Tuvo mérito el encuentro del Real Madrid en Múnich. Pero ameritar no es el mismo verbo que ganar. El equipo compitió como se compite en Champions. Realizó una primera mitad de altos vuelos, una oda al fútbol salvaje y entrópico, adelantándose por tres veces ante el conjunto alemán en su estadio. Y sucumbió —principalmente y con matices— porque el Bayern es mejor conjunto.
A estas alturas, los problemas están identificados, lo cual no significa que sean sencillos de resolver. El Madrid que vimos anoche, el competitivo, solo aparece en Champions. Un lastre crónico en forma de lesiones —que no afecta a otros grandes equipos de igual manera— provoca que la plantilla nunca esté en disposición de mostrar todo su potencial, que es mucho, a pesar de contar con asimetrías y falta de jugadores de toque en el centro del campo. ¿Qué plantilla no tiene carencias?
También parece evidente la dificultad de ensamblar un equipo que funcione con todos los que tienen que jugar a la vez sobre el campo. Se yerran demasiadas ocasiones claras de gol si tenemos en cuenta los jugadores que se disponen en ataque. Se conceden numerosas oportunidades, pero ahí no podemos decir, por diferentes motivos, que se cuente con una zaga insuperable.
Se depende en exceso de algunos aspectos: la presencia del mejor portero de la historia, un buen —o al menos un— Tchouaméni, el acierto goleador de quien normalmente lo ha tenido o de no regalar tantos al rival.
Dicho esto, hoy queda un día menos para volver a ganar otra Champions. La crítica es necesaria, pero esto es el Madrid, y la fuerza para dar la vuelta a la situación está dentro de él mismo, en su propia constitución. Hay quien no parece recordar, a pesar de lo tozudo de la realidad y la historia, que el Madrid siempre se levanta, siempre vuelve, solo es cuestión de tiempo y trabajo.
Además, en estos momentos, parecen caer en el olvido los motivos para el optimismo de cara al futuro. Son necesarios cambios de calado, pero la base es mejor de lo que muchos piensan. Güler ha dado el paso para ser diferencial en Champions y su techo parece aún lejano. Arbeloa ha inyectado nutrientes de la cantera que refuerzan el conjunto, a la par que ha mejorado el ambiente general. Thiago es el mejor ejemplo.
La cosa no fue tan desastrosa cuando hasta Marca tilda de injusticia la eliminación del Real Madrid. «El Madrid se despide de la Champions con honor». En nuestra crónica de anoche hablábamos de «Cruel destino de un Madrid digno».
El Madrid contó con posibilidades reales de pasar hasta el final. ¿Fue determinante la expulsión de Camavinga? Para este portanalista, sí. Pero jamás podrá saberse qué habría ocurrido si el francés hubiese seguido en el campo, porque también es cierto que el Bayern ya había disfrutado de ocasiones como las de los dos últimos goles, la diferencia es que no las había materializado.
Una expulsión, la de Eduardo, tan rigurosa como «inexplicable», según declaró Arbeloa con posterioridad. Alberto Cosín afirmó en su crónica arbitral que cuesta creer que en Europa el jugador de un equipo local hubiese visto esa segunda amarilla.
La crítica a Camavinga viene más por la acumulación de desconexiones o faltas de concentración que por la gravedad de la acción en sí. No obstante, las dificultades del francés para mantener los cinco sentidos durante todos los minutos del partido y la incapacidad para ponderar riesgos no parece discutible. Como tampoco lo es su excelsa calidad.
Para As sí fue determinante la actuación de Slavko Vinčić y titula «Hasta que el árbitro quiso». Por muchos errores que cometiese el Madrid en la eliminatoria, hay dos hechos incontrovertibles: Tchouaméni no debió perderse este partido y Camavinga no debió ser expulsado. Los madridistas somos críticos, pero no podemos olvidarnos de estos dos condicionantes.
Como bien apunta Quillo Barrios en el vídeo que os dejamos abajo, es obligado resaltar cómo hoy tanto As como Marca señalan el arbitraje como determinante para el resultado de la eliminatoria cuando en España han callado y callan ante el sinfín de corruptelas y tropelías vistas cada jornada. Aquí se ha silenciado el caso Barça-Negreira, la conexión de árbitros actuales con el hijo del exvicepresidente arbitral. A Mbappé le han partido una ceja, las imágenes con la sangre se han ocultado y no hay portadas contra el estamento arbitral. La explicación es clara, de la UEFA no llega dinero en forma de publicidad institucional.
La prensa culé vive en su particular universo, no es nuevo. De la vergonzosa vergüenza del indignado Laporta de Mundo Deportivo al barriobajero «¡A la calle!» de Sport. Este último diario se refiere al Madrid como desastre. Quizá habría que recordarle que desastre no es caer en Múnich peleando hasta el 94, desastre es tener que celebrar las derrotas ajenas para justificar la miseria propia. También afirma que el Madrid «cayó tras probar su propia medicina». No sabíamos que la expulsión, llamémosla peculiar, del mediocentro fuera la medicina del Madrid.
Estamos jodidos, amigos, lo estamos porque hemos perdido y queremos ganar siempre. Además, lo estamos por la crueldad con que se produjo la derrota tras hacer frente a un Bayern estupendo. La prueba de la competitividad del Madrid es que bien pudo derribar a los bávaros. Nos duele también por Álvaro Arbeloa. Creemos que no es el responsable y merecería una oportunidad.
También es cierto que este club no se detiene nunca y hay cambios —no pequeños— que son inaplazables.
Cabeza alta y a levantarse, que somos el Madrid.
Pasad un buen día.
















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6 comentarios en: Caer con honor, levantarse sin demora
Como he puesto en la crónica arbitral, Camavinga demostró tener menos luces que un barco pirata, pero la eliminación se ha dado porque la uefa se ha cobrado facturas en esta eliminatoria. El arbitraje de la ida fue anticasero eliminando para la vuelta a Tchouameni de forma totalmente injusta y perdonando la roja a Tha en la entrada a Mbappe como jugadas más llamativas. En la vuelta, arbitraje casero perpetrado por un compatriota de Ceferin (como diría Teleco Calvo: ¿Casualidad, serendipia...?) en que no hay más que ver la relación entre faltas y cartulinas por parte del Real Madrid y compararlas con el rival. La segunda amarilla a Camavinga y la perdonada en el codazo a Guler no tienen nombre.
La uefa no quería que pasásemos y lo ha demostrado, sobretodo cargándose un homenaje al fútbol que era lo que estábamos viendo en la vuelta hasta la expulsión.
Volveremos
#HALA MADRID
Por buscar un ápice de consuelo: estas dos últimas eliminaciones en cuartos nos han evitado cruzar en semis con este PSG. Tuvimos una muestra en el partido del mundial de clubes. Creo sinceramente que en ambas ocasiones nos habrían echado, y habrían intentado hacer toda la sangre posible. No es mucho consuelo, pero creo que hemos limitado los enfrentamientos con un equipo temible, cuyo mejor momento pasará, como todo en la vida. Cuando volvamos a cruzarnos, seguro que lamentan no habernos visto más a menudo a mediados de la década de los veinte.
Limpia es necesaria!!!
Mirando adelante, qué es lo que quiere el club?
El entrenador tiene que ser éste que es esclavo de unas jerarquías en el vestuario que obliga a alinear jugadores que tienen la indulgencia de la directiva? El entrenador tiene que ser éste que no tiene influencia en las altas y bajas de la plantilla? El entrenador tiene que ser éste que tiene que adaptar sus ideas en pos de esas jerarquías?
Si va a ser él entrenador el que tenga que trabajar así, da igual el hombre que traigas o se quede, el resultado será el mismo.
Más que caer con honor yo diría caer con robo
Al equipo normalmente le sostienen Courtois, Tchouameni, Valverde y Mbappe.
Si de estos 4 jugadoress faltan 2 y encima te expulsan a uno; contra un gran equipo sería prácticamente muy difícil ganar.
Volveremos.