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¿Por qué no se ganan más Ligas?

¿Por qué no se ganan más Ligas?

Escrito por: Fernando Pulpillo1 abril, 2019
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Luka Modric, Isco Alarcón, Toni Kroos, James Rodríguez, Mateo Kovacic y Dani Ceballos. Todos ellos conforman la lista de centrocampistas creativos que el Real Madrid ha firmado desde el verano de 2012 en adelante y que, de una forma u otra, siguen vinculados al club. No hace falta resaltar la clara línea que ha seguido la política de fichajes en esta parcela del campo y son especialmente los tres primeros los que han definido los cómos y los porqués de gran parte de esta época reciente. La apuesta parece firme, pero, sin embargo, rara vez ha ido acompañada del resto de decisiones que se precisan para que el club teja en el aspecto deportivo una identidad concreta. Una línea inmune al resultadismo y que aflore como base de futuro.

¿Por qué el Madrid solo ha ganado 2 Ligas de las últimas 12?

El Real Madrid 2014-2018 ha supuesto una hazaña difícilmente repetible en forma de conquistas. Sin embargo, si hay algo que resulta extraño al definir esta como la segunda mejor época histórica del club es que se haya gestado exclusivamente en victorias europeas (cuatro de cinco), siendo incapaz de trasladar dicho dominio a la competición doméstica (solo un título de Liga en esos cinco años). Atendiendo a la idiosincrasia blanca no parece casualidad. Ni siquiera sorprende. Que esta superioridad no se haya conseguido trasmitir en el torneo de la regularidad tiene una explicación futbolística que trasciende al acierto en los fichajes o, incluso, a la elección del entrenador.

Siempre se ha dicho que el Real es un club de jugadores (el Madrid de Di Stefano, el Madrid de los Yeyé, el Madrid de la Quinta o el Madrid de los Galácticos) y no tanto de entrenadores. A lo largo de su historia, el cuadro blanco ha contado con muchos de los grandes futbolistas del momento. Y si se pasaba por un pronunciado bache deportivo era la adquisición de lo mejor del mercado lo que devolvía la ilusión y volvía a acercar al Madrid a las victorias. Parecía que solo el intercambio más goloso de cromos podía paliar el hambre y el club se olvidó de un factor muy valioso del que sí dispone nuestro gran rival, el FC Barcelona, desde hace tiempo: la estabilidad de un modelo que sí trascienda a jugadores, entrenadores y directivas, que cree una identidad reconocida de cara a tomar cualquier decisión deportiva y que genere regularidad en el día a día. Y es precisamente este último punto el que hila el desarrollo de este texto.

La Copa de Europa premia al más grande, al inmune a las dudas y al mejor competidor. Ahí el Real Madrid, comandado por una serie de futbolistas históricos, ha creado un precedente que tardaremos mucho en volver a ver. Cuando se encienden los focos, ha dado lo mejor de sí. Pareciera que donde a otros les tiemblan las piernas, las blancas se mantienen firmes y fuertes. Sin embargo, cuando a esas piernas les ha tocado bailar en salones menores el resultado ha sido, digamos, menos vistoso. En el devenir liguero, el Madrid no ha sido siempre Real. Las razones podrán encontrarse en multitud de factores, pero aquí nos centraremos en los futbolísticos.

En este punto, el lector podrá pensar qué relación existe entre el tema en que está derivando el artículo y el primer párrafo del mismo, en el que se citaba la ristra de talentosos centrocampistas que el club ha juntado recientemente. Ellos por sí mismos definen una clara línea a seguir, pero si a esta apuesta no le han seguido otras decisiones que permitieran dar un paso más es porque nunca han estado cobijados bajo un mismo manto. Primero Ancelotti, después Benítez, seguido por Zidane, posteriormente por Julen y Solari, y ahora, de nuevo, por Zizou. Cada cual más distinto y con una concepción diferente del fútbol. La tinta (jugadores) se mantenía inalterable pero el portador de la pluma (entrenador) cambiaba con tanta frecuencia como dispares eran sus estilos. Nunca ha habido en el Madrid una intención de bañar la parcela deportiva de un modelo o idea particular que ayude a la hora de conseguir regularidad en el juego y, consecuentemente, acercarse al dominio nacional.

Expuesto todo esto y echando un poco la vista atrás, podemos hacer recuento del rendimiento liguero reciente. ¿Hasta qué punto se han competido las Ligas en la última década? Se tomará como punto de partido el primer año de Mourinho, por considerarla la temporada que pone origen al periodo actual:

Etapa Mourinho:

2010-11: a 4 puntos del Barça en Liga:

Se compitió en Liga, pero con escasas posibilidades de ganarla.

2011-12: campeón de Liga

Se ganó de forma excelente, con record de puntos y goles a favor.

2012-13: a 15 puntos del Barça en Liga

Se perdió la Liga en diciembre.

Etapa Ancelotti:

2013-14: a 3 puntos del Atlético de Madrid en Liga

Se compitió la Liga hasta el final, llegando a ir líderes a falta de 10 jornadas.

2014-15: a 2 puntos del Barça en Liga

Se compitió la Liga hasta el final.

Etapa Zidane:

2015-16: a 1 punto del Barça en Liga

Se compitió la Liga hasta el final (a pesar de la horrible primera vuelta con Benítez).

2016-17: campeón de Liga

Se ganó de forma excelente aquella Liga.

2017-18: a 17 puntos del Barça en Liga

Se perdió la Liga en diciembre.

2018-19: a 12 puntos del Barça en Liga a falta de 12 jornadas

Se perdió la Liga en diciembre.

Se llega a la conclusión de que solo se ha sido capaz de ganar o estar cerca de ganar Ligas cuando se han dado alguno de los siguientes dos escenarios: creación de un modelo de juego claro y definido (Mourinho 11-12 o Ancelotti 13-14 y 14-15) o disposición de una súper plantilla irrepetible (Zidane 16-17). Solo bajo alguno de estos condicionantes el equipo ha tenido regularidad suficiente domingo tras domingo para al menos, luchar de verdad por el título liguero. Sin al menos uno de ellos el Madrid ha sido completamente estéril.

¿Qué importancia puede tener revertir la situación liguera reciente?

Ahora, como tantas veces se ha dicho, confeccionar una plantilla con futbolistas del nivel de Pepe, Kovacic, James Rodríguez, Bale o Morata formando parte del plan B parece algo inaccesible, por lo que cobra especial interés que exista esa idea global, ese modelo de juego que permita al equipo crecer como colectivo. Sobre todo, teniendo en cuenta que es la mejor forma de crear un contexto favorable para el desarrollo de nuestros jóvenes talentos.

La realidad ha dado un bofetón esta temporada tras la venta de Cristiano Ronaldo y es que sin, a priori, ganas de entrar en esta locura de mercado, el club va a tener que aprender a convivir en un escaparate europeo en el que los mejores ya no los tendrá siempre. Y es precisamente por eso por lo que necesita un cimiento que permita a la joven plantilla, que parece querer confeccionar, unos pies suficientemente fuertes para que la exigencia no los haga tambalear.

Con el claro sendero trazado por el Real Madrid, de adquirir talento en potencia y hacerlo crecer, es necesario que esa ruta pase por construirse desde el día a día, con la regularidad que hasta ahora no siempre se ha tenido los fines de semana (no así los martes y miércoles) y con la intención de que lleguen y se desarrollen en base a unas pautas marcadas, que les hagan crecer siguiendo las trazas del camino abierto por el club. A nivel de aficionado, por supuesto, esto adquiere importancia, pues permite hacerle disfrutar siempre y no solo durante un puñado de partidos al año. El Madrid es un club demasiado grande como para permitirse, durante dos cursos seguidos, no competir domingo tras domingo. Pero es que a nivel de club también debería ser una prioridad.

En momentos complicados (temporadas 17-18 y 18-19 o primera vuelta de la 15-16) no ha habido un libreto al que agarrarse para ganar partidos y devolver al grupo al cauce de la confianza. De hecho, la última vez que ha sucedido algo así fue en la segunda temporada de Ancelotti, único entrenador del último lustro con el que se han adquirido unos automatismos suficientes como para hablar de modelo de juego. El Madrid se cayó por las bajas de Modric y James, y por la falta de banquillo y, aún así, se llegó al Camp Nou con opciones de Liga y se estuvo a un solo gol de repetir final de Champions. ¿Por qué? Porque la labor de Carlo desde verano de 2013 y la paciencia permitieron saber en todo momento a qué se jugaba. Y eso, cuando viene mal dadas o se pasan fases negativas, es vital para que el jugador no dude. Eso (y Messi, claro) es justo lo que ha facilitado al Barcelona ganar Ligas sin pensarlo. Hasta en su año más horrible (2013-14 con el Tata Martino) estuvo a un dudoso gol anulado ante el Atlético de Madrid de ganar esa Liga. El Barça ha luchado todas y cada una de las Ligas desde hace más de diez años. Y ese debería ser un espejo en el que reflejarse.

Por supuesto, no es exigible ganarlas. Pero sí competirlas. Ser regular es síntoma de equipo hecho y eso siempre va a ayudar a ganar títulos a final de temporada. Ante el Barça de Leo Messi (mientras dure) en Liga es imprescindible recordar los dos requisitos impuestos anteriormente: súper plantilla o colectivo colmando su techo de juego. Porque el resultado de esta temporada, sin ninguno de ambos, es absolutamente descriptivo.