Biriukov: “Sabonis es el mejor pívot que ha existido”

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¿Es Chechu Biriukov el exjugador de baloncesto más simpático que existe? Probablemente. ¿Es el exjugador de baloncesto que factura el mejor steak tartar en toda la Unión Europea (Biriukov Bistro, en Las Tablas, donde nos reunimos para la entrevista)? Casi seguro. De todos los baloncestistas que han jugado con las selecciones de la URSS (¡la URSS!) y España, ¿es quizá el más hospitalario, lenguaraz y socarrón de todos? Sin duda, aunque solo sea por ser el único. Nos acompaña en la comida, y en la entrevista, su amigo y excompañero José Luis Llorente, que encesta alguna pregunta también.

Cerveza, Gorbachov, Laso y democracia sobrevalorada.

Y steak tartar. 

 

P: Hemos venido aquí a hablar de ti.

R: Parece apropiado. Pensé que habíais venido a hablar de Dostoievski.

P: Pues también podría ser, porque hemos leído en una entrevista que te hizo JotDown que te gusta mucho.

R: Me encanta. Su genio es universalmente reconocido pero aún hay muchas obras suyas que están por descubrir. La gente se queda con Crimen y castigo y tal. Pero algunas de sus novelas menos célebres son acaso mejores. El jugador, por ejemplo.

P: En esa misma entrevista hablabas del gran nivel cultural que había en el Madrid de baloncesto de la época y de lo enriquecedor que era compartir concentración con Corbalán o con Joe Llorente.

R: Eran conversaciones muy intelectuales. La gente estudiaba. Joe y yo estudiábamos derecho, Juan medicina, Itu ingeniería… La gente iba al desplazamiento a la cancha que tocara con el libro debajo del brazo. Nos interesábamos por el cine. Íbamos al cine a ver las películas subtituladas, a los Alphaville en Plaza de España. Nos tragábamos películas polacas y su puta madre. Había charlas de política, cultura, de cosas que pasaban en el mundo… También salíamos a bailar.

P: Pero, ¿os hacía falta bailar para ligar?

R: Sí, sí. A todos menos a Fernando Martín. Ese llegaba, se sentaba en su sitio con su zumo de melocotón (el puto zumo de melocotón) y enseguida tenía a un par de chicas que se le acercaban para charlar. Ese no tenía que currárselo…

P: Y en esas charlas con tus compañeros tengo entendido que te preguntaban mucho por tus pretéritas vivencias en la URSS.

R: Claro. Eran (son) gente curiosa, con inquietudes. Les sorprendía mucho eso de que un tío de la Unión Soviética fichara por el Madrid, algo que nunca había pasado, así que yo era la atracción. Además ellos conocían el país (habían estado allí un mes disputando alguna competición) y por eso les interesaba más aún una opinión de primera mano. Y cuando volvieron a la URSS conmigo aprovecharon para empaparse más de la cultura local, ya que iban con alguien que la conocía bien. Les llevaba a comprar caviar a los sitios más perdidos del Moscú profundo. Lo pasaban bien.

P: Tu historia es conocida. Eres hijo de padre ruso y madre vasca, y naciste en Rusia como resultado de la operación de exilio que dio lugar a los llamados niños de Rusia o niños de la guerra. De jovencito empiezas a jugar al baloncesto hasta debutar con la selección de la URSS. El Madrid se fija en ti y te ficha.

R: El responsable de eso fue mi primo, Javier Aguirregabiria. Fue el promotor, el culpable de que yo llegara a Madrid. A mí me parecía una utopía ir a jugar a España, sobre todo al Madrid, la hostia. Había jugado un buen campeonato de Europa junior y también en la Copa Korac, así que mi primo promovió esto y contactó con el Madrid que por lo demás ya destacaba por hacer fichajes originales.

P: Y gracias a eso dejaste atrás la URSS, país sobre cuya historia en el siglo XX también te has posicionado, así como sobre algunas figuras de esa historia, como Gorbachov.

R: No sé por qué Gorbachov tiene esa fama mundial. Fue un desastre. Tengo un amigo que vivía en Caucasia del Norte donde hace muchos años el jefe del partido único era Gorbachov. Cuando fue a Moscú, mi amigo decía “¿Cómo le pueden mandar a Moscú si aquí nos ha arruinado a todos? A ver lo que hace en Moscú”. Y se vio: arruinar a la Unión Soviética. Perestroika. Glasnost. Menuda patraña. La gente lo que quiere es pan, y él trajo pobreza. Muchas cosas que los rusos conquistaron con sangre en la 2ª Guerra Mundial se fueron al carajo por su culpa. Los rusos nos retiramos de la RDA sin ningún tipo de compensación. ¿Cómo puede ser que estuviéramos allí 30 años y dejáramos a Alemania todas esas infraestructuras sin recibir nada a cambio? Me parece muy bien que se uniera Alemania. Pero negocia, hombre, no puedes regalar esto. 30 millones de personas murieron en aquella guerra. Casi todas las familias tenían muertos a manos de Alemania. Fue intolerable. Qué mal lo haría Gorbachov para que en su lugar llegara Yeltsin.

P: ¿Qué recuerdo tienes de la URSS de Breznev, en la que creciste?

R: No se vivía mal. Tenías sanidad y educación gratuita, no en todas las universidades a lo mejor, pero podías ser ingeniero agrónomo o médico de forma gratuita. Ahora no es gratis y la educación es un desastre. He visto exámenes recientes de colegios de Moscú y el tema asusta. Hay niños que no tienen ni puta idea de dónde está Río de Janeiro. El nivel ha bajado muchísimo. Faltaban cosas y había que trapichear para conseguir algunos alimentos o útiles, pero eso era incluso divertido. Y todo el mundo tenía trabajo y no había drogas. Y los rusos siempre han bebido, pero el alcoholismo ha subido mucho desde que Gorbachov lo cambió todo.

P: ¿Y la democracia qué? A mucha gente no le va a gustar lo que dices, te advierto.

R: La democracia está sobrevalorada. (Risas). En serio, hay que conocer las costumbres de cada país. Hay que pensar cómo está estructurado cada país antes de empeñarse en introducir la democracia. Lo vemos con países musulmanes donde hemos tratado de meter nuestra democracia a hostias sin reparar en que son otras costumbres distintas a las nuestras, que son cristianas encima. ¿De qué cojones ha servido la Primavera Árabe? Sólo ha traído caos y daesh. Hay países que funcionan a base de clanes.

P: Hablando de clanes, en aquella selección de la URSS en la que llegaste a jugar había rusos, lituanos, georgianos… ¿Se formaban clanes?

R: Sin duda. Estaban los lituanos, que mandaban mucho. Luego estaban los rusos, los ucranianos…

P: ¿Y el tema político estaba muy presente? ¿Los lituanos te hablaban de sus aspiraciones a la independencia?

R: No hacía ni falta. Se sabía que los lituanos querían la independencia, empezando por mi amigo Sabonis, con quien coincidí en aquella selección junior, con 14 ó 15 años.

P: ¿Sabonis es el mejor pívot que ha tenido el Real Madrid?

R: La última parte de la frase sobra. Es el mejor pívot que ha habido.

P: ¿Tan claro lo tienes?

R: Sí. Siempre me pregunté por qué el Madrid no fichó antes a Sabonis. Tardó demasiado. Era la polla. En el Madrid estaba medio cojo pero eso no le impidió ganar dos Ligas, la Copa del Rey, la Copa de Europa… El cojo tampoco era tan cojo. Tenía el tobillo así de gordo, pero con 2,22 tampoco necesitas correr mucho. Jugó hasta los 40 años.

P: Volviendo a tu llegada al Madrid, en tu primer año no puedes jugar por una cuestión burocrática. Los siguientes dos años sólo puedes jugar competición nacional, no las europeas. ¿Sabías de antemano que eso sería así?

R: No. El trámite de mi nacionalización se hizo esperar. La verdad es que yo entonces no me enteraba mucho de qué iba la movida. Además mi madre estaba acojonada pensando en que yo me podría casar con una novia rusa de la que estaba enamoradísimo y que eso podría reventar todo el proceso burocrático, de manera que actuó con mucha rapidez, precipitadamente, y quedaron cabos sueltos. El hecho es que llegamos toda la familia a Madrid, y pronto me enteraría de que aún no podía jugar la Liga. Llegué en octubre y en realidad no se me esperaba hasta el marzo siguiente.

P: ¿Fue duro lo de no poder jugar el primer año, y sólo Liga y Copa domésticas los dos años siguientes?

R: Sí lo fue. No poder jugar es una putada. Para jugar en la selección española también tuve que esperar tres años. Además estábamos toda la familia, metidos en aquel piso. Mi padre no hablaba castellano, y yo tampoco lo hablaba bien. Ten en cuenta que mi madre, allá en Rusia, apenas me hablaba en español. También vivían en casa mi hermano, que es médico pero entonces no tenía trabajo, y su mujer. Además cogimos a un amigo de mi hermano, también con su mujer y su hija. Estábamos en plan gitanos, hacinados en un piso de 100 m2. El Madrid nos alquiló un piso para 6, pero no contaba con toda la gente que iría llegando de Rusia. (Risas, interrumpidas por una llamada al camarero después de escrutar el borde de un vaso:) Marco, este vaso está sucio, hay que cambiarlo, ¿vale?

P: Decían que tenías un tiro a canasta raro, poco ortodoxo. Pero las metías todas.

R: Hombre, algunas entraban y otras no. Era muy particular, más raso de lo habitual. Algún entrenador en Rusia me lo intentó cambiar.

P: Como Benítez con el pase con el exterior de Modric, ¿no?

R: Ya os pasáis al fútbol, no me jodáis. Hablándome de Modric. ¡Y de Benítez!

P: Hombre, Modric no es una comparación como para enfadarse, ¿o sí?

R: Tienes razón. Un genio el croata.

P: Antes hablabas de Fernando Martín. Esto te lo habrán preguntado mil veces. ¿Tan mal se llevaba con Petrovic?

R: No es que se llevaran tan mal, pero saltaban chispas después de los partidos. Drazen era muy individualista. En la final de aquella Recopa del 89 ante el Snaidero de Caserta, el postpartido fue muy tenso. En las fotos se ve a Drazen muy sonriente, y a todos los demás como si hubiéramos perdido. Todos cabreados de cojones. Habíamos jugado contra ellos dos veces y les habíamos ganado fácil. Y aquí llegamos a la prórroga. Drazen metió 62 puntos, algo inaudito. Pero se dedicó a jugar para sí mismo, como si fuera con la Cibona, su anterior equipo, y tal vez por eso llegamos hasta la prórroga, tal vez por eso casi palmamos contra unos tíos a los que deberíamos haber arrasado. Como dice Romay, la diferencia entre Drazen y Fernando Martín es que Fernando tenía un gran compromiso con el club, mientras el compromiso de Drazen era pasajero, solo como vehículo para llegar a la NBA. Si hubiéramos perdido aquella Final de la Recopa, la culpa habría sido suya, aunque hubiera metido 62 puntos.

P: ¿Drazen siempre fue así?

R: Siempre. Lo conocía desde los 14 años porque nos cruzábamos en partidos internacionales. Nunca defendió. Fíjate que en esa misma Final de la Recopa de la que hablamos su supuesto defendido, Gentile, metió 37 puntos. Tampoco sabía jugar sin balón. Escapar de su defensor, ese tipo de cosas. No. Todo era “Dame el balón para que yo solucione esto”.

P: ¿Y de la marcha del actual equipo qué opinas? (Nota: La entrevista está hecha antes de la renovación de Laso). 

R: Creo que Laso tiene crédito. Es cierto que en la Final de Liga del año pasado fuimos superados por el Valencia porque ellos jugaron como un equipo. Nosotros quizá nos hayamos basado demasiado en Llull, aunque comprendo que estaba haciendo una temporada espectacular. Al final lo que gana es el equipo. Vamos a ver qué pasa esta temporada.

P: ¿Qué opinas de Campazzo? 

R: Me gusta, aunque también nos haría falta un base un poco más pausado. Tenemos un equipazo pero un juego que es un punto alocado. Esto suena a baloncesto antiguo, pero a mí me gusta esto de “Venga, ahora tranquilos, vamos con la 3”. El Valencia nos ganó la Final jugando así. A veces hay que hacer las cosas a 25 revoluciones menos.

P: ¿Doncic puede contribuir a eso? 

R: Pobre chaval, la prensa le ha metido una presión brutal. Hay que dejarle un poquito en paz para que saque todo lo que tiene dentro. Se ha escrito tanto sobre él que ha aguantado una presión enorme. La temporada anterior se le hizo muy larga. Es jovencísimo y tiene que desarrollar su carrera con calma. Es un jugador enormemente prometedor pero que aún necesita definirse. Es alto para ser base y puede sufrir para defender a bases pequeños, rápidos y habilidosos. Y eso que aún no ha tenido lesiones que hayan minado su velocidad. ¿En qué puesto quiere jugar? Eso es lo que hay que ver.

P: ¿Y eso de quién debería depender? 

R: Del equipo técnico, que tiene que ver lo que quiere de él. Tener un base de 2’07 tiene su dificultad. Claro, en los 80 todo el mundo quería tener de base a Magic Johnson, que medía 2’05. Pero el baloncesto actual es muy distinto porque todos los jugadores son atletas, lo cual hace que uno de 2’07 tenga mayor desventaja para defender a uno de 1’85, simplemente porque es más rápido que tú. En movimientos laterales, en fintas… Hay que decidir dónde se le pone a jugar para no caer en la indefinición. En Rusia tenemos una frase muy gráfica pero muy clara: “No se puede comer y follar al mismo tiempo”.

P: Muy gráfico, en efecto. Otra cosa. ¿Eres florentinista?

R: A ver. Para empezar está genial cómo Florentino ha convertido el Madrid en una máquina de hacer dinero. Yo sé lo que el Madrid es en Rusia: la polla. Es una brand tremenda en todo el mundo, y él lo ha desarrollado muy bien. Pero además ha hecho mucho por la Asociación de Veteranos de Baloncesto del Madrid, lo cual me enorgullece. Hace poco llamé para organizar una reunión entre José Ángel Sánchez, a quien no conocía, y unos empresarios de Kazajistán que quieren montar un gran club de fútbol. Y nos recibieron enseguida.

P: Hombre, tú has sido un jugador importante en el Madrid. Alguien podría decir: “Qué menos”. 

R: No te creas porque en otras épocas a los veteranos de baloncesto no nos hacían ni caso. Eso ha cambiado. (En ese momento aparece su hijo de siete años, a quien coge en sus brazos. Nos habla ahora señalando al niño): Este, aquí donde le veis, es zurdo y tiene un tiro a canasta que alucinas. Por cierto, esto sí que me gustaría que lo pusierais en la entrevista: yo he cumplido con este país de cojones, por lo menos demográficamente. ¡Cuatro hijos! Si no me pagáis la pensión, me acordaré de la madre que os parió.

 

Entrevista: Ramón Álvarez de Mon, Jesús Bengoechea 

Fotos: Pablo Estellés

 

 

 

 

8 COMENTARIOS

  1. Excelente entrevista que me ha sabido a poco. Muy recomendable para todos aquellos que hablan de la lamentablemente desaparecida URSS sin tener ni idea y repitiendo como loros las consignas de la propaganda occidental, sin saber que la pérdida de derechos y la involución general que vivimos hoy es precisamente debida a la desaparición del bloque socialista. ¡Grande Chechu!

  2. Qué grande, Biriukov. Uno de mis ídolos de infancia. Aunque no tanto como Sabonis, que es el mejor jugador que yo he visto en el Madrid.

    Muy interesante, lo que dice sobre la URSS. Desde luego, pensemos lo que pensemos los de fuera, no hay nada como conocer la opinión quienes vivieron allí. Aunque supongo que Biriukov, como “maestro del deporte URSS”, estaría en una posición relativamente cómoda.

    • Hombre, si uno quiere hacerse una idea de lo que fue la Unión Soviética vista desde dentro, tal vez haría mejor leyendo Archipiélago Gulag. No negaré la simpatía de Biriukov, pero me parece que Solzhenitsyn es una voz más autorizada en esa materia.

      Porque, lamentablemente, a los catorce millones de ciudadanos detenidos y torturados en el Gulag, al millón de personas allí asesinadas, o a los cien millones de muertos a manos del comunismo en todo el mundo (cinco veces más que los asesinados por el nazismo), no los podemos entrevistar.

  3. Gran personaje y gran entrevista, que sabe a poco. Respecto a la URSS y lo bien que se vivía allí, hay que remitirse a la propia entrevista, cuando Chechu cuenta las gestiones que hace su madre para adelantar la venida a España, no se fuera a frustrar por lo de la fruslería de casarse con su novia rusa; y como en el traslado a Madrid se vienen con él toda la familia y unos cuantos conocidos. Y eso que Biriukov, como deportista de élite, era un privilegiado. En todo caso, ¿quién no siente nostalgia por su juventud?

    Revelador lo que cuenta de Drazen Petrovic. Siempre tuve esa percepción del jugador

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