Les comparto unos breves comentarios tras lo que sentí ayer por la eliminación en cuartos de final en el Allianz Arena:
-Anoche Álvaro Arbeloa se colocó él solo la soga al cuello al cambiar a Brahim por Camavinga, así como por otras decisiones.
-Eduardo Camavinga, que hace cuatro años prometía ser una leyenda de nuestro club, entró hace dos temporadas en barrena, no ha evolucionado, no es un jugador que se concentre en el juego y lo único que hace cada vez que sale (con muy contadas excepciones) es perjudicar al equipo. Esto lo ve cualquiera y Álvaro también lo tenía que haber previsto. Anoche Arbeloa —y me duele decirlo— no fue Arbeloa, y puso a un Camavinga desconcentrado, una vez más, en lugar de colocar a un Pitarch que le había sacado las castañas del fuego muchas veces en los dos últimos meses.
-A cuatro minutos del final, el Madrid estaba vivo y preparado para afrontar una prórroga y una posible tanda de penaltis, pero Camavinga lo tiró todo por la borda con un gesto infantil e insolidario hacia sus propios compañeros.
-Eduardo Camavinga tiene que salir del club este mismo verano. Cinco temporadas ya son suficientes para evaluarle y, desgraciadamente, no tiene categoría para ser jugador de nuestro Real Madrid.
-Arbeloa también se dejó guiar ayer por complacer a las estrellas antes que por las verdaderas necesidades del partido. La temporada al completo del Real Madrid estaba ayer en juego y mantuvo sobre el campo a dos jugadores, Mbappé y Vinícius, que no trabajaban en defensa por el equipo. En un partido de tanta exigencia, no es admisible que solo corran ocho de los diez jugadores de campo. Tenía, sin lugar a duda, que haber relevado a uno de ellos. En concreto a Vinícius, quien, como en la ida en el Bernabéu, no estuvo a la altura de las circunstancias ni de una eliminatoria de tanta importancia. Pero no se atrevió.
Ojalá alguna vez podamos batir al Bayern en una final de Copa de Europa. Y es que la primera parte de anoche en el Allianz Arena fue digna realmente de una finalísima de primer nivel
-En un tipo de fútbol como el actual, y hablamos de la superélite, no se puede competir contra un Bayern de Múnich con solo ocho jugadores de campo defendiendo. El aspecto físico es cada vez más decisivo. Lo mismo ocurre cuando, en estas alturas de la competición más exigente del mundo, un equipo se queda con un jugador menos por expulsión. Lo hemos visto estos últimos años con el FC Barcelona, también en su reciente eliminatoria contra el Atlético de Madrid. Jugar diez contra once en élite es muerte anunciada. Cuando Camavinga fue expulsado en el minuto 86, todos sabíamos que la eliminatoria se iba a ir por el desagüe. Luis Díaz tardó dos minutos en marcar, pero si no hubiese sido en ese momento, en la prórroga habría doblado las rodillas el Real Madrid igualmente. Por eso es tan importante tener jugadores que mantengan la concentración durante cada uno de los minutos que están sobre el terreno de juego (independientemente de que el árbitro no debería haber sacado esa segunda tarjeta amarilla, en la que Camavinga pecó gravemente de inmaduro). Los casos recientes de los Araújo, Cubarsí y Eric García, igual que el de Eduardo, demuestran una bisoñez inadmisible hoy en día en el fútbol de élite. Este tipo de errores cuestan perder un partido y, como ayer, también cuestan una eliminación.
-No quiero ser como los culés, por eso me niego a lanzar cañonazos ni llantos sobre el arbitraje. Aun siendo notablemente casero, como muchas veces en Europa, me apuntaré siempre antes a este tipo de arbitrajes que a cualquier atraco premeditado de los que contemplamos cada semana en nuestra mugrienta liga española.
-Por último, de los cuatro candidatos de este año para ganar la Champions League, todos mis fervientes deseos van para que sea el Bayern de Múnich quien levante el que sería su 7º entorchado. De los equipos que quedan, con diferencia es el equipo bávaro el único que puede salvar la dignidad de esta competición. Es un adversario noble, con valores y con una trayectoria histórica casi impecable. Ojalá alguna vez podamos batirles, como tantas veces hemos hecho, en una final de Copa de Europa. Y es que la primera parte de anoche en el Allianz Arena fue digna realmente de una finalísima de primer nivel.
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Arbeloa ha sido toda una decepción.
Athos, no se puede explicar mejor. En todo de acuerdo.
Te ha faltado hablar de Lunin que fue transparente y que tuvo mucho que ver en la derrota.
Totalmente de acuerdo con el señor Dumas. El recambio de Brahim tuvo que ser Thiago Pitarch que ahora mismo aporta mucho más al equipo que un desnortado Camavinga. Tampoco entiendo la titularidad de Trent y menos cuando hace unos días vimos (o ví) a Carvajal con buen tono contra el Gerona. Y de la actuación de Vinicius casi mejor no hablar (lleva así un par de meses).
En fin......
Sr Dumas:si corrieran 8 jugadores,seríamos campeones de todo
Cuando llegó la hora de la verdad en la temporada, tiró de jerarquías. Le ganó el miedo, como a muchos,pero también es verdad que quien entra en nuestra casa para llevar el vestuario, tiene que pagar el peaje de que tiene que meter en el once a jugadores que la directiva señala como jugadores estratégicos. Así que sabiendo que lo sabemos todos, y Arbeloa el primero, pues como tantos otros : gracias y adiós. Prefirió morir con las ideas de otros.
Y con las ideas de otros, somos peor equipo. Ahora todo está incandescente entre el árbitro, Camavinga, la tarjeta a Tchouameni en la ida, cada uno con sus señalamientos, pero la realidad es que o se cambia el modelo de estos son intocables y monta el equipo con estos, o van a circular más entrenadores que en la época de los Galácticos.
Camavinga tiene que salir del Madrid porque no ha progresado nada y su nombre ya está asociado a perjuicio contra el Madrid, con mayor o menor responsabilidad suya (ayer con muy poca, se diga lo que se diga). En el balance nos quita mucho más de lo que nos da. A mi no me cae mal porque parece un tipo majo, pero el Madrid no está para rellenarlo de tipos majos. Arbeloa lo sacó ayer porque a alguien tenía que sacar (¿mejor a Ceballos, otro que tal baila, a Tiago del que no me voy a acordar ahora de sus dos cantadas en cuatro partidos?). Pero la cuestión ayer es mucho más Vincic que Camavinga.
Dice Santi Cañizares que Vinicius no dignifica la camiseta del Real Madrid y que lo vendería mañana mismo. Totalmente de acuerdo, este niñato perjudica al equipo 0curre que es el mimado del ser superior que es el que da las órdenes y juega por imposición
En casi todo muy de acuerdo. Yo pedía el cambio de Camavinga por Brahim que estaba exhausto, básicamente por potencia física. Después de lo visto sin duda que Pitarch en principio hubiese guardado la compostura y aportado brega.
El partido en mi opinión se perdió al permitir un fallo tan garrafal en cadena en el empate a uno.
Si hubiésemos llegado al minuto 25 con el 0-1, posiblemente el primer tiempo termina 0-2 o 0-3.
Artículo totalmente populista, el cambio de Brahim se debió a causas físicas, y nadie de los que vio el partido pensamos que fue un cambio raro, es más yo diría que el Madrid en ese momento necesitaba un empuje y Camavinga se lo dio y tapo muchísimos huecos en defensa y hasta su expulsión no tuvieron ningún acercamiento con peligro. En cuanto a que Vinicius y Mbape no corrieron, otra sandez enorme, ya que ambos jugadores hicieron un esfuerzo ímprobo, y tal vez fueron de los que más kilómetros hicieron, a parte de crear muchísimo peligro, recordemos que fue el Madrid el que tuvo las ocasiones más claras hasta la expulsión
Pero fuimos dignos competidores, eso no nos lo puede quitar nadie.
Mucha vileza detecto respecto a Camavinga,es lo facil
Yo también detecto vileza y populismo. Su artículo debería titularse ""Hay que linchar a Camavinga ya!!"Ayer su expulsión fue una estupidez del árbitro, reconocida por todo el mundo, amigos y enemigos, y claro que se notó su ausencia del campo.Otras veces jugo con uno menos el Madrid este año y pudo mantener el resultado.
Olise o Lamine se van del contrario nueve de cada diez veces. Vinicius, una de cada diez. No defiende, no ayuda al lateral, protesta todo y echa encima al público contra el Madrid. Falla goles cantados (en esta eliminatoria, al menos 3), abronca a sus compañeros y se enfrenta al entrenador si es cambiado.
Mete un gol y se cree Pelé. Sus buenos años, que los tuvo, ya pasaron y no parece que volverán. Ya basta de este niñato consentido. Claro que la culpa no es suya sino del que se lo consiente. Venta ya. Hoy, sin tardar más.