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El Barça del 4 de 5

El Barça del 4 de 5

Escrito por: Carlos Garcia de Sola13 septiembre, 2020
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La deriva del Real Madrid contrasta con el florecimiento azulgrana

Florentino consideraba clave cambiar el modelo del club, apostar por jóvenes jugadores, evitar los excesos económicos y reformar un estadio que jocosamente pasó a llamarse como proyecto ‘lata de sardinas’. Pensaba que el fútbol estaba cambiando con los ingresos multimillonarios de la Premier y la aparición de jeques, y que clubes como el Real Madrid necesitaban ser gestionados de otra manera, estableciendo una escala salarial y buscando nuevos ingresos con un estadio renovado.

Boluda se mofó públicamente de Florentino en varias ocasiones, criticando que no sabía de fútbol y solo de economía y marketing. Ganó con cierta ventaja, prometiendo muchos fichajes y con el lema “el dinero en el campo”. El presidente de ACS desistió para siempre, pero paradójicamente sus ideas, primero muy criticadas, luego fueron alabadas cuando las aplicó el F.C. Barcelona.

Di Stéfano, Florentino Pérez y Vicente Boluda.

Boluda cumplió su promesa y con un gasto de casi 1.000 millones de euros en cinco años se convirtió en uno de los clubes con mayor gasto y con la masa salarial más alta del mundo. Esa deriva fue altamente criticada por las instituciones deportivas y el Real Madrid recibió varias sanciones por incumplir el Fair Play Financiero. Durante su primer mandato fichó a jugadores que despuntaban en el panorama internacional, como André Silva, Milinkovic-Savic, Dembelé, Piatek o Coutihno a alto coste. Con fichas altísimas, la economía del club empezó a resentirse y el departamento financiero tuvo que hacer malabarismos contables para cuadrar las cuentas.

se pensaba que Suárez podría formar una gran duplA con messi, Pero el periplo del charrúa en el Real Madrid apenas duró dos temporadas

En su primer año de mandato de Boluda, el equipo se reforzó con múltiples fichajes, en especial un fichaje considerado estratégico, Luis Suárez. El uruguayo, aunque muy polémico, tenía un gran olfato de gol, y el club blanco necesitaba renovar ese puesto tras la marcha de David Villa y el fracaso de varios fichajes que no congeniaban con Leo Messi. Junto con el argentino, se pensaba que Suárez podría formar una gran dupla. Pero el periplo del charrúa apenas duró dos temporadas.

En la primera fue expulsado en ocho partidos, el récord de un jugador durante una temporada. Sus agresiones a rivales, sus constantes simulaciones y su juego poco deportivo fue altamente criticado por una prensa que consideraba que Suárez no debía jugar en un club señor como el Real Madrid. En la segunda fue sancionado con veinticinco partidos tras morder de nuevo a un rival, perdiéndose casi toda la temporada. Su reincidencia en el juego sucio y en comportamientos antideportivos acabó con la carrera del jugador. El Real Madrid, ante la presión mediática, se vio obligado a vender al jugador a la baja, por apenas unos pocos millones de euros, tras haberse gastado casi 80 en su fichaje.

Luis Suárez.

Mientras, el F.C. Barcelona había encontrado en Ancelotti al entrenador ideal, capaz de llevar al equipo a una nueva Champions tras la labor previa de Mourinho reconstruyendo al equipo y creando un conjunto competitivo. Al italiano le sucedió en el banquillo Xavi Hernández, con el que lograron ampliar la increíble racha en Champions a cuatro en cinco años, tres de ellas de manera consecutiva. Un éxito sin precedentes, ampliamente aplaudido por la prensa. Con fichajes claves en las anteriores temporadas como Modric, Toni Kroos, Xabi Alonso o James, el Barcelona construyó un equipo dominador en Europa.

El Barcelona había recortado la distancia en Champions con el Real Madrid y se había convertido en un equipo de presente y de futuro

Después de un mandato repleto de polémicas, Vicente Boluda veía como el Barcelona había recortado la distancia en Champions con el Real Madrid y se había convertido en un equipo de presente y de futuro. Con una apuesta por jóvenes jugadores fichados en Noruega, Uruguay y hasta Japón, la política del Barcelona llevaba siendo alabada en los últimos años como ejemplo de gestión.

Al mismo tiempo, se criticaba con dureza el dispendio económico del Real Madrid y se publicaban en prensa reportajes analizando las cuentas blancas. El equipo blanco se disputaban las ligas y copas del rey con el Atlético de Madrid, pero se hipotecaba año tras año, renovando a su mejor jugador, Leo Messi, insuficiente para competir en Champions League, competición en la que el Barcelona consolidaba su hegemonía.

Leo Messi.

Los fichajes blancos fracasaban la mayoría, con el club pagando altas sumas de dinero para atraerlos, sin lograr un estilo de juego definido, rememorando el juego que había impuesto Michel, ahora entrenador del Manchester City, pero sin mucho éxito, a pesar de gastar una ingente cantidad de petrodólares. Sin una escala salarial definida, las cuentas económicas del club hacían aguas y el club recurría a múltiples créditos bancarios, como denunciaba la prensa una y otra vez. La situación era insostenible y la presión de la prensa hacía que el Real Madrid fuese un polvorín, con polémicas semanales.

Un Real Madrid que tenía de nuevo la ilusión en la Champions caía con estrépito ante el Bayern de Munich por 2-8

Pero lo peor estaba por llegar, y en la última temporada de mandato de Boluda, un Real Madrid que tenía de nuevo la ilusión en la Champions -tras prometer Messi que traería, esta vez sí, esa copita linda a casa- caía con estrépito ante el Bayern de Munich por 2-8. Con una columna vertebral envejecida, con jugadores veteranos como Ramos, Marcelo, Pepe, Parejo, Casillas o Higuaín, incapaces de competir con los jóvenes del Bayern, y con Messi apenas activo en el campo. El entrenador, Munitis, al que se había presentado meses atrás como la solución perfecta al ser un fiel admirador del estilo de Michel, se vio desbordado, como se evidenciaba en la nula comunicación que mantenían los jugadores con él y su segundo, Thomas Gravesen, durante las pausas de hidratación.

Pedro Munitis.

Las portadas del día siguiente fueron parecidas a las de año anteriores, en las que el Real Madrid también había perdido en la Champions, muchas veces haciendo el ridículo. Contra la Roma, Liverpool o Juventus se había visto la incapacidad del equipo para competir. Y aunque la prensa lo había señalado repetidas veces, el presidente Boluda se había mantenido en el cargo. Se criticaba constantemente la pésima gestión de los mandatarios blancos, aunque también se ponía el foco en Messi como principal culpable. “Desaparecido”; “Se busca a Messi”; “Dónde te fuiste, pibe?” eran muchas de las portadas de años anteriores.

Las críticas al argentino, recurrentes desde varios medios de información, se aminoraban cuando llegaba a Argentina, donde su desempeño sí era destacable. En un entorno protegido, su rendimiento era óptimo y, fruto de ello, su selección había logrado un Mundial y dos Copas de América. Pero en el Real Madrid se criticaba que durante los últimos años no apareciese en los partidos importantes, y que había sido incapaz de liderar al equipo más allá de un primer periodo de éxito con el triplete, las dos Champions y varias ligas ganadas al principio de su carrera.

En el Real Madrid se criticaba que Messi no hubiese aparecido los últimos años en los partidos importantes

También se reprochaba su altísimo salario, difícilmente justificable si no llegaba para ganar la máxima competición, y la dependencia del club de un jugador que, junto a otros compañeros de su círculo, dominaba el club a su antojo poniendo entrenadores y dirigi