Las mejores firmas madridistas del planeta

Espanyol, Córdoba... El Barça lo gafa todo

 

Servidor tiene sus creencias, manías, cábalas. Como casi todos, ¿verdad? Si me pilla en Madrid un momento complicado, incierto, una necesidad seria —me sigue espantando recordar la última, felizmente superada— me paso por los Agustinos de la calle Alcalá, Iglesia de San Manuel y San Benito, por concretar. Y rezo mis cosas.

También por un partido, claro. Mi madre lo hacía y con mucha humildad además: "Hijo, los demás también rezarán, por lo menos les empato. Y normalmente me escuchan". Era cuando Di Stéfano, Puskas, Gento y tal. Con un Ave María sobraba, claro.

Estuve ida y vuelta del Madrid con City y Bayern, y ayer por el Espanyol. Mano santa. Y no sabría decirles qué apuesta era más arriesgada. ¿La final de Wembley? Me pilló en Menorca. Allí me refugio en el Santuario de la Virgen del Toro, la montaña más alta de la isla. Sí, como si fuera una delegación... Total: ñak. Fíjense que cuando la final de la Euroliga no fui. Imperdonable error de cálculo, de atención...

Santuario de la Virgen del Toro, Menorca

Luego los hay que piensan otras cosas. No marean a santos y vírgenes y se fijan en asuntos solo terrenales: les cuadra. Uno, un crack, mi tronco Pepe, del que les he hablado más de una vez. Andaba yo ayer a media mañana por el Madrid de los Austrias y me llamó.

—Pepe: ¿Qué tal, asustao?

—Yo: Mucho, el Oviedo ese es un bicho.

—Pepe: No tiene nada que hacer.

—Yo: Ya.

—Pepe: Atiende, bobo. Hoy se juegan dos play-off, el del Espanyol y el Córdoba-Barça B. Los culés enloquecerían si ganan el Oviedo y su filial: es imposible. No han ganado nada este año, ¿qué quieres? ¿Que cambie la cosa en el último partido? Imposible. Están gafaos y gafan lo que tocan, sea el City o el Oviedo, que no debió viajar siquiera. Palman los dos.

Me lo dijo mi amigo Pepe: Los culés enloquecerían si ganan el Oviedo y su filial: es imposible. No han ganado nada este año, ¿qué quieres? ¿Que cambie la cosa en el último partido? Imposible. Están gafaos y gafan lo que tocan, sea el City o el Oviedo, que no debió viajar siquiera. Palman los dos

Y palmaron. Y no sólo eso. El Oviedo brindó el peor partido posible, explicación no tiene. Habían jugado tres veces contra el Espanyol esta temporada, en todos los casos fue mejor. Ayer, no. Su primer tiro a puerta llegó sobre el minuto 80. Sí, sí. Y el Espanyol, que tampoco había tirado, lo hizo dos veces en tres minutos y se puso 2-0 sobre el descanso. Rindámonos. Pepe acertaba una vez más: el gafe culé, todo lo que le pone pierde. Faltaba lo del filial. Se puso ganando: acabó KO. Jugaron Fort, Guiu y otros prometedores chavales: nada que hacer.

Córdoba-Barça Athletic

Total, que un montón de gente sufrió en vano. Pepe no se manifestó más que dos veces, dos guasaps. El primero tras lo de Cornellá, tres palabras: te lo dije. El otro, post Córdoba, solo una: mama. Es un fenómeno el tío. Y el Barça, desde luego.

Ah. Y se fue Nacho, costará que un chaval llegue a la cantera del Madrid y le empate. Qué cosas. En cuestión de días se han ido Kroos, Rudy, el Chacho y él, Nacho. Más copas que en la noche de Madrid. Cambio de guardia. Lucida y dolorosa.

 

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Buenos días, amigos. El RCD Espanyol ha vuelto a Primera División, que es el lugar al que pertenece por historia y méritos. Selló su retorno a la máxima categoría ayer merced a su victoria por 2-0 frente al Oviedo en la final del play-off de ascenso. Animamos al también histórico club del Principado a superar pronto la amargura de la derrota y volver a intentarlo. Ellos también merecen un lugar en Primera.

La noticia del ascenso perico es tan potente desde un punto de vista sociológico —como diría aquel— que ni siquiera rotativos tan desacomplejadamente negreiros como Mundo Deportivo, detestando como detestan los culés todo lo que huela a blanquiazul, son capaces de ponerse de perfil. En una portada histórica, por lo que tiene de tragarse un sapo de actualidad y otorgar al asunto la relevancia que merece.

Hela aquí.

Portada Mundo Deportivo

Hoy hay que felicitar a Mundo Deportivo por lo que en realidad debería ser normal, pero por desgracia no lo es en los sectarios medios cataculés, acostumbrados a despreciar y acosar al Espanyol como resistencia local que es al poder omnímodo, institucional y político, que ejerce el Barça. Mundo Deportivo hace algo tan fácil y tan difícil como hacerse eco de la noticia y dar acuse de recibo de su importancia para un medio editado en la Ciudad Condal, brindándole así la portada sin remilgos y aunque les duela hacerlo, como seguramente les duele.

El contraste está servido ante la absoluta, ridícula ruindad del panfleto publicado en el otro lado de la acera barcelonesa, que sería capaz de abrir a cinco columnas con un uñero de Cubarsí antes que dar la portada al modesto y heroico rival regional. Pues poco más o menos.

Portada Sport

En efecto. Sport considera (o finge considerar) que una foto de un entrenamiento de la selección, en la que casualmente salen dos de las jóvenes promesas blaugranas, tiene más peso que la noticia de lo acontecido ayer en el estadio de Cornellà-El Prat. Presumiendo, como siempre, la puerilidad de su lector, lo protege (¿?) del disgusto de la vuelta a la cumbre del ancestral oponente barcelonés, tratando de restar peso a una realidad de alcance incontestable.

En La Galerna felicitamos al Espanyol con todo el corazón, y nos congratulamos ante la restauración de normalidad que supone su presencia entre los grandes. No hay que olvidar que fue vergonzosamente descendido por los poderes fácticos conocidos, merced a arbitrajes incalificables de los hijos putativos de José María Enríquez Negreira. El Espanyol era incómodo y no podía seguir ahí. Le deseamos toda la suerte en su nueva trayectoria, sin que haga falta recordarle que los mismos enemigos que protagonizaron su nefando descenso siguen ahí, empezando por el preboste mediático que juró que el primer club de Cataluña seria aquel del cual es avalista y comprador sin dinero de sus palancas ficticias, y que el segundo sería el Girona. Sí, ese también sigue ahí, y es por añadidura el factótum de la empresa que provee de imágenes al videoarbitraje, filtrándolas a conveniencia.

Mucha suerte, amigos pericos. La vais a necesitar.

Nosotros nos alegramos muchísimo del ascenso del Espanyol, por dos razones básicas. La primera, porque es el equipo de grandes amigos de La Galerna, empezando por nuestro insigne colaborador Tomás Guasch y continuando por Carlos Marañón, director de Cinemanía y comentarista junto a Paco Grande en la presente Eurocopa, hasta ascender a su padre, Rafa Marañón, máxima figura histórica viva del club blanquiazul, que también destacó en el Madrid de los setenta. La alegría de todos ellos es la nuestra. El maestro Guasch, felicitado ayer vía WhatsApp, se solazaba ante "la felicidad de un pueblo oprimido". Hay genios que sueltan cachondadas más cargadas de verdad que los asertos más presuntamente enjundiosos.

La otra razón para nuestra alegría es la tradicional amistad entre el Espanyol y el Real Madrid, muy especialmente entre ambas masas sociales. Ya sabemos que, en este apartado, las cosas han cambiado algo, y que hay un sector de la grada espanyolista más reacio a consagrar esa amistad. Vaya nuestro abrazo tanto para los pericos que lo quieran como para los que no.

Portada As

As tampoco otorga, ni de lejos, el espacio que merece al ascenso del Espanyol, aunque en este caso cabe el atenuante de que no se trata de un rotativo editado en Barcelona. Quizá sin darse cuenta de la coincidencia, los de Vicente Jiménez nombran argumento principal del día a Joselu, que seguramente estará celebrando hoy como nadie dicho ascenso, dado que sufrió el descenso en sus carnes.

En una fotografía algo desconcertante, Joselu recuerda un poco a Freddie Mercury con tanta corona y tanta capa, aunque ésta sea rojigualda en lugar de ser de armiño. Las efusiones patrioteras las carga el diablo, y podrían deslizarse a los terrenos de la perplejidad en lugar de a los del fervor.

Os dejamos con Marca, que nos conmina a seguir disfrutando. Eso siempre, juegue o no juegue España un partido intrascendente.

Pasad un buen día.

Portada Marca

Buenos días, amigos. Todo parece indicar que Nacho Fernández, capitán del Real Madrid, no renovará su contrato y se marchará al Al Qadsiah de Arabia. El defensa tenía sobre la mesa la oferta de renovación del club, pero al parecer ha elegido la opción saudí, donde se reunirá con otro ilustre madridista, Míchel, entrenador del Al Qadsiah. Así lo destaca Marca en su portada

Portada Marca

Nacho llegó al Real Madrid hace 23 años, con el siglo XXI recién inaugurado. Aquel 2001 se incorporó al Alevín B y fue subiendo en el escalafón de La Fábrica hasta que Mourinho le dio la alternativa con el primer equipo una década después en Mestalla, en un partido que acabó con victoria por 3-6 para los vikingos.

A partir de entonces, Nacho ha firmado una trayectoria impecable con el Real Madrid. No ha vestido otra camiseta salvo la de la selección española, menos veces de las merecidas, por cierto. Ha sido el mejor ejemplo de los valores y virtudes que definen al Real Madrid. Jamás ha tenido un comportamiento reprochable en ningún ámbito de su carrera. Nacho Fernández es el futbolista ejemplar.

Esta ejemplaridad la ha hecho extensiva a su desempeño en el terreno de juego, porque, no lo olvidemos, la principal característica de Nacho es que es un excelente defensa, adornado además con el don de la polivalencia, puede jugar en todos los puestos de la retaguardia.

Es normal que los futbolistas, cuando juegan menos, necesiten de varios partidos para coger la forma, sin embargo Nacho, en las épocas que ha sido menos habitual, siempre ha dado un paso al frente para ocupar el puesto donde era necesario y disputar los encuentros en plenitud de facultades.

Ancelotti lo definió como un defensa pesimista porque siempre piensa que algo puede suceder, de modo que permanece concentrado los 90 minutos. En cambio, su principal legado es el optimismo, Nacho representa la ilusión para todos los niños cuyo sueño es triunfar en el Real Madrid. Nacho ha demostrado que con esfuerzo, disciplina y trabajo, unido al indispensable talento, se puede llegar a ser el jugador más laureado del club blanco y uno de los únicos cinco futbolistas en el mundo que atesoran seis Copas de Europa (los otros cuatro también son del Madrid).

Motivos suficientes para que la dimensión de Nacho en la casa blanca sea histórica, el espejo donde debe mirarse todo el que se vista la camiseta del Real Madrid. Nacho es ya un pedazo del escudo redondito.

Si se confirma oficialmente su marcha, no hay nada que reprochar al seis vikingo, ha dedicado su vida al club, ha conseguido todo y se habría despedido alzando al cielo de la capital y ofreciendo a todo el madridismo la 15ª Champions desde la Cibeles. Difícil imaginar un mejor broche.

Solo resta desearle lo mejor, se ha ganado el derecho a decidir su futuro y terminar su carrera con un gran contrato. Sabe que tiene las puertas abiertas del Madrid y a buen seguro que volverá, porque el Real Madrid es su casa.

Portada As

As también adelanta la marcha de Nacho a Arabia, pero dedica su portada a Cucurella, una de las sensaciones de la Eurocopa, como subtitula el diario de PRISA. El del Chelsea afirma que nunca se planteó ser profesional, pero la verdad es que está jugando a un gran nivel con España.

Cucurella afirma que si llegan a la final se teñirá el pelo de rojo, le recomendamos que vaya encargando a Farmatint que redoble su producción, porque dado el juego exhibido por la selección y su exuberancia capilar, es probable que vaya a necesitar cantidades ingentes de producto.

As destaca otra frase de Marc: «Mi mujer, que es de Mataró, siempre me habló de Lamine», se demuestra una vez más que para la Central Lechera solo existe el Madrid y nada más que informan de los blancos.

La azotea del diario madrileño es para Portugal, que «se desmelena». Si tenemos en cuenta que fue ante Turquía es más meritorio. La lusa es otra de las selecciones más completas, quizá junto a la alemana y la española. Güler jugó 20 minutos y esta vez no hubo golazo, pero seguimos ilusionadísimos con él.

Portada Sport

Sport también ilustra su primera plana con un futbolista de la selección Dani Olmo, que ni está viejo ni hendido por el rayo (afortunadamente). Es un buen jugador, por lo que deseamos que no recale en el Barça, aunque, fiche o no por los culés, el Madrid tiene plantilla para competir y ganar a cualquiera.

En el lateral informan sobre el no ascenso del Nàstic, que vio truncado su sueño de subir a Segunda gracias a un gol del Málaga en el descuento de la prórroga. Felicidades para los andaluces.

Quien puede volver a Primera es el Espanyol, que se juega una plaza para la máxima categoría hoy a las 18:30 contra el Oviedo. Tendrá que remontar el 1-0 de la ida.

Portada Mundo Deportivo

Una de las dos portadas culés, o ambas, siempre elucubran con futuros fichajes azulgranas. De hecho, si por ellos fuera, el FC Barcelona (de fútbol) contaría con una plantilla de 432 futbolistas y 47 entrenadores. Hoy le ha tocado a Mundo Deportivo la tarea y nos habla de Luis Díaz y Mikel Merino. Apuntados.

Pasad un buen día.

Para desgracia de sus seguidores, la gestión del FC Barcelona no está en las mejores manos, ni siquiera en buenas manos, solo la permisividad y negligencia de las instituciones y órganos reguladores le permiten seguir compitiendo. Sus socios deberían pedir cuentas por ello, pero tienen la costumbre de elegir populismo sobre gestión cada vez que acuden a las urnas.

El penúltimo escándalo afecta a un tema sensible, quizá menos mediático que la adulteración de la competición mediante la compra de la dirección de sus jueces, pero es un problema de rango superior porque afecta a los derechos laborales de los trabajadores y a su dignidad personal.

El escándalo de las obras del Camp nou afecta a los derechos laborales de los trabajadores y a su dignidad personal

El año pasado, El Periódico destapó las condiciones a las que estaban sometidos los empleados de las distintas contratas que trabajaban en las obras del Camp Nou. Mil euros brutos al mes por 56 horas de trabajo, nóminas retocadas en las que se pagaba menos de lo establecido, empleados que pernoctaban frente al Camp Nou para no llegar tarde y demás hechos a los que, preguntada por ellos, Elena Fort, vicepresidenta institucional del FC Barcelona y responsable del Espai Barça, respondió: «Se ajusta a convenio».

Elena Fort. "Se ajusta a convenio"

Ahora, nuevamente El Periódico saca a la luz nuevas irregularidades y la Inspección de Trabajo vuelve a abrir una investigación. Según este diario, los trabajadores —que son personas, recordemos—, llegados en su mayoría desde Rumanía, denuncian que no han firmado ningún contrato. Les prometieron 100 euros por día trabajado, alojamiento, transporte y tres comidas diarias, y al llegar encontraron que les pagaban en B un salario inferior al legalmente permitido, los levantaban a las 5 de la mañana y los devolvían a su alojamiento a las 20 de la tarde, con dos horas de trayectos en autobús. Asimismo, denuncian que si exigen condiciones laborales legales y dignas ante la empresa correspondiente son despedidos.

Los trabajadores del Camp Nou denuncian que trabajan sin contrato, que cobran en B un sueldo inferior al SMI y que son despedidos si exigen condiciones laborales legales y dignas

En esta ocasión, quien así actúa es la subcontrata Eurobau SRL y hay que pedir cuentas tanto a ella como a Limak, la empresa turca adjudicataria de las obras, pero el FC Barcelona es responsable subsidiario y moral de esta situación y debería ponerle remedio a la mayor brevedad, nadie civilizado puede tolerar estas condiciones laborales en el club que dirige.

Estas obras del Espai Barça fueron vendidas por el club como la salvación del mismo, gracias a ellas se generarían los ingresos necesarios para volver a colocar en la senda de la viabilidad al FC Barcelona. Se eligió a Limak, según nos contaron, porque ofertaba un presupuesto y un plazo de ejecución menores que otras empresas. Se pidió un elevado crédito de 1450 millones y a construir.

Obras Camp Nou

Elena Fort declaró el año pasado que Limak «es una empresa de referencia mundial, de las más importantes. Quiero poner el énfasis en que nos ofrece el mejor precio y el menor tiempo de construcción».

Solo por poner en contexto las palabras de la vicepresidenta referidas a Limak, al concurso de las obras concurrieron empresas como Acciona, FCC o Ferrovial.

Sin embargo, la propia Elena Fort, en un acto celebrado recientemente en la asociación Arquitectes x l’Arquitectura, dijo: «En todas las puntuaciones del concurso, el coste de construcción de Limak creo que era el más caro de todos. Por poquita diferencia, pero básicamente era el más caro».

Se acuerdan que LIMAK ofrecía las obras más baratas y las más rapidas?

🚨 Ayer supimos por @Fortelena que SON LAS MÁS CARAS y que la duración inicial era de NUEVE AÑOS. pic.twitter.com/LBXGPCfMM5

— Joan Laporta Out of Context (@Lapo_outcontext) June 19, 2024

Por cierto, los medios de comunicación no tuvieron permitida la entrada a este encuentro. El derecho a la información tampoco parece estar entre las prioridades del club.

La contradicción entre lo declarado antes y lo dicho ahora es evidente. O alguien miente o ha cometido un error palmario.

Elena Fort declaró que Limak era la opción más barata, pero la propia vicepresidente se contradijo y ha dicho que es la más cara

El arquitecto encargado de firmar el proyecto tampoco se ha visto exento de polémica. Inicialmente, las arquitecturas ganadoras del concurso fueron la catalana Pascual i Ausió y la nipona Nikken Sekei, pero a medida que Laporta fue imponiendo cambios que desvirtuaban la propuesta inicial se fueron apartando. En el acto mismo acto llevado a cabo en la asociación Arquitectes x l’Arquitectura y tras insistir en varias ocasiones los presentes, Lluís Moya confesó que el arquitecto era Fedde Huistra, desconocido para el gran público.

Laporta en las obras del Camp Nou

Este profesional es responsable del diseño de la nueva fábrica de Damm en el Prat de Llobregat o la de Estrella de Galicia en A Coruña. Sin embargo, varios expertos han mostrado su preocupación. Jaume de Oleza, exdirector de arquitectura del Consorci de la Zona Franca ha declarado que «se han modificado algunos aspectos del proyecto inicial y algunos cambios son contradictorios. El actual proyecto no está bien delimitado y Nikken Sekkei ha quedado muy diluida. A saber cómo acabará económica y estéticamente la reforma del Camp Nou». Dani Mòdol, exconcejal de Arquitectura del ayuntamiento de Barcelona ha denunciado que «falta transparencia en la reforma actual del Camp Nou. Hay mucha opacidad por parte del Barça».

Ninguno de ellos, ni El Periódico tampoco, pueden ser acusados precisamente de anticulés o madridistas. La excusa de la Central Lechera no aplica.

¿Qué motivos llevan a elegir a una empresa que no respeta los derechos laborales de sus trabajadores, casi desconocida, sin experiencia en estas grandes obras y más cara frente a firmas de renombre internacional y experiencia y solvencia contrastadas? Probablemente solo lo sepan Laporta y los suyos.

 

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Buenos y eurocoperos días, amigos galernautas. Es lo que toca. Los panenkitas pueden conversar con el camarero sobre la basculación defensiva de Austria sin que les miren raro, y Alberto Cosín puede trazar una analogía entre la Rumanía de hoy y aquella del Maradona de los Cárpatos mientras repasa las llamativas ausencias en la lista de Georgia para el torneo.

En definitiva, todo hincha del balompié y plusmarquista doméstico del sillonball está de enhorabuena. Claro, que todos ellos quedan en un discreto segundo plano si los comparamos con los entusiastas de La Roja —que tienden a no pronunciar la palabra España ni por equivocación—, cuyo fervor federativo/patriótico/balompédico es convenientemente amplificado por los altavoces mediáticos de los kioscos a uno y otro extremo de la piel de toro. ¿Son los tambores de guerra de la Eurocopa?

No. Son los mamporros de Manolo a su bombo; que tienen bailando a todo forofo, panenkita y Españita que se precie.

Portada Marca

Por eso, nobleza obliga, hoy destacamos la primera plana de Marca que se escabulle de la extasiada tónica rojigualda habitual de estos días para mostrarnos un presumible duelo generacional de altura entre una leyenda madridista, su máximo goleador histórico, y otro aspirante a ocupar su trono en el Olimpo del madridismo. Cristiano y Arda; Güler y Ronaldo, cuando el luso debutaba en su primera Eurocopa, el otomano andaba todavía dándole al chupete, el biberón y haciéndose caca; el mismo popó que generan las estrellas madridistas de la Eurocopa y la Copa América entre nuestros enemigos, ofuscados hoy en palancas blaugranas y renovaciones de mirlos de la Masía unos, atracando a la Real Sociedad otros a orillas del Manzanares. Cristiano, del que, por cierto, el panenkismo que saludábamos en líneas precedentes ha tendido a la mofa por los indudables achaques de la edad del otrora nuestro Adonis de Madeira. Sin embargo, ahí lo tienen, un cuasi cuarentón peleando al máximo nivel y con la ilusión de un chaval al frente de su selección. Debe de ser frustrante pensar que el criterio para el Ballon D´Or de esta temporada pase por un gol albiceleste a Guatemala o por el hat-trick de Lionel que eliminó a los Seattle Supersonics del playoff de descenso de la liga gringa de soccer.

¿Y qué decir de Aladin Güler? Otro abanderado del baby boom de Juni en el Madrid, junto a Endrick y los ya consagrados Jude, Vini, Goes, Eduardo, Aureliano e incluso Fede. Otros fían su suerte a Lewandowski, cuya selección detentó ayer el honor de ser la primera en irse al carrer de la Eurocopa.

Portada As Portada Mundo Deportivo

Parte de la competencia de Marca dentro y fuera de la meseta no puede evitar subirse al carro del empalago rojizo. Así, AS nos muestra a la pareja extrema de moda en la selección; Lamine Yamal y Nico Williams, dos chavales bastante majetes y bastante buenos. A ver lo que duran ambos en sus respetivos clubes ante la amenaza constante del petrodólar y la libra esterlina. Habrá que ver si Joan Kennedy Laporta no se abraza un día de estos con un maniquí de Lamine porque eso será que le van a Yamal de la Premier para hacer palanca más pronto que tarde.

Tampoco el diario de Godó, grande de España, se resiste a la tentación de las dobles parejas con la que parece se disputa hoy el partido en los kioscos. Si bien, Marca y As, apuestan por un yacer tradicional de dos en dos, MD aumenta el picante y lo eleva a trio. Menage a trua es quererse algo más que los demás, que decía Puturrú de Fuá.

Así, a los consabidos Nico y Lamine, el rotativo catalán añade a Marc Cucurella, otro vilipendiado de la Masía que seguramente cual Riqui Puig de turno fue llamado en su día para las más altas conquistas. No está mal lo que ha conseguido el chaval fuera del Miniestadi, convocatoria y titularidad con España incluida, pero lo realmente impactante es su legado lingüístico. Como tiempo ha rezaba Falstaff en el chat de La Galerna, Marc no sólo se apellida así, sino que tiene cara de llamarse Cucurella; apellido, vocablo, sonido que ya trasciende al propio futbolista, desde el momento en que se piden a modo de chanza helados de cucurella en los chiringuitos de España o se solicita solícito al camarero que junto a la caña disponga de unos cucurellas para picar. Para quien escribe, además, calvo cuarentón, ese pelazo no hace sino despertar una más que sincera admiración que trasciende lo meramente futbolístico.

Portada Sport

Así como hemos tenido dobles parejas en Marca y AS, e incluso un trío un Mundo Deportivo, a Sport sólo le quedaba apostar por el solitario, noble arte amanuense nunca suficientemente ponderado. Lo único es que andan tan tiesos en el club de las palancas que ya lo que publican en portada no tiene que ver con su primer equipo, ni siquiera con La Roja. Hoy Sport celebra en primera plana la renovación de un canterano con pinta de vendedor de seguros/agente inmobiliario. Sintomático, cuanto menos.

Al final, la Eurocopa —y el futbol, si me apuran, amigos galernautas— es como las portadas del día. Cada uno se acuesta con quien y cuantos quiere (o le dejan). Y cada cual disfruta de la Eurocopa (o no) tal cual emana de sus reales nísperos.

Pocas actitudes hay más madridistas que esta.

¡Feliz fin de semana, amigos galernautas!

EL 28 de agosto de 1973 debutó en el Madrid Günter Netzer. Fue el primer alemán en aterrizar en Chamartín y uno de mis ídolos de la infancia. Hasta ese año, no estaba permitido fichar jugadores extranjeros, salvo los oriundos. Tenía una clase descomunal con aquellos maravillosos pases de larga distancia, con una visión de juego estratosférica y un potente disparo desde fuera del área. Fue campeón del Mundo con Alemania en 1974 y en 1972. Después de hacer una excelente Eurocopa y ganarla para los teutones, quedó segundo en la votación para el Balón de Oro por detrás del Kaiser Franz Beckenbauer.

Fuera del campo, fue también un adelantado a su época. Tenía formación académica, montó negocios compatibilizándolos con su carrera futbolística, y vestía como un galán de cine o un cantante de rock, marcando un estilo propio y peculiar.

Günter Netzer

Toni Kroos debutó de manera oficial con nuestro equipo el 12 de Agosto de 2014, casi 41 años después del Fary alemán o el Nibelungo, como se conocía a Netzer, siendo el noveno alemán en vestir la camiseta blanca. No nos podemos quejar de la camada germana que ha recalado en el Bernabéu: Breitner, Stielike, Schuster, Illgner, Ozil o Rüdiger son magnificas muestras de lo rentables que fueron los teutones para nuestro club.

Pero el mejor, de largo, ha sido don Toni Kroos.

Hemos vivido 10 años disfrutando cada partido de él. Es como si el amante de los buenos automóviles pudiese conducir cada mañana un Ferrari 250 GTO.

Hemos vivido 10 años disfrutando cada partido de Kroos. Es como si el amante de los buenos automóviles pudiese conducir cada mañana un Ferrari 250

Toni llegó al Madrid de tapado, sin hacer mucho ruido. Costó 25 millones, cuando ese mismo año se pagaron 70 por James, que iba a ser la gran estrella. El Bayern fue cicatero en su oferta de renovación y Kroos no dudó en poner tierra de por medio, bastante decepcionado con la directiva muniquesa, que cometió el mayor error de toda su historia al dejar libre a un jugador que iba a marcar una época. Cuando lo intentaron ya era demasiado tarde. Ya sabemos que Toni cuando toma decisiones no cambia de criterio. Y siempre son sabias, como bien conocen sus rivales en el campo de juego.

Kroos y James

A lo largo de toda esta década, Kroos ha seguido yendo de tapado. A la sombra de Ronaldo, de Modric, de Benzema... Los titulares de prensa se los llevaron ellos, los mayores aplausos de la afición se focalizaban en las grandes estrellas mediáticas, los balones de oro fueron a las vitrinas de Cristiano, de Luka o de Karim. Toni nunca estuvo, mediáticamente hablando, en esa primerísima pole position. Es justo y necesario reconocerlo.

Este estilo suyo de pasar desapercibido, de jugar con el mismo par de botas de toda la vida, de no dar entrevistas, ni escándalos, ni renovaciones salariales aireadas a los cuatro vientos, incluso de retirase cuando está en la cresta de la ola, son circunstancias que engrandecen todavía más a un jugador único e irrepetible, al que ya echamos de menos nada más consumarse su marcha, como pasa en la vida cuando se van aquellas gentes excepcionales que nunca quisieron ser protagonistas de la película porque en su personalidad estaba la de ir de actores secundarios.

Los madridistas tenemos una deuda con él y, como somos gente de ley, no debemos descansar este verano en la playa antes de pagarla. Debemos unirnos todos para secundar una campaña a favor de que el Balón de Oro de este año sea para él. El futbol mundial no puede permitirse que Toni se retire sin el máximo galardón individual que se concede a un jugador. Es el único que tiene 6 Copas del mundo de Clubes y, como es conocido, de los pocos que atesora 6 Champions y 5 Supercopas de Europa. No digamos nada si además gana esta Eurocopa para añadir al palmarés con su selección, donde brilla el Mundial.

Debemos unirnos todos LOS MADRIDISTAS para secundar una campaña a favor de que el Balón de Oro de este año sea para Kroos

Su temporada ha sido espectacular, ha ganado la Supercopa, la liga y la Champions, y quién sabe, como decimos, hasta dónde llevará a su selección. Ha cerrado su trayectoria en el Real Madrid con un acierto del 93% de los pases que ha intentado. Un porcentaje de locos, sobrehumano, propio de una computadora, no de una persona.

Kroos ha sido durante toda la temporada( y durante diez años) el gran cerebro de este equipo, como se denominaba antes al jugador que lleva la manija del conjunto. Suyo es el lanzamiento de una falta magistral con la que comienza el cambio de cara del Madrid en la segunda parte de la final de Wembley. Suyo es el córner que le pone a Carvajal para abrir el marcador. Suya es esa asistencia memorable a Vinícius en Múnich.

Kroos

¿Todo esto se quedará sin premio?

Yo quiero que Kroos sea el primer jugador en recibir un Balón de Oro en el año de su retirada.

Desde luego, si España no puede ganar la Eurocopa, yo voy con los alemanes. La camiseta de esta selección también es blanca y su timonel juega con botas blancas y tiene el corazón igual de blanco que los nuestros.

Yo quiero que Kroos sea el primer jugador en recibir un Balón de Oro en el año de su retirad

De niño soñé que un alemán como Netzer me haría ver ganar Copas de Europa. En la cincuentena, otro germánico me brindó 5 Champions. Quiero que esta vez sí gane un Balón de Oro.

Y luego que vuelva por un día al césped del Bernabéu a compartir con su afición el galardón.

Se lo merece.

 

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Hola a todos, amigos. Tras su brillantísima victoria por 1-0 ayer ante Italia, España es la sensación de la Eurocopa. Sólo Alemania puede arrogarse el papel de favorita de una manera clara por encima de la selección dirigida por Luis de la Fuente. Francia o Inglaterra siguen estando ahí, pero mucho más en virtud de la calidad que se le supone a sus jugadores que de lo que han demostrado a esta altura del torneo, que ha sido bien poco. Por el fútbol llevado a cabo, sólo España hace sombra a Alemania y, si no fuera porque en los eventuales cruces ambas selecciones (la de De la Fuente y la de Nagelsmann) se encontrarían en Cuartos, nos darían ganas de asegurar que España es firme candidata al triunfo final. O sea, que Marca a lo mejor se pasa hoy con lo de los sueños "a lo grande", pero razones para admirar el fútbol patrio hay.

 

Ayer se demostró que arrollar a Croacia no fue un accidente. A España sólo se le puede achacar una fatalidad algo bisoña a la hora de definir, pues debió ganar por más goles y  no sólo merced a la fatalidad de un tanto en propia meta de los italianos. Demostró verticalidad, talento a raudales, energía, visión, organización, virtuosismo. Hemos criticado a Luis de la Fuente, pero si hemos de rectificar lo haremos sin ambages. Es posible ser un apesebrado que aplaude a Rubiales y aleja a Brahim y, a la vez, un buen entrenador. Está liberando a la selección del corsé táctico del TikiTaka. Esta España no es rehén de ningún dogma futbolístico, lo que inevitablemente genera algunas tímidas simpatías, que creíamos olvidadas. Juega bien, y eso ayuda, se llame España o se llame como se llame.

Pues sí. "España es una fiesta", y lo seguirá siendo si prosigue en esta senda de excelencia. Como también dice As, el marcador "no refleja" la superioridad hispana. Habrá que ver a este equipo frente a escuadras con verdaderos pesos pesados en la delantera (Mbappé, Kane, Havertz), sobre todo si De la Fuente persiste en alinear a jóvenes que juegan en Arabia por encima de quien acaba de ganar su sexta Champions League, pero de momento juega mucho y bien. Carvajal es la gran estrella consagrada, aunque juegue en una posición tan poco "de" estrellas; en el centro del campo, ha afianzado el dúo Rodri/Fabián, jugador boya + box to box en vías de consagración; arriba, dos auténticas perlas como Nico Williams y Lamine Yamal, que están deslumbrando, acompañados por un Morata que demuestra más sus dotes goleadoras cuanto más se olvida de combatir mediáticamente una inexistente campaña en su contra.

La prensa cataculé también se rinde al fenómeno de la Selección, haciendo hincapié en su golden boy Lamine. Donde hay talento sólo cabe reconocerlo, y es posible que esta vez no estemos ante un hype de la Masía, infladísimo por la prensa afín, sino ante un futbolista realmente prometedor. Lo mismo diríamos de Nico Williams, delantero al que estaríamos como locos por traer al Madrid, si no fuera porque no nos hace falta al tener ya a los mejores. Nos sobraría, literalmente.

Hace unos días publicábamos un portanálisis/editorial títulado "No es obligatorio apoyar a la Roja". Era un acto de rebeldía. Desde los medios de comunicación españoles se da por hecho que toda persona con DNI rojigualda debe apoyar la Selección llamada España o hasta la Roja, y nosotros reclamábamos el derecho a negarse a hacerlo. Quien no quiera admitir que su país sea representado por un equipo regido por la corrupta RFEF, entidad putrefacta hasta el tuétano (desde la presidencia hasta el estamento arbitral), tiene esa prerrogativa. Si eres madridista, has asistido además a un ejercicio de alejamiento emocional de la Selección, reivindicada (y de hecho secuestrada) como herramienta para dañar el prestigio del Real Madrid durante lustros.

Sin embargo, el mismo ejercicio de libertad que nos faculta a renegar de la selección por ser el equipo de la RFEF y el mundo anti puede conducirnos a trascender el que lo sea y considerar que nos representa como equipo de España, por encima de esas variables. Probablemente no haga falta decirlo, pero es igualmente legítimo. Si fuera preceptivo renegar de la selección porque sea el equipo de Rocha o de Medina Cantalejo, también habría que desear el fracaso de los atletas españoles en los Juegos Olímpicos, caso de no gustarnos el gobierno coyuntural de la nación. ¿No convendría quizá disociar, impedir que se entienda en exceso la mancha de nuestro desafecto?

En La Galerna abogamos siempre por la libertad (cuánto más por la libertad de los sentimientos, con frecuencia incontrolables), y seguiremos con interés el devenir de esta prometedora selección española -con tres madridistas en sus filas- en lo que quede de Eurocopa.

Pasad un buen día.

Cuando, hace apenas un puñado de semanas, un aro perverso de una cancha de Berlín se empeñaba en escupir de manera reiterada todos los malditos lanzamientos y la final de la Euroliga se nos iba por el sumidero, miles de madridistas nos hacíamos cruces, impotentes ante el televisor. En ese terrible trance, mi mirada lo buscó, implorante. La segunda mitad se había convertido en una cuesta abajo por la que nos estábamos despeñando y solo había un freno posible. El mismo que tantísimas veces nos había salvado de la derrota tras un partido mal encarado, cuando más calentaban las papas; el mismo que tantísimas veces me había salvado de la desidia tras un día de trabajo cochambroso y alienante. Arrodillado como un devoto, mis labios bisbisearon la enésima oración suplicante: “No soy digno de insistirte de nuevo, Chacho, pero una jugada tuya bastará para sanarme”. Sergio saltó a la pista con idéntico semblante a aquel con el que, cuarenta y ocho horas antes, había dado la puntilla al Olympiacos en la semifinal, pidió el balón… y falló sus tiros. En ese instante, algo dentro de mí supo que todo había acabado. Y no se refería a la final.

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Cuando era pequeño, me costaba muchísimo convencer a mis amigos de que jugásemos alguna vez al baloncesto en lugar de al omnímodo balompié. No obstante, en ocasiones se alineaban los astros y, bien porque los mayores hubiesen ocupado el espacio correspondiente a las porterías de fútbol, bien porque  mis cansinos requerimientos acabasen haciendo mella, se me concedía el deseo. Situados bajo la canasta, llegaba el momento de escoger el papel que iba a representar cada uno; se trataba de un artificio ridículo e infantil con el que pretendíamos adjudicar una leve pátina de épica a nuestras respectivas torpezas. Por aquel entonces la influencia de la NBA ya era enorme, y el grupo solía dividirse entre tradicionalistas y renovadores. Es decir, entre los que querían ser Michael Jordan y los que querían ser Kobe Bryant. Esporádicamente, algún despistado, acaso contagiado de chovinismo, pedía nombrarse como Gasol. Y luego estaba yo, el dueño de la pelota y que, por tanto, tenía el privilegio de elegir el primero. El que siempre, siempre, siempre, prefería ser el Chacho.

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Cuando estaba en la universidad, había épocas mejores y peores. El retraso de la adolescencia en las sociedades desarrolladas ha convertido ese feliz período en el del apuntalamiento de la personalidad, una etapa que idealmente debiera suceder de forma previa. Sin embargo, la intolerable demora en mi propia madurez me permitió hacerla coincidir con la consolidación deportiva del Chacho. Regresado de una América ingrata, la irregularidad marcó sus inicios en el Madrid, y hubo quien incluso jugueteó con la opción de echarlo. Hasta que una tarde de mayo de 2012, espoleado por la bronca del entrenador ,que lo recuperó para la élite -glasolina noventa octanos; que Dios me perdone la simpleza- y escoltado por un yugoslavo -en el baloncesto siempre hay un yugoslavo rondando-, conquistó Vitoria y su hueco, desde entonces perenne mientras él quiso, en la plantilla merengue. Aquel verano, el Chacho y yo nos dejamos barba, y hasta hoy.

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Cuando me preguntan los motivos de mi predilección por Sergio Rodríguez, mi primer impulso es dudar de la inteligencia de quien plantea la cuestión. Pero no es del todo justo: al fin y al cabo, uno tiene otros jugadores fetiche en este histórico Real Madrid. La respuesta rápida suele aludir a que, mientras que el encanto de Llull reside en su desbordante energía y en su explosividad, mientras que el atractivo de Rudy radica en su capacidad para reinventarse con inteligencia tras la agresión que se llevó su añorado físico -y en su doliente rictus de sacrificio al lanzarse a por un balón que se pierde-, mientras que la fascinación por Carroll se establecía en un acierto sobrehumano, maquinal -de IA, diríamos hoy-, mientras que la admiración que despertaba Felipe se construía por medio de la fricción y la pugna constante contra gigantes más poderosos, mientras que el entusiasmo que aviva el Facu apunta al nervio y al arrojo como complementos de un talento superlativo, lo del Chacho es otra cosa, algo que está por encima. Del mismo modo que él, a menudo, parecía levitar por encima de los partidos. Habrá quien hable de la opción de los estetas, del poder transformador de la belleza, de la creatividad. Tendrán razón, pero se trata de consideraciones demasiado obvias. Hay algo más.

En el Renacimiento, Baltasar Castiglione escribió un manual de las virtudes que debían caracterizar al perfecto habitual de la vida palaciega. En El cortesano  se subraya la importancia de comportarse con gracia, evitando tanto las groserías como las poses excesivamente afectadas. Se hace referencia a la sprezzatura, una condición que logra aparentar que todos los movimientos y actos se realizan sin esfuerzo. He ahí el hechizo engañoso del Chacho, un jugador que podría venir del Renacimiento, y no precisamente por una proporciones corporales vitruvianas. Una internada interrumpida, un paso atrás y canasta inverosímil. Un balón arrojado al aire más allá de los límites de lo tolerado en una bomba ortodoxa. Un alley oop idéntico al anulado inmediatamente antes . Una penetración y un pase a la esquina, con bote y por debajo de sus piernas y las del adversario. Se le atribuye el mayor número de regalos inesperados, pero es mentira. Él dio un paso más: los regalos dejaron de ser inesperados.

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Cuando el Chacho se fue del Madrid -según se dejó entrever, no en excelentes términos-, yo me mudé de ciudad, también bastante a regañadientes. Las nuevas opciones y los nuevos comienzos están muy bien para los libros de autoayuda y para los sobres de azúcar, pero conviene desengañarse: los destinos manifiestos no existen y la vida no tiene mayor sentido que el que nosotros queramos construirle a posteriori. Por tanto, los puntos de inflexión y los finales suelen ser abruptos, repentinos y no conceden ninguna ventana abierta ni asideros. De ahí que haya que celebrar cuando se nos otorga la gracia de la enmienda. De ahí que sea imposible no emocionarse con el último baile exitoso que se brindaron el Chacho y el Madrid, con un guion tan perfecto que parece mentira: una temporada con un rendimiento muy discreto, sin piernas ni pulmones, de repente redimida por una erupción volcánica en las eliminatorias cruciales. Y otra Copa de Europa, posiblemente la mejor. Piti Hurtado le puso música de Springsteen y no pudo acertar más: no se puede encender el fuego sin una chispa; la chispa que evitó que siguiéramos bailando en la oscuridad.

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Cuando el Chacho se jubiló, me dio su última asistencia. La posibilidad de afrontar una adultez -y una posterior vejez- desde una posición superior a la de los arrogantes venideros. La de alguien que sí lo vio jugar.     

 

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Desde hace años, décadas, muchos madridistas hemos venido observando y denunciando situaciones anómalas en el mundo del fútbol cuando el FC Barcelona está involucrado. Desde antes de las ligas de Tenerife, aunque algunos apenas éramos unos púberes, ya asistíamos a arbitrajes escandalosos, pero lo que apreciabas de manera meridiana en las imágenes, no tenía eco en los medios, sobre todo desde que Canal + comenzó con sus retransmisiones.

Veías, porque tenías y tienes ojos en la cara, penaltis no pitados o un gol legal anulado contra el conjunto tinerfeño que habrían dejado sentenciado el partido, y la liga, y después el relato no mencionaba estas circunstancias, solo cargaba las tintas contra el Madrid. Los medios y parte de la sociedad nos hacían sentir a esos madridistas como una panda de locos conspiranoicos que veíamos complots donde solo había sublimidad blaugrana.

Con el cambio de siglo, los escándalos se incrementaron exponencialmente. Veníamos de años en los que el Madrid había vuelto a ganar Champions y el Barça quemaba y quemaba millones fichando desde estrellas como Ronaldo y Rivaldo hasta media población de los Países Bajos. Muchos de aquellos holandeses, como se les llamaba entonces, no eran mejores futbolistas que el peor jugador de La Masía.

Bogarde y Bergkamp

El juego azulgrana tampoco era para tirar cohetes, llegando a ser paupérrimo algún ejercicio bajo la presidencia de Gaspar. Sin embargo, en aquella misma época comenzó a crearse y a extenderse un relato que hablaba de cantera, de ADN, de excelencia en el juego, de valores en el deporte, en la vida, etc. Aun estando recientes multitud de hechos que lo desmentían.

Mientras se hablaba de esos valores, veíamos cómo al Madrid de Figo le arrojaron de todo en el Camp Nou, incluidas botellas de cristal y la célebre cabeza de cerdo, o cómo el Barça no se presentaba a un partido de Copa porque no le venía bien, y asistíamos incrédulos a presenciar que estos actos contrarios a toda norma o reglamento vigentes no conllevaban sanción alguna. Y si la tenían, se les amnistiaba antes de cumplirla.

Después vinieron los años del Barça de Messi, Guardiola y demás. Se produjeron situaciones surrealistas y estadísticas imposibles sin la participación de factores externos. Suárez, fuera de España, era sancionado cuando agredía —hecho habitual— a alguien, pero en la liga tenía patente de corso para pegar. Se puede hacer un tratado de cómo agredir a un compañero de profesión sin ser sancionado por ello apenas dedicando cuarto de hora a buscar jugadas del nueve culé.

Luis Suárez

Al Barça no le expulsaban a nadie y no le señalaban penaltis en contra, la Tierra dio más de una vuelta al Sol sin que le pitaran ni una pena máxima en su área. A los rivales, lo contrario. Si Piqué cogía el balón con las manos para evitar gol, no era penalti. Si Jordi Alba le daba adrede una patada al suelo y se tiraba, once metros.

Eran situaciones surrealistas que se repetían semana tras semana. Mientras tanto, una parte del madridismo clamaba por tan palmarias injusticias. Con la popularización de Twitter, muchos nos dimos cuenta de que nuestra postura no era tan rara, sino que otra gente estaba igual de indignada.

Comenzó a crearse y a extenderse un relato del Barça que hablaba de cantera, de ADN, de excelencia en el juego, de valores en el deporte, en la vida, etc. Aun estando recientes multitud de hechos que lo desmentían

En mayo de 2015 nació La Galerna en plena vorágine de títulos azulgranas. Desde el principio comenzamos a denunciar los hechos, al igual que otros muchos lectores, tuiteros y demás madridistas que simplemente veían lo que ocurría y lo contaban.

Algunos, como Maketo Lari o Juanpa Frutos, sustentaron la denuncia con pruebas estadísticas. Cuando manifestábamos que no era normal que al FC Barcelona no le pitaran penaltis y no le expulsaran a nadie, a menudo nos respondían que sucedía porque atacaba mucho. Pero cuando les mostrabas, gracias a las estadísticas anteriores, que otro equipo que también atacaba mucho como el Madrid por el contrario sufría uno de los peores saldos arbitrales de Europa, o bien colapsaban y cambiaban de tema o te volvían a llamar loco.

Saldo arbitral Juan P Frutos

En el ámbito institucional, los cacareados valores también eran difíciles de encontrar, los escándalos que afectaron a profesionales del club y otros órganos están en la cabeza de todos. En los tribunales, en 2016, el Barça fue condenado y declarado culpable de dos delitos fiscales en el caso Neymar. Pero su imagen seguía sin mácula.

Muchos años después, un 15 de febrero de 2023, se hizo público que el Barça pagó millones de euros durante lustros al número dos de los árbitros, Enríquez Negreira. Los pagos estaban y están acreditados por la Agencia Tributaria y la Fiscalía. Las facturas y los documentos del fisco los pudieron ver todos, no se trataba de una hipótesis, sino de un hecho.

En ese momento comprobamos que no estábamos locos, que estábamos en lo cierto, habían aparecido las pruebas que demostraban que el FC Barcelona había estado comprando la competición durante al menos 17 años (con toda probabilidad muchos más). Ilusos nosotros pensamos que nuestros argumentos serían irrebatibles, que nos dirían: llevabais razón.

Creíamos que entenderían nuestros años de lucha escribiendo sobre las tropelías cometidas por el FC Barcelona. En La Galerna nunca nos hemos quejado de vicio, La Galerna es rebelde porque el Barça la hizo así.

En La Galerna nunca nos hemos quejado de vicio, La Galerna es rebelde porque el Barça la hizo así

Lo marciano del tema es que la adulteración de la competición perpetrada por el Barça, en lugar de jugar a favor de los madridistas, juega en contra. Salvo leves coletazos de dignidad nada más conocerse el delito, el Madrid ha visto cómo se acrecentaba la ira de todos los antis contra él, incluido el CTA, que juzga mucho más graves los vídeos recopilatorios de RMTV que el Barça les hubiese tenido comprados durante tres cuartas partes de eternidad.

Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

En el plano comercial sucede algo similar. Lo más sensato sería pensar que las empresas no querrían que su imagen se viese relacionada con la de un club que ha pagado millones de euros al vicepresidente de los árbitros y está acusado de corrupción continuada en el deporte por un juez instructor, empero, asistimos con asombro a patrocinios de empresas aparentemente serias que se quieren asociar con el club de Laporta, de cuyo comportamiento y entorno es mejor no hablar.

Los aficionados del resto de equipos, sobre todo los más obsesionados con el Madrid, como los atléticos o los valencianistas, han redoblado su odio hacia todo lo relacionado con el club blanco, porque se sienten estúpidos al comprobar que se han pasado eones detestando al Madrid y acusándolo de toda clase de fechorías que después se ha demostrado que había cometido su reverenciado Barça. Es como si uno malgastara treinta años de su vida persiguiendo a quien cree que ha allanado su morada y le ha robado todas sus joyas y de repente descubriera que el ladrón era su cuñado, aquel al que lleva años haciéndole la pelota. Están enfadados consigo mismos y la forma de quitarse ese sentimiento de ridículo propio es insistir en su antimadridismo.

Lo marciano del tema es que la adulteración de la competición perpetrada por el Barça, en lugar de jugar a favor de los madridistas, juega en contra

Aunque quizá lo más inconcebible es la cantidad de madridistas que viven conectados a la máquina del relato que dictan los medios tradicionales desde hace décadas. Es habitual que durante charlas con amigos vikingos salga a colación alguno de los muchos desafueros culés, te limites a explicarles hechos demostrables, no ya opiniones, se te queden mirando de manera condescendiente y te digan: «Qué vas a decir tú, si eres de La Galerna».

Ellos articulan un discurso lleno de lugares comunes tales como que al Madrid le iría mejor con más canteranos en la plantilla, como el Barça; que el Madrid no juega a nada, no como el Barça, que tiene una idea de buen juego y la ejecuta siempre; que el Madrid trata mal a sus leyendas, a diferencia del Barça, etc. Llega un momento en el que desconectas porque te recuerdan a esas personas que viven con frases hechas: la natación es el deporte más completo, las mejores baladas son las de grupos heavies, los perros son más inteligentes que las personas…

El discurso de estos madridistas no es que no resista a una somera proyección de futuro, sino que no se tiene en pie ni frente al pasado. Todo su argumentario es rebatible con el palmarés de las competiciones, las cuentas de los equipos y las noticias judiciales.

Si pudiésemos viajar en el tiempo y volviésemos a 2015, cuando echó a andar La Galerna, y tomáramos a uno de estos aficionados y le contáramos que en los próximos nueve años el Barça iba a ser condenado por dos delitos fiscales, que durante ese tiempo no olerán una Champions, que Messi remachará los clavos de la tumba económica del club, que protagonizarán un escándalo tras otro, que se descubrirá que compraron durante años la cúpula del CTA, que, mientras tanto, el Madrid se mantendrá en la excelencia económica, institucional, deportiva y que ganará otras cinco Copas de Europa, el sujeto se nos quedaría mirando y nos diría: «Están locos los de La Galerna».

 

Getty Images.

La Galerna pone a su alcance un rico argumentario para apoyar a cualquier selección de la actual Eurocopa que no sea la española, cosa que comprenderé perfectamente. Apetece muy poco animar a la selección de la podrida y corrupta federación de Villar, Rubiales, el CTA de Negreira, Rocha el machihembrado al sillón y de los juntaletras que se cobijan bajo el ala del presunto equipo de todos y siempre acaban tirando piedras, casualmente contra el Real Madrid. Esos pequeños de espíritu, esos pobres milpesetas, predican en un erial cada vez más despoblado, pero siguen existiendo almas permeables a sus anacolutos mentales, por lo que desmontemos los argumentos que puedan esgrimir pormenorizando los motivos que nos llevan a animar a cualquiera de los equipos nacionales contendientes:

 

Alemania

 

Por Rüdiger y, sobre todo, por Kroos. Quiero que gane Alemania y que nuestro Toni apure al máximo sus opciones de hacerse un Paul Newman, como expliqué hace unas semanas, esto es, ganar el Balón de Oro una vez retirado.

Kroos

 

Austria

 

Por Wolfgang Amadeus Mozart y por la tarta Sacher, alimento para el alma y para las lorzas, no cabe un mal deseo para este combinado.

 

Escocia

 

Por ser, con mucho, la selección con la camiseta más bonita, por mucho que la actual no llegue siquiera al metafórico chicle que le queda en la metafórica suela del metafórico zapato a aquella que llevaron entre los años 94 y 96. Escocia es además el país natal de los hermanos Young de AC/DC.

 

Hungría

 

Es la cuna de Franz Liszt, el mejor instrumentista de todos los tiempos, si acaso empatado con Paganini. Por si esto no fuera suficiente, también son húngaros Houdini, Béla Bartok y, sobre todo, nuestro Pancho Puskas. Huelga cualquier argumento adicional.

Aquel gol de Puskas que nunca vi

 

Suiza

 

Dinero, relojes y chocolate. Qué podrida hay que tener el alma para que a alguien no le gusten al menos dos de esas tres cosas. Mafalda, la niña creada por el genial Quino, acuñó la frase “el himno de la Marina Suiza es un canto a la claustrofobia”, así que quedan bancados.

 

Croacia

 

Dos palabras: Luka Modric. Si hay que explicarlo, me temo que está usted, querido lector, en un lugar equivocado.

Modric

 

Italia

 

Verdi, Puccini, Roma, Florencia, Paganini, el mejor instrumentista de todos los tiempos, si acaso empatado con Liszt, el Renacimiento, la Toscana, Rossini, Mónica Bellucci, Sophia Loren, el rock progresivo de Premiata Fornería Marconi… Italia es belleza, por lo que es imposible desearles nada malo. Además, lograron nacionalizar a Romina Power.

 

Albania

 

Por simpatía con Romina Power, no se puede querer que pierdan.

 

Eslovenia

 

El país de nuestro Luka Doncic. Añadamos a la ecuación que es la tierra natal de Melania Trump, que hizo que los Estados Unidos tuvieran, empleando palabras de ese titán que fue Luis Sánchez Polack “Tip”, una primera dama que no nos la merecemos.

Doncic

 

Dinamarca

 

El primer hombre que me hizo querer llevar el 10 del Real Madrid fue Michael Laudrup, pilar, mito y leyenda de este equipo nacional. Por si eso fuera poco, además Dinamarca nos ha dado gente como Andersen, Kierkegaard o Lars Von Trier, si bien este último, por pomposo, pretencioso e ininteligible, a nadie extrañaría que pudiera tener adscripción culé.

 

Serbia

 

La tierra de Vujadin Boskov y de dos exponentes de la variabilidad del tino en los fichajes como el Átomo Perica Ongnjenovic y Luka Jovic. En cualquier caso, nuevamente apelo a una cuestión personal. El músico estadounidense Cory Wong, al que insto a que conozcan, cuenta entre las filas de su banda a un joven batería zurdo natural de Belgrado, de nombre Petar Janjic. Aparte de ser uno de los mejores baterías del mundo, es un tipo encantador con el que eché un rato estupendo tomando una cerveza y hablando de música. Con esos pronunciamientos, resulta imposible tener malos deseos para con este combinado.

 

Inglaterra

 

Jude Bellingham. David Beckham. Los zapatos Oxford. Los trajes de Saville Road. Tener el rey con el mejor armario del Mundo. Beatles. Stones. Pink Floyd. The Who. Los Kinks. Led Zeppelin. Lemmy. Con razón fueron un imperio.

Juego de Tronos

 

Polonia

 

La sufrida y católica Polonia siempre nos ha caído maravillosamente. En sus tierras vieron la luz referentes que van desde Copérnico hasta Marie Curie, desde Lech Walesa hasta Chopin. Un país admirable desde cualquier punto de vista.

 

Holanda

 

Reconozcamos que siempre han jugado muy bien, por mucho que ahora no conozcamos a nadie de su selección. Aún guardamos en el corazón a gente como Seedorf, qué mediocampista, oigan, o Van the Man, don Ruud Van Nistelrooy. Además, ahí nació Eddie Van Halen. Pues eso.

 

Francia

 

Camavinga, Tchouaméni, Mendy, Mbappé ahora, y gente como Benzema, Zidane o Kopa en el pasado, constituirían, de manera individual, argumentos válidos para apoyar a la selección francesa. El país galo y sus habitantes están muy lejos de ser perfectos, lo sabemos, pero no es menos cierto que es un país admirable a muchos niveles, empezando por el artístico y el gastronómico. Nada que añadir aquí.

Tchouaméni, Mbappé, Mendy y Camavinga

 

Bélgica

 

Mejillones, Hergé, patatas fritas, Eddie Merckx, gofres, chocolate, Jean Claude Van Damme y Courtois. Pas plus, pas moins.

 

Eslovaquia

 

Aquí viene una historia personal. Mi primera profesora de piano, la que me enseñó a leer música, habilidad esta que sólo ha aportado felicidad a mi vida, es oriunda de Bratislava. Sería muy desleal por mi parte no animar a su selección, así que lo haré sin ambages.

 

Rumanía

 

Tópicos vampíricos aparte, Rumanía es cuna de un madridista como el genial e irregular Gica Hagi, de genios totales como Ionesco o Tristán Tzara, así como del mejor Tarzán de la historia, Johnny Weissmüller, y un coloso de la escena como Edward G. Robinson. País de artistas. Apoyado hasta el hartazgo.

 

Ucrania

 

Andriy Lunin, el héroe por accidente del Real Madrid en esta temporada, es un argumento más que poderoso para apoyar sin fisuras a Ucrania. La terrorífica guerra que allí tiene lugar por la invasión rusa no hace sino acentuar nuestras simpatías.

Lunin con Ucrania

 

Turquía

 

La caótica belleza de Estambul o del Bósforo. Pocos países han hecho más por la autoestima del varón español merced a esos vuelos de calvos al país otomano que retornan repoblados y que deberían llamarse Con Hair, y además, Arda Güler, señores.

 

Georgia

 

Aparentemente, una cenicienta en este torneo, pero parece que saben muy bien lo que hacen. No la pierdan de vista.

 

Portugal

 

Vecinos bienamados. Cuna de leyendas madridistas. El lugar al que huir como la cosa siga así en España. El portugués es un pueblo orgulloso, ordenado, limpio y prolijo. No puedo admirar más ese país ni tener más ganas de volver cada vez que lo abandono. Obrigado, irmãos

 

República Checa

 

Aunque sea una resonancia del pasado, la selección de la República Checa ha dado grandes momentos de fútbol a mi yo más joven, cuando aún me interesaban este tipo de competiciones. El equipo de Poborsky, Berger, Baros, el gigantón Koller y, por supuesto, Pavel Nedved, ha quedado en mi imaginario, no sé si idealizado, pero si lo supiera, es probable que los bancara menos.

 

Getty Images.

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