Las mejores firmas madridistas del planeta

Un domingo a las dos alguien decide que debe jugarse en Vallecas un Rayo-Real Madrid. Ese alguien cobrará un sueldo de ministro, por lo menos. Debe ser muy listo, en Linkedin seguro que tiene muchos cargos en inglés que lo describen. La decisión se habrá tomado seguramente por aquello del producto global que quieren hacer de la Liga. Se entiende que internacionalizar el campeonato doméstico español ha de hacerse a costa del interés genuino de los propios españoles, pues bien es sabido que a esa hora, un domingo, ¿quién ha comido ya? Ni que fuéramos noruegos.

Bien es verdad que llevamos treinta años empeñados en una loca carrera por ser más europeos que nadie pero, por ahora, aunque eso moleste a unos cuantos amargados, la tradición de las comidas y los horarios sigue siendo españolísima y sagrada. La mayoría nos vemos obligados a adelantar o a acelerar el aperitivo, que es una cosa cultural como dijo el otro día un locutor de ESPN, o a sacrificar el partido mientras almuerza. En definitiva, a malcomer o a malver el fútbol. ¡Todo sea por lo global!

Seguro que el patrón Tebas nos saca mañana unas métricas y nos dice que en efecto las audiencias del Rayo-Real Madrid en Oslo, Tokio, Pekín o Los Ángeles fueron extraordinarias. Pero el español, se jode. Un domingo de cuaresma a las 2 de la tarde, en Vallecas, como mucho se puede empatar. Otra cosa es impensable, un pecado de hybris. Todo lo sórdido y todo lo mezquino se concentra en ese pedazo inverosímil de tela verde abierto en mitad del paisaje suburbano de Vallecas, visto a ojo de dron como un eccema en la piel maltratada de la ciudad.

Estadio Vallecas

Debe ser listo de cojones el que pone un partido así un domingo a las dos porque desde luego condena a millones de criaturas a sobrevivir hasta la noche como zombis, rumiando un ensordecedor empate, atónitos durante larguísimas horas ante la mismísima Nada, haciéndose preguntas inquietantes sobre la propia existencia.

Un domingo de cuaresma a las 2 de la tarde, en Vallecas, como mucho se puede empatar. Otra cosa es impensable, un pecado de hybris

Ganar ligas es estresante y antihumano, una cosa completamente contranatura. Está estrechamente vinculado con el sufrimiento, lo cual no es del todo malo porque, en realidad, constituye una inmejorable escuela para la vida. Y para el resto de competiciones. Pero es fácil desconectar de las Ligas en cuanto empiezan a ponerse peligrosamente cuesta arriba. El historial del Madrid contemporáneo está ahí, no voy a descubrir nada que no se sepa ya. Ni el trabajo dignifica ni ganar Ligas ennoblece. Aunque, claro, igual que hay que trabajar para vivir, hay que ganar ligas para seguir siendo el que tiene más y, sobre todo, para que no las ganen los otros.

La verdad es que los madridistas estamos hechos para las praderas infinitas llenas de bestias salvajes y tesoros de la Copa de Europa. En esos lugares volvemos a ser los cazadores originales, los nómadas que hostigan a las bestias en tribu, que cruzan ríos y desiertos, atraídos por el imán permanente del más allá: siguiendo la manada de bisontes, más allá del horizonte, a nuevas tierras, lejanas; los niños a la espalda y expectantes, los ojos en alerta, todo oídos, olfateando aquel desconcertante paisaje nuevo, desconocido, como canta Jorge Drexler. Sin embargo, la Liga es un lunes permanente pensando en la pensión de jubilación. Incluso después de ganar una Liga, sigue siendo domingo. Ganar la Copa de Europa es una eyaculación feroz, sentirse por un momento Napoleón follándose el mundo, pero la Liga no llega ni a una mala paja: todo el año penando, haciendo fútiles cábalas, si mañana el Girona empata entonces no pasa nada y a descontar una jornada menos, si gana, bueno, tenemos el goal average a favor, es como un punto más, una bola extra, ¿qué salidas de mierda quedan todavía?, no tenemos defensas, no pasa nada, estamos en uno de los valles de Pintus.

Vinícius en Vallecas

En fin, todo el año penando, digo, para llegar un domingo de finales de mayo a un campo de la España atroz y, sin ningún glamour, respirar aliviado, golpear la mesa del salón con asco y furia, y decir: ea, ya hemos ganado otra Liga. ¿Merece la pena? Seguramente no, pero es otra de las servidumbres a las que nos condena esta pasión irreflexiva y prerracional a la que llamamos todavía fútbol.

La Liga es un lunes permanente pensando en la pensión de jubilación. Incluso después de ganar una Liga, sigue siendo domingo

El Madrid está hecho para la anticipación de la alegría. Como le dice una señora canaria muy sabia llamada Juver, abuela de una buena amiga de La Palma, a su nieta, si vas a venir a verme el viernes avísame el lunes, para que yo esté contenta hasta entonces, esperándote. Nos llevamos todo el año soñando con la primavera porque ese, el camino a Ítaca de Kavafis, es el verdadero goce. Pedimos que el camino hasta ella sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. El capillita sevillano auténtico es el que se pone triste cuando llega el Domingo de Ramos: es cuando exclama con pesadumbre que esto ya se ha ido. Hasta entonces, cada vez que miraba el calendario, pensaba con ilusión de niño la víspera de Reyes: esto está aquí ya. Por eso la Liga es un continuo anticlímax, lección estoica circular de lo que cuesta ganar algo y de lo poco que, en realidad, vale.

Joselu en Vallecas

En la Liga española no hay cíclopes ni tampoco lestrigones, no está el colérico Poseidón ni emporios fenicios llenos de nácar, ámbar, coral y ébano. Hay Deburgobengoetxeas y Raíllos y Maffeos, que son la prosa antipoética de la existencia. Hay Mestallas supurantes de portadas superdeportivas con las que hasta el pescado, envuelto en ellas, se pudre. Es lo del vídeo de Kevin Killeen sobre febrero: un intento desesperado de huir de algo que ya no es cierto.

El Madrid tiene ya 35 y la sigue compitiendo como si no tuviera ninguna, honrando el fútbol español como, por otra parte, nadie ha hecho ni hará igual jamás, y eso que el Estado-nación español está en vías no sólo de subdesarrollo sino de liquidación y el sentido de jugar una liga contra el resto de equipos españoles cada vez es más vago. Sin embargo la Liga y el fútbol patrio, que serían una minúscula nota al pie de página de la Historia universal del deporte sin el Real Madrid, le devuelven semejante esfuerzo de clemencia con oprobio, rencor y envidia, lo que aumenta el desconcierto y la sensación que le embarga al madridista en domingos como el pasado de que en realidad sigue jugando la Liga para hacer feliz a un montón de gente muy mala y muy fea cuyo motivo para seguir viviendo es el odio al color blanco puro.

Omnia fui, nihil expedit, dijo Septimio Severo antes de doblar la servilleta. Al menos, en estos trece episodios sinuosos y desagradables de otra probable conquista liguera, al madridista le queda el raro consuelo de que en cada campo, siquiera por vergüenza torera, España aplaudirá (¿por última vez?) a Luka Modric.

 

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Hola, me llamo Javier y soy el orgulloso dueño de la última franquicia de Blockbuster que permanece abierta en España. Resistimos y estoy seguro de que seremos muy fuertes en el futuro. Nuestro negocio sigue siendo tan sólido como cuando lo abrimos en los años 90; cobramos por alquilar durante unos días cintas de vídeo y, sobre todo, te clavamos jugosas multas si las devuelves tarde. El producto es para nosotros lo de menos. No necesitamos grandes estrenos, ni películas de calidad. Vamos tirando con chapucillas locales de bajo presupuesto y recordando grandes éxitos del pasado. Dónde esté cualquiera de ‘Loca Academia de Policía’ o una del Oeste, que se quite toda la bazofia actual.

En realidad, tenemos un estudio que, a regañadientes, nos sigue mandando cintas actuales con superestrellas de Hollywood y el mejor cine de autor. Lo que los expertos consideran lo más destacado del séptimo arte. Casi todos nuestros ingresos, que van decayendo, proceden de las pelis de este estudio. Aun así, no me caen nada bien (aunque suelo decir en público que me encantan). Se creen más listos que yo y cuestionan que el dinero que ellos generan se reparta entre aquellos que tienen una o dos cintas alquiladas al año. Y encima dicen que están trabajando en algo llamado streaming, sea lo que sea. O streaming o alquiler de vídeos, pero las dos cosas no se puede, ¡hombre ya!

Netflix streaming

Una de nuestras ventajas es que salimos muy bien de precio. Echando unas cuentas rápidas encontré un dato increíble; nuestros servicios cuestan más o menos lo que un cubata cada día. ¿Quién no tiene dinero para un cubata en España? Yo al menos me lo gasto encantado. Algunos maldicientes aseguran que se me nota.

Había olvidado comentaros que me considero a mí mismo un gestor genial. De hecho, estoy pensando en subirme el sueldo otra vez, como he hecho varias veces en los últimos años, aplaudido por mis socios y esos pequeños estudios locales que están locos de contentos conmigo. Si el negocio no crece, es obvio que no es por mi culpa y sí por otros factores que nada tienen que ver conmigo.

O streaming o alquiler de vídeos, pero las dos cosas no se puede, ¡hombre ya!

Hace poco, gracias a otra de mis ocurrencias magistrales, conseguí que casi todos los estudios medianos y pequeños cedieran a un banco sus futuros ingresos por el alquiler de cintas para poder contratar a algún actor o guionista medianamente decente, arreglar algún foco o pintar las paredes de sus sets de rodaje. Como premio, me llevé una pequeñísima comisión del banco, sin duda menor de la que merezco por darle un impulso decisivo a la cinematografía española.

Últimamente me dicen mucho que hay una cosa que se llama Netflix y en la que se pueden ver las películas y series en tu ordenador, en tu tele o en tu móvil, cuando quieras y todas las que quieras, por una suscripción mensual. Algunos anticipan que se va a llevar por delante el negocio sólido de los videoclubs de toda la vida. Me suelo carcajear cuando lo escucho. Hay que ser incauto para pensar que la gente prefiere películas y series con los mejores actores y directores antes que magníficos VHS que se pueden rebobinar y visionar de nuevo en unos cinco minutillos de nada.

Cinta VHS

Eso de Netflix o como se llame es un proyecto que parece haberse gestado en la barra de un bar. Cómo va a tener futuro esa tontería. Seguro que los clientes se cansan de ver a los mejores directores y actores trabajando juntos una y otra vez. En ocasiones hablo con mi amigo Alex, el gerente de Blockbuster en Europa, y nos reímos juntos de Netflix. Nos acordamos de cuando hace algunos años quisieron colaborar con nosotros e incluso que compráramos su idea y el descojone que nos provocó aquello. Además, somos muchos directivos de Blockbuster, todos con nuestros buenos sueldos, que nos ha costado mucho ganar.

Eso de Netflix o como se llame es un proyecto que parece haberse gestado en la barra de un bar. Cómo va a tener futuro esa tontería. Seguro que los clientes se cansan de ver a los mejores directores y actores trabajando juntos una y otra vez

Mi socio Miguel Ángel, un poco más dramático, va diciendo por ahí que los niños que sueñan con ser actores, guionistas o directores de mayores, no tendrán las oportunidades de cumplir sus sueños en eso que llaman Netflix. Necesitamos proteger a toda costa el patrimonio que son nuestras cintas de VHS, la magia que envuelve esa imagen que no para de deteriorarse con cada visionado, la facilidad para acabar grabando encima una novela turca o a Trancas y Barrancas y la nostalgia de pulsar los botones de fast forward y rewind.

Vídeo VHS

Por suerte, gran parte de los medios de comunicación están con nosotros, comparten nuestra visión. Aunque es cierto que algo apoyamos con publicidad. Es una ayudita sin malicia, nunca para que hablen bien de nosotros y fatal de Netflix. Tenemos a un amigo en la radio, Axel se llama, que se pone como loco cuando alguien menciona el tema. “¡Esto va a acabar con las películas de países nórdicos y con la ilusión de pequeños estudios!”, grita airado. Incluso ha amenazado con dejar su profesión si Netflix acaba triunfando. El único problema es que su amenaza ha provocado un total de cero reacciones entre nuestros clientes. Axel, te apreciamos mucho, pero si cuelgas las gafas y lo dejas tampoco es como si se acabara la carrera de Scorsese.

Gracias por leer esta tribuna abierta en la que quedan muy claras las poderosas razones que yo, Javier, esgrimo para estar completamente convencido de que la Superliga Netflix nunca va a poder con nosotros.

Muchas gracias, larga vida a Blockbuster y ‘ganátelo en el cine’.

 

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Vincent Kylian y los 61 de Florentino

 

No sé si ustedes sufrieron con lo del baloncesto. Que es excitación pura muchas veces. Yo lo seguí fumándome un puro y atendiendo obligaciones radiofónicas. Con decirles que no me moví apenas… Vi de reojo a mi mujer espía. Teme mi silencio. Sacaba la cabeza y se volvía. Y volvía a sacarla. En mi casa soy el Liverpool: nunca camino solo.

Lo normal es irme tres o cuatro veces a la nevera, siempre dije que el Madrid engorda. Y es también un antídoto para la retención de orina, esa cosa mala. Pues el baño lo visito compulsivamente. Pónganle los guasaps de rigor, alguna llamada al fijo ofreciendo cualquier cosa. Esta vez, nada. Hasta me dio tiempo a ver el final del partido del Bayern que palmó. Le di cera al mando, sí. Que el Madrid ganaba la Copa lo tenía claro: no hace el canelo dos veces el mismo día.

Que el Madrid ganaba la Copa lo tenía claro: no hace el canelo dos veces el mismo día

Lo hizo en Vallecas a la hora de comer. O sea que se trataba de saber por cuantos puntos ganaba. Dos veces en cuatro horas, imposible. Fue una faena para el Barça de la canasta el empate en Vallecas. Al de fútbol le da oxígeno para seguir con el big data y sus cosas. Pero sí. Desde que dan tres puntos por victoria, hacerte con uno sabe a poco, normalmente. Estas fueron unas tablas a poca cosa, además.

Joselu

Ah, quiero corregir a muchos, incluso a Bengochea y Dumas, esas gentes extraordinarias pero en esto confundidas. El de anoche no fue el título número 60 de Florentino, fue el 61. 33 de fútbol, 27 de baloncesto —los mismos que Llull, por cierto— más Kylian. 33+27+1 = 61.

El de anoche no fue el título número 60 de Florentino, fue el 61. 33 de fútbol, 27 de baloncesto más Kylian. 33+27+1 = 61

Pieza maestra de esta conquista fue otro francés, Vincent Poirier, en adelante Vincent Kylian. Más de medio partido ganó el tío. El momento francés del Madrid es la 'lait'. Le vi hablando con el presidente, también a Caseur y Yabusele, y juraría que le dieron la enhorabuena por el fichaje paisano que se avecina. La cosa pudo ir así:

—Felicidades, presi. Vive la France!

—Gracias. Cuento con vosotros.

—¿Para el año que viene? (Los tres).

—Mon Dieu! Para que me ayudéis a contarle a vuestro paisano lo que es el Madrid, lo que le espera.

—Vale. Y nos llevaremos a Campazzo y a Deck que definen bien la cosa, son argentinos como Messi, le harán gracia. Y a Llull con unas sobrasadas. Arte y trabajo.

—Reservo mesa.

Deck, Campazzo y Llull

Volvamos al fútbol y admitámoslo. El Madrid no estuvo bien. Sí salió como debía, 0-1 en un plis plas, pero se fue diluyendo. ¿Penalti a Camavinga? Déjenlo. Esa jugada no se la cobran se ponga Eduardito como se ponga. Eso no se puede esperar. Tampoco que el Madrid marque y se vaya apagando. Ni un gol más entre el minuto 4 y el 90 y no sé cuántos. Un partido entero. Quizá no le sentó bien adelantarse tan pronto visto lo visto. No sé. Sí sospechaba que le iba a pasar. Ha vivido, y vivirá, en el alambre. Mucho partido, mucha exigencia, muchas bajas. Llegaría el día que le pasarían factura pues a tope de arte y eficacia no se está siempre. Llegó.

¿Y pasa algo? No mucho, la verdad. Si acaso, y más si el Girona gana hoy en San Mamés, que le obligará a no distraerse mucho, margen tiene. Le ayudaría algo que no puede controlar, una tregua por parte de las lesiones. Con un mes de cara en esto amarra la Liga. Tan seguro como tenía yo que iba a ganar esta Copa. Pero...

Soñé que al Madrid le pitaban penalti a favor en el 99, lo paraba el portero y mandaban repetirlo. No pasó. Bien mirado, mejor. Si pasa eso, la final de Copa de baloncesto no se habría disputado. Ni escrutadas las elecciones gallegas

El asunto ahora es verse obligado a remangarse más de lo que le hubiera tocado de tomar Vallecas. Carvajal y Camavinga serán baja ante el Sevilla, acumulación de amonestaciones. El alambre que no cesa. Otro partido, presumo, como este último, con el rival más atento a impedir que juegues que a jugar él, en el plan que siguieron Leipzig y Girona por fijarnos en los dos últimos. Gente extraña esa que sale a jugarle al Madrid.

Ancelotti Rayo

En el ambiente que vivimos, la enfermería propia y las cosas ajenas, no era razonable pensar que le sobraría media docena de jornadas a esta Liga. Lo normal es que le cueste algo más. Pues sigo pensando que acabará siendo el campeón. Sí es verdad, y termino, que soñé que al Madrid le pitaban penalti a favor en el 99, lo paraba el portero y mandaban repetirlo. No pasó. Bien mirado, mejor. Si pasa eso, la final de Copa de baloncesto no se habría disputado. Ni escrutadas las elecciones gallegas. España habría explotado definitivamente y tampoco es eso. Mejor, sí.

Total. Otro título del Madrid. Felicidades al baloncesto, con él ya se sabe: si el fútbol no llega, aparece. Recuerden el año pasado: se escapó la Champions, se disparó le euforia anti. A la semana llegó la Euroliga. Vincent Kylian y sus cosas. Aquella noche fue Llull. Y sus 27, ya digo. Tiene por delante a Luyk (33), Rullán (32), Corbalán (30) y Brabender (29). A Wayne puede que le empate en mayo.

 

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Buenos días, amigos. En el consejo de redacción de La Galerna somos la mayoría bastante talluditos (alguno diría falobsoletos, vulgo pollaviejas). Sin embargo, pocos de nosotros han cumplido ya tantos años como títulos acumula a sus espaldas el Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Desde ayer, con la extraordinaria consecución de la Copa del Rey de baloncesto, en un sensacional partido ante el Barcelona (96-85), son 60.

60. Se dice pronto. 33 en fútbol y 27 en baloncesto. La cosecha es absolutamente sobresaliente. En el contexto del actual fútbol mundial, donde en Europa campan por sus respetos intereses geopolíticos que nada tienen que ver con el deporte, mientras en España se impone un sistema corrupto y ruin (en la pinza ejercida contra el Madrid por Federación, Liga y medios), es una cosecha que aguanta la mirada a la de D. Santiago Bernabéu, por no decir que la supera. La gestión específica en el área de baloncesto no puede ser más exitosa. La actual plantilla, comandada en la cancha por un hombre de club de perfil sólo aparentemente bajo, como Chus Mateo, y en los despachos por un fuera de serie como Juan Carlos Sánchez Lázaro, es una de las más completas que jamás haya tenido la sección, y todo apunta a que las mieles de la victoria les seguirán acompañando.

Enhorabuena, pues, al máximo mandatario blanco, y enhorabuena al madridismo en su conjunto. Qué suerte tenemos al no haber sido presa de desviaciones innecesarias en el sendero que conduce a la felicidad, y haber perseverado en el madridismo.

Esta brillante Copa del Rey es como decimos el resultado de un partido majestuoso de los hombres de Chus. De las cuatro portadas que tradicionalmente comentamos en esta sección, sólo la de As está a la altura a la hora de otorgar a la vigésimo novena Copa del Rey de baloncesto blanca los honores de argumento principal del día, como debe ser.

Portada As

"Rey de Copas", reza As, y tiene toda la razón, pues el Madrid arruinó ayer las ilusiones culés de empatar a número de Copas las logradas por los vikingos, ampliándose en cambio la ventaja.

Los hombres de Chus se escaparon en un último cuarto memorable, después de sostener el pulso en los tres primeros a un espléndido Barça. Todas las facetas del juego fueron tan satisfactorias como atinados estuvieron los encargados de ejecutarlas, cada uno cuando le tocó, en el plan maestro de Chus, eminentemente coral como suele serlo. El MVP del partido fue Campazzo según la organización, Poirier según el patrocinador del equipo. Ambos tienen razón. Poirier es el genio francés feo —de la estirpe de Gainsbourg y Depardieu— que toda película europea de culto necesita, y el Facu es la garra encarnada en la anatomía fibrosa de un héroe de tebeo.

Por supuesto, no son sólo ellos. Está Musa. Está Yabusele. Está Deck, a quien alguien calificaba ayer como el Fede Valverde de la sección basket. Y Tavares. Y Hezonja. Y los Space Cowboys (Rudy, Llull y el Chacho), impartiendo magisterio precisa y exactamente cuando se les demanda. Qué admirable conjunción de astros humildes hemos juntado ahí para darnos alegrías.

En la orilla opuesta a dichas alegrías se sitúan las lamentables quejas culés al término de la final, con un Laprovittola lacrimógeno y un Grimau que transmite exactamente las mismas vibraciones que su homólogo balompédico Xavi Hernández. Hosti, tú, no saben perder.

Portada Marca

Marca opta en cambio por la fórmula de la portada-collage, no vaya a ser que alguien piense que el baloncesto les importa demasiado, o (peor aún) que el Real Madrid les importa demasiado. Un poquito de Copa del Rey, sí, pero compartiendo protagonismo con el triunfo de Topuria en UFC y el desdichado empate del Madrid de fútbol en Vallecas.

Aparte de sufrir un nuevo arbitraje infame, que aportó connivencia a la táctica rayista de truncar con falta todo intento blanco de armar una jugada de ataque, hay que reconocer que los de Carlo emiten ahora algunas señales preocupantes. Llevamos dos partidos consecutivos jugando a lo que quiere el rival. El martes dio para ganar en Leipzig. Ayer, no se afrontó con inteligencia el partido trabado que planteó el Rayo en el segundo tiempo. Urge que el equipo recupere el pulso del excelente fútbol que estaba practicando.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Sportivo (ya sabéis que es el apócope con el que designamos la conjunción de los casi siempre intercambiables Sport y Mundo Deportivo) apunta a Nápoles como la meca de la hipotética resurrección culé. Van a jugar allí en Champions ante un equipo en horas bajísimas cuyo entrenador está deportivamente desahuciado. A ver si por ahí tiene por donde salvarse un Barcelona que nunca, en la memoria de este portanalista falobsoleto o pollavieja, ha perseverado tanto en jugar horriblemente al fútbol como este de Xavi Hernández.

Lo que más nos llama la atención, con todo, es la manera en que Sport resume la derrota de los suyos en la final de la Copa del Rey de los canastos. "El Madrid le birla la Copa al Barça". Birli y Birloque eran aquellos dos cascarrabias permanentemente enojados en el palco de aquel teatro de los Teleñecos. Cualquiera de los dos superaba a Lluís Mascaró en fresca apostura, lozanía y joie de vivre.

Pasad un buen día.

Hace algunos años se hizo viral una imagen obtenida de un documental de Canal Plus Francia sobre Zidane. El diario Marca sacó una captura del técnico francés apuntando algo en una libreta escolar de doble anilla, supuestamente en medio del análisis de un rival. El resto de los utensilios de trabajo eran un ordenador en cuyo escritorio se hallaba abierta la web del propio Marca, un teléfono móvil y una gorra del Real Madrid. El titular recogía unas declaraciones que, a mi juicio, pretendían ser un punto caricaturescas: “el fútbol no es tan complicado”.

Es sabido que a Zidane, poco dado a refugiarse en discursos excesivamente elaborados, se le atribuyó una imagen un tanto amateur desde que se sentó en el banquillo blanco. Al fin y al cabo, en esta sociedad de apariencias la sencillez siempre ha resultado sospechosa, y todos somos en cierta medida esposas del César. De manera que algunos incluso juguetearon frívolamente con la idea de que, mientras las cámaras inmortalizaban aquella postal, el entrenador del Real Madrid en realidad estaba dibujando, ejem, garabatos en el cuaderno.

Evidentemente se trataba de una absurdez malévola, pero a mí, como hincha alejado de la idolatría gafapasta, debo reconocer que dicha hipótesis pretendidamente denostadora me hubiera parecido gloriosa. No solo porque no ofende quien quiere sino quien puede —y Zidane demostró con creces en repetidas ocasiones que su reino no es de este mundo—, sino porque el éxito de Zizou siempre conllevó, además de la victoria del Madrid, la derrota de los enteraos. Una doble satisfacción.  

Zidane respect

Me vino esto a la memoria cuando, tras el solvente triunfo del equipo merengue de baloncesto en Málaga, los periodistas entrevistaron a Chus Mateo. Vaya por delante que la comparación entre deportes tan diferentes como el fútbol y el baloncesto siempre constituye un exceso —cuando no una muestra de ignorancia—, especialmente al valorar el impacto potencial que tiene el entrenador durante el desarrollo de un encuentro. Sin embargo, ambos mundillos comparten la sospecha de la tertulianada acerca de los perfiles bajos y de las soluciones simples. De ahí que, incluso tras la victoria en la Euroliga, el técnico madridista no haya adquirido un crédito directamente proporcional al logro. ¡Se atrevió a jugar una Final Four plantando una defensa en zona durante treinta minutos, como si fuera una liga municipal! Qué más da que funcionase que ni pintado: ¡eso es lo de menos! Habrase visto.

De igual modo, algunos ayer se echaron las manos a la cabeza por la apuesta de afrontar la segunda parte de la final con apenas siete jugadores en la rotación. Por lo visto, el sota-caballo-rey solo debe valer para la brisca, y la prudencia de no querer estropear lo que funciona pertenece a algún tipo de astucia campesina incompatible con el baloncesto moderno. Quién sabe, quizá haya que comprarle otra libreta de doble anilla a Chus Mateo. Al menos tendrá la ventaja de que podrá utilizar el trofeo de Copa como pisapapeles.

El ataque francés y la defensa argentina apabullaron al Barcelona en un último cuarto que dejó el trofeo resuelto sin necesidad de recurrir a la épica emocionante que tantas veces requieren estas citas

Si me permito alargarme con estas reflexiones es porque la final tuvo menos historia de la que se esperaba. Es cierto que el Barcelona salió dispuesto a dar guerra, probando algunas opciones interesantes: la titularidad de Da Silva —llegó a estar emparejado contra Campazzo en algunos momentos, al inicio—, la colocación de dos generadores para intentar hacer daño al Madrid, el truco de sacar a Tavares de la cueva con Vesely… En el segundo cuarto, los porcentajes de acierto exterior amagaron con una posible ruptura del encuentro a favor de los culés, y en ese instante decisivo el equipo se sostuvo con unos buenos minutos de Hezonja —no debe enfadarse por su menor protagonismo en el choque: aquí queda escrito que volverá a ser decisivo en el resto de títulos de la temporada— y en la colosal actuación de Poirier, probablemente el auténtico MVP.

Poirier

En el primer cuarto, un renqueante Tavares había conseguido ganar el duelo defensivo ante Willy Hernangómez, pero sufría más de lo deseable con su némesis checa. Con la entrada de Vincent, Willy continuó siendo un caramelito —los rebotes ofensivos a la postre resultarían decisivos para la victoria— y Vesely dejó de tirar tan solo. El propio Grimau fue plenamente consciente de que con la neutralización del pívot de Ostrava desaparecían sus opciones de ganar, de ahí que en la rueda de prensa centrase el foco en las faltas personales que lo echaron en el último período. No crean que no tiene su mérito encontrar en cada ocasión la coartada adecuada. El barcelonismo es como un calamar con ínfulas de artista que jugase a hacer arte figurativo cada vez que suelta un chorro de tinta. Bien está; como se dice ahora, son sus costumbres y hay que respetarlas.

El barcelonismo es como un calamar con ínfulas de artista que jugase a hacer arte figurativo cada vez que suelta un chorro de tinta. Bien está; como se dice ahora, son sus costumbres y hay que respetarlas

Bastante antes de todo eso, el partido se había decantado ya del lado blanco. Concretamente, cuando tras el descanso Chus Mateo —¡Penitenciagite!— consiguió ajustar la defensa, con Deck sobre el base y Facundo emparejado frente al que hiciese las labores del segundo generador, fuese Laprovittola o Brizuela. Por otro lado, Musa, al que también habían castigado con alguna personal tiquismiquis, mantuvo meritoriamente el acierto en su duelo, a priori desigual, contra un desaparecido Kalinic, y la monumental exhibición de Poirier estuvo bien escoltada por los tiros liberados de Yabusele, que en esta ocasión compensaron con creces sus puntuales despistes atrás.

Facu Campazzo

El ataque francés y la defensa argentina apabullaron al Barcelona en un último cuarto que dejó el trofeo resuelto sin necesidad de recurrir a la épica emocionante que tantas veces requieren estas citas. En definitiva, se trató de un partido aprobado hasta por las sociedades de Cardiología. Aunque es cierto que seguramente no por los puristas del minutaje medido, los excels y las estadísticas. En cualquier caso, me aventuro a predecir, mientras aparto el confeti del teclado antes de enviar la crónica, que a los madridistas no nos importa demasiado. Felicidades, y a por la próxima.

 

Fotografías: realmadrid.com

Lunin: notable. El penalti fue imparable, el resto de trabajo lo resolvió con solvencia y evitó una clara oportunidad del Rayo.

Lucas Vázquez: suficiente. Activo, aunque no muy atinado.

Tchouaméni: suficiente.  La primera mitad del primer tiempo compaginó su labor de central con ayudas puntuales a los medios. Después bajó sus prestaciones, como el resto, y emborronó su actuación con un error al inicio del segundo tiempo que bien pudo costar un gol vallecano.

Nacho: suficiente. Sigue trabajando para alcanzar su forma.

Fran García: suficiente. Mejorable labor defensiva.

Camavinga: bien. Cometió un penalti innecesario que lastra su calificación.

Valverde: bien. Trabajó como siempre y pudo marcar.

Modric: bien. Buen desempeño del croata con algunos cambios de juego meritorios.

Brahim: bien. No excesivamente brillante, pero siempre crea peligro.

Vinícius: suficiente. No dejó de intentarlo, pero sin éxito.

Joselu: notable. Llevó a cabo lo que se le pide a un 9 y además anotó.

Kroos: notable. Con la diligencia y sensatez habituales.

Rodrygo: suficiente. Falló más que acertó.

Carvajal: insuficiente. Salió un rato y fue expulsado.

Güler: sin tiempo.

Ancelotti: suficente. No fue su mejor día ni en la confección del once, ni en el planteamiento del partido, ni en los cambios.

 

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Arbitró Alejandro Muñiz Ruiz del comité gallego. En el VAR estuvo Melero López.

Partido correcto en lo disciplinario del pontevedrés. Sin embargo, en las dos jugadas clave del choque necesitó asistencia del VAR. La segunda en su debe y la primera la de la linier, Eliana Fernández, que dejó claro con más decisiones que no tiene nivel para la élite.

Marcó Joselu y la línea muy por detrás de la jugada levantó la bandera. El VAR le sacó de su claro error. Luego, en el 24, Camavinga cometió penalti por una mano cristalina en la que Melero le hizo ir al monitor porque se lo perdió. También se anuló un gol a Joselu en el 18' tras salir claramente el balón por la línea de fondo. Además, se pidieron tres penaltis. Uno en la entrada de Brahim a Lejeune en la primera parte y otro en la acción Balliu-Vinicius en la segunda que no fueron nada. El de Rodrygo en los últimos minutos tampoco pareció, pero la retransmisión nos escamoteó más tomas.

En el tema de las tarjetas Isi y Balliu fueron los primeros amonestados en la primera parte por faltas a Modric y Vinicius respectivamente. En la segunda se sumaron Camavinga por protestar, Álvaro y RDT por perder tiempo y una doble a Carvajal por protestar y golpear a Kike Pérez en el rostro, lo que conllevó su expulsión.

Muñiz Ruiz, DISCRETO.

 

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Tropiezo en Vallecas de un Madrid que no supo sobreponerse al empate del Rayo en la primera mitad.

Estas jornadas sin Jude Bellingham la duda es si Ancelotti optará por Modric o por Brahim, y hoy se decidió por ambos, no obstante, el Madrid no salió a jugar con 12, ya que Kroos descansó de inicio y sería Camavinga quien ocupase el puesto de pivote. Además del alemán, el técnico transalpino también dejó recargando baterías en el banquillo a Carvajal, Mendy y a Rodrygo Goes, sus puestos los ocuparon Lucas Vázquez, Fran García y Joselu, que se antojaba importante para un encuentro de estas características.

El partido comenzó animado, un error defensivo del Madrid a punto estuvo de aprovecharlo RDT, pero el delantero perdió el balón y propició el contraataque blanco que culminó en un centro raso de Fede desde la derecha y un remate a la red con la izquierda de Joselu. Gol de matador. Pero la asistente dijo que era fuera juego. Raro, no lo parecía. La repetición corroboró la legalidad, incluso los comentaristas de Movistar lo apreciaron. Aun así la resolución del VAR no fue inmediata. Finalmente no tuvieron más remedio que conceder validez al tanto. 0-1.

Gol Joselu en Vallecas

El Madrid prosiguió dominando sin agobios pero sin ocasiones claras hasta que en el minuto 19 Mato volvió a colocar el balón en el fondo de las mallas a centro de su paisano Lucas Vázquez, pero al lateral madridista se le había escapado el balón y este sobrepasó la línea de fondo. Sin lugar a la polémica.

Camavinga, Modric y Valverde controlaban el juego con el apoyo puntual de Tchouaméni subiendo de la defensa al centro del campo, pero los ataques cada vez eran menos verticales. En el minuto 23, un ataque del Rayo finalizó con un remate de Trejo que golpeó en la mano de Camavinga, que la tenía (la mano) bastante despegada del cuerpo. Al igual que el equipo arbitral no había apreciado el gol legal de Joselu, tampoco vio la mano de Eduardo. Tras consultar al VAR, decretó el claro penalti. Lo lanzó Raúl de Tomás y la reventó. 1-1 en el minuto 26.

Los franjirrojos se animaron con el empate y comenzaron a pisar el área madridista poniendo en algún brete a la defensa hoy color azul extraño. Eran los mejores momentos del Rayo.

Tropiezo en Vallecas de un Madrid que no supo sobreponerse al empate del Rayo en la primera mitad

En el minuto 35, un saque botado por Luka y despejado por la defensa vallecana fue empalmado por Fede desde fuera del área, mas el violento golpeo del charrúa rebotó en el poste derecho de Dimitrievski y salió escupido hacia fuera. No obstante, era el Rayo quien dominaba ahora el partido, el Madrid se mostraba desdibujado, sin la confianza ni el acierto ni el empuje inicial.

En el minuto 42, un robo de balón de Óscar Valentín culminó con una gran intervención de Lunin que evitaba de ese modo que el conjunto vallecano se adelantase en el marcador.

Se trató de la última ocasión de peligro de una primera mitad con dos partes bien diferenciadas: hasta el gol del empate fue para el Madrid y después, para los locales. Los de Ancelotti estaban echando de menos a Toni Kroos.

La segunda parte comenzó como la primera, con un error defensivo, en esta ocasión de Tchouaméni, que a punto estuvo de aprovechar Álvaro para marcar. El propio Aurélien enmendó su fallo desviando a córner el remate del jugador rayista.

El Madrid respondió cinco minutos después con un remate franco de Brahim que fue despejado a córner. Tchou se encargó de rematar de cabeza fuera el posterior saque.

Tchouaméni

En el 58', buena acción de Brahim, que recibió de espaldas al borde del área, se giró y asistió a Joselu, cuyo disparo lo atajo Dimitrievski sentándose sobre el cuero.

El Madrid lo intentaba, pero no se mostraba especialmente acertado salvo destellos muy aislados de Modric, Brahim o Camavinga. El Rayo, por su parte, jugaba con mucha intensidad, probablemente el cambio de entrenador, además del hecho de enfrentarse a los blancos, fuese la causa. Los merengues seguían sin encontrarse a sí mismos tras haberse perdido después del empate del Rayo.

Cuando el cronómetro señalaba el minuto 69, Ancelotti creyó oportuno introducir los primeros cambios. Rodrygo y Kroos ocuparían el lugar de Brahim y Camavinga, entonado a pesar del evitable penalti cometido, aunque lastrado con una cartulina. Precisamente Rodrygo, apenas cuatro minutos después de saltar al campo, falló un claro pase a Vinícius que dejaba solo al siete blanco. Acto seguido, Carvajal sustituyó a Lucas Vázquez.

Cuando restaban diez minutos para el final del partido, Kroos, que se había adueñado del centro del campo, obligó a lucirse a Dimitrievski tras lanzar magistralmente una falta fuera del área cometida sobre Modric.

En el 86', Carlo retiró a Luka y dio entrada a Güler. A partir de ese momento el Madrid se volcó sin tino sobre la meta rayista.

La última ocasión del Madrid fue un disparo lejano, centrado y flojo de Carvajal, que en la siguiente jugada vio la segunda amarilla y dejó al equipo con diez.

No hubo tiempo para más, empate a uno. El Rayo fundió los plomos del Madrid.

 

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Parece que ya está aquí o ya estará aquí, como un elefante embriagado en la tienda de Swarovski de los campos Elíseos; el silencio es una cualidad ajena, la charanga de las charangas. Mucho ruido pero también muchas nueces, y nueces de calidad. El que “ha nacido para dominarlos a todos” parece que va a cumplir su supuesto sueño y quiere convertirse en leyenda en el club más legendario.

Kylian Mbappé está rodeado de un sempiterno multiverso novelesco y su más que posible llegada va a elevar al club a un nivel todavía no explorado, en el que se atisba una nueva hegemonía, pero también algún que otro terremoto. El club no ha estado más preparado que nunca y parece el mejor momento para la entrada de esa estrella de límites inabarcables.

 

1- Florentino

Florentino Pérez

El mayor porcentaje de mi alegría no es generada por el francés ni por mi propio disfrute, gran parte de mi júbilo proviene de la figura del presidente. Lo ha conseguido. Es una apuesta muy personal, que le ha arrastrado por el fango más sucio durante demasiado tiempo. Pero no ha desistido. Y no lo ha hecho porque es el mejor conocedor de la magnitud del jugador que está contratando. Derechos televisivos, difusión mundial, el tándem Nuevo Bernabéu y estrellas futbolísticas mundiales mas la plantilla favorita a cada título en los próximos cinco o diez años.

Es una absoluta victoria sobre el fútbol europeo de los jeques y grandes magnates. “Las estrellas quieren vestir de blanco y no se os va a pagar ni un duro por cada una de ellas”.

¡Ah!, y la Superliga. En un movimiento de jaque mate, Florentino le dirige esta pregunta a la UEFA. “¿Estáis seguros de que queréis prescindir de Kylian Mbappé, Bellingham y Vinicius, tres de los cinco mejores jugadores de Europa?”. “Nos veremos en los despachos”.

 

2- Una nueva dinastía

 

Estamos ante una plantilla que puede superar a la de la Duodécima, aquella que realizó uno de los mejores partidos que han visto estos ojos: la final contra la Juventus.

La dirección, con el fichaje de Mbappé, completa una transición prácticamente perfecta desde la salida en 2018 de Cristiano Ronaldo. Desde el fichaje de Vinicius y Courtois ese verano hasta el de Bellingham y Endrick, pasando por Camavinga y Tchouaméni. Una plantilla equilibrada en edad, calidad y físico; una plantilla que será favorita a la Champions en los próximos 5 años y que convierte a la Liga en una nueva Bundesliga. Tebas se frota las manos ya que el valor de la Liga se multiplica pero ahora tendrá que activar a sus secuaces para impedir que el Real la gane cinco años seguidos.

 

3- El mercado y el Nuevo Bernabéu

 

El mundo se inclina hacia La Castellana. Mbappé expandirá el mercado en África y Asia. Francia se gira hacia la capital española. Los patrocinadores que todavía no lo habían hecho se bajan las gafas y arrojan atentas miradas al Nuevo Bernabéu. Los partidos amistosos, los derechos audiovisuales, las pretemporadas valen más.

Y, azares o no azares de la vida, el Nuevo Bernabéu se inaugurará con Mbappé. Parece hecho a posta. Un win-win de libro.

 

4- Sanidad

Real Madrid

La actual plantilla del Real Madrid es la plantilla más sana que he conocido. Jugadores con aparentes buenos valores deportivos, sonrientes, amigos y sin grandes ambiciones individuales. El equipo parece estar por encima de cada uno de ellos. El elefante llega y entra en la tienda, pero esta tienda no es de Swarovski, esta tienda es una ferretería cuyo dueño se llama Carvajal y el empleado del mes Toni Kroos. El elefante puede moverse torpemente pero las estanterías están sujetadas por Valverde, Courtois y Rüdiger.

No será fácil que la charanga Mbappé Lottin no haga temblar algún estante y es lo que menos me gusta de este fichaje. Pero, seguramente, sea la plantilla mejor preparada para absorber dicho estruendo.

El asunto salarial es otro factor de posible fricción, pero se soluciona rápido.

El que más cobra debe ser el que más goles meta. Si Mbappé llega a unas cifras cristianescas no habrá problema en reconocer cada euro que gane, pero el problema llega si tu rendimiento es similar al de Bellingham o Vinicius.

 

5- Táctica

 

Si hay que hablar de encaje perfecto, está claro que no es la posición con mayor urgencia mercantil. Se requiere un jugador atacante más de área o de perfil central o derecho. Si hablamos de capacidad goleadora, sí es una necesidad imperiosa. No tenemos un jugador de más de 40 goles y esta bestia te los va a asegurar durante más de 5 años.

Ancelotti va a tener que sacar todos sus apuntes del baúl, los de la reválida y  de las prácticas universitarias. Mi apuesta es mantener el doble pivote para seguir dándole libertad a Bellingham y olvidarse del famoso trivote. Estoy enamorado de ese 4-2-2-2 que tanto potencia al inglés y del Fede Valverde con posición más estática y retrasada. Un sistema que será asimétrico y volcado a la izquierda y que se debe rellenar con subidas del lateral derecho y del mediapunta derecho. Ancelotti debe darle libertad a Mbappé y procurar que no se solape con Vinicius.

 

6- Vinicius

Vinícius

He aquí la mayor incógnita. Jugadores de perfil parecido pero no iguales. El brasileño vive más de la banda y pisa área con mayor inseguridad. Recoge el balón más atrás y lo traslada al área. El francés vive más obsesionado con el gol, es una bestia del área y del borde del área, lugar donde es indetectable y vive más cómodo. Complementarios.

¿Habrá fricción? La mayor fricción que puede aparecer es respecto al esfuerzo defensivo. Uno de los dos se tendrá que sacrificar más para cubrir la banda izquierda y tiene pinta de que será Vinicius. Ese es el mayor defecto del Kylian Mbappé del PSG y la selección, es uno de los delanteros que he visto en los últimos años que menor presión y  recuperaciones realiza. Espero un cambio de chip ya que el Bernabéu premia a los jugadores que se dejan cada miligramo en el césped.

 

7- Bellingham

 

El romance de Jude con la entidad y su afición ha llegado a cotas que pocos jugadores han alcanzado, en menos de un año. Su caballerosidad a la hora de afrontar el fichaje, su espléndida honestidad y humanidad, su categoría como jugador y capacidad de liderazgo va a ensombrecer mucho de los momentos de Mbappé. Batman y Superman conviviendo durante años. Si me tengo que fiar de alguien es del inglés y confío en que no se intoxicará de la pasivo-agresividad del francés. Lo que importa: son los dos mejores jugadores del mundo y  juegan en el mismo equipo. Disfrutemos.

Bellingham

8- La dolorosa

 

Existen varios tipos de dolorosa, pero la mayor dolorosa de todas será Rodrygo. El jugador brasileño es un gran jugador pero no ha marcado los 40 goles que el Real Madrid andaba buscando y necesitando. Si ya tienes a Mbappé no fichas a Mbappé y la dirección técnica ha valorado que es más importante fichar al francés que mantener el statu quo en la platilla.

Vinicius y Mbappé son unos devoradores de minutos y esto significa que Rodrygo no volverá a pisar la izquierda y que jugará menos minutos. En cuanto un Arsenal se acerque, le de las llaves de la izquierda y un salario mejor, será difícil retenerlo. A mí me gustaría que le diesen esa mediapunta derecha del 4-2-2-2, porque creo que puede ser la mejor solución y así poder jugar con los 3 a la vez.

El resto de Las Dolorosas son algunas incógnitas:

- ¿Qué ocurrirá con la proyección de Endrick y Arda Güler?

- ¿ Se aleja más de la titularidad Brahim?

- ¿Sigue mereciendo la pena renovar a Joselu?

- ¿Cómo afectará todo esto a la rotación del mediocampo?

Endrick tendrá menos minutos y se tendrá que adaptar a jugar más en la derecha. Arda Güler tendrá más competencia con Brahim y Rodrygo, lo que puede precipitar una cesión. A Joselu lo renovaba porque nuestros atacantes no superan 1,78 cm y necesitamos un plan B.

En cuanto al medio campo, la rotación será más corta si se busca una ubicación a Rodrygo. Eso puede reducir los minutos de Camavinga o Tchouaméni, al cual veo rotando en el centro de la defensa de vez en cuando.

 

9- Mi opinión personal

 

La menos importante de todas.

En 2023 me cansé de su personaje ya que le doy mucha importancia a los valores de la persona y del deportista. Mi forma de ver y vivir el fútbol es la de Kroos, Benzema, Bellingham o Carvajal, por ejemplo, jugadores que valoran el club por encima de todo, el colectivo, sin hacer ruido extradeportivo y que piensan en el bien del grupo y no en sus ambiciones individuales. Mbappé no es así y, como he dicho, no me compraré su camiseta. Soy un purista.

Estoy contento porque es una plantilla de ensueño. Celebraré todos sus goles, disfrutaré de esta etapa gloriosa y le daré una oportunidad como aficionado; pero me guardo mis espaldas.

Detrás de cada gol me alegraré, sobre todo, por Florentino Pérez Rodríguez, hijo de Eduardo, perfumero, y Soledad, ingeniero de caminos y el mejor presidente de la Historia del Real Madrid Club de Fútbol.

 

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Buenos días, amigos. El viernes nos dejamos deberes para hoy. ¿Quién no lo hizo alguna vez en el cole, aprovechando la magnanimidad del profesor? Andábamos tan liados con Mbappé y otras hierbas que no tuvimos tiempo (o espacio, o ganas, la verdad) de responder como es debido a una nueva portada de absoluta bajeza de ese fanzine (con perdón de los fanzines) que se edita a orillas del Turia y lleva por título Superdeporte.

Superbullies, podría mejor llamarse, si atendemos a la portada de antes de ayer, que ahora os mostraremos, porque chico, si nosotros la hemos visto vosotros también. No es la primera vez que (con inmensa pereza, porque siempre da pereza bajar al barro para poner en su sitio a quien no sabe salir de él) nos vemos obligados a replicarles. Sus primeras planas no son las primeras más que en el sentido en que Jack el Destripador es el primero de su especie. Las portadas son cartas de presentación del periódico del día, y si bien admitimos que jamás hemos ido más allá —o sea, que jamás hemos visto ni si Dios quiere veremos una sola página 2 ni 3 subsiguientes de esta gente—, nos maliciamos que en este caso son fieles introducciones a la caspa ruin y miserable que por fuerza viene después, según uno ojea el periódico (¿?) si tiene ganas (¿?) de seguir.

Portada Superdeporte

¿Qué se responde a esto, amigos? ¿Cómo se le dice a quien es una vergüenza carente de clase e incitadora a la violencia que lo es, sin por ello descender a su ínfima altura? No es fácil. Un camino sencillo es sugerir al Real Madrid que se querelle y/o apele a la Comisión Antiviolencia ante algo como esto, algo que prepara una verdadera encerrona, ajena a la ética y la ley, peligrosa en lo que tiene de promoción del odio de masas, contra un futbolista del Real Madrid. Lo hacemos gustosos. Lo sugerimos, por supuesto. Pero dejadnos que digamos algo más.

Superdeporte (insistimos en que Superbullies sería un nombre que les pegaría más, aunque recuerde en exceso al sonido de algunos títulos de ligeras comedias gamberras americanas) pretende estar tan enfadado porque (presuntamente) alguien dijo que Mestalla era racista que están dispuestos a promocionar un estallido de violencia —verbal y quién sabe si física— para demostrar que no lo son.

La realidad es que nadie dijo jamás que toda Mestalla sea racista, pero no importa, ellos juegan a que esto fue dicho. Os vamos a traducir esta portada: "Estamos tan enfadados porque dijisteis que somos racistas que vamos a humillar a uno de vuestros jugadores, pero intentaremos no llamarle negro. Sólo le llamaremos cosas como tonto, tal como muestra la grotesca canción que os mostramos aquí. Vamos a vejar a vuestro negro, masivamente, valiéndonos de las gargantas de miles y miles de cafres. Pero tranquilos, no llamaremos negro a vuestro negro. No te preocupes, Vini: te llamaremos cosas peores pero no te llamaremos negro, negro".

Insistimos: Real Madrid, queréllense contra esta gente o denúncienles donde corresponda. Lo sentimos por la gente cabal que pueden tener en nómina, pero lo mejor que podría pasar con esta publicación infecta es que alguien lograra que chapase.

Vayamos ahora con los cuatro jinetes habituales del Apocalipsis. Al lado de Superbullies, cualquiera de ellos es el Washington Post de Woodward y Bernstein.

Portada As

As abre con el partido de hoy a las 2 de la tarde (qué hora tan fea) en Vallecas, donde el Madrid se presenta como líder destacado y con Brahim, en efecto, on fire. El partido nos da pánico. Normalmente, los partidos contra equipos que quieren jugar al fútbol no intimidan al Madrid, ni siquiera cuando se trata del segundo en la tabla. El problema se da cuando no quieren jugar y, sobre todo, como es tan frecuente, cuando los colegiados se empeñan en ayudar al rival blanco en ese propósito. ¿Que cómo ayudan los árbitros en este fin? Muy sencillo: dejándoles perder el tiempo y dejándoles sacudir.

Miedo. Esperamos, una vez más y no obstante, prevalecer sobre esto con la calidad de nuestros jugadores. Apunta As que podría jugar Modric, y sólo podemos responder que nos encantaría.

Portada Marca

Marca abre con la goleada del Atleti a las Palmas, que es una cosa que a nadie importa salvo a los que son del Atleti, por ejemplo a Marca, siempre solícito para hacer de correveidile del propietario ilegal (pero cuyo afane está prescrito) de dicho club, a la sazón Miguel Ángel Gil Marín. Menos mal que la portada queda redimida por una información de utilidad: hoy a las 6 se juega la Final de Copa de baloncesto, que será un clásico entre Madrid y Barça merced a la brillante victoria de ambos en semifinales. Los de Chus Mateo lapidaron precisamente al Valencia. Leed la estupenda crónica de Pablo Rivas.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Y del Barça precisamente (qué raro), pero de fútbol, versan las portadas de Sportivo en el día de hoy. Ambas reflejan la victoria agónica que cosechó ayer el Barça en Vigo, pero ninguna de las dos cabeceras (nueva sorpresa) menciona que tuvo lugar gracias al lanzamiento de un penalti de manera no ortodoxa por parte de Lewandowski.

Normal que no nos lo cuenten. ¿Qué interés tendría eso? ¿Acaso es el Madrid quien lo ha hecho? No. Pues ya está.

Pasad un buen día.

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