Buenos días. El Atleti amplió su ventaja sobre sus inmediatos perseguidores merced a una victoria que aconteció precisa y realmente como en la imaginación de gran parte de ese colectivo acontecen las victorias del Real Madrid, es decir, “con viento a favor”. No hará falta que recordemos el torticero tuit de la entidad atlética tras el derbi.
El Madrid no se había quejado de nada pero el tuit pretendía hacer creer que sí. El Madrid había sido perjudicado por la no señalización de un penalti claro pero el tuit pretendía hacer creer que no, y para rematar la felonía mandoble final relativo a la blanca leyenda negra. El viento lo que tiene a veces es que es de ida y vuelta, como los boomerangs, y que te devuelve la bofetada con creces en forma de descrédito en la victoria. Claro que nada de esto aparece en la portada de Marca porque cómo va a decir Marca que el Atleti fue escandalosamente beneficiado por una decisión arbitral, o por el viento a favor, por utilizar sus propias palabras.
No, nada de eso. Ni una sola palabra de la bochornosa acción de Suárez (¿quién sí no?) pisando a Núñez para hacer creer que le han zancadilleado a él. “¡Hubo contacto!”, se apresuraron a gritar los periodistas atléticos de la capital (es decir, prácticamente todos). Claro que hubo contacto, pero del delantero al defensor y no al contrario. Pisotón a Núñez y piscinazo, con gritito y mucha cara de susto detrás de los dientes. Podríamos decir que Suárez es una desgracia para el fútbol, y lo es, pero la auténtica desgracia es que pueda seguir haciendo estas cosas y salirse invariablemente con la suya, burlando a los colegiados, burlando el VAR, burlando a los medios que saben que está muy feo y muy penado atreverse a sugerir que el Barça y el Atleti son beneficiados, ¡anatema! El viento a favor será siempre para el Madrid, esto es así por definición, y si Luis Suárez se autozancadillea en el área diremos que penalti, y si Luis Suárez pisa a un rival y se tira como si le hubieran pisado a él diremos que penalti o diremos, como lacónicamente rezaba la crónica online de As, que Luisito se “fabricó” la pena máxima. Las comillas son de As, no nuestras. Unas comillas que representan un simpático guiño de ojo, mira qué gracia tiene mi niño, se “fabricó” el penalti (codazo, codazo, guiño, guiño), lo ponemos entre comillas para reírle la gracia porque es uno di noi. La severidad para juzgar la acción se la reservamos a los de blanco, por supuesto.
As, precisamente, prefiere titular con la otra gran noticia del día. “Con orgullo no basta”, dice en referencia a la eliminación del Barça a manos del PSG. Menos mal que As aclara que con orgullo no basta, porque si tuviéramos que creer a la prensa culé, como se verá dentro de un momento, habríamos de concluir que sí, que con el orgullo basta, más que de sobra, vamos. El orgullo, el honor, son la nueva posesión, como estáis a punto de atestiguar. Da igual que hayas perdido 5-2 la eliminatoria si el honor está a salvo y/o si has tenido una posesión de esférico en porcentajes top. Todo consiste ya en parafrasear de mil modos distintos, y por parte de todo el mundo, a Xavi Hernández. Todo consiste en formular variantes más o menos sofisticadas de “El Bayern nos ganó 7-0 la eliminatoria pero en ningún momento nos dominó”, variantes más o menos posmodernas de “El marcador es solo un impostor”, posverdades varias.
El propio As sucumbe en esta portada a una lógica perversa. “El equipo azulgrana, fuera de cuartos por primera vez en catorce años”. Como si para una entidad como el Barça hubiera sido un éxito (ya cesante) el mero pasar de Octavos. Como si no contaran para nada 6 eliminaciones consecutivas (¡seis!, lo ponemos también con letra como se hacía con los cheques, a ver si les cae algún euro) tras goleadas denigrantes la mayoría de las veces: 3-0 la Roma, 4-0 el Liverpool, 8-2 el Bayern... y 1-4 el PSG, aunque el orgullo (¿?) parezca intentar ocultarlo.
¡A Canaletas, amics! ¿O es que el honor no debe llenar de gente las fuentes y plazas públicas? En la portada de Sport vemos a Keylor parar el penalti que pudo brindar algo de esperanza de remontada a las huestes culés, pero lo más tronchante viene en la letra pequeña. “El Barça quedó eliminado pero demostró que puede volver a competir en Europa”. Pero ¿cómo no nos vamos a ir raudos y veloces a Canaletas después de 6 eliminaciones consecutivamente ridículas (o ridículamente consecutivas) sabiendo que dentro de 6 meses estaremos (o no) en condiciones de volver a competir en Europa? ¿Acaso cabe más gozo?
Misma foto y mismo titular en Mundo Deportivo, pero esta vez, al menos, el sintagma “Con honor” viene sin exclamaciones. Sin exclamaciones y con la verdad sin paliativos: “Messi (...) falló un penalti clave al filo del descanso”. ¿Y por qué no “volvió a fallar un penalti clave”? ¿No se ajusta esto más a la realidad? Corta memoria la de esta prensa cataculé, que solo se acuerda de mañana, cuando el Barça “pueda volver a competir” en Europa, al contrario que en el último sexenio.
Para edulcoramientos del nuevo bochorno europeo culé, con todo, el de nuestro admirado (ironía off) Josep Pedrerol.
Pero Josep, hombre de Dios, ¿cómo que estuvo cerca el milagro? 5-2 es el resultado global de la eliminatoria. ¿Dónde están la cercanía, la proximitud, la aproximación? A nosotros nos cuesta verlo, sinceramente. Cerca del milagro estuvo el Madrid cuando pereció en la orilla tratando de remontar un 4-1 del Dortmund y acabando 2-0, o acabando 4-0 en una eliminatoria copera con el Zaragoza que los maños habían ganado 6-1 en la ida. Eso es estar cerca del milagro, lo demás es relato, farfolla, culerismo.
De todos modos, hemos guardado para el final la auténtica perla del día de ayer, y no proviene precisamente de la esfera culé. Marca lo borró después, abochornado por la repercusión del asunto en las redes sociales, pero mirad de qué limpia, académica y desapasionada manera relataba en directo el CM del periódico el gol marcado por Messi.
A veces, queridos amigos, caben en 180 caracteres toda la cochambre y el animus fellationis blaugrana que caracterizan estos tiempos aciagos.
A enmarcar el tuit y luego, corriendísimo, lo dicho: ¡todos a Canaletas!
Pasad un buen día.
Buenos días, amigos. La cosa va hoy, por un lado, de la larga resaca del polémico derbi, que como pronto observaréis tiene ribetes de comedia bufa. Por otro, de los primeros pasos de Joan Laporta al frente del FC Barcelona tras su elección. Va a fichar a Neymar, Lautaro, Butragueño, Liza Minnelli, Iron Man y en general todo futbolista en el cual haya supuestamente puesto sus ojos antes el Real Madrid, todo porque Laporta —el villano de antaño— ha vuelto para convertirse en nuestra pesadilla, amics, ya anunció que nos echaba de menos encaramado a un andamio del Paseo de La Habana madrileño.
Ya veis, queridos. Estábamos tan tranquilos y vuelve el eterno pulso, nos cuentan. Laporta es ahora el rival para fichar a Alaba y Haaland (y a Neymar y Lautaro, no los olvidemos) por obra y gracia de las urnas culés, ni más ni menos. El rival para los fichajes ya no es el City, que tiene el dinero de Emiratos por castigo. Ya no es el PSG, que tiene conectada la máquina de extracción petrolera catarí directamente a la cuenta de contrataciones galácticas. Ya no es el magnetismo (o magnatismo) que ejerce el Chelsea con su tycoon ruso al frente.
No. El enemigo es Laporta, que va a fichar a Mbappé y a Godzilla (sin olvidar a Neymar y Lautaro) gracias a unos bonos del monopoly que va a emitir y que de un plumazo van a eliminar los 1.000 millones de deuda y van a permitir una situación tan desahogada que Laporta le pisará todos los fichajes a Florentino. “El nuevo presidente culé habla con los agentes de Alaba y también le gusta Haaland”. Temblad, pobres diablos, porque Laporta ha puesto sus ojos en el noruego, y ya no es solo que pueda venir Pep con 400 millones o el jeque catarí que te vi con 400 concubinas. No, esos son malos de chichinabo, sucedáneos laportianos con los que hemos tenido que conformarnos todos estos años en los que Jan descansaba en la sombra. No temáis a esos por más tiempo. Temed a Jan. Laporta nos frustrará pagando con gallifantes cualquier intento de Florentino y se hará con la presa, que entrará a su presentación en el Camp Nou en loor de multitudes, envuelto en una estelada y cantando puño en alto IN-DE-PEN-DEN-CIA.
Así funciona este circo, amigos. As se apunta a la jugada del joker revisited para tratar de dar emoción a la cosa, una emoción tan ficticia como los billetes de Laporta pero que hay que perpetuar para que la rueda siga girando, tan ficticia como lo de Neymar, como lo de Lautaro. Es un Las Vegas de cartón piedra en medio del desierto. Cuando sea verdad que este Barça arruinado, que no puede pagar nóminas y tiene en ERTE a media plantilla de trabajadores comunes, fiche a un peso pesado del mercado, volvemos a hablar.
Ahí lo tenéis. “Ya manda”. Sport ha desayunado con Laporta, y lo ha hecho tan a toda leche que lo estás leyendo mientras desayunas tú. Todo es diligencia y precisión en la nueva era laportiana. Breakfast at Tiffany’s. Donde esté Jan que se quite Audrey. Desayuno no precisamente con diamantes sino más bien con telarañas. Pero no importa. Mirad el rostro entre eufórico y resacoso de Jan. ¿O se trata de una máscara de carnaval? Sus facciones parecen aquí apaisadas por el botox o algún otro sortilegio. La progresiva metamorfosis de Jan en Berlusconi va consolidándose con el paso de los años. Es la misma máscara, es el mismo estilo. Casi nos imaginamos a Jan firmando autógrafos a los fans para luego despedirse de ellos con el legendario “Scusatemi, amici. Vi saluto perche debo andare a putane”.
En Mundo Deportivo, vemos al hombre de la máscara ya en acción. Ha desayunado con Sport (nos cuentan fuentes del sector hotelero de la Ciudad Condal que les llevaron el desayuno a la cama) y raudo y veloz ha ido a saludar a Koeman y a la plantilla. Lo estás leyendo en directo, les está saludando ahora mismo. “Tres cracks a tiro”, asegura el diario del Conde de Godó, grande de España. Aquí se nos atraganta de la risa el desayuno (con o sin diamantes) a nosotros, porque los tres jugadores mencionados o no son cracks o no están a tiro. El hombre de la máscara enmascarillada (se juntan el efecto Berlusconi y el efecto Covid) pasea junto a Koeman (también enmascarillado) mientras le calienta la oreja con historias de Lautaro, Neymar o María Lapiedra, no sabemos. “Manos a la obra”, celebra el titular, como si Laporta y Koeman fueran Benito y Manolo, o tal vez en este caso Manolo y Manolo.
Marca en cambio, a diferencia de los otros tres jinetes del Apocalipsis, tiene como argumento principal el quilombo postDerbi, arrinconando al pobre Jan Berlusconi, confinándolo junto a Koeman. Dice Marca que “Madrid y Atleti se enzarzan en quejas arbitrales”. Ya nos explicarán Gallardo & friends en qué se ha engarzado el Madrid. ¿Decir que Alejandro (!!!) es un buen árbitro, como hizo Casemiro? ¿Asegurar que el resultado fue “justo”, como hizo Kroos? ¿Felicitar a Carrasco por aquella porrita, como hizo Lucas Vázquez? ¿O acaso atreverse a decir que el Madrid tuvo “mala suerte” con el arbitraje, como osó decir en su escandalera habitual la diatriba furibunda de Emilio Butragueño? ¿Eso es enzarzarse?
Hemos llegado a la situación en que los madridistas están hartos de que no haya una sola instancia del Madrid que se queje de los arbitrajes perjudiciales (perdón por la redundancia) mientras el resto del mundo regaña al Madrid precisamente por quejarse, algo que le está permitido a todo hijo de vecino menos al Madrid, a quien se le afea el que se queje hasta cuando no se queja (es decir, absolutamente siempre) del mismo modo que se le recrimina que le benefician los árbitros hasta cuando no le benefician (es decir, casi siempre).
A las no-quejas del Madrid reaccionó el Atleti poniendo un tuit como si el Madrid se hubiera quejado, que ya hemos detectado que es el modus operandi. Por lo demás, se ha conocido ya la identidad del CM del Atlético de Madrid: el gorila Maguila. Aquí te lo contamos primero.
¿Qué os parece, amigos, la habilidad con el teclado que puede llegar a adquirir un prehomínido? El CM del Real Madrid, que en cambio camina sobre sus dos piernas sin necesidad de ir también apoyándose en el suelo con las manos, no ha respondido a la provocación, pero quien sí ha entrado al trapo ha sido Isaac Fouto. No para censurar esta cafrada, sino para aplaudirla.
Ah, bien. Resulta que un ataque frontal e intempestivo de las redes sociales del Atleti al eterno rival debe ser interpretado como que el Atleti entiende las circulares arbitrales. El Atleti no entiende nada, estimado Isaac. El Atleti ha salido beneficiado en una jugada que en el 99% de los casos le habría costado un penalti en contra, y se jacta de ello con torpeza faltona. Claro que para torpeza faltona la de la comadrona de este parto, es decir, la que faltaba por parir.
Ahí lo tenéis, amigos. Butragueño “retratado” como el ser iracundo y barriobajero que siempre fue, y que debe ser sancionado por quejarse de su “mala suerte” con Hernández Hernández, pues no en vano ya al Atleti le quitaron una Champions en Lisboa. Es decir, A debe suceder por B (que es mentira) y además por C (que es mentira pero esto esto es lo de menos porque además no tiene nada que ver).
Dios bendiga a Manolete.
Un abrazo, amigos.
Buenos días, queridos galernautas. Nos levantamos con resaca al cuadrado provocada por Hernández. En un derbi en el que el Atleti estuvo mejor en la primera parte, el Madrid en la segunda y tanto Courtois como Oblak salvaron goles que solo evitan los mejores, a los madridistas nos queda el enfado y el regusto amargo por el clarísimo penalti de Felipe que decidió no pitar Hernández².
Tal y como decía ayer Ramón Álvarez de Mon en su crónica, hasta el encuentro de ayer, el Madrid solo había ganado 3 de los 12 partidos arbitrados por este sujeto. Un 25% de victorias en cualquier equipo grande con cualquier árbitro denota científicamente que algo raro ocurre, porque hay una desviación matemática de la tendencia habitual exagerada.
La jugada no alberga dudas, Felipe salta con los brazos extendidos —de mismo modo que levitaba Fátima do Espíritu Santo (María de Mederios) en Airbag— y toca el balón con el brazo. Por si esto no fuera suficiente, esta acción desvía el esférico, que proviene de ningún rebote y evita que Casemiro lo remache a la red. Mano clara despegada del cuerpo que evita ocasión manifiesta de gol. Extrañamente, el VAR hace bien su labor y avisa al interfecto de apellidos repetidos, el cual acude a ver las imágenes y, oh sorpresa, dice que no es penalti con un gesto teatral. Solo se me ocurren enfermedades transitorias para explicar este comportamiento del trencilla. Ninguna persona en su sano juicio puede estimar que la jugada no merece la pena máxima. Es más, en todas las anteriores ocasiones en las cuales Hernández² que acudió a revisar una jugada de este estilo avisado por el VAR, señaló penalti.
Es un escándalo sin paliativos. Nos cuesta creer que viendo la jugada repetida no decretara penalti. Ha de haber algo más por fuerza que se nos escapa. Bueno, en realidad sabemos todos el motivo.
También de manera sorprendente, tanto Marca como As se hacen eco de esta decisión errónea de Hernández², pero en letras chiquititas, no vayamos a darle la importancia que merece. Ambos rotativos emplean el verbo clamar y la preposición contra para referirse al fallo arbitral.
Marca vuelve a apostar una portada simétrica en la que Benzema y Oblak chocan sus manos, ambas recubiertas como si de obreros metalúrgicos que se protegen del calor se tratase.
Como no podía ser de otra manera, las portadas de Mundo Deportivo y Sport son para Laporta, que vuelve a ser elegido presidente del F. C. Barcelona tiempo después de que le cantaran aquella canción de Pimpinela: “Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y cierra Laporta”. Cosas de la vida.
Todas las portadas tienen un guiño en forma de color morado para adherirse al 8M menos Marca, o al menos no lo vemos.
Quien no defraudó fue Enrique Cerezo en la entrevista concedida después del partido a Isabel Forner. El presidente atlético es un maestro del surrealismo y vive siempre como si fuese un personaje de Amanece que no es poco. Tal vez se deba a la estrecha relación que mantiene con el cine. El máximo mandatario rojiblanco compareció ebrio de felicidad tras el empate y dejó perlas como las siguientes: “Benzema es el mejor portero de la actualidad”; “Si hubiéramos ganado, la Liga estaría más complicada, pero con el empate está más a nuestro alcance” o “Hay que confiar en el VAR, yo por norma siempre estoy en contra del VAR”. Además de tener un gesto berlusconiano y meterle ficha a la periodista. ¿Volvemos a los presidentes estilo Gil de los años noventa?
Por suerte, en el Madrid tenemos a Florentino, cuyo comportamiento siempre es irreprochable. Aprovechamos para felicitar a nuestro presidente por su cumpleaños y desearle que pase una excelente jornada.
En fin, dejemos de lamentarnos por el penalti porque ya no sirve de nada. Toca protestar de manera oficial en las instancias correspondientes. A ver si por una vez nos funciona, como hacen con el Barcelona cada vez que llora Koeman u otro representante del club. Pero nos tenemos que no ocurrirá, parece que existe una dirección marcada en todas las actuaciones arbitrales.
Pasad un buen lunes.
Vinícius cumplió contra la Real Sociedad 100 partidos con el Real Madrid regalándole un punto curiosamente un año después de marcarle un gol decisivo al Barcelona que fue fundamental para la conquista de la Liga. Nunca olvidaremos ese partido que acogió por última vez hasta nuevo aviso a los aficionados en el Bernabéu. En esos 100 partidos, Vinícius ya ha tenido tiempo de dejar actuaciones deslumbrantes que le han dado triunfos a su equipo, sin embargo, la percepción de gran parte del madridismo es de cierta insatisfacción.
Creo que una mirada objetiva a Vinícius sirve para vislumbrar que el problema que hay con el brasileño es de expectativas. Desde que el Real Madrid renunció al fichaje de Neymar para evitar males mayores, existe cierto síndrome que empuja a buscar con desesperación al nuevo Neymar, ese jugador con un talento descomunal que ayuda a cambiarlo todo. Sin embargo, se suele obviar que cuando Neymar arribó a Barcelona ya contaba con 21 años y más de 200 partidos como profesional. Se puede decir que su formación se había completado. En el caso de Vinicius, el joven brasileño llegó tras sólo 69 partidos y 18 años a un Real Madrid que ansiaba tener un nuevo ídolo tras la salida de Cristiano. Todos quisimos ver más de lo que todavía podía haber, Vinicius con algunas grandes actuaciones también contribuyó a ello y en cuanto el rendimiento bajó y se hizo más acorde al de un jugador de 18 años la decepción se apoderó de muchos de nosotros.
Tras sus primero sus 100 partidos, Vinícius figura en el imaginario colectivo como un veterano cuando a sus 20 años es todavía un jugador sumamente joven. El ejemplo de Phil Foden resulta bastante equiparable: tras unos años jugando más bien poco en el City, en esta temporada se está convirtiendo en un habitual. Cuesta imaginar ese proceso tan lógico y progresivo en un Real Madrid acostumbrado a encumbrar y despeñar ídolos a una velocidad infinita. Esta llamada a la paciencia y cordura no debe hacer obviar que Vinicius tiene una falta de base técnica muy importante. Su superioridad física en edad juvenil en el Flamengo le permitía ser diferencial sin necesidad de trabajar o pulir una serie de fundamentos técnicos que ahora sí necesita imperiosamente cuando juega con los mayores. Con Vinicius se suele confundir falta de entendimiento del juego, (en esto ha evolucionado bastante) con falta de calidad técnica que en ocasiones le impide ejecutar con precisión las jugadas que su cabeza imagina. Es habitual ver como Vinicius precisa de varios controles para dejarse el balón apto para chutar o que muchas veces dispare sin tener bien equilibrado el cuerpo por habérsele quedado el balón atrás. Por eso muchos tiros de Vinicius rebotan en los contrarios o algunos de sus goles llevan ese sello tan particular.
Por todo lo comentado, el Madrid y Vinícius deben hacer una doble reflexión. El conjunto blanco debe valorar si puede esperar a ver la evolución de Vinícius en un papel de jugador revulsivo que, en mi opinión, ya está cumpliendo perfectamente. El brasileño ya ha generado 8 goles esta temporada, registro que le permite ser el segundo atacante más productivo del equipo. Por tanto el Madrid ha de estudiar si las posibles ofertas por Vinicius son dignas de ser estudiadas para poder tener acceso a un jugador más contrastado o sigue apostando por un jugador que quizás en 3 años sí tenga el nivel de titular del Real Madrid. En paralelo, Vinicius tiene que pensar si está dispuesto a seguir evolucionando y mejorando en el Real Madrid en un rol más secundario, que es el acorde a su nivel actual, o si le acaba cansando esa situación y prefiere buscar otro sitio. Las declaraciones de Vini invitan a pensar que está dispuesto a hacer lo que sea por triunfar en el Madrid. En todo este tiempo, Vinicius se ha hecho querer por gran parte de la afición, pero urge que alguien le ayude a trabar el aspecto técnico que le ayude a dar el siguiente paso.
Fotografías getty images.
Courtois (5)
No obró ninguno de los milagros a los que nos ha acostumbrado esta temporada. Raro en él, incluso falló en algún balón aéreo. Impotente en el gol.
Mendy (5)
No es un prodigio técnico, pero estuvo más fallón que de costumbre. Un pulmón durante todo el encuentro. Mejor cuando peor estaba el Madrid.
Varane (6)
Serio y correcto. Rápido al corte. Sostuvo bien a Isak.
Nacho (7)
Esta en forma. Muy concentrado. Sin fallos. Incluso se atrevió con una ruleta en la penúltima jugada del encuentro que pudo valer el gol de la victoria.
Lucas (6)
Bien en ataque, mejor en el primer tiempo, y peor en defensa. Bravo y punzante partido del gallego que porfía su renovación. Sigue cumpliendo.
Kroos (7,5)
Dejó una lección magistral de dirección de juego en el primer tiempo. Más sobrepasado en el segundo.
Casemiro (6)
Mejor en la medular que entre centrales. Siempre responde al toque de corneta blanco. Pudo marcar dos veces.
Modric (6)
Mostró su calidad, sobre todo en el primer tiempo en el que incluso dejó una delicatessen. Desconectado en el segundo tiempo y por consiguiente, sustituido.
Asensio (4)
Demasiado ausente como demasiadas veces. Buena maniobra dentro del área en la mejor ocasión del Madrid. Sólo un destello.
Isco (6)
Buen partido de un renacido Isco. Flotó en los alrededores del área y aunque se perdió en alguno de sus arabescos generó peligro y aportó criterio. Sin fuelle. Sustituido.
Mariano (4)
Lucha sin descanso. Poco más.
Hugo Duro (5)
Peleón. Oxigenó al equipo.
Vinicius (7)
Se dejó ver, mostró descaro y marcó un gol de rebote ¿Qué más podemos pedirle a nuestro Vini?
Rodrygo (6)
Su regreso es una gran noticia. Dejó buenos detalles. Aportará mucho al equipo.
Valverde (7,5)
Otra buena nueva. Insufló aire al equipo cuando Modric ya estaba agotado. Su taconazo en el gol del Madrid está al alcance de pocos elegidos.
Zidane (5,5)
Planteó bien el partido pero el cambio de sistema en el descanso descentró al equipo hasta encajar el gol visitante. Acertó en los cambios y recupera lesionados. Si acaba por resucitar a Isco estaremos ante su último sortilegio.
Fotografías Getty Images.
Arbitró Jesús Gil Manzano del colegio extremeño.
Partido bastante plácido para el colegiado que, en un arbitraje muy europeo, permitió los contactos y dio continuidad al juego. La única amarilla del choque fue para Gorosabel en el minuto 75 cuando agarró de forma ostensible a Vinicius.
Gil Manzano estuvo BIEN.
Fotografías Getty Images.
Aparece Zidane sonriente junto a un señor con traje y gafas muy educado (educado el señor, no el traje).
“Nuestra meta contra el Valencia es seguir desarrollando la fuerza y la energía de los últimos partidos. Mañana es un buen momento para reivindicarnos y seguir creciendo. Los jugadores están comprometidos e hicieron una buena semana de entrenamientos. Mañana es un partido exigente”.
A Zidane le pregunta si su continuidad como entrenador del Real Madrid depende de que Sergio Ramos renueve. Zidane se ríe, imaginamos que por no llorar. “Yo soy entrenador del Real Madrid hoy y voy a aprovechar cada día. Del futuro no se habla nunca y no se va a hablar”. (Nueva frase zidanesca).
Le cuestionan sobre si cree que el Atlético de Madrid soportará la presión. “Faltan 48 puntos y vamos a pelar, intentar jugar bien al fútbol, ganar partidos y no podemos controlar nada más. Vamos a darlo todo hasta el final”.
Un periodista quiere saber si se siente identificado con Mourinho tras el malestar del entrenador luso con Bale. Zidane tira de diplomacia: “A Bale le deseo lo mejor porque es futbolista del Real Madrid. No estoy allí, por lo que no puedo comentar nada”.
Dice el presidente de la Federación Francesa que el día que se marche Deschamps usted es la primera opción para ser seleccionar francés. “De momento estoy aquí disfrutando. El futuro no se sabe nunca, pero mi presente es el Real Madrid”.
El último partido el Madrid contaba con nueve bajas. Para este se recupera a Carvajal y Lucas, pero siguen siendo siete. Le interrogan al técnico si tiene detectado el problema o es mala suerte. “No, mala suerte no. Sí estoy preocupado porque me gusta tener a todos los jugadores. No voy a hablar de lo mismo. Recuperamos a Carva y Lucas y ojalá vayamos recuperando al resto”.
Vuelven a tema de la selección francesa y le indican a Zidane que parece que todos los sitios por donde ha pasado quieren contar con él. Le preguntan que si cree que él podrá elegir destino. “No, porque no es así, al final son las oportunidades. Llevo siendo del Madrid casi 20 años y el club me ha dado la oportunidad de entrenar a este gran equipo. Disfruto todos los días y me apasiona. Lo que va a pasar en el futuro no se sabe, tú tampoco sabes si vas a seguir trabajando donde estás o en otro sitio” —responde Zidane con la misma medicina al periodista.
Nuestro periodista favorito (?) pregunta acerca de la generación que fue campeona de Europa juvenil por primera vez con el Real Madrid, mas no puede dejar de meter la puyita y le pregunta a Zidane que SI sigue la siguiente temporada, ve a alguno de esos chavales con posibilidades de hacer carrera en el Real Madrid. “Claro que sí, lo bueno del Madrid es la cantera. Algunos antes de empezar con el primer equipo han de salir a jugar un poco fuera, pero para ellos es un reto importante. Tienen cualidades para estar”. Hoy Zidane decide contestar de manera aséptica tras el corte que le pegó no hace mucho.
¿Qué rumores les afectan más: su continuidad, la renovación de Ramos…? “No podemos cambiar lo que se habla fuera. Conocemos la condición y la presión que supone estar en el Real Madrid, nosotros a lo nuestro. Queda mucho para final de temporada y podemos conseguir grandes cosas en Liga y Champions”.
Le cuestionan acerca de cómo ve a Hazard y de cuándo cree que volverá (sigue siendo una rueda de prensa, no una consulta con un adivino). “Hazard está mucho mejor de ánimo porque ya ha podido estar en el campo, lo veo animado. No puedo decirte exactamente cuándo volverá, ojalá la semana que viene pueda hacer algo con el equipo” —Zidane responde sin hacer uso de su bola de cristal.
La tradicional última cuestión en francés incide sobre las palabras del presidente de la Federación Francesa de fútbol y su posible futuro como seleccionador galo. Le preguntan si es un objetivo para Zidane dirigir el combinado de su país. “Mi relación con el presidente de la federación es buena, nos conocemos desde el 98. Cuando empecé a entrenar hace 10 años ya dije que la selección francesa podría ser un objetivo algún día. Pero hoy estoy aquí y es mi deber únicamente estar en lo que estoy”.
Zidane se levanta y se va a comer dos huevos fritos con patatas. También fritas.
Buenos días, amigos. El Madrid está en cuadro. Si queréis os enumeramos todas las bajas que merman a los de Zidane, pero acabaremos antes si nombramos a los que sí están disponibles para jugar mañana ante el correoso y amenazante Getafe. Entre lesiones y sanciones (la muy inoportuna de Kroos), vamos a tener que repescar a Royston Drenthe, que metió al Rácing Murcia un chirlo de primera aunque ahora juegue en Tercera o así. Nos queda eso o poner de corto al propio Zidane, a quien vemos tan contrariado que o bien hace cuatro ruletas o le practica un materazzi a Soldado.
Como especifica As, solo hay 12 jugadores del primer equipo en disposición de intentar derrotar al Getafe. Entendemos que el duodécimo es Lunin, por lo que en este caso, a menos que se quiera jugar con dos porteros o tirar del Castilla (que puede ser), nadie podrá estar en desacuerdo con el once que presente el francés por cuanto será el único que hay, a saber: Courtois, Mendy, Nacho, Varane, Marcelo, Casemiro, Modric, Asensio, Benzema, Zidane y Drenthe. (Perdón por la fijación, nos hemos levantado chuscos y no tenemos nada contra Vinicius ni Mariano). Ese será el once, decimos, a menos que Zidane opte por dar bola a algún chico del Castilla, entre los que Marvin ocupa un lugar destacado. Nos referimos a Marvin Olawale Akinlabi Park, chico con cara de bueno y peinado espectacularmente afro que debe su aparatoso nombre completo a su origen nigeriano-coreano, que ya jugó (bastante bien) unos minutos en Huesca y en quien La Fábrica ha depositado muchas esperanzas. La cara de bueno le viene por el lado coreano, pensamos, aunque un nuevo visionado de la película Parásitos nos quitará enseguida la razón. El origen nigeriano, por su parte, le ha de aportar esa ignota alcurnia de la nobleza yaruba (o hausa, no estamos seguros) que armoniza exóticamente con la realeza blanca.
En Marca, sin embargo, apelan a los galones, trayendo en portada a dos cuasiveteranos como Casemiro y Courtois (el primer y el tercer jugador de la plantilla más valorados por el mercado respectivamente, ojo al informe de KPMG), destinados a poner sobre el tapete el aplomo necesario para aspirar a los (también respectivos) milagros de Liga y Champions. El tercero en discordia (o en concordia) no es otro que Asensio, lejos por edad de ser un veterano pero convertido en auténtico valladar ofensivo en los últimos partidos.
No sabemos si aquel Asensio que rehusó públicamente tirar del carro no se expresó bien, o si lo que sucede es que nos hallamos ante un nuevo Asensio. El hecho es que Zidane parece haber inyectado en el balear, tras su larga lesión, la fórmula del ojo del tigre. Está en línea claramente ascendente, reclamando protagonismo y ejerciéndolo de manera amenazante. Incluso en la derrota ante Medié Jiménez (perdón, ante el Levante) brilló la joven perla blanca. Este, el que estamos viendo ahora, es el Asensio que queremos.
Tanto en Mundo Deportivo como en Sport vienen cantando con alegría, Señor, cantando vienen con alegría, Señor, los que caminan por la vida, Señor, sembrando tu paz y amor. No sé si nos explicamos. D10s volvió a hacerse carne, esta vez desde el banquillo, que ya es un lugar ignoto para encarnarse, y contribuyó a sacar del atolladero a los culés frente al Betis. El gol definitivo lo anotó Trincao, también saliendo desde el banco, mientras que el otro tanto blaugrana hay que adjudicarlo al fabuloso mundo del circo, con Griezmann dando el taconazo de Guti en Riazor pero sin querer, posibilitando un gol bético en propia puerta.
Sobre la evolución del Barça queremos decir lo siguiente.
1.- Están jugando significativamente mejor. No pasa nada por admitirlo.
2.- Gozan, como diría Juanma Rodríguez, de un inmejorable estado de forma arbitral. El doble pisotón en área bética, ignorado por colegiado y VAR, refrenda una clarísima tendencia inaugurada a partir del momento en que el Barça azuzó a sus perros de presa para que articularan un acoso social contra el padre de un árbitro, mintiendo además sobre su presunto madridismo. Así se las gastan por allí. This is what you get when you mess with us, como cantaba Radiohead. La campaña culé surtió efecto, y de qué manera.
3.- Los de Koeman están ganando sus partidos incorporando un elemento que creíamos genéticamente incompatible con el culerío: la casta. Están remontando incluso, con ribetes de capellismo por momentos. Esto sí que no nos lo esperábamos, y es una sorpresa que nos preocupa. El Barça siempre se ha distinguido tanto por dar un buen trato al balón como por su endeblez anímica. Esta imprevista virilidad del Barça nos descoloca, en el peor sentido posible. Luchan. Muestran fe. Se sobreponen con gallardía a las dificultades. Si Koeman es (como parece) capaz de inyectar testosterona en esas almas tradicionalmente lánguidas, logrando además que sus hombres se aíslen del quilombo institucional que les asola, se convierten en firmes candidatos a eliminar al PSG, y quién sabe si a la propia Champions.
Otro día traeremos buenas noticias (?).
Pasad una buena jornada.
Podríamos decir que sigue llamando la atención el descaro de varios de los megáfonos del culerismo radical. Pero no es cierto. Ya nada nos puede sorprender.
Anteayer, sin ir más lejos, Francesc Aguilar (a.k.a. Paco Aguilar), periodista de cámara del “más que un club”, veterano y curtido en batallas, presumía que, en su momento, Laporta había “dinamitado” la idea de la Superliga europea (de aquel efímero G-14) y que por ese gesto, la UEFA agradeció al entonces presidente azulgrana por ese apoyo que fue “básico”.
I tant, amics! Laporta fue presidente de junio de 2003 a junio de 2010, y, como recordarán, una de sus primeras acciones fue el cambiar su voto favorable a Gerardo González en las elecciones a la RFEF (voto prometido y comprometido) y, en el último momento, dárselo en absoluta pleitesía a Ángel María Villar, gesto que nunca dejó de agradecer este último. Célebres fueron las palabras del vicepresidente Alfons Godall, en las que, con total naturalidad, habla de lo bien que le fue a su club en la época Laporta, o el mítico: "Qué más quieres que te dé, Sandro" del propio Villar al presidente que tomó el relevo de Jan, Sandro Rosell.
El tuit de Paco Aguilar nos hace rememorar aquellos años, tanto en España como en Europa, donde se nos aparecen en pesadillas los arbitrajes perpetrados por la cuadrilla al mando de Sánchez Arminio. Pero no solo. También el atraco arbitral más perfecto de la historia, perpetrado por Ovrebo en Stanford Bridge, con sus antecesores y sucesores célebres coletazos de colegas que empequeñecieron funestas gestas del lejano Oeste, que dejaron a la altura del betún a Jesse James, a Calamity Jane, a Billy el Niño y a los hermanos Dalton: De Bleeckere, Stark, Busacca, Merk, Frisk...
Recuerda todo aquello a una —mediocre— película de los años 80, protagonizada por Roger Moore y Elliott Gould, pero cuyo título es muy significativo y revelador: “A cara descubierta”. Con el más absoluto descaro. Sin disimular siquiera.
Y es que la barra libre de la que dispuso en aquellos años el FC Barcelona era de tal calibre, que hasta presumían de ella en todos los ámbitos: ante las cámaras, en las entrevistas en todos los medios escritos y radiados, a todas horas, en cualquier lugar. Un descaro insólito que, según parece —y los nostálgicos Aguilares de turno están poniendo velas a sus santones— puede volver a ser el pan de cada día si vuelve Laporta a presidir el club “ejército desarmado de Cataluña”.
Protejan sus bienes y vigilen sus carteras. Que la historia, desgraciadamente, se repite en muchas ocasiones.
Fotografías: Getty Images.
Las elecciones al Barcelona se presentan entretenidísimas, en parte por la situación financiera, que amenaza bancarrota, y en parte por los que se presentan. Todo lo que pasa en Cataluña, desde hace tiempo, parece un gag de Polonia, el programa aquel de TV3. El Barcelona es un elemento capital del proceso de nation building catalanista y controlarlo no es baladí, es controlar la principal institución política de Cataluña, un ministerio de la propaganda en sí mismo de alcance incomparable, sobre todo en el extranjero. En estas elecciones además parece que va a dirimirse algo más que la próxima junta que lo dirija, puede que «el soci» esté eligiendo, sin saberlo, a la última, a la que conduzca al club a la conversión en sociedad anónima para evitar la quiebra. El caso es que uno de los que se presentan es Joan Laporta, el tipo que siempre se me viene a la mente cuando recuerdo el tifo aquel de los ultras sur en un derby contra el Atlético de hace casi una década: se busca rival decente, etcétera.
Yo reconozco que Laporta me cae muy bien. Como madridista, verlo de presidente del Barcelona me da mala espina. Pero luego pienso que sólo un tipo así, osado, caradura, deslenguado y con la mirada alta, puede sacar a Florentino de una gobernanza acomodaticia. Prefiero un Laporta a mil Bartoméus, del mismo modo que prefiero un Barcelona fuerte a uno arruinado y a un tris de la quiebra: al Madrid no le conviene vivir sin enemigos, sino enemigos fuertes y atrevidos.
prefiero un Barcelona fuerte a uno arruinado y a un tris de la quiebra: al Madrid no le conviene vivir sin enemigos, sino enemigos fuertes y atrevidos
Laporta fue el primer presidente del Barcelona que no parecía un envarado y mustio comercial de aspiradoras del Corte Inglés. En él se da una curiosa mezcla de chulería muy castiza y muy madrileña y de charlatanería muy fenicia y muy catalana. Como último representante de una estirpe de directivos del fútbol español prácticamente extinta, tiene una vena pop muy pronunciada. Se le conoce como Jan, que suena guay, «cool», algo así como un nuevo «Don Manué» en versión catalana y por lo tanto, vanguardista, porque ya se sabe que en ese inmenso plató de televisión que es Cataluña, habita «lo más avanzado de España», que suele ser un remedo casposo de lo francés. No obstante, Laporta ha logrado incrustar en el imaginario colectivo de los aficionados chascarrillos felices como aquello de «¡al loro, que no estamos tan mal!» o la imagen, sonriente, bronceado, a la vuelta del mejor verano de la historia de su club, diciendo que estaba «tricontento» a pesar de que su propia Junta Directiva le estaba preparando unos idus de marzo. En 2004 le ganó nada menos que a Bassat, el Bertram Cooper español, y lo hizo con esa misma fusión de chusquería cañí y modernidad de publicista. Ahora, regresa por todo lo alto con una acción marca de la casa: un cartelón gigantesco con su cara frente por frente del Bernabéu. Cuando lo vi, he de confesarlo, se me cayeron dos lagrimones. Ah, el sabor olvidado del viejo mundo.
Laporta se declara independentista, pero uno tiene siempre la sospecha, con gente así, de que eso, la adscripción pública a la idea dominante, no es otra cosa que camuflaje. En todo caso, «Jan» es un Puigdemont, en contraste con los Junqueras. Desconoce la vergüenza, es un divo, un clown, pero entrañable. Y muy divertido. Ahora que todos los presidentes del fútbol profesional son iguales, es decir, mortalmente aburridos, Laporta evoca el mundo aquel en el que Núñez decía que tenía dinero para comprar el Madrid, Jesús Gil lo llamaba «el enano de Las Ramblas»; Mendoza se hacía fotorreportajes en el Caribe con las seis Ligas consecutivas antes de palmar la primera en Tenerife, y los presidentes de Betis y Sevilla se llamaban maricón y borracho el uno al otro en la comida de directivas, teniendo que acudir una delegada del Gobierno a calmarlos. Era otro mundo y Laporta es un eco de todo aquello, un mundo quizá más viril y más cutre, pero seguro que también más verdadero, menos «cordial» y almibarado. Laporta es como una última copa de estranjis cuando están cerrando el garito. Sobre todo, es un cínico, y con los cínicos uno puede entenderse. No en vano, Laporta es heredero directo de todo aquel magma de constructores inmobiliarios, pelotazos urbanísticos, fullerías con Hacienda, presidentes-estrella, peleas a puñetazo limpio en la sede de la Federación, destituciones en antena e insultos en prime time, como cabeza visible durante años de la oposición al nuñismo. Los cínicos hacen la vida más sencilla, nada más que con su displicencia, tan diferente de la sequedad fanática de los Gaspares.
Laporta se declara independentista, pero uno tiene siempre la sospecha, con gente así, de que eso, la adscripción pública a la idea dominante, no es otra cosa que camuflaje
Su biografía es la de un Julien Sorel, advenedizo de oro que se cuela en la alta sociedad barcelonesa con un braguetazo y que luego sigue escalando a base de un derroche permanente de sonrisas, confianza en sí mismo, cara dura, promesas y audacia. Ha sido diputado en el parlamento catalán y concejal en el ayuntamiento de Barcelona, abogado del cónsul japonés, novio de pornstars, cierrabares ilustre y vividor a tiempo completo. Sus juergas en el Mediterráneo crearon escuela y siendo presidente del Barcelona se comentaba en la prensa que le tenía puesto un apartamento en el centro de la ciudad a sus amantes y un reservado en los restaurantes de moda: un auténtico gran duque ruso de los tiempos de los zares. Es uno de esos tipos claramente españoles que da la literatura a lo largo de los siglos. Se dio a conocer al mundo emulando a Florentino, erigiéndose en su némesis al quitarle un galáctico al don del momento: Ronaldinho, que estaba apalabrado para 2004, acabó en Barcelona en el verano del 2003, como respuesta audaz al fichaje de Beckham por el Madrid, baluarte de la propaganda laportista de cara a esas elecciones. Eso, el guiño del azar, la baraka, también lo tiene, y en la vida, y qué decir en el fútbol, no es poca cosa, precisamente. Sus dos grandes aciertos deportivos fueron accidentes de la fortuna. Su galáctico era Beckham y su entrenador top, Mourinho. Sin embargo, se quedó con Ronaldinho y con Guardiola. Cambió la historia sin quererlo, como suelen pasar estas cosas.
Laporta cae muy mal a eso que se conoce por oficinismo madrileño porque presume con su misma chulería castiza. Tiene lo del primer florentinismo, el ir a por el crack que esté de moda con la seguridad de traérselo, y tiene eso como digo del presidencialismo ochentero y noventero: es el último Gil, el último Lopera, el último Mendoza que queda en el fútbol español. También cae mal porque es el único presidente del Barcelona del que se tiene constancia de que puede hacerle daño al Madrid. Esto no es baladí. Pero, ¿es malo?
Es el último Gil, el último Lopera, el último Mendoza que queda en el fútbol español
En clave madridista, no tengo dudas: es muy bueno. La historia reciente ha demostrado que un gran Barcelona conlleva un gran Madrid: la estructura deportivo-económica del club se despereza, como un gran felino, y se quita de encima el óxido y el moho, cuando en frente hay una amenaza muy real y muy directa. El mejor Florentino siempre ha respondido a amenazas monstruosas, como el riesgo evidente de acabar siendo una SAD en el año 2000 y como la enormidad deportiva y cultural que supusieron Guardiola y Messi. Fruto de la gestión laportista, naturalmente. Además, Laporta se ha creado su personaje siguiendo la tradición más genuina del antimadridismo ambiental, o sea, contra el Madrid. Todas sus acciones, todos sus gestos, el cartelón en La Castellana, aquello de que el 2-6 era el cuarto título del año del triplete, reproducen el sentimiento original de inferioridad que está en la base de la animadversión barcelonista al Madrid. De la envidia, uno de los grandes motores del hombre, junto con el odio y, por supuesto, el amor. Qué duda cabe que la fijación laportista por el Madrid tiene mucho de amor freudiano. También en la fijación con Florentino, o con el florentinismo. Además, en la distancia corta, como todos los dandis, los pantagrueles y los populacheros, parece un buen tipo. Rafael Verdú me confesó, cuando lo entrevisté, que era el presidente, después de Florentino, de quien guardaba un mejor recuerdo, por echao palante y por atento: le prometió la camiseta de Messi firmada, y se la envió. Si el Madrid afronta en este año 2021 un proceso electoral opuesto por completo al del Barcelona, qué mejor que la balsa de aceite de la «pax florentina» la remueva un ogro que recuerda las peores humillaciones deportivas infligidas por el máximo rival, pero también la necesidad continua de renovarse para seguir siendo los mejores.