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El Real Madrid en su Libro de Oro (2)

El Real Madrid en su Libro de Oro (2)

Escrito por: Alberto Cosín6 septiembre, 2020
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Los primeros 50 años del Club en palabras de jugadores, técnicos y presidentes

 

Luis de Urquijo ‘Marqués de Bolarque’, Presidente (1926-1928)

Marqués de Bolarde

Para quienes hemos asistido de cerca, y especialmente en sus cargos directivos, al desarrollo de este gran Club, no es ninguna sorpresa ni puede significar asombro apreciar su encumbramiento en todos los órdenes. Marcada por sus fundadores una tónica de rectitud y elegancia, sin desviación mínima alguna de cuanto entonces representaba la palabra sport, tal norma ha sido mantenida a través de todas sus épocas, en las que contaron, lógicamente, tanto situaciones difíciles (por fortuna, pocas) como de verdadero esplendor. Templado el Real Madrid en tan buenos materiales, con los que siempre contó, no podía llegar a su cincuentenario con otro exponente que el que orgullosamente exhibe bajo tanto timbre de gloria y ejecutorias sin par. Ahí están sus vitrinas, donde ser archivan los trofeos preciados; su Estadio,  que asombra aún a los mejores conocedores de instalaciones deportivas, y sus balances económicos, donde el potencial que hoy mueve las grandes empresas se encasilla con cifras de enorme trascendencia dentro de sus activos.

Motivo, pues, de suma satisfacción para cuantos aportamos nuestro grano de arena, esta magnificencia al llegar las Bodas de Oro, obtenido por no haberse alejado de la disciplina de que hablo al principio.

No es difícil predecir que, siguiendo actualmente en uso aquellas normas y manejada como está la nave por tripulaciones inspiradas en los más sanos principios del deporte y amor a su Club, sobre todo, la realidad superará cualquier momento a cuanto en beneficio pudiera desearse para el Real Madrid C. de F.

 

Ricardo Álvarez, centrocampista (1916-1918)

Ricardo Álvarez

Era continua obsesión de todos los chavales que con pelota de cinco plagábamos el campo de la Exposición, en el Retiro, o también jugando al ‘forbal’ sorteaban por las calles a los coches, escapando de los ‘guindas’, ser del Madrid. De este mismo deseo participaban, junto a los madrileños, la mayor parte de quienes, procediendo de cualquier parte de España, cursaban estudios en las Universidades o Facultades de nuestra capital, y, ¡cosa curiosa!, esta unánime aspiración la he apreciado luego, durante el transcurso de los años, en mi vida activa del fútbol por todos los sitios y en todos los practicantes de este juego, fuesen deportistas puros, seudoamateurs o profesionales íntegros.

¿Por qué era esto? ¿Cómo ocurre ahora? ¿A qué se debe (y somos profetas en este sentido cuantos sabemos que un balón es redondo) que ocurrirá igual hasta el centenario del Club?

Se contesta precisándolo como señorío, buen trato, solera, saber perder, alteza de miras, corrección en los modos desde el primer presidente al último botones, acumulación de trofeos, potencialidad económica, tradición pura etc ¡lo que ustedes quieran!, para mí, es que, el Club tuvo, posee y mantendrá ESO, que es lo que no viene de pronto, compra ni roba y cuya significación perfecta del demostrativo la conocemos los madrileños al expresar todo con ligero gesto y sólo una palabra.

Hay más aún, y es que cualquiera que haya pertenecido a su organización y en la actualidad esté alejado de ella por edad, causas de trabajo u otro motivo, desea (si ello pudiera ser) nuevamente volver a su seno. ¿Por qué? Por ESO.

 

Paco González, delantero (1920-1926)

Con motivo de las Bodas de Oro de mi querido Real Madrid, y al conjuro del gran cariño que siento hacia él, mucho me congratula contribuir a su solemne cincuentenario y al mismo tiempo celebrarlas con alegría, aunque, desde la tierra ‘meiga’ de verdad, lamentando no estar presente en los brillantes homenajes que a las mismas se dedica. ¿Cómo contribuyo y cómo las celebro? Con estas modestas líneas en elogio a lo que el Real Madrid representa en España.

Me satisface el poder colaborar con ellas comentando algo en cuanto a los más interesantes aspectos de su vida deportiva; en primer lugar, como antiguo jugador suyo, cumpliendo con un deber de gratitud, debido a las muchas atenciones que de él, tengo recibidas, y, en segundo, por que sus colores, que tanto quiso y sigo queriendo, creo haber defendido con tanto entusiasmo y pasión como el que más. Una defensa que me impulsaba a hacerla el intenso cariño que por el Madrid yo sentía, nacido al calor de la fraternal camaradería que reinaba entre todos los jugadores de aquellas mis dos épocas en el Club, jugadores tan queridos e inolvidables y qué ¡ay!, algunas ya fallecieron, a quienes dedico en estos momentos sentida oración.

De aquel afecto que yo experimentaba y aún tengo por el Real Madrid, mucho contribuyó a fortalecerlo el trato amable, exquisito y caballeroso, dentro de una elegancia y una generosidad sin límites, de sus directivos. Caballeros estos que Dios ha querido llegasen a obtener el premio justo a todas la magnífica labor desarrollada, al ver convertirse aquel estupendo proyecto de Santiago Bernabéu en la maravillosa realidad que es el hermoso Estadio de Chamartín, realidad debida a las grandes dotes que posee el actual Presidente, tan buen jugador como gran compañero y excelente capitán que lo fue algún día.

Y al citar este campo viene a mi imaginación aquellos otros de recordación gratísima, en los cuales la pérdida de un partido de trascendencia, que debía de haberse ganado cumplidamente, sin poder contenerlas en mis ojos, han vertido lágrimas de amargura. Hoy, con íntima satisfacción, ‘saudosamente’ también las vierto por haber tenido la suerte de cómo ex jugador y socio vivir estas solemnes Bodas de mi querido Real Madrid. Bodas de Oro del Club prócer, que así debiera llamarse.

La Coruña.

 

Enrique Normand , centrocampista (1902-1910 y 1915)

Enrique Normand

Estoy orgulloso, no tan solo por haber pertenecido al grupo que antaño logró por cuatro veces consecutivas el título de campeones de España y como socio honorario del mismo, sino que también por haber sentado los cimientos de una afición que, nacida con esa concurrencia, se ha convertido hoy en un ingente número de socios y simpatizantes, capaces por si solos de llenar un Estadio como el de Chamartín, honra y orgullo de España.

Aprovecho esta ocasión dedicada al recuerdo de mi paso activo por el Club para felicitar a todos cuantos en todos tiempos han sabido orientar al mismo, hasta encumbrarle a la altura económica y deportiva que hoy tiene, y asimismo al castizo y noble pueblo madrileño, que con su entusiasmo y calor tanto ha contribuido a ello.

¡Viva el Madrid F.C.!

 

Lope Peña Gómez, delantero (1924-1930)

Lope Peña

En el cincuentenario del Real Madrid Club de Fútbol me complace expresar mi satisfacción por haber pertenecido, como jugador, a este Real Club. No solamente por lo que suponía el vestir la camiseta blanca, sino por haber dado cima a una de las ilusiones más grandes de mi infancia.

Fui acogido con interés y cariño tanto por mis compañeros como por los directivos y seguidores, y considero de justicia testimoniar mi agradecimiento para todos por su buen comportamiento.

Siempre tendré a gala el haber podido contribuir modestamente al engrandecimiento de este Club, y, finalmente, expresar en esta fecha un sincero deseo de prosperidad para el Real Madrid.

 

Desiderio Esparza, centrocampista (1927-1933)

Sr. Secretario de la Comisión.

Bodas de Oro del Real Madrid C. de F.

MADRID.

Muy Sr. mío:

Aprovechando gustoso la invitación que me hace la Comisión de Bodas de Oro del Real Madrid C. de F. para un comentario impresión sobre este Real Club, manifiesto que en el transcurso de los SEIS años que he perteneci