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El decimocuarto sello: la estrategia del éxito

El decimocuarto sello: la estrategia del éxito

Escrito por: Álvaro Martín Gallego25 julio, 2022
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Una de estas tardes de verano infernales caminaba apesadumbrado por los pasillos del Bernabéu, mi cara no debió de dejar indiferente a Florentino, quien se paró, me paró y, con su mano en mi hombro, me preguntó:

—¿Qué te pasa, Álvaro?

—Nada, Florentino, nada, debe ser el calor —le respondí sorprendido por su gesto.

—No, te conozco y te pasa algo más. Noto un rictus pesimista que no sueles tener.

—Bueno, hemos hecho una enorme temporada pero, ya sabes, sin Mbappé, sin fichajes galácticos, el verano no es el mismo —le respondí a la vez que me avergonzaba de mis propias palabras.

—Ya, me lo temía. Os he acostumbrado a esa droga y la abstinencia, por lo que veo, es duradera —contestó con magnanimidad.

Deslizó su mano desde mi hombro hasta el hombro contralateral, para achucharme de manera paternal y encaminarme hacia la otra dirección.

—Acompáñame, Álvaro, te voy a enseñar las profundidades de la estrategia deportiva en el mundo del fútbol.

Nos adentramos en un ascensor que nunca antes había observado y, creedme, paso por allí todos los días. Pulsó el último botón, un botón sin número, sin ninguna indicación, y comenzamos a subir y subir hasta una planta desconocida. Al abrirse la puerta nos adentramos en una sala donde seis personas jugaban al ajedrez, tres partidas. A la derecha había otra mesa sin tablero y sin jugadores.

Escena ajedrez el Séptimo sello

—Fíjate bien en la mesa de la izquierda —me señaló con un movimiento de cabeza.

En ella se podía observar, bajo la luz de un flexo, a Jose Ángel Sánchez con las blancas y a un hombre desconocido con negras.

—Jose Ángel está jugando contra un socio especial, un socio muy crítico con la estrategia deportiva del club. Alguien que comparte esa pesadumbre que te está cubriendo a ti. Como sabes, nuestra estrategia es la de priorizar la plantilla por encima del entrenador, muy mal visto por los especialistas y periodistas pero que mal resultado no nos está dando.

—Pero, lo de minimizar la figura del entrenador, ¿no es un poco peligroso? —le espeté con firmeza.

—Puede ser, toda estrategia tiene sus puntos débiles. Nosotros llevamos un modelo en el cual defendemos que la plantilla debe ser el punto más fuerte del proyecto. Una plantilla capaz de sobrevivir a los cambios de entrenador. Debe estar confeccionada por jugadores que llamamos élite-ganadora. Acostumbrados a ganar, ambiciosos, sanos dentro y fuera del campo, activos no tóxicos, talentosos. No vale cualquier élite, deben ser ganadores. ADN madridista. Esa es la que creemos que es la mejor manera de asegurar títulos durante una década —continuó tras una pausa—. Seleccionar bien estos jugadores y conseguir tener, como mínimo, dos futbolistas hegemónicos en cada línea.  Hemos conseguido cinco Champions con este modelo, pese a que hemos cometido bastantes errores.

Nosotros llevamos un modelo en el cual defendemos que la plantilla debe ser el punto más fuerte del proyecto. Una plantilla capaz de sobrevivir a los cambios de entrenador

­­—¿Quiénes han sido esa élite-ganadora? —le pregunté.

—La CMK es un claro ejemplo. Jugadores que son una roca psicológica, con un físico extraordinario, que entrenan con ambición y sacrificio cada día, que no se sacian y, sobre todo, solidarios. En defensa, Carvajal, Ramos o Marcelo. En ataque, Cristiano, Benzema y, ahora, Vinicius.

CMK

Me llamó la atención que tardó unos segundos en decir Cristiano. Me pareció que lo de solidarios y Cristiano no le cuadró mucho.

—Mbappé… —le sugerí con cierta pesadez.

—Sí, claramente, Kylian es esa élite-ganadora, por eso hemos luchado por él. Pero, por otro lado, hemos conseguido tres jugadores que marcarán el devenir del equipo: Tchouaméni, Camavinga y Rüdiger pertenecen a esa élite. ¿Por qué crees que remontamos todos los partidos este año? ­—prosiguió—. Seleccionamos jugadores con esa mentalidad y que, sobre todo,  contribuyan a que el equipo sea una piña. Tenemos la plantilla más sana que recuerdo.

—¿Y Mourinho? ¿Y los Galácticos? —insistí.

—Mourinho fue un “plan anticrisis”. En las crisis muchas veces hay  que cambiar de estrategia y elegimos a un entrenador dominante para montar la siguiente década. Su trabajo, junto con la ambición y dedicación de jugadores como Cristiano, cambiaron el escenario para el Real  Madrid del siglo XXI. Ahora no estamos en crisis y buscamos buenos entrenadores pero mejores gestores de plantilla.

—Y…

—Los Galácticos —me robó la palabra de la boca—. En parte, siempre queremos esos jugadores en nuestros equipos. Pero el mercado ha cambiado y también aprendemos de nuestros errores. Buscamos élite dentro, pero también fuera del campo. Ahora buscamos galácticos antes de ser galácticos. Y preferimos activos de baja toxicidad para conseguir una plantilla lo más saneada posible.

Buscamos élite dentro, pero también fuera del campo. Ahora buscamos galácticos antes de ser galácticos. Y preferimos activos de baja toxicidad para conseguir una plantilla lo más saneada posible

—Nos falta un delantero suplente —me surgió visceralmente pero con voz temblorosa.

—Me gusta ese espíritu insaciable madridista, pero paciencia, Álvaro, paciencia. No hay urgencia. Hemos cometido errores graves al buscar el “nuevo Benzema”. Buscamos el próximo delantero que cubra con garantías ese papel en los próximos diez años. No nos podemos permitir más pasos en falso.

Aburrido de darme explicaciones, cambió de conversación acompañado de un nuevo movimiento de cabeza.

—¿Ves la siguiente mesa?. Ese es Juni Calafat a las blancas contra Guardiola.

—¿Y qué estrategias están confrontando?  —quise confirmar lo que significaba esta confusa exhibición.

—La contraria a la nuestra, la más aceptada por los medios: la del entrenador dominante. En un principio es la más lógica, un líder en el banquillo que marque la estrategia deportiva. Pep, Simeone, Mourinho o Conte, son los exponentes de esta alternativa.

—Nos les va mal —le interrumpí.

—No, pero tiene su inconveniente. Estás apostando el futuro del equipo a sólo una persona. Vas a fichar a perfiles muy específicos según una manera de pensar individual. Estos proyectos suelen durar de media dos o tres años. Después, se va el entrenador y te quedas con una plantilla entrenador-dependiente, lo que hace que el siguiente proyecto sea más complicado. Y fíjate que estos entrenadores no han ganado una Champions en los últimos diez años. Pep no pudo ganar con una plantilla élite-ganadora como la del Bayern. El modelo del Bayern, parecido al nuestro, dos Champions, y el nuestro, cinco. Nosotros hemos pasado de Ancelotti a Zidane y vuelta a Ancelotti y no nos hemos derrumbado —afirmó con cierta satisfacción.

Ancelotti y Zidane

—Tiene sentido lo que dices, aunque no fue así la década anterior —me lancé a comentarle con cierto tono desafiante.

Ignorándome, extendió ambos brazos a modo de presentación.

—Fíjate en la tercera mesa, Ancelotti contra Klopp.

—¡Interesante! —exclamé.

—El Liverpool es el que puede acercarse más al tercer modelo, un modelo mixto, aunque esto es debatible. El modelo donde el entrenador es dominante pero más pragmático en el estilo de juego, con jugadores élite-ganadora en cada línea. Al otro lado, a las blancas, Ancelotti, un gran gestor de plantillas, flexible, adaptable.

—¿Y, siendo ese el modelo que todos quieren, por qué crees que ha dominado el Real Madrid al Liverpool en los últimos años?

—Varios factores. No tiene dos jugadores élite-ganadora por línea, nuestros jugadores son más ganadores que los suyos. Y, ¡ojo! —exclamó— también tienen el handicap de qué será del Liverpool tras la era Klopp. Hay una fina línea entre el segundo modelo y el tercero.

—¿Te gustaría fichar a Klopp? —le sugerí jocosamente.

—Tendría que entender que el Real Madrid está por encima del entrenador y aceptar en gran parte nuestra estrategia.

—Ummm… lo veo difícil. ¿Y esa última mesa? —apunté con mi dedo hacia la vacía de la derecha.

En ese mismo instante, entró Joan Laporta portando esa sonrisa de showman que le caracteriza. Se quitó la chaqueta y se sentó.

—¿Quién va a jugar esa partida? —dudé.

—Es una partida de Mus. Esa me toca a mí, es algo personal.  Joan va de órdago, no hay estrategia ni modelo. Deséame suerte porque el contrincante es bueno.

Florentino me miró con esa sonrisa de seguridad paternalista que tanto le caracteriza. Y comenzó a caminar hacia la mesa.

Me desperté muy sudoroso en mi habitación, exhausto pero a la vez satisfecho, con la misma sensación que la de aquel hombre que sale de la caverna platónica y le deslumbra el primer rayo de sol.

—Esto me pasa por ver al Madrid y una peli de Bergman antes de dormir —pensé.

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10 comentarios en: El decimocuarto sello: la estrategia del éxito

  1. cuanta razon tienes y no es un sueño........................es la realidad pura y dura,,,,,,y asi deebe seguir esa linea...........un buen entrenador debe trabajar con lo que le den ((ese si es un emtrenador¡¡¡))llega misterX EMPIEZA A PEDIR y que hacemos con la plantilla cuando se vaya-------ejemplos... mea-colonia.simeone..... piden piden y piden y..................¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HASTA ELFINAL VAMOS REAL¡¡¡¡¡¡¡

    1. El ejemplo del entrenador sucedió en el Vslencia de Valdano lleno de sudamericanos que le sustituyo Raineiri y solo le valió el Piojo López, de todos modos lo que si es imprescindible es un Director Deportivo, que sea responsable de fichar a los jugadores y al entrenador y de cuentas por ello

  2. Considero que el autor se ha estrenado a lo grande. Magnífico artículo . Es evidente que contribuye a mantener el elevado nivel de la Galerna. Ante semejante modo de pensar y escribir solo cabe emplear el usted: le doy mi enhorabuena y las gracias.

  3. Ingeniosa columna de Álvaro.
    Lástima que Floper cuando decidió darle poderes de director general a un técnico fue con Mou, del resto estoy de acuerdo en que no sea el técnico el que fiche.

  4. Leí esta misma columna de opinión en tu Twitter ayer y pensé que aquí hacías falta,enhorabuena Álvaro y gracias por venir.

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Se me olvidó que te olvidé, Isco.

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