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Las ruedas de prensa contra Zidane

Las ruedas de prensa contra Zidane

Escrito por: Antonio Vázquez16 octubre, 2020
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De testigos a fiscales

La prensa que sigue al Real Madrid le somete a un escrutinio mucho más feroz que el que disfrutan sus rivales

La experiencia de acudir a una rueda de prensa del Real Madrid, comparada con presenciar la de cualquier otro equipo de Primera División es llamativamente distinta. Tan diferente como comparar la sensación de formar parte de una invasión vikinga con la de disfrutar en primera fila un concierto de un cuarteto de cuerdas interpretando a Mozart. Sé de lo que hablo porque he estado en bastantes de esas conferencias de prensa, tanto en las instalaciones del Real Madrid, como en las de muchos otros equipos. Hace ya algunos años que abandoné la trinchera del reporterismo para refugiarme primero en la cómoda tienda de campaña de los despachos periodísticos y abandonar esa profesión (o que ella me abandonara a mí) un tiempo después. Aun así, las cosas no han cambiado demasiado. Si acaso han empeorado para el Real Madrid. Me explico. Lo habitual es que los reporteros que cubren a un determinado equipo (casi siempre las mismas caras) no busquen herir al técnico o a los jugadores cuando estos se someten a su particular pelotón de fusilamiento mediático. Verdaderamente anómalo es lo que ocurre en Valdebebas o el Bernabéu, donde acuden ufanos muchos periodistas con preguntas más afiladas que una katana forjada por Hatori Hanso.

Zidane rueda de prensa

Es complejo hallar una explicación coherente a esta realidad. La singular composición del cuerpo periodístico que informa sobre el Real Madrid puede justificarla en parte. Muchos de los redactores, reporteros o narradores de prensa nacional que se encargan del día a día o de las retransmisiones a través de radio o tv de los partidos del conjunto blanco son aficionados de otros equipos. De hecho, un altísimo porcentaje de los mismos son simpatizantes del Atlético de Madrid. Y podemos convenir, sin ánimo de generalizar, que los hinchas colchoneros no suelen tener en una gran estima cualquier cosa que tenga que ver con el trece veces campeón de Europa. También existen casos de periodistas que son más o menos abiertamente madridistas, pero cuyos jefes tienen otras filias y prefieren que contribuyan al clima de crispación eterno que se genera en torno a la entidad madridista. Esto no ocurre en cualquier equipo de Primera. No digo que el 100% de los profesionales que pasan su día a día siguiendo la actualidad de cada escuadra pertenezcan a su masa social, aunque es así en una abrumadora mayoría de los casos.

Muchos de los redactores, reporteros o narradores de prensa nacional que se encargan del día a día o de las retransmisiones a través de radio o tv de los partidos del conjunto blanco son aficionados de otros equipos.

Esto hecho per se no debería ser un problema, aunque en la práctica sí lo sea. Un buen profesional tiene que intentar hacer bien su trabajo, sin dejarse influir por filias y fobias. No es ético que el reportero que acude a informar sobre el equipo de sus amores sea una complaciente mano amiga, como tampoco lo es que aquel que habla o escribe sobre un conjunto al que no aprecia ejerza el papel de látigo implacable. Lo que te intentan inculcar cuando estudias periodismo (y lo sé porque también estuve allí) es que seas un testigo de lo que ocurre, a sabiendas de que, como seres humanos, no podemos ejercer de meros notarios casi robóticos de los hechos, y siempre aportaremos nuestra visión personal. Si eres honesto, la realidad individual que captes tendrá pros y contras. Es imposible que el sesgo de cada cual derive en contar casi siempre cosas buenas del equipo del que eres hincha, y malas de aquel que no aprecias.

Zidane enfado rueda de prensa

El problema en la sala de prensa del Madrid y en la mayoría de las redacciones en las que se abusa de informar y opinar sobre el equipo blanco es que muchos de los que deberían ser testigos se han convertido en feroces fiscales que quieren que al Madrid se le juzgue con toda la severidad del mundo, sea esta merecida o no. En cambio, con el resto de equipos ejercen de benévolos masajistas que intentan que los protagonistas al otro lado del micrófono vivan una plácida experiencia, ocultando o minusvalorando en la medida de lo posible todo aquello que pueda catalogarse como mala noticia. Mientras en el Madrid se desea generar fricción y polémica, fuera principalmente se lanzan mensajes halagüeños. En realidad, todos desean obtener lo que llamamos ‘un titular’. Sólo que en los otros equipos se intenta que este titular transmita optimismo, mientras que a Valdebebas muchos van a escarbar en la basura en busca de algo que alimente al ‘monstruo de la polémica’, un grotesco ser que vive por y para el Real Madrid.

muchos de los que deberían ser testigos se han convertido en feroces fiscales que quieren que al Madrid se le juzgue con toda la severidad del mundo, sea esta merecida o no

Puedo señalar innumerables ejemplos que refrendan mi teoría del dispar trato mediático que recibe el Madrid con respecto a cualquier otro equipo. Todo el mundo puede ver una rueda de prensa de Zidane y la de un técnico de Primera al azar y comparar. Yo lo he hecho muchas veces. Sin ir demasiado lejos, analizaré la conferencia de prensa de Koeman previa al partido del Barcelona contra el Sevilla. Cierto es que en esa ocasión hubo dos preguntas sobre Dembélé, siendo evidente que el técnico holandés no quiere contar con un fichaje muy costoso y que ha dado repetidas muestras de indisciplina. Después de eso, Koeman tuvo que responder a cuestiones que distaron mucho de ponerle entre la espada o la pared. Por ejemplo, a quién clonaría del Dream Team, a qué se debe que el equipo haya mejorado tan rápido, si es Coutinho un nuevo y mejorado jugador o cómo ha conseguido que Messi haya cambiado el chip. Todo, por supuesto, en un ambiente de respeto reverencial y de amabilidad casi servil. Las declaraciones del entrenador son lo que nos llega, aquello que escuchamos o leemos, pero el relato de fantasía, el idílico cuento de hadas, se construye pregunta a pregunta.

Zidane no responde a periodista

Zidane, en cambio, se enfrenta una y otra vez a desquiciantes cuestiones mil veces repetidas. En la misma jornada liguera que Koeman, en la rueda de prensa antes del partido que enfrentó al Madrid con el Levante, el galo fue cuestionado acerca de la marcha de Achraf cuando el equipo estaba sin laterales derechos natos, por si creía que Hazard sería un nuevo Bale (encadenando problemas físicos), por si tiene flor o por las lesiones. Y no fue ésta la ocasión más desesperante. Lo más frecuente es que la prensa que sigue al Real Madrid se obsesione con un único tema, con un jugador concreto, y reformule una y otra vez las mismas preguntas hasta sacar de quicio al casi siempre impertérrito técnico galo. Ocurrió con Bale, con Hazard o con Jovic. No quiero ni imaginar las veces que se le hubiera cuestionado si tuviera un jugador de 140 millones de euros que llega una y otra vez tarde a los entrenamientos y al que dejara fuera de las convocatorias. No todas las preguntas fueron así, en todo caso. Hay algunos periodistas (pocos) que se interesaron por su rival, o por cómo prepara psicológicamente a sus jugadores para las rotaciones.

Tampoco se trata de un trato especial a este entrenador. El objetivo es la entidad. El mismo estilo de preguntas, de insistentes monotemas, las han tenido que soportar Ancelotti, Lopetegui y, por supuesto, Mourinho, el hombre con el que se ha llegado más lejos en las ruedas de prensa y fuera de ellas.

Tampoco se trata de un trato especial a este entrenador. El objetivo es la entidad. El mismo estilo de preguntas, de insistentes monotemas, las han tenido que soportar Ancelotti, Lopetegui y, por supuesto, Mourinho, el hombre con el que se ha llegado más lejos en las ruedas de prensa y fuera de ellas.

Ante esta situación de indefensión, de brutal disparidad de criterio periodístico con respecto a cualquier otra entidad, muchos aficionados madridistas reclaman que el club actúe, que vete la entrada a sus instalaciones a determinados medios o profesionales, o que no se les conceda la posibilidad de preguntar. A diferencia de lo que ocurre en otros equipos (y se destaca muy poco), el Real Madrid respeta escrupulosamente la libertad de prensa y permite a todo el mundo hacer su trabajo. La alternativa sería que se criticara al club por ejercer la censura. Todos sabemos que la campaña periodística en contra que generaría una decisión así sería brutal. Es una situación injusta a todas luces, pero casi irresoluble a menos que la corriente de opinión mediática imperante cambiase abruptamente. Y no parece un escenario demasiado plausible. Entiendo y comparto la desafección de muchos madridistas frente a una abrumadora mayoría de la prensa deportiva. El Madrid duerme con su enemigo y la sensación que esto provoca es muy frustrante, pero no creo que exista una solución a corto plazo que pueda resolver esa injusticia. Me temo que no queda mucho más que tomar decisiones individuales como la resignación o el abandono por completo del consumo de este tipo de medios. Quizás estemos ante otro signo más de la incomparable grandeza de este club, otro peaje a pagar por su singular condición de ind