Negreira lo monta Florentino, el fútbol habría desaparecido de España
La falta de costumbre, ya digo. Esperaban otra tomadura de pelo y no superan lo vivido. Cachondos con el 0-2 esperaban gozar con lo normal, y acabó con que el árbitro y nada menos que Hernández Hernández en el VAR tuvieron una aparición extraña que los iluminó. Quizá. No sé. Un juez, un guardiacivil, un fiscal y se produjo lo inesperado. ¡Qué cosas!
Y sí, también apareció Xavi, ojo, un experto en la materia. Que vio cosas raras ya en el partido que su equipo jugó en Getafe, dijo. Cosas raras de los árbitros. Que lo diga un exjugador de la época negreiral, y actual entrenador del Barça, tiene mucho arte, pues es eso, un experto. Hay que reírse. Mucho. Xavi me puso peor, ya digo. Quizá es récord Guinness, reí con él durante ocho minutos y tres centésimas sin parar. Y lo pagué: ¡qué dolor!
Total, espero que no tardemos en vivir cosa semejante. ¡Es tan divertido!
El sorprendente duelo entre el supercampeón y el colista fue el gran gag de este fin de semana. Es lo que tiene el magnífico calendario que nos preside. El show del día, el último derbi pongamos, se ve atropellado por el siguiente y este por el que vendrá. Hubo otro muy interesante. El presidente de la FIFA sugiere que deberían quitarse puntos a los equipos cuyas aficiones dedicaran expresiones racistas a un rival. El detonante, la decisión de Mike Maignan, portero del Milán, que se fue del juego en Udine tras escuchar eso tan familiar por aquí de ¡mono, mono! y barbaridades parecidas. Olé por él.
Lamenté que volviera y el partido se reanudara, pero demos por bueno que el tal Infantino parece dispuesto a ponerse serio… en serio. Pudo hacerlo montones de veces cuando el ataque lo sufrió Vinicius, unas veinte, explicó el futbolista brasileño: debió de pillarle ocupado. Celebremos que el hombre haya despertado.
Lo que son las cosas. El sábado me pidió Joseba Larrañaga una opinión en su programa El Desmarque de Cuatro. Iba sobre Vinicius tras el derbi copero y me adelanté incluso a Infantino: lo que tiene que hacer es irse del campo y con él, todo su equipo. Al primer grito, al vestuario. Y para casa. Nada de enfadarse y/o encararse con grada o adversario. ¿Mono? Adiós. Muy buenas. A la espera de la FIFA además, claro. Acabo pues vuelve el dolor fuerte. Hasta la próxima, espero…
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Buenos días, amigos, y un saludo para Pablo Sobrado, que ayer nos regaló el titular del portanálisis de hoy.
Dolerá a quien tenga que doler, pero las tres intervenciones del VAR en el partido de ayer rectificaron errores del árbitro de campo. En consecuencia, impartieron justicia, que es lo que se espera del arbitraje. Si no hubiera intervenido el VAR, se habrían consumado tres injusticias.
Ahora bien, conviene preguntar al antimadridismo, e incluso al madridismo acomplejado otrora bautizado como piperío, si considera que el Madrid merece justicia deportiva. Tras muchos años de observación del panorama futbolero mediático y de las redes sociales, parece ser que no. Que no la merece. Porque tiene dinero, o porque es el mejor, o porque es odiado (causa adyacente a A y B). El caso, aunque ellos no lo verbalicen así, es que no creen que la merezca.
El antimadridrismo, arrastrando a su paso al madridismo acomplejado, considera que cualquier forma de injusticia hacia el Real Madrid, incluida la arbitral, es en realidad una forma de justicia. Y viceversa, que es lo que pasa ahora: un acto de justicia al Madrid es motejado de injusticia, máxime cuando nadie se lo espera, viene por partida triple y corrige tres injusticias anteriores.
El antimadridrismo, arrastrando a su paso al madridismo acomplejado, considera que cualquier forma de injusticia hacia el Madrid es en realidad una forma de justicia. Y viceversa: un acto de justicia al Madrid es motejado de injusticia, máxime cuando nadie se lo espera, viene por partida triple y corrige tres injusticias anteriores
El VAR, impulsado por la sobrevenida honradez de Hernández Hernández, acertó en todo, por mucho escándalo que se monte de manera artificial. Ya se comenta que el célebre trencilla canario anda bajo los efectos de los videos de RMTV. A nosotros nos parece que a quien tiene miedo es a la Guardia Civil, que le está investigando por enriquecimiento sorprendente durante el negreirato. Bendito sea el miedo cuando convierte a un hombre en cabal, y siga investigando la Guardia Civil.
Hernández Hernández vio un claro penalti, por mano en área del Almería. No hay falta de Rüdiger ni nada parecido.
También estimó con cierto, haciendo de la tecnología el uso que de ella se espera, que Vinícius remató con el hombro y no con el brazo, corrigiendo (para eso está el VAR) la anulación del gol por parte del árbitro de campo.
Por último, apreció lo que había visto todo el mundo menos el otro Hernández, el del campo, es decir, que hubo falta previa a Bellingham en el que habría sido el tercer gol del Almería. Como sucede con las otras dos jugadas, el escándalo habría sido que ese gol subiera al marcador, no lo contrario, pero como el negreirismo sociológico no está acostumbrado a que un árbitro corrija a otro a favor del Madrid, y comoquiera que ya ha sido dicho que el Madrid no merece justicia porque para eso es el más odiado y envidiado, la propaganda culé ya ha armado la revolución.
La portada de Marca no recalca que se trate de tres aciertos del VAR (es decir, no recalca la verdad), pero al menos se aproxima a los hechos con pulcritud, de manera aséptica. Todo lo contrario que los componentes de la expedición almeriense, a quienes se cita en la portada. Su frustración es comprensible, porque jugaron muy bien y tuvieron al Madrid a tiro, pero en la frustración también cabe demandar templanza y seriedad. Por ejemplo, la templanza y la seriedad que institucionalmente muestra el Real Madrid a pesar de saber que durante al menos dos décadas su adversario por los títulos pagó para garantizarse arbitrajes favorables, cosa que al Almería, tan afectado como cualquier otro club por este fraude, no parece en cambio afectarle tanto.
As pone el acento en el VAR, lo cual no es faltar a la verdad porque el VAR fue fundamental en sus aciertos, e ilustra el tema con parecida foto a la de Marca: Carvajal en el éxtasis del gol que sellaba la remontada. "Carvajal, te quiero", cantó el público, e hizo muy bien. Representó, como siempre, la casta indomable del Madrid, marcó el decisivo en el descuento y fue el mejor junto a Bellingham, que volvió a desempeñarse con primor y denuedo, a punto incluso de marcar en una chilena espectacular. Leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon para más detalles.
Por lo demás, la primera plana de Marca cita a Melero: "Nos han robado". Suponemos que tendrá pruebas que sustenten tan grave acusación. ¿Facturas, tal vez, como las que obran en poder de la fiscalía y determinan que el Barcelona pagó durante dos décadas al vicepresidente de la organización arbitral?
"Robo", titula también Mundo Deportivo, a quien cabe hacer la misma pregunta que a Melero. ¿Tenéis por ahí las facturas que acreditan vuestras palabras gruesas, chatos? Nosotros sí tenemos las vuestras, y no se refieren a un partido en concreto, sino a lustros y lustros de (ahora sí) robo de la competición. Hay quien no se ha dado cuenta aún de que ya no estamos en la era de la moviola. Estamos en la era de las facturas.
El diario del conde de Godó, grande de España, tilda de "inexplicables" las decisiones del VAR. No podemos estar más de acuerdo. Nosotros tampoco nos explicamos que el CTA se haya vuelto honrado de pronto. ¿Será un acceso momentáneo de probidad? Ojalá la conversión a la decencia de Hernández Hernández sea permanente y sea seguido por otros colegiados en la expiación de sus culpas negreiriles con una conducta de normalidad, como la mostrada ayer.
"¡Un gran Barça no necesita el VAR!", sueltan los de Sport, obviando que ganar habiendo mediado el VAR, cuando el VAR acierta, no implica el menor desdoro.
Claro que ellos piensan que el videoarbitraje no acertó ayer en el Bernabéu. "Tres errores históricos, siempre a favor de los blancos, les retratan". Ved cómo los aciertos del VAR no sólo pasan a ser errores, sino errores "históricos", nada menos. Hay que ver lo bien que le funciona a esta gente ese adjetivo (o lo bien que creen que les funciona). Remite inmediatamente a Guruceta y al penalti a Pepe en Elche, episodios de los que la propaganda culé siempre ha hecho categoría y a los cuales ahora unirá lo de ayer. Son expertos en convertir la anécdota en ignominia para la posteridad, máxime si son ayudados por el madridismo acomplejado de personas como Relaño, a quien Xavi Hernández citó ayer en rueda de prensa. Relaño dijo ayer que estos episodios dan armas al antimadrismo. Perdón, admirado Alfredo, pero esas armas se las das tú.
Lo que Xavi no explica es cómo es posible que un Madrid tan presuntamente ayudado por los árbitros sea el único club de Primera División que quiere cambiar la cúpula arbitral de arriba a abajo
Por lo demás, Sport abre con la foto del propio Xavi abrazando a Ferran, celebrando la remontada culé ante el Betis. Xavi dijo que ve muy difícil esta liga para el Barça, dando a entender un favoritismo del estamento arbitral con el Madrid. El entorno culé, cuando no puede comprar los arbitrajes, se queja de ellos, sin que ambas cosas sean incompatibles.
Lo que Xavi no explica es cómo es posible que un Madrid tan presuntamente ayudado por los árbitros sea el único club de Primera División que quiere cambiar la cúpula arbitral de arriba a abajo. ¿Estáis descontentos con los árbitros, amigos culés? En ese caso, no se explica que no os unáis al club blanco en su intención de desmantelar esa institución putrefacta, purgándola de una vez. ¿Por qué no os unís?
La respuesta no está en el viento, como decía Dylan, sino en los intentos de comprar "neutralidad" que figuran en los archivos del juez Aguirre.
Pasad un buen día.