La Galerna

Laporta wagneriano

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

La situación es grave en la capital de España, donde las fuerzas de ocupación laportistas se han hecho fuertes en las calles con la masiva presencia de carros blindados -todos ellos tuneados con la estelada- y los madrileños se han recluido en sus casas ante el avance imparable del ejército invasor. Efectivos laportistas han entrado a punta de metralleta en Torre España y han tomado el control de RTVE. Nos consta que han llegado también hasta Moncloa, que está asediada, y solo la conocida filiación atlética del monarca impedirá que tomen la Zarzuela, siendo como es el Atleti un tradicional aliado blaugrana. Crece la preocupación ante el posible derramamiento de leche en la Central Lechera, asediada también por las fuerzas laportistas pese a que (o tal vez precisamente porque) periodistas como Roberto Palomar o Manolete están asomados a las ventanas mostrando banderas blancas, que también a quién se le ocurre. En cuanto a la situación del Bernabéu, las informaciones son contradictorias. Algunas fuentes afirman que los operarios de las obras están ofreciendo resistencia, arrojando bidones de aceite hirviendo desde lo alto de las grúas. Otros temen que el Bernabéu, último reducto ante el invasor, haya podido caer ya.

 

 

Buenos días (ahora sí). La fantasía distópica con la que comenzamos el portanálisis de hoy se nos ha venido a la cabeza al ver el modo en que la portada de Sport trata en su faldón inferior el anuncio electoral de Laporta, que ha pagado sabe Dios cuánto por llenar con su cara un edificio de la calle Paseo de La Habana, próxima al Bernabéu. “Laporta toma Madrid con una gran pancarta”. Toma Madrid. ¿Qué os parece, amigos? Toma Madrid. Por la boca muere el pez, afirma el refranero, y con esa manera de interpretar la chuminada electoral del inefable candidato del champán, el puro y las chicas en bikini (ya Jesús Bengoechea le dedicó ayer un artículo) los amics de Sport están diciendo mucho más sobre ellos mismos que sobre Laporta y no digamos sobre la ciudad de Madrid. Solo desde una mentalidad paleta, teñida del provincianismo más bilioso, se puede escribir que Laporta “toma Madrid”. Esto es por una pancarta en un edificio. Imaginad qué profundas ridiculeces habría podrido llegar a alumbrar esta gente si en 2011 llegan a celebrar la Champions en el Bernabéu, lo que Mou impidió con su Inter en la noche de los aspersores. A Woody Allen le entraban ganas de invadir Polonia cuando escuchaba a Wagner, y esta gente solo sueña con invadir Madrid sin necesidad de escuchar la cabalgata de las walkirias. Les basta con la sardana o con el reggaetón.

A nosotros nos nos entran ganas de invadir nada. Solo nos entran ganas de descojonarnos.

 

Continuando con la prensa cataculé llegamos a Mundo Deportivo, que ignora en cambio la maniobra laportista por cuanto no es su candidato predilecto. “No pares”, dice el titular, entendiéndose que se refiere al equipo, al Barça, de hecho. No puede hacer alusión a otro por cuanto los que salen en la foto son Messi y Griezmann. “No pares”. La pregunta es inmediata. ¿No pares de qué? ¿De jugar así de mal? ¿De oscilar entre hacer el ridículo y solo bordearlo?


 

Por su parte, As y Marca otorgan a Benzema (y a Courtois) el protagonismo de la trabajada victoria del Madrid anoche ante un Athletic que se fajó bien con diez durante casi todo el partido, dada la tempranera autoexpulsión de Raúl García. Gracias a que Gil Manzano expulsó al aguerrido (digámoslo así) centrocampista García, saltó el dato fehaciente según el cual su última expulsión data de 2012. Ocho años de patadas a destiempo, marrullerías, ataques al tobillo y continuas agresiones solapadas han pasado completamente impunes. Parafraseando aquello de las Champions que el fútbol le debe a según qué equipos, podríamos decir que Raúl García le debe unas catorce o quince expulsiones solo al Real Madrid.

Ayer solo empezó a saldar, por fin, la inmensa deuda.

Y el Madrid, que sigue ahí arriba.

Pasad un buen día.

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